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NORTH CAROLINA 




ENDOWED BY THE 

DIALECTIC AND PHILANTHROPIC 

SOCIETIES 



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Al852d Biografía del sene- 



This BOOK may be kept out TWO WEEKS 
ONLY, and is subject to a fine of FIVE 
CENTS a day thereafter. It was taken out on 
the day indicated below: 



WR 1 7 1989 



Digitized by the Internet Archive 

in 2012 with funding from 

University of North Carolina at Chapel Hill 



http://archive.org/details/biografiadelgeneOOdomn 



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BIOGRAFÍA 



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DEjL GENERAL 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA. 



#OB EL DOCTOR 



ANÍBAL DOMTNICX 



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CARACAS. 

IMPRENTA DE ANTERO HERMANOS. 
18 8 3. 







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DEL 



REBAL JOSÉ EÜSEBIO AGOSTA 



POE EL 



¡M)(M©ie ^^nn3^a ffi)@Efl:nsjii(g2 3 



CON VARIOS DOCUMENTOS RELATIVOS A SU CARRERA 

POLÍTICA Y MILITAR, ARTÍCULOS Y COMPOSICIONES 

LITERARIOS DEDICADOS A SU MEMORIA, 



CAEÁOAS. 

Imprenta de Antcro Hermanos. 
1883. 






DEL GENEBAL 



JOSÉ EÜSEBÍO AGOSTA. 






Dos épocas marcan hasta ahora los mayores y más 
trascendentales sucesos de nuestra vida nacional : la 
Independencia y la Fedekacion. 

Lucha inmensamente heroica la primera, tan heroica 
como fecunda en beneficios siempre inapreciables, por 
su creciente cuanto poderosa grandeza ; nuestros pue- 
blos, más afortunados en eso que muchos pueblos del 
mundo, tienen la altísima prez de haber colocado en el 
libro de su historia, como espléndida portada, el cuadro 
inmortal de los homéricos esfuerzos que entonces hicie- 
ron para crear la Patria. 



VI GENERAL JOSÉ EITSEBIO AGOSTA 

haber infundido en los pueblos americanos, desde el 
Orinoco basta el Plata, desde el Avila hasta la abrasada 
Tierra del Fuego, el espíritu de la libertad, haciendo 
del amor á la Patria un deber y del odio á la tira- 
nía de la Metrópoli una necesidad. 

¡ Figura colosal, que se levanta ya entre las más 
elevadas cimas de la Historia, y cuya heroica vida pa- 
recerá tal vez, mañana, en el proceso de los siglos, le- 
yenda fantástica, inventada para mantener el ideal del 
guerrero infatigable, del patriota inmaculado, del Cid 
del derecho y del deber republicanos en las razas ve-^ 
nideras ! 

Colombia cayó herida á los golpes que la ingrati- 
tud y la traición asestaron con mano impía á su ge- 
neroso creador. Las tres Naciones que salieron del se- 
no de la gran República vinieron así al mundo, man- 
chadas con el pecado original de la deslealtad y la 
infidencia, contaminadas con el virus de la discordia in- 
testina. 

En la primera década de su autonomía," "Venezuela 
vivió agitada por el movimiento reaccionario, que per- 
sistía contra los destructores de Colombia y que más 
de una vez ensangrentó sus campos. Las rebeliones de 
1831 y 1835 no reconocieron otro impulso. Sus cau- 
dillos no veían sino lo pasado, imposible de restaurar; 
porque Bolívar había desaparecido, como si hubiese sido 
bastante para su gloria 1.a obra de la Independencia ; 
porque nuevos intereses habían surjido de los mismos 
acontecimientos ya consumados, * y porque no es dado -á 
nadie hacer retroceder á los pueblos, que van siempre 
adelante, por extraviada y fragosa que sea la senda en 
que fueron lanzados. 



BIOGRAFÍA VII 



Fué* en la siguiente década que lograron conden- 
sarse los gérmenes del porvenir. Bajo la sabia y pa- 
triótica dirección del Redactor de "El Venezolano se for- 
mó el Partido Liberal, llamado á combatir por más de 
veinte años, en defensa de los grandes principios de la 
República: apareció la doctrina democrática con toda 
su pureza, y los pueblos antes descaminados endereza- 
ron su marcha hacia nuevos horizontes, guiados por 
aquel eminente repúblico, para emprender una larga y 
dolorosa peregrinación, la peregrinación de la Tierra 
prometida. 

Aunque ese partido alcanzó luego la representa- 
ción de los poderes públicos, llevado allí por José Ta- 
deo Monágas, parcial hasta lo último de Bolívar; apenas 
tuvo tiempo en once años mas que para bregar con la der- 
rocada Oligarquía, que se empeñaba en recuperar su per- 
dido señorío, desconociendo la omnipotencia de las masas 
populares victoriosas. 

Breves fueron para la Historia esos dias, que se con- 
funden hoy entre claridades y sombras, como crepúscu- 
los fugaces, precursores de la segunda época de nuestra 
trasformacion política, en que habia de aparecer la idea 
federal, como prestigioso paladión que reuniria otra vez 
y para siempre, á los soldados de la buena causa, dispersos 
por el engaño en un momento de astuta sorpresa, permi- 
tida quizás por la Providencia, para acelerar el cumpli- 
miento de las promesas salvadoras de la Democracia y los 
inmensos designios de la Libertad en la incesante labor de 
la verdad republicana. 

A la Federación pertenece José Eusebio Acosta, el 
noble y levantado Procer de los derechos del pueblo ; á 
la Federación, cuyas luchas de gloria fueron como las lu- 



VIII GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA 



chas de la Independencia : como ellas desesperadas y ter- 
ribles, como ellas grandes y fecundas. 

Vamos á tratar de bosquejar aquí en breves rasgos su 
vida de heroísmo, de abnegación y virtudes. Con mano 
débil, mas débil todavía, porque sentimos, al recordar al 
patriota y al amigo, que embarga nuestro ánimo la me- 
moria de su muerte prematura, fraude de tantas esperan- 
zas para el país. Semejante á los más altos batalladores 
de nuestra primera época histórica, peleó y triunfó en 
cruentas y porfiadas lides ; en trances tan difíciles se vio ; 
por pruebas durísimas pasó su patriotismo ; á tentaciones 
para otros irresistibles se sobrepuso su honradez política, y 
fué siempre fiel á sus compromisos liberales, amigo leal 
de G-uzman Blanco, modelo del ciudadano, dechado de 
inagotable ternura en el hogar, tipo del buen magistra- 
do, centinela del orden, obrero incansable de la paz. 

II. 

José Eusebio Agosta nació en Campano el 14 de 
Agosto de 1824. 

Su partida de bautismo, (*) que se halla al folio 58 
del libro 12 de bautismos de la Iglesia parroquial de 



(*) En diez y seis dias del mes de Agosto de mil ochocientos veiiL 
te y quatro años : Yo, Er. Juan Bautista Molinar, cura interino 
de la Iglesia Parroquial de Santa E-osa de Campano, certifico : 
que en ella bautizé solemnemente, puse óleo y crisma á un pár- 
vulo que nació el dia doce del corriente, á quien puse por nom- 
bre José Eusebio, hijo legítimo de Antonio A costa y de María Isi- 
dra Peña, personas blancas : fué su madrina María de Jesús Gon- 
zález, á quien advertí su obligación y espiritual parentesco. Doi 
fée. — Fr. Juan Bautista Molinar. 

(Folio 58 del libro J2 de bautismos de la Iglesia parroquial de 
Santa Posa de Carúpano.) 



BIOGRAFÍA IX 



Santa Rosa de Campano, fija el 12 de Agosto como dia 
de su nacimiento; pero, Acosta consideró esta fecha equi- 
vocada, atento á que uno de sus nombres de pila era 
el del santo que el 14 celebra la Cristiandad. La par- 
tida sobredicha tiene tfmbien la falta de omitir el nom- 
bre de su padrino, el señor José Manuel Navarro, Co- 
ronel de la Independencia. 

Fueron sus padres el Comandante Antonio Acosta 
y la señora Maria Isidra Peña, oficial aquel de la Guerra 
Magna, en la cual figuró y .sirvió con esfuerzo patrió- 
tico en las regiones orientales, y ambos de extensas 
connotaciones sociales. De esa unión nacieron también 
Saturio, muy conocido en el pais por sus valiosos ser- 
vicios á la causa liberal, que alcanzó el grado de Ge- 
neral de la Federación y falleció en Güiria en 1867, 
de resultas de una herida que sufrió en el campo de 
batalla, y Rosa, casada con el apreciable ciudadano Juan 
Bautista Tavera, joven de talento y esmerada educa- 
ción, á quien su origen francés no impidió tomar parte 
en los combates de los Cinco Años, y dar su sangre 
por la libertad de su patria adoptiva. 

La riqueza no meció la cuna de Acosta; pero, tam- 
poco halló en el hogar de sus padres las angustias de 
la miseria, que ennegrecen las horas más bellas de la 
vida y no dan vagar al entendimiento, cohibido por la 
estrechez de la existencia material. Creció y se for- 
mó en el seno de la pobreza honrada, santa pobreza 
que todo lo espera del trabajo, que es escuela de la 
virtud, estímulo del orden y fortaleza del deber. Su 
educación fué tan esdhsa como lo era la instrucción 
elemental, que en las provincias conseguían algunos con 
no pequeñas dificultades en aquella época, que tan cer- 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA 



canos tenia los estragos ríe la guerra, y en que po- 
cos eran los que apreciaban cuanto vale el cultivo de 
la inteligencia. 

Hombre después, su voluntad suplió lo que no en- 
contró en su infancia. Buscó libros, se aficionó á la 
lectura, estudió en la naturaleza y en el mundo lo que 
no aprendió en las aulas; la observación que es la mejor 
maestra, desenvolvió en él la intuición de la verdad, á la 
cual rindió siempre el más ferviente culto, y el trato 
de los hombres le aleccionó en todo tiempo. En cuan- 
to á su carácter y costumbres, parece que las faenas 
de la cria, á que desde mui joven se dedicó ; la vida 
independiente de las sabanas, la lidia con animales bra- 
vios, el hábito del peligro, la exposición á todos los 
elementos en nuestro ardiente clima tropical, siempre 
á caballo, siempre dispuesto á la marcha, comiendo y 
durmiendo menos de lo necesario; fortificaron su cuer- 
po como con resortes de acero, y le hicieron sufrido, 
valeroso, paciente, firme, libre, resuelto, inquebrantable en 
sus juicios, sus sentimientos y sus inclinaciones. 

Cuentan personas que le conocieron en su temprana 
edad, que Agosta no tuvo nunca, nó ya los devaneos, pero 
ni siquiera los regocijos de la juventud. La vida* fué para 
él desde el principio cosa muy seria, y procedió siempre 
como hombre serio. Sobrio, frugal, modesto, el trabajo 
no le cansó jamás : ni sintió la fiebre de la ambición, que 
conturba las mas nobles facultades; ni padeció la tristeza 
del bien ajeno, que amengua el corazón y oscurece el en- 
tendimiento. 

Sin duda, en aquellos primeros # años, no pasó ni un ins- 
tante por su mente sosegada la idea de que estaba llamado 
á pelear y sufrir por sus conciudadanos, y que la política, 



BIOGRAFÍA XI 



con sus exigencias, sus apremios, sus halagos, sus odios, 
sus esperanzas, sus temores, su insaciable voracidad, le 
aguardaba adelante para lanzarle, para empujarle en. la 
arena movediza de los partidos y trocar sus tranquilas 
aspiraciones de propietafco y la risueña perspectiva de su 
existencia, consagrada al cumplimiento del deber en la 
paz y en la independencia del hogar, por los compro- 
misos nunca satisfechos de la vida pública, la tremenda 
responsabilidad del gobernante, el peso abrumador del 
prestigio popular, la alucinación y el martirio de la gloria. 

El destino tiene esos caprichos. A veces se ocul- 
ta en absoluto á las miradas mas perspicaces; y como 
que pone empeño en burlarse de toda previsión hu- 
mana. Nadie lo sospecha, ninguno lo adivina, y el mis- 
rao que va á experimentar el efecto de sus privilegios, 
sus caricias ó sus rigores, ignora de ordinario el mo- 
mento en que ha de tocarle con su varilla mágica, en 
que se verifica la misteriosa trasformacion de su ser, 
le impelen fuerzas invisibles y se descorren para él los 
densos velos del porvenir. Es el simbólico Hermes, que 
impone silencio y guarda los secretos de lo futuro. 

Y tal sucede, particularmente, con los que están pre- 
destinadoá á sacrificarse por su patria. Nadie descubre 
lo que existe en Guillermo Tell, antes de la insurrec- 
ción de los montañeses suizos, ninguno presiente á Ko- 
ssut en las selvas de la Hungría. Pocas veces el des- 
tino se trasparenta, como en Napoleón, Bolívar, Guzmau 
Blanco. 

- # 
III. 

Acosta se hallaba apenas en la adolescencia, cuando 
comenzó la agitación de los partidos en 1842. Aun- 



XII GENERAL JOSÉ EUSEBIü AGOSTA 



que alejado por su edad y sus ocu paciones de las pú- 
blicas controversias, sus nexos de familia, sus simpa- 
tías y sus propias condiciones naturales le llevaron des- 
de entonces á las falanges del Partido Liberal, que en 
la sección oriental de Cu maná íftaudiHaba desde su re- 
ciente fundación el honrado patriota Riman Benítez. 

Gran influencia ejerció en él, como en la juventud 
de ese tiempo, la abundante y luminosa doctrina que 
propagaba Antonio Leocadio Guzman, el grande y esfor- 
zado apóstol de la Democracia venezolana, secundado con 
brio en el Oriente por Estanislao Renden. En las po- 
cas horas de solaz, de que alguna vez gozaba, se reunía 
con los contados liberales que habia en Campano, y era 
casi siempre Acosta el que leia en la tertulia de Benítez 
los elocuentes artículos de El Venezolano, con el firme 
acento de la fe y la profunda intención del pensamiento. 

A la verdad, sea cual fuere el poder de los odios 
y los resentimientos humanos, que tratan de oscurecerlo 
todo y para los cuales nada hai cierto debajo del Sol, es 
imposible desconocer el extraordinario prestigio que en 
los años de 42 á 46 tuvo en la República la palabra 
inspirada y ardiente de Guzman. Los pueblos la oían 
como la buena nueva : los hombres de la generación que 
pasaba, los hombres de la Independencia se sentían con- 
movidos por el temor ó la esperanza, como escu- 
chando los ecos lejanos del porvenir; los jóvenes, elec- 
trizados, se veían ya en presencia del pórtico grandio- 
so de la soñada regeneración del pais. Deificado por 
el entusiasmo de las masas, el insigne escritor alcan- 
zó en aquellos días la mayor suma de popularidad que 
ha podido adquirir ningún tribuno político en el mun- 
do. Sus escritos y sus discursos, leídos hoy, por pro- 



BLOCrRAFlA XIII 



digiosos que parezcan, carecen de la grandeza que en 
aquella época tuvieron. Les falta el colorido de actua- 
lidad, la animación de los tumultos populares á que 
fueron dirigidos, el escenario imponente de aquellas pa- 
siones, la luz de incer#lio que iluminaba al Apóstol, el 
fuego que abrasaba la multitud. Para concebir la elo- 
cuencia de Cicerón y Mirabeau es menester situarnos en 
donde ellos estaban, y sentir lo que sus contemporá- 
neos sintieron. 

Guzman habia acompañado ademas basta lo último 
al Libertador; habia recorrido en su compañía, como 
secretario suyo, casi todas las regiones de la América 
emancipada; habia estado con él en Caracas, en Bo- 
gotá, en Guayaquil, en Lima, y habia visto las deli- 
rantes demostraciones de amor, que el pueblo tributaba 
en todas partes al Héroe. Habia asistido al postrer 
desfile y al embarco de las huestes españolas, venci- 
das en Ayacucho ; habia visto á Colombia preponde- 
rante y floreciente ; habia visto brotar del cerebro olím- 
pico de aquel Júpiter mas de una de sus inconmen- 
surables concepciones ; habia presenciado sus sueños, sus 
visiones, sus delirios, sus éxtasis, sus lucubraciones y 
hasta sus presentimientos divinos en la historia secular 
de la raza americana, sometida como todos los pueblos 
de la raza latina al impetuoso influjo del corazón, orí- 
gen de esas terribles alternativas que experimenta en 
su marcha, entre la alegría y el pesar, entre el triunfo 
y la derrota, entre el esplendor y los desastres. Y des- 
pués le habia visto triste, enfermo, desconsolado, dudando 
de la eficacia de su obra y de la vitalidad de su crea- 
ción, como dudaba de la cordura y lealtad de sus con- 
ciudadanos. 



XIV GENERAL JOSÉ EUSEBI0 AGOSTA 

Envuelto en esa auréola gloriosa de lo pasado el 
Tribuno era aun más irresistible para Acosta, que desde 
niño se deleitaba oyendo referir las hazañas de la 
Independencia á los actores ó testigos que de ellas co- 
nocia, y para quien era inconcénbible la ingratitud que 
acibaró las postreras horas del Genio de la América 
libre. Y con el recuerdo de esos hechos heroicos y 
la mirada fija en aquella actualidad borrascosa, preña- 
da de amenazas y peligros, su pensamiento divagaba, 
sin darse cuenta, tal vez, de que algo esperaba del por- 
venir. 

Entretanto, los acontecimientos se desenvolvían rápi- 
damente. El fundador del partido liberal era aherrojado 
en una cárcel y condenado á muerte ; los pueblos le ele- 
jian Presidente de la República, y el sufragio nacional era 
violado escandalosamente por los que tenían en sus manos 
la autoridad de la ley. Monágas cambiaba el papel de ins- 
trumento y de verdugo, para que le había escojido la Oli- 
garquía, por el de Jefe y Caudillo de la mayoría republica- 
na, que constituía aquel partido, y daba libertad á Guzman. 
La ciudadanía liberal de Caracas reprimía á los reaccio- 
narios y facciosos que dominaban en el Congreso y supedi- 
taban la voluntad popular. Páez se alzaba en apoyo de 
sus caídos parciales ; las masas se aprestaban á sostener ai 
Gobierno, que habia mudado la faz política del país ; y la 
República toda ardia en las voraces llamas de la guerra 
civil, que consumió durante un cuarto de siglo los princi- 
pales elementos de nuestra natural riqueza. 

La crisis de Venezuela comenzaba, desgraciadamente, 
eu el mas espantoso hervidero de la discordia intestina. 
La Administración Ejecutiva que presidió Soublette, no 
habia sido más que un tejido de errores, de inconsecuen- 



BIOGRAFÍA XV 



cías y debilidades. Soublette, hombre de Estado, desco- 
noció su tiempo. Después de haber girado en la órbita 
de aquel Sol, que se llamó Bolívar, aceptó la condición de 
satélite de Páez. Le faltó el brillo del carácter, la prime- 
ra de todas las condiciones personales, y fué el juguete de 
los que le elevaron al supremo solio, para cubrirse con su 
nombre y su autoridad. El partido oligarca no reconocia 
ni obedecia á otro Jefe que á Páez, Páez, el Aquíles de 
Apure, el hijo mimado de la Victoria en los mas célebres 
campos de la Independencia ; pero, al mismo tiempo, el 
hombre de las infidencias de 1826 y la funesta escisión de 
1830, en que se dio á las monarquías europeas el triste 
espectáculo de un pueblo redimido, protestando contra su 
Libertador, como si rechazase el divino bien de la eman- 
cipación. 

IV. 

Una de las localidades en que se hizo mas fuerte la 
reacción oligarca fué la costa de Paria, hacia el extremo de 
la península de este nombre. 

Esta península, con la isla inglesa de Trinidad, que 
demora al Este, una parte del Delta del Orinoco y terre- 
nos de Maturin y Cumaná por el Sur y el Oeste, forma 
el Golfo Triste, que Colon llamó así por la oscuridad y 
mansedumbre de sus aguas, á la vez que denominó sus 
playas tierra de los jardines, en correspondencia á la exhu- 
berante riqueza de su vejetacion. 

Güiria, Irapa y Yaguaraparo son las principales villas 
que se hallan en el Golfo por el lado occidental de la costa 
enunciada, cuya distancia de los centros políticos de la Re- 
pública y su vecindad á la colonia inglesa las han manteni- 
do siempre en cierto modo extrañas á los grandes aconte- 
cimientos del país» Rodeadas de espesas montañas, con 



XVI GENERAL JOSÉ EUSEBIO 'ACOSTA 



serranías inaccesibles; ciénagas en cada hondonada, ali- 
mentadas por numerosos riachuelos ; pantanos perpe- 
tuos, producidos por las lluvias que allí duran todo el año; 
un clima mortífero, fieras que no temen acercarse á los 
caseríos, insectos que hacen aborrecible la vida; así son, 
y eran más, todavía, ahora treinta años, esas regiones, bas- 
tante pobladas, sin embargo, en que el hombre nace, cre- 
ce y muere, expuesto á todos los rigores del tiempo, habi- 
tualmente armado, prevenido á toda hora contra el peli- 
gro, en lucha contra las asperezas de un suelo, que le brin- 
da por otra parte frutos de toda especie, con poquísimo 
trabajo. 

Tales fueron los primeros campos de batalla en que se 
encontró José Eusebio Agosta, antes de cumplir los 24 
años. 

El Gobierno de Mo nagas habia comisionado á princi- 
pios de 1848, á Nieolas Brito, cuyo denuedo solo puede 
compararse con el de Bermúdez, para que organizase un 
batallón en Campano y abriese la campaña de la costa de 
Paria. Joaquín Peña y José Rosario García con otros 
oficiales más capitaneaban á los rebeldes, todos montañe- 
ses, prácticos de aquel territorio, que dominaban á sus 
anchas, tiradores consumados, para quienes la vida de un 
hombre valia tanto como la de un pájaro, y que contaban 
ademas con la ayuda y el expontáneo espionaje de casi to- 
dos los moradores, deudos ó amigos de ellos. 

Buscando Brito jóvenes liberales, resueltos, inteligen- 
tes, capaces de afrontar todos esos inconvenientes y peli- 
gros, llamó á Acosta y le dio el empleo de Subteniente en 
sus fuerzas. El nuevo oficial sabia lo que le aguar- 
daba, pues en distintas veces habia recorrido las poblacio- 
nes del Golfo, y conocía el temple de carácter de sus ha- 
bitantes. No era desde luego hombre que rehuyera el peli- 



biografía xvk 



gro, ni estaba en sus propósitos negarle sus servicios á la 
Patria, aun cuando no aspiraba á figurar en la carrera mi- 
litar, que en concepto suyo era poca la gloria que en las 
guerras civiles se alcanzaba. Marchó sin vacilar y no 
tardó en conquistar la confianza de su Jefe, que le honró 
desde el principio con las mayores pruebas de cariño y 
distinción, en premio de sus raras prendas; tanto que de- 
biendo avanzar Brito con sus tropas há-cia Gruiría le encar- 
gó del mando de la plaza de Yaguaraparo. 

Puesto era este de muchísima importancia, porque 
aseguraba la retaguardia del ejército y sus comunicaciones 
con Rio Caribe y Campano, de donde habría de recibir 
refuerzos, si la expedición fracasaba. Para tal empresa 
]a gente de Brito era escasa y bisoña. Desde los hechos 
de armas de Carujo, no se guerreaba en aquellos pueblos. 
Los soldados y muchos de los oficiales eran mozos, que 
iban por primera vez á la batalla. El destacamento que 
quedó, pues, bajo las órdenes de Acosta era mui poco 
fuerte, y el valor debia suplir el número. A eso le 
obligaba, ademas, la circunstancia de que para el mando 
de la plaza le había escojido su Jefe entre varios capita- 
nes y aun comandantes, que se hallaban en la columna. 

El enemigo que contaba en todas partes con fuerzas 
superiores, asechaba el momento de caer por sorpresa so- 
bre Yaguaraparo y someter su pequeña guarnición. Era 
dueño de las montañas del interior, que tan próximas es- 
tán al pueblo, y podia burlar las avanzadas con su baquía 
del terreno. Así estuvo á punto de lograrlo. 

Una mañana que menos temores tenia Acosta, pol- 
las tranquilizadoras noticias de sus espías, habia ido á, 
bañarse en el rio, que pasa á algunos metros, cuando 
2 



XVIII GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA 

• • 

ya dentro del agua oyó tiros de fusil en la plaza. Vestir- 
se precipitadamente y correr, espada en mano, hacia el 
pueblo, fué obra de un instante. Los facciosos lo tenían 
ya casi cercado : una parte de la guarnición se habia en- 
cerrado en el cuartel y la otra diseminada no pensaba 
sino en huir, desmoralizada por la sorpresa y aterrada por 
la visible superioridad de los contrarios, que no los deja- 
ban parar en sitio alguno. 

Pero, nuestro joven Subteniente no se intimidó ni 
un momento. Pensando únicamente en el honor de su 
nombre y dispuesto á morir, atraviesa por el lugar mis- 
mo, en que se cruzaban los proyectiles de los comba- 
tientes, reúne algunos dispersos, los reanima con enér- 
gicas palabras, logra llegar al cuartel, y haciendo una 
salida con el grupo allí encerrado, ataca con furia al 
enemigo que se creia ya vencedor, lo desaloja con ím- 
petu y en menos de dos horas trueca su victoria en 
vergonzoso desastre. Debido á la intrepidez de Acosta, 
una reducida compañía de treinta hombres puso en 
fuga mas de doscientos rebeldes ; los soldados del Go- 
bierno aprendieron á pelear y la campaña de la cos- 
ta de Paria comenzaba con un gran triunfo, que pre- 
sagiaba otros iguales ó mayores á las fuerzas expedi- . 
cionarias. 

Estos, sinembargo, no estaban tan cercanos. La 
facción echada de las poblaciones se concentró en la mon- 
taña, que se encuentra entre Yaguaraparo é Irapa, y 
destrozó á Brito que se internó en ella, buscándola pa- 
ra batirla y exterminarla. Los soldados liberales te- 
man que marchar uno á uno por precipicios y desfila- 
deros, y era difícil salvarse de los tiros fijos, que de 
elevadísimas rocas les asestaban los contrarios, escondi- 
dos entre las breñas. 



1UOGBAPIA XIX 



Acosta estaba entonces con Brito, que no desistia 
de su empeño y se mantuvo por muchos dias en la 
montaña, asaltando cada peñasco, disputando cada paso 
de rio, registrando las selvas, persiguiendo á los facciosos 
en sus mas ocultas guaridas. 

No habia tregua: era preciso pelea* á toda hora. 
No se dormía ni comia. Beber agua después de una jor- 
nada fatigadísima, costaba muchas veces la vida de al- 
gunos hombres. La tenacidad y el valor eran iguales 
en uno y otro bando. Mas, la tropa de Brito se ha- 
llaba tan reducida por las pérdidas sufridas y tan de- 
bilitada por el hambre y las enfermedades, que le fué 
forzoso retirarse, mientras se reponía y reforzaba. Ape- 
nas salió de la montaña la quinta parte de la gente que 
entró. 

Brito fué llamado después por el Gobierno á ocu- 
par otro puesto, y la campaña siguió bajo la dirección 
del valeroso Comandante Antonio Retamales, segundo 
de aquel, que cayó mortalmente herido, tomando junto 
con el Capitán Acosta una trinchera en la memorable 
acción del Algarrobo. Se encargó en seguida del man- 
do el Comandante Ramón Benítez, y por último el Co- 
ronel Luzon, enviado de Caracas con una división auxiliar. 

La costa de Paria fué la Vendée de la Oligarquía, 
Los montañeses de Irapa, lugar hoy tan tristemente cé- 
lebre, sostuvieron la guerra cerca de dos años, encara- 
mados en aquellas serranías, reducidos k un pequeño 
número, acabando con cuantas fuerzas penetraban en 
ellas. La República estaba pacificada en todas partes, y 
ellos resistían. Nada les importaban los resultados ; lo que 
querían era pelear hasta morir. Al cabo, el Gobierno 
pudo tratar con Peña y García, Jefes de la facción ; 



XX GENERAL JOSÉ ETTSEBIO ACOSTA 



les otorgó todo lo que exigian, y partieron con los prin- 
cipales comprometidos para la isla de Trinidad, protes- 
tando hasta lo último contra el partido liberal. Años 
después se suicidaba allí José Rosario- García, que no 
quiso regresar jamás á su patria* 

Esa fué la escuela militar que tuvo el que mas tarde 
habla de ser el glorioso Jefe de la guerra de la Federa- 
ción en los Estados Orientales. 



V. 

Restablecida la paz en el Golfo Triste, ácosta se' re- 
tiró á su casa y se entregó á las faenas del campo. 
Satisfecho con el afianzamiento de la Administración li- 
beral que rejia á Venezuela, se retrajo enteramente de 
los asuntos públicos y se consagró al trabajo, inclina- 
ción que tuvo toda su vida en él la influencia de una 
manía. 

No gozó mucho tiempo de la tranquilidad á que 
aspiraba, porque los sucesos de 1853, precursores de la 
fusión de 1858, le arrancaron á poco de su hogar, para 
venir á ocupar su puesto en las filas de los defenso- 
res del Gobierno. Por una de esas aberraciones tan 
frecuentes en la marcha progresiva del partido liberal 
de Venezuela, una fracción suya se habia segregado y 
hecho causa común con los vencidos de 1848, y 1849 y 
reaparecía la reacción oligarca, disfrazada con la abigar- 
rada vestidura de un civilismo mestizo improvisado, afi- 
liándose en ella algunos jóvenes, impacientes de figurar 
en la política del dia. 

El movimiento insurreccional se localizó en Cuma- 
ná, Maturin y Aragua de Barcelona. Las demás pro- 



BIOGRAFÍA SXl 



vincias fueron indiferentes. Era una locura que había de 
causar nuevas desgracias, á pesar de su impotencia. 

Acosta, bajo las órdenes del Comandante Ramón Be- 
nítez organizó una columna de carupaneros, y aguardaba 
saber del Cuartel general, que había situado en Barce- 
lona el General José" Tadeo Monágas, primer Jefe del 
Ejército, cuando llegó la infausta noticia del terremo- 
to, que el 15 de Julio destruyó á Cumaná, y cuyos efec- 
tos se experimentaron en casi todas las poblaciones de 
Oriente. 

La simpática ciudad desaparecía en el fragoroso ca- 
taclismo, cuando la devoraba el incendio de la guerra 
civil. Sus cuarteles, sus castillos, sus fortificaciones y 
baterías, y, lo que es verdaderamente lamentable, sus 
templos, sus monumentos, sus edificios de paz y pro- 
greso eran derribados; cayendo confundidos bajo sus rui- 
nas los elementos bélicos que aprestó la rebelión, junto 
con los ' elementos de adelanto y de vida, reunidos en 
la bella capital del Manzanares. En presencia de esa 
catástrofe horrenda, el Gobierno de la República no 
pensó mas que en auxiliar á la aflijida Cumaná : los otros 
pueblos sublevados se sometieron y la República volvió 
á gozar de su normalidad. 

Creyó de nuevo Acosta que volvían, definitivamente 
para él aquellos anhelados días de existencia apartada 
y laboriosa, sueño de su juventud, y se casó con la 
señorita Eustoquia Benítez, hija de su jefe y amigo. Pe- 
ro, la suerte le fué adversa, al poner la planta en el 
umbral de la familia; porque una dolencia inesperada le 
arrebató en breve su amable y virtuosa compañera, 
frescas todavía las flores que formaron su blanca coro- 
na de desposada. Insistió en su propósito de buscar 



XXIÍ OENERAL JOSÉ ETJSEBIO AGOSTA 

r ' . . _.. _.. _ ' * ... . — — 2 ^ 

Ja felicidad en el hogar, y sobreponiéndose al sufri- 
miento de su pérdida, se unió poco después con la seño- 
rita Rosa Benítez, hermana de su primera esposa, que 
realizó sus esperanzas de dicha conyugal y fué siempre 
su digna y valerosa compañera, en el curso de los sucesos 
que agitaron su carrera militar y política. 

Por esos mismos años (1855) murió Benítez, ascen- 
dido á Coronel en la Administración del General José 
Gregorio Mo nagas ; y Acosta, que tantos servicios ha- 
bía prestado ya á la causa popular, ocupó naturalmente 
su puesto, como jefe liberal de los cantones Campano, 
Rio Caribe y Güiria. Fué Benítez hombre de ardiente 
fé, de inagotable actividad, de ánimo resuelto, de in- 
teligencia nada común. Y era necesario poseer en alto 
grado esas dotes para lidiar, como lidió con éxito, con- 
tra la Oligarquía, que en- aquellos lugares tema enton- 
ces una preponderancia casi absoluta, por el número y 
valimiento de sus partidarios. Consumió en ello la 
mayor parte de su fortuna, que era considerable. Los 
Generales Monágas le distinguieron con particular esti- 
mación, .á la cual correspondió con caballerosa lealtad. 
En homenaje á sus patrióticas virtudes, los munici- 
pios del antiguo cantón Carúpano, que se separaron en 
1877 para formar un nuevo Departamento, adoptaron y 
llevan hoy el nombre de Distrito Benítez. 

La muerte de Benítez, impuso, forzosamente, á Acos- 
ta una posición política con deberes indeclinables, y se 
vio mas de una vez obligado á desempeñar el empleo 
de Jefe civil ó militar de Campano, para satisfacer las 
exigencias de su partido, que quería tenerle siempre 
en actividad. 



BIOGRAFÍA XXI 11 



VI. 

Llegamos al año de 1858. El terremoto de Cumáná, 
que sepultó entre escombros y ruinas la insurrección de 
1853, no fué poderoso á destruir el espíritu reacciona- 
rio que á ella dio origen. Del polvo de aquellos muros 
derruidos voló á otros puntos de la República, y con- 
tinuó la propaganda de la fusión para derrocar el Go- 
bierno de Monágas. Los que escaparon del terrible de- 
sastre no se reputaron vencidos, sino por la naturaleza. 
Creian ó fingían creer que el país entero iba á levan- 
tarse unánime, cuando se verificó el funesto aconteci- 
miento, y que nada' se habia perdido. 

Eso no era verdad. Los pueblos no deseaban la 
guerra civil, ni habia descendido hasta las masas el 
descontento, que en algunos grupos políticos se sentia. 
Habia holgura, habia prosperidad : la agricultura se de- 
sempeñaba de onerosas cargas, la riqueza pecuaria era 
en nuestras pampas abundantísima, el comercio multi- 
plicaba sus negocios y operaciones en relación con los 
productos del suelo. 

Las Administraciones JVÍonágas no eran, ciertamen- 
te, modelos de regularidad en lo civil ni en lo econó- 
mico : dejaban mucho, sin duda, que desear. Pero José 
Tadeo Monágas, habia exaltado el Partido Liberal y le 
habia sentado en las curules del Poder ; habia salvado 
la vida á Antonio Leocadio GUizman ; habia dado la Ley 
de espera, que libertó el país de una inminente ban- 
carrota, y habia abolido la pena de muerte en los de- 
litos políticos, en ocasión que pudo haberla empleado 
para reprimir y castigar á los que se alzaban contra él 
y de ella antes abusaron. A su vez, José Gregorio 
Monágas extinguió para siempre la esclavitud, úlcera ver- 



XXIV GENERAL JOSÉ ETJSEBIO ACOSTA 



gonzosa que nos quedaba de la Colonia, é hizo de esa 
manera efectiva la igualdad republicana. 

Tales actos constituyen glorias imperecederas, que 
ninguna nación olvida y que las edades futuras enaltecen 
más y más, á medida que se disipan las sombras de lo 
presente. La gran mayoría venezolana sostenia, pues, 
aquella actualidad y no consentia en cambiarla, por la 
restauración de un pasado, sin luz y sin prestigio. 

Al fin, la insurrección comenzó en Valencia el 4 de 
Marzo, tan aislada y tan impotente como la de dima- 
na en 1853 y la de Barquisimeto en 1854, Solo que 
en Carabobo contó con la deslealtad del hombre, en quien 
el Gobierno tenia depositada la mayor suma de confianza, 
y el General José Tadeo Monágas, impresionado por 
tamaña infidencia, se creyó amenazado por la traición 
hasta en su propia morada, y se apresuró á abdicar; re- 
trocediendo ante un fantasma, cuando se hallaba en po- 
sesión de todos los recursos, de todas las fuerzas y de 
toda la vitalídadde la República. ¡ Deplorable ofuscación 
que costó luego un mar de sangre ! 

La noticia de la renuncia del Presidente Monágas 
llegó á las provincias, casi af mismo tiempo que la 
nueva de la revolución de Valencia. Se propaló que 
resultado tan festinado habia sido la obra de uua gran 
coalición de los partidos : se dijo que la idea revolu- 
cionaria! estaba encarnada en todos los ánimos y tenia 
adeptos desde el palacio de Gobierno hasta la choza 
del labriego; que la guerra era exclusivamente contra 
el poder dinástico de los Monágas; que bajo la som- 
bra de la bandera triunfante cabian todos los hombres 
de buena voluntad ; que á nadie se amenazaba ; que 
ninguna de las instituciones liberales corría peligro; que 



BIOGRAFÍA XXV 



habia seguridad para todos los intereses y garantía pa- 
ra todos los derechos ; en una palabra, que la Revo- 
lución de Marzo, victoriosa, sin haber derramado una 
gota de sangre hermana, fuerte con el unánime apo- 
yo de todos los gremios sociales, de todos los ban- 
dos politicos, emanada de la voluntad popular y repre- 
sentante del querer soberano de la Nación, no veia 
sino el porvenir y su grandioso lema era: olvido de lo 
pasado ! 

En el primer instante, los pueblos de Venezuela no 
pudieron darse cuenta de aquella súbita metamorfosis 
de los hombres y de los partidos. No comprendían que 
todo lo que pasaba era efecto de una sorpresa. No 
se detuvieron á pensar que la instantánea trasformacion 
provenia de dos motivos igualmente extraordinarios : uno 
monstruoso, la traición ; otro, excepcional, la inesplica- 
ble debilidad del Jefe de las mayorías. El estupor 
producido en el país con el estrépito de ese sacudi- 
miento, tan inesperado y tan insólito como el gran fe- 
nómeno seísmico, que arruinó á Cumaná en los prin- 
cipios del plan fusionista; dio tiempo á difundirse en 
todas las localidades el hecho consumado en Caracas, 
y la ola revolucionaria lo invadió todo, sin la mas leve 
resistencia. 

Pero, ah ! cuan poco duró aquella ilusión ! Al si- 
guiente dia del triunfo ya asomaba sus garras la fie- 
ra de los antiguos odios, que no era ya menester el 
disimulo. Los vencidos de tantos años se contaron y 
empezaron á separar á los aliados de la víspera. Pa- 
ra reputarse verdaderamente vencedores debían estar 
solos. La Legación francesa, en que el ex-Presidente 
habia recibido hospitalidad con su familia, se convirtió 



XXVI GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA 

en prisión suya. Se hicieron esfuerzos para arrancar- 
le del asilo, violando deberes internacionales. Se sos- 
tenia que era preciso juzgarlo para castigarlo, y ellos, 
los enemigos de once años, los adversarios de todo 
tiempo, se consideraban capaces de ser jueces en ese 
proceso inspirado por la venganza y sostenido por el 
resentimiento, que querían instruir, no tan solo contra 
Monágas, sino contra el partido liberal ; es decir, con- 
tra las cuatro quintas partes de los venezolanos. 

La careta habia caido. La reacción no ocultaba sus 
propósitos, antes bien hacia de ellos alarde, como tí- 
tulo de merecimientos en sus falanges. Si José Tadeo 
Monágas escapó, merced á un conflicto internacional, 
en que se apersonaron Francia é Inglaterra, obligan- 
do al Gobierno de Marzo á cumplir el protocolo fir- 
mado con el Ministro Urrutia ; en cambio José' Gre- 
gorio Monágas, el magistrado magnánimo, el demócrata 
irreprochable, purgó en el castillo de San Carlos, don- 
de murió, el crimen de haber hecho libres veinte mil 
criaturas humanas, que gemian en la esclavitud. 

Y una vez lanzada en ese camino no desperdició 
momento la restaurada oligarquía, para depurarse de to- 
do lo que á ella era extraño. Arrojaron con descaro de 
la Administración á los pocos liberales que todavía fi- 
guraban en los puestos públicos, creyendo poder mode- 
rar el impetuoso torrente que amenazaba al país; echa- 
ron fuera de la República á Antonio Leocadio Guz- 
man, el fundador del partido nacional y á otros libe- 
rales de alta significación, y se dieron á perseguir ra- 
biosamente á centenares de • ciudadanos, muchos de los 
cuales huyeron á los montes, como los patriotas en tiem- 
po del feroz Monteverde. 



BIOGKAFIA XXVII 



VII. 

No el triste deseo de exhumar odios y de revivir 
querellas guia nuestra pluma en el descolorido relato, 
que en estas líneas hacemos de esos abominables suce- 
sos, dignos de eterno olvido. La vida del inmaculado 
liberal, cuyo esbozo nos proponemos aquí, está tan li- 
gada con ellos, que es fuerza evocar los recuerdos de 
esos años, aun siendo tan penoso ver desfilar hoi los 
espectros de lo pasado. 

José Eusebio Acosta, retirado á su campo de Ama- 
niía, situado en territorio de la provincia de Cumaná, 
permanecía alejado completamente de la política, desde 
la caida de los Monágas, á cuyos gobiernos sirvió fiel- 
mente. Allá llegaba el rumor de los acontecimientos : 
allá se percibian también esos negros vapores caligino- 
sos, que van pesando lentamente sobre la atmósfera y 
extendiéndose instante por instante en el horizonte, 
cuando se preparan en el mundo las mas terribles tem- 
pestades. 

No estaba tranquilo: eso era imposible. Vivia en 
constante alarma, y sobre todo, angustiado, viendo como 
iban á desaparecer los cuantiosos intereses de ganade- 
ría, que en algunos años de labor habia logrado reu- 
nir y que serian dentro de poco botín de sus enemigos. 

No se engañaba. Forzado á hacer un viaje á los 
llanos de Maturin y Barcelona, en mira de vender algo 
de lo que poseía, regresaba á su hacienda, cuando supo 
que las autoridades de los pueblos del tránsito tenían 
orden de prenderlo y remitirlo á Cumaná. En Caica- 
ra y San Francisco se la intiman y logra escapar ; pe- 
ro, en Santa Cruz, parroquia del cantón Cariaco, cerca- 
Ka á su establecimiento pecuario, la persecución esta- 



XXVIII GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA 

ba ya seriamente organizada, y fué' inevitable que bus- 
case refugio en los montes. 

Esto acaecía á principios de 1859. Eran los dias 
en que el intrépido Zamora, apoyado por Zalaverría y 
otros liberales corianos, desembarcaba en las playas de 
Coro, y daba en la heroica ciudad el primer grito 
de la Federación, grito de guerra que llamaba los 
pueblos á la lid, que habia de costar cinco años de 
lucha y seria el terror de los opresores de 1858. En 
esos dias, también, llegaba á las sabanas orientales el 
General Juan Antonio Sotillo, veterano de la Indepen- 
dencia, que no se resignaba al destierro y T$|nia á dar 
para la redención de la Patria la vida de todos sus hi- 
jos, que perecieron peleando como leones en los cam- 
pos de batalla de la Federación. 

Acosta era entonces Comandante. La suerte, em- 
pero, se empeñaba, apesar de él, en igualarle con los 
primeros, y tuvo cuando me'nos lo pensaba tal vez que 
allegar partidarios, buscar armas y ponerse en son de 
guerra. Amigos que le acompañasen en la empresa no 
le faltaban : todos los liberales de las tierras fronte- 
rizas de dimana y Maturin acudieron llenos de entu- 
siasmo, le reconocieron como Jefe y le victorearon como 
General. La dificultad consistía en conseguir fusiles, 
pólvora y plomo para pelear, Con machetes de agri- 
cultura y una que otra lanza vieja no se podia afron- 
tar las tropas, bien armadas y municionadas, que se 
alistaban en ambas provincias para salir á perseguirlos. 

Pero, aun estando lejos de la orilla del mar pudie- 
ron llegarle algunos recursos, con los que Acosta or- 
ganizaba una fuerte división, capaz de presentarse en 
batalla. Entre tanto, guarecido en la montaña evadia la 



BIOGRAFÍA XXIX 



persecución, y el enemigo en venganza destruía el rico 
hato de Amanita y se apoderaba de sus copiosos rebaños. 

Para entonces la República ardia ya en las llamas 
de la guerra civil. El General Juan Orisóstomo Fal- 
con, aclamado Jefe Supremo de los Ejércitos federales 
daba carácter á la revolución, y los triunfos de Zamo- 
ra en Occidente, Medrano en Oarabobo y Sotillo en 
Oriente hacían bambolear al Gobierno usurpador. 

La Convención reunida en Valencia habia rechazado el 
sistema federal, comprendiendo que era el sepulcro de la 
dominación oligarca. En presencia de actualidad tan 
conflictiva^ el Jefe del Gobierno tuvo una hora, no sa- 
bemos si de lucimiento ó contrición ; en que quiso aho- 
rrar la sangre venezolana y someterse á la voluntad po- 
pular. Pero, en ese momento la Oligarquía que le ro- 
deaba sé arrojó sobre él, le depuso y le guardó en 
prisión ; apellidándole traidor á los compromisos, que de- 
cía haber contraído con ella. 

La ciudadanía de Caracas se insurreccionó inerme 
y fué ametrallada por las tropas de la guarnición ; la 
Guaira fué tomada á sangre y fuego, los pueblos del 
Tui, sufrieron el furor del vencedor, en Barcelona se 
peleó once días, Cumaná padeció iguales desgracias, y 
por último Carúpano en las jornadas del 13 y 14 de 
Octubre vio sus calles cubiertas de cadáveres y pre- 
senció el espectáculo del asesinato y el saqueo, con: 
que la soldadezca victoriosa mancilló allí el triunfo de 
los reaccionarios. En donde quiera que la impaciencia 
de las masas desarmadas habia proclamado la Federa- 
ción se sintió el rayo del exterminio, fulminado por 
los que maniatando al Jefe traído por ellos de Valen- 
cia, se apresuraron á destruir lo que pensaban que era 
efecto de la traición de aquel. 



GENERAL JOSÉ EUSEB10 AGOSTA 



En esa serie no interrumpida de derrotas el Ge- 
neral Acosta era el único que quedaba en pié entre 
Cumaná y Maturin. De esta plaza había salido á bus- 
carle José Miguel Barreto á la cabeza de una impo- 
nente división maturinesa. Se encuentran unos y otros 
en la Plazeta, á inmediaciones de la célebre cueva jdel 
Guácharo, y Agosta acaba en pocas horas con las fuer- 
zas de Barrete, que llegó casi solo á Maturin. Se in- 
corpora luego al General Luzon, que obraba bajo las 
órdenes del General Sotillo, segundo Jefe de la Fe- 
deración, y de acuerdo con aquel se pone en marcha 
para Cumaná, cuya rendición ignoraban ámh^. En el 
tránsito llegan á noticia de él y de su tropa los su- 
cesos del litoral, cunde el desaliento en sus fuerzas, 
escasas de municiones de "guerra, y á poco tiempo que- 
da reducido á una escolta de diez y ocho hombres, 
con los cuales resuelve asilarse en las inaccesibles mon- 
tañas, que entre aquellas provincias se levantan. 

Allí le persiguieron, en vano, por varios meses, fuer- 
tes destacamentos expedidos por el Gobierno, que lle- 
vaban orden de acosarle como á fiera montaraz. Vien- 
do luego las autoridades que era imposible realizar su 
plan, le propusieron por medio de las Logias una hon- 
rosa capitulación, que él Jefe Oriental rechazó altiva- 
mente. La adversidad no era bastante á quebrantar 
su carácter, cuya fortaleza aumentaba á medida que 
reveses y contratiempos pesaban Stobre él. Dan idea 
del grandioso aliento de Agosta en' esos tremendos dias 
de prueba para su valor y su constancia, los párrafos 
de una carta á su no menos esforzada esposa, que 
nos complacemos en reproducir, tomándolos de su ori- 
jinal. Fueron escritos por Acosta, con lápiz, casi ilejibles 
ahora, en su campamento el 29 de Noviembre de 1859- 



BIOGRAFÍA xxxt 



Nobles y levantados conceptos, en que nos parece ver 
respirar la fiebre patriótica, que enardecía al heroico adalid! 

" Mi permanencia en estos montes, decia, es una eterni- 
dad de amarguras y sufrimientos. Estoi apurando el cáliz 
de mis penas. Solo Dios conoce el porvenir. Al hom- 
bre no le es dado mas que sufrir con resignación he- 
roica los golpes de la Providencia. ¿ Quién comparan- 
do las épocas de su vida no se desespera ? Ayer no- 
mas derroté á los godos con fuerzas inferiores, y hoi 
me tienes aquí en estos bosques, sin mas esperanza 
que la que me inspira la causa liberal. Ningún hom- 
bre de corazón deserta de su deber." 

" De Campano me han propuesto pactos, que he 
rechazado. Primero, porque no creo en las capitula- 
ciones de los godos; segundo, porque prefiero morir 
antes que sufrir sus humillaciones ó sus pérfidos ha- 
lagos. Todo liberal debe esperar de ellos odio y des- 
precio. (%ando nos hemos dejado engañar hemos sa- 
bido lo que son. Como salvación me ofrecen el des- 
tierro, es decir, una vida de ? miseria en Trinidad, ú otra 
colonia extranjera. Nadie se avergonzará de mi suerte, 
ni los extranjeros se reirán de mi pais viéndome abo- 
rrecer á mis compatriotas, como hacen tantos refugiados. 

" Ten fé en Dios, querida esposa. Aquí espero que 
él nos sea propicio, para pelear y triunfar por la Pa- 
tria, i Qué importan estos dias de separación % Nos 
reuniremos aquí ó en el cielo, y ni tú ni nadie ten- 
drá motivo de llamarme débil ó cobarde. Y si es ne- 
cesario morir, moriré, que la vida es mui poca cosa, 
comparada con el deber. Pero, no te desanimes : triun- 
faremos, ah ! sí, triunfaremos ! " 

Quien así pensaba de los hombres y de sí mismo 
era sin duda invencible. Y luego la experiencia le en- 



XXXII GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA 

señaba que solo el éxito merece consideraciones en el mun- 
do; confirmando aquellas palabras de la Historia, que se re- 
piten en todas las edades: v<b victis! ay de los vencidos! 

VIII. 

Casi todo el año de 1860 trascurrió para Acosta 
peleando con pequeñas guerrillas, ignorando lo que ocu- 
rria en el resto de la República y careciendo de re- 
cursos, no solo para combatir, sino para mantenerse en 
lugares desiertos. 

Copiamos parte de otra carta dirigida por él á su 
esposa, el 15 de Setiembre de ese año, que refiere me- 
jor que todo lo que pudiéramos decir nosotros, la vida 
de luchas, azares y peligros, que entonces llevaba sin 
desmayar un instante. 

" Los godos, escribía con tinta hecha, con agua y 
pólvora, habrán contado por allá que siempre me han 
tenido al trote, porque es costumbre suya atribuirse 
siempre la victoria. 

" El 4 de Junio rae encontré con ellos en el paso 
del rio Guarapiche,. y, no obstante estar esperándome 
emboscados y tener dobles fuerzas, salieron derrotados 
vilmente. Dejaron en mi poder algunos fusiles y otros 
elementos. Allí perdí seis compañeros muí buenos, en- 
tre ellos, Pedro Catalino, que al romper los fuegos ca- 
yó atravesado de una bala, que le mató en el acto. 

" Seguí para Cumanacoa á reunirme con Carmen 
Castro, que supe tenia alguna gente organizada, y em- 
prendimos contramarcha á atacar á San Francisco. Lo 
atacamos efectivamente el 7, dia de Corpus, á las dos 
de la madrugada ; pero, allí me sucedió lo mismo que 



biografía xxxnr 



en San Félix : la fuerza de Castro al mando del Co- 
mandante N. N después de unos minutos de fuego, 

se retiró vergonzosamente, abandonando á Castro y de- 
jándome á mí comprometido y casi imposibilitado de 
salir. 

" A las 5 de la mañana me retiré, cargando 23 he- 
ridos, entre ellos á Castro, con una pierna quebrada. 
Sin la deserción de N. . . . el triunfo hubiera sido nues- 
tro, porque estábamos ocupando las casas cercanas al 
Convento, en donde se concentraron los godos. A las tres 
de la tarde se me presentó N . . . . en San Antonio, que 
bajaba de unos cerros escarpadísimos, con sus 70 hom- 
bres intactos. Lo mandé destituir y echar del campa- 
mento, 

" Después fueron para mí los trabajos, cargando con 
23 heridos, sin tener en donde ponerlos, en medio de 
dos provincias enemigas y circundado por los godos. Re- 
solví venir á Santa Cruz, y logré repartir á los infe- 
lices heridos en los conucos de los amigos, fuera del 
alcance de aquellos. 

" Quedé así expedito para esperar á Nicolás León 
y Juan Southerland que venían persiguiéndome con 120 
hombres. Me situé en Quebrada Honda y los aguar- 
dé en vano 9 dias. En esta espera se me fueron su- 
cesivamente los cariaquiteros, los playagranderos y los 
campeares. Solo me quedaron los fieles de Santa Cruz 
en número de 19. No me desalentó, sin embargo, es- 
te contratiempo, y salí para San Juan. Supe allí que 
el enemigo venia de regreso de Cumanacoa y embos- 
qué 12 hombres, pues los otros 7 andaban buscando 
ganados. La empresa tuvo buen resultado, Los godos 
3 



XXXIV GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA 

perdieron cinco hombres y á su jefe Southerland, que 
cayó muerto ; y los demás se retiraron espantados, sin 
saber cuantos éramos. 

" De allí resolví irme para el Llano, y entre San 
Antonio y la Vega reuní 95 hombres más. Por esos 
lados me informaron que los godos volvían sobre mí, ha- 
cia un lugar que llaman el Rincón. Los espero en la 
Fantasma y me pagan con usura la que me debían de 
San Francisco. Este triunfo rae produjo más de cin- 
cuenta fusiles, los bagajes y equipajes del enemigo, "que 
abandonó en, el campo hasta sus heridos. Pólvora nin- 
guna. 

" Escaso de pertrechos y provisiones tuve que que- 
darme en aquel lugar 5 dias. ^ Salí luego para Mundo 
Nuevo en busca de ganados. Los godos de San Fran- 
cisco y Caicara quisieron cercarme y me retiré al lu- 
gar que llaman Arrempuja. Envié entonces á Cumaná, 
por si los partidarios me proporcionaban algunos per- 
trechos, y me fui á Santa Cruz con diez compañe- 
ros, en solicitud de unos muchachos para aumentar las 
fuerzas. 

" Llegué el 15 de Agosto y el 24 tenia encima á 
Nicolás León con 70 hombres. Volví el 25 adonde es- 
taban los mios. El 5 de Setiembre ataqué á los go- 
dos en San Antonio y el 6 en el paso de Rio Colo- 
rado, saliendo en ambos encuentros triunfante, pero que- 
dando sin un cartucho. 

" Libre ya de enemigos por esa parte, el 7 em- 
prendí marcha para estos lugares con 20 hombres, siem- 
pre en solicitud de pertrechos. Dejé las fuerzas á car- 
go del Coronel Juan Flores. De Amanita he llegado 
hasta aquí. 



BloG-RAFlA XXXV 



" En todos estos encuentros con el enemigo, sólo en 
San Francisco me hirieron la muía, y en San Anto- 
nio me pasó una bala el sombrero. 

" He hallado aquí los muchachos muí dispuestos. 
Con un .poco de pólvora podria emprender algo. Ten- 
go que ir á reunirme con Flores. 

"Vé si puedes conseguirme alguna pólvora, pero con 
mucha precaución, porque los godos tienen en eso mu- 
cho celo. Por mi llegada á Santa Cruz no dejaron 
allí ni siquiera una muger. Las hicieron salir á todas 
y no se veia un alma en el pueblo. 

" Mándame todas las noticias. Van para dos me- 
ses que no sé de nadie. El Greneral Miguel Sotillo no 
puede escribirme, porque* los godos cojen las cartas. 
Luzon me ofreció auxiliarme con 400 hombres y me 
ha engañado. Sé que está por Tabasca. Te adjunto la 
carta que me ha escrito ahora escusándose. 

" No sé si hai ó nó Federación. Lo que sé es que 
estoi cumpliendo con mi deber, y espero que Dios me 
proteja." 

De las llamadas cabezadas de San José, pueblo de 
los famosos indios campeares, que está á no más de 
ocho kilómetros de Campano, en donde escribió la car- 
ta que antecede, volvió Agosta al campamento de Fió- 
res, dejando burladas las guerrillas que en su persecu- 
ción destacaron de la plaza sobredicha. Ni un grano 
de pólvora consiguió, y era necesario esquivar el com- 
bate, hasta que se presentase ocasión propicia de quitar- 
le al enemigo mismo los elementos para pelear, puesto 
que no habia esperanza de proveerse en otra parte. 

Pero, están cerca ya los dias en que nuestro infati- 
gable guerrero va á salir del estrecho círculo de esos 



XXXVI GENERAL JOSÉ EUSEB10 AGOSTA 

lances oscuros, sin resonancia en el país; donde ha 
jugado temerariamente la vida tantas veces, con un pu- 
ñado de hombres, batiéndose con el fusil en la mano á 
la par del soldado, para suplir con esfuerzo sobrehuma- 
no la escasez de sus filas. Dentro de poco vamos á ver- 
le, tan heroico como estratégico, llevar á cabo las mas 
felices combinaciones, y dar casi sin recursos batallas, que 
atraerán la atención de la República, y le granjearán la 
admiración y el aplauso de los pueblos. 

IX. 

El sitio mas apropiado para sostener la guerra en la 
antigua provincia de Cu maná es el cantón Cumanacoa, 
que lleva hoi el nombre glorioso* de Distrito Montes. Allí 
fueron batidas mas de una vez las tropas españolas por 
las falanges patriotas ; allí se mantuvo largo tiempo Vi- 
llarroel ; allí se repuso en distintas ocasiones Bermúdez ; 
allí fueron las prodigiosas hazañas de Domingo Montes. 

Cumanacoa está formado por varios valles, todos fér- 
tilísimos, todos pintorescos, como eslabonados unos con 
otros por diferentes gargantas, entre altísimas escarpadas 
serranías. Hai allí lugares que revelan los mas lejanos 
cambios geológicos en la estructura primitiva de aquella 
zona. Tienen, por consiguiente, aquellos sitios formacio- 
nes caprichosas, subidas y bajadas violentas, cumbres 
sombrías, mesetas peladas, hoyas pantanosas al lado de 
pequeños llanos, deliciosos por su frescura y fecundidad ; 
y, sobre todo, se hallan allí desfiladeros intransitables, 
pasos inaccesibles, grutas de gigantezcas rocas, de donde 
brotan manantiales salutíferos y en donde se abrigan mi- 
llares de pájaros y cuadrúpedos comestibles. Por enci- 
ma de todo eso, una vegetación opulenta, llena perpe- 



BIOGRAFÍA XXXVU 



tuamente de flores y frutos, con un clima reparador, que 
favorece y alienta á todos los que viven en é\ y para 
los que el trabajo premia mil por uno. 

Más posee Cumanacoa, y es la inmensa ventaja de 
estar situado en un punto, prácticamente, equidistante y 
de posible acceso á las mas importantes poblaciones mi- 
litares de nuestras comarcas de Oriente. Una fuerza 
guarecida en esos valles se defiende y se mantiene en 
ellos con valor y constancia, mientras carece de elemen- 
tos para la ofensiva. El dia que adquiere recursos para 
ser agresora puede caer súbitamente, antes que toda pre- 
visión la contenga, sobre la plaza oriental que mas fuer- 
te se crea. 

A una jornada de Cumaná, que recibe de esos va- 
lles todas sus vituallas, vencerá en pocas horas á la ca- 
pital del Manzanares. Lejos otro tanto de San José, por 
una via, de Cariaco, por otra, que le proporciona por el 
Golfo de este nombre comunicaciones con el mar; puede 
amenazar también á Carápano y á los demás pueblos de 
la península de Paria. Quédale casi al Oeste la serra- 
nía de Bergantín, enlazada con sus montañas, á la cual 
le es fácil penetrar sin ser notada, y al trasmontarla po- 
ne en jaque á Barcelona. Por el lado del Sur se en- 
cuentra á pocas marchas de Úrica, por donde puede in- 
vadir rápidamente los llanos de Barcelona ó Maturin, has- 
ta salir á las márgenes del Orinoco, ó, por los caños, al 
Golfo Triste. 

Sirve á ese territorio de antemural la sierra de Tu - 
rimiquire, de la cual se baja sin dificultad á San Fran- 
cisco y Guanaguana, á San Juan, Santa María y Santa 
Cruz ó á Catuaro y Caripe, pueblos que parecen dar- 
se la mano entre aquellas inextricables breñas, entre las 



XXXVin GENERAL JOSÉ ETTSEBIO ACOSTA 

cuales no hai mas caminos conocidos, que los que brin- 
dó la naturaleza á sus primeros salvajes moradores. 

Hasta Febrero de 1861, permaneció el General José 
Eusebio Agosta en los distintos campamentos, que te- 
nia situados en los lugares que á la ligera hemos des- 
crito en los párrafos que preceden, destruyendo cuan- 
tos destacamentos osaban llegar ó acercarse á ellos. Y 
ya 'provisto de algún pertrecho se decidió á tomar la 
ofensiva y se movió sobre Cariaco, que guarnecía el Co- 
ronel Cesáreo Prado. Pero, este Jefe al tener noticias 
de su movimiento, no se atrevió á esperarle aun cuan- 
do estaba allí atrincherado. Evacuó la plaza y se em- 
barcó precipitadamente para Cumaná- 

Acosta ocupó, pues, á Cariaco, sin resistencia. Hí- 
zose en este pueblo de algunos recursos para su des- 
nuda tropa, la reforzó con los que vinieron voluntaria- 
mente á incorporarse en sus filas y logró reunir unas 
pocas municiones para seguir la campaña. En todo este 
tiempo, que fué bastante, ni las fuerzas godas de Cam- 
pano ni las de Cumaná intentaron nada contra él, Se 
limitaron á prepararse para la defensa, aguardando que 
atacaría una ri otra ciudad y sucumbiría delante de sus 
fortificaciones, que eran en concepto de todos inexpugnables. 

Aunque á muí poca distancia de Carúpano, nuestro 
adalid optó por Cumaná, y procedió bien, Cumaná era 
en esos momentos mucho mas fuerte que Carúpano. 
Tenia mayor guarnición, mayores elementos en su seno. 
Se hablaba de sus poderosas barricadas y fortalezas ; de- 
cian que sus defensores lo desafiaban á que fuese, para 
que quedase tendido en sus calles con los soldados fe- 
derales; y luego Cumaná era la capital de la provincia; 
sus habitantes eran casi todos partidarios de la Federa^» 



BIOGRAFÍA XXXIX 



cion, y el efecto moral y político del triunfo que en e\h 
alcanzase habia de ser doblemente trascendental. 

Retrocedió, por tanto, á Cumanacoa, y en jornadas 
graduales, para no cansar su tropa y llegar con los 
necesarios bastimentos, se encaminó á Cu maná, en cu- 
yo tránsito se le incorporaron numerosos parciales, bien 
que la falta de armas no le permitía aprovecharlos pa- 
ra la empresa. 

Cinco horas no mas duró el ataque de la ciudad, 
en que los Jefes y la guarnición que la defendían hi- 
cieron esfuerzos singulares de valor y algunos de ello? 
perecieron como buenos. Cayeron en poder del ven- 
cedor todos los elementos de guerra que la plaza con- 
tenia, y quedaron allí prisioneros el Jefe militar Coro- 
nel José Miguel Rubio y multitud de Jefes y oficiales, 
que fueron todos colmados de garantías por el mismo 
Caudillo federal victorioso, no obstante que la guerra te- 
nia entonces un carácter feroz, de que los federales ha- 
bían sido muchas veces víctimas y que la prensa, al 
servicio de las mas virulentas pasiones, habia hecho suya 
la vergonzosa tarea de difamar las huestes liberales, con 
asquerosas mentiras y torpísimas calumnias. 

El General Acosta, en este como en otros lances pa 
recidos de su brillante carrera militar, no quiso rruncí 
acordarse de que entre sus prisioneros estaban sus detrac 
tores. No vio jamás en el vencido sino el adversario po 
lítico desgraciado, nunca el enemigo personal que le ha 
bia agraviado y perseguido sin piedad. Por eso, todo: 
sus contrarios fueron trocándose con el tiempo en ar./¿ 
gos suyos, y muchos de sus malquerientes fueron des 
pues sus admiradores! ¡ Rara cualidad, cfue provenia si 
multáneamente de la sagacidad de su talento político y d< 



XL OENEEAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA 

. , - ■ , ■— 

los arranques espontáneos de su corazón, que fué siem- 
pre bueno y levantado ! 

Véase el Boletín del Ejército Federal del Estado de 
Cumaná, número 1? que publicamos al final de estos 
apuntes. 



X. 



La ocupación de Cumaná tuvo lugar el 25 de Julio 
de 1861. En esos dias lamentaban el General Acosta 
y los oficiales de su Estado Mayor la inacción en que se 
hallaba el General Sotillo, estacionado en Santa Ana. 
Con fuerzas suficientes no inquietaba siquiera á Matu- 
rin ó Barcelona, con lo que daba lugar á que las auto- 
ridades de esas provincias allegasen fuerzas mayores, pa- 
ra destruir el victorioso ejército cumanés. 

Así era en efecto. Los Jefes godos se movían con 
pasmosa actividad y preparaban una combinación for- 
midable, pensando estrechar á Acosta en Cumaná, como 
en un círculo de hierro, y acabar para siempre con la 
revolución federal en esa importantísima sección. 

Bloqueada la plaza por una gran flotilla margariteña, 
que i m pedia la entrada al puerto del mas pequeño ba- 
jel de pescadores, debian salir sin pérdida de tiempo, 
de Maturin el Coronel Manuel Narvarte con una fuerte 
división, y de Campano el Coronel Jorge Southerland 
con otra no menos pujante. Mas de mil hombres bien 
municionados, con jefes y oficiales expertos y valero- 
sos, cercarían á Cumaná en el término de la distancia 
y darían en breve buena cuenta de las tropas de Acos- 
ta, que no alcanzaban á la mitad de aquellas, y que si 
bien contaban gente decidida, cuyo heroismo esta* 



biografía xli 



ba acreditado en mas de una batalla, carecian de re- 
cursos, aun en medio de una población tan partidaria, por 
el asedio marítimo que sufrían. 

El General Acosta comprendió inmediatamente el 
plan del enemigo y el inminente peligro que corria, per- 
maneciendo en dimana. Tenia como regla constante en 
sus operaciones aquella antigua máxima militar : plaza 
sitiada, plaza tomada. No se le ocultaba ademas la in- 
ferioridad numérica de su ejército, comparado con los 
de Narvarte y Southerland reunidos, obrando en combina- 
ción contra él. Y desde luego era necesario que la 
estrategia lo hiciese todo, y para ello debia anticipar- 
se á los Jefes godos, volar á su encuentro, llegar antes 
que se reuniesen, cojerlos de improviso y batirlos en detal. 

La concepción era atrevida ; pero digna de un militar 
de su talla. En cuanto á la ejecución no hai duda que 
ofrecía dificultades inmensas, capaces de desanimar al 
mas osado. Sin embargo, no vaciló un momento. Veía 
claro : la cuestión era de vida ó muerte, y en casos 
como ese, él, tan pensador, tan previsivo, sabia jugar 
en los azares de la suerte todo lo que el hombre de 
corazón tiene que fiar al acaso, cuando las circunstan- 
cias se lo imponen. 

Narvarte y Southerland habían acordado juntarse en 
Cumanacoa, para partir de allí á Cumaná, adonde pue- 
de llegarse como hemos dicho, en una jornada. El pri- 
mero de ellos había atravesado sin obstáculo la provin- 
cia de Maturin; pero, ya en tierras de Cumanacoa, se 
encontró en el lugar llamado Los Destiladeras con la 
columna del Comandante Coronado, destacada por Acos- 
ta, y tuvo que detenerse hasta forzar las posiciones dei 
valeroso oficial, que con setenta hombres, descalabró no 



XLII GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA 



poco la División maturinesa. Southerland se aprestaba 
al mismo tiempo á salir de Oarúpano, aguardando el 
aviso de la proximidad de Narvarte al punto elegido. 

El 12 de Agosto salieron las tropas federales de 
Cumaná, divididas en tres columnas, y el 14 ocuparon 
á San Fernando. Entre este pueblo y Cumanacoa está 
Arenas, en donde se habia acampado Narvarte, quien, 
al ser informado de que el General Acosta estaba á 
pocas leguas de distancia, corrió á encerrarse en la es- 
presada villa. 

En San Fernando ordenó el Jefe Federal su plan 
de ataque. Mandó que el Coronel Castro con la pri- 
mera Brigada, por caminos de ellos solos conocidos, 
fuese á situarse en Aricagua á espalda del Jefe godo, 
y marchó por Arenas con las otras dos Brigadas. Allí 
las separó, enviando al Coronel Flores con la segun- 
da por el camino real, y é\ con la tercera se dirijió 
por la Rinconada, para formar el triángulo. 

A las 7 de la mañana del 15 se oian los fuegos 
de Castro y entraban todas las fuerzas en batalla. Los 
primeros choques fueron terribles. Narvarte resistió co- 
mo un león, con sus maturineses, que eran bravos. Dos 
veces contuvo el empuje de los federales, que no ce- 
dían en valor á sus contrarios; pero, allí estaba Acos- 
ta, cuya presencia multiplicaba el arrojo del soldado; 
y en la tarde, después de un dia entero de lucha mortífe- 
ra, Narvarte habia tenido que atrincherarse en la Iglesia, 
el cuartel y dos ó tres casas contiguas, sin poder ya 
pisar la calle. 

Toda la población se hallaba en poder de las tro- 
pas federales. La rendición de Narvarte era inminen- 
te. No tenia provisiones para sostenerse en los edi- 



BIOGRAFÍA • XLIII 



íicios asediadas. Carecía hasta de agua. La operación 
del General Acosta lo había sorprendido, cuando se 
disponía á esperar á Southerland en Arenas. Pensó 
ser él quien iba á atacar, y se encontró de repente 
atacado. Su papel de sitiador de Agosta en Cumaná 
se había trocado en sitiado por Acosta en un rincón 
de la plazuela de Cumanacoa. Y lo peor de todo era 
que creyendo encontrarse con Southerland, á su llega- 
da al lugar de donde debía emprenderse el plan com- 
binado contra el Ejército federal, nada sabia de él. 

Pero Southerland estaba ya sobre ellos. El 16 por 
la mañana sabia el General Acosta, en el momento en 
que iba á dar orden para tomar por asalto los edifi- 
cios atrincherados, que el otro Jefe godo amanecía en 
San Fernando. El conflicto no podía ser mayor. Al 
romper los fuegos podía oírlos Southerland, adivinar el 
apuro de Narvarte, volar en su auxilio sin dar desoan- 
so á su gente, hacerle conocer desde lejos que mar- 
chaba á ayudarlo; Narvarte resistiría á todo trance, las 
fuerzas federales podían desalentarse y Acosta seria co- 
gido entre dos fuegos, por tropas que todavia eran su- 
periores á las suyas. Replegar era perder el fruto de 
una jornada victoriosa y exponerse al desastre de una 
retirada. Contramarchar en busca de Southerland era 
libertar á Narvarte, para que, convirtiéndose de perse- 
guido en perseguidor, lo atacase, al salir, por la espalda, 

En esa penosísima hora el General Acosta, tuvo 
un pensamiento luminoso y feliz. Llamó á su Jefe de 
Estado Mayor y le ordenó escribir una ¡"carta al Coro- 
nel Narvarte, manifestándole que conocía la angustia- 
dísima situación en que se hallaba, le excitaba á aho- 
rrar el derramamiento ya estéril de sangre hermana, 



XLIV GENERAL JOSÉ ETTSEBIO AGOSTA 

le invitaba á hacerle proposiciones de paz, asegurán- 
dole que estaba dispuesto á otorgarle capitulaciones hon- 
rosas para sus armas; le daba dos horas de término para 
resolver y concluía haciéndole responsable, si persistía 
en la resistencia desesperada, de las desgracias que su 
ceguedad política ocasionaría á los inocentes de aquel 
heroico pueblo. Escrita la carta, fué enviada con el 
español Francisco Brito- Siberio, y quedaron esperan- 
do la respuesta los comisionados que en ella se anun- 
ciaron para oir y trasmitir las propuestas, el Doctor 
J. J. López Alcalá, Subjefe de Estado Mayor, y el 
Presbítero Pedro Magne, capellán del Ejército. 

Dio á la vez todas las disposiciones del caso, para 
que Soulterland no tuviese aviso alguno de la situación 
de Narvarte., 

Narvarte recibió aquella carta como un mensaje 
salvador. Se apresuró á contestar, aceptando la con- 
ferencia y encargando al Cura de la parroquia, para 
que fuese en busca de los comisionados federales. De- 
cía en su carta que tenia aviso de la aproximación 
del Coronel Southerland; pero, la prueba de que igno- 
raba su paradero era el hecho mismo de admitir la 
posibilidad de la capitulación. 

La entrevista fué amistosa ; Narvarte mismo vino 
después al campamento federal. Cuentan que el Gene- 
ral Acosta con la finura que le distinguía, buscó el 
modo de ofrecer al Jefe contrario algún refrigerio, pues 
sabia que no habían comido ni bebido en dos dias, ni 
él ni su tropa. No aceptó alimento; sólo pidió agua, 
que si el hambre puede sufrirse, la sed no puede ni 
siquiera disimularse. 

A- las ocho de la noche se firmó el pacto, en vir- 



BIOORAFlA XLT 



tud del cual se obligó Narvarte á entregar al General 
Acosta cien fusiles con sus cartucheras, más doscientos 
paquetes embalados, y á evacuar la plaza. El Jefe fede- 
ral prometió garantías á los Jefes, oficiales y soldados 
de la División de Narvarte, para lo cual los acompaña- 
ron hasta San Francisco, es decir, hasta la frontera de Ma- 
turin, el Doctor López Alcalá y Nicolás Coraspe, dando 
orden además para que no fuesen inquietados en el 
tránsito por las guerrillas federales. Se ofreció restituir 
á Narvarte las bestias y cualquier otra cosa perteneciente 
á la División maturinesa que estuviesen en poder de su 
Ejército, y aun le dio médico que curase sus heridos. 

El convenio se cumplió estrictamente de ambas par- 
tes. Por un exceso de precaución, que el Jefe godo 
estimó tal vez como una galantería, Acosta lo acom- 
pañó hasta Aricagua, algunas leguas al Sur de Cumana- 
coa, y de allí regresó á ésta. 

La capitulación era un triunfo inapreciable. El Cau- 
dillo vencedor podia haber obtenido más, pero era ne- 
cesario sacrificar muchas exigencias á la brevedad, to- 
da vez que se conseguía el resultado principal de aque- 
lla feliz estratagema: quitar á Narvarte del tablero de 
la batalla. 

El Jefe de los matu riñeses salió para Maturin con 
menos de la mitad de sus fuerzas. El desastre era 
considerable en lo material, más aun en lo moral de 
ellas. Ese pacto tan decoroso para Narvarte, honrada- 
mente firmado por él, hubo de costarle la vida, como 
lo veremos adelante, en la acción de Rio Caribe. 

Cuando Agosta volvió á Cumanacoa supo que Sou- 
therland habia burlado las emboscadas del camino, que 
media entre aquella ciudad y San Fernando, y scapro.xi 



XLVt GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA 



maha por el que llaman de la Rinconada. Inmedia- 
tamente se dispuso á rechazarlo y mandó la Columna 
" Cumaná" á su encuentro. Apenas habia andado esta 
trescientos metros tropezó con la gente de Southerland, 
y rompió los fuegos en el sitio de Manzaspares. Du- 
rante dos horas, el combate, después general, fué reñi- 
dísimo; al cabo de las cuales las tropas godas se de- 
clararon en derrota, poniéndose en vergonzosa fuga, por 
los montes cercanos al pueblo. 

Soutberland escapó casi solo; la gente se le desbandó; 
parte de ella se pasó á los federales, en cuyo poder 
quedaron muchos de los heridos enemigos. La derrota 
de este segundo cuerpo preparado para la combinación 
sobre Cumaná fué, pues, mucho mayor que el desastre 
de Narvarte. 

Después de cinco dias de marcha, por sendas es- 
cabrosas en la cruda estación de las lluvias, y de tan 
esforzados combates, se hizo indispensable dar algún re- 
poso al ejército, y por eso suspendió el General Acosta 
la persecución en la montaña. 

El Boletín número 2 contiene el parte de estas 
batallas, enviado al Segundo Jefe de los Ejércitos Fe- 
derales de la República, y los demás documentos á que 
aludimos, junto con la proclama que el glorioso Cam- 
,peon dirigió después de su Cuartel General en Cuma- 
nacoa á sus compañeros de armas el 19 de Agosto de 
1861. Revela esta última el entusiasmo de que legítima- 
mente se hallaba poseido el afortunado Jefe de las hues- 
tes liberales cumanesas, después de una serie no inter- 
rumpida de triunfos en los campos de Murciélago, el 
Carmen, San Pedro, el Rincón, Cariaco y Cumaná, en- 



BIOGRAFÍA xlvíi 



riquecida con la victoria de Cumanacoa contra Narvarte 
y la de Manzaspares contra Southerland. 



XI 



Faltaba otra victoria, más brillante todavia. 
No quiso el General Acosta volver á Cumaná des- 
pués de estos sucesos. Escaseaba allí el alimento del 
soldado, y no habia por otra parte cosa de interés que 
hacer en la capital. Resolvió penetrar en los llanos de 
Maturin á proveerse de ganados, para emprender luego 
la campaña de la costa de Paria,, comenzando por 
Campano. Al aproximarse á la línea fronteriza todas las 
guerrillas godas, que guarnecian á San Francisco, Guana- 
guana, Aragua y Chaguarama!, se refugiaron en Maturin, 
y le fué fácil realizar su objeto. 

El 26 salió el Ejército de San Francisco, provis- 
to de bastimentos, pasó por Caripe y Santa María, en 
dirección al litoral, y el 2 de Setiembre acampó en 
la Sabaneta de Catuaro, que se encuentra como á una 
jornada de Cariaco. En este punto supo Acosta por 
unas mujeres que el Coronel Andrez Avelino Pinto, cotí 
una respetable División, casi toda caraqueña, habia ve- 
nido de Campano á Cariaco^ habia marchado luego pa- 
ra el Muelle, que así llaman el embarcadero que ese 
distrito tiene por el lado del golfo que lleva su nombre, 
y se habia embarcado para la costa interior de aquel. 
El Jefe Federal adivinó inmediatamente que Pinto le 
creia en el campamento de San Pedro, -donde mu- 
chas veces se acantonaban los federales, y se internaba 
con osadía, pensando batirlo en sus propias posiciones. 
El General Acosta tenia siempre sobre sus contrarios. 



XLV1II GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA 



en ese territorio, la ventaja que casi todos sus moradores 
le servían espontáneamente de espías, mientras que aque- 
llos encontraban con dificultades quien les informase del 
paradero cierto de las fuerzas federales. Así se explica 
por qué* Narvarte y Southerland no supieron uno de otro 
á la corta distancia en que se hallaron en el distrito de 
Oumanacoa, y por qué el Jefe de esta otra División goda 
partía en busca de Acosta, en sentido opuesto á los 
lugares en que á la sazón estaba. 

Andrés Avelino Pinto era uno de los Jefes de más 
renombre que militaban por la causa de la Oligarquía. 
Comenzó su carrera en la Revolución de Marzo y se 
había distinguido en el Tui, en Barcelona, en el Cen- 
tro y Occidente de la República, por su singular de- 
nuedo. La fortuna le había sonreído siempre, la vic- 
toria le había hecho su favorito, sus hazañas eran tan- 
tas como las acciones de guerra en que se habia halla- 
do, y estas eran muchas. El Gobierno le habia mandado 
á Oriente con el carácter de Jefe de Operaciones de 
Barcelona, Cumaná y Maturin, para que acabase con 
Acosta, cuya triunfante actitud inquietaba á la camarilla 
directiva de Caracas, que descubría en él la figura mi- 
litar más prominente de los campos orientales. 

La soñolienta inacción del segundo Jefe de la Federa- 
ción no inspiraba temor alguno. Por muchos meses estuvie- 
1 ron frente á frente el General José María Zamora y el 
General Juan Antonio Sotillo, Proceres los dos de la 
Independencia, Jefes contrarios, los más caracterizados y 
de más prestigio en las llanuras del Guárico y Barcelona, 
ambos viejos veteranos en nuestras guerras y nues- 
tras luchas intestinas; viéndose y considerándose como 
compañeros de otra época, que estimaban tal vez como 



biografía xlix 



juegos infantiles las cosas del dia, aun cuando en ellos ha- 
bía perdido ya algunos de sus hijos el Jefe de los lla- 
neros barceloneses* 

No era lo mismo Acosta. Cuantos batallones ha- 
bían entrada á perseguirle en los cantones del interior 
de Cumaná otros tantos habían sido destrozados por él, 
y cuenta que eran mandados por oficiales acreditados» 
Para tal hombre se creía bastante un Jefe del temple de 
Pinto, y por eso se ponían á sus órdenes las tres pro- 
vincias continentales de Oriente, á fin de que sacase de 
todas ellas recursos para la campaña. 

En los dias de la llegada de Pinto á Campano tenia 
lugar en Caracas la insurrección militar, que echó por tie- 
rra el Gobierno del Doctor Gual, y elevó la Dictadura del 
General Páez. Era la tercera evolución, que se verifica- 
ba en el seno de la Oligarquía y el tercer gobierno 
que caia hundido por las violencias de sus propios servi- 
dores, á quienes dividian las mas antipatrióticas ambicio- 
nes. En tres años los oligarcas no habían podido debe- 
lar la revolución federal, antes por el contrario se habían 
anarquizado entre sí y peleado unos con otros, escanda- 
losamente. 

Pinto pertenecía por sus nexos y simpatías al gru- 
po político que con Gual desaparecía de la escena pú- 
blica ; grupo enemigo de Páez, sin cuyo concurso se 
hizo la revolución de Valencia, y que venia rechazan- 
do la influencia, que éste pretendía ejercer casi sobera- 
namente en la situación, á título de primero y antiguo 
caudillo de la Oligarquía. Los caídos gualistas volvieron 
inmediatamente la vista iiácia Pinto, que era el Jefe más 
connotado y de más confianza para su círculo, y lo 11a- 
4 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA 



marón con premura á Caracas. Lo suponían con un ejér- 
cito numeroso, y estaban seguros de que al poner el pié 
en la capital de la República encabezada la contra- 
revolucion y derrocada al Dictador, para restablecer lo 
que ellos apellidaban la legalidad. 

Ardia, evidentemente, en deseos de complacer á sus 
amigos y de dar vuelo á sus vanidosas aspiraciones el 
Jefe godo, encargado de batir á los federales cumane- 
ses, alucinado por las seductoras promesas que de Ca- 
racas se le hacían, para arrastrarle á aquella empresa, 
que se le pintaba fácil en extremo y de alto mereci- 
miento. Pero, Pinto no se decidió á regresar, sin cum- 
plir su encargo. Temió, sin duda, que su precipitada 
vuelta fuese sospechosa á los parciales del ya inaugu- 
rado Gobierno de Páez, y pensó que era mucho me- 
jor y más hacedero buscar á Acosta, batirlo, destruirlo 
y marchar después á la capital, con su ejército victo- 
rioso á imponer la ley de su espada irresistible al an- 
ciano Dictador. La campaña encerraba, pues, para él 
intereses políticos considerables. De aquí la actividad 
con que la habia comenzado y la impaciencia que mos- 
traba en terminarla rápidamente. 

Iban >á medirse en el campo de batalla, Pinto y 
Acosta, es decir, la intrepidez ciega, la temeridad in- 
conciente, el denuedo sin límites, el arrojo desmedido, con 
el valor reflexivo, la fuerza pensadora, la razón, que ava- 
salla el peligro, el cálculo estratégico, que domina el éxito. 
Con su manera de ser respectiva, cada uno de ellos ha- 
bia triunfado más de una vez, y ambos tenian fé en 
su sistema propio. A Pinto lo aventajaba el número de 
su gente, que era mayor, la superioridad del armamento 
y la abundancia de sus pertrechos ; mientras que Acos- 



BIOGRAFÍA LI 



ta, con poca tropa, porque no podia armar más, siem- 
pre escaso de pólvora y plomo, no le supiritaba sino 
en la baquía del territorio, que era como su aliado, 
porque era suyo y lo conocía palmo á palmo, y lo anima- 
ba ademas la confianza en los Jefes y oficiales de que 
disponía, todos insignes, todos resueltos á morir por la 
causa popular, y para quienes el enemigo era siempre 
pequeño en ardimiento y coraje. 

Al imponerse el General Acosta de la operación 
del Coronel Pinto ordenó contramarchar el Ejército de su 
mando, para salirle al encuentro en el Limonar. Divi- 
dido aquel en dos Brigadas, quedó la primera con el 
Coronel Juan Flores en la Sabaneta, compuesta de las 
columnas " Cumaná," " Bermádez V y í( 19 de Abril" y 
á cargo de ellas el parque y la impedimenta. Acosta 
se puso en marcha con la segunda, formada por las co- 
lumnas " Guardia de Honor," " Terrible" y " Santa Inés," 
acompañado de su Estado Mayor, tomando el camino 
que de Catuaro va á Santa Cruz. Al teñir la noche, la 
de la Guardia acampó en el Salto del Toro y las otras 
dos avanzaron hasta el pueblo de Santa Cruz, que se 
halla á cortísima distancia del lugar antedicho. 

Esa noche supo el Jefe Federal, hallándose en el 
Toro, que la División enemiga dormía en los altos de 
Santa María y que su línea se extendía hasta el paso 
del rio, que dista una milla de Santa Cruz. Era ya 
inminente la batalla. Para reunir todas las fuerzas sa- 
lió Acosta con un ayudante en dirección de la Sa- 
baneta, dando antes orden al Estado Mayor, que con- 
centrase en el Toro las tres columnas y se dirigiese con 
ellos á los Altos de Amanita, adonde llegaría al ama- 
necer con la primera Brigada. Esta operación se hizo 



LIÍ GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA 



en pocas horas ; pero, la oscuridad borrascosa de la no- 
che, y la circunstancia de ser mucho más largo y fragoso 
el camino de la Sabaneta de Catuaro hacia el punto in- 
dicado, obligaron á diferir la marcha de la Brigada de 
Flores hasta la aurora. Este involuntario retardo vi- 
no á producir mayores resultados en los hechos de 
armas subsiguientes. 

Al despuntar el alba, bajó Pinto de los Altos de San- 
ta María, atravesó con sus fuerzas por el pueblo de 
Santa Cruz, y, al llegar al lugar donde se separa el 
camino para Aamnita, notó las huellas de las tropas fe- 
derales. Dispuso explorar aquella via, y los informes que 
le dieron sus espías le hicieron creer, que Acosta se 
habia internado hacia Cumanacoa, evadiendo la pelea. 
Entonces resolvió seguir adelante hasta llegar á Cariaco, 
para volver á Campano. Los sucesos de Caracas le te- 
nían lleno de zozobras y casi no pensaba mas que en el 
tiempo que, para la realización de sus propósitos, perdia 
en aquellas montañas solitarias. 

Entre tanto el General Acosta, que no habia dor- 
mido, sin duda, madurando su plan de batalla, deci- 
dió cuando se acercaba el dia no ir con la primera 
Brigada á Amanita, sino dirijirse por el camino de Santa 
Cruz y tomar posiciones á la derecha de éste, en la 
convicción de que Pinto, al no hallar á los federales 
en Santa Cruz, emprendería por allí su marcha á Ca- 
riaco, y lo cojeria entonces entre dos fuegos. Llegó, 
pues, al p,..jto, y situó las fuerzas. A poco comenzó 
la pelea. La vanguardia goda habia tropezado con la 
vanguardia federal, que era la Columna " 19 de Abril.'» 
Acosta dio sus disposiciones para sostener aquel com- 
bate preliminar, y aunque habia mandado á Amanitav 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA Lili 

voló él mismo para acelerar la venida de la segunda 
Brigada. La encontró, felizmente, al pasitrote, buscando 
la retaguardia del enemigo. Colocó las Columnas de 
aquella, y á la señal convenida principió formalmente 
la batalla en toda la línea. 

Pinto se vio, así, de súbito, sin podérselo siquiera 
explicar, rodeado en todos sentidos por los federales, 
que aparecían y desaparecían á sus miradas en posicio- 
nes inexpugnables, haciendo sobre sus tropas un fuego 
mortífero. La pelea empezó espantosa. El Jefe de la 
División oligarca pretendió arrollar en columnas cerra- 
das las guerrillas de Agosta. Quiso flanquear audaz- 
mente sus posiciones. Mantuvo el ataque con brío, pe- 
leó con furia, hizo prodigios de valor. Acosta veia to- 
dos sus movimientos y hacia infructuosos con las ma- 
niobras de sus columnas los esfuerzos frenéticos de su 
adversario, A las cuatro y media horas de aquella lu- 
cha sangrienta y tenaz, en que ninguno de los dos 
campeones cedia al otro, el Jefe Federal se resolvió á 
tirar todas sus fuerzas contra el Jefe godo, que se sos- 
tenia en el centro del círculo en que estaba encerra- 
do, disparando incesantemente contra Acosta en la ma- 
yor desesperación. 

En ese momento, Pinto, por su lado, determinó tam- 
bién abrirse paso, á todo trance, y salir de aquel cer- 
co de fuego. Concentró en seguida su gente, formó 
un pelotón formidable, se puso á la cabeza y se arro- 
jó delirante contra la posición que le pareció más vul- 
nerable. El choque fué impetuoso y terrible, A los 
primeros pasos que dio Pinto una bala le hirió una 
mano, pero eso no fué parte á detenerlo. Avanzó con 
más ardor en aquel torbellino encendido, y otra bala 



LIV BIO GRAFÍA 



le atravesó el corazón. Tan luego como sus oficiales 
le vieron caer sin vida, retrocedieron, confusamente, y 
las tropas godas se declararon en pavorosa derrota. En 
el campo federal no se supo la muerte de Pinto sino 
mucho después de finalizada la batalla. 

La pericia habia vencido al número, la serenidad 
á la audacia, el pensamiento á la fuerza. La buena 
causa se enriquecía con una victoria más, y nuevos 
laureles engalanaban la frente gloriosa del General 
José Eusebio Acosta, 

XII. 

" La derrota fué completa, dice el parte de esta ba- 
talla, que se lee en el Boletín número 3, y de un Ejér- 
cito soberbio y enorgullecido con el renombre de su 
Jefe sólo se han salvado miserables restos ! ! " Asi fué 
en efecto. Todo quedó en poder del vencedor. Y cuan- 
do el enemigo dejó en el campo cincuenta y tres ca- 
dáveres y más de cien heridos, los federales sólo tu- 
vieron dos muertos y catorce heridos. 

El cadáver del Coronel Andrés Avelino Pinto fué 
llevado en hamaca, por orden del General Acosta, á 
Catuaro, donde se acampó el Ejército Federal el si- 
guiente dia 4 de Setiembre. Alli fué sepultado con 
oficios religiosos y honras militares, habiendo ayudado 
el mismo Jefe victorioso á cargar su féretro. Años 
después, cuando triunfó la Federación, Acosta mandó 
á la madre de Pinto los restos de éste y la espada 
del desgraciado Jefe, que conservaba para ese objeto- 

Esta espléndida acción de guerra se conoce en la 
República con el nombre de batalla del toro, porque 



GENERAL JOSÉ EUSEB10 ACOSTA LV 



en el lugar que así se llama murió Pinto. Los fede- 
rales la apellidaron al principio la batalla de la Santa Cruz 
de Amanita, en recuerdo tal vez de que en la encruci- 
jada de los dos caminos de Catuaro á Santa Cruz y de 
Santa Cruz á Amanita, marcada con la venerable in- 
signia cristiana, fué donde se cruzaron los primeros fue- 
gos de las dos vanguardias. 

¡ Singulares peripecias de la suerte ! En aquel os- 
curo é ignorado rincón del país se resolvió acaso el 
problema de la consolidación de la Dictadura de Páez, 
que tanta sangre habia de costar á Venezuela, durante 
veintidós meses más de guerra sin piedad. Los miem- 
bros de la fracción oligarca, que los paezistas motejaron 
con el sobrenombre de epilépticos, vieron desvanecidas sus 
ilusiones. Inspirado en esas ideas lloraba, por eso, el céle- 
bre escritor Juan Vicente González, en la Meseniana que 
dedicó á la memoria de Pinto, la dolorosa pérdida del 
futuro vengador de las leyes ultrajadas en la persona del 
Doctor Gual. (*) 

Ese mismo dia 4, el Gobernador del Estado en cam- 
paña, Bartolomé Milá de la Roca, el Jefe y Sub-Jefe 



(*) Oh! si tú vivieras ! Te habrías adelantado ya á pasos de 
gigante, para tomar cuenta de las ultrajadas leyes al violador inicuo. 
Despertaría tu voz al engañado ejército, que no se cubrió de tan- 
ta gloria sino para oscurecerla, y que parece no esperaba sino un 
desterrado para hacer un Dictador. "Id, les dirías con atrona- 
dor acento á los que quedaran sordos á la voz del deber : habéis 
negociado, nuevos .Judas, con la sangre de los mártires ; y pues 
ha marchado por sobre la de vuestros compañeros el Tirano cadu- 
co, no lamer mas sus pies, para qUe marquen bien vuestra fren- 
te abyecta " 

(Fragmento de la Meseniana á Andrés Avelino Pinto, publi- 
cada en la Revista Literaria el 12 de Setiembre de 1831 ) 



LVI BIOGRAFÍA 



del Estado Mayor, el Ayudante Mayor y los Jefes de 
los Cuerpos presentaron al Caudillo vencedor en el To- 
ro, con toda solemnidad, una manifestación altamente pa- 
triótica, en que le participaban que el Ejército Federal 
victorioso le había discernido en el campo de batalla, 
en el sitio de la Santa Cruz de Amanita, el título de 
General de División, como premio á sus grandes 
servicios. Este documento, que tanto honra á los que 
lo suscribieron, fué publicado en el Boletín, que arriba 
citamos, impreso en Cu maná el 23 de Setiembre, y se 
halla entre los que reproducimos al fin. 

El General Acosta aceptó con gratitud este testi- 
monio elocuente del aprecio de sus dignos y bizarros 
compañeros y lo guardó siempre con amor, como el di- 
ploma más valioso de sus campañas. 

El Ejército siguió luego á Cariaco, y de allí fué á 
Cumaná, que recibió alborozada al heroico adalid. Es- 
te á su vez saludó al esforzado pueblo cumanés en 
una alocución llena de aliento y de promesas genero- 
sas. (Véase al fin.) " Cumaneses ! decia, cuarenta dias 
,, de campaña únicamente y las fuerzas enemigas han 
,, desaparecido en su mayor parte. Donde quiera que 
„ se han presentado, así en Cumanacoa como en Man- 
,, zaspares y la Santa Cruz de' Amanita, han huido al 
,, empuje irresistible de los defensores de la Libertad. 
„ Es que la victoria marcha con el Ejército : es que 
,, lo fortalece la Justicia ! 

" Habitantes de la ciudad ! Heme otra vez entre 
,, vosotros, siempre dispuesto, siempre anheloso de pro- 
„ baros mis sentimientos cordiales de unión y benevo- 
lencia: espero al fin con ellos humanizar el corazón 
, ? de los contrarios, todavía sanguinario, todavía cruel. 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA LVIT 

,, De mis procederes hablarán los muchos Jefes y ofi- 
„ cíales prisioneros y el Jefe Manuel Narvarte : dejo á 
,, ellos que cumplan el deber de desmentir á los que 
,, me calumnian: sus antecedentes y mi conciencia me 
„ inspiran tranquilidad." 

El General Agosta sabia cómo lo denigraban las 
autoridades oligarcas, pintándolo en los papeles públi- 
cos cual cabecilla feroz de una horda de foragidos, 
y apelaba al testimonio de sus propios prisioneros, que 
gozaban á su lado de toda especie de garantías y con- 
sideraciones, (*) 

La lógica de los acontecimientos indicaba que Acos- 
ta debía haber marchado á Campano, antes que vol- 
ver á Cumaná ; pero, él mismo explica el motivo de 
su determinación en una carta que el 11 de Setiem- 
bre escribia de Cariaco á su virtuosa compañera, y de 
la cual tomamos este párrafo : •' Preciosísima fué* la co- 
,, yuntura que se me presentó, después de la derrota 
,, de Pinto, para haber atacado á Campano, pero me 
,, fué imposible por la falta de municiones. Apenas ten- 
,, go racionados mis soldados á un paquete, y eso del 
„ pertrecho cojido al enemigo. Fusiles tengo para botar; 
,, ya no los puedo cargar : pólvora es lo que me ha- 
„ ce falta, que si cada uno de mis soldados tuviese tres 
,, paquetes siquiera, habría realizado ya la provincia, 
,, porque Campano es el último atrincheramiento de los 
,, godos. Resuelvo regresar á Cumaná á ver si puedo 
,, ponerme en comunicación con el General Sotillo, para 
„ que me suministre alguna pólvora." 

(*) Véase el comunicado que con el epígrafe Franca Mani- 
festación publicaron varios prisioneros del General Acosta en 
el Boletín del Ejército Federal, número 4, en respuesta á la pren- 
sa oligarca de Caracas, 



LVI1I BIO GRAFÍA 



Con efecto, en esa época el elemento oligarca era 
todavía preponderante en Campano, pueblo hoi tan li- 
beral como Cumaná. Esa plaza se mantenía siempre 
fortificada y artillada, y para atacarla era preciso estar 
provisto de suficiente parque, con que atender al asedio 
y asalto que su resistencia haria forzosos. 

Inmediatamente mandó el General Acosta en comi- 
sión cerca del Segundo Jefe de los Ejércitos Federales á 
sus Ayudantes de campo, los Comandantes Antonio Rus- 
sian y Ángel F. Barberil, con pliegos é instrucciones 
para conseguir de él las municiones, de que tanto ne- 
cesitaba. Después de algunos dias volvieron, trayendo 
la nueva de que los Generales Sotillo y José María 
Zamora habían firmado una suspensión de hostilidades, 
en conformidad con las estipulaciones celebradas entre 
el Jefe Supremo Federal Juan Crisóstomo Falcon y el 
Dictador José Antonio Páez. Por lo demás, nada ha- 
bían obtenido: el General Sotillo carecía también de re- 
cursos de guerra, y no podia auxiliar al General Acosta. 

La tregua pactada obligó al Ejército Federal cu- 
manés á permanecer inactivo, durante tres meses en la 
ciudad del Manzanares ; mientras que los godos reuni- 
dos en Carúpano aprovecharon ese tiempo para. repo- 
nerse de las terribles derrotas, que en los meses úl- 
timos habian sufrido. Bien comprendía el Caudillo 
Oriental que el armisticio lo perjudicaba en gran ma- 
nera. Para él la actividad era el éxito, el movimiento 
la vida de sus tropas, acostumbradas á la fatiga y los 
peligros de la guerra. Estar entre los muros de un 
cuartel, con el fusil arrimado, era más funesto para el 
soldado que vivir vivaqueando entre las selvas. Y lue- 
go Acosta nunca creyó en la buena fé de los que 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA LIX 

rodeaban al Dictador y, mucho menos, en la eficacia 
de las conferencias de paz. Presumía que los oligar- 
cas exigí rian el sometimiento casi absoluto délos Jefes fe- 
derales al Gobierno usurpador de Caracas, y estaba cier- 
to de que ninguno de los que peleaban por la Causa Li- 
beral admitiría tan absurda condición, después de tres 
años de lucha gloriosa y de inmensos sacrificios po- 
pulares. 

Su . impaciencia era febril en aquellos dias. De ella 
vino al cabo á sacarle un oficio del General Sotillo, 
que contenia la noticia de que no se había logrado el 
convenio de paz, y que continuaban las hostilidades. 
Otro del Coronel Manuel Narvarte, á la sazón Jefe 
de Operaciones de la provincia, fechado en Campano 
el 26 de Diciembre de 1861, le hacia igual partici- 
pación, y le prevenía que desde su recibo se contarían 
los diez dias, fijados en el pacto de Agua Larga, para 
la ruptura de las hostilidades. 

De nuevo mandó el General Acosta cerca del Ge- 
neral Sotillo, no ya á pedirle pólvora ni ganados, sino 
á comunicarle su plan de campaña, para que desde le- 
jos lo apoyase. Estaba listo para invadir la Costa de 
Paria y batir á los godos en aquellos cantones. Para 
eso únicamente exijia que el Segundo Jefe de la Federación 
llamase con cualquier movimiento la atención de Ma- 
turin, á fin de que no pudiesen salir de allí tropas, en 
auxilio de Campano y los otros pueblos de Ja penín- 
sula dicha. Sotillo no sólo le ofreció obrar de acuer- 
do con sus propósitos, sino que le ordenó perentoria- 
mente proceder á la operación proyectada, porque la juz- 
gaba de gran provecho para todas las que debían . en 
seguida efectuarse en Oriente; asegurándole que de Ma- 



LX BIOGRAFÍA 



turin no podría expedicionar ni un soldado á estorbar 
su plan, pues que lo impediría á todo trance con las 
fuerzas que estaba organizando para obrar enérgicamen- 
te en los llanos orientales. 

Con esta seguridad emprendió el General Acosta 
su marcha de dimana, provisto del poco pertrecho 
que, á duras penas, y haciendo sacrificios personales, 
había logrado acopiar para movilizar sus tropas. El 
objeto de su campaña era alcanzar algún puerto de la 
península de Paria, de donde pensaba enviar á la isla 
inglesa de Trinidad para proveerse de plomo y pólvora 
con que echar á los godos de todo el litoral cuma- 
nés y caer después sobre los pueblos limítrofes de Ma- 
turin hasta destruirlos también en la ciudad que vive 
á las márgenes del Guarapiche. 

El 13 de Enero de 1862 se movió el Ejército á 
las inmediatas órdenes del General Saturio Acosta, Jefe 
entonces del Estado Mayor General. Debía esperar en 
Cariaco al Jefe Superior Militar del Estado, que se 
incorporó el 27 con las columnas de Cumanacoa, San 
Antonio, San Francisco y Caripe. El 3 de Febrero 
ocuparon las fuerzas el pueblo de San José', mientras 
las tropas dictatoriales se encerraban dentro de las trin- 
cheras de Carúpano. Un destacamento de éstas, cons- 
tante de más de 100 hombres, se aventuró á salir pa- 
ra espiar los movimientos del Ejército federal, y fué 
batido por el Coronel Ruperto Gómez, que andaba por 
las cercanías de aquella ciudad con una columna de 
inferior número en solicitud de ganados. 

La gente que de la plaza habia salido se declaró 
en derrota á los primeros tiros, y mucha de ella se 
unió á los federales. Pudo el General Acosta dar 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA LXI 



luego el asalto de Campano, pero no quiso perder el 
tiempo en esa operación, y enderezando su marcha ha- 
cia la villa de Tunapui atravesó la serranía en direc- 
ción á Rio Caribe. En todo ese tránsito se aumentó 
el Ejército con centenares de voluntarios, que vivían 
huyendo en el monte de las guerrillas godas, las cua- 
les hacían por los campos una recluta incesante, con 
todas las crueldades de una persecución. 

Al amanecer del 13 atacó á Rio Caribe, y no obs- 
tante estar esta ciudad guarnecida por trescientos hom- 
bres, apoyados por dos flecheras margariteñas, que los 
ayudaron á su defensa, fué sometida en tres cuartos 
de hora, gracias á las acertadas disposiciones con que 
el General Acosta preparó y dirijió la acción. Esta 
nueva victoria la comunicó el Jefe federal á los pue- 
blos del Cantón en una breve pero expresiva procla- 
ma, que á falta de imprenta se publicó por bando y 
circuló manuscrita en varios ejemplares. 

Consecuente siempre con los sentimientos de fra- 
ternidad y concordia que animaban su noble alma, aun 
en presencia del trato inhumano y odioso con que sus 
adversarios le correspondían ; el General Acosta se 
apresuraba, al ocupar cualquiera población, á ofrecer á 
todos sus habitantes garantías, sin tener en cuenta las 
opiniones ni los compromisos del vencido. Y debia creér- 
sele, porque tuvo en todo tiempo el elevado orgullo 
de ser inquebrantablemente fiel á su palabra empeña- 
da, por difícil y peligroso que su cumplimiento fuese. 

Su arenga de Rio Caribe no llevaba otro fin, y por 
eso vemos en ella con placer estos conceptos admira- 
bles, expresión genuina de su manera de ser. " Los 
que aman verdaderamente á su patria no abusan ja- 



LXII BIOGRAFÍA 



más de la victoria." " Así como estas palabras finales 
que nadie podia desmentir : " El comportamiento que 
,, hasta ahora he observado con los vencidos, os garan- 
,, tiza la verdad de mis promesas : aceptadlas, pues, y 
,, no miréis con desconfianza la clemencia con que el 
,, Ejército Federal quiere coronar su triunfo," 

Publicamos entre los documentos un pequeño folle- 
to, impreso en Trinidad el 24 de Febrero de 1862, 
que contiene la alocución dicha y una carta dirijida de 
Rio Caribe al Doctor Manuel N. Vetancourt en Puer- 
to España por el inteligente y malogrado liberal Co- 
ronel Carlos Acevedo, Ayudante del Jefe Superior mi- 
litar del Estado. 

Incontinenti despachó el General Agosta un esqui- 
fe á la vecina colonia inglesa á comprar la pólvora 
que necesitaba con urjencia; recojió la que en el lu- 
gar se hallaba, que no era gran cosa, y la hizo elabo- 
rar prontamente. La tardanza del valeroso oficial Pe- 
dro Ponce, á cuyo cargo puso esa comisión, le man- 
tenía después inquieto, tanto más cuanto que las fle- 
cheras de Margarita no cesaban de cruzar por aque- 
llas costas, hostilizándole desde lejos en todo lo que 
podían. Pero era necesario esperar la pólvora, sin la 
cual nada serio y trascendental podia emprenderse. 

En la tarde de uno de los primeros dias de Marzo unos 
asistentes del Estado Mayor, que habían salido á corlar pas- 
to por el camino que de Rio Caribe conduce á Yagua- 
lapa.-, T ? 1 ' , i.,^ñ á escape con la noticia de que fuerzas 
godas, al mando del Coronel Pedro Vallenilla, se aproxi- 
maban á la plaza por ese lado. El General Acosta 
mandó en el acto al Capitán Cecilio Arcas con una 
compañía de la Columna Terrible á ponerse de avan_ 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA LXIII 



zada. En el momento en que eran colocados los cen- 
tinelas, una bala, entre otras, disparada de una embos- 
cada enemiga, privó de la vida al oficial, con lo que 
los soldados cargaron su cadáver y se retiraron al pue- 
blo. 

No habia duda, pues, de que estaba amenazado el 
Ejército federal, y era urjente aprestarse para el combate. 



XIIL 

Acosta comprendió que el General Sotillo no habia 
cumplido su promesa. La fuerza que traia Vallenilla 
era de Maturin y habia desembarcado por Yaguarapa- 
ro. Confiado en las reiteradas seguridades que le tras- 
mitió el Segundo Jefe de la Federación, emprendió la 
campaña de la costa de Paria, sin los elementos in- 
dispensables. Tierra aquella hostil, porque predomina- 
ba á la sazón el partido oligarca en muchos de sus 
pueblos; su Ejército sin pertrechos estaba mui expuesto 
á un desastre, tanto más sensible cuanto que baria 
frustrar por el momento todo lo que hasta allí se ha- 
bia alcanzado en laboriosas y sangrientas jornadas. 

Ignoramos en virtud de qué razones faltó el viejo 
veterano á su compromiso con el General Acosta, 
cuando habia ratificado con sus órdenes la operación 
pensada por éste, y héchose por ello responsable de 
su éxito en la parte que indirectamente le tocaba de- 
sempeñar. Si explicaciones hubo años después entre 
ambos Jefes, parécenos que no satisficieron á Acosta, 
porque siempre recordó con disgusto la decepción que 
sufrió en aquel plan atrevido; pero, como todos los 
suyos, mui bien meditado en su conjunto. 



LXIV BI0ORAFIA 



El General Sotillo no simuló siquiera una demostra- 
ción de ataque contra los de Maturin, que desde la derro- 
ta de Narvarte en Cumanacoa no expedicionaban sobre 
Cumaná. Lejos de eso, emprendió un movimiento en 
sentido contrario, que vino á darle más tarde por tris- 
tísimo resultado la desdichada batalla de Chaguaramas, 
en que quedó gravemente herido el heroico Miguel 
Sotillo, el más levantado de sus hijos, muerto pocos 
dias después, y en que el Coronel Rubín inmortalizó 
su triunfo con el fusilamiento sin piedad de los pri- 
sioneros y de los fugitivos, que alcanzó en la persecu- 
ción ó descubrió en lejanos escondites durante varios 
dias. 

Indisculpable fué el error ; pero, á nadie costó tanto 
como á Sotillo. Los Ejércitos federales de Oriente habrían 
acabado con la dominación del Dictador Páez en aque- 
llas regiones, si Sotillo hubiese propendido á la reali- 
zación del pensamiento de Acosta, para conquistar lue- 
go unidos, las llanuras de Barcelona, Maturin, Guárico 
y Apure. 

Ya en el caso de hacer frente á la comprometida 
situación militar en que se hallaba, no perdió el Gene- 
ral Acosta tiempo en prepararse á la pelea. Esta 
batalla, que empezaba con una sorpresa, tuvo otro in- 
cidente desgraciado. El General Acosta mandó ocupar 
con una compañía, á las órdenes del Comandante Jo- 
sé María Morales, las alturas que defienden á Rio Caribe, 
por la via de Campano ; sinembargo, este oficial, en vez 
de situarse en el punto señalado, pasó la noche abajo, y 
cuando quiso subir al amanecer, encontró la posición 
guarnecida por una columna goda, que acababa de lle- 
gar á ella. - 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA LXV 

El combate comenzó en las primeras horas del 
dia siguiente. Las tropas dictatoriales, en doble nú- 
mero de las que componían el Ejército federal, eran 
dirijidas por el General Pedro Elias Rojas y los Corone- 
les Pedro Vallenilla y Manuel Narvarte. La pelea du- 
ró todo el dia. Los federales sostuvieron con brío sus 
posiciones, aun cuando estaban obligados á ahorrar el per- 
trecho, que era poco. El General Acosta atendió, como 
siempre, á todos los detalles de la batalla, sin embargo 
de estar ese dia enfermo. Era infatigable delante del 
peligro. 

Los dictatoriales sufrieron notables pérdidas. Allí mu- 
rió Narvarte, herido por una bala federal, cuando se 
empeñaba en asaltar una posición intomable. Este 
Jefe habia sido cruelmente censurado por sus compañe- 
ros, con motivo de la capitulación de Cumanacoa, y ha- 
bia hecho el propósito de morir en la primera acción, 
para probar que no fué el deseo de salvar la vida lo 
que entonces inspiró su conducta. Sin destino en la pro- 
vincia, porque le habia reemplazado Pedro Elias Rojas, 
quiso concurrir á la pelea de Rio Caribe, aceptando un 
empleo subalterno; y sucumbió después de haber efectua- 
do prodigios de valor. 

Al teñir la noche resolvió el General Acosta eva- 
cuar á Rio Caribe. Carecía de municiones para otra 
jornada, y era imposible permanecer allí. Dispuso, pues, 
la retirada por la pica de Cocolí, desconocida del ene- 
migo, y salió con el mayor orden, llevándose sus heri- 
dos, sus prisioneros, su artillería, sus ganados y toda su 
impedimenta. Las claridades de la aurora le alumbraron 
en la llanada de Puerto Santo, dejando á la espalda el 
5 



LXVI BIOGRAFÍA 



Ejército dictatorial: tan quebrantado se encontraba éste 
de resultas de la pelea, que no se movió ni se sintió 
en toda la noche. En Puerto Santo derrotó una co- 
lumna goda, que iba de paso á auxiliar á los que ata- 
caban á. Rio Caribe; le hizo varios prisioneros y le qui- 
tó fusiles y cañones. 

Pasó por las cercanías de Oarúpano; penetró luego 
en el interior de este cantón, y ? trasmontando la serra- 
nía, se internó en dirección de su antiguo campamen- 
to del Limonar. En esta marcha de varios dias no per- 
dió un sólo hombre, ni botó un fusil, ni se le extravió 
una res. Es la operación militar más admirable del 
General Acosta: con ella dejó atónitos á sus ene- 
migos. El Jefe que, después de las victorias de Cuma- 
ná, Oumanacoa, Manzaspares, el Toro y Rio Caribe, sa- 
bia así evitar en tal circunstancia un desastre, era ver- 
daderamente invencible para todos los que le comba- 
tían. 

En Rio Caribe tuvo el General Acosta la pena de 
perder al Teniente Jorge Alfonzo, que desde el princi- 
pio de la guerra le acompañaba como espaldero de toda 
su confianza y que murió riñendo valerosamente. Allí 
cayeron prisioneros, heridos gravemente, Otero Padilla y 
Tomas Caballero, ambos Jefes de importantes servicios, 
de los cuales el último sucumbió en poder del enemigo. 

Los Jefes de las fuerzas godas celebraron como un 
triunfo lo que en realidad no era para ellos sino un 
chasco. No se atrevieron á perseguirle, no obstante que 
Acosta iba á cortas jornadas como esperando que salie- 
sen. Tenia, á pesar de su escasez de pólvora, la segu- 
ridad de batirlos en cualquiera de los campos que atra- 
vesaba. Se guardaron de buscarle, conformándose coo 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA LXVll 



que la prensa cantase aquella falsa victoria en tocios los 
tonos, y diese por exterminarlo para siempre al Caudillo 
tan heroico como estratégico. 

XIV. 

• 

Algunos dias después de la salida de Rio Caribe, 
(el 13 de Mayo de 1862) tuvo lugar un triste inciden- 
te, debido tan sólo á la fatalidad, y fué la involunta- 
ria muerte de algunos prisioneros en el sitio llamado 
Guasimilla. 

Los enemigos de la Causa Federal en el Oriente 
se apoderaron de esa circunstancia infeliz, para alzar 
de mala fé gritos de infamia contra el General Acos- 
ta. Ellos, más que nadie, tenian pruebas irrefragables 
de la clemencia y singular magnanimidad con que 
siempre trató al vencido. 

Antes y después del infausto suceso, que ninguno 
sintió tanto como el General Acosta, los adversarios 
del guerrero oriental reconocieron y atestiguaron su ca- 
rácter generoso, benigno, incapaz de toda pasión mes- 
quina, abierto á todo sentimiento fraternal. Muchas ve- 
ces, aun contra la voluntad de sus compañeros, sirvió 
de egida á sus más crueles enemigos. Nunca hizo ex- 
perimentar á persona alguna los efectos de su justo re- 
sentimiento, ni á los que se complacieron en vilipen- 
diarle por la prensa, ni á los que le despojaron de sus 
propiedades, ni á los que llevaron su encono hasta atro- 
pellar á su esposa y á su familia desamparadas. 

La memoria del General Acosta no necesita que 
le defendamos del cargo que contra su nombre y su 
reputación fulminaron sus contrarios de aquellos dias de 



LXVII1 BIOGRAFÍA 



furiosas represalias. Con rarísimas excepciones, todos los 
Jefes que combatieron contra él, durante su vida mili- 
tar, fueron sus prisioneros y gozaron de especiales ga- 
rantías. Muchos de los de Guasimilla vinieron á ser 
poco después oficiales voluntarios de él, como Tomas 
Tyler y Manuel Silva, que murieron por la causa libe- 
ral; y otros, como José Tomas Barrios, escribieron en 
elogio suyo y cantaron sus glorias ; lo mismo que acon- 
teció con la mayoría de sus enemigos políticos en el 
c irso del tiempo, pues los más notables de ellos mili- 
taron ó sirvieron gustosos bajo sus órdenes. $ Qué me- 
jor justificación para la posteridad % 

Sin embargo, para exclarecer este punto histórico 
hemos solicitado informes del General Antonio Russian, 
liberal intachable, que ha desempeñado honrosos des- 
tinos en la República, testigo casi ocular, cuya palabra 
merece fé, y que seguramente habria guardado silencio, 
si algo hubiese censurable, que empañar pudiera la 
limpia fama del General Acosta, antes que faltar á 
la verdad, 

Hé aquí su carta: 

Campano, Enero 1? de 1883. 

Sr. Doctor Aníbal Dominici. 

Caracas. 

Mi estimado amigo: 

Recibí ayer su apreciable carta, fechada en esa ciu- 
dad el 20 del pasado. 

En obsequio de la verdad y de la justicia, diré á 
U. lo que sé del suceso desgraciado de Guasimilla. 

En Mayo de 1862, acampado el Ejército en Limo- 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA LXIX 

nar, donde permaneció muchos dias después de la glo- 
riosa retirada de Rio Caribe, dispuso el General Acos- 
ta situarse en San Pedro. Al llegar á Limonar-aba- 
jo, debia el Ejército entrar por una pica á la derecha, 
conocida por el General y algunos baqueanos, que aho- 
rraba dos horas de marcha ; y para que los presos, 
que eran treinta y tres, no conociesen esa pica, (que ya 
pensaba el General ponerlos en libertad al acercarse á 
Marigüitar,) dio el Jefe de Estado Mayor orden al Co- 
mandante entonces Jesús Pinacel, Jefe de la columna 
que custodiaba los presos, para que fuese adelante y si- 
guiera el camino real de todos conocido; y así se em- 
prendió la marcha en la mañana del 13. 

Yo no era del Estado Mayor ni pertenecí nunca á 
él. Fui siempre Secretario privado del General y úl- 
timamente uno de sus edecanes ; y por eso estaba siem- 
pre á su lado: en esa ocasión estaban también cerca 
de él los oficiales Juan Bautista Tavera y Ul piano Cas- 
tro. Después que salió todo el Ejército, que ascendia á 
1.300 hombres, acompañamos, estos señores y yo, al 
General Acosta, á registrar el campamento, como él 
acostumbraba. El espacio es grande, y las diferentes 
casas situadas algo distantes unas de otras. Ejecutan- 
do esta operación, tropezamos con Pinacel y su ayudan- 
te, que venían de una de dichas casas. El General di- 
jo entonces á Pinacel: ¿ Cómo están UU. aquí ha- 
biendo marchado su columna 1 Pinacel contestó que ya 
iba á incorporarse; y que á última hora tuvo que ir 
á la casa de donde venia. 

Aun no habia acabado de dar esta contestación cuan- 
do oimos unos tiros de fusil del lado que se habia em- 
prendido la marcha, y el General me mandó que fuese 



LXX BIOGRAFÍA 



volando á saber la causa. Partí á escape; estaba bien 
montado; llegué á Limonar-abajo; ya el Ejército habia 
tomado la pica consabida : continué por el camino real 
y llegué, un instante después de cesar los disparos, á 
Guasfhilla, lugar de la desgracia. Encontré catorce pre- 
sos con su correspondiente custodia; siete de los pre- 
sos muertos, situados á distancia como de 20 varas el más 
cercano, en distintas direcciones. Pregunté por el Capi- 
tán y el resto de la tropa, y pedí explicación de lo acon- 
tecido ; me contestaron : que el Capitán y los soldados 
que faltaban estaban por la montaña persiguiendo los 
jresos fugitivos ; y los hice llamar. 

Al presentarse el Capitán Mendoza me dijo lo que 
ya me habían dicho los que encontré allí, así los pre- 
sos como la tropa, esto es : que llegaron á aquel lu- 
gar, (que era un plano inclinado de sabana como á 50 
pasos de una montaña que debian atravesar,) y mandó 
el Capitán hacer alto para registrar las capoteras de 
los presos : las voces de mando para tal operación, (que 
fué una imprudencia en tal lugar y en tal ocasión,) 
atemorizaron á los presos y echaron á correr diez y 
nueve de ellos: en la sorpresa que esto causó, les gri- 
taron que se detuvieran, y como continuaron en su ca- 
rrera desesperada, les dispararon, habiéndose salvado 
doce que lograron entrar en la montaña : los que mu- 
rieron se veía que habian tomado una via que no era la 
más corta para llegar á la montaña y salvarse. 

Mandé al Capitán continuar su marcha con los ca- 
torce presos que no se habian movido de su puesto, 
y regresé á dar cuenta al General. Le encontré ya 
en camino, y al saber lo ocurrido fué grande su de- 
sagrado y profundo su dolor. Se dirigió al lugar de la 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA Lxxl 



desgracia y vio, por la situación de los siete cadáveres, 
que era exacto mi relato: volvió al Limonar á encar- 
gar á los hermanos Barrios de darles sepultura, y sa- 
limos para San Pedro, tomando la via que babia se- 
guido el Ejército. 

Tan pronto como acampamos, el General constituyó 
un Tribunal, compuesto del malogrado Carlos Aceve- 
do, Ángel Félix Barberil y el que suscribe, para ex- 
clarecer la verdad é imponer el castigo correspondien- 
te al que fuera culpable ; pero, á pesar de haber to- 
mado declaraciones, separadamente y uno por uno, á 
los presos y á los que los custodiaban, nada más pu- 
do saberse, sino lo que queda relatado: que fué una 
desgracia ocasionada por la imprevisión de los conduc- 
tores y el miedo que se apoderó de los que huyeron. 
De San Pedro se movió el Ejército á Marigüitar, po- 
cos dias después, y fueron puestos en libertad los presos. 

Esa es la verdad. 

Cuente Ud. siempre con su amigo. 

Antonio Russian, 



XV. 



La falta de elementos de boca y recursos de gue- 
rra obligó á Acosta á licenciar la mayor parte de su 
gente, que no podia mantener y que, llegada la oportu- 
nidad, podia llamar á las armas. Era práctica suya, ob- 
servada en los años anteriores, dar permiso á oficiales 
y soldados para ir á hacer sus labranzas, cuando aque- 
llas circunstancias le imponían una indefinida inacción, 
Contaba con ellos, que acuclian sin demora á la pri- 



LXX11 BIOGRAFÍA 



inera convocatoria, y les proporcionaba algún descanso 
y solaz en el seno de sus familias, al mismo tiempo 
que se aliviaba de alimentarlos en el campamento. 

Eran aquellos los dias de la mayor recrudescencia 
de lar guerra. La Dictadura hacia en todas partes es- 
fuerzos gigantescos para destruir la Revolución Federal, 
que alcanzaba ya el quinto año de su gloriosa lucha. 
Todo medio era bueno para combatir, con tal de aca- 
bar con los federales, y estos á su vez, más firmes 
que nunca, lo arrostraban todo, antes que someterse á 
la dura ley del enemigo. 

Las comunicaciones eran imposibles entre los Jefes 
que obraban en las provincias orientales, y, por tanto, 
Acosta se hallaba otra vez aislado, sin saber el curso 
que llevaban los acontecimientos. No lo preocupaba eso 
mucho, que su propósito era vencer ó morir en la 
empresa, y le bastaba cumplir con ese deber dentro 
del radio de su acción, como tantas veces lo decia. 

Urgido por la necesidad cada vez mayor de pro- 
veerse de bastimentos para la gente que le acompaña- 
ba, se movió al cabo de algunos meses hacia el can- 
tón capital, y situó su Cuartel General en el lugar 
que llaman La Maestranza, que pertenece á la parro- 
quia de San Juan. Este cambio de campamento alarmó 
á las autoridades de dimana, que festiaadamente alle- 
garon tropas, solicitando refuerzos en todas partes, y se 
pusieron en actitud de defensa. Viendo más tarde que 
Acosta no las atacaba salieron en su busca. 

Esta operación, como las precedentes, ostentaba el 
aparato de una combinación formidable, que en concep- 
to de los Jefes dictatoriales habia de producir forzosa- 
mente el completo acabamiento del Caudillo federal. Co- 



GENERAL JOSÉ EUSEBTO AGOSTA LXXITT 

lumnas aguerridas y numerosas, parque abundante, ar- 
tillería de campaña, provisiones de sobra, todo un ejér- 
cito bien provisto se puso en marcha, después de lar- 
gos y costosos preparativos, con el plan de asediar á 
Acosta en "La Maestranza" y cojerlo prisionero en s0pro- 
pio campamento, cosa que presagiaban tan fácil que la 
daban por realizada y hasta se regocijaban de antemano 
con el triunfo. 

Bien conocian aquellos señores al Jefe que iban á 
combatir y cuan difícil era de supiritar su acreditada pe- 
ricia militar; pero los ofuscaba el deseo, y la pasión po- 
nía delante de sus ojos espesa venda. 

Tan luego como el General Acosta supo la proxi- 
midad de las fuerzas godas levantó las suyas, que eran 
escasas; tiroteó algunas horas aquellas, causándoles no po- 
cas pérdidas, y abandonó el lugar. No le convenia sos- 
tener allí un combate, pues ni eran ventajosas las posi- 
ciones para la batalla, ni tenia tropas suficientes, ni era 
prudente gastar el poco pertrecho que había podido úl- 
timamente reunir. Por desgracia, los federales no pu- 
dieron recoger varios enfermos, que se hallaban postrados 
en algunas chozas de indígenas de la montaña, lejos de 
aquel sitio, y que, descubiertos después, fueron asesinados. 
Entre ellos pereció el valeroso é ilustrado joven Coronel 
Carlos Acevedo; y entre otros prisioneros el virtuoso Pres- 
bítero Magne, Capellán del Ejército federal. 

Los dictatoriales celebraron ruidosamente en Cuma- 
ná esta jornada como una gran victoria, y se dieron 
á propalar, para que resonase en toda la República, que 
Acosta habia sido destruido absolutamente en "La Maes- 
tranza"; que no volveria á inquietar más ai Gobierno; y que 
por tanto, la provincia de Cu maná quedaba definitiva- 
mente pacificada. 



LXXIV BIOGRAFÍA 



Entre tanto, el General Acosta aprovechaba los 
regocijos á que se entregaban en Cumaná sus enemi- 
gos, satisfechos con los resultados de aquella campaña, 
y pasaba á Barcelona en solicitud de ganados y recur- 
sos. Al llegar al sitio llamado Sabana Blanca se en- 
contró con el Coronel Antonio Gómez y lo derrotó, 
abriéndose así paso para los Llanos. En Capaya halló 
otra columna goda, que también derrotó. Marchó lue- 
go para Úrica, y allí tomó como cien reses, con las 
cuales emprendió luego marcha para Cumaná. 

No se habían terminado del todo las fiestas en esa 
ciudad, cuando el General Acosta reaparecía súbita- 
mente, atacaba á Cariaco y hacia prisionera casi toda 
la guarnición que defendía dicha plaza. De allí partió 
á los pocos dias y ocupó sin resistencia á Cumanacoa. 

La sorpresa de los Jefes dictatoriales fué tan gran- 
de, que no procuraron ni siquiera inquietarlo, limitán- 
dose á concentrarse en las plazas de Cumaná y Ca- 
mpano, sin que por eso cesase la prensa de publicar 
estupendas bravatas y afrentosos dicterios contra el invic- 
to adalid. 

Esto sucedía en Agosto de 1862, casi al mismo tiem- 
po que el General Guzman Blanco llegaba á territorio 
de Carabobo, con la autoridad de Jefe del Ejército Fe- 
deral del Centro, y comenzaba la sangrienta agonía de 
la Dictadura, producida por las altas operaciones milita- 
res de aquel insigne Capitán. 

La esposa del General Acosta sabia que éste se 
hallaba estacionado por falta de pólvora y se propuso 
conseguírsela en las Antillas. Al efecto escribió al se- 
ñor Ramón Anzola Tovar, que estaba asilado en la isla 
de Saint Thomas, inquiriendo si seria posible comprar- 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA LXXV 



Ja y embarcarla en aquella colonia. Contestó Anzola 
que si le enviaba dinero se comprometía á satisfacer su 
exigencia. Fué el suficiente para el encargo y no tar- 
daron en venir algunos quintales de pólvora en barri- 
litos que figuraban de vino, á bordo de la goleta del 
señor Batista Agnelli, que la trajo y desembarcó feliz- 
mente en el puerto de Campano. 

El General Acosta mandó luego algunas guerrillas, 
que pudieron llevarle poco á poco los barriles referidos 
de los puntos en que su esposa fué situándolos, caute- 
losamente, para burlar la vigilancia de las autoridades. 
Con esta pólvora y el plomo que extrajo de los tubos 
ó culebras de algunos alambiques, se preparó para una 
nueva y decisiva campaña, reorganizando de un todo sus 
ya veteranas columnas. 

Así, pues, se movió á principios de Mayo de 1863 
hacia Cumaná, en donde se sostenía un ejército bastan- 
te considerable al mando de Jefes y oficiales mui dis- 
tinguidos. 

Próximas ya sus fuerzas á la plaza mencionada, reci- 
bió el General Acosta una comisión diputada por los 
Jefes oligarcas, que se valían de ese medio para parti- 
ciparle que el Gobierno del Dictador estaba en confe- 
rencias de paz con el Presidente Provisional de la Fe- 
deración, y le invitaban á pactar un armisticio mientras 
se conocía el resultado de aquellas. El Jefe Federal no 
tenia de esto más conocimiento que el que se le tras- 
mitía por conducto del enemigo. Ya por esta circuns- 
tancia, ya porque, de las manifestaciones de los comi- 
sionados y de los avisos que de Cumaná se le dirigían, 
adivinó que aquellos señores aspiraban á quedar domi- 
nando en la provincia, en cualquier emergencia y á pesar 



LXXVI BIOGRAFÍA 



de la supremacía de las armas federales en las de- 
más de la República; rechazó enérgicamente la propues- 
ta y les contestó que le entregasen la plaza, ofrecien- 
do á todos las más amplias garantías en su vida y pro- 
piedades. 

Y siguió su marcha sin detenerse. No era respon- 
sable de los sacrificios que aquella operación iba á cos- 
tar al país. Los godos de Oumaná* estaban en cuenta 
de todo lo que ocurria en Caracas. Sabian que á con- 
secuencia de las felices evoluciones del General Guz- 
man Blanco, Jefe del Centro, de las notabilísimas bata- 
llas ganadas por éste y de la poderosa organización 
que había dado á los Ejércitos Federales en Carabobo, 
A ragua y Caracas; la Dictadura moribunda, sin presti- 
gio y sin recursos, no esperaba sino la mortaja de una 
capitulación para que su cadáver alcanzase siquiera los 
honores de la sepultura. 

Pretendían, sin embargo, continuar, obcecados, defrau- 
dando la voluntad popular y sobrevivir ellos solos á la 
catástrofe, que hundía á su partido. La responsabilidad 
fué, pues, toda de ellos. 

El General Acosta ordenó todo con el acierto y 
previsión que le caracterizaban, y el ataque comenzó 
el 15 de Mayo al toque de diana. Fué verdaderamen- 
te reñido y sangriento. La plaza estaba seriamente for- 
tificada. Buenas piezas de artillería dominaban las ave- 
nidas; armadas las alturas que defienden la ciudad; y 
más de quinientos hombres, tras de voluminosos pa- 
rapetos, hacían frente á los sitiadores. 

A la vez que dirijia la acción, Acosta tomaba otras 
medidas. Se ponía al habla con los jefes de la flotilla 
margariteña, entonces su aliada, porque Margarita se 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA LXXVlf 



Labia pronunciado por la Federación, y consultaba con 
ellos lo que debia practicarse para vigilar la costa y 
el Golfo de Cariaco y proveer al abastecimiento del 
Ejército. Y para prevenir que de Maturin viniese algún 
auxilio á Cumaná, que parecía dispuesta á resistir por 
muchos dias, se valió del siguiente ardid. 

En Maturin mandaba el General Manuel Benjamín 
Fonseca las fuerzas oligarcas, y sin duda ignoraba el 
angustioso estado de la Dictadura. Interesaba infor- 
marlo de las conferencias de paz y demás cosas que 
ocurrian, con lo cual Fonseca, que se preciaba de as- 
tuto, se "abstendría de comprometerse por sus compa- 
ñeros del Manzanares. Despachó, pues, Acosta al Co- 
mandante Marcos Fi güera con los oficios que le ha- 
bían enviado los Jefes godos de Cumaná, proponién- 
dole la tregua mientras llegaba el convenio de paz, y 
otros que puso su Jefe de Estado Mayor para algunos 
federales maturineses, comunicándoles con fechas poste- 
teriores que el Ejército de Páez se había pronunciado 
por la Federación, y por tanto estaba terminada la gue- 
rra en toda la República. 

Figuera debia acercarse á Maturin hasta tropezar 
con alguna avanzada; ésta le haría fuego al verle la 
divisa amarilla; volvería entonces grupa á su caballo, de- 
jando caer la capotera que contenia los papeles. El ofi- 
cial cumplió exactamente sus instrucciones, y esta es- 
tratagema produjo tan excelentes efectos que, impuesto 
á poco Fonseca de la correspondencia aludida, concen- 
tró en el acto sus tropas y proclamó la Federación en 
la provincia que más adversa le habia sido. 

El ataque de Cumaná continuó hasta el 19, dis- 
putándoles con singular denuedo los federales á los si- 



LXXV111 BIOGRAFÍA 



tiados, palmo á palmo, las posiciones que estos ocupa- 
ban y defendían ardientemente. Agotados ya aquel dia 
sus esfuerzos, propusieron las autoridades oligarcas una 
capitulación por conducto del Cónsul francés, y con es- 
te motivo se reunieron en la casa del Doctor Beauper- 
thuy, el General Saturio Acosta, Jefe de Estado Mayor 
del Ejército Federal, y el Coronel W. Briceño Méndez, 
que lo era del oligarca. 

Mas ya era tarde para tales conferencias, porque, al 
suspender los fuegos para tratar, la tropa de la plaza, 
que en su mayor parte se componía de liberales reclu- 
tados violentamente, se salió de trincheras y se con- 
fundió fraternalmente con los sitiadores, que á su vez 
invadieron el recinto fortificado, victoreando la Fede- 
ración. 

No hubo tiempo de formular pacto alguno, y todos 
quedaron rendidos á discreción. El Geneeal Acosta 
otorgó, sin embargo, á los vencidos todo género de ga- 
rantías; que para proceder de esa manera no necesitó 
nunca de cláusulas escritas, ni de compromisos antici- 
pados. Sólo hubo que lamentar la muerte de tres ofi- 
ciales enemigos en los momentos del triunfo, los cua- 
les fueron víctimas del odio encarnizado que su cruel 
conducta había inspirado á los soldados federales, y en 
la confusión de la entrada á la plaza fué imposible 
evitarlo. 

Tres dias después, esto es, el 22 de Mayo, se fir- 
maba el Convenio de Coche entre el General Guzman 
Blanco y el señor Pedro José Rojas, Secretario Gene- 
ral del Dictador. 

El parte de la batalla de dimana es un documen- 
to digno de ser leído. Lo insertamos al fin. 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA LXXlX 

La victoria del 19 de Mayo dio por resultado la rea- 
lización de toda la provincia, pues en Cumaná cayeron 
en poder del vencedor los principales empleados mili- 
tares y civiles y muchos de los elementos con que con- 
taban. A pocos dias emprendió marcha el General 
Acosta pgra Cariaco, y allí- recibió dos comisionados de 
paz que envió á su encuentro el Jefe de Operaciones 
de los cantones de la Costa. Por mera condescenden- 
cia convino en que se formalizase una capitulación pa- 
ra la entrega de las plazas de Carúpano, Rio Caribe y 
Güiria, cuyas guarniciones se habian disuelto por sí 
mismas. 

El 4 de Junio ocupó á Carúpano, donde el Jefe 
capitulado se presentó solo á cumplir con el requisito 
estipulado de la ratificación. Véanse los documentos re- 
lativos á este acto publicados en Cumaná y Campano. 



XVI. 



La reunión de la Asamblea de Paz que se verí- 
fieó en la Victoria el 13 de Junio fué la última pá- 
gina del proceso de la Dictadura. El pais entró á 
organizarse conforme al sistema federativo sin ningún 
obstáculo, respirando al cabo de cinco años de gue- 
rra el aire de la libertad. 

A esa tarea se entregaron también los pueblos del 
Estado de Cumaná. En la Gaceta número 1?, corres- 
pondiente al 8 de Agosto de 1863, se halla el acta 
del pronunciamiento que el Ejército Federal y la ciu- 
dadanía de la Capital hicieron el 28 de Julio, acla- 
mando al General Acosta Presidente del Estado So- 
berano é Independiente de Cumaná hasta la reconsti- 



Lxxx BIOGRAFÍA 



tucion de la República, por medio de los represen- 
tantes legalmente elegidos de la Confederación Vene- 
zolana. * 

Este pronunciamiento fué confirmado por los demás 
Municipios del Estado, y contenia á la verdad la más 
justa y acertada elección. Acosta habia sid<t el Jefe, 
el director y el único centro político de las falanges 
federales durante la guerra ; habia sido el hombre de 
los mayores sacrificios por la causa ; habia sido el ada- 
lid victorioso en más de cien combates ; habia creado 
las legiones vencedoras á fuerza de constancia y las 
habia organizado á fuerza de energía ; habia conserva- 
do y fortalecido, no sólo en Cumaná sino en las otras 
secciones de Oriente, el espíritu liberal, el amor á la 
Federación, el aliento en la lucha, la esperanza del 
triunfo, la fé inquebrantable en el porvenir de la Re- 
volución, aun en medio de los más acerbos reveses y 
á pesar de las más desconsoladoras contrariedades ; y 
era por consiguiente el Jefe más prestigioso, el ciu- 
dadano más benemérito, el hombre que más confian- 
za inspiraba á los gremios sociales y á las masas po- 
pulares, por sus honrados antecedentes, sus servicios pa- 
trióticos, su conducta sin reproche. 

Proceder de otra manera habría sido deshonrar la 
naciente situación con una injusticia y desmoralizar el 
Ejército con la más fea de las ingratitudes. 

En virtud de las facultades que le otorgó el Ple- 
biscito del 28 de Julio, el General Acosta organizó 
civil y militarmente el Estado, llamando al desempeño 
de los destinos públicos en los diversos ramos de la 
Administración á los federales más competentes. Y para 
que su gobierno no tuviese carácter dictatorial se apre- 



GENERAL JOSÉ EUSEB10 AGOSTA LXXXÍ 



suró á declarar vigentes en el territorio de su muido 
los Títulos de la Constitución de 1857, que tratan de 
las Garantías individuales y del Poder Municipal, y todas 
las leyes, decretos, ordenanzas y resoluciones de los 
Congresos, del Poder Ejecutivo de la República y 
de la Diputación Provincial de Cumaná, expedidos hasta 
el 15 de Marzo de 1858, en cuanto no se opusiesen 
á las disposiciones que tuviese á bien ordenar el Pre- 
sidente Provisional de la Federación. 

A fin de que no sufrieran los intereses generales 
y particulares, hizo extensiva aquella declaratoria de vi- 
gencia á los Códigos Civil y de Comercio, leyes de pa- 
pel sellado, registro y procedimiento, promulgados por el 
Dictador. Se reservó el ejercicio de las atribuciones 
del Ejecutivo, de conformidad con las leyes anteriores 
á la fecha precitada, ofreciendo poner en observancia 
las posteriores, si así lo exigía la conveniencia pública. 

Concluidas estas tareas administrativas, Acosta se 
dirigió al vecino Estado de Maturin. Allí le llamaban 
con urgencia varios Jefes y amigos suyos, y deseaba 
complacer también á las columnas maturinesas, que ha- 
cían parte de su ejército. 

El 12 de Agosto se despidió de Cumaná con una 
interesante proclama que principia con estas palabras : 
" Esta nuestra última cruzada es de paz y de concor- 
,, dia." Y acaba con estos políticos conceptos: "Va- 
,, mos á practicar la reconciliación con nuestros herma- 
,, nos de aquel Estado, con quienes á pesar nuestro 
,. estuviéramos algún tiempo desacordados, á causa de 
,, las creencias políticas que cada uno profesaba, lo cual 
„ queda ya sepultado en el abismo del olvido, para no 
6 



LXXXIV BIOGRAFÍA 



pacho de General en Jefe de los Ejércitos de la Re- 
pública, con que, tan luego como entró á Caracas, quiso 
galardonar sus altos merecimientos militares el General 
Juan Crisóstomo Falcon, Presidente Provisional de la 
Federación; y con ese título encabeza la proclama que 
dirigió á la primera Brigada de la División vanguardia, 
al licenciarla en Maturin el 18 de Febrero de 1864. 

" Cumaneses, dice en ese documento á los patrio- 
tas oficiales y soldados que tanto tiempo le acompa- 
„ ñaron : yo no soi mas que un soldado de la Liber- 
„ tad, hijo del pueblo, idólatra de sus derechos, amigo 
,, y compañero vuestro, que á la par ha sufrido las 
,, mismas calamidades y que hoy es partícipe de igual 
,, satisfacción. 

"Nada me separa ni me distingue tampoco de vo- 
„ sotros, porque si la casualidad me hizo vuestro Jefe, 
„ la ley, el deber y mis propios sentimientos me hacen 
„ el más humilde de mis conciudadanos, Si por acaso 
,, algún lauro se me dedicare, ese lo tributaré á la Pa- 
,, tria; porque es á ella á quien corresponde ataviarse 
„ con el premio de nuestros sacrificios." 

"Graves circunstancias me obligan á veros partir, 
,, sin poderos acompañar, cual es mi más ardiente de- 
,, seo ; mas, no por eso, al pasar los gloriosos umbra- 
„ les de esa ciudad querida, olvidéis los estrechos la- 
,, zos con que estamos unidos y el afecto sincero que 
,, os profesa vuestro fiel compañero, que os dice adiós ! 

XVII. 

Los dos Estados hicieron separadamente sus eleccio- 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA LXXXV 

lies para Diputados de sus respectivas Asambleas Cons- 
tituyentes; pero, después de instalados estos Cuerpos so- 
beranos, acordaron por el voto unánime de sus miem- 
bros la reunión antedicha. 

En seguida, los representantes de Maturin se tras- 
ladaron á Cumaná y allí se refundieron las dos Asam- 
bleas, para formar la Asamblea Constituyente del Es- 
tado de la Nueva Andalucía, la cual dictó la Constitu- 
ción de esta gran entidad federal. 

Este Pacto, rico tesoro de las más puras doctrinas 
democráticas y de las más adelantadas prácticas en la 
ciencia administrativa, fué obra laboriosa del aventaja- 
do jurisconsulto Doctor Manuel Norberto Vetancourt, 
gloria de las letras patrias, liberal inmaculado, que des- 
de joven se hizo notable en la escena política por su 
luminoso talento y su vasta instrucción, tanto como por 
la austeridad de su carácter, y cuya muerte prema- 
tura, acaecida pocos años después, lamentan todavía los 
buenos patriotas cumaneses. 

Agosta asistió á la mayor parte del estudio de aque- 
lla Constitución, por exigencia del Doctor Vetancourt, 
á quien muchas veces alentó con sus sinceros aplausos; 
pues era demócrata de corazón, tenia fé profunda en 
la libertad, como única fuente perdurable del progreso 
humano; como el más eficaz de los resortes políticos 
en los pueblos que tienen el instinto de la independen- 
dencia y el criterio innato de la justicia; como el me- 
dio más seguro de conservar la paz y armonizar todos 
los intereses nacionales. 

En su calidad de Presidente Provisional del Estado 
de la Nueva Andalucía firmó y mandó promulgar la 
primera Carta Fundamental de 1865; y procedió así no 



LXXXV1 BIOGRAFÍA 



sólo convencido, sino lleno de entusiasmo por aquella 
obra, que había visto, por decirlo así, germinar y na- 
cer, y que, en su concepto era la más espléndida ban- 
dera del porvenir. Cuando por impaciencia, ó por te- 
mor á las dificultades que ofrecía para la práctica de 
los primeros dias el establecimiento del Jurado en los 
juicios criminales, se pensó en reformarla á fin de volver 
al sistema de los tribunales ordinarios, según la ob- 
servancia de los demás Estados de la Union ; convino 
con sus amigos en la reforma, como se acepta un de- 
sengaño. 

El General Acosta fué, como era natural, elegido 
Presidente Constitucional en las primeras elecciones que 
tuvieron lugar en el Estado de la Nueva Andalucía. 
Era su deseo que fuese elegido otro ciudadano para 
separarse del poder, como lo habia manifestado en su 
proclama de 8 de Julio de 1864 ; mas, ante su figura 
política, tan culminante y tan prestigiosa, no era posi- 
ble que se presentase ningún otro ciudadano. Aclama- 
do incesantemente por los pueblos de Cumaná y Maturin 
como el Caudillo de la Federación en Oriente; solicita- 
do, por todos los circuios de dentro y fuera de aque- 
llos territorios; sostenido por todos los gremios y apo- 
yado por el partido liberal, su nombre no necesitaba 
de ser escrutado y su elección tenia que ser para él, 
como para todos, un resultado ineludible del sufragio 
popular. 

No debemos omitir aquí que la Asamblea Consti- 
tuyente de la Nueva Andalucía, confirmando acuerdos 
anteriores' de las Asambleas de Cumaná y Maturin ; dio 
el 29 de Enero de 1865 un Decreto concediendo ho- 
nores á Acosta, y dispuso que su retrato se colocase 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA LXXXVlT 



en todas las oficinas públicas, con la siguiente inscrip- 
ción : José Eusebio Acosta, valiente capitán y de- 
fensor DE LOS DERECHOS DEL PUEBLO. 

Pocos dias estuvo el General Acosta en ejercicio 
de la primera Magistratura del Estado. Sus antiguos 
propósitos é inclinaciones le arrastraban á la vida pri- 
vada, de que apenas pudo gozar en su mocedad y que 
tenia siempre para é\ un encanto verdaderamente irre- 
sistible. 

De acuerdo con la Constitución, la Asamblea babia 
elegido Designados á los Generales Ángel F. Barberii 
y Antonio Russian, Jefes beneméritos que acompaña- 
ron al invicto Caudillo en casi todas sus campañas co- 
mo Edecanes. Y como Barberii desempeñaba la Co- 
mandancia de armas, fué encargado Russian de la Pre- 
sidencia del Estado. 

XVIII 

Desde 1865 hasta 1868 vivió el General Agosta 
en la ciudad de Maturin consagrado al trabajo y al 
cuidado de su familia. 

Elegido repetidas veces Senador y Diputado, decli- 
nó siempre el honor de ocupar una curul en los Con- 
gresos de la República, para que llenase su puesto el 
suplente legal. No se creia propio para las faenas de 
aquellas corporaciones, aun cuando su natural inteligen- 
cia, la instrucción que por sí mismo había adquirido y 
su práctica en los asuntos de la guerra y de la polí- 
tica, le revestian de una autoridad inapreciable. 

Su elemento era la vida activa del trabajador en la 
paz, del soldado en la guerra. Los detalles de la ad- 



LXXXVIIl BIOGRAFÍA 



ministrador) y los debates de la cosa pública no le eran 
simpáticos, no obstante que comprendía que su labor 
era mui importante y meritoria. Por eso era tan sin- 
cero su deseo de apartarse del poder, cada vez que 
las ruedas de la máquina política empezaban á mover- 
se con el impulso regulador de las leyes. 

En su retiro de Maturin no veia con indiferencia la 
marcha del país. Sus proclamas de 6 de Setiembre de 
1864 y 20 de Octubre de 1865 prueban que no ha- 
bía dejado de estar alerta un momento después del triunfo. 

Los maturineses recuerdan con placer eses años erf que 
el General Acosta vivió entre ellos, que califican de 
época feliz para aquellos pueblos. Todos sus habitantes 
gozaban de efectivas garantías, la paz era inalterable, 
los mandatarios no eran sino guardianes pasivos del or- 
den, imperaba de veras la ley, la común concordia ha- 
bia sustituido á las viejas disenciones; y, á favor de esos 
beneficios que engendraban confianza y estímulo al tra- 
bajo, el comercio prosperaba, la agricultura florecía, y 
sobre todo, la cria, que es riqueza peculiar suya, co- 
menzaba á poblar abundantemente sus extensas pampas. 

Sin temor de incurrir en la más pequeña exagera- 
ción, podemos afirmar que todo eso se debia á la pre- 
sencia del General Acosta en Maturin. Su benevo- 
lencia había extinguido al parecer los odios políticos; su 
imparcialidad era ejemplar, su respeto á la ley servia 
de modelo, su amor á la paz hallaba numerosos imi- 
tadores, su energía era conocida, su proceder, en fin, 
como padre de familia y como hombre honrado y labo- 
rioso, era motivo de aliento para todos. 

Acosta había puesto al servicio de aquellos pue- 
blos, para que renaciesen y fuesen dichosos, todo su 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA LXXS1X 



prestigio político y todo su ascendiente moral, no re- 
servándose para éi mas que la parte, que como indivi- 
duo particular y merced á su trabajo había de tocarle 
de la prosperidad general. La suerte premió sus vir- 
tudes y esfuerzos; porque en esos cuatro años fundó 
y acrecentó una valiosa hacienda de ganados, cuyos pro- 
ductos le prometían pingües resultados. 

Pero, todo eso lo echó abajo el movimiento de 1868, 
llamado Revolución Azul, que encendió de nuevo la gue- 
rra en la República. 

Por segunda vez encarnaba en la política del país 
otra fusión, como la de 1858, entre el vencido par- 
tido oligarca y algunos Jefes liberales, mal avenidos con 
la Administración del Mariscal Falcon. La impacien- 
cia del poder, que tanto daño hace en las naciones que 
se rigen por el sistema republicano, tenia enfermos á 
varios círculos políticos de la Capital. No querían es- 
perar que el tiempo, la voluntad de los pueblos y el 
curso natural de los acontecimientos les abriese el ca- 
mino que anhelaban. Nada querían aguardar de la prác- 
tica pacífica de la ley ; ni creían en la eficacia de 
sus derechos de ciudadano, ni en la virtud regenera- 
dora del sufragio, fuente de la soberanía. Les faltaba 
valor para lidiar en las luchas civiles en defensa cíe los 
fueros que consideraban conculcados, y apelaban á las 
violencias de la guerra. 

Triste contradicción esa que vemos cada dia en los 
países hispano americanos ! Exponemos fácilmente la li- 
bertad y hasta la vida en una conspiración, y no nos 
atrevemos á arriesgar nada en la prensa ó en la tri- 
buna, por temor de atraernos la más leve antipatía del 
mandatario, 



XC BIOORAFIA 



Después de diferentes peripecias en el Centro de la 
República, los corifeos de la nueva Revolución, que por 
decirlo así, se movia en el vacio, sin programa, sin ban- 
dera y hasta sin personalidad; lograron conquistar para su 
causa un nombre que figurase como cabeza de ella. 
Ese nombre era nada menos que el del General José 
Tadeo Monágas, el mismo derrocado por la fusión de 
1858. Desde el triunfo de las armas federales el ilus- 
tre veterano de la Independencia, ya octogenario, vivia 
retirado en Barcelona, desentendido completamente de 
la política. Ahí fueron á buscarle. Le hicieron com- 
prender que su nombre sólo bastaba para evitar la 
guerra civil que amenazaba á Venezuela; que él era 
el único que podia servir de centro á todos los par- 
tidos ; que seria la más segura garantía de los libera- 
les, porque habia sido su Jefe, y de los oligarcas, por- 
que á ellos, ó á la mayor parte de ellos, habia de 
deber su nueva exaltación al supremo poder. 

El General Monágas aceptó el encargo de dirigir 
el movimiento revolucionario; tal vez porque creyó de 
buena fé que hacia un bien á la República; tal vez 
porque viéndose solicitado y aclamado por los mismos 
que lo combatieron durante once años, por los que Jo 
vencieron en 1858 y después lo desterraron y vilipen- 
diaron apasionadamente, su vuelta á la escena política, 
en tales circunstancias y bajo tales auspicios, debia es- 
timarse en el presente y en el porvenir, como la más 
gloriosa reparación de su nombre en la Historia. 

La pública manifestación que de haber admitido 
hizo el General Monágas á los pueblos decidió en efec- 
to el éxito de la Revolución Azul. El Mariscal Falcon 
habia resignado el mando en el heroico Bruzual y par- 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA . XCt 



tido para Europa. El soldado sin miedo no habia po- 
dido fundar nada en aquella situación, que todos aban- 
donaban y que se desmoronaba por sí misma, antes 
de aparecer el enemigo. Su gobierno era una sombra, 
que á los primeros rayos de la aurora debia desva- 
necerse. 

En esos momentos recibió el General Acosta en 
Maturin una carta del General Juan Antonio Sotillo, 
traida por comisionados de éste, en que lo invitaba á 
una conferencia en la villa de Aréo, para tratar so- 
bre asuntos relativos á la paz de Oriente. El 18 de 
Abril se puso en marcha, y á los pocos dias se avis- 
tó con Sotillo, que le aguardaba en el punto referido. 

El General Sotillo entregó al General Acosta car- 
tas y pliegos del General Monágas. Comunicábale éste 
en ellos que era el Jefe de la Revolución, y le excita- 
ba encarecidamente á ayudar el movimiento con los Es- 
tados de Cumaná y Maturin. 

Largas fueron las conferencias y laboriosos los de- 
bates que hubo entre los dos Jefes. El General Acos- 
ta presagió todos los sacrificios y desgracias que la fu- 
sión de 1868 habia de costar á la Patria. Sostuvo que 
Monágas, admitiendo el papel de caudillo del movi- 
miento fusionista, se exponia á sufrir peor suerte que el 
caudillo de la fusión de 1858. Manifestó que la Re- 
volución Azul no era sino la reacción disfrazada, y que 
los liberales que incautamente tomaban parte en ella pa- 
decerían pronto los crueles desengaños de siempre. De- 
claró, por último, que su deseo y su propósito eran 
abstenerse de toda participación y retirarse á la isla de 
Trinidad con su familia, para garantir á lo menos su 
reposo personal. 



XCI1 BIOGRAFÍA 



Pero Sotillo, que no tenia mas criterio ni mas vo- 
luntad que los del General Monágas, de quien fué en 
todo tiempo el más leal compañero, se negaba á todo 
raciocinio, é insistía tenazmente en que era necesaria la 
cooperación de Acosta para asegurar la paz; y por otra 
parte, los amigos del General Acosta, que presen- 
ciaban aquellos actos, apoyaban á Sotillo, temerosos de 
que Acosta realizase su pensamiento de irse para el ex- 
tranjero y los dejase solos en el cambio que se anunciaba. 

Al fin, el General Acosta se resolvió á ayudar al 
General Monágas y á complacerá sus amigos. No le que- 
daba otro recurso, no habiendo gobierno en Caracas 
que sostener, ni siéndole posible abandonar á su partido. 
Así se firmó el convenio de Areo, en virtud del cual 
entraron Cumaná y Maturin en la Revolución Azul. 

Contraído el compromiso, el Jefe cumanés se trasla- 
dó á Cumanacoa, donde conferenció con algunos je- 
fes federales de ambas secciones, que para ello reunió 
en aquel pueblo. Púsoles de manifiesto la situación 
anarquizada de la República, después de la partida del 
Presidente Falcon, la impotencia del Gobierno del Ge- 
neral Bruzual, la magnitud que había alcanzado la re- 
volución desde que el General José Tadeo Monágas 
era reconocido como Caudillo, y la necesidad de acom- 
pañar el movimiento para salvar los intereses liberales 
en el Oriente. Procediendo de otro modo, les dijo, no 
haremos mas que atraer la guerra á los pueblos orien- 
tales ; y aunque corremos el riesgo de ser mañana, co- 
mo ayer, engañados con la fusión, hoi por hoi nuestro 
deber es propender al pronto afianzamiento de la paz, 
incorporándonos voluntarios á lo que parece ser una 
evolución exigida por las mayorías. 



GENERAL JOSÉ EUSEEIO ACOSTA XCII1 



Unos de grado, otros cohibidos por las circuns- 
tancias, muchos de mala gana, pero dispuestos á se- 
guir al General Acosta, á cuyo prestigio ninguno re- 
sistía ; todos ofrecieron trabajar por el triunfo de la Re- 
volución, y se separaron á cumplir las instrucciones y 
órdenes que aquel les dio, 

El primer paso de los fusionistas fué la separación 
de los dos Estados, que constituían el Estado de la 
Nueva Andalucía. Cumaná y Maturin eligieron inde- 
pendientemente sus gobiernos provisorios, y Acosta se 
puso á la cabeza del Ejército, como Jefe militar de 
ambos. 

Seguro ya Monágas de la situación del Oriente, se 
encaminó á Caracas, que, agotadas las infructuosas con- 
ferencias de Sans Souci, atacó y tomó á principios de 
Junio, después de tres dias de reñidísima pelea en sus 
calles y plazas. 

De seguida organizó en forma plural el Gobierno 
que provisoriamente habia de regir la República, y que 
compuso de respetables ciudadanos de uno y otro par- 
tido, como elementos de la fusión, 



XIX. 

El separamiento de Cumaná y Maturin produjo in- 
mediatamente los peores resultados. No habia querido 
oponerse el General Acosta á que recobrasen su auto- 
nomia, pensando que al reconstituir sus gobiernos pro- 
pios se harían más cuidadosos de la paz y de la con- 
cordia, entre los diferentes círculos que habían enarbo- 
lado la bandera azul. No quería tampoco que se dije- 



XOIV BIOGRAFÍA 



se que mantenia el Estado de la Nueva Andalucía, por- 
que era su Presidente constitucional y pretendía conti- 
nuar ejerciendo sobre él la presión de su prestigio. 

Fué un error. La paz se había conservado en el 
gran Estado reunido, por ese prestigio y por el equili- 
brio político, que aquella entidad federal establecía en 
las dos secciones ; pues al paso que en Cumaná era 
preponderante el partido liberal, aun lo era en parte de 
Maturin el partido oligarca. 

De poca tranquilidad habia gozado la República en 
tiempo del Mariscal Falcon. En muchos Estados la 
agitación local habia sido permanente, y en Oriente mis- 
mo, Barcelona habia sufrido mas de una revuelta en 
cada año. 

El Estado de la Nueva Andalucía era un modelo 
de orden, de paz y regularidad. Habia vivido exento 
de disturbios y sin el escándalo de las persecuciones 
personales y los empréstitos forzosos, cuando en otros no 
distantes se ofrecía de continuo el espectáculo odio- 
so de la discordia y la exacción, no sólo entre libera- 
les y godos, sino aun entre compañeros ; de tal manera 
que el Ejecutivo Federal se habia visto obligado á in- 
tervenir en repetidas ocasiones para evitar la guerra, 
sofocar la rebelión y hasta para garantir la sociedad. 

Sucedió, pues, que en Cumaná el elemento liberal 
no se pudo avenir con el Gobierno Provisorio creado" 
por la Revolución y dio con él en tierra en un pro- 
nunciamiento popular; al mismo tiempo que en Matu- 
rin el elemento oligarca pugnaba por echar abajo la ad- 
ministración mixta, inaugurada en la localidad, y alzar- 
se con el poder. 

No pudieron los reaccionarios lograrlo de buenas á 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA XCV 



primeras, y entonces apelaron á las armas. Llamaron 
para el caso al General Julián Marrero, quien después 
de la Guerra larga en que quedó vencido, había desa- 
parecido de la escena política. A principios de Julio 
se presentó éste en el Oorozo, sitio cercano á la Ca- 
pital, en potente actitud bélica, como que de antemano 
habian sido convocados sus parciales para la operación 
meditada. 

El General Acosta se hallaba en Maturin con una 
escasa fuerza, teniendo á su cargo un gran parque que 
custodiar, cuando vino á sus oidos la noticia del alza- 
miento del Corozo, á la vez que lo acontecido en Cu- 
maná. Encontrábase así en presencia de dos movimien- 
tos contrarios entre sí y contrarios también á él, que 
era el único que habia continuado siendo fiel al progra- 
ma de unión de la Revolución Azul, consecuente con 
sus compromisos; y el único que de buena fé deseaba 
la armonía de los círculos y el equilibrio de los par- 
tidos, para* que los atentados de la reacción no que- 
brantasen los intereses generales del país. 

Mandó incontinenti al Dr. Modesto Plaz y al señor 
José Maria Núfíez al campamento de Marrero, con el 
fin de saber de éste cuál era el objeto de aquella in- 
surrección, autorizándoles para decirle que el Gene- 
ral Acosta no tenia mas aspiraciones que la de ver 
realizada la unión entre todos los venezolanos y por to- 
dos respetadas las libertades públicas. Sin duda creyó 
Marrero que aquel mensaje era un signo evidente de 
temor ó debilidad, porque despachó los comisionados 
con la incivil 'respuesta de que su alzamiento tenia por 
propósito reivindicar para su partido el triunfo de la Re- 
volución en Maturin, pues sus compañeros no estaba» 



3CVI BIOaRAFIA 



contentos .con la parte que en los destinos del Estado 
les habia cabido, y se consideraban engañados. 

Contestó el General Acosta á la comisión, que al 
siguiente dia resolvería; y adivinando que el Jefe oli- 
garca esperaba el regreso de aquella para atacar á Matu- 
rin, preparó en la noche su salida, que verificó al amanecer 
el 16 de Julio, llevándose todo el parque y clavando los ca- 
ñones que por ser de gran calibre no pudo cargar. Sólo 
ciento cincuenta hombres contaba la columna con que mar- 
chó por el camino de Cumaná, sin ser de ninguna ma- 
nera inquietado. Hubiera sido una insensatez aguardar 
con tan poca gente el asalto de Marrero, en aquel sue- 
lo hostil, donde el fermento de las pasiones reacciona- 
rias habia hecho olvidar en pocos dias los beneficios, 
que al Jefe victorioso de los cinco años debían casi to- 
dos los maturineses. 

Hizo alto en Guanaguana. Procuró de allí hacer 
entrar amigablemente en el terreno de la paz á los 
liberales contrarevolucionarios de Cumaná; ^ero fueron 
inútiles sus esfuerzos porque estos, estaban alucinados 
con el hecho de dominar todo el litoral del Estado y 
con la resistencia del soldado sin miedo, que man- 
tenía en Puerto Cabello el pabellón amarillo, desarbo- 
lado en Caracas á fuego y sangre. 

El General Acosta conquistó allí la hermosa gloria 
de rechazar todo lo que podia afectar su honor. Fiel 
hasta lo exajerado al cumplimiento de su palabra em- 
peñada, se negó á todo halago, á toda tentación ; y es 
un hecho que de Cumaná le llovían exigencias para 
que se pusiese al frente de la contrarevolucion, orga- 
nizase el Ejército Federal con todos los elementos libera- 
les de Cumaná, Maturin y Barcelona, y llamase á las 



GENERAL JOSÉ EUSEB10 AGOSTA XOVlt 



armas á todos los que de la fusión abominaban en 
los Estados de la República. 

j Qué golpe tan terrible habría sido ese para la Re- 
volución Azul ! El Oriente, el Tui, el Guárico, todos 
los pueblos liberales habrian reaccionado rápida y vio- 
lentamente : Monágas no habría podido expedicionar con- 
tra Bruzual ; la chispa habría encendido el Occidente, 
y la guerra civil habría conmovido á Venezuela de uno 
á otro extremo. Pero, el General Agosta era incapaz 
de un perjurio. Su obligación era sostener el Gobierno 
de Caracas, y lo sostenía aun con sacrificio de sus in- 
tereses particulares. 

Tomó el camino de San Félix, en unión del biza- 
rro General Manuel Guzman Alvarez, que en Guana- 
guana se le incorporó con una columna considerable, y 
de San Félix se fué al pueblo de Areo, que está casi 
en la raya fronteriza de Barcelona y Maturin. Luego 
envió al Dr. Baldomero Benítez y al Coronel José 
Isidoro Casáñas á participar lo sucedido al General Jo- 
sé Tadeo Monágas, con instrucciones de hablar antes 
en Barcelona con el General José Gregorio Monágas, 
para entonces Jefe del Ejército de Oriente. 

Este devolvió á Casáñas, con encargo de decir al Ge- 
neral Acosta que suspendiese toda hostilidad contra 
Maturin, para donde se proponía partir inmediatamente 
con una División, y esperaba arreglar todo amigable y 
satisfactoriamente. Benítez continuó su viaje á Caracas. 
Nada obtuvo allí, porque el General Monágas estaba ya 
sufriendo la enfermedad que le llevó al sepulcro, y el 
Ministerio no se atrevió á resolver, dejando al Jefe del 
Ejército de Oriente la solución de las dificultades. 
7 



XCVIII BIOGRAFÍA 



Casáñas se reunió con el General Acosta en Cai- 
cara, en los momentos en que éste se preparaba á par- 
tir para Maturin con ochocientos hombres. Impuesto 
de lo determinado por José Gregorio detuvo su mar- 
cha y le aguardó. 

El Jefe del Ejército de Oriente se puso en comuni- 
cación con Marrero, de cuyos tratos, que ignoramos, re- 
sultó que el Jefe oligarca evacuó á Maturin y dispersó 
la gente que mandaba. Monágas quiso después que 
Acosta contramarchase con su ejército á ocupar la pla- 
za de Cumaná, reservándose él entrar á Maturin con 
sus fuerzas. No obstante su habitual subordinación mi- 
litar, el General Acosta hizo presente á Monágas que 
el honor del Ejército exigía que antes de toda otra 
operación entrase á Maturin, que se habia visto en el 
forzoso caso de evacuar; y así lo hizo, siguiéndole Mo- 
nágas con sus tropas. 

De Maturin dispuso el General Acosta las dife- 
rentes operaciones en virtud de las cuales las armas del 
Gobierno Azul recobraron el Estado de Cumaná, hasta 
el convenio de paz celebrado en San Francisco con el 
General Enrique Silva, jefe bruzualista. Este acto fué 
ratificado por el Coronel José Silverio González, que 
desde el movimiento contrarevolucionario del 22 de Ju- 
nio funcionaba como Presidente provisional, y dio tér- 
mino á la situación anormal de Oumaná. Véase el 
convenio en los documentos del Apéndice. 

No habia terminado el año cuando el General Ju- 
lián Marrero, asilado en Guayana desde su entrevista 
con José Gregorio, reapareció en son de guerra por los 
campos de Maturin. Los oligarcas le excitaban á vol- 
ver á la obra, empeñados en deshacerse de los libe- 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA XCIX 



rales ; pero, Marrero fué batido en todas partes, y al 
fin cayó en Caucara acribillado á balazos, costándole la 
vida su temeridad. 

Con la muerte de Marrero no concluyó la facción. 
Diseminada en pequeñas guerrillas, que evadían todo 
encuentro, la mantenía sin duda cierta esperanza que 
desde lejos se le infundía, para tener como amenazado 
siempre á ÁcostA. Ya había muerto el General José 
Tadeo Monágas y la desaparición del jefe liberal del 
pensamiento fusionista hacia prepotente la influencia de 
la Oligarquía, que á ojos vistas iba separando en todas 
partes á los liberales. Estos síntomas, y lo que con- 
forme á ellos se pronosticaba, los veia sin velos el Ge- 
neral Acosta, que palpaba los obstáculos que el Go- 
bierno interponía, para que el acreditado Jefe cümanés 
no pudiese pacificar del todo á Maturin. Faltábanle 
recursos y no se le proveía de los suficientes. Escri- 
bía y no le contestaban ó le contestaban con evasivas 
ó dilatorias. En una palabra, no tenia apoyo eficaz 
para nada. 

Hallábase la plaza de Maturin á cargo del valero- 
so General Eusebio Cova, que la guardaba con escasa 
tropa, mientras llegase el General Guzman Alvarez con 
una brigada de las de su mando. Este jefe pernocta- 
ba á orillas del rio Aragua, cuando pasó por allí una 
guerrilla enemiga que ignoraba su presencia en aquel 
lugar. Crúzanse unos tiros entre ésta y las avanzadas, 
y sin saberse cómo, el ganado y bestias que llevaba 
Guzman Alvarez producen en la brigada tal confusión, 
que las fuerzas se dispersan en medio de la oscuridad, 
tiroteándose unas con otras, después que el enemigo habia 
huido despavorido. Imposible fué á su intrépido Jefe 



BIOGRAFÍA 



restablecer el orden en aquel espantoso alboroto, y es- 
tuvo muchas veces á punto de perder la vida entre el 
fuego encontrado de su gente. 

Esta desgraciada emergencia obligó á Guzman Al- 
varez á retroceder para reorganizar los dispersos, y fué 
causa de que los facciosos se aprovechasen de lo que 
apellidaron una victoria suya y atacasen á Maturin, cu- 
ya guarnición sabian que era débil. Tres dias resistió 
el General Cova heroicamente. Los oligarcas sé dis- 
ponían á retirarse ya, por falta de pertrechos, cuando 
Cova, apremiado por la falta de agua y alimento para 
su tropa, aceptó un tratado y evacuó la plaza. 

Este hecho tuvo lugar el 22 de Marzo. 



XX. 



Desagradable fué la impresión que experimentó el 
General Acosta con la noticia de estos sucesos ines- 
perados Más todavía porque el desastre de Maturin 
coincidía con la llegada al puerto de Cumaná del Va- 
por de guerra Bolívar, trayendo á su bordo al General 
Rufo Rojas, Ministro de Guerra en comisión, al Ge- 
neral Adolfo A. Olivo y otros señores. Los oligarcas 
de Cumaná y Maturin obtenian al fin del Gobierno 
Azul lo que ellos llamaban la caída de Acosta ; y el 
Ministro Rojas venia á encargar del mando á Olivo, 
con el carácter de Jefe de las armas en el Estado, 
por lo que se decían seguros de la actualidad y libres 
de toda competencia liberal. 

No bastaba, sinembargo, para ellos, que el General 
Acosta fuese reemplazado con un Jefe oligarca, de co- 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA 01 



lor tan acentuado como lo era Olivo. Aspiraban á que 
se le detuviese y enviase preso á Caracas. En ese 
sentido se movían, cautelosamente, preparándose para 
aquel golpe. Acosta tenia á sus ojos el imperdonable 
crimen de ser el invicto adalid de la Federación en 
el Oriente y el Caudillo prestigioso de las masas po- 
pulares. Los reaccionarios sabian que mientras é\ es- 
tuviese allí su dominio era del todo precario. 

Avisos fidedignos dieron á conocer al General Acos- 
ta que Olivo estaba ya decidido á prenderlo. Se em- 
barcó en un bote remero, á media noche, con rumbo 
á Barcelona, en cuyo tránsito lo hizo perseguir el Je- 
fe azul hasta medio camino. De Barcelona emprendió 
viaje á Trinidad, y se reunió en esa Colonia con su 
familia, que después de la capitulación de Cova en Ma- 
turin habia tenido que salir también para el estranjero, 
en busca de garantías personales. 

Esa fué la recompensa que alcanzó el apoyo pres- 
tado por él á la Revolución Azul. Sus leales esfuerzos 
en favor de la paz, sus constantes servicios á la cau- 
sa común del orden y de las leyes, las garantías de 
que siempre colmó á sus adversarios vencidos, los sa- 
crificios que hizo por realizar el programa del movi- 
miento revolucionario, los que ofreció en seguridad de 
aquel Gobierno, que en gran parte le debia su exis- 
tencia ; todo eso obtuvo por premio la más injustifi- 
cable persecución contra su persona, contra su familia 
y contra sus intereses, porque, no pudiendo aprisionarlo 
los enemigos, le saquearon sus propiedades y se apode- 
raron de sus ganados. 

Las medidas tomadas por Olivo contra el General 
Acosta fueron en Cumaná y Maturin, como puede su- 



€11 BIOGRAFÍA . 



ponerse, la señal de la ruptura entre oligarcas y libe- 
rales. Los que de estos continuaron llamándose azules 
eran miembros desprendidos de la gran comunión fe- 
deral, y su número tan pequeño que nada pesaban en 
la falange de la Oligarquía. Las persecuciones de esta 
comenzaron á sentirse hasta en las más reducidas loca- 
lidades, y la paz vino á ser imposible. 

En tales circunstancias, Acosta no habia de perma- 
necer inactivo, La indiferencia en ese caso equivalía 
á la deserción, como el descanso á la cobardía; y el 
héroe cumanés no era hombre que huia de sus adver- 
sarios, ni. que aceptaba el ultraje. Salió, pues, de Tri- 
nidad á principios de Junio para Barcelona, donde 
se entendió con algunos Jefes liberales para derribar 
el Gobierno Azul. Envió después á Curazao al Coman- 
dante Justo Silva Cova para que, con fondos propios 
que le proporcionó, comprase los elementos de guerra 
que necesitaba para principiar la contienda. 

El parque llegó felizmente y se desembarcó en el 
puerto de Pozuelos, una legua distante de Barcelona, 
el 14 de Agosto, y el 18 partió el General Acosta de 
dicha ciudad, acompañado del General José Loreto Aris- 
mendi, como Jefe de Estado Mayor General, el Gene- 
ral Nicolás Co raspe, los Jefes y oficiales Félix Palacio, 
Batista Tavera, Romero Rojas, Ezequiel Rodríguez, Fran- 
cisco Goitia, José M. Subero Alvaréz, Justo Silva Cova^ 
Francisco Guzman, Víctor Henríquez, Juan C. Rívas, 
Bailón Méndez, Renjel, Fréites y como cien hombres 
de tropa cumanesa. Esta operación debía ser secun- 
dada en distintos pantos de Cumaná y Barcelona. 

Atravesó por entre las serranías que dividen estos 
¿los Estados, habiendo tenido en el tránsito una esca- 



GENERAL JOSÉ EUSEBÍO ACOSTA CIII 



ramuza con una columna que encontró á su paso, man- 
dada por los Jefes oligarcas Julián López y Patricio 
Silva, la cual se declaró á los primeros tiros en derro- 
ta ; y viendo que no correspondía la combinación ofre- 
cida, se dirigió hacia Cumanacoa en cuyas cercanías 
aseguró el parque. 

Al tocar en Úrica había sabido el escandaloso aten- 
tado cometido el 14 de Agosto en Canicas contra el 
General Guzman Blanco, su salida del país y su re- 
conocimiento como Jefe Supremo de la Revolución li- 
beral. De la noticia de tales acontecimientos dedujo 
que la gran cuestión del momento era conservarse pa- 
ra aprovechar oportunamente el impulso, que ya se de- 
sarrollaba en el país, y acabar con la Administración que 
se sostenía en la República, sin el apoyo de la mayo- 
ría nacional. 

En esta espectativa se hallaba en el Limonar cuan- 
do le fué anunciada una comisión del General Olivo, 
que venia en nombre de este Jefe á tratar sobre la paz. 
Las condiciones que se le propusieron no afectaban su 
decoro militar ni envolvían ningún sacrificio. El Ge- 
neiSll Acosta tuvo el buen juicio de admitirlas y se 
retiró á su hato de Cocuizas á esperar la ocasión de 
ponerse en actividad, después de haber licenciado su tropa y 
guardado su armamento, pues ni siquiera un fusil entregó. 
Evitó así entrar en campaña antes de tiempo y agotar 
los elementos que poseía. 

Ese convenio se firmó el 23 de Setiembre. Era 
en sustancia una tregua, que había de ser adversa pa- 
ra los azules de Oriente, porque permitía á los fede- 
rales organizarse y compactarse para la lucha, en tan- 
to que ellos se dividían y se debilitaban más y más, 



civ BIOGRAFÍA 

creyendo que con la muerte del heroico Bruzual todo 
peligro habia desaparecido y la oposición liberal estaba 
sin cabeza. 

Pero la Revolución andaba. No finalizó el año sin 
que apareciesen en varios Estados los primeros sínto- 
mas de la guerra, que fueron agravándose hasta el fe- 
liz desembarco del Caudillo aclamado, el General Guz- 
man Blanco, en Ouramichate el 14 de Febrero de 1870, 
que hizo formidable el movimiento. 

Desde Enero estaba listo el General Acosta y ha- 
bia comunicado las órdenes necesarias. La operación debia 
principiar por la insurrección de Nueva Esparta, diri- 
gida por el bravo General Donato Villalba. Por des- 
gracia este plan fracasó : Villalba hubo de salir ocul- 
tamente de la isla, y, perseguido en la Costa firme, fué 
cojido en Chacapota y fusilado sin piedad por sus per- 
seguidores. 

Al mismo tiempo, Agosta se declara en campaña 
y allega en pocos dias á sus partidarios. Tenia que 
habérselas con el General Facundo Camero, que man- 
daba en Maturin, y el General Olivo, que se mantenía 
en Cumaná. Pero, el Jefe del Ejército liberal de Olien- 
te estaba acostumbrado á mayores empresas y aguardó 
los movimientos de sus contrarios, para fijar con acier- 
to su plan de operaciones desde su cuartel del Limo- 
nar, que es punto céntrico entre los principales de am- 
bos Estados, 

Al saber la actitud de Acosta, marchó Camero de 
Maturin para Cumaná, con 600 hombres, por la via de 
Cumanacoa. Conferenció allí con Olivo y luego salie- 
ron juntos en busca del General Agosta. Los espe- 
raba éste en posiciones convenientes, y ansiaba ser ata- 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA (TV 



eado, seguro de batirlos completamente. No se atrevie- 
ron á hacerlo, sino que le enviaron de parlamentarios 
á los Sres. Presbítero Espin, Jacinto Martínez y Julián 
de la Rosa, para proponerle que depusiese las armas 
en cambio de amplias garantías, que se ofrecían á él 
y á á los Jefes y Oficiales comprometidos en el alza- 
miento. 

El Jefe liberal rechazó dignamente la propuesta. 
11 Juzgará U., dijo en la contestación que dio á la car- 
" ta de Olivo, juzgará U. que no es posible ningún 
" avenimiento pacífico entre nosotros en los términos en 
" que vienen concebidas sus proposiciones, que mas bien 
,, que una negociación de recíprocas concesiones y honra 
,, miitua seria un sometimiento vergonzoso, con condi- 
,, ciones que nadie pudiera aceptar sin mengua. En 
,, tal estado libraremos á la suerte de las armas el 
,, éxito de la paz, ya que por otros medios es difícil 
,, obtenerla. Haremos la guerra, General, y deseo que 
,, en ella observemos la caballerosidad más cumplida, 
,, como yo lo he propuesto ya, y U. lo ha aceptado.'' 

Camero y Olivo contaban con más de mil hombres ; 
y, sinembargo, dejaban trascurrir los dias sin atacar, 
hallándose los ejércitos á corta distancia. Presumió el 
General Acosta que era su propósito hostilizarlo, im- 
pidiéndole que se proveyese de elementos de boca, y en- 
tonces imaginó una osadísima operación para obligarlos 
á separarse. De sus fuerzas destacó dos divisiones : una 
al mando del General Manuel Morales partió hacia Cu- 
maná, simulando que amenazaba aquella plaza, la cual 
había dejado Olivo casi sola : la otra, al mando del Ge- 
neral Tomas Tyler, tomó para Campano, con igual ob- 
jeto aparente. 



CVI BIOGRAFÍA 



Estas maniobras dieron el resultado apetecido. Oli- 
vo retrocedió precipitadamente á cubrir -á Cu maná y 
Camero voló á defender á Campano. Pensaron los dos 
Jefes oligarcas que se les presentaba la oportunidad de 
batir en detal el Ejército del General Acosta, y por 
el contrario fueron ellos los que tuvieron esa suerte. 
Las Divisiones de Morales y Thyler regresaron al Cuar- 
tel General, tan luego como se separaron las fuerzas 
enemigas. 

El General Acosta cayó entonces sobre Camero á 
quien derrotó en las acciones de Cariaquito y Campa- 
no. En esta última batalla cojió prisionero á aquel 
•Jefe godo con todos sus oficiales y tropa, después de 
dos diás de pelea. 

De seguida encaminó el Ejército para dimana; pe- 
ro Olivo evadió el lance, embarcándose en el vapor Fe- 
deración, que tenia en el puerto ; y el General Acos- 
ta ocupó sin resistencia alguna la ciudad del Manza- 
nares, donde todos temían un desastroso combate. 

Algunos dias tuvo que detenerse allí nuestro Héroe 
para organizar el Estado, lo cual verificó llamando á 
los puestos públicos á los más beneméritos liberales. 

Publicamos los partes y documentos relativos á es- 
tos hechos, que fueron dados á la estampa entonces en 
dos grandes hojas volantes, con los epígrafes de publi- 
cación OFICIAL Y REORGANIZACIÓN DEL ESTADO DE CUMANÁ. 

En Cumaná supo el General Acosta la espléndi- 
da victoria del 27 de Abril, alcanzada por las huestes 
federales á las órdenes del General Guzman Blanco, Jefe 
Supremo de la Revolución, la ocupación de la Capital 
y el desaparecimiento del Gobierno azul, cuyos miembros 
cayeron en poder del vencedor. 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA GVU 



Era preciso atender á Barcelona, y siguió para esa 
plaza, que fué también abandonada por el enemigo. En 
Barcelona recibió al General Juan Fermín Colmenares, 
Jefe de Estado Mayor General del Jefe Supremo. En 
Caracas se ignoraban los felices sucesos dé Oriente, de 
modo que, al imponerse de ellos el General Colmena- 
res, resolvió regresar á la Capital de la Union, dejan- 
do al General Acosta el cuidado de finalizar la cam- 
paña en los pueblos orientales. 

Faltaba obrar sobre Maturin. Antes fué nombrado por 
Acosta el General José Loreto Arismendi Jefe de ope- 
raciones de la Costa de Paria, y lo despachó á pacifi- 
car aquellos distritos, pues aun no se había pronunciado 
el Golfo Triste, siempre refractario en aquella época. 

No quería creer el General Agosta, por más que 
repetidas veces se lo avisaban, que los oligarcas matu- 
rineses estaban decididos á resistir, después del triun- 
fo de Caracas y los obtenidos en Oriente y otros pun- 
tos de- la República. Tal temeridad era inconcebible, 
pero así era en efecto. Los Jefes que en Maturin do- 
minaban tenían reunidas fuerzas respetables con ese em- 
peño, y esperaban jactanciosamente al hombre que siem- 
pre los había batido. 

Se prepararon de antemano con fortificaciones y ba- 
terías en el sitio llamado de la Cruz, á la entrada de 
la ciudad; más allí fueron derrotados completamente 
por el General Acosta con solo la División vanguar- 
dia del Ejército liberal, sin que fueran parte á prote- 
gerlos ni sus numerosas tropas ni sus cañones. Esta 
batalla tuvo lugar el 10 de Julio y con ella quedó ter- 
minada la campaña de Oriente. 

El General Acosta se retiró luego á su hogar con 



CVIII BIOGRAFÍA 



el fin de reponer sus perdidos intereses. Encargó de 
finalizar algunos detalles al General Víctor Rodríguez, 
su Jefe de Estado Mayor, á quien dio el mando de 
Maturin, regresando él á dimana. 

XXI. 

Parece que el destino negaba desapiadadamente al 
Jefe Oriental los tranquilos goces de la vida privada, 
y que no habia de disfrutar jamás de la dicha domés- 
tica, exenta de todo cuidado público y de toda respon- 
sabilidad política. Cuando le sonreía la esperanza de 
dedicarse exclusivamente al amor de su familia y al fo- 
mento de sus bienes, viendo la Patria libre, próspera 
y feliz, gobernada por el glorioso Jefe de la Revolu- 
ción de Abril ; nuevas imperiosas exigencias venian á 
arrancarle de su retiro, y tenia que abandonarlo todo 
para ponerse otra vez sin reservas al servicio de su cau- 
sa, la Causa liberal de la República, á la cual no re- 
gateó nunca sacrificios. 

A pesar de los brillantes triunfos del General Guz- 
man Blanco, de la eficacia y energía de su Gobierno, 
resueltamente sostenido por los pueblos ; la reacción 
oligarca habia logrado asumir serias proporciones en al- 
gunas localidades del Occidente y hasta del Centro del 
pais que obligaban al Jefe de la Nación á tomar con- 
tra ellos importantes medidas políticas y militares con 
el fin de asegurar la paz. 

En Oriente las cosas no iban tampoco bien. Oli- 
vo, que desde la fuga de Cumaná andaba en el vapor 
Federación, reapareció en Setiembre por aquel litoral y 
remontó después con rumbo al Golfo Triste. El Ge- 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA CIX 

neral Tyler guarnecía á Güiria con poca gente, y tu- 
vo que replegar á Yaguaraparo, porque al avistarse el 
vapor en aquellas aguas se alzaron en el interior gue- 
rrillas enemigas y era fácil que le cortasen la comuni- 
cación con Campano. 

Olivo abasteció de pertrechos la facción del Golfo, 
siguió al caño de San Juan, apresó y destruyó allí 
dos flecheras que guardaban la entrada y desembarcó en 
tierra de Maturin, á la vez que el General Pedro 
Dúchame saltaba en Güiria. Ambos eran esperados 
por sus adeptos, á los cuales animaban las noticias que 
de imaginarias derrotas sufridas por el Gobierno de la 
Revolución en otros Estados, propalaban adrede los cír- 
culos de conspiradores. • 

En Barcelona la facción de Oaigua tenia una acti- 
tud alarmante que amenazaba la seguridad del Estado. 

Al saber el General Josó Loreto Arismendi la re- 
tirada de Tyler á Yaguaraparo, salió en su auxilio y 
juntos recobraron la plaza de Irapa. A los pocos dias, 
á mediados de Setiembre, fueron atacados por Dúchame con 
fuerzas superiores, que tenían ademas las ventajas de la 
simpatía y el apoyo de la población, casi toda hostil á 
los liberales. La suerte de las armas fué adversa á 
estos. Todos los Jefes y oficiales quedaron prisioneros, 
después de seis horas de esforzada pelea. Los vence- 
dores hicieron pavorosa aquella fugaz victoria, sacrifican- 
do cruelmente á los vencidos, á cuyos cuerpos negaron 
hasta los honores de la sepultura, quemándolos en una 
hoguera espantosa. El rmico cadáver que escapó de 
aquella profanación, fué* el del heroico Arismendi, que 
deudos suyos consiguieron á mucho favor. 

Afortunadamente, la historia sangrienta de nuestras 



ex BIOGRAFÍA 



guerras civiles no registra ningún otro hecho como éste ! 
Entretanto, el General Víctor Rodríguez derrotaba 
á Olivo en el sitio de Pararí; pero los restos de sus 
fuerzas, diseminadas en guerrillas, continuaron hostilizan- 
do la plaza de Maturin. á donde no entraba ningún gé- 
nero de provisiones, por lo que el General Rodríguez 
se trasladó á Úrica en busca de ganados con qué man- 
tenerse, y de hecho resultó ineficaz el triunfo obtenido 
en aquella célebre jornada. 

Este cúmulo de fatales sucesos, que indicaban una 
situación conflictiva, obligó al General Acosta á en- 
cargarse de la dirección de las operaciones, y al efecto 
convocó á sus compañeros y dio órdenes para organi- 
zar fuerzas á toda prisa. En esto llegó á Cu maná el 
General José Gregorio Monágas, Jefe militar de Bar- 
celona, que acudía en demanda de auxilios cerca del 
Jefe de Oriente ; y Acosta partió con Monágas para 
Barcelona, de donde llamó á Rodríguez, que persiguió la 
facción hasta internarla hacia el Uñare, quedando así 
libre esta plaza y despojada por el momento su situación. 

Volvió á Cumaná y dispuso que el General Pedro Elias 
Rojas, entonces su amigo y aliado, marchase á Campano 
con el carácter, de Comandante de Armas del Estado y 
Una Brigada de 500 hombres á levantar fuerzas y abrir 
operaciones sobre la costa de Paria. Pero Dúchame se 
había embarcado en la escuadra que tenían los reacciona- 
rios que habían invadido á Nueva Esparta, de donde fué 
rechazado por los Generales Bartolomé Ferrer y Crispido 
Ortega; en seguida habia remontado hasta Píritu y reuní- 
dose en aquel pueblo con los Generales oligarcas Antonio 
Gómez, Leoncio Quintana y otros Jefes de la facción 
antes perseguida por Víctor Rodríguez, y ocupado con 



GENERAL JOSÉ EUSEEIO AGOSTA CXI 



ellos á Aragua de Barcelona. Era necesario, pues, cam- 
biar el plan de operaciones, tanto más cuanto que, habiendo 
atacado Rodríguez á los godos atrincherados en Aragua, 
recibió tres heridas mortales en el asalto de la plaza, 
y la victoria, que pareció asegurada ya, por su irresis- 
tible denuedo, se convirtió por aquel desgraciado inci- 
dente en un desastre inesperado. 

. Por orden del Geneeal Acosta salió el General 
Guzman Alvarez á buscar la División que Rojas tenia en 
Campano, y en menos de dos dias pasó con ella á 
Cu maná. Preparóse inmediatamente á marchar contra la 
facción de Aragua, pero los Jefes de ésta no se atrevie- 
ron á esperarlo. Dúchame se separó y regresó á la 
costa de Paria; Gómez, Quintana y los otros se largaron 
para Maturin á incorporarse con Olivo que campeaba 
en aquel Estado. 

Listo el Ejército de Oriente para moverse en perse- 
cución del tenaz Jefe godo, que mantenia encendida la 
tea de la guerra en aquellas comarcas ; arribó á Bar- 
celona el General José Ignacio Pulido, Ministro de Guerra 
y Marina, con mil hombres para atender á la pacificación 
de los pueblos orientales. La batalla de Guama, ganada 
por las tropas del Gobierno, acabó con los enemigos en 
el Occidente, y el General Guzman Blanco volvia la 
cara hacia el otro extremo del país, cuyas sangrientas 
bregas le inquietaban. 

Los dos Ejércitos marcharon unidos para Maturin. Al 
acercarse á esta plaza el Geneeal Acosta, con el be- 
neplácito del Ministro de Guerra, quiso devolver á Olivo 
la cortesía que antes usó con él, y con este objetóle 
dirigió una comisión proponiéndole un arreglo, cuyas 
bases eran que depusiese las armas y aceptase las ga- 



CXII BIOGRAFÍA 



ran tías que se le ofrecían á todos los comprometidos. 
Le demostró en su carta que no podría de ninguna mane- 
ra resistir á las ftierzas que iban á atacarle: que el General 
Guzman Blanco, victorioso en todas partes, tenia ya ase- 
gurada la pacificación de la República, y que era por 
tanto estéril é inhumano continuar derramando más san- 
gre hermana por una causa perdida. 

Aunque Olivo contestó manifestando su aquiescen- 
cia, y hasta se redactó con sus parlamentarios una mi- 
nuta de convenio, á última hora exigieron estos que 
los dos Ejércitos liberales detuviesen su marcha hasta 
que volviese la ratificación de Olivo, lo cual no fué po- 
sible admitir. Esa condición era indecorosa y por otra 
parte inútil, pues sin pararse habia tiempo para llegar 
oportunamente la respuesta. 

Nada contestó Olivo. Lo que hizo fué evacuar á 
Maturin y situarse en el lugar llamado Cerro Colora- 
do, fortificado al efecto. Las huestes liberales llegaron 
el 24 de Enero á la vista del enemigo, que flanquea- 
ron por la derecha hasta alcanzar el que denominan 
Alto de los Godos. Dispúsose batirle al siguiente dia, 
mas Olivo abandonó el lugar sobredicho en la madru- 
gada, llevándose su artillería, y fué á acamparse á San 
Isidro. Ordenó luego el General Pulido entrar á Ma- 
turin, de donde el General Acosta y él salieron ho- 
ras después con mil hombres. El 27 se dio la memo- 
rable batalla de San Isidro, en la cual las tropas orien- 
tales pelearon en la vanguardia y el valor y pericia de 
sus Jefes fueron factores principales del triunfo. 

Olivo y varios de sus Tenientes quedaron vagando 
por los montes de Puncéres con algunas guerrillas dis- 
persas. 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA CXIU 



XXII. 

El Ministro de Guerra y Marina dio por termina- 
da la campaña, y el Jefe del Ejército de Oriente, que 
sólo por cumplir un gran deber patriótico le había acom- 
pañado en ella, presentó su renuncia el 5 de Febrero 
y se volvió á su casa. 

El General Pulido resolvió á los pocos dias regresar 
á Caracas, y dejó encargado al General Agustín Valle- 
nilla del mando de la plaza de Maturin. La victoria 
de San Isidro fué de tan escasa trascendencia que, re- 
puesto en algunas semanas el infatigable guerrillero Olivo, 
asedió á Vallenilla y al fin le batió en el Pavón. 

A su vez Dúchame se movió de nuevo y logró in- 
vadir á Rio Caribe y Carúpano. Es batido por el Ge- 
neral Gabriel Salas en el Pilar; pero se rehace $ reocupa 
á principios de Abril á Carúpano, que el General Do- 
mingo García se ve forzado á evacuar por falta de tropa. 

Nada se habia adelantado, pues, en el Oriente. Matu- 
rin en poder de Olivo, Dúchame dominando el Golfo 
Triste y la costa hasta Campano, Barcelona con el 
cáncer de la facción de Caigua. Reaparecían los conflic- 
tos y se repitieron los empeños cerca del General Acos- 
ta, para que saliese de su casa de Cocuizas y viniese 
á afrontar los acontecimientos. 

No vaciló en atender á los reclamos de su causa y á 
las exigencias de sus amigos, aunque de ninguna autori- 
dad pública estaba investido, Llamó al General Ma- 
nuel Morales, Jefe experto y denodado, y le dio instruc- 



CXIV BIOGRAFÍA 



ciones para recuperar las plazas de Campano y Rio Caribe, 
y se encaminó á dimana á atender á la defensa de los 
Estados Orientales. 

Morales derrotó á fines de Mayo á los facciosos en 
Cariaquito y ocupó á Carúpano. El 25 de Junio lo 
atacaron en esta plaza todas las fuerzas oligarcas reu- 
nidas, al mando de Dúchame, Leoncio Quintana y Juan 
Pulido, y á pesar de ser éstas mayores en número, les 
hizo sufrir tan recio desastre, que Dúchame no volvió 
á salir de Guiri a. 

En Enero de 1872 recibió el General Acosta el 
nombramiento de Jefe de Estado Mayor General de los 
Ejércitos de la Union, con que quiso distinguirle el Ge- 
neral Guzman Blanco desde su Cuartel general de Oa- 
maguan, al comenzar la campaña de Apure, último acto 
del ingrato drama de la resistencia de los azules. 
En virtud de las órdenes que le fueron trasmitidas se 
trasladó á Barcelona, cuya pacificación realizó en breves 
dias, y de allí siguió para Soledad. Su objetivo era 
Ciudad Bolívar, que estaba en manos de los enemigos, 
y sobre la cual debia obrar, en combinación con la 
escuadra, que entraría por el Orinoco, mandada por el 
Sr. Jacinto Gutiérrez, Ministro y comisionado del Go- 
bierno. 

La operación dio los más felices resultados. Los reac- 
cionarios evacuaron á Ciudad Bolívar. El General Acos- 
ta puso en persecución de ellos al General Guzman 
Alvarez, que los alcanzó y derrotó el 27 de Abril, ani- 
versario glorioso de la victoria de Caracas, en Altagracia, 
cerca de Úrica. En ese sitio quedaron muertos ó pri- 
sioneros los principales Jefes oligarcas, y perdieron todos 
los elementos de guerra con que contaban. 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA CXV 



XXIIT. 

Lucia por fin el sol de la paz en el cielo de la 
Patria. El General Guzman Blanco habia dado en 
Apure, con sus sabias combinaciones militares, el golpe 
de muerte á la reacción oligarca. Olivo habia desapa- 
recido en las aguas del Arauca; Olivo, el tipo del ca- 
becilla rebelde, furibundo en el ataque, después de la 
victoria incapaz, inquebrantable en la derrota, especie 
de Cisnéros, que fué la última encarnación de nues- 
tras guerras civiles, y con el cual se extinguió la si- 
niestra figura del guerrillero faccioso. 

El Centro y Occidente libres de facciones ; Guayana 
y los demás Estados del Sur tranquilos ; en Oriente 
quedaban tan sólo como dos puntos negros, las monto- 
neras de Güiria y Maturin. 

El General Acosta regresó de Guayana, quedando 
allí, por orden del Presidente Provisional de la Repú- 
blica, el Sr. Gutiérrez, con el carácter de Jefe civil y 
militar. En Ürica se le unió Guzman Alvarez y se 
dirigió á Maturin. Al aproximarse á esta plaza recibió 
una carta del Dr. Mauricio Berrisbeitia, en que le comu- 
nicaba que, en virtud de autorización del General Guzman 
Blanco, habia celebrado un convenio de paz con el Ge- 
neral Ángel Romero, Comandante en Jefe del Ejército 
faccioso de Maturin, y le enviaba copia de aquel acto para 
que lo acatase. 

El convenio era á la verdad muy desdoroso para el 
Ejército liberal de Oriente y sobre todo para su invicto 
Jefe. Pretendíase por él nada menos que reconocer el 



CXVI BIOGRAFÍA 



poder de la minoría goda en Maturin y sustraer este 
Estado á la influencia regeneradora de la Revolución de 
Abril, cuando los que en aquella Sección resistían eran 
restos miserables de las guerrillas de Olivo. 

Era imposible que el General Acosta admitiese tal 
tratado, 'él, que hab'ia derrotado siempre á los godos ma- 
turineses y poseia en aquellos pueblos un partido respeta- 
ble, que cada dia se acrecentaba con el ingreso de sus 
antiguos adversarios. Así, pues, contestó á Berrizbeitia 
con estos conceptos : 

" Aparte las instrucciones que U. tenga del Gene- 
,, ral Presidente de la República para contratar la paz, 
y , y de lo cual no he recibido otro informe que la car- 
,, ta del General Guzman Blanco, en que ligeramente 
„ me expresa los buenos propósitos de U,; no creo que 
,, esas instrucciones se extiendan hasta obligarnos á 
„ aceptar la humillación de aparecer respecto de Matu- 

, rin como una horda de foragidos Ni como Je- 

„ fe del Ejército de Oriente, ni como miembro del 
,, partido liberal, reconozco, pues, el convenio celebra- 
,, do por U. con el Jefe de las fuerzas enemigas de 
„ Maturin, que tanto amengua la honra del Ejército que 
„ mando y ofende á la vez mi amor propio; y no ex- 
„ trañará U. saber que, en cumplimiento de las ins- 
,, trucciones que tengo del ciudadano Presidente de la 
„ República, haya tomado posesión del Estado de Ma- 
„ turin " 

A la noticia de la desaprobación de Acosta, Rome- 
ro y sus pocos compañeros abandonaron la plaza, y el 
Ejército federal la ocupó, sin disparar un tiro de fusil 
en ninguna parte; porque los cabecillas unos partieron 
para el extranjero y otros se presentaron sin condicio- 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA OXVH 

nes. Lo mismo aconteció en Güiria, que el valeroso 
Morales halló sin enemigos, habiéndose embarcado para 
Trinidad Dúchame y algunos oficiales suyos. 

El General Guzman Blanco dio, como era de es- 
perarse, su improbación al convenio Berrizbeitia, y feli- 
citó al General Acosta por su acertado proceder, quien 
después de encomendar el mando civil y militar del 
Estado al acreditado Jefe liberal General Guzman Al- 
várez, volvió á Cumaná el 9 de Agosto, donde li- 
cenció las fuerzas que, siempre decididas y voluntarias, 
le acompañaron en esta importante campaña. 

XXIV. 

Pacificada la República fueron convocados los pue- 
blos á elecciones, con las mayores seguridades, para que 
el sufragio fuese insospechablemente libre. 

El General Guzman Blanco, que acababa de dar la 
paz á Venezuela, y que aun en medio de las faenas 
de la guerra habia tenido tiempo para echar los fun- 
damentos del progreso civil y político de la Nación, 
obtuvo el voto popular y fué aclamado en todos los 
Estados, con patriótico entusiasmo, Presidente contitucio- 
nal de la República. 

El General Acosta fué elegido Presidente del Es- 
tado de Cumaná, mereciendo la honra de ser nombra- 
dos Designados el General Manuel López Alcalá y el 
ciudadano Andrés Flores, liberales altamente recomen- 
dables por sus virtudes é inteligencia. 

El General Julio F. Sarria, á quien el General 
Guzman Blanco escogió para presidir las elecciones de 



0XV1II BIOGRAFÍA 



Cu maná, puso en posesión al General Acosta el 6 de 
Octubre de 1872, y éste llamó á desempeñar el empleo 
de Secretario General al instruido y patriota cumanés 
señor Miguel Ramos. 

Es digno de ser leido el Mensaje que en Enero de 
1873 dirigió á la Asamblea Constituyente, suscinto his- 
torial de lo ocurrido desde 1868 hasta entonces, con 
juiciosas apreciaciones sobre la marcha política del país. 
Lo reproducimos en el Apéndice con otros actos y pu~ 
blicaciones de esa época. 

Deseoso como siempre de apartarse del Poder que 
sólo admitió á las varias y reiteradas instancias de sus par- 
tidarios y amigos, presentó su renuncia á la Constitu- 
yente, é insistió con tal empeño en ella que el Cuer- 
po Soberano del Estado hubo de admitírsela, y nom- 
bró para reemplazarle al distinguido y experimentado 
liberal, ciudadano José Antonio Ramos, al cual entregó 
el General Acosta el Gobierno el 13 de Marzo. 

Corta fué su administración, pero en los pocos me- 
ses que duró se consagró con ahinco á mejorar la suer- 
te de sus conciudadanos y á asegurarles los beneficios 
del orden y de la tranquilidad públicos, buscando li- 
berales competentes para los destinos del Estado ; y 
dando antes que todos el primero, el ejemplo de su 

honradez administrativa y su respeto á las leyes. En- 

• 

tre los actos de su Gobierno se cuenta el contrato ce- 
lebrado con el Gobierno Nacional cediéndole la admi- 
nistración temporal de las salinas de Araya, cuyos pro- 
ductos estaban completamente depreciados. Esta medi- 
da proporcionó al Estado rentas para subsistir y con- 
tribuyó á levantar el valor de aquellos. 

De ese ansiado reposo del hogar hubo de sacarle 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA OX1X 

otra vez en Octubre de 1874 la rebelión de los Ge- 
nerales León Colina y José Ignacio Pulido. El Gene- 
ral Guzman Blanco mandó al señor Juan Larrazábal 
á participarle este acontecimiento, y el General Acos- 
ta, que había rechazado el interesado convite de los 
conspiradores, no vaciló en ofrecerle sus servicios, acep- 
tando el mando del 7? Cuerpo de Ejército, que el 
Presidente de la Union dispuso organizar para resta- 
blecer rápida y enérgicamente la paz pública. 

Con las primeras tropas que formara voló á Cam- 
pano, tan luego como supo en Cumaná que Dúchame 
habia invadido á Güiria. Allí tuvo noticia de la veni- 
da del General Juan Quevedo, Jefe del 6? Cuerpo, y lo 
esperó. Juntos marcharon hasta Yaguaraparo. Co- 
mo en esta villa supieron que el General Facundo Ca- 
mero, acompañado de otros Jefes godos, habia expedi- 
cionado de Trinidad para Maturin, el General Acosta 
se encaminó á ese Estado, donde á la nueva de su 
llegada se reembarcaron precipitadamente los invasores. 

Quevedo ocupó á Güiria y tuvo la suerte de coger 
prisioneros á los principales Jefes revolucionarios, en 
cuya persecución pereció el General Pedro Dúchame, 
hombre de raro valor y de apreciables condiciones per- 
sonales, sobre quien pesaba como una maldición divina 
la sangrienta responsabilidad del crimen de Irapa. 

En tanto, el General Guzman Blanco rendia en Co- 
ro al General Colina, derrotado por el General Rafael 
Márquez en Barquisimeto, y el General Pulido caia 
prisionero en Úrica. 

El Héroe oriental se despojó inmediatamente de sus 
arreos militares y volvió á entregarse á sus intereses 
privados hasta el mes de Diciembre de 1876, en que, 



CXX BIOGRAFÍA 



juzgando el Jefe del país amenazada la paz, mandó al 
Dr. Diego Bautista Urbaneja á Oriente con el elevado 
carácter de Representante del Gobierno Nacional, para 
conferenciar con el General Acosta, y poner en sus 
manos el nombramiento de Jefe de Operaciones de los 
Estados de Cumaná, Barcelona, Maturin y Nueva Esparta. 

Las amenazas de los conspiradores de las Antillas 
se disiparon ante la actitud imponente del Gobierno, á 
quien nuestro Jefe secundó con la decisión y lealtad, 
que en él eran ingénitas; y el proceso de las eleccio- 
nes presidenciales se finalizó en los Estados, sin que 
padeciese el orden daño alguno, ni fuese deprimida la 
libertad de los ciudadanos. 



XXV. 

Cónstale á muchos ciudadanos que cuando se pre- 
paraba la lucha eleccionaria para el período constitu- 
cional de 1877, varios círculos políticos de la Repú- 
blica se dirigieron al General Agosta, participándole 
su propósito de presentarle como candidato á la Presi- 
dencia de la Union y solicitando de él que se pu- 
siese al frente del partido electoral, que habia de acla- 
mar su nombre. Se negó en absoluto á tal exigencia, 
de modo que sus amigos tuvieron que trabajar solos, 
en las célebres lides á que entonces dio ocasión el su- 
fragio popular, nunca tan libre en nuestros anales re- 
publicanos. 

Entre los candidatos que discutia la opinión, habia 
algunos, sin duda, dignos del voto de los pueblos, pero 
ninguno lo era tanto como Agosta ; y si él hubiese 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA CXXI 

querido alentar á sus partidarios en vez de desanimar- 
los, seguramente no habría prevalecido otro en la lu- 
cha, y el país se habria salvado de tantos desastres, 
como poco después afligieron á los hombres honrados 
de todos los gremios de la Nación. 

Como liberal, la filiación del General Acosta da- 
taba de 1846: se habia adoctrinado en la escuela del 
inmortal Apóstol de nuestras libertades, el Redactor de 
11 El Venezolano ; " é inspirado por él habia arrostrado 
los peligros de la guerra de 1848 á 1850 en los mor- 
tíferos campos de la costa de Paria, combatiendo á los 
Ghouanes de la Oligarquía, donde alcanzó sus pri- 
meras charreteras, y mostró todavía en la adolescencia 
de cuanto era capaz su carácter constante, valeroso y 
enérgico, á la par que benévolo y prudente. 

Como Caudillo federal de la guerra de los Cinco 
años, su perseverancia y su intrepidez fueron singula- 
res. Entre los que se disputaban la sucesión del pres- 
tigioso Jefe del Ejército del Centro, que impuso con 
su espada victoriosa el convenio de Coche, nada menos 
que al General Páez, el héroe de las Queseras del 
Medio ; nadie tenia la hoja de servicios de Acosta, ni 
podía igualar su figura militar. 

Como magistrado habia probado su rectitud, su ca- 
pacidad y su acierto en los años que gobernó á Cu- 
maná y Maturin, que conservó en paz sin represiones, 
cuando casi todos los Estados vivían en perpetua anar- 
quía; y prosperaron bajo su administración, mientras que 
otros acabaron de perder la escasa riqueza que les de- 
jó la Guerra larga. 

Comí) ciudadano, ninguno le superaba en inteligen- 
cia, en conocimiento práctico de los negocios públicos, 



("XXII BIOGRAFÍA 



en el don de apreciar con exactitud á cada hombre no- 
table del país ; y era ademas de maneras cultas, afa- 
ble, modesto, demócrata sincero, liberal de conviccio- 
nes, amigo del orden y de la regularidad en todo, de 
carácter firme, fiel á sus compromisos,- leal á la amis- 
tad, respetuoso del derecho ageno, idólatra del trabajo, 
que fué siempre su halagüeño afán, protector de los 
hombres de bien y modelo de padres de familia. 

A pesar de la oposición que el mismo hizo á su 
propia candidatura, sus amigos la sostuvieren con ardor. 
Fundaron varios periódicos para propagarla en los Es- 
tados, entre ellos JEl Sufragio, que redactó en Caracas 
el ilustrado escritor Rafael Hernández Gutiérrez, y die- 
ron á la prensa multitud de publicaciones volantes que 
recordaban á los pueblos las inestimables cualidades que 
adornaban al General Acosta y sus altos merecimien- 
tos para ser exaltado á la primera magistratura fede- 
ral. Bien sabían ellos que no alcanzarían el triunfo con 
sus solos esfuerzos ; pero, quisieron demostrar asi su 
incondicional adhesión al Jefe inmaculado y glorioso de 
los Estados Orientales. 

Cumaná, Maturin y Nueva Esparta le favorecieron 
unánimes con sus votos, y su nombre formó parte del 
terno constitucional, del que eligió el Congreso de 1877 
al Genera] Francisco Linares Alcántara Presidente de 
los Estados Unidos de Venezuela. 

Al constituir su Gabinete, el General Alcántara le 
nombró Ministro de Guerra y Marina, que se negó 
cortésmente á aceptar ; conservando el empleo militar 
que desde el último año del ¡Septenio ejercía, para que 
no creyese el nuevo Presidente que esquivaba sus ser- 
vicios. 



GENERAL JOSÉ EUSERIO AGOSTA 0XX1II 



Pero, hombre tan esperto y tan avisado como era 
el General Acosta, comprendió en los primeros me- 
ses el rumbo que llevaba la política de Alcántara y 
se apresuró á mandar su renuncia al Gobierno, que 
reiteró el 2 de Julio, y se separó por completo de la 
escena pública. La nueva Administración navegaba ya 
á toda vela en el océano siempre proceloso de las reac- 
ciones de todas nuestras épocas políticas; Acosta, el Jefe 
liberal de tantos servicios á la causa del pais, amigo 
consecuente del Regenerador, no podia consentir en 
aparecer coadyuvando á que fuesen arrojadas al mar y 
destruidas por las borrascosas pasiones, que se levan- 
taron de pronto, las inolvidables glorias del Septenio. 

Hizo más : cómo se anunciaban las elecciones del 
Estado de Oumaná, publicó el 1? de Agosto una Ma- 
nifestación, por la que declaró su inquebrantable pro- 
pósito de abstenerse de toda ingerencia en los debates 
eleccionarios locales; y, no contento con lo que por la 
prensa expuso, prohibió á sus partidarios tomar parte 
alguna en ellos. 

Naturalmente, esta conducta suya le atrajo la ma- 
levolencia del Poder. Cuando las únicas voces que re- 
sonaban en el pais eran las del vilipendio y detrac- 
tacion del General Guzman Blanco y de los actos más 
trascendentales de su Gobierno; cuando la apostasía 
era honra, mérito el perjurio, independencia la ingra- 
titud, la contradicción de sí mismo título para aspirar, 
debia verse con odio al que de ese modo protestaba 
contra tanta indignidad y huia de toda participación con 
lo presente. 

Ademas, aquella Administración supeditada por los 
reaccionarios no tenia ningún pensamiento creador. Des- 



CXX1V BIOGRAFÍA 



truir el edificio político que halló erigido, acabar con 
la obra y los obreros, borrar hasta las huellas de lo 
pasado, tal fué desde el principio su permanente objetivo. 
Y no les costó á los inspiradores de la actualidad 
gran trabajo conseguirlo, porque á poco se desató la 
anarquía en los Estados, surgió la discordia entre los 
ciudadanos y desaparecieron como sombras todas las ma- 
nifestaciones del progreso, que había dejado vivas y 
palpitantes el Septenio, entonces tan calumniado y tan 
aborrecido por los que se movían en el hervidero de 
los fatídicos odios reinantes. 

El General Acosta se retiró á su hato de Cocui- 
zas, mas no estuvo exento allí de calumnias. Le denun- 
ciaron de ingerirse en los asuntos de Barcelona, que 
derribó en una insurrección local á los Monágas. Los 
mandatarios de Cumaná y Maturin se sentían amena- 
zados por su sola presencia en el interior, aunque to- 
dos los que pasaban por su hacienda le veian consa- 
grado al manejo de sus intereses con su acostumbrada 
laboriosidad. 

Sus amigos le escribían que saliese del pais, ad- 
virtiéndole el peligro que en su hato corría. Se ne- 
gó siempre á hacerlo, mientras no hubiese una perse- 
cución manifiesta, porque no quería que- se le acusase 
de ir al extranjero á provocar la guerra civil en la 
República. En su concepto era preciso conservar á to- 
do trance la paz, aguardar que el tiempo fuese disi- 
pando los errores y la efervescencia del momento, por- 
que la guerra era mayor calamidad, y por eso de- 
bía ser el último recurso de los pueblos. De esa ma- 
nera respondía siempre á sus partidarios impacientes. 

Sucedió que al promediar el mes de Junio de 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO AOOSTA OXXV 

1878 llegó á dimana el General Rafael Carabaño,. 
Ministro de Guerra y Marina, en comisión á los Es- 
tados Orientales, que viajaba con la ímproba tarea de ase- 
gurar la realización de la reforma de la Constitución de 1874, 
ideada para prorogar el período presidencial del Gene- 
ral Alcántara. El Ministro Carabaño invitó al General 
Acosta para una entrevista en el Muelle de Cariaco. 
El resultado de ella fué que el Jefe Oriental, so pre- 
texto de ir á Maturin, salió de Cocuizas y se embarcó 
en Caño Colorado, arribando á la Isla de Trinidad ei 
6 de Julio. 

La situación en que le colocó la conferencia con el 
comisionado de Alcántara no tenia otra salida: ó se 
pronunciaba por la Reforma, que era aceptar la usur- 
pación de Alcántara y comprometerse á defenderla ; ó 
abandonaba el suelo de la Patria para escapar á las 
persecuciones del gobernante infiel, que consideraría hos- 
tilidad su negativa y no se paraba ya en medios para alla- 
nar el escabroso camino de su desatentada ambición. 

En semejante alternativa era imposible que el Ge- 
neral Acosta dudase siquiera en preferir el destie- 
rro, por mas halagos que se le hiciesen. La honra de 
su nombre le imponia aquel sacrificio y lo admitió con 
gusto. 

Aun después de estar en Puerto España, el Go- 
bierno del Bienio envió varios comisionados al General 
Acosta, entre ellos el General José M. García Gómez, 
Ministro de Guerra y Marina, excitándole con seduc- 
toras promesas, á regresar á la República, pero recha- 
zó todas las propuestas que se le trasmitian, decidido 
á esperar que luciesen dias mejores para Venezuela. 

Y no debían tardar, que ál impedir la Administra- 



CXXVI BIOGRAFÍA 



cion de Alcántara, en plena paz, por medios clandesti- 
nos, la formación de los comicios populares, cuando es- 
taba fijada en casi todos los Estados la candidatura 
del Doctor Andueza Palacio, para convocar una Asam- 
blea extraordinaria que rompiese el Pacto Fundamental 
y autorizase la usurpación del Jefe del Bienio; se hi- 
zo incompatible con el espíritu y las tradiciones de la 
República, y la mayoría nacional tenia que negarle su 
apoyo y con ella todas las notabilidades liberales del 
pais. 

XXVI. 

En la colonia inglesa se reunió el General Acosta 
con el Doctor Diego Bautista Urbaneja, los Generales 
Joaquin Crespo, Venancio Pulgar, Wintila Navarro y 
otros muchos compañeros liberales. Estuvo en constan- 
te correspondencia con el Ilustre Americano General 
Guzman Blanco, que residia en Paris, y trabajó acti- 
vamente con aquellos en la obra de libertar á Vene- 
zuela de la dominación alcantarista, aclamando al Re- 
generador, que los pueblos echaban de menos. 

Muerto el General Alcántara, que era el único ele- 
mento vital de la anómala situación por él mismo crea- 
da ; el gobiernito que le sucedió fué rodando de 
desacierto en desacierto, por el plano inclinado en que 
al nacer lo lanzaron sus fundadores. Los reaccionarios 
se dieron al fin el gusto de derribar las estatuas que 
la admiración y la gratitud nacional erigieron á Guz- 
man Blanco, el Genio prodigioso del Septenio, y esa 
fué la señal de la guerra, el toque de alarma en toda 
la Repiiblica. 



GENERAL JOSÉ EUSEIÍIO AGOSTA CXXVH 

La invicta Carabobo, acaudillada por su Presidente, 
el General Gregorio Cedeño, dio el grito de insurrec- 
ción, victoreando al Ilustre Americano, grito que fué 
correspondido por los Estados Occidentales, y puso 
desde luego en conflicto al recien establecido círculo 
de Valera. 

Pensó éste encontrar refuerzos en Oriente, pero no 
halló allí sino á los amigos del General Acosta, que, 
obedeciendo sus órdenes, empuñaron las armas para 
combatir á los sostenedores del alcantarismo. 

La revolución comenzó en el Estado de Cu maná 
con el movimiento de los departamentos de la Costa 
de Paria. Para efectuarlo, el General Acosta nom- 
bró al General Pedro Vallenilla Jefe de Operaciones, 
dándole de segundo al General Eusebio Yánez, y al 
General Félix Palacios como Jefe de Estado Mavor, 
El primero le habia afrecido espontáneamente su espa- 
da para la Reivindicación, y los otros dos Jefes eran 
conocidos ventajosamente por sus servicios en el Ejér- 
cito Federal. El pronunciamiento de aquellos pueblos 
decidió á poco el del Estado de Nueva Esparta, que 
se declaró también en favor de la idea reivindicadora, 
sin derramar una gota de sangre. 

El Jefe Oriental desembarcó en Maturin, á prin- 
cipios de Febrero de 1879, y, rodeado por las falanges 
liberales, su campaña en los Estados Orientales no* fué 
sino un paseo militar. Las fuerzas que ocupaban á Ma- 
turin evacuaron esta plaza precipitadamente; las que 
guarnecían á dimana se dispersaron pop sí mismas. 

Las columnas enemigas se concentraron en las se- 
rranías inmediatas á Barcelona, donde habia sido de- 
puesto y aprisionado el General Guillermo Estéves, 



CXXVIII BIOGRAFÍA 



Jefe militar alcantarista del Oriente. Desde aquellas po- 
siciones amenazaban esa ciudad, á cuyo auxilio acu- 
dió el bravo General Narciso Parra Alcalá con una brigada 
cumanesa, y como el General Acosta estaba en Úrica 
con el Ejército muturinés, los alcantaristas huyeron del 
territorio barcelonés y fueron á rendir sus armas al 
Estado Bolívar, perseguidos vivamente por las tropas de 
Barcelona y Cumaná. 

Pacificadas estas secciones, quedaba Guayana en ac- 
titud indecisa. El triunfo obtenido por las huestes re- 
volucionarias en la ciudad de la Victoria dio por re- 
sultado la rendición de Caracas. Bastaba, pues, una 
demostración militar para que los pueblos allende el 
Orinoco se decidiesen á incorporarse en el movimiento 
nacional. Con ese objeto emprendió marcha el Gene- 
ral Acosta hacia Soledad. Al llegar á Cantaura 
le alcanzó una comisión de Ciudad Bolívar que vino 
á participarle que Guayana habia resuelto el problema 
de su situación, de acuerdo con la voluntad de los de- 
más Estados de la República. 

Antes de licenciar el Ejército, resolvió Acosta ir 
á Caracas para saludar al General Guzman Blanco, que 
acababa de regresar de Europa, llamado por la Revo- 
lución que tomó el nombre de reivtndicadora, y re- 
cibir órdenes del Gobierno. 

*K\ Ilustre Americano le acojió con la mayor cor- 
dialidad, le hospedó en su propia casa y le prodigó 
los más inequívocos testimonios de consideración y apre- 
cio. En los breves dias que pasó allí, gozando de la 
intimidad del Regenerador, nuestro Jefe acrecentó los 
sentimientos de admiración y afecto que siempre le 
profesó, y recordaba después con placer aquellas horas 



GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA CXXIX 

en que habia contemplado de cerca el talento singular 
y la infatigable actividad del General Guzman Blanco. 

Volvió á Cumaná investido con el carácter de De- 
legado militar en el Oriente. 

Visitó á mediados del año los Departamentos de la 
Cordillera. Las poblaciones todas le hicieron espléndi- 
das ovaciones, especialmente Carúpano, lugar de su na- 
cimiento, que desde los desastres de la Revoluciou Azul 
es uno de los núcleos más respetables del partido liberal 
del Estado de Cumaná. 

Durante el viaje, que el General Guzman Blanco hi- 
zo á Francia, el Dr. Diego Bautista Urbaneja, encar- 
gado de la Presidencia de la República, le comisionó 
para arreglar en Guayana las desagradables divergencias 
que allí ocurrian entre la autoridad militar y la civil. 
Cumplió su encargo con feliz acierto, haciendo uso pru- 
dente de las facultades que al efecto se le confirieron, 
y mereció del. Gobierno la más cumplida aprobación. 

A su vuelta el Ilustre Americano, le llamó á de- 
sempeñar la cartera de Guerra y Marina. Su invenci- 
ble repugnancia á los puestos públicos le obligó á rehu- 
sar en esta como en otra ocasión, algunos meses des- 
pués, la honra de acompañar en el Gabinete' á su Je- 
fe y amigo. 

Asistió con los demás Delegados Militares á las con- 
ferencias de Guayabita, que dieron por resultado reco- 
mendar al país las instituciones calcadas sobre las que 
rigen en la libre y feliz Confederación Helvética. 

Se situó después en Barcelona con el carácter de 
Delegado Militar, y desde ese Estado atendió á la de- 
fensa del Gobierno, cuando ocurrió la traición de Re- 
9 



CXXX BIOGRAFÍA 



bollo en Ciudad Bolívar, para cuyo sometimiento orga- 
nizó y movilizó numerosas tropas. 

En premio de sus servicios, el Congreso de 1880, 
á solicitud del Presidente de la República, le decretó 
una Medalla de Honor, que recibió con gratitud. 

Se negó obstinadamente á que se le presentase co- 
mo candidato para la Presidencia del Estado de Orien- 
te, lioi Bermúdez, para la cual lo pedían unánimes las 
Secciones que componen esa entidad federal. Los pue- 
blos se fijaron entonces en el General Pedro Valleni- 
11a, que en la Revolución Reivindicadora le habia acom- 
pañado ya como Jefe de Operaciones, ya como Jefe de 
Estado Mayor, ya como Secretario de la Delegación 
Militar de Oriente. 

Hallábase en Cumaná en el mes de Mayo de 18.81 
cuando empezó á sentir quebrantada su salud. Se tras- 
ladó á Caracas en Setiembre y logró restablecerse no- 
tablemente ; pero, la enfermedad y muerte de una hija 
de catorce años que adoraba le afectaron tan profun- 
damente, que no volvió á sentirse después nunca bien. 

Para su amante corazón de padre aquella fué una 
herida que vertia sangre á toda hora, aunque su habi- 
tual serenidad le permitiese ocultarlo hasta en su hogar 
para no aumentar el dolor de su esposa. 

XXVII. 

Llegamos á la última jornada del Héroe oriental. 

AÍ constituir el Ilustre Americano su Gabinete, en 
su tercera elección de Presidente de la República, nom- 
bró nuevamente al Geneeal Acosta Ministro de Gue- 



GENERAL JOSÉ EUSEEIO ACOSTA CXXXI 



rra y Marina, por Decreto de Marzo de 1882. Acos- 
ta aceptó el nombramiento con el propósito de ocupar 
ese puesto, siquiera algún tiempo, para complacer al Ge- 
neral Guzman Blanco, que por tercera vez le honraba 
llamándole* á formar parte de su Gobierno, y esperaba 
que cesasen los rumores revolucionarios, que entonces 
corrían, para trasladarse á Caracas y, cumplido ese com- 
promiso, volver á su querido hogar. 

Pero, ay ! eran ya breves los dias que le restaban 
sobre la tierra y sus designios no habían de realizarse. 

En Abril le sobrevino una fiebre disentérica, que 
en menos de cinco dias acabó con su existencia, á pe- 
sar de los recursos de la ciencia y de los cuidados ex- 
quisitos de sus deudos y amigos. 

Espiró el 25 de Abril, á las tres de la tarde, en los 
brazos de su digna compañera y de sus amorosas hijas, 
rodeado de numerosas personas que entrañablemente le 
querían. 

Murió á los cincuenta y siete años y ocho meses 
de su edad, joven aún, fuerte todavía, con el corazón 
lleno de nobles afectos, con el alma siempre inspirada 
por el patriotismo y la libertad. 

Su cadáver fué embalsamado y estuvo expuesto en 
capilla ardiente, durante cuatro dias. Allí vinieron á ver- 
le, á toda hora del dia y de la noche, desde lejanos lu- 
gares, por la postrera vez, sus numerosos amigos y ad- 
miradores, y allí le contemplaban con las lágrimas en 
los ojos muchos de sus antiguos soldados, sus viejos 
compañeros de tantos sacrificios y de tantas campañas 
gloriosas, que, como sus más íntimos deudos, no que- 
rían conformarse con aquella pérdida. 

Fué sepultado en la Santa Iglesia Matriz de Santa 



CXXXIl BIOGRAFÍA 



Inés el 29 de Abril, á las 12 del dia, después de tri- 
butársele todos los honores en sus funerales, que el sen- 
timiento universal hizo magníficos. Reposa en el mis- 
mo sitio sagrado en que estuvieron depositadas las re- 
liquias de Bermúdez cerca de medio siglo, hasta que 
fueron trasladadas al Panteón Nacional. 

El espiritual pueblo de Oumaná demostró de una ma- 
nera que excede á toda ponderación su amor por el Hé- 
roe, que veia descender tan inesperadamente á la tum- 
ba. Su natural entusiasmo por todo lo grande y* por 
todo lo heroico, se hizo cargo de aquella muerte y la 
solemnizó con su dolor. Expresión espontánea y since- 
ra que nadie impuso, y que por tanto, se levantó po- 
derosa hasta la más sublime apoteosis popular ! 

Muchos ciudadanos escribieron su apología y canta- 
ron sus glorias. El Ilustre Americano pidió al Sena- 
do de la República para él los honores del Panteón 
Nacional. El Supremo Magistrado mandó pagar por 
el Tesoro los gastos de su enferme.dad y entierro. 
Las fuerzas del Distrito Federal llevaron el luto de 
Ordenanza. Los Presidentes de los Estados Bermúdez 
y Lara decretaron que su muerte era motivo de duelo 
público. Lo mismo hicieron varios Concejos Munici- 
pales, y en algunas poblaciones da Oriente se celebra- 
ron exequias á su memoria. 

Fué condecorado durante su vida con muchas 'me- 
dallas civiles y militares. El Estado de Maturin puso 
su nombre á uno de sus Distritos. Varias Logias de 
la República le expidieron diplomas honoríficos. Fué 
fervoroso católico. 



CMENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA OXXXIU 



XXVIII. 

El General José Eusebio Acosta es después de 
Berraúdez y Sucre la figura histórica más gloriosa de 
los pueblos orientales de Venezuela, que tantos guerre- 
ros ilustres é insignes adalides ban dado á la Patria. 

Todos tres nacieron en esa tierra cumanesa, tan 
fecunda en bijos exclarecidos. 

Su carácter y condiciones participaban de las cua- 
lidades de aquellos dos grandes Proceres de la Inde- 
pendencia, porque á la prodigiosa intrepidez de Bermú- 
dez reunia la serenidad, la cordura y la honradez de 
Sucre. 

No tuvo como ellos la suerte de pelear por la eman- 
cipación del pais; pero le tocó la inmensa gloria de 
ser en aquella región de Venezuela el Caudillo siempre 
invicto de la Libertad, el más constante obrero de la 
Democracia. 

Como lo ha llamado el General Guzman Blanco, 
es un Procer de la Federación, que es la época 
complementaria de nuestra Independencia, 

El General Acosta conquistó para el Partido Li- 
beral con sus virtudes cívicas, mas que con sus baza- 
ñas bélicas, los pueblos de Oriente más refractarios. 
Por él la antigua oligarquía no contará jamás en nin- 
guna de aquellas localidades con el apoyo popular, y su 
nombre será por muchos años la bandera más pres- 
tigiosa de los círculos políticos. 

No ha muerto para sus innumerables partidarios y 



CXXXIV BIOGRAFÍA 



amigos el noble y esforzado Campeón de las liberta- 
des patrias ! 

Las sombras misteriosas del sepulcro no son tinie- 
blas para él, sino claridades inextinguibles. Nó, los 
hombres de su talla escultural no desaparecen en la 
oscuridad de la muerte; antes bien hallan en la fosa 
que guarda sus restos la luz esplendorosa de la Eter- 
nidad, en cuyo seno se disipan los perfiles humanos, 
se acaban los matices indecisos del Tiempo, espiran 
los crepúsculos del Mundo, se desvanece la penumbra 
de la Historia, y brillan con la auréola divina de la 
Verdad, de la Justicia y del Amor. 

Los Griegos y los Romanos hacian de sus héroes 
astros, que rutilaban en el firmamento, para perpetuar 
el recuerdo de sus proezas y virtudes en el culto popir 
lar. La fé republicana tiene también su cielo, en que 
resplandecen, como estrellas magníficas, los que consa- 
gran su existencia á la redención de los pueblos. 

Acosta es un astro del liberalismo venezolano. 
Acosta deja en pos de sí el ejemplo de su vida, que 
es un monumento. 

¡ Que descanse en paz ! Su nombre es inmortal : 
las generaciones contemporáneas le han tributado el 
homenaje de su admiración y gratitud: la posteridad 
amará y venerará su memoria ! 

Caracas, Mayo de 1883. 



DOCUMENTOS 



RELATIVOS A LA CARRERA POLÍTICA Y MILITAR 



DEL 



mmiui jo§b busibio agosta 



artículos y composiciones literarios 
dedicados á su memoria. 



NICOLÁS BRITO, 

primer Comandante de Ejército, Jefe encargado de tas 
operaciones de ésta Cordillera, á los habitantes de 
ella impone de la comunicación que original 
es como sigue.: 

El bravo José E. Acosta á la cabeza de treinta valientes 
compañeros resistió con denuedo y valor dos horas y media de 
fuego, con que los malvados é ingratos descarriados en las mon- 
tañas de Y aguarapan) pretendieron apoderarse del punto que 
aquel Jefe guarnece 5 pero, la Divina Providencia, siempre 
alerta para protejer la causa de la libertad, se antepuso, é 
inspirándoles valor y constancia á aquellos guerreros, repelie- 
ron al enemigo poniéndolo en una derrota completa. 

El caracterizado Teniente Acosta con sus valientes com- 
pañeros ha dado hoi con el triunfo obtenido sobre el enemi- 
go, un dia mas de gloria á la República, y á mí me ha de- 
jado colmado de satisfacción; y á nombre del Gobierno doi 
al sostenido Acosta y fieles compañeros mil parabienes. 

¡ Viva el Gobierno ! Viva el triunfo por aquellos guerre- 
ros !! Viva el Teniente y bravo José E. Acosta !! 

N, Brito* 



DOCUMENTOS 



boletín de cümaná. 

NUMERO 1? 

Cumaná, Julio 28 de 1861.-Año 3? de la Federación. 



Federación Venezolana. — Jefetura Superior Militar del Es- 
tado de Cumaná. — Cuartel general en Cumaná á 26 de Julio 
de 1861. — Año 3 o de la Federación. 

Señor 



A fuego y sangre y después de un combate de cinco ho- 
ras contra un enemigo atrincherado y provisto de siete pie- 
zas de artillería, hemos tomado la capital del Estado de Cu- 
maná, que gemía bajo el yugo del godismo. La ocupación de 
Cariaco fué precursora de esta espléndida jornada que decidi- 
rá de nuestra futura suerte. 

Loemos á la Providencia que ha bendecido nuestras ar- 
mas y entusiasmado al soldado con un valor heroico para opo- 
ner su pecho á las fortificaciones enemigas y conquistar palmo 
á palmo la tierra de los Sucre, Bermúdez y Montes !! 

El combate empezó á las tres y media de la madrugada 
de ayer, á cuya hora tocaron diana los enemigos, y se trabó 
la pelea de la manera siguiente : Los comandantes Andrés Ri- 
vera y Manuel Morales con la columna " Terrible " de su man- 
do, que formaba el ala derecha de nuestro Ejército federal, 
avanz aron por el Hospital de Caridad á llamar la atención 
al Principal, donde los godos tenían dos trincheras y cañones 
de campaña. El ala izquierda, que formada por la columna 
" 19 de Abril" al mando de los comandantes José Ruperto 
Gómez y Marcos Landaeta, se dirijió contra la Comandancia 
de Armas y Parque por la calle del u Juncal." El centro, 
compuesto de las columnas "Santa Inés" y "Guardia de 
honor " al mando de sus respectivos comandantes, Nicolás Co- 
raspe de la primera, y José María Subero y José Calazan 
Retamales Tineo de la segunda, atacó de frente las guardias 
de la Cárcel y Cuartel de prevención, defendidos por piezas 
de artillería y barricadas. Yo me puse en el centro para di- 
rijir las cargas contra el punto principal j en tanto que el 
Gobernador avanzaba con el ala derechas El Coronel Flores- 
marchaba con la reserva y parque. 



DOCUMENTOS 



El combnte se liizo general desde las cuatro de la maña- 
na en que las alas y el centro conquistaban heroicamente 
el terreno que ocupaba el enemigo en avanzadas. Pero des- 
de que los rayos del sol iluminaron el día, presentóse un 
espectáculo imponente por el nutrido fuego de fusilería y ar- 
tillería que envolvía en una nube de humo el campo de bata- 
lla. El enemigo se defendia con una tenacidad increíble, con- 
fiado quizá en sus atrincheramientos, que débiles ante el ge- 
nial arrojo de nuestros valientes, hubieron de desalojarle des- 
pués de un necesario y decisivo esfuerzo. Ordené al efecto 
que el Comandante Coraspe hostilizara desde la calle <£e £í Món- 
tesj" inmediata á la plaza de la Cárcel, mientras que el Co- 
mandante Subero y yo avanzábamos por ella de frente. Esta 
operación se ejecutó con tanto denuedo, que el enemigo es- 
pantado de nuestra bravura, abandonó los dos cañones con 
que inquietaba al centro y se refugió al Cuartel y Portales 
de la plaza del puente. Cargado violentamente por el cen- 
tro y el ala derecha huía despavorido por el puente hacia 
Altagracia en pos de salvación, esperanzado en la casa de 
Betancourt, que aspillerada y artillada resistia al lado opues- 
to del Manzanares. Pero concentrados sus miserables res- 
tos en la plaza del puente, hízose mas fácií su destrucción ; 
para cuya consecución mandé al Comandante Gómez que mar- 
chara de frente sobre el cuartel, rompiendo algunas casas, 
en tánro que de las esquinas tomadas se llamaba la aten- 
ción con un fuego vivísimo que le desalojó de sus últimas, 
posiciones haciéndolo replegar hacia los Portales, de donde 
huyó en breve, acosado por la carga general que se le dio de 
frente marchando á la bayoneta. Todo fué entonces confu- 
sión y pavor entre ellos. De sus miserables restos, unos fue- 
ron prisioneros y otros se asilaron en casas protejidas por 
pabellones extranjeros. La ciudad, artillería, parque, todo el 
armamento, sus pendones rojos, su pabellón, cajas de guerra 
y cornetas, todo cayó en nuestro poder. 

Muí pequeñas desgracias tenemos que lamentar en nues- 
tros compañeros, dos muertos y ocho heridos ; pero el enemi- 
go perdió el cuadruplo. Entre los heridos prisioneros, el Je- 
fe de la plaza, primer Comandante José Miguel Rubio : pri- 
mer Comandante Julián Llarnózas : Guarda-parque, Capitán 
José Ortiz: Tenientes, Jacinto López, Matías Marchan, y Pe- 
dro Antonio Ponce : Jefe municipal del cantón, José Antonio 
Grau Rodríguez: Comandante del resauardo, Juan Alvins : ri- 
fieros, José Francisco Plaz Gutiérrez, Domingo Machado y 
Juan José Otero Alcalá; y veintisiete de tropa. Entre los 
muertos en el combate y ahogados en el rio, el Ex-sobernu- 



DOCUMENTOS 



dor José María Betancourt Machado, Comandante Alejandro 
Maximiliano Paso, Teniente Domingo Montes, el Alcaide de 
cárcel, Pedro González y seis de tropa, 

El Comandante Aniceto Figuera, mi Ayudante Mayor, se- 
reno en la pelea, comunicaba con rapidez al través de todos 
los peligros las órdenes que creí necesarias para el mejor éxi- 
to de la jornada, y á mi lado, me acompañaba á desempeñar 
las maniobras del centro. 

El Ejército de mi mando ha correspondido tan dignamen- 
te á la necesidad de destruir el criminal godismo, para esta- 
blecer permanentemente el triunfo de la Libertad en este Es- 
tado Federal, que creo inoportuna toda personal recomenda- 
ción. 

El Jefe de E. Mayor comunicará las circunstancias favo- 
rables que sean subsecuentes á la trascendencia moral del 
triunfo. 

Viva la Federación! Viva el ciudadano General Fal- 
con, Jefe Supremo de la República ! Viva el ciudadano Ge- 
neral Juan Antonio Sotillo ! 

Soi, &. — José Eusebio Agosta. 



JOSÉ EUSEBIO AGOSTA, 

GENERAL DE BRIGADA DE LOS EJÉRCITOS FEDERALES DE VENE- 
ZUELA Y JEFE SUPERIOR MILITAR DEL ESTADO DE CUMANA 

A sus habitantes. 

Cumaneses ! Debiera antes de ahora haberme dirijido á 
vosotros ; pero, la organización indispensable del Ejército, ha- 
bía ocupado todos mis momentos: felizmente hoi puedo anun- 
ciaros que he cumplido con aquel deber, y que los enemigos 
de la Santa Causa de los pueblos, si osan imprudentemente 
atacar la plaza, serán, no lo dudéis, rudamente escarmentados. 

Habitantes de la ciudad ! Conocéis ya esos decretos inca- 
lificables con que el Gobierno de Caracas archiva el expe- 
diente ensangrentado y horrible de su espantosa dominación, 
ostentándose al mundo culto sediento de sangre. No sabe el 
corazón venezolano qué admirar más en ellos, si la falta de 
amor patrio, de amor á la humanidad, ó su impolítica : la 
Historia se ocupará de sus autores severamente; á raí solo me 
es dado, con duelo en el corazón, aceptar ese reto odioso. 



DOCUMENTOS 



Testigos vosotros de la noble conducta del valiente Ejército 
que mando y de la mía, podéis dar á mis palabras todo el 
valor que tienen : en el hecho de armas del 25 y en mi ma- 
nera de obrar después, me he definido cumplidamente : no 
es, pues, una exijenciá importuna la de que creáis " que solo 
después de impelido por los hechos y acciones del enemigo, 
ejerceré las represalias." 

Soldados ! Los que como vosotros han sabido vencer en 
los sangrientos campos del Murciélago, el Carmen, San Pe- 
dro, Cariaco y esta plaza, haciendo en el combate alarde de 
vuestra intrepidez y valor, y después de él de vuestra noble- 
za y humanidad, aceptarán como yo esa forzada actitud. Es- 
pero encontraros siempre como hasta hoi, obedientes á la dis- 
ciplina, bravos en el campo, magnánimos y sufridos. Los 
laureles que la sangre de nuestros hermanos fertiliza, no tie- 
nen nunca puro su color. 

.Viva la Federación ! Viva el G-eneral J. C. Falcon ! Vi- 
va el General Juan A. Sotillo! Viva el Ejército Federal! 

Cuartel general en Cumaná, á 31 de Julio de 1361. 



José Eusebio Acosta. 



BOLETÍN del ejercito federal 

DEL ESTADO DE CUMANÁ. 

NUMERO 2. 

Cumaná, Setiembre 19 de IS6I.-A110 3? de la Federación. 



Federación Venezolana,— Jefetura Superior Militar del Estado 
de Cumaná. — Cuartel G-eneral en Aricagua, á 20 de Agos- 
to de 1861. — 3? de la Federación y último de la tiranía. 

— Número 7. 

Sr. General en Jefe Juan A. Sotillo, 2? Jefe de los Ejércitos 
Federales de la Bepiíblica. 

Por oficio dirijido á V. E. desde Cumaná el dia 12 de los 
corrientes y bajo el número 6, se dio cuenta de las opera- 
ciones que SS? se proponía emprender sobre Cumanacoa, pue- 



DOCUMENTOS 



blo que el Jefe godo Narvarte habia ocupado con una fuer- 
te División, á pesar de la viva resistencia que le opuso en los 
Destiladeros el Comandante Coronado, con una columna de 
solo 70 hombres. Al emprender nuestra marcha desde Cu- 
maná, dejábamos á nuestra espalda fuerzas godas muí respe- 
tables, que se organizaban eu Campano á las órdenes de los 
Jefes Pinto y Southerlaud, para caernos encima. Fueron es- 
tos los motivos que determinaron á SS* á emprender las ope- 
raciones, que encontrará V. E. consignadas en este parte. 

Desde la mañana del dia 12 principiaron á salir de Cu- 
maná nuestras fuerzas, compuestas de tres brigadas. La pri- 
mera al mando del señor Coronel Carmen Castro, que se 
compone de las columnas " Santa Inés " y " Cumaná. " La 
segunda al mando del señor Coronel Juan Flores, com- 
puesta de las columnas "Terrible" y " 19 de Abril." Y la 
tercera bajo las inmediatas órdenes de SS? y compuesta de 
las columnas "Guardia" y "Bermúdez," El 14 al rrmdio 
d¡a nos pudimos incorporar con nuestra vanguardia situada 
eu Bichoroco, eu donde supimos que el enemigo ocupaba el 
pueblo de Arenas. Ese mismo dia entramos en San Fernan- 
do, pueblo distante una legua del mencionado punto de par- 
tida. Informado SS? por los partes de nuestros espías, que 
el enemigo habia desocupado á Arenas y retirádose hacia 
Cumanac*oa, en donde el godo Narvarte concentró todas sus 
fuerzas, SS? formó desde San Fernando su plan de ataque, 
disponiendo al efecto que el Coronel Castro con la primera 
Brigada, por caminos extraviados, se situase á espaldas del 
enemigo, ocupando el pueblo de Aricagua, mientras él mar- 
chaba de frente con el resto del ejército á ocupar á Arenas, 
operación que tuvo lugar en la mañana del 15. En Arenas 
ordenó SS? - que el Coronel Flores, con la segunda Brigada, 
marchase de frente por el camino real, y SS : . 1 en persona 
con su Estado Mayor y la tercera División, tomamos el ca- 
mino de la Rinconada. 

A las 7 de la mañana del dia 15, según las órdenes re- 
cibidas, habia roto el fuego el Coronel Castro á orillas de 
Cumanacoa, logrando hacer replegar el enemigo á la plaza ; 
pocos momentos después la segunda Brigada rompió sus fue- 
gos circunvalando el pueblo de tal suerte, que Narvarte que- 
dó estrechado, y reducido al Cuartel, Iglesia y algunas ca- 
sas de manipostería aspilleradas. Eu este estado las cosas, 
supimos el día 1G que el Jefe godo Southerlaud, con una 
División fuerte de 400 hombres ocupaba ya el pueblo de San 
Fernando : esta circunstancia movió á SS. 1 á dirigir á Nar- 
varte el oficio que se incluye á V. E. bajo el número 1? 



DOCUMENTOS 



A la contestación de él, (copia número 2?) entramos en con- 
ferencia, y después de vivas discusiones, urgidos por la si- 
tuación, convinimos á las ocho de la noche en la capitula- 
ción de Narvarte, en los términos que expresa el documen- 
to número 8? 

En la mañana del 17 y apesar de tener noticias de que 
Southerland se nos aproximaba, llevamos á debido efecto los 
términos del convenio y pusimos en marcha la División Ma- 
turin, acompañándola hasta el paso del rio de Aricagua. Al 
regresar SS? á la plaza, supo que Southerland, salvando las 
emboscadas del camino real, se nos venia encima por el ca- 
mino de la Rinconada. Inmediatamente dispuso SS? que la 
columna u Cumaná" saliese á contener el enemigo, y apenas 
habia caminado tres cuadras, tuvo que romper sus fuegos 
porque el enemigo estaba ya casi en el pueblo; entonces 
hubo dos horas de un nutrido fuego, al cabo de las cuales 
las tropas godas salieron en vergonzosa fuga, dejando en 
nuestro poder quince muertos, diez y nueve heridos, entre 
ellos un oficial, y llevádose, según informes fidedignos, á 25 
mas, entre los cuales figuraba en hamaca el Comandante Jo- 
sé Antonio Ordosgoiti. La deserción que ha tenido Souther- 
land con esta derrota ha sido enorme : baste decir á V. E. 
que se nos han pasado 38 hombres con sus armas y muni- 
ciones, que muchos están errantes por los montes, *y que los 
que han escapado con Southerland, han tirado por el cami- 
no de Trespicos. El cansancio de la tropa, por cinco dias de 
marchas y combates, y lo intransitable de los caminos no han 
permitido hacer al enemigo una mas activa persecución. 

La División Maturin, que al invadir esta provincia conta- 
ba con 600 hombres, ha perdido mas de la mitad, habien- 
do quedado entre los muertos el dia 16 el Comandante Ma- 
nuel María Barreto, el Capitán Juan Centeno y otros ofi- 
ciales, y gravemente herido el Comandante Ángel Romero. 
Nuestro parque se ha aumentado con 160 fusiles, ciento y pi- 
co de cartucheras, y algún pertrecho cojido al enemigo. 

SS?- se encuentra altamente satisfecho del proceder biza- 
rro de los Jefes, oficiales y tropa que componen el Ejér- 
cito federal de su mando, y creería no ser justo haciendo 
especiales recomendaciones. 

Con sentimientos de consideración soi de V. E. atento 
servidor.— José M. Otero Padilla. 



10 DOCUMENOS 



DOCUMENTOS. 



NUMERO 1? 

Jefetura del E. M. General del Estado de Cu maná. — Cuar- 
tel General en Cumanacoa á 16 de Agosto de 1861,-3° de 
la Federación. 

Sr. Coronel Manuel Narvarte. 

Informado SS* el General Jefe Superior militar del Esta- 
do de Cumaná en campaña, por la declaración de dos de los 
heridos de US. prisioneros en Arenas, de las pérdidas consi- 
derables que sufrió US. en los "' Desfiladeros, " y posterior- 
mente, por los partes oficiales de los Jefes divisionarios que 
estrechan de cerca á US., de la angustiada situación en que- 
,US. se encuentra; deseando SS?, de la mejor buena fé, evi- 
tar el derramamiento de sangre hermana, de hijos que perte- 
necen á una patria misma, está dispuesto á oirle á US. pro- 
posiciones de paz y transacciones honrosas para las armas 
tíe US. 

Al efecto comisiona este E. M. General á los ciudadanos 
Subjefe de E. M. Dr. José Jesús López Alcalá y al venera- 
ble Capellán del Ejército, Presbítero Pedro Magne, para oir 
y trasmitir á este E. M. dichas proposiciones. 

El subdito de S. M. C. Francisco Brito Siberio, neutral 
en nuestras contiendas políticas, pondrá este ' parlamento en 
sus manos. 

Estima SS?- suficiente el espacio de dos horas para 
que US. resuelva lo que estime mas conveniente á su estado, 
bien entendido que fenecido este término serán nuevamente 
rotas las hostilidades, haciendo á US. responsable ante Dios 
y la sociedad, de las desgracias que su ceguedad política oca- 
sione á los inocentes de este heroico pueblo. 

Con sentimientos de consideración soi de US. atento ser- 
vidor. — El Jefe, José M. Otero Padilla. 



numero 2? 

República de Venezuela. — Jefetura de operaciones. — Provin- 
cia de Maturin. — En campaña. — Cumanacoa, Agosto 16 
de 1861, 



DOCUMENTOS 11 



Sr. José M. Otero Padilla. 

Recibí la nota de U. y parte U.. del supuesto de encon- 
trarme en una situación angustiada, lo que no es exacto. 

Deseoso como el que mas de la paz de la República, 
acepto la conferencia con los comisionados de U., para lo 
cual suspenderé las hostilidades al recibir el aviso de venir, 
dándole todas las garantías á dichos señores, bien entendido 
que por decoro de las armas nacionales no consentiría en 
tratar ninguna cuestión que no sea honrosa ; pues prefiero 
la muerte á la ignominia. 

He recibido aviso de la aproximación del señor Coronel 
Southerland, así como también de algunas otras fuerzas. 

El venerable señor Cura de este Cantón va encargado 
para venir con los señores comisionados de U. (*) 

Doi á U. las gracias por sus buenos deseos para conmigo. 

Con sentimientos de consideración me suscribo de U. 
atento servidor. — El Coronel Jefe, Manuel Narrarte. 



numero 3? 

Manuel Narvarte, Jefe de la División Maturin, y José 
Eusebio Acosta 7 Jefe de las fuerzas federales de la provin- 
cia de Cumaná, después de una lucha de treinta y dos ho- 
ras y en seguida de varias conferencias tenidas en el cam- 
pamento del señor Acosta, y á excitación de éste han pac- 
tado lo siguiente : 

1? Narvarte se compromete á entregar á dicho Jefe cien 
fusiles con sus correspondientes cartucheras y doscientos pa- 
quetes embalados, y evacuar la plaza con sus fuerzas, en- 
fermos, &. 

2 o Acosta se compromete á dar toda clase de garantías 
á los Jefes, oficiales y tropa de la División de Narvarte, pa- 
ra lo cual le acompañarán hasta San Francisco los señores 
Dr. José Jesús López Alcalá y Nicolás Coraspe, librándose 
las órdenes correspondientes á las fuerzas federales del trán- 
sito, para llevar á estricto cumplimiento lo pactado. 

3 o Las bestias y cualquier otro objeto que se encuen- 
tre en poder de las fuerzas federales, que manda el señor 
Acosta y que pertenezcan á la División Maturin, serán de- 
vueltas á esta. 



El mismo Sr. Narvarte vino á nuestro campamento, 



documentos 



4 o . Se suspenderán las hostilidades de ambas partes, de- 
biendo quedar las fuerzas acuarteladas en sus respectivos 
campamentos. 

5 o El señor José Jesús López Alcalá, Médico de la Di- 
visión del señor Acosta, ofrece expontáneamente asistir en 
el tránsito los heridos de la División Maturin. 

6? A las siete de la mañana hará Narvarte la entrega 
que expresa el artículo primero. 

7 o Ambos Jefes se comprometen á cumplir estrictamen- 
te y bajo su palabra de honor el presente convenio, y fir- 
man ¿"os de un tenor en Cumanacoa, á diez y seis de Agos- 
to de mil ochocientos sesenta y uno. — Manuel Narvarte. — 
José Eusébio Acosta. 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 



GENERAL DE BRIGADA DE LOS EJÉRCITOS FEDERALRS DE LA 
REPÚBLICA, Y JEFE SUPERIOR MILITAR DEL 
ESTADO DE CUMANA. 



/ Compañeros de armas 



El cielo profeje nuestra causa: la Federación es ya un 
hecho, y el triunfo de la Libertad es decisivo en el Estado 
de mi mando. Las estrellas de nuestro hermoso pabellón 
han lucido esplendentes, desde Cariaco hasta este Valle de 
Cumanacoa, habiendo en solo cinco dias hecho rendir al mas 
experto, al mas valiente de nuestros enemigos, el Jefe de 
la División de Maturin Manuel Narvarte, y puesto en vergonzo- 
sa fuga el Jefe de la Pivision Cumaná Jorge Southerland, Los 
campos de Murciélago, el Carmen, San Pedro, el Rincón, Ca- 
riaco y Cumaná, en que hemos debelado al enemigo han sido 
los precursores de esos gloriosísimos triunfos. 

Federales ! Los sublimes ejemplos de heroismo y gene- 
rosidad, que hemos dejado en pos de nuestra victoriosa ruta, 
han probado al enemigo que somos mas valientes, mas mag- 
nánimos, mas morales que ellos. Nuestras armas son: la 
razón, la moralidad y la opinión ; con ellas hemos vencido 
en todas partes, con ellas conquistaremos la paz y la liber- 
tad de nuestros conciudadanos y la gloria y esplendor de la 
República. 

Soldados ! Yo confío en vosotros, en vuestro entusiasmo 



TüoflTnfENTog 



por la causa federal, en vuestra decisión, en vuestro valor 
en la pelea. Sed fieles á vuestra fúlgida bandera, respetad 
á vuestros Jefes y oficiales y obedeced sus órdenes, para que 
sirváis con honor á la Patria y merezcáis el a precio de vues- 
tro Jen eral. 

Jefes, oficiales y tropa, que acompañáis las armas reden- 
toras de la Federación, os doi graeias por vuestra decisión: 
reconozco vuestro valor y os ofrezco en nombre de la Pa- 
tria las recompensas debidas á los heroicos defensores de la 
libertad. Vosotros habéis iniciado con vuestros prodijiosoa 
hechos en los reñidísimos combates que hemos sustentado, 
esa nueva era de bienandanza, de paz y de felicidad por 
la qne hemos suspirado y trabajado tanto tiempo. 

Companeros! Unios á mí para decir con voz de júbilo 
por las victorias que hemos alcanzado : 

Viva la Libertad ! — Viva la Federación ! — Viva la Re- 
pública ! — - Abajo el despotismo ! ! 

Cuartel general en Cumanacoa? á 19 de Agosto de 1S6L 
3 o de la Federación. 

El General, josé eusebio acosta. — Por SS? el Jefe de E, 
M. General, José María Otero Padilla. 



BOLETÍN del ejercito federal 

DEL ESTADO DE CUMANÁ. 

NUMERO 0. 

Cumaná, Setiembre 23 de 1861, año 3 o de la Federación, 

Federación Venezolana. — Jefetura del E. M. G. del Estado 
de Cumaná.— Cuartel General en Catuaro á 4 de Setiem- 
bre de 1861, 3? de la Federación y último del godismo. 

Señor General, Jefe de E. M. G. de S. JE. el 2? Jefe de los 
Ejércitos Federales de la República. 

El 26 del próximo pasado salió el Ejército de San Fran- 
cisco para el litoral del Estado por la via de Caripe y San- 
ta Maria. El 2 de los corrientes acampó en ls Sabaneta de 
Catuaro donde fué impuesto SS? por unas mujeres de que 
una fuerte División goda al mando de Andrés Avelino Pin- 



14 DOCUMENTOS 



to, Jefe de Operaciones de las provincias Cumaná, Barcelo- 
na y Maturin había salido de Cariaco por -el Muelle, hacia 
la costa del Golfo. Suponiendo SS? que el enemigo tuviera 
por objeto buscarle en sus antiguas posiciones de San Pedro, 
ordenó inmediatamente que contram arenara el Ejército para 
salirle al encuentro por el Limonal. A las tres de la tarde 
del mismo dia principió á operarse este movimiento, quedan- 
do en la Sabaneta la primera Brigada compuesta de las co- 
lumnas ''19 Abril" "Cumaná" y " Bermiidez " (hoy Santa 
Cruz) el parque y ganado, á las órdenes del fogoso Coronel 
Juan Flores. Y la segunda Brigada, compuesta de las co- 
lumnas "Terrible" "Santa Inés" y "Guardia de honor" á las 
inmediatas órdenes de SS?, emprendió marcha por el cami- 
no real á Santa Cruz, dejando SS 1 ? acampadas en el Salto 
del Toro la columna "Guardia de honor" y el E. M., hizo 
avanzar las de "Santa Inés" y ^Terrible" hasta aquel pueblo. 

Serían las siete y media de la noche, y se encontraba 
SS? en el Toro, cuando nuestros espías le participaron que 
una División enemiga había acampado al anochecer en los 
altos de Santa María, estendiendo su línea hasta el paso del 
rio á una milla del pueblo de Santa Cruz; entonces SS? or- 
denó librar una batalla : al efecto y á pesar de la oscuri- 
dad de la noche salió para la Sabaneta á levantar la pri- 
mera Brigada disponiendo al partir que el E. M. G. espera- 
se «en el Toro la incorporación de las columnas "Terrible" 
y "Santa Inés" á la "Guardia de honor," y se dirijiera con 
ellas á las alturas de Amanita donde se les reuniría al ama- 
necer con la primera Brigada. A las once de la noche el 
E. M- y la segunda Brigada se movieron en la dirección in- 
dicada, y en la mañana siguiente del 3 hicimos alto en Ama- 
nita, SS? no pudiendo por lo fragoso del camino y oscuri- 
dad de la noche incorporarse con la primera á la ' segunda 
Brigada resolvió esperar el dia para efectuarlo ; pero ya en 
marcha al amanecer para Amanita, supuso que el enemigo 
á aquella hora estaría sobre las fuerzas, y determinó salirle al 
encuentro por el camino real y batirlo. En ese mismo ins- 
tante desarrolló SS? este nuevo plan, y personalmente diri- 
jió la colocación de la primera Brigada, situando sus colum- 
nas en posiciones al lado derecho del camino, dirijiendose 
después con un Ayudante á Amanita á dar nuevas órdenes 
á la segunda Brigada. 

Eran las nueve de la mañana, y empezaba el sol á ilu- 
minar el campo que había estado oscurecido por una densa 
niebla, cuando la columna "19 de Abril" que acababa de to- 
mar posiciones en el camino real en el lugar en donde está 



documentos 15 



situada la Santa Cruz de Amanita, rompió sus fuegos con- 
tra el enemigo. SS? al romperse el fuego precipitó su mar- 
cha para Amanita á ordenar con celeridad las maniobras de 
la segunda Brigada en concierto con las de la primera ; pe- 
ro ya el E. M. habia dispuesto que las columnas "Terrible"., 
"Santa Inés" y parte de la "Gruardia'' marchasen por reta- 
guardia y á pasitrote al lugar del combate, encargando al 
Ayudante mayor Comandante Aniceto Figuera, para obser- 
var el ataque. Tan oportuna fué esta disposición que á la* 
llegada de SS? el enemigo atacado por su retaguardia, es- 
taba ofendido por todas las fuerzas. Cargado asi violenta- 
mente se defendía, haciendo un fuego vivísimo y dirijia gue- 
rrillas en varias direcciones procurando flanquear nuestras 
emboscadas ; pero, SS? observando sus movimientos y cono- 
ciendo las vias por donde podia desconcertar las tentativas 
de corte, destacó guerrillas de la segunda Brigada que al 
mando de esperimentados y valientes oficiales arrollaron con 
intrepidez y brio las contrarias. Estas defendieron el terre- 
no hasta con temeridad, pues desalojadas de una posición ocu- 
paban otra ventajosa 5 pero en vano: no podian resistir la 
carga de las nuestras. El enemigo obstinado en la pelea dio 
varios choques á la bayoneta para romper nuestras líneas, 
mas siempre rechazado con grandes pérdidas, replegaba al 
centro en columna cerrada, y hacia sus disparos con deses- 
peración á medida que se prolongaba la lucha. Atendiendo 
¡SS? que las operaciones del enemigo se estrellaban ante la vi- 
gorosa resistencia, que les oponian nuestras columnas, orde- 
nó un ataque general á toda la División. Tal fué la simul- 
taneidad de acción en nuestro Ejército, el denuedo de sus Je- 
fes, oficiales y soldados, y la rapidez de las maniobras, que 
por todas partes el enemigo cargado y rechazado se vio en- 
vuelto en un círculo de fuego y plomo. No pudiendo resis- 
tir por mas tiempo después de una brega desesperada de 
cuatro horas y media, buscó su salvación en la fuga ; pero, 
esta fué una ilusión que precipitó su total pérdida: errantes, 
por la montaña, tropezaban con nuestras guerrillas y caian 
prisioneros. La derrota fué completa, y de un Ejército so- 
berbio y enorgullecido con el renombre de su Jefe solo se han 
salvado miserables restos. 

Todo quedó en poder de nuestro victorioso Ejército. Su 
parque, dos cajas de guerra, una corneta, el archivo, equi- 
pajes, bestias, ganado & &. y_ doscientos trece prisioneros, 
entre ellos dos Comandantes, cinco Capitanes, nueve tenien- 
tes, ires de banda y ciento noventa y cuatro de tropa. 

Recorrido el campo y confundido entre 53 cadáveres, de 



te documentos 



encontró el de Andrés Avelino Pinto, Jefe de la División goda 
de Oriente, que abandonado por sus compuñeros acaba de ser 
sepultado hoi por nosotros en este pueblo, haciéndole los oficios 
religiosos el Capellán del Ejército Presbítero Pedro José Magne. 

Pasa de cíen hombres el número de heridos, entro otroe el 
Comandante José María Travieso, Capitán Tomas Segovia y Te- 
niente Natalio López, prisioneros; N. Spanton, Ayudante de 
Pinto y muchos oficiales mas. 

Nuestra pérdida ¡ parece increíble ! consiste solamente en 
dos soldados muertos y catorce heridos entre ellos levemente el 
bravo Comandante de la Terrible señor Manuel Morales, tres 
oficiales y diez de tropa. 

SS? altamente satisfecho del comportamiento heroico de to- 
do el Ejército, se reserva dirijir á ese E. M. Gr. las recomen- 
daciones que crea de justicia. 

Por la adjunta lista se impondrá US. del nombre de los Jefes 
y oficiales godos prisioneros en la memorable jornada de ayer. 

Sírvasa US. elevar esta nota al conocimiento de S. E. el Gre- 
neral 2 o Jefe délos Ejércitos federales de la República, para su 
satisfacción. 

Con sentimiento de alta estima tengo el honor de suscribirme 
de US: mui atento servidor. — El Jefe, José María Otero Padilla. 



Lista de los Jefes y oficiules godos prisioneros en la memorable jor- 
nada de ayer en la Santa Cruz. 

ler. Comandante José M. Traviezo, herido. 

I o Id Tomas Tiler. 

Capitanes t Tomas Segovia, herido. 

Socorro Mejia. 

Donato Colmenares. 

N. Suáres. 

Juan N. Echeandía, 

José M. Vidllega. 
Tenientes ..... . Pablo Delgado. 

José Rafael Travieso. 

Andrés Escobar. 

José Tomas Barrios. 

Juan Miguel Velásquez. 

Juan Gr. Rívas. 

Diego Gruevara. 

Natalio López, herido. 

Catuaro, Setiembre 4 de 1861. — El Jefe, José M. Otero 
Padilla. 



Documentos íf 



AL BENEMÉRITO Se. JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

General de Brigada de los Ejércitos federales de la República 
y Jefe Superior militar del Estado de Cumaná. 

Señor ! 

Los Jefes que suscribimos, órganos legítimos del victorioso 
Ejército que lucha incansable en el Espado de Cumaná por la 
regeneración de la Patria, bajo el sistema federal, hemos 
visto, Ciudadano General, vuestra serenidad, vuestra bra- 
vura, vuestro heroísmo, vuestra táctica en los combates que ha- 
béis sostenido contra la horrorosa tiranía que pretende subyu- 
gar al pueblo venezolano. Sin duda qne la Divina Providen- 
cia, que vela por la conservación de las sociedades, os habrá ilu- 
minado en mas de una ocasión y sobre todo, en el dia de ante- 
ayer, la ruta que debiais seguir para vencer á un enemigo so- 
berbio. La contramarcha emprendida ha salvado el Estado de 
Cumaná, y os brindó la ocasión de alcanzar la espléndida vic- 
toria de ayer que os pertenece entera y es el mas hermoso 
florón de la guirnalda de gloria que irradia en vuestra fren- 
te, enaltecida con los triunfos del Murciélago, el Carmen, 
San Pedro, Cariaco, Cumaná y los dos de Cumanacoa. La 
derrota de Pinto, ayer, en la Santa Cruz de Amanita, ha sido 
completa, y el mas incansable de nuestros enemigos ha en- 
contrado la muerte en el mismo campo de batalla en que 
quedó destruido su Ejército y donde creía ufano y orgulloso 
ahogar la voluntad del pueblo y dejar abatido el estandarte 
federal. Por eso el Ejército de los libres, conocedor *de vues- 
tros méritos, de vuestra constancia, de vuestros sacrificios, y 
vivamente penetrado de que os debe su salvación y la del Es- 
tado de vuestro mando, os ha discernido sobre el campo de 
batalla, en el sitio de la Santa Cruz de Amanita, el título de 
General de División, que esperamos aceptaréis en señal del 
aprecio que os profesamos y como un galardón de vuestros 
grandes servicios. — Cuartel general en Catuaro, á 4 de Setiem- 
bre de 1S61. — >E1 Gobernador del Estado, Bartolomé Milá de la 
Roca y Valenzuela. — El Jefe del E. M. G., José M. Otero Pa- 
dilla. — El Coronel Jefe de la 1^ Brigada, Juan Flores. — El 
Subjefe del E. M. G., José Jesús López Alcalá. — El Coman- 
dante Ayudante Mayor, Aniceto Figuera. — El primer Coman- 
dante de la Columna Cumaná, José María Subero. — El primer 
Comandante de la Columna Terrible, Manuel Morales. — El pri- 
mer Comandante de la Columna 19 de Abril, José Ruperto Gó- 
mez.- — El primer Comandante encargado de la Colum-a Tern- 
2 



Í8 DOCUMENoS 



ble, Mateo Tablantes. — El primer Comandante de la Columna 
Santa Cruz, Manuel María Martínez Delgado. — El primer Co- 
mandante de la Columna Santa Inés, Nicolás Coraspe. — El 
primer Comandante de la Columna Guardia de honor, Manuel 
Olivero. — El primer Comandante, Comisario de guerra, Do- 
mingo Antonio García.— El segundo Comandante de la Colum- 
na Guardia de honor, José Calazan Retamales. — El segunda 
Comandante de la Columna Cumaná, Bernardo Serra.— -El se- 
gundo Comandante de la Columna Terrible, Sixto Sánchez.— ^ 
El segundo Comandante de la Columna 19 de Abril, Marcos 
Landaeta — El segundo Comandante de la Columna Santa Cruz, 
León Weffe. 



JOSÉ EUSEBIO AGOSTA, 

GENERAL DE DIVISIÓN DE LOS EJÉRCITOS FEDERALES DE LA RE- 
PÚBLICA Y JEFE SUPERIOR MILITAR DEL ESTADO DE CUMANA 

CONSIDERANDO 2 

1? Que muchos individuos desertores de las fuerzas godas 
se quedaron en esta población conservando el fusil y pertre- 
cho correspondientes ; y que muchos otros dispersos en los di- 
ferentes encuentros que han tenido lugar últimamente, tam- 
bién se han venido á esta ciudad donde se encuentran ocultos i 

DECRETA 

Árt. I o Se presentarán al E. M. G. en el 'término de tres- 
dias, á contar desde la publicación de este decreto, todos los 
ciudadanos habitantes de la ciudad y de los campos adyacen- 
tes con las armas y elementos de guerra que tuvieren. 

Art. 2 o Los ciudadanos que no hayan pertenecido á nin- 
gún cuerpo, están igualmente en la obligación de presentarse 
con las armas y pertrechos que posean. 

Art. 3 o Los contraventores á esta disposición serán repu- 
tados como enemigos irreconciliables, y en consecuencia tra- 
tados como tales. 

Art. 4? Todos los que cumplieren con lo dispuesto en los 
artículos 1? y 2? se retirarán á sus casas, gozando de toda es- 
pecie de garantías. 

Dado en Cumaná á 20 de Setiembre de 1861. — José Eu- 
sebio Acosta. — Publíquese. — Por SS ! > El Jefe de E. M. G. f 
José M t Otero Padilla. 



DOCUMENTOS 



10 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

GENERAL DE DIVISIÓN DE LOS EJÉRCITOS FEDERALFS DE LA 
REPÚBLICA, Y JEFE SUPERIOR MILITAR DEL 
ESTADO DE CUMANA. 

A sus habitantes. 

Cumaneses ! Cuarenta dias de campaña únicamente, y las 
fuerzas enemigas han desaparecido en su mayor parte ! Donde 
quiera que se han presentado, así en Cumanacoa, como en 
Manzaspares y la Santa Cruz de Amanita, han huido al em- 
puje irresistible de los defensores de la libertad. Es que la vic- 
toria marcha con el Ejército ; es que lo fortalece la justicia. 

Habitantes de la ciudad! Heme otra vez entre vosotros, 
siempre dispuesto, siempre anheloso de probaros mis senti- 
mientos cordiales de unión y benevolencia : espero al fin, con 
ellos, humanizar el corazón de los contrarios, todavía sangui- 
nario, todavía cruel. De mis procederes hablarán los muchos 
Jefes y oficiales prisioneros y el Jefe Manuel Narvarte : dejo 
á ellos que cumplan el deber de desmentir á los que me calum- 
nian : sus antecedentes y mi conciencia me inspiran tranqui- 
lidad. 

Soldados ! Estoi altamente satisfecho de vosotros : — va- 
lor hasta el heroismo ; constante observancia de la disciplina ; 
tenaz abnegación y sufrimientos, — esas fueron las condiciones 
de vuestra existencia : os lo agradezco, y os exhorto á que no 
desmayéis, en tanto que un enemigo armado ose provocaros. 
Los miserables restos que se atrincheran en Carúpano, huirán 
al aproximaros: el ruido de vuestras victorias turba su razón, 
y su ánimo desfallece á la fuerte presión de vuestra bravura y 
de vuestra clemencia. 

Se ven relucir ya los crepúsculos de la aurora precursora 
de la paz. El benemérito General Falcon se acerca á la ca- 
pital de la Eepública con un potente Ejército, y á su amago, 
la facción de los godos se divide, se anarquiza y tiembla ; un 
último esfuerzo, pues, y habremos cumplido nuestra misión, y 
os podréis remirar á vuestros hogares á gozar de los beneficios 
de la paz, tranquilos y orgullosos : habréis libertado vuestra 
Patria. 

Viva la Federación ! Viva el General Juan C. Falcon ! 
Viva el General Juan A. Sotillo ! 



20 DOCUMENTOS 



Cuartel general en Cumaná, á 19 de Setiembre de 1861.-3° 
de la Federación y último del godismo. 

José Eusebio Acosta. 

Por SS?— El Jefe de E. M. G,, 

José 31. Otero Padilla. 



BOLETÍN del ejercito federal 

DEL ESTADO DE CUMANÁ. 
numero 4. 



Cumaná, Setiembre 26 de 1861. -Año 3? de la Federación. 



ORDEN GENERAL, para hoi 14 de Agosto de 1861, en el 

Alacrán. 

Art. I o -Venezolanos ! Mi corazón se regocija y ensancha 
respirando sobre las playas saludables de la Patria. Debía ve- 
nir, y cabalmente he venido de acuerdo con el pensamiento na- 
cional. 

Permitió Dios la duración de los tiranos para que fuese mas 
ejemplar su caida; y mas espléndido á la vez el triunfo, mas 
elocuente la justicia de los pueblos. 

Liberales ! Necesitábase que los oligarcas vaciaran comple- 
tamente la caja de Pandora. Es hoi general el desengaño. 
Usurparon hipócritas el título de inteligentes y honrados, y ya 
se ha visto que no lo son. Escrito estaba desde la antigüedad 
que el hombre perseguido ó preso se convierte incontinenti en 
amigo fervoroso de la libertad ; pero con los oligarcas fallan los 
mejores cálculos. Ni las cárceles ni los destierros les han ense- 
ñado á amar aquel destello sublime de la divinidad. Nada han 
aprendido en la esperiencia ajena ni en la propia. Parecen in- 
corregibles en sus preocupaciones. Los esfuerzos^ estrepitosos 
que están haciendo por conservar su aparato gubernamental de 
Caracas semejan las últimas chispas de un fanal agonizante. 

Oligarcas ! Es mas que temeridad, es un crimen pretender 
que se obtenga por la fuerza lo que solo puede obtenerse por el 
unor. Empeñándoos en imponer vuestra odiosa dominación, 



DOCUMENTOS 21 



engendro del impudor y la perfidia, violentando las voluntades 
de la mayoría, os habéis perdido, sin poder quejaros sino de vo- 
sotros mismos. No temáis, sin embargo, por vuestra existen- 
cia y bienes de fortuna. Poder habiente del buen pueblo de 
Venezuela, é intérprete fiel de sus generosas efusiones, yo ven- 
go á cubriros con sus alas protectoras. Vivid tranquilos, si 
os sometéis, como es debido, á la soberanía del pueblo. 

Para el mundo no es sociedad lo que llamasteis con tal 
nombre en el delirio del exclusivismo y en vuestras bacanales 
de mando. La sociedad es el conjunto de todos los ciudada- 
nos y sus familias, del grande y del pequeño, del fuerte y 
del débil, del rico y del pobre, del sabio y del no sabio. Es 
en una palabra, la Patria, que no puede negar á ninguno de 
sus hijos sus brazos maternales, y que ama mas, acaso, al hi- 
jo infeliz que le está mas adherido y vinculado, porque no 
se halla como los felices en capacidad de trasladarse á tierra 
extraña. 

Venezolanos! La Federación va á levantar nuestra queri- 
da Patria al alto destino que le tiene señalado la Providencia, 
y eterna será la paz entonces. Bajo su suave sombra, imperan- 
do únicamente la Ley, uniremos entre cánticos alegres nuestros 
deseos y tareas para que se desarrolle .y fructifique el precioso 
y armónico sistema que lleva en su seno los gérmenes de la 
verdadera prosperidad ó grandeza. Y no se diga que imita- 
mos otro pueblo servilmente, según creen algunos ilusos, sino 
que seguimos, como él, la senda de la naturaleza : que la crea- 
ción entera nos muestra en sus organizaciones celestes y te- 
rráqueas el orden mantenido por los lazos federativos. 

Venezolanos ! Viva la Federación !! — Viva ahora y siem- 
pre !! — Juan C. Falcon !! — En Sarmiento á 9 de Julio de 1861. 

Art. 2 o La proclama del artículo anterior se recibió el dia 
de ayer por la posta, y para conocimiento del Ejército se pu- 
blica en la presente orden. — Miguel A. Sotillo. — Es copia. — 
Miguel A. Sotillo. 



ORDEN GENERAL para lioi 9 de Agosto de 1861, en el 
Chaparro. 

Art. 1? Cumaná, la heroica Cumaná, pertenece ya á la Fe- 
deración. Sus nobles hijos, los sostenedores de los principios 
democráticos de Sucre, Bermúdez y Montes, han lanzado una 
vez mas déla tierra libre por exelencia, á los esbirros del aris- 
tócrata centralismo que, con sus plantas impías, profanaba la 



22 DOCUMENTOS 



ciudad que el cielo escojiera en Oriente para cuna de la Libera 
tad, y que influencias estrañas la hicieron presa de la feroz ti- 
ranía. El General de Brigada ciudadano Jqse Eusebio Acosta, 
digno hijo de aquel Estado que con tino y heroísmo admirable 
conduce en aquella hermosa sección las huestes de la Demo- 
cracia, conquistó su capital el "25 de Julio" último después 
de un reñido combate de cinco horas, en que los libres cu- 
maneses no desmintieron las hazañas de sus antepasados, ape- 
sar de que los jurados enemigos del pueblo quisieron probar 
fortuna engreídos con su estrepitosa artillería y sus inexpug- 
nables trincheras, que nada significan delante de los pechos 
de los valientes que han jurado establecer el Gobierno de su 
propio querer, la verdadera República, ó morir en la deman- 
da. El " 25 de Julio de 1861," es un dia clásico para la 
Federación y para los cumaneses, quienes con el ejemplo del 
pasado sabrán conservar los triunfos que acaba de depararle 
la Providencia. La Patria, agradecida de los esfuerzos de sus 
hijos en las riberas del cristalino Manzanares, premia sus ser- 
vicios concediéndoles á todos, desde cabo segundo inclusive, el 
grado superior en la escala de la milicia que S. E. como su 
representante, y en uso de las facultades con que se halla in- 
vestido, así lo ordena. 

Art, 2 o Por virtud del final del artículo anterior, el Jefe 
Superior militar del Estado de Cumaná pasará á este E. M. G., 
una lista nominal de los Jefes y Oficiales que conquistaron 
con las armas la capital de aquel Estado para espedirles los 
correspondientes despachos, y ordenará conforme ordenanza, lo 
concerniente para los ascensos desde cabo segundo hasta sar- 
gento primero. 

Art. 3 o Publíquese y circúlese. — Miguel Antonio Sotillo. — 
Es copia. — Miguel Antonio Sotillo. 



JUAN ANTONIO SOTILLO, 

GENERAL EN JEFE, JEFE SUPERIOR DE LAS PROVINCIAS DE ORIENTE 
Y 2? DE LOS EJÉRCITOS FEDERALES DE VENEZUELA, &., &., &. 

Cumaneses!! Fuisteis llamados á la guerra por vuestras 
propias convicciones y sois libres por vuestros propios es- 
fuerzos. 

Soldados ! Por segunda vez habéis conducido el pabellón 
federal triunfador hasta la capital del Estado, á las órdenes 
del valeroso General José Eusebio Agosta, La ambición de 



DOCUMENTOS 23 



hijos espúreos y de advenedizos al suelo clásico de los Sucre, 
los Bermúdez y los Montes, mataron vuestra primera con- 
quista, eclipsaron sus consiguientes glorias y arrancaron de 
vuestro poder cuantos trofeos conservabais para grandeza mis- 
ma de ese Estado federado: con todo, faltaba un catorce de 
Octubre ó la confirmación de nuestros enemigos bautizando el 
suelo de aquellos Independientes con sangre de la inocencia 
y del pueblo. ¡ Insensatos ! no sabían que esa sangre apol- 
caba mejor la tierra de la Democracia y el Árbol de la Fe- 
deración renacería hermoseado ! 

Surcarían de aquí las desgracias que supieron guardar 
vuestros corazones; y un nuevo sentimiento confundido con in- 
dignación y orgullo os llamó nuevamente á la guerra para 
rescatar la dignidad del Estado, el honor de las familias y de- 
volver á los asesinos del pueblo su puñal ensangrentado des- 
pués de lavado en las límpidas aguas del Manzanares. Tama- 
ña fué vuestra empresa ; pero pequeña ante la ley de vues- 
tra nacionalidad, soldados cumaneses ! 

De vuestro suelo natal salió el Jefe que debiera mandaros 
ahora, el bizarro Acosta, y á la cabeza de los restos del 
Ejército cumanés entonces, tocó á' las puertas del antiguo Es- 
tado que nuevamente quedaba subyugado á la arbitrariedad 
del despotismo. Reanima la opinión, levanta, organiza y dis- 
ciplina una División que llamó " Vengadora," entra á campa- 
ña y en breve sois vencedores en tantos encuentros : con Víc- 
tores tremolasteis en Cariaco, plaza caída en vuestro poder, el 
pabellón estrellado de la democrática Federación, y con el 
entusiasmo de vencedores marchasteis á la capital, término de 
vuestro itinerario glorioso y en donde teníais que debelar el 
último resto de los enemigos jurados. Lo alcanzasteis y os 
convencisteis de que las barricadas y artillerías enemigas no al 
canzarán jamás hasta vosotros, y que los malos artificios del 
hombre ceden á las fortificaciones de la inteligencia y del co- 
razón del Pueblo. 

Ejército cumanés ! Sabed conservar esos trofeos que son 
Vuestra propia gloria, como supisteis conquistarlos: unid al 
sentimiento del patriotismo ensublimado por la victoria, la am- 
bición de nuevas conquistas hasta establecer en ese Estado de 
un modo duradero y permanente el principio de nuestra guerra 
" Dios, Federación ó Muerte." 

Jefes, oficiales y soldados ! Que sea el complemento de ese 
glorioso "25 de Julio " vuestro amor á la humanidad y vues- 
tro respeto á la sociedad ; que ambas vean en vuestros deberes- 
un eficaz apoyo y que sobre las armas que empuñáis se estra- 
llen todos los errores contra el orden y la moral social, la disci«- 



24 DOCUMENTOS 



plina de ese Ejército y la dignidad del sistema democrático- 
federal: así, mañana, vuestras serán todas las glorias y mia la 
satisfacción de haberos acompañado. Esto, á la vez que una 
imposición, es una súplica que os hago en nombre de la Re- 
piíblica, la Libertad y el Pueblo. 

Viva la Democracia 11 

Viva la magestad del Pueblo 11 

Viva la Federación ! ! 

Cuartel General en el Chaparro, á 11 de Agosto de 1861.- 
3 o de la Federación. — (Firmado). — Juan Antonio Sotülo. — Es 
copia. — Miguel Antonio Sotilía. 



NO OFICIAL. 

En " El Comercio " de 2 de Agosto próximo pasado corre 
inserta una noticia que Juan Vicente González publica en su 
periódico, sobre la toma de Cumaná. Que el tal González y 
su digno colega agoten el diccionario de los dicterios, para ca- 
lificarnos, que aniquilen su facundia diabólica inventando atro- 
ces crímenes, para hacerlos nuestros; que amenacen, cobar- 
des, con sus soñadas formidables huestes ; ni nos sorprende, ni 
nos conturba. Eso y no mas pueden dar los hombres que se 
alimentan de pasiones ruines, que se gozan en la matanza y tor- 
tura del género humano : bastante hacemos con dispensarle 
nuestro desprecio : dejamos á los enemigos vencidos, bien en 
esta plaza, bien en Cumanacoa, Manzaspare, &, y á los extran- 
jeros residentes en estas poblaciones que los desmientan. Pero 
sí debemos alertar al joven Revenga que, como subsecretario de 
guerra, autoriza la publicación. Su instrucción, su moderación 
y buen juicio, nos interesan, y quisiéramos ver que los empleara 
mas dignamente. El prisionero de Santa Inés, no debiera haber 
olvidado tan brevemente la hidalguía y nobleza de los liberales, 
y debiera examinar mejor los hechos antes de autorizarlos con 
su firma. No debemos decir mas ; es bien elocuente y desmien- 
te con esmero á los calumniadores, el documento que á conti- 
nuación insertamos : callen pues para siempre los impostores. 

Muchos vecinos. 



FRANCA MANIFESTACIÓN. 

Los infraescritos, prisioneros por virtud del triunfo que 
las huestes federales han alcanzado en esta plaza el 25 del 



DOCUMENTOS 



próximo pasado mes, dejaríamos de hacerles justicia y de mos- 
trarles nuestra gratitud, si en esta ocasión solemne pasáramos 
en silencio la conducta noble y generosa que sin escepcion han 
observado con nosotros. Ninguna invectiva, ninguna vejación, 
ninguna amenaza se ha empleado contra nuestras personas ni 
familias. Una prueba mas de lo espuesto se nos acaba de dar 
poniéndonos en libertad con solóla condición dé permanecer por 
ahora en el Consulado de S. M. el Emperador de los France- 
ses, para seguridades recíprocas; y nosotros, como una muestra 
de nuestro agradecimiento y buena fé, declaramos que, no obstan- 
te los deberes que tenemos para con nuestro Gobierno, guarda- 
remos la mas estrecha neutralidad como cumple á nuestra situa- 
ción actual, según el derecho de gentes, mientras estemos bajo el 
dominio de la Federación. 

Animados de los mas filantrópicos sentimientos y de ver- 
dadero patriotismo, nos esforzaremos por que el inveterado, re- 
trógrado y aselador sistema de persecuciones individuales por 
diferencias políticas, lo mismo que el de guerra de esterminio 
entre hermanos y miembros de una misma familia nacional, de- 
saparezcan como un adelanto de la civilización, deseando para 
la salvación común la paz de Venezuela al favor de la fu- 
sión y fraternidad de los partidos políticos. 

Cumaná, Agosto 12 del 861. — Andrés Sucre Sucre. — Pbro. 
Onofre M. Llompard Rubí. — Valentín Machado. — José Jesús 
Martines Barceló. — Temístoclcs Rubio. 

El infrascrito, ájente consular de Francia en Cumaná, cer- 
tifica: que esta manifestación ha sido depositada en esta ajen- 
cia consular por las personas que la firman. — Luis Daniel 
Beauperthuy. — (Aquí el sello Consular.) 



(Folleto publicado en la isla de Trinidad.) 
A LOS LIBRES DE VENEZUELA. 

La carta que á continuación insertamos, igualmente que 
la alocución que la acompaña, refieren un triunfo mas del va- 
leroso ejército de Acosta, alcanzado el 13 de los corrientes so- 
bre los que sostenían en Rio Caribe el estandarte afrentoso de 
la Dictadura. Aquella contiene ademas otros puntos de se- 
ñalada importancia para la noble causa de la Revolución ve- 
nezolana, tratados sin perjuicio de la unidad, con claro talen- 
to y exactitud notable. Su autor, el señor Carlos Acevedo, 
supo convertir la moderación de su interesante papel u Leed, 
3 



26 DOCUMENTOS 



Federales," en una arma terrible contra esa multitud de in- 
jurias acostumbradas por los Jefes y partidarios del godismo 
contra sus adversarios, ó sea, contra una inmensa mayoría de 
sus conciudadanos. Ellos han pensado que así podrían sal- 
varse, del mismo modo que creería alguno conservar la vida 
haciéndose á cada instante heridas en el cuerpo. De poco, sin 
embargo, les sirven ya semejantes ofensas que al fin ha hecho 
ridiculas su propia injusticia. Rebeldes de la canalla mas atroz 
y desarmada, facinerosos, gavilla de bribones, &, nos dice la his- 
toria patria que era como solían apellidar Morillo y sus esbi- 
rros á los generosos defensores de la Independencia nacional. 
¿ Cómo, pues, los oligarcas no han de calificar de vándalos si- 
quiera, á los que lidian por la libertad ? ¿ Cómo no han de 
llamar la lucha contra la tiranía que ejercen, guerra social 
cuando menos ? Dignos conceptos sobre el heroico General 
José Eusebio Acosta, siempre vencedor, terminan la carta de 
Acevedo, que todo liberal y todo hombre sensato leerán con 
interés. 

Puerto-España, Febrero 24 de 1862. 

Unos venezolanos. 



SEÑOR DOCTOE MANUEL N. VETANCOUET, 

PUEETO-ESPAÑA. 

Rio- Caribe, Febrero 27 de 1862. 

Estimado Sr. y amigo : la prensa en este pais viene sien- 
do ha tres años uno de los elementos mas fuertes y mas cruel- 
mente manejados por los godos con el fin de desprestijiar y de 
presentar ante las naciones civilizadas como salteadores y bedui- 
nos, los hombres que componemos el partido Federal ; ó mejor 
dicho, la mayoría de los venezolanos. Dueños ellos, por circuns- 
tancias que Ü. mui bien conoce, de las capitales y poblaciones 
donde hai imprenta, y en acción su sistema horrible de terror, 
no nos ha sido posible á los federales desmentir cumplidarfiente 
los cargos inicuos, los relatos inexactos, los crímenes, en fin, de 
ellos, pero también por ellos imputados á nosotros : ni discutir 
las cuestiones que se han presentado, con lo cual se habría a ho- 
rrado mucha sangre al pais y mucho deshonor y humillaciones. 
Nos ha faltado ese elemento de vida, y ellos han sido bastante- 
mente avisados para obtener todas las ventajas que se despren- 



DOCUMENTOS 27 



den do esa falta : tócanos ahora, que la suerte nos sonríe afable, 
lio despreciar la ocasión de publicar los verdaderos hechos, para 
que las victorias sean mas eficaces y den resultados mas positivos 
y trascendentales : las armas nos darán el triunfo material, y la 
prensa, refiriendo esos hechos, nos dará el triunfo moral. Sirva 
esta suscinta introducción de escusa á esta carta, que distraerá á 
U. de sus ocupaciones, es verdad ; pero que le impondrá de los 
últimos acontecimientos que han tenido lugar en este Estado. 
El trece del pasado Enero se movió de su capital todo el 
Ejército, lujosamente organizado y al mando de SS? el Gene- 
ral Jefe de E. M. G. Saturio Acosta, con instrucciones de es- 
perar en Cariaco la incorporación de los cuerpos de Cumana- 
coa, San Antonio, San Francisco y Caripe, conducidos por SS? 
el General Jefe Superior militar del Estado. Tuvo lugar esta 
el 27 del mismo mes, y el 2 del que cursa se abrió formal- 
mente la campaña sobre los enemigos cobardemente guarecidos 
en las trincheras de Carúpano. Nada ocurrió de notarse has- 
ta nuestra llegada á San José el tres. Inmediatamente se es- 
tableció el espionaje conveniente y se dispuso la salida de co- 
misiones en solicitud de ganado; una de estas, mandada por 
el Sr. Coronel Ruperto Gómez, se encontró en la noche del 5 
con 130 godos que habian salido de la plaza á observar nues- 
tros movimientos ; trabaron combate con la descubierta de 
nuestras fuerzas, y á los pocos tiros huyeron, dejando en nues- 
tro poder varios prisioneros, fusiles, cartucheras, pertrechos y 
otros despojos : la dispersión fué completa y al siguiente dia 
se nos presentaron muchos de los dispersos con sus armas, de- 
clarando ; que no pódian vivir en Carúpano á consecuencia de 
la tirantez del tratamiento que se observa con la tropa para ver 
de evitar la deserción (1). De los 120 godos derrotados sólo 
volvieron á la plaza 30 : ademas la deserción sigue abruman- 
do el ánimo de los encargados para defender la plaza : en los 
dias que permanecimos en San José se nos presentaron 150 
hombres voluntarios, entre ellos muchos desertores del enemi- 
go, casi todos armados. El nueve salimos de dicho pueblo 
con dirección á ffste cantón : en las diferentes poblaciones del 
tránsito se aumentaron las fuerzas notablemente con la pre- 
sentación de los vecinos de ellas que huian por los montes 



(1) Y tal es esto, que nosotros liemos sabido por relación de 
varios extranjeros recien llegados aquí de Carúpano, que un po- 
bre soldado, á quien se le atribuía solamente el deseo de deser- 
tar, sin otro hecho de su parte, recibió por ello cincuenta palos; 
de cuyas resultas murió al siguiente dia. No se procura con mas 
crueldad en Rusia hacer reinar él orden, V, 



28 DOCUMENOS 



«vitando las guerrillas godas. En Tunapui se recogió un em- 
préstito para atender al sostenimiento del Ejército, y por es- 
to permn nocimos ahí dos dias. Al amanecer del tercero sali- 
mos para esta plaza, á donde llegamos el trece á las seis de 
la mañana. La noche antes acampamos en Patucutar ; allí 
fué informado SS? que los godos esperaban una columna de 
cien hombres de Ynguaraparo, que unida á las fuerzas que 
guarnecían ésta plaza, marcharía á Campano : dispuso enton- 
ces que una brigada al mando del señor Coronel Antonio Bo- 
nalde, marchase por el camino de Mauraco para entrar por el 
flanco izquierdo cubriendo las vias que conducen á Carúpano, 
y que el resto del ejército marchase por el camino real has- 
la el límite del pueblo que marca el río, donde se dividiría, 
entrando la brigada del señor Comandante Manuel Morales por 
el flanco, derecho, siguiendo el curso del mismo rio ; y por 
el centro el señor Coronel Ruperto Gómez con su división : 
incorporada á ésta iba el señor General Juan Flores encarga- 
do de hacer maniobrar las brigadas de los flancos y la del señor 
Coronel José María Otero, que constituyen su división, más la 
brigada del señor Comandante Aniceto Figuera. Por el cen- 
tro igualmente, entró SS?-, el E. M. G., y mas luego la briga- 
da " Reserva" al mando del señor Coronel Tomas Caballero ; 
quedando á retaguardia el señor Comandante Jesús Pinacel con 
3a columna " Diez y nueve de Abril " custodiando los presos: 
el parque y ganados quedaron en el campamento para seguir 
marcha por la mañana escoltados de una compañía de cazado- 
res y otra de gastadores. Con estas disposiciones ya supon- 
drá U. que no podría resistir el enemigo por mucho tiempo 
nuestro ataque, pues él solo tenia 300 hombres; y únicamen- 
te á favor de las posiciones en que de antemano se habia si- 
tuado en la alameda, en los montes circunvecinos y en los 
fondos de los corrales, pudieron sostenerse tres cuartos de 
liora auxiliados con eficacia por dos flecheras surtas en el 
puerto. La derrota fué completa, dejando en el campo doce 
muertos, entre ellos el Comandante Amador Villegas y el Te- 
niente Juan Bautista García, de Y aguarapare) ; y en nuestro 
poder 25 prisioneros, entrando en este número el Comandante 
Rufino Fuentes, el Capitán Juan Julián Quijada y los Tenien- 
tes J. María Vidllégas y Juan Catalino Veraza, herido ; casi 
todo su armamento, pertrecho, correaje, dos cajas de guerra, 
dos cornetas y mucha correspondencia. De entonces acá se han 
presentado más de 200 hombres, muchos de ellos de la columna 
de Yaguaraparo y délas fuerzas que existían en la plaza. (1) 



(1) Pava engañar á los habitantes de las provincias de Occiden- 
te dispuso en 24 de Enero próximo pasado el Secretario general del 



DOCUMENTOS 29 



Este golpe es mortal para los godos del Estado de Cu ma- 
ná. En la situación violenta que soportan en Carúpano, la 
única esperanza que les animaba un tanto era realizar la incor- 
poración de los 300 hombres que han perdido aquí ; pero ya 
U. vé que con la ocupación de esta plaza, no sólo ha desapa- 
recido aquella, sino también la de recibir ningún otro auxilio 
de la costa. | Qué partido juicioso y humanitario deben abra- 
zar los señores que mandan en Carúpano ? Abandonar el te- 
rritorio, y no exponer aquella población á los horrores de un 
combate que habrá de serles fatal, y á sus consecuencias igual- 
mente horrorosas. Es verdad que ellos confian en la caballe- 
rosidad, en la hidalguía del General ; pero él no puede evitar 
todos los males, porque no puede multiplicarse; y la tropa to- 
da, que recuerda diariamente las matanzas del 13 y 14 de Oc- 
tubre del 59, se muestra ávida de castigar aquellas monstruo- 
sidades. Los godos, en su temerario empeño de dominar el 
país, desprecian todo raciocinio ; desatienden toda indicación 
"patriótica ; aparentan no comprender los acontecimientos que 
les son adversos, y formulan á su manera partes mentirosos, y 
se engañan recíprocamente para ver si con esas patrañas coho- 
nestan ese impío derramamiento de sangre que escandaliza la 
humanidad. Otros hombres, que no tuvieran como ellos for- 
mado el corazón para el crimen, en vista de la deserción de 
-sus tropas, de la carencia absoluta de opinión, del agotamien- 
to de recursos que fueron pingües, del desprestigio moral de 
su ambicioso Jefe y del acrecentamiento maravilloso de las 
fuerzas federales; de la adquisición de recursos y de la sucesión 
de triunfos importantes, detendrían ese movimiento sacrilego 
de guerra, y entregarían el mando al designado por la mayo- 
ría de la Nación para presidir su reorganización. Y qué ! ¿ No 
es la más potente de todas las consideraciones, el recuerdo de 
esa lucha que venimos sosteniendo ha tres años, sin armas, 
sin pertrechos, sin elementos de ningún género; contra un 
enemigo espléndidamente equipado ? No: la única razón que 



Dictador la circular que empieza con estas palabras : " Favorables 
" son las últimas noticias que el Gobierno tiene del Oriente de la Re- 
" pública. La facción que ocupaba á dimana lia abandonado aquella 
" plaza temiendo ser atacada por ¡os bravos defensores del orden" 
Con la misma fecha dice á los orientales que : "reducido á escasas 
'" partidas el ejército del General Falcon, en casi todo el Occidente se 
" goza ya de consoladora paz." No obstante, esto, el 29, cinco dias 
mas tarde, el propio Secretario participa oficialmente á varios ciuda- 
danos de la capital que los gastos de la Tesorería crecen con las 
necesidades de la guerra, y que el gobierno necesita oro con urgen- 
cia para activar las operaciones militares. 



30 DOCUMENTOS 



comprenden es la que les suministra una derrota ; que las es- 
peren, pues; por lo menos en este Estado se las suministra- 
remos con frecuencia. 

No quiero terminar esta carta sin decirle algo del General. 
Qué hombre, amigo ! U. le ha conocido, obrando en otra esfe- 
ra, en épocas pacíficas y como director de un partido eleccio- 
nario ; pero no le ha contemplado desarrollando un plan de 
ataque, dirigiendo un ejército numeroso (hoy consta éste de 
1.800 hombres bien armados y municionados) y sobre todo en 
el centro de los fuegos : así es el hombre— genio : popular y 
tranco; generoso y humanitario; cuando suena la señal de 
ataque, se lanza como un Subteniente en medio de las filas, y 
allí también domina la situación con su impávido valor. Antes 
de ahora he dicho que es una bella propiedad nacional, y creo 
haber dicho poco : es un elemento de orden, de progreso, de 
vida en la futura organización de nuestro país. ¡ Quiera la Di- 
vina Providencia conservárnoslo ! 

Adjunto la copia del bando que se publicó inmediatamen- 
te después de la ocupación de esta plaza. Agradecería á U. la 
hiciese circular en esa isla. 

Consérvese bueno y mande á su atento servidor y amigo. 



Carlos Acevedo. 



JOSÉ EUSEBIO AGOSTA, 

GENERAL DE DIVISIÓN DE LOS EJÉRCITOS FEDERALPS DE 
VENEZUELA, Y JEFE SUPERIOR MILITAR DEL 
ESTADO DE CUMANA. 

A LOS HABITANTES DEL #ANTON. 

Conciudadanos : 

A la cabeza de las ínclitas tropas federales he ocupado hoi 
la plaza, después de haber vencido á los defensores del Dicta- 
dor que habia en ella. Conseguido el triunfo, no es mi ánimo 
cometer acciones indignas, ni actos de violencia de ninguna es- 
pecie : los que aman verdaderamente á su patria no abusan ja- 
más de la victoria; así, pues, ofrezco garantías á todos los habi- 
tantes en sus vidas, honor y propiedades, con tal que se presen- 
ten en el término de 24 horas contadas desde la publicación 
de este bando, cualquiera que sea su conducta anterior, y aun 



DOCUMENTOS 31 



que profesen opiniones distintas de las que caracterizan ' á los 
defensores del gran pensamiento federal. 

El comportamiento que hasta ahora he observado con los 
vencidos, os garantiza la verdad de mis promesas : aceptadlas 
pues, y no miréis con desconfianza la clemencia con que el Ejér- 
cito federal quiere coronar su frente. 

¡ Viva la Libertad ! Viva la Federación ! Viva el Gene- 
ral Juan C. Falcon ! 

Cuartel general en Rio-Caribe, á 13 de Febrero de 1862. 

JOSÉ EUSEBÍO ÁCOSTA. 

Fin del Folleto. 



DETALLES 



DEL TRIUNFO ALCANZADO EN CUMANÁ POR EL 
EJÉRCITO FEDERAL. 

Federación Venezolana. — -E. M. General del Jefe Superior mi- 
litar del Estado de Cumaná — Cuartel general. — Cumaná, 
Mayo 20 de 1863. — 5? de la Federación. 

Ciudadano General Manuel E. Brujzual, Jefe de E, M¡ G. 
del Ciudadano General en Jefe Juan Crisóstomo Falcon. 

ESPLENDIDA Y GRAN VICTORIA ! 

La ciudad de los recuerdos históricos, la ciudad de los héroes 
y de los mártires, 1.a ciudad de las nobles tradiciones, es otra 
vez el asilo del patriotismo y de la libertad. 

Después de cinco dias de cruda y terrible lucha, Cumaná 
reposa tranquila á la sombra del pabellón estrellado y es uno 
de los más hermosos prestigios de la Federación. ¡ Honor á los 
vencedores ! 

El 13 del corriente recibió este Despacho en el Cuartel ge- 
neral de Cumanacoa una escasa cantidad de pertrechos, con 
los cuales determinó el Jefe Superior dar batalla al enemigo. 
Al efecto se movió el 14 de aquel punto, habiendo antes preve- 
nido al ciudadano Comandante Ricardo Alfonzo, Jefe de las 
fuerzas sutiles de Nueva Esparta, que para el 15 se hallase so- 
bre el puerto de Cumaná. El mismo dia 14 á las siete de la 
noche, en el sitio de Pantanillo, ordenó al ciudadano Coronel 



32 DOCUMENTOS 

Manuel Morales que con las columnas "Santa Cruz" y "Manzaspa- 
res," al mando de sus respectivos Comandantes, atravesase el 
rio y tomase posiciones en la parroquia de Altagracia, lo más 
cerca posible de las fortificaciones enemigas que dominaban 
aquel lado de la ciudad, y previniéndole que abriese sobre ellas 
sus fuegos al toque de diana. Una vez dadas estas disposicio- 
nes, el Jefe'- Superior militar siguió con las demás tropas sal- 
vando emboscadas enemigas hasta la sabana de Caigüire, desda 
donde envió al ciudadano Coronel José Ruperto Gómez con 
las columnas "Diez y nueve de Abril" y "Terrible" á establecer 
su línea de asedio desde la plaza del Hospital de Caridad has- 
ta la de la Cárcel; y en seguida marchó también el ciudada- 
no Coronel Nicolás Coraspe con las columnas "Tres de Setiem- 
bre" y "Santa Inés," á terminar el cerco, extendiendo sus tropas 
desde la plaza de Santa Inés hasta la de Nuestra Señora del 
Carmen: á estos dos Jefes de línea se les comunicaron las 
mismas instrucciones que al Coronel Morales. Las columnas 
"Guardia de Honor" y "25 de Julio", con una compañía de artille- 
ría, un piquete de caballería y el E. M. G. quedaron en reser- 
va y tomaron posición en la misma plaza del Hospital. Eje- 
cutadas estas medidas preliminares y recibidos los partes de 
que 1a línea sitiadora habia roto el fuego ya desde las tres de 
la madrugada, el Jefe Superior atravesó el rio y se dirigió al 
muelle donde se avistó con los ciudadanos Comandantes Ri- 
cardo Alfonzo, Daniel Velásquez, José Jesús Campos, Andrés 
y Críspulo Ortega y demás Jefes y oficiales de la armada, que 
le recibieron con las más patrióticas aclamaciones : concertá- 
ronse allí las disposiciones relativas á la vigilancia del puerto, 
crucero deUitoral y Golfo de Cariaco y abastecimiento del Ejér- 
cito, y ya desde ese momento no se atendió mas que á dar 
vigor y atrevimiento al ataque de las fortificaciones de la ciu- 
dad. Formidables estas por su construcción, por el número y 
calidad de sus piezas de artillería, por las alturas adyacentes 
á ellas y por los quinientos defensores que encerraban, hacían 
el asalto dificilísimo y presagiaban desde luego un largo, obs- 
tinado y sangriento combate. 

El 15 se abrieron brechas en todas las casas inmediatas á 
las trincheras bajo un fuego mui nutrido por ambas partes ; en- 
tre tanto el General Jefe Superiorr ecorria las alturas, estudian- 
do las mejores para situar en ellas tiradores que apagasen los 
fuegos de los balcones y azoteas de la plaza. El 1G se colo- 
caron rifleros en el Castillo de San Antonio, con el objeto 
antes dicho, y á la falda de él, tras un parapeto, un cañón 
de á dos que lanzases us proyectiles sobre la Cárcel, donde 
una compañía enemiga se defendia con encarnizamiento ; por 



DOCUMENTOS 33 



por su parte Morales, Gómez y Coraspe ganaban terreno 
disputando al enemigo las casas exteriores de su recinto for- 
tificado. 

Cerca de treinta reses, que los sitiados guardaban en un cer- 
cado triplemente defendido por dos alturas coronadas de caza- 
dores y una gran trinchera artillada, les fueron arrebatadas por 
la Columna Santa Inés, que tuvo en esta operación audaz la 
pérdida del Teniente José Albino, muerto en la carga, su pri- 
mer Comandante Alejandro Vívenes con un brazo destrozado 
por la metralla, y su segundo Comandante Francisco Antonio 
Renjel, herido por un pié. Durante el dia los oficiales de la 
armada se ocupaban con exquisito interés en montar tres pie- 
zas de artillería de á seis, ocho y doce. El 17 las dos primeras 
estuvieron en batería bajo la dirección de oficiales margariteños: 
tuvimos algunos hombres heridos en las brechas, entre ellos el 
Comandante José Rosario Córdova y el Capitán Pedro Ortíz, 
de la flotilla.. En la noche se lanzaron cohetes en toda nuestra 
línea, para alcanzar que el enemigo, engañado por ellos, creyese 
que iba á ser asaltado y quemase algunas municiones. El 
18 amaneció montado el cañón de á doce y se situó en la 
calle de Bermúdez, de modo que toda la artillería conver- 
jiese sobre las fortificaciones del puente. En la mañana los 
Comandantes Sixto José Sánchez é Hilario Coronado se 'apo- 
deraron de la cárcel, rindiendo á discreción la tropa que la 
ocupaba, cuyos oficiales corrieron á refugiarse alas trincheras. 

El 19 todo convidaba al asalto: el cerco era estrechísi- 
mo : el cañón de mayor calibre fué trasladado á cincuenta 
pasos del puente, situado en las posiciones del Comandante 
León WefFe, Jefe de la Columna Santa Cruz ; se entregó otro 
cañón de á ocho al Coronel Gómez, y á poco de haber em- 
pezado á funcionar ambos cañones, el señor Doctor Daniel 
Beauperthuy, Vicecónsul de S. M. el Emperador de los 
franceses, entregó en este Despacho una comunicación de 
las dos primeras autoridades de la plaza, proponiendo una 
conferencia en casa de dicho señor Agente Consular. Acep- 
tada la propuesta, se trasladó el infraescrito al lugar indi- 
cado, donde se encontraba ya el señor Coronel W. Briceño 
Méndez ; y cuando ambos, como representantes autorizados de 
nuestros Jefes respectivos, firmábamos una capitulación, tu- 
vo el infraescrito que abandonar al Coronel Briceño, á cau- 
sa de habérsele anunciado que los Jefes, oficiales y tropas 
sitiadas se habían disuelto, dando lugar á que las nuestras 
penetrasen en la plaza por todas direcciones. 

Han caido en nuestro poder quinientos fusiles, parque, ar- 
4 



34 DOCUMENTOS 



tillería, pabellones, bagajes, abundantes provisiones y más 
de trescientos individuos de tropa. 

Así terminó esta gran jornada, en la que los fuegos han 
durado ciento cinco horas. Con ella, la suerte del Oriente 
puede decirse que está asegurada; pues Cu maná encerraba 
Ja oficialidad más distinguida y numerosa del Ejército Orien- 
tal enemigo, como se vé en la lista nominal siguiente; 

General Pedro Elias Rojas. 

Coronel J. de E. M., W. Briceño Méndez. 

Id. Cesáreo Prado. 

Id. Rafael Adrián. 

Id. Antonio Gómez. 

Id. José Patricio Silva. 

Primer Comandante, Francisco López-,. 

Id. Juan Andrés Mejía. 

Id. Vicente Gómez. 

Id. 2? Domingo Sánchez. 

Id. José María Betancourt. 

Id. Santos Bórges. 

Id. 2? Luis Marcano. 

Id. Francisco González. 

Id. Pedro Ortiz. 

Capitanes Pedro María López,, 

Id. Juan Acuña. 

Id. Luis Molinar, 

Id. Rafael Marcano. 

Id. Pedro María López, hijo. 

Id. Matías Marchan. 

Id. Florencio Márquez. 

Id. José Manuel Arias. 

Id. José Nicolás Guerra, 

Tenientes, N. Liendres. 

Id. Jacinto López. 

Id. N. Echeverría. 

Id. José Manuel Malavé, 

Id. Domingo Márquez. 

Id. Pedro Real. 

Id. Andrés Hernández. 

Subtenientes, José Gregorio Guevara, 

Id. Francisco Urbaneja. 

Id, Elias Zerpa. 

Id. Manuel María Zerpa, 

Id. José Arias. 

Id. Manuel Mago, 



DOCUMENTOS 



Id. J. Maturin. 

Id. N. Bolívar. 

El Gobernador, Dr. Andrés E. Meaño. 

Secretario, Valentín Rívas. 

Todos los demás empleados civiles y muchos individuos 
particulares de consideración. Por lo que hace á nuestras 
pérdidas, ellas no son numerosas, sí lo sCh las del enemi- 
go : entre sus muertos se cuentan el Coronel Antonio José 
Guzman, Comandante Antonio Máñez y Capitanes Bonifacio 
Ponce y Enrique Acosta. 

Los ciudadanos Generales N. Lámar y Juan J. Flores, 
los Jefes de E. M. Divisionarios, Coronel José Joaquín Co- 
ronado y Comandante José Ciríaco Pérez, y los ciudadanos 
Coroneles Jefes de línea se han conducido honrosa y satis- 
factoriamente, secundados con valor y eficacia por el Coro- 
nel Domingo Antonio García y por los Comandantes José 
María Subero, Bernardo Serra, Alejandro Vívenes, José Co- 
raspe, Eugenio Farías, Sixto José Sánchez, León Weífe, 
Francisco Lámar, Francisco Renjel, Víctor Henríquez, Mar- 
celino Coraspe, Santiago Bastardo é Hilario Coronado, Je- 
fes de Columna de quienes hago con gusto una mención es- 
pecial. ' • 

Los Jefes, Oficiales, tropa y marinería de Nueva Es- 
parta se han hecho dignos por su valor y actividad de los 
mayores aplausos. 

Creería no cumplir enteramente con mi deber, si no hi- 
ciese saber aquí, que el buen resultado de la acción se de- 
be en gran parte al generoso apoyo del Estado Neoespar- 
tano, que ha facilitado con abundancia y prontitud todos los 
elementos de que carecíamos. 

Dios y Federación. 

Satüeio Acosta. 



En la ciudad de Cumaná, á los veinte y ocho dias del 
mes de Julio del año de mil ochocientos sesenta y tres, 
reunidos en asamblea popular nosotros los Jefes, oficiales, 
soldados y ciudadanos que suscribimos, 

Considerando : 
1*? Que las dificultades actuales hacen aún subsistir la 



36' DOCUMENTOS 



necesidad de mantenernos armados y vigilantes contra los 
enemigos de nuestras instituciones, que no cesan de ocu- 
parse en planes subversivos para continuar afligiendo la Re- 
pública con la prolongación criminal de la guerra civil. 

2 o Que se hace así necesario proceder, sin pérdida de 
tiempo, á nuestra seguridad, encargando de la misma á quien 
nos parezca- más digno de nuestra confianza, atendidos los 
peligros qne hoy nos rodean. 

3? Que en este Estado no han tenido todavía lugar las 
debidas elecciones populares que den por resultado el nom- 
bramiento legítimo de los empleados y funcionarios públicos, 
pues los que existen no lo han sido de ese modo, ó la au- 
toridad que ejercen la derivan de otra incompetente, á que 
no es regular que se sometan los ciudadanos de este mismo 
Estado. 

4? Que ha sido bajo la exclusiva dirección del actual 
Jefe superior militar del Estado, General José Eusebio Acos- 
ta, que nosotros hemos logrado quebrantar el yugo verdade- 
ramente ominoso de la dominación oligárquica, y 

5? Que es el susodicho General quien por su valor y 
constancia nos inspira la más plena confianza de ver asegura- 
da* nuestra libertad, alejando de nosotros todo temor de con- 
templar frustrados los sacrificios que durante cinco años he- 
mos estado haciendo en obsequio de la redención de nuestra 
Patria, ultrajada y oprimida por tiranos destituidos de todo 
sentimiento de humanidad, como ágenos á toda idea de polí- 
tica. 

Declaeamos: 

1? Ser nuestra voluntad que el General José Eusebio 
Acosta desempeñe la Presidencia provisional del Estado Sobe- 
rano é Independiente de Cumaná, á que pertenecemos, hasta 
la reconstitución del país, según lo acuerde la Asamblea Na- 
cional representante de la Confederación. 

2? El mismo Presidente Provisorio del Estado hará los 
nombramientos que considere necesarios durante las actuales 
circunstancias ; pues confiamos en su patriotismo y en su 
amor á la causa que han defendido los pueblos, y 

3? Este acto con que proveemos á la conservación y 
afianzamiento de la Libertad, alcanzada por nuestros esfuer- 
zos, juramos sostenerlo y defenderlo hasta perder la última 
gota de sangre, si así fuere preciso, contra los que preten- 



DOCUMENTOS 



dieren contrariarlo, que no serán otros que los enemigos de 
la Federación, ó los interesados' en dominar exclusivamente 
en el país, provocando constantemente la discordia entre los 
defensores de la causa pública. 

General Juan Nepomuceno Lámar, General Juan José 
Flores, Coronel José Ruperto Gómez, Coronel Nicolás Coras- 
pe, Coronel José Joaquin Coronado, Coronel Aniceto Figue- 
ra, Comandante Antonio Palacio, Comandante Bernardo Serra, 
Comandante Antonio Russian, Comandante J. V. Guevara, 
Comandante Cándido A. Silva, Comandante Francisco Ortiz, 
Comandante José Coraspe, Comandante Sixto José Sánchez, 
Comandante Francisco Javier Sotillo, Comandante Eugenio 
Farías, Comandante Santiago Bastardo, Comandante Andrés 
Romero, Comandante José Croares, Comandante Carlos He- 
rrera, Comandante Pedro Molin, Comandante Lúeas Salas. 
Comandante Francisco Olivero, Comandante Valentin Aceve- 
do, Comandante Pascual Bailón Méndez, Comandante Ignacio 
Flores, Comandante Víctor Henríquez, Comandante José Be- 
nítez, Comandante Julián Ponce, Capitán Domingo Ramírez, 
Capitán José León Giral, Capitán Jesús María Vallenilla 
Fléites, Capitán Ramón Font, Capitán Romualdo Velázquez, 
Capitán Pedro Almenares, Capitán Sabino Alcalá, Capitán 
Manuel Coronado, Capitán Pedro Rivas, Capitán Manuel Gó- 
mez, Capitán Luis Rodríguez, Capitán Francisco Bastardo, 
Capitán Manuel Olivero, Capitán Pedro Bausea, Capitán An- 
drés Romero, Capitán Rufino Sánchez, Capitán Alejo Már- 
quez, Capitán Isidro Cabello, Capitán Juan García, Capitán 
Efigenio Figuera, Capitán Blas Vívenes, Capitán Manuel 
Ricardo, Capitán Vidal Sánchez, Capitán José Manuel Diaz, 
Capitán Eduardo Barcenas, Capitán Dionisio Magallanes, 
Capitán Manuel Reyes. El Jefe municipal, Pedro José Rios. 
El Jefe municipal de Santa Inés, Francisco Serra Rius, 
Teniente José de los Santos Salas, Teniente José Jesús 
Rodríguez, Teniente Delfín Ponce, Teniente Gabriel Mar- 
chan, Teniente León Hernández, Teniente José Jesús Fuen- 
tes, Teniente Marcos Marina, Teniente José Antonio Pazo, 
Teniente José María Carrera, Teniente Gregorio Rivero, 
Teniente Juan Toledo, Teniente Prajedes Cedeño, Tenien- 
te Francisco Palmero, Teniente Silverio Maestre, Teniente 
Pablo Cabrera, Teniente Lúeas Rodríguez, Teniente Ma- 
nuel María Renjel, Teniente Bernardo Mota, Teniente Pa- 
blo Limpio, Teniente José Cedeño, Subteniente Rosario Cu- 
bello, Subteniente Andrés Zerpa, Subteniente Ramón Ro- 
dríguez, Subteniente Pascual Rodríguez, Subteniente Brígido 
León, Subteniente Ángel Acevedo, Subteniente ^José Rafael 



38 DOCUMENTOS 



Rojas, Subteniente Vicente Bastardo, Subteniente Iginio Be- 
llo, Subteniente Pedro Coronado, Subteniente Rufino Cor- 
dero, Subteniente Pedro José Pérez, Subteniente Francisco 
María Rívas, Subteniente Javier Avila, Subteniente Felicia- 
no Maneiro, Subteniente Manuel Hernández, Subteniente 
Ramón Muñoz, Subteniente Antonio Ballejo, Subteniente 
Zoilo Marino, Subteniente Fermín Bélis, Subteniente José 
Alejandrino Antón, Subteniente Quiterio Rivero, Subtenien- 
te Ezequiel Rodríguez, Subteniente Felipe Andrades, Subte- 
niente Pedro Pizarro, Subteniente José Dionisio Zapata, 
Subteniente Manuel Martínez, Subteniente Elias Alfonzo, 
Subteniente Justo López, Subteniente José A. Ponce, Sub- 
teniente Salomé Quezada, Ramón Otero Vigas, Subteniente 
Tomas Cova, Subteniente Calixto Fuentes, Subteniente Jo- 
sé de los Angeles Rodriguez, Luis Vallenilla Maiz, Subte- 
niente A. Marcano, Teniente Manuel Bolívar, Subteniente 
Vicente Suárez, Subteniente Simplicio Alemán, Subteniente 
Roque Acosta, Subteniente Domingo San til, Subteniente 
Pedro Chacón, Subteniente Benigno Rodríguez, Subteniente 
Baltazar Córdova, Subteniente Juan Diaz, Subteniente Ino- 
cencio Muñoz, Subteniente José Merced Maiz, Teniente 
Francisco Tineo Sivila, Félix Serra Rius, Juan Crisóstomo 
Machado, José Dionisio Fuentes, Capitán José Barrios, Ca- 
pitán Francisco Salas, Donato Capdeviela, Antonio José 
Ramírez, Capitán Antonio Gómez, José Francisco Urbaneja, 
José Fermín Fuentes, José María Lara.— (Siguen más firmas.) 



Decreto sobre nombramiento de Secretario General del Presi- 
dente provisorio del Estado. 

JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

Presidente Provisional del Estado de Cuma na. 

En uso de las facultades que se me han conferido por 
el acto popular verificado en esta ciudad el dia veinte y 
ocho del corriente mes ; 

Acuerdo : 

1? Nombrar, como en efecto nombro, por mi Secreta- 
rio General al primer Comandante ciudadano Ángel Félix 



DOCUMENTOS 39 



Barberil, con quien deberán entenderse las autoridades del 
Estado en todas sus comunicaciones oficiales. 

2? Durante la ausencia en que se halla actualmente el 
expresado ciudadano Ángel Félix Barberii, llenará su pues- 
to y ejercerá las funciones de su encargo el primer Co- 
mandante ciudadano Antonio Russian. 

3? Este decreto se comunicará á las autoridades del Es- 
tado para su inteligencia y cumplimiento. 

Dado en Cumaná y firmado de mi mano, á 29 de Julio 
de 1863. — 5? de la Federación. — José Ensebio Acosta. 



Decreto sobre nombramiento de Concejales y Jefe Municipal 

del cantón. 

JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

Presidente Provisional del Estado de Cumana, 

En uso de las facultades de que estoy investido por el 
acto popular verificado en esta ciudad el dia veinte y ocho 
del corriente mes, 

Acuerdo : 

1? Nombrar para miembros del I. C. M. de este Cantón 
á los ciudadanos que se expresarán, á saber: 

Presidente de la Corporación, Pbro. Licenciado José An- 
tonio Ramos Martínez. 

Para Procurador municipal, ciudadano Diego Prada; y 
Para Concejales: 

Tomas Castro. 
Pedro Regalado Meaño. 
Andrés Arcia. 
Sixto Blanco. 
Patricio Mendoza. 
Manuel Ortiz Gómez. 
Mateo Inojosa. 
2 o Igualmente nombro para Jefe Municipal del Cantón 
Capital al Ciudadano Pedro José Mago, que ha desempeñado 
hasta ahora dicha Jefetura. 

3 o Estos nombramientos serán comunicados á los elec- 
tos por mi Secretario General. 



40 DOCUMENTOS 



Dado, firmado de mi mano y refrendado por mi Secre^ 
tario General en Cumaná, á -29 de Julio de 1863. — 5 o de la 
Federación. — José Ensebio Acosta, — Por el Ciudadano PresH 
dente. — El Secretario General interino, Antonio Bussian. 



Nombramiento de Comandante de Armas del Estado, 
JOSÉ EUSEBIO ACOSTA. 

PRESIDENTE PROVISIONAL DEL ESTADO DE CUMANA. 

En uso de las facultades que se me han conferido poi* el 
acto popular verificado en esta ciudad el dia 28 del corriente 
mes, 

ACUERDO ! 

Nombrar, como nombro, al ciudadano General Saturio 
Acosta Comandante de Armas del Estado. 

Mi Secretario general participará esta elección al nombra- 
do, comunicándolo además á las autoridades á quienes corres- 
ponda para su inteligencia y efectos consiguientes. 

Dado, firmado de mi mano y refrendado por mi Secretario 
general en Cumaná á 29 de Julio de 1863. — 5? de la Federa- 
ción. — José Ensebio Acosta. — Por el ciudadano Presidente. — 
El Secretario general interino, Antonio Russian, 



Se ordena que el ciudadano General Lámar, Comandante en Jefe 
de la Batería de San Carlos, desempeñe además la Ca- 
pitanía de puerto de esta Capital. 

JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

PRESIDENTE PROVISIONAL DEL ESTADO DE CUMANA. 

En uso de las facultades que se me han conferido por el 
acto popular del dia 28 del corriente mes en esta Capital, 



DOCUMENTOS 41 



ACUERDO ; 

I o El ciudadano General Juan Nepomuceno Lámar, en- 
cardado actualmente del mando en Jefe de la Batería de San 
Carlos, desempeñará además las funciones de la Capitanía del 
puerto de esta plaza. 

2 o Comuniqúese para su inteligencia y fines consiguientes. 

Dado, firmado de mi mano y refrendado por mi Secretar. o 
general en Gumaná, á 29 de Julio de 1863. — 5 o de la Fede- 
ración. — José Ensebio Acosta. — Por el ciudadano Presidente,— 
El Secretario general interino, Antonio Russian. 



Nombramientos de Administradores é Interventores de las Adua- 
nas del Estado ; de Comandantes del Resguardo de este puerto 
y del de Carúpano, y de Administrador é Interventor de la 
Salina de Araya, 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

PRESIDENTE PROVISIONAL DEL ESTADO DE CUMANA. 

En uso de las facultades que se me han conferido por el 
acto popular verificado en esta ciudad el dia 2S del corriente 
mes, 

nombro ; 

I o - Para Administrador de la Aduana de este puerto al 
ciudadano Jesús María Vallenilla, y para Interventor de la 
misma al ciudadano José Antonio Márquez. 

2 o Para la Aduana de Carúpano á los ciudadanos José 
Miguel Font, como Administrador, y Dr. Eloi Lares como In- 
terventor. 

3 o Para Administrador de la Aduana de Rio Caribe al 
ciudadano Diego Bernardo Arismendi. 

4 o Para la de Gruiría al ciudadano José Antonio Fernán- 
dez. 

-5 o Para Comandante del Resguardo de este puerto al 



42 DOCUMENTOS 



ciudadano Comandante Bernardo Serra, y del de Carúpano al 
ciudadano Juan Antonio Núñez. 

6 o Para Administrador de la Salina de Araya al ciudada- 
no General Manuel Urosa, y para Interventor de la misma al 
ciudadano Capitán Pedro Rívas. 

Mi Secretario general participará estos nombramientos á 
quienes corresponda, para los efectos consiguientes. 

Dado, firmado de mi mano y refrendado por mi Secretario 
general á 29 de Julio de 1863 en Cumaná, año 5 o de la Fe- 
deración. — José Ensebio Acosta. — Por el ciudadano Presidente. 
— El Secretario general interino, Antonio Russian. 



Se declaran interinamente vigentes los títulos 16 y 20 de la Cons 

titucion de Venezuela de 18 de Abril de 1857 sobre garan. 

tías y Poder Municipal, y las leyes, decretos, órdenes y 

resoluciones de los Congresos y del P. E. de Venezuela y 

Diputación Provincial de Cumaná, hasta 15 de Marzo de 

1858. Se expresan los Códigos que deben observarse en la 

Administración de Justicia, y las facidtades del Presidente 

Provisional del Estado. 

% 

JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

GENERAL DE DIVISIÓN DE LOS EJÉRCITOS DE LA REPÚBLICA Y 



PRESIDENTE PROVISIONAL DEL ESTADO DE CUMANA, 

Considerando : 

I o Que después de derrocado el Poder de la Dictadura, 
y de la transformación política de esta provincia en Estado li- 
bre é independiente á virtud de los esfuerzos de las armas fe- 
derales, dejaron de existir las leyes que basta entonces regían 
en Venezuela como una emanación de aquel poder ; y 

2 o Que en semejante caso es un deber del primer 
Magistrado del Estado, determinar las reglas á que deben 
ceñirse los empleados públicos en los diversos ramos de la 
Administración y los ciudadanos en el libre ejercicio de sus 
derechos. 



DOCUMENTOS 43 



En# uso de las facultades que me corresponden por el 
acto popular de esta ciudad de 28 del próximo pasado Julio, 

DECRETO. 

Artículo 1? Por ahora y mientras S. E. el Presidente 
provisional «de la Federación, ó la Legislatura respectiva, no 
determinen otra cosa, continuarán rigiendo en el Estado de 
Cumaná en cuanto no sean contrarios á su presente situación 
política. 

1? Los títulos 16 y 20 de la Constitución de Venezuela 
de 18 de Abril de 1857, sobre Garantías individuales y Poder 
Municipal. 

2 o Todas las leyes, decretos, órdenes y resoluciones de 
los Congresos y del Poder Ejecutivo de Venezuela, y Diputa- 
ción provincial de Cumaná hasta el 15 de Marzo de 1858, en 
cuanto no se opongan á las disposiciones expedidas ó que en 
adelante expidiere S. E. el Presidente Provisional de la Fe- 
deración ; y 

3 o Los Códigos civil y de comercio publicados en Ve- 
nezuela el 29 de Agosto y 28 de Octubre del año próximo 
pasado, y Leyes de papel sellado de 30 de Setiembre del 
mismo año, de Registro de 20 de Febrero, y de Procedi- 
mientos y de Abogados de 2 de Marzo último. 

Artículo 2? El Presidente Provisional del Estado desem- 
peñará en él interinamente todas las funciones atribuidas al 
Poder Ejecutivo y Gobernadores de Provincia por las leyes 
vigentes en Venezuela el 15 de Marzo de 1858. 

Artículo 3 o El Presidente del Estado se reserva mandar 
poner en adelante en observancia aquellas leyes y disposicio- 
nes de Venezuela posteriores al 15 de Marzo expresado, cuya 
conveniencia vaya haciendo notoria la práctica de los negocios 
públicos. 

Dado, firmado de mi mano y refrendado por el Secretario 
General interino, en Cumaná á 6 de Agosto de 1863. — 5 o de 
la Federación. 

José Eusebio Acosta. 
Por el Ciudadano Presidente. -El Secretario General interino, 

Antonio Eussian. 



•í-í DOCUMENTOS 



SATURIO ACOSTA, 

JEFE DE ESTADO MAYOR GENERAL DEL EJERCITO DEL 
ESTADO DE CÜMANA. 

Conciudadanos ! • 

Vengo á anunciaros una feliz nueva: Campano se ha ren- 
dido á nuestras armas, reconociendo la superioridad de nues- 
tras fuerzas y la opinión nacional suficientemente demostrada. 
Un convenio ajustado ayer en Cariaco nos pondrá mañana en 
posesión de esa porción importante del Estado, y de los otros 
Cantones de la Cordillera con los elementos de guerra que 
contienen y los soldados que los guarnecen. 

Compañeros de armas! 

/ 

El convenio de Cariaco, que no cuesta lágrimas ni . san- 
gre á ningún venezolano, es una de esas conquistas pacíficas, 
en que el vencedor receje sólo aplausos y una gloria que 
nadie maldice. Regocijaos, pues, pur ese triunfo incruento 
de la Libertad sobre el despotismo, de los principios tutela- 
res sobre la omnipotencia dictatorial. 

Jefes, Oficiales y soldados ! 

Oid con entusiasmo las cláusulas del convenio ; y repetid 
conmigo, llenos de santo júbilo. 

Viva el General Juan G. Falcon ! 
Viva el grande Ejército Federal ! 
Viva el Jefe Superior del Estado de Cumaná! 



Cumaná, Junio 3 de 1863. 



SATURro Agosta. 



CONVENIO. 



Los infraescritos, ciudadanos Luis Marcano, Coronel Jo- 
sé Miguel Rubio y segundo Comandante Ángel Félix Barberii, 
los dos primeros á nombre del Coronel Pedro Vallenilla y el 
segundo á nombre del General de División José Eusebio Acos^ 



DOCUMENTOS 45 



ta, todos suficientemente autorizados por sus Jefes respecti- 
vos, para aj ustar las condiciones que hayan de poner término 
á la guerra civil que tiene lugar en la provincia de Cumaníí, 
y considerando que después del tratado preliminar de paz 
celebrado por los secretarios generales Sres. Dr. Pedro José 
Rojas y General Antonio Guzman Blanco, la República en- 
tera está casi toda pacificada, hemos pactado, para evitar los 
desastres consiguientes á la continuación de la guerra, que ya 
carece de objeto, las clausulas siguientes : 

1? El Coronel Pedro Vallenilla, por sí ó por comisiona- 
dos, entregará al General José Eusebio Acosta, ó á quien lo 
represente, la plaza de Campano con todos los elementos de 
guerra que contiene. 

2* Así mismo pasarán los demás Cantones de la Cordillera 
de Barlovento, con todos los elementos de guerra que en ellos 
existan, á la autoridad del General José Eusebio Acosta, á 
medida que este Jefe vaya presentándose en sus respectivos 
territorios. 

3?- Los Jefes, Oficiales, autoridades, empleados y demás 
individuos que hubieren tenido compromisos con el Gobierno 
Dictatorial, no serán molestados por ellos, y quedan en liber- 
tad de permanecer en el país ó pedir sus pasaportes, que les 
serán concedidos sin restricciones ; pero, los individuos de tro- 
pa de sargento abajo, quedarán bajo la autoridad del General 
José Eusebio Acosta, de conformidad con las leyes que rijen 
en esta materia. 

4^ Los Jefes contratantes dictarán á la brevedad posible 
todas las medidas que sean necesarias para hacer cesar toda 
clase de hostilidad, á fin de establecer el estado de paz que se 
desea, sin pérdida de momentos. 

5? Estas convenciones serán ratificadas por los Jefes en 
cuyo nombre se ajustan, el dia cuatro del corriente, en la 
ciudad de Carúpano, y en la casa del ciudadano francés Am- 
brosio Siseo, á donde concurrirán dichos Jefes, acompañados de 
sus Estados Mayores ; debiendo quedar las tropas del Coronel 
Vallenilla en sus cuarteles y las del General Acosta entre las 
posesiones del Sr. José María Rivero y el ciudadano francés 
Próspero Balan. 

El General José Eusebio Acosta, por un acto espontáneo 
de su voluntad, se reserva poner en libertad á los prisioneros 
habidos en Cumaná el 19 de Mayo último, con excepción de 



46 DOCUMENTOS 



aquellos que por delitos comunes se hallaren sujetos á la ju- 
risdicción de los tribunales civiles. 

Cariaco, Junio 2 de 1863. 
Luis Marcano. — José Migad Rubio. — Ángel Félix Barberil. 

Es copia fiel. — Barberil. 



JOSÉ EUSEBIO AGOSTA, 

General de División dé los Ejércitos de la República y Jefe 

Superior militar del Estado de Cumaná, al Ejército 

y á sus conciudadanos. 

Conmilitones ! 

La guerra portentosa sostenida durante un lustro por los 
soldados civiles de la Federación contra las legiones iracundas 
de la tiranía, ha terminado por el triunfo espléndido i glorioso 
de ese gran monarca que se llama el pueblo. 

El autócrata, sin fuerzas para continuar la resistencia, aba- 
tido y postrado, al sentir que su trono se hundía, ha devuelto 
á la Nación el poder que la usurpó ; y si no ha caido al fondo 
del abismo á cuyo borde le condujo su insana ambición, es 
sólo porque imploró la inagotable magnanimidad del gran 
Caudillo de la gran Revolución; y el ecxelso Titán, siempre ad- 
mirable, le tendió noblemente su mano protectora. 

La Alocución á que se va á dar lectura, dirigida por el 
ciudadano General Gruzman Blanco al Ejército del Centro, os 
impondrá de ese triunfo, que asegura á la República la paz ; 
pero, no la paz bastarda, efímera y degradante, producto de la 
opresión, sino la paz legítima, durable y honorífica, produc- 
to de la Libertad. 

Ya no habrá poderoso en Venezuela que ose poner obstá- 
culos á la marcha progresiva de la Democracia, diosa adorada 
del hemisferio occidental, llamada no muy tarde á tomar po- 
sesión del orbe entero, para dicha de la humanidad, envile- 
cida por los Césares. 

La Asamblea de que habla el Jefe del Distrito Central, es 
el Ocaso de la Dictadura ; no el Oriente de la Federación, 
porque la Federación ilumina ya la Patria desde, su zenit. 



documentos 17 



Quiero deciros, soldados, que no hemos alcanzado el éxito 
para crear la posibilidad de perderlo. La causa por que habéis 
derramado vuestra preciosa sangre, no está sujeta al querer 
de ninguna Asamblea. Proclamada con vuestra independencia 
y triunfante en los Consejos de Minerva como en los campos 
de Marte, la Federación es. 

Encantaos en la magnífica figura de Venezuela, sentada 
sobre sus trofeos, rodeada de la Libertad, de la Igualdad y de 
la Fraternidad, é irradiada su altiva frente por la estrella del 
soberbio pabellón que ondula desde el Táchira hasta el Paria. 
Es la obra de vuestro heroísmo, y os vale esta dulce recom- 
pensa : el amor de vuestros compatriotas ! 

Recibid mis felicitaciones por la seguridad de que nadie 
podrá ya vulnerar nuestros sacrosantos derechos, y celebrad 
con entusiasmo la victoria de la Federación, como el adveni- 
miento de la paz, el fin de las calamidades y el principio de 
la prosperidad y del esplendor de la Patria. 

Rio Caribe, Junio 23 de 1863. 

José Eusebio Acosta. 



JOSÉ EUSEBIO AGOSTA, 

General de División de los Ejércitos de Venezuela y Presidente 
Provisional del Estado de Cumaná, etc., etc. Al Ejército. 

Compañeros de armas ! 

Esta vuestra última cruzada es de paz y de concordia. 

Abandonemos por cortos dias el suelo de esta capital, de 
tan gratos recuerdos para nosotros, y marchemos al Estado de 
Maturin que nos llama con precisión para hacer efectiva su 
alianza con el de Cumaná. Para formar un solo pueblo gran- 
de, independiente y soberano bajo el sistema federativo. Mar- 
chemos ! Los defensores de la Libertad no tienen patria 

señalada: es el mundo entero. Ellos combaten donde quiera 
con el mismo entusiasmo, abnegación y valor, siempre que 
se hace necesario, y es por eso que la humanidad les tributa 
laureles, los llama héroes y las naciones democráticas los 
apellidan Libertadores. 



4S DOCUMENTOS 



Sólo palmas y flores guarda para nosotros el Estado de 
Maturin. El quiere felicitaros por vuestros triunfos admira- 
bles, por vuestra constancia y resignación. El quiere con- 
templaros en su seno y tributaros un espléndido homenaje, 
al cual debéis corresponder dignamente y como cabe á la 
hidalguía del soldado cumanés. 

Compatriotas ! 

Vamos á practicar la reconciliación con nuestros hermanos 
de aquel Estado, con quienes á pesar nuestro estuviéramos algún 
tiempo desacordados á causa de las creencias pwíticas que cada 
uno profesaba, lo cual queda ya sepultado en el abismo» del 
olvido, para no recordarlo jamás. Uno solo sea nuestro pen- 
samiento: Union ! 

Cumaneses ! 

Siento separarme, pero el ciudadano General Comandante 
de Armas á quien dejo representándome, es bien conocido de 
vosotros por su lealtad y patriotismo y confio, en que llenará sa- 
tisfactoriamente, para vosotros y para mí, los deberes de su 
puesto. 

Viva la Federación ! 

Viva el Presidente Provisional de la Confederación ! 

Viva el Ejército Libertador del Estado de Cumaná. 

José Eusebio Acosta. 

Cuartel general. — Cumaná, Agosto 12 de 1863.-5° de la 
Federación. 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

Presidente provisional del Estado de Cumaná, etc., etc., 
á sus habitantes. 

Conciudadanos ¡ 

Ha llegado para mí el momento más solemne en que 
pudiera dirijiros mi voz. 

Publicada la Constitución general y expedido él Decreto 
convocatorio de la Asamblea Constituyente del Estado, va 



DOCUMENTOS 40 



éste á entrar de lleno en el régimen federal que de muy atrás 
ha proclamado y sostenido con sacrificios gloriosos. 

En semejante situación me corresponde, como vuestro 
Magistrado superior, dar el primer paso, franco, leal y desin- 
teresadamente en el camino de los principios ; garantizar la 
libertad eleccionaria en toda su amplitud, y dar, más que 
ningún otro, muestras de amor, respeto y sumisión á la Cons- 
titución del país, para contribuir por mi parte á que la 
política de intrigas y violencias ó de hipócritas ficciones quede 
olvidada, porque de ella sólo se han derivado desgracias y 
calamidades ; y' á que los usos legales del Republicanismo y 
de la Democracia, tan invocados de ordinario, en la tribu- 
na, en la prensa y la magistratura, y tan contradichos en 
los hechos, vengan á ser una verdad práctica de nuestra fu- 
tura vida política. Lo contrario seria continuar la inmensa 
serie de escándalos que han desprestigiado la doctrina demo- 
crática en la América del Sur y cuya continuación no dará 
mas resultado que su descrédito completo. 

Un magistrado nacido de una revolución popular debe 
tener plena confianza en el pueblo y dejarlo arbitro único 
de su suerte, alejando hasta la sospecha de que su autori- 
dad pueda servirle de medio para continuar indefinidamente 
ejerciendo el poder público ; como ha sucedido frecuentemen- 
te, á despecho las más veces de la opinión, y con detrimen- 
to del mérito de otros ciudadanos que tienen derecho á di- 
rigir los asuntos de la comunidad. De ordinario, los ser- 
vicios prestados en los campos de batalla han venido á ser un 
título perpetuo de mando; la espada de los guerreros ha ocu- 
pado con insuficiencia el lugar que correspondía á la pluma 
del estadista, y el estruendo militar y los prestigios de la vic- 
toria han usurpado el magestuoso imperio que sólo correspon- 
día á la lei. 

La prolongación de semejante abuso y su erección en sis- 
tema seria la negación de nuestros principios; seria una bur- 
la irritante de todas las instituciones, consumaria la ruina ab- 
soluta de la Patria, y, convirtiendo el país en un inmenso 
teatro de desórdenes y de atentados escandalosos, traería á 
nuestro nombre la afrenta y la execración de la posteridad. 

Conciudadanos ! 

En vista de estos peligros, el funcionario no será nunca 
demasiado escrupuloso; por lo que creo un deber imprescin- 
dible aseguraros mi propósito inmutable de dejaros en la más 
5 



/ 

50 DOCUMENTOS 



completa libertad de elegir el que haya de sucederme ; y 
para que esta seguridad no parezca una manifestación hipó- 
crita de desprendimiento, como tantas qne por desgracia he- 
mos visto, renuncio de antemano formal y solemnemente cual- 
quier puesto público con que mis amigos tengan la intention 
de honrarme en la próxima Asamblea Constituyente del Es- 
tado. Ciudadanos civiles hai de elevadas dotes, de virtudes 
probadas y de un mérito indisputable : buscad entre ellos y 
fijaos en aquel que por su talento, instrucción, honradez y 
antecedentes de amor al sistema federal, os parezca más pro- 
pio para asegurar la paz de los pueblos y la estabilidad de 
las instituciones. Yo prestaré mi apoyo gustoso á ese Presi- 
dente de vuestra elección, y se lo prestarán sin duda ningu- 
na todos los corazones generosos y patriotas que deseen cerrar 
para siempre el abismo de la guerra, y levantar sobre él el 
templo de la concordia para honra, gloria y provecho de la 
Patria. 

Os presento el testimonio de mi gratitud por mi eleva- 
ción á la Presidencia provisional, en cuyo puesto he procu- 
rado á todo trance conservar la paz, sin embargo de los em- 
barazos y peligros en que no podia menos que abundar ei 
largo tiempo que ha mediado entre el triunfo de la Federa- 
ción y el orden constitucional. Los pocos dias que aun me 
restan como primer Magistrado serán consagrados á reunir los 
datos, que necesita la Legislatura para dar principio á la or- 
ganización del Estado. 

Cumaná, Julio 8 de 1864,-6? de la Federación. 
Dios y Federación. 

José Eusebio Acosta. 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

GENERAL EN JEFE DE LOS EJÉRCITOS DE LA REPÚBLICA &? óu &? 

A la primera Brigada de la División "Vengadora." 

Compañeros ! 

Cumplido está vuestro solemne juramento d# consolidar 
la Libertad, y terminada la empresa de regeneración que 
empezasteis en 1859. 



documentos 51 



Jíimíís imperó para vosotros la voluntad del Tirano, ni 
una sola vez sus turbas mercenarias llevaron el terror á vues- 
tros corazones heroicos. Tampoco sus acciones feroces, ni las 
veleidades de la fortuna influyeron en perjuicio de nuestro 
ánimo; porque todo golpe de la suerte sublimaba vuestro 
valor y eexitaba vuestro orgullo. 

Soldados! Ni miras ambiciosas, ni torpes instintos, ni 
criminales propósitos os llevaron al campo de batalla; fueron 
sí los sentimientos más patrióticos, el amor más puro, el 
deseo más noble, la convicción más sagrada. 

No sin títulos os lanzasteis al combate. Recurristeis á 
las armas, cuando ultrajado el honor de la República, exigia 
reparación, y cuando un grandísimo riesgo amenazaba de muerte 
nuestra adorada independencia. Nada habria sido entonces 
más criminal que nuestra indiferencia : nada mas inicuo que 
nuestra sumisión al godismo. 

Elocuente, aunque terrible lección debe sernos la suerte 
fatal que ha cabido á algunas Naciones americanas, víctimas 
del furor oligárquico y de la mas aleve traición. Semejante al 
suyo era el porvenir que nos aguardaba : pero la Providen- 
cia, benévola con vosotros, bendijo una ocasión más nuestra 
alta misión, como bendecirá siempre los supremos esfuerzos de 
todo pueblo, que luche por alcanzar su redención política y 
social. 

Valientes vengadores ! Cuanto pudiera decir en elogio de 
vuestro valor está ya bastante repetido : proverbial ha ve- 
nido á ser vuestra excesiva generosidad. Cu maná no dege- 
nera jamás. Sus hijos de hoi son los mismos de " Sorondo " 
" La Puerta," " Bocachica," "Maturin," " Ayacucho," &.¡ &. 

Gloria al pueblo en que los grandes hechos de las gene- 
raciones pasadas sirven de estímulo á las futuras !! 

Al retiraros al reposo doméstico, nada os debe lisonjear 
más que la situación de la Patria, representada en el Gobier- 
no Nacional por vuestro digno Caudillo el General Falcon y 
los Generales Guzman, Bruzual y Ochoa que, la garantizan 
suficientemente. 

Cumaneses! Yo no soi mas que un soldado de la Liber- 
tad, hijo del pueblo, idólatra de sus derechos, amigo y compa- 
ñero vuestro, que á la par ha sufrido las mismas calamidades 
y que hoi es partícipe de satisfacción igual. 

Nada me separa ni me distingue tampoco de vosotros, 
porque si la casualidad me hizo vuestro Jefe, la lei, el deber 
y mis propios sentimientos me hacen el más humilde de mis 



DOCUMENTOS 



conciudadanos. Si por acaso algún lauro se me dedicare, ese 
lo tributaré á la Patria ; porque es á ella á quien correspon- 
de ataviarse con el fruto de nuestros sacrificios. 

Graves circunstancias me obligan á veros partir sin pode- 
ros acompañar, cual es mi más ardiente deseo; mas no por eso, 
al pisar los gloriosos umbrales de esa ciudad querida, olvidéis 
los estrechos lazos con que estamos unidos y el afecto since- 
ro que os profesa vuestro fiel compañero que os dice Adiós. 

Viva el Gobierno Nacional ! 

Viva el libre y soberano Estado de Cumaná l 

Viva la heroica División Vengadora ! 

Cuartel General en Maturin, á 18 de Febrero de lS64,-6? 
de la Federación. 

José Eusebio Acosta. 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

GENERAL EN JEFE DE LOS EJÉRCITOS FEDERALES DE VENEZUELA 
Y PRESIDENTE PROVISIONAL DEL ESTADO DE CÜMANA. 

A SUS HABITANTES. 

Cumaneses ! 

Antes de ayer tuve la pena de anunciaros que había es- 
tallado la guerra civil en Nueva Esparta. Hoi me cabe la 
gran satisfacción de haceros saber que aquella ha termina- 
do por consecuencia de un convenio entre los beligerantes. 
El astro de la Paz; ha vuelto á derramar su luz sobre el te- 
rritorio de la noble Margarita, cuyo heroísmo la hizo merecer 
un dia el título de Nueva Esparta con que hoi se distingue 
entre sus hermanas de la Union. 

El término acelerado de la discordia que amenazaba con 
lágrimas y sangre á tan importante Estado es uno de los triun- 
fos más benéficos de la opinión. Sin la fuerza que sólo ella 
comunica á los partidos que la apoyan : sin el prestigio con 
qiíe rodea las instituciones que la siguen y los majistrados que 
la obedecen; la discordia, prendiendo en un ángulo del territo- 
rio nacional, se habría esparcido prontamente por sobre todo 



DOCUMENTOS 53 



«1 para repetirse las escenas de espantosa desolación y muerte 
de que fuimos testigos durante cinco años. 

Pueden la ambición, el anhelo de venganzas injustificables, 
la ceguedad y soberbia de un bando conocidamente retrógrado 
tramar conspiraciones en secreto y llegar hasta hacerlas esta- 
llar ; pero no seria sino para dar lugar á nuevos triunfos del 
partido, que sostenga los principios civilizadores de la verda- 
dera Democracia. 

Gumaneses ! 

Eegocijáos conmigo. A la sombra de la Federación, con 
amor sincero y leal á la República, en nombre de la Cons- 
titución amada y generosa que rige sus destinos, y defen- 
diendo constantemente los intereses y derechos populares, es- 
peremos confiados la victoria de nuestra santa causa cada vez 
que se viere amenazada. Jamás prevalecerán los enemigos de 
la Libertad, destinada por la mano de Dios á salir triunfante 
de toda oposición. 

Viva la unión !!! 

Viva él Gobierno Nacional !!! 

Viva él Ciudadano Presidente de la Federación Venezolana !!t 

Cumaná, Junio 20 de 1864. 

José Eusebio Acosta. 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

General en Jefe de los Ejércitos Federales de los Estados Unidos 
de Venezuela y Presidente Provisorio del Estado de Cumaná. 

Ciudadanos ! 

El Ejecutivo Nacional me participa los graves sucesos que 
están consumándose en otras Secciones de la República, que 
vienen á sorprender dolorosamente á aquellos ciudadanos que 
gozan del inestimable beneficio de la paz, después de largas 
años de tormentosa contienda, y que buscan en las faenas hon- 
rosas del trabajo la reparación de los males que sobre todos 
descargó la implacable mano de la guerra civil. 



54 DOCUMENTOS 



Colocado forzosamente á vuestra cabeza, buscaré con em- 
peño en mi calidad de Presidente del Estado, todos los me- 
dios que puedan conducirme á conservar la paz en nuestro se- 
no, como la primera y la mayor necesidad del momento. No 
hai nadie que pueda detenerme en semejante propósito, que 
considero boi más que nunca mi más grave deber. 

Espero que la sensatez de los habitantes del Estado sea mi 
mejor ayuda para llegar al término indicado. 

Viva la Federación ! 

Cumaná, Setiembre 6 de 1864.— 1? y 6° 

José Eusebio Agosta. 

Por el General Presidente. — El Secretario General, 

Ángel F. Baroerii. 



Decreto mandando colocar el retrato del Ciudadano General José 
* Ensebio Acosta en todas las Oficinas del Estado. 

LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE DEL ESTADO SOBERANO 
DE LA NUEVA ANDALUCÍA. 

Considerando : 

19 Que el ciudadano General en Jefe José Eusebio 
Acosta, como Caudillo de la gloriosa Revolución Federal en 
este territorio, ha prestado con pericia, constancia y valor 
grandes servicios á la causa desde el principio hasta su com- 
pleto triunfo ; 

2 Que este ilustre Jefe, lejos de envanecerse con sus 
victorias ha dado pruebas inequívocas de su modestia, con- 
firmando con ahinco su amor á las instituciones populares ; 

3 o Que su noble desprendimiento es un modelo de virtud 
republicana que le hace digno de la admiración y de la his- 
toria de los hombres célebres ; y 

4 o Que está en la gratitud y conveniencia de los pueblos, 
mantener viva y perpetuamente la memoria de sus grandes be- 
nefactores j 



DOCUMENTOS 55 



DECRETA : 



Art. I o En todas las oficinas públicas del Estado se co- 
locará el retrato del ciudadano General José Eusebio Acos- 
ta, que llevará esta inscripción : "JOSÉ EUSEBIO AGOS- 
TA, VALIENTE CAPITÁN Y DEFENSOR DE LOS DE- 
RECHOS DEL PUEBLO." 

§ único. Los retratos que han de colocarse en el salón de 
las sesiones de la Legislatura, en la sal'a del Despacho del Po- 
der Ejecutivo y en la de las sesiones del Concejo Municipal 
del Departamento Maturin, serán de cuerpo entero al óleo y 
del tamaño de la estatura natural : y los demás retratos serán 
de medio cuerpo, litografiados, reduciéndose las dimensiones á 
la tercera parte. 

Art. 2° Para llevar á efecto lo dispuesto anteriormente se 
destinan dos mil quinientos pesos. El Poder Ejecutivo dicta- 
rá todas las medidas conducentes á la ejecución de este de- 
creto. 

Art. 3 o Queda refundido en el presente Decreto el acuer- 
do de la Asamblea Constituyente del Estado de Maturin, dic- 
tado el 10 de Octubre de 1864, referente al asunto. 

Dado en el salón de las sesiones de la Asamblea Constitu- 
yente del Estado Soberano de la Nueva Andalucía, en . la 
ciudad de Cumaná, á 29 de Enero de 1865, — 2 o y 7 o 

El Presidente, 

Manuel Norberto Vetancourt. 
El Secretario, 

Miguel Ramos. 



Poder Ejecutivo del Estado. 

Cumaná, Febrero 3 de 1865.-2° y 7° 
Ejecútese. — El Primer Designado encargado, 

Antonio Russian, 
El Secretario General, 

Valentín Machado, 



ñC) DOCUMENTOS 



JOSÉ EÜSEBIO AGOSTA, 

General en Jefe de los Ejércitos de la Union, Jefe de 
Operaciones del Estado de la Nueva Andalucía &? &?• 

A SUS HABITANTES, 

Ciudadanos ! 

El Gobierno Nacional ha puesto en mi conocimiento que 
en el Centro y Occidente de la República se encuentra en 
peligro la paz común, por haberse dado el grito de guerra 
en más de un Estado. Partidos heterogéneos, de aspiracio- 
nes contrapuestas, flameando banderas distintas, han desoído 
la voz de la razón y la prudencia para revivir aquellos dias 
tristes y sangrientos que quisiera la Patria relegar al ol- 
vido, con el goce de largos años de laboriosa tranquilidad. 

Aleccionados los pueblos en la terrible escuela de la 
guerra, es casi cierto que condenarán á una á aquellos ciu- 
dadanos que irreflexivamente han alzado la enrojecida ban- 
dera de la contienda civil: porque ella no puede ser hoi 
más que un sudario oprobioso para nuestras instituciones. 
Estas, por defectuosas que sean, serán siempre preferibles á 
la agitación de los campamentos y á las zozobras de las ba- 
tallas ; pues sólo la discusión pacífica encamina los pueblos 
á las mejoras políticas y modifica saludablemente los hábitos 
sociales. 

Alguna vez la guerra es la última razón de los pueblos 
cuando el derecho es oprimido por la fuerza de gobiernos in- 
capaces ó tiránicos; cuando se ha agotado la discusión ; cuan- 
do es evidente el reinado de la injusticia; pero en ningún ca- 
so es legítima la insurrección de un partido que no ha ilustra- 
do con la discusión la opinión pública ; que no se ha osten- 
tado grande, unido y civilizador; que no ha exhibido un pro- 
grama de adelantamiento, ni buscado los títulos de su autoridad 
en los intereses de las mayorías, única fuente de legitimidad 
en las controversias políticas de las Naciones. 

Ciudadanos ! 

Evitemos en cuanto nos sea dado el contagio de las lu- 
chas intestinas. Cualquiera que haya de ser la suerte que el 
destino reserve á nuestra Patra, mantengámonos firmes en 
el propósito de conservar la tranquilidad comprada á tan caro 
precio: no convirtamos el fruto de nuestros trabajos en una 



DOCUMENTOS 



quimera dolorosa, en una ilusión desvanecida ; ni permitamos 
que el campo fecundado con el sudor del hombre honrado y 
pacífico, se torne en tierra ingrata, desolada por las plantas 
de las legiones fratricidas. Que nuestra bandera no se man- 
che, abandonando las instituciones; y si por desgracia la la- 
va ardiente de la revolución nos arrastra en su camino, sa- 
crifiquémoslo todo por haber querido conjurarla, antes que por 
prestarle una ayuda á todas luces digna de reprobación. 

Ahora como siempre, mis intereses son los intereses de la 
comunidad, y cualesquiera que sean los arcanos del porvenir 
puedo ofreceros que no desmentiré en el momento supremo las 
acciones anteriores de mi vida. Soldado de la Patria, mi de r 
ber es servirla! ¡Que cada cual se proponga cumplir el su- 
yo, y de seguro que nuestros esfuerzos no serán inútiles ! 



Viva la Paz ! 

Viva la Constitución ! 



Cuartel general en Maturin, á 20 de Octubre de 1865. — 
2 o de la Ley y 7° de la Federación. 



José Eusebio Agosta. 



PUBLICACIÓN OFICIAL. 



CONVENIO DE PAZ. 

El General Enrique Silva, primer Jefe de las fuerzas orga- 
nizadas en el Estado para combatir con las que sostenían la 
Revolución triunfante en Caracas, y comisionado especial por 
el Gobierno de Cumaná, por una parte; y los Generales José 
Victorio Guevara, Jefe de E. M. G. del Ejército de la Nueva 
Andalucía, y Rómulo Camino y Coronel Mateo Sosa, por par- 
te del Ciudadano General José Eusebio Acosta, Comandante 
en Jefe del mismo Ejército, autorizados suficientemente para 
aj ustar los medios de un arreglo que ponga término á la gue- 
rra en el Estado, hemos convenido en los particulares siguientes: 

1? El Gobierno y las fuerzas de Cumaná reconocen y sos- 
tienen la autoridad del Gobierno establecido en Caracas por 
la Revolución, 



DOCUMENTOS 



2? Reconocen, igualmente, al Ciudadano General José 
Eusebio Acosta en su carácter de Comandante eu Jefe del 
Ejército del Estado; y en tal virtud, quedan á su disposición 
las tropas, parque y demás elementos de guerra existentes en 
Cumaná y demás plazas ocupadas por la contrarevolucion. 

3 o Así las autoridades civiles como las militares, depen- 
dientes del Gobierno de Cumaná, que no desempeñen cargo 
de carácter nacional, quedan reconocidas en sus respectivos 
puestos; bien entendido, que las primeras no' funcionarán más 
del tiempo preciso en que deban practicarse las elecciones, 
conforme á la Constitución y leyes vijentes del Estado. 

4 o Los prisioneros que de una y otra parte se hallan hecho, 
durante la guerra, serán puestos en libertad; y los buques que 
por consecuencia de aquella haya apresado la flotilla que hos- 
tiliza las costas de Cumaná, serán devueltos á sus respectivos 
dueños, por órgano de la autoridad competente. 

5 o Ningún individuo será perseguido ni enjuiciado por la 
conducta que haya observado durante la contienda, en los 
asuntos puramente políticos. 

6 o El Gobierno reconoce los créditos que haya contraído 
el de Cumaná desde la fecha del contrapronunciamiento hasta 
hoi, siempre que estos sean comprobados con arreglo á las le- 
yes, decretos y resoluciones vijentes. 

7 o La validez del presente convenio dependerá de la .apro- 
bación que le den el Comandante en Jefe del Ejército del Es- 
tado y el Gobierno de Cumaná: y no empezará á surtir efecto, 
para ambas partes, sino desde la fecha de su ratificación. 

8? El canje de las ratificaciones se hará en el término 
de diez dias, después de la fecha del presente convenio, y en 
Guanaguana ; suspendiéndose, entre tanto, toda hostilidad. 
En fé de lo cual firmamos dos de un tenor, en San Francisco 
á 12 de Setiembre de 1S6S. 

Enrique Silva. J. V. Guevara. 

Hámulo Camino. Mateo Sosa. 



RATIFICACIÓN DEL GOBIERNO DEL ESTADO. 

La Presidencia constitucional de la Nueva Andalucía, 

Considerando : 
1° Que Cuman¡í, desde el 22 de Junio último, ha estado 



DOCUMENTOS 



sosteniendo ella sola, con honor y lealtad, el Gobierno cons- 
titucional de la República, sin omitir sacrificios de ninguna 
especie, para alcanzar la unión por el Derecho y mantener el 
orden y la paz con el imperio saludable de la Lei. 

2? Que aquel Gobierno ha desaparecido, según lo re- 
vela el convenio ajustado en San Francisco, parroquia del De- 
partamento Piar, entre el Subinspector General de los Ejérci- 
tos de Oriente, General en Jefe Enrique Silva, y el General 
José Eusebio Acosta, Comandante en Jefe de las fuerzas re- 
volucionarias, el doce de este mes : convenio que se ha re- 
mitido á esta Presidencia para su ratificación, suspendiéndose 
entre tanto las hostilidades. 

3 o Que ese ajuste es una prueba evidente de que el Ge- 
neral Silva tiene ya por un hecho consumado le inexisten- 
cia del Gobierno constitucional, el triunfo completo de la 
Revolución y la inutilidad de continuar una guerra fratricida. 

4 o Que es urgente poner término á los males y sacri- 
ficios públicos, cuando está visto que son ya estériles y 
eminentemente perjudiciales á los verdaderos intereses de la 
Patria; y 

5? Que es un deber imprescindible de todo patriota y 
buen republicano el consultar la opinión y la salud de la 
República, y someterse humildemente al voto de la mayoría 
nacional. 

Oido el dictamen de varios comisionados diplomáticos y 
el consejo de los Oficiales Generales existentes en esta plaza. 

Decreta : 

Art. I o El Estado de la Nueva Andalucía se adhiere 
al pronunciamiento de los pueblos de Veneznela en favor 
de la Revolución triunfante en Caracas, y reconoce de con- 
siguiente el Gobierno nacional allí establecido, para conservar 
la unidad de la misma República, la integridad de su terri- 
torio y el imperio de las leyes. 

Art. 2? Acuerda una amnistía plena y completa por fal- 
tas ó delitos políticos, y pone en libertad á los presos por 
dichas causas. 

Art. 3 o Confia la seguridad y defensa de su autonomía, 
y del orden y la paz, al General en Jefe José Eusebio Acos- 
ta, con el carácter de Comandante en Jefe de los Ejércitos 
del Estado. 

Art. 4? Ratifica así esta Presidencia el convenio celebra- 
do entre los Generales Enrique Silva y José Eusebio Acosta 
en la parroquia de San Francisco, el dia doce del corriente 



60 DOCUMENTOS 



mes, y qne se publicará junto con este decreto para su cum- 
plimiento. 

Art. 5? Cangeadas las ratificaciones y afianzados el orden 
y la paz del Estado, procederán los Municipios á practicar sin 
pérdida de tiempo las elecciones populares, para el nombra- 
miento de nuevos magistrados y funcionarios, con arreglo á 
las leyes. 

Dado en Cumaná, á 16 de Setiembre de 1868. — Año 5? de 
la Lei y 10? de la Federación. 

El Presidente, José Silverio González. 

El Secretario general, V. Márquez Alva. 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

COMANDANTE EN JEFE DEL EJERCITO DE LA NUEVA ANDALUCÍA. 

Al pueblo y al Ejército de Maturin. 
Conciudadanos ! 

Una nueva revolución acaba de ser debelada en el Estado. 

No satisfechos los enemigos del orden público de la gene- 
rosidad que con ellos se ha empleado en todas ocasiones y de 
las seguras garantías que siempre han gozado, intentaron lle- 
var á cima sus pretensiones de mando absoluto y realizar 
sus insensatos deseos, poniendo para conseguirlo tan odiosos 
medios, que la lealtad excusa y el honor condena. 

La opinión, esa falange poderosa de los Gobiernos popu- 
lares, apoyada en la justicia y en el valor, ha humillado ver- 
gonzosamente á los trastornadores de la paz: ha puesto de ma- 
nifiesto la debilidad de sus fuerzas para combatirnos: ha de- 
mostrado, en fin, que ella es invencible y que la causa de la 
Libertad no sucumbe ni á las insidias del cobarde, ni á las de- 
fecciones del traidor. Dos combates han bastado apenas para 
disipar las huestes de ilusos que, guiados por el engaño ó 
seducidos por lisonjeras pero indecorosas promesas, derraman 
su sangre ignorantes de la injusticia que defienden y de la 
legalidad que combaten. 



DOCUMENTOS (¡1 



¡ ¡ Semejante responsabilidad pesará perpetuamente sobre 
los culpables ! ! 

Jefes, oficiales y soldados ! Aun resuenan los últimos dispa- 
ros de nuestras armas y un generoso perdón proteje ya á esos 
extraviados ciudadanos : un completo olvido sucede á las fa- 
tales consecuencias de la exaltación de los finimos, porque la 
venganza y el egoísmo son pasiones innobles ajenas á los 
defensores de la Libertad. 

Vuestra conducta me ha satisfecho : habéis correspondido 
á mis esperanzas : habéis dado al Gobierno Nacional la más 
espléndida prueba de vuestra adhesión al orden. Afianzado es- 
te, el Estado tomará nuevamente su progresiva marcha prote- 
gido por las liberales instituciones que nos rigen y garantido 
suficientemente por los encargados de su seguridad. 

Maturineses ! Constante en mi propósito de paz, la guerra 
no es para mí el objeto de mis sentimientos : provocado in- 
discretamente á ella, la acepté en cumplimiento de mi honor 
y de mi deber como una necesidad funesta ; pero si una vez 
más fuese necesario el sacrificio, lo consumaré gustoso por 
vosotros y por la paz. 

Viva el Gobierno Nacional! 

Viva el General en Jefe ae los Ejércitos de Oriente ! 

Viva el Ejército del Estado! 

Cuartel General en Maturin, á 8 de Enero de 1869. — 
6 o y 11? 

JOSÉ EüSEBIO ACOSTA. 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

A SUS COMPAÑEROS DE ARMAS. 



Obedeciendo á los reclamos de la Patria y á la noble emu- 
lación que inspira el heroísmo, vengo á compartir con voso- 
tros el cumplimiento de un sagrado deber. 

La Administración General de la Nación ha roto sus tí- 
tulos al acatamiento popular, porque, asumiendo un carácter 



* 



í>2 DOCUMENTOS 



faccioso, ha conspirado abiertamente contra las instituciones, 
conculcando así los fueros autonómicos de los Estados, que 
son el eje giratorio de la Constitución Federal. 

En presencia de tan incalificable atentado, no queda otro 
recurso al patriotismo que librar al sagrado derecho de insu- 
rrección la reivindicación de las instituciones ; ya que la tira- 
nía doméstica ha cerrado las puertas á las reclamaciones del 
derecho, ahogando la voz independiente de las Legislaturas 
Seccionales con el estrépito de sus armas liberticidas. 

Lo que hoi existe en la capital de la República no es el 
Gobierno legítimo de la Federación, sino una autoridad usur- 
pada é ineficaz, cuyos actos son nulos por ilegítimos, y aten- 
tatorios por facciosos. 

Es la Dictadura con todo su horrible cortejo de persecu- 
ciones y de lágrimas, de sangre y de exterminio, que sueña 
una vez mas con el señorío de la República. 

Por eso, como en 1859, me apresuro á convocaros para 
humillar de nuevo la soberbia tiránica de la Oligarquía. 

Yo os aseguro la victoria en nombre de la Libertad y del 
Derecho. 

Compatriotas • Nuestros enemigos de hoi son los mismos 
qne vencimos ayer en cien lides gloriosas : nuestra causa es 
más sagrada todavía. 

Ayer proclamamos la implantación de los principios fede- 
rales : hoi sostenemos el Código que los ha sancionado como 
dogmas fundamentales de la República. 

La bandera del nuevo opresor es la misma que hicimos tri- 
zas en los campos de batalla durante la magna lucha de los 
cinco años. 

La mayoría nacional tiene hoi en su abono, á mas de su 
querer, la fuerza moral délas instituciones :-su bandera es la 
Constitución Federal. 

A las armas ! Vamos á refrendar nuestras ejecutorias so- 
bre los mismos campos donde celebramos los triunfos prime- 
ros de la patria. 

Compatriotas ! Los Estados todos han aceptado el reto del 
Gobierno traidor ; desde nuestras comarcas Orientales hasta 
los confines del Occidente, la República está apercibida á la 
lucha y á la victoria. 

Maracaibo y Coro humillaron ya las huestes de los tiranos, 
llevándose la prez de la gloria. 

Barínas, la inmortal, ha descojido la bandera que enarboló 
el gran Zamora en los memorables campos de Santa Inés. 

La República entera está en armas para devolver su presti- 



DOCUMENTOS 03 



gio á las leyes, á los ciudadanos sus libertades, su brillo á 
nuestra historia. 

Compañeros y amigos ! Cuando la tiranía reaparece para 
mengua de la República, acordémosnos de que la Libertad nos 
ha condecorado con sus timbres, y que nadie, nadie puede 
arrebatarnos el derecho de morir por la Patria. 

En mí hallaréis siempre al soldado de vuestros sublimes dias 
de gloria : al admirador sincero de vuestras cívicas virtudes : 
al compañero inseparable de vuestras fatigas y peligros. 

A las armas \ A las armas ! Y que nuestro grito de gue- 
rra sea por la Federación y por el Gran Partido Liberal. 

Cuartel general en San Juan de Macarapana de Cumaná, 
á 14 de Agosto de 1869 6? y 11? 

Dios y Federación. 

JOSÉ EUSEBIO AGOSTA, 



Cumaná, Abril 5 de 1870, 
Sr.> General José Ensebio Acosta. 

Mi estimado General y amigo. 

He recibido su última carta, cuya fecha no recuerdo en es- 
te instante, y á la que me contraigo moviéndome su contes- 
tación el deseo de que me siento animado por la conservación 
de la paz en el Oriente. 

U. ha creido imprescindible tomar lar armas en defensa y 
para sostener una causa de sus afectos ; pero debo en esta 
vez ser franco con U. diciéndole que, el engaño y la perfidia 
de partidarios, han sorprendido en su ánimo, de nobles pen- 
samientos y de propósitos patrióticos, todo el bien que U. ha 
podido hacer en beneficio de esa misma causa é inoculado 
en su alma el eco de la discordia como una necesidad, y arro- 
jádole á U. y sus compañeros en el tortuoso camino de una 
guerra civil. 

Veo, General, cuan necesario se hace en esta vez llevar á 
cabo tan laudable fin y desearía que ü. se decidiese á acom- 
pañrame á realizar el orden y la moralidad en el pais ; pero 
veo que los falsos impresos que circulan en la República por 



04 DOCUMENTOS 



los enemigos fie la actualidad, y las noticias que circulan tam- 
bién y que carecen de todo fundamento de verdad, le han 
obligado tal vez á arrojarse al campo enemigo sin obtener me- 
jores resultados, para buscar en ese terreno el triunfo de sus 
aspiraciones. 

Sólo del Estado de Cumaná, sin contar con fuerzas ex- 
trañas, tengo á mi disposición más de mil hombres. Gran 
parte de ellos me han acompañado con lealtad á salvar en 
varias ocasiones situaciones difíciles por las cuales ha atravesa- 
do el Estado y otros pueblos del Oriente. Resueltos y decididos 
á acompañarme, no encuentran medio «alguno para el combate, 
y sus buenos resultados me han dejado más que satisfecho. 

Barcelona, Maturin y Nueva Esparta pueden en esta vez 
prestar su contingente sin resistencia alguna, porque libres de 
enemigos, y contando con el apoyo del Gobierno General, pue- 
do cuando quiera contar con su cooperación. 

El General José Gregorio Monágas acaba de ser batido y 
destruido por mis fuerzas, el dia I o del actual en el puerto 
de Pozuelos y Javillar : sobre su persecución obra el General 
Pablo Mejias con una fuerza lucida, creyendo mui difícil su 
reorganización. 

Estos sucesos y el apoyo expontáneo de una bonita divi- 
sión de Maturin que se halla en esta plaza al mando del Ge- 
neral Facundo Camero, me deciden á hablarle á U. con la 
franqueza que me es característica. Los últimos acontecimien- 
tos del Centro y Occidente hablan mui alto en favor del Go- 
bierno de la Nación, cuyos hechos públicos demuestran la 
actitud imponente de aquel; desmienten descaradamente á sus 
enemigos. 

Me complazco en haceros partícipe de todo lo que ha ocu- 
rrido en la República, para que en conocimiento de ello y 
mejor informado, levante su juicio y busque de nuevo el ca- 
mino de la legalidad y de la justicia : el fin es precipitarlo 
y solicitar el medio de hacerse de prosélitos. 

Acepto su parágrafo en que se contrae á hacernos una 
guerra generosa y caballerezca; acepto tan laudable pensa- 
miento y lo acojo con la mayor sinceridad. 

Con el propósito, pues, de evitar entre nosotros un en- 
cuentro de armas y derramamiento de sangre, me permito ha- 
cerle, por conducto de los comisionados señores Pro. Pedro 
José Espin, Julián de la Rosa y Jacinto Martínez Alvarez, la 
siguiente proposición : 

Sometimiento al Gobierno Nacional y garantías individua- 
les y de propiedades para U. y demás Jefes, Oficiales y tropa. 

Si U. acepta, oblará con la actividad que requiere el caso j 



DOCUMENTOS 65 



pero á los malos resultados que dé su negativa le hago á U. 
únicamente responsable ante Dios y los hombres. 

Es de mi deber hacer á U. presente que las costas del 
Estado se hayan custodiadas por dos goletas de guerra, tres 
flecheras y cinco esquifes. 

Conforme con su contestación abriré mis operaciones. 

Soy siempre su amigo afectísimo. 

Adolfo A. Olivo. 



El Carmen, Abril 7 de 1870. 

Sr. General Adolfo A. Olivo. 

Cu mana coa. 
Estimado General : 

Por uno de los Jefes avanzados de las fuerzas de mi man- 
do ha llegado á mi poder la atenta carta de U. fecha 5 del 
corriente mes, la cual conducían á este campamento los Sres. 
Pbro. Espin, Julián de la Rosa y Jacinto Martínez, comisio- 
nados de U. para entenderse conmigo respecto de las condi- 
ciones de un arreglo de paz. 

Esta resolución de U. me persuade de su deseo de evitar el 
derramamiento de sangre, á cuyo fin me siento igualmente incli- 
nado; pero como he dicho á Ü. antes, obran en mi ánimo, no 
las aspiraciones de vulgares y mezquinos intereses, sino las pro- 
fundas convicciones del patriotismo, ante las cuales la lealtad 
no puede sacrificarse. Al tomar las armas para secundar los 
esfuerzos heroicos de mis compañeros políticos en el Oriente, 
Centro y Occidente de la República, mi decisión ha sido bien 
meditada y desde luego invariable ; uniendo así mi suerte á la 
de aquellos, nuestro fin será uno mismo. Si sucumbimos, ha- 
bremos cumplido un deber y caeremos víctimas de nues- 
tra conciencia y de nuestras convicciones. No debiera U. sos- 
pechar que las noticias más ó menos favorables de la situa- 
ción de la República pudieran decidirme á la guerra ; cuando 
entran por poco en mis consideraciones y mucho menos cuan- 
do la razón y el deber guian mis pasos. 

Juzgará Ü. de lo espuesto que no es posible ningún ave- 
nimiento pacífico entre nosotros en los términos en que vie- 
nen concebidas sus proposiciones, que más bien que una ne- 
6 



06 DOCUMENTOS 



gociacion de recíproca concesión y honra mutua, es un some- 
timiento vergonzoso sin condiciones, que nadie pudiera acep- 
tar sin mengua. En tal estado, pues, libraremos á las armas 
el éxito de la paz, ya que por otros medios es difícil obtenerla. 

Haremos la guerra, General, y deseo que en ella obser- 
vemos la caballerosidad más cumplida, como yo lo he propues- 
to y U. lo ha aceptado. 



Soi, &. 



José Eusebio Agosta. 



Estados Unidos de Venezuela. — Estado Mayor General del 
Ejército Constitucional de Oriente. — Número I o — Cuartel ge- 
neral en Cariaquito, (legua y media de Campano) á 24 de Abril 

de 1S70.— 7 o y 12? 

Ciudadano General Antonio Guarnan Blanco, Comandante 
en Jefe del Ejército Constitucional de la República. 

Informado antier el que suscribe de que el General Fa- 
cundo Camero se movía de Carúpano con el grueso de sus 
fuerzas sobre San José, en el intento de arrollar una peque- 
ña columna de observación que en dicho punto servia á la 
vez de vanguardia á nuestras posiciones de " Campeares," dis- 
puse inmediatamente la salida de las columnas "Cova," "Co- 
raspe" y "Tyler" con órdenes de posesionarse de las aveni- 
das que conducen á aquella población, y ayer á las 7 A. M. 
bajé con una compañía y el pertrecho suficiente para em- 
peñar la acción. 

A las 8, cuando apenas acababa de imponerme de la dis- 
tribución de nuestras tropas, presentóse el enemigo é instan- 
táneamente se rompieron los fuegos por nuestro flanco iz- 
quierdo, empeñándose á poco la lucha por nuestra derecha. 

Trabado seriamente el combate por ambos flancos, el ene- 
migo se esforzó durante tres horas por desalojar nuestras tro- 
pas y ganar las alturas que dominan el pueblo, á cuya en- 
trada formaba nuestro centro, dispuesto á rechazar el ataque, 
dado caso que aquel quisiera tentar fortuna por allí. 

Detenido el enemigo á tiro de fusil por esta parte, y con- 
vencido yo de que todos sus esfuerzos se dirijian á los flancos, 



DOCUMENTOS 



reforzó con una compañía nuestras posiciones de la izquierda, 
encargando del mando al valeroso General José Ruperto Gó- 
mez, y con dos más las de la derecha, bajo las órdenes del 
impávido Coronel Eusebio Yánes, previniéndoles á ambos Je- 
fes que tomasen la ofensiva y cargasen sobre el enemigo. 
Rudo fué el combate por ambas partes hasta las once y me- 
dia en que, triunfantes nuestras tropas, las enemigas huian 
hacia abajo envolviendo en la derrota al mismo Camero con 
su E. M. y las tropas que le servían de centro. En el mo- 
mento ordené que los Generales Cova, Coraspe y Tyler per- 
siguieran los derrotados por el centro, y que el General Gó- 
mez y el Coronel Yánez siguieran con parte de sus respec- 
tivas fuerzas flanqueando á aquellos y sirviendo de apoyo á 
éstos. 

Acosados de cerca por la activísima y hasta temeraria per- 
secución que les hacia el intrépido y arrojado General Cova, 
Camero, con, una parte de sus tropas, se refugió para salvar- 
se y salvar éstas en la casa de la Señora Justa González, cu- 
ya situación hace de ella, por las ventajas del terreno, una 
fortaleza, haciendo ocupar á la vez, dos casas más que la cu- 
brían por sus flancos. Unidos ya para ese momento los Ge- 
nerales Cova, Gómez, Tyler y Coraspe, los enemigos fueron 
desalojados por el primero de la posición que cubría la dere- 
cha de éstos, y se extendió entonces, bajo los fuegos de la 
casa del alto, ya aspillerada, una línea de guerrillas por el 
frente y por la derecha é izquierda de la referida posición. 
El enemigo se sostenía vigorosamente, ayudado, como he di- 
cho, por las ventajas naturales del terreno y de aquella casa 
convertida en fortaleza ; pero nada de eso sirvió á entibiar el 
celo y heroico entusiasmo con que nuestros Jefes y nuestros 
valientes soldados se disputaban la ocasión de combatir y es- 
trechar más y más á Camero y los suyos hasta reducirlos, 
puede decirse, á un sitio. 

A las 5 P. M. llegó el ciudadano General en Jefe del Ejér- 
cito con la Brigada "Morales," que á marcha forzada venia 
desde Catuaro (12 leguas) yfrdesde ese momento quedó á su 
cargo la dirección de las operaciones. En efecto, se dispuso 
que el General Manuel Morales, con parte de sus fuerzas, pa- 
sase á interceptar al enemigo el camino que conduce á Carú- 
pano, juzgando naturalmente que Camero hacia esfuerzos por 
sostenerse, esperanzado tan sólo en que la noche viniera á pro- 
tejer su fuga. El General Morales á su paso cargó y desa- 
lojó las guerrillas con que el enemigo guardaba aquel camino, 
y tomó posiciones en él para esperar á Camero. 

Llegó por fin la noche que más ha deseado Camero en 



OS DOCUMENTOS 



toda su vida, y al favor de la oscuridad, aunque bajo los fue- 
gas de nuestras guerrillas apagó los suyos atravesando furti- 
vamente por una plantación de caña y dejando por detras al 
General Morales, que en vano le esperaba en el camino para 
cerrarle el paso á las trincheras de Carúpano. 

Consumada la doble derrota de Camero en San José, á don- 
de llevó la ofensiva, y en este punto en que la tomamos no- 
sotros, réstame dar cuenta de los resultados de nuestra victo- 
ria en las doce horas de combate. 

Recorrido á la lijera el campo dé batalla, se han hallado 
muertos dos oficiales, veintiuno de tropa y cuatro heridos del 
enemigo, habiéndose tomado dos prisioneros y presentádose 
nueve de sus dispersos en San José. Ademas, según el tes- 
timonio de los vecinos de este caserío y de los mismos pri- 
sioneros y heridos, para las doce del dia habían pasado hacia 
Carúpano dos Jefes, varios oficiales y cuarentiuno de tropa he- 
ridos. En la casa fuerte tuvieron también pérdidas de con- 
sideración, pues sus corredores están anegados de sangre, y 
ya se sabe que en este lugar no había quedado ninguno de 
los heridos en San José. 

La pérdida total del enemigo no baja de doscientos hom- 
bres entre muertos, heridos, prisioneros y desertores. Apenas 
si ha llegado á la plaza con ciento cinouenta hombres. Que- 
daron en nuestro poder veinticuatro fusiles, cartucheras, bayo- 
netas, machetes de rosar y algún pertrecho suelto que se re- 
cojió en el campo. 

Por nuestra parte hemos tenido cuatro muertos y diez y 
seis heridos, entre éstos cuatro Oficiales subalternos. 

El ciudadano G-eneral en Jefe siente legítimo orgullo en 
comunicar á U. los resultados de la acción de ayer, creyen- 
do como cree firmemente, que en la próxima lucha, que vamos 
á empeñar sobre la plaza, dejará libres de enemigos las dos 
secciones que formaban el Estado de la Nueva Andalucía. 

Por lo demás, se abstiene de hacer recomendaciones más 
especiales de los Jefes y Oficiales de los Cuerpos del Ejército 
que entraron en combate, porque tendría que ser mui esten- 
so en el particular y se espondría á la vez á que el mismo 
entusiasmo por la bizarría de éstos, quitase algo de su mé- 
rito intrínseco á la conducta de cada uno individualmente. 

i . 

Dios y Federación. 

José L. Arismendi. 



DOCUMENTOS (JO 



Estados Unidos de Venezuela — Secretaría Jeneral del Ge- 
neral en Jefe del Ejército Constitucional de Oriente. — Carú- 
pano, Mayo 3 de 1870. — Circular. — Ciudadano. 

El ciudadano General en Jefe del Ejército, en uso de las 
facultades de que se halla investido por voluntad de la mayo- 
ría de los Estados Cu maná y Maturin, para proveer á su 
organización provisional de los diversos ramos políticos y ad- 
ministrativos, y en su deseo de corresponder á tan elevada 
demostración de confianza, destinando al desempeño de los 
puestos públicos á aquellos ciudadanos cuyos antecedentes 
políticos y conocidas rectitud y probidad garanticen suficien- 
temente al pueblo el conveniente uso de sus derechos cons- 
titucionales, d la vez que por su idoneidad y pureza en el 
manejo de los intereses nacionales satisfagan igualmente su 
honrada aspiración ; ha tenido á bien hacer los siguientes 
nombramientos : 

Para Prefecto del Departamento Carüpano, General Do- 
mingo A. García. — Administrador de Aduana, Doctor Baldo- 
mcro Benítez. — Interventor de Aduana, Ciudadano Sabá Ro- 
dríguez y Maya. — Tesorero nacional de pago, Ciudadano Ra- 
fael Ratíetti. — Comandante del Resguardo, Ciudadano José Ma- 
nuel Figuera. — Para Prefecto del Departamento Riocanbe, 
Ciudadano Atanacio Guerra. — Administrador de Aduana, Ciu- 
dadano Diego B. Arismendi. 

Tengo el honor de participarlo á U. para su inteligencia 
y satisfacción. 

Dios y Federación. 

José V. Guevara. 



JOSÉ EUSEBIO AGOSTA, 

GENERAL EN JEFE DEL EJERCITO DE ORIEXTE. 

AL PUEBLO Y AL EJERCITO. 



Cuando en Setiembre de 1869 suscribí el Convenio del 
"Limonar," deponiendo las armas que habíais confiado á mi 
direccion ; esperaba que esa abnegación patriótica de que da- 



70 DOCUMENTOS 



bamos allí señalado ejemplo á nuestros adversarios, los re- 
conciliara con la paz y la opinión liberal ; esperaba que, me- 
jorando la administración de los negocios públicos, el espíri- 
tu de justicia inspirase á los magistrados y funcionarios del 
Estado; las leyes fuesen aplicadas con rectitud y pureza de 
ánimo, y respetados los ciudadanos en sus personas, dere- 
chos, bienes y libertades ; esperaba, en suma, que un régimen 
verdaderamente constitucional viniese á sustituir al vergonzo- 
so reinado de la arbitrariedad. Mas, lo que ha sucedido, vo- 
sotros lo habéis visto en vuestros sufrimientos y martirios : las 
lecciones de la esperiencia no encierran la menor enseñanza 
para ese partido, que forman hombres llenos de lastimosos 
e.rores, cual seres privados de la intuición de la verdad. 

Liberales ! El amor de la paz no podía sofocar en mi 
pecho el amor de la patria, ni el ínteres personal sobreponer- 
se á mis deberes públicos. — ^Creyéronme los adversarios capaz 
de renunciar á la gloria por los cálculos del egoísmo; pensa- 
ron que yo quería comprar sus mentidos halagos al precio de 
vuestro amor, pretendieron abatir en mis manos esta gloriosa 
bandera que hoi cubre nuestras armas, monumento imperece- 
dero de vuestra lealtad y heroísmo. Pero ellos han visto bur- 
lada su insensatez. — Liberal ante todo, yo no podia desoír vues- 
tro llamamiento menoscabando mi honor para ir á confundir- 
me en oprobiosa alianza con los tenaces enemigos de la liber- 
tad de la patria. Vuestra confianza es para mí la más ele- 
vada recompensa. 

Compañeros de armas ! Si la victoria ha coronado á nues- 
tros hermanos en el Centro y el Occidente, no se muestra la 
Providencia con nosotros menos propicio. No ha mucho que 
en la espesura de los bosques juramos solemnemente contribuir 
á la redención de nuestra patria, y ya flamea orgulloso el 
pabellón de los libres sobre las almenas de esta ciudad, la 
más importante del Estado. Aquellos ilusos y fanáticos que 
osaron deteneros á sus puertas, esperimentaron b.en pronto 
los efectos de vuestra indómita pujanza, y ni pudieron ocul- 
tar en la fuga la vergüenza de su temeridad. Dos comba- 
tes han bastado para darnos posesión de los Estados Cu maná 
y Maturin. 

Compañeros ! En esta empresa nada habéis dejado que 
desear al patriotismo, porque nada debéis á la fortuna; todo 
lo ha hecho vuestro valor y esfuerzo. Las fortalezas que se 
creyeron inexpugnables cayeron abatidas al empuje de vues- 
tras armas, haciéndoos cada vez más dignos de la causa que 
defendéis. 

Valientes! Allí está dimana, cautiva entre cadenas y 



t)OC¡UMÉNTOg 11 



oprobios, ella que se sentó como Señora en los concejos de 
la Federación ; vamos á valerla en su infortunio, vamos á re- 
dimirla del cautiverio y la deshonra; levantémosla gloriosa del 
polvo en que yace, y vistámosla los hermosos arreos de la li-» 
bertad. Ella es digna de grandes sacrificios. 

Cuartel general en Carúpano, á 3 de Mayo de 1870. 

José Eusebio Acosta, 



Estados Unidos de Venezuela. — Estado Mayor General del 
Ejército Constitucional de Oriente. — Número 2. — Cuartel ge- 
neral en Curúpano, á 3 de Mayo de 1870.— 7? y 12? 

Ciudadano General Antonio Queman Blanco, Comandante 
en Jefe del ejército Constitucional de la Repiíblica. 

Remunicionadas convenientemente nuestras tropas, después 
de la reñida acción del 23 de Abril próximo pasado, de que 
di á Ü. cuenta desde nuestro campamento de Cariaquito, 
emprendimos marcha sobre esta plaza en el propósito de 
asaltar la ciudadela que servia de escudo al enemigo, que, 
por su parte, juzgándose invencible en siís formidables posi- 
ciones, nos esperó resuelto á rechazar el ataque. 

A las ocho de la mañana nos presentamos al frente de sus 
atrincheramientos por la parte del Sur de la ciudad, y ya á 
tiro de cañón dispuso el General en Jefe que los Generales 
Coraspe, Tyler y Cova^ con sus respectivas columnas, marcha- 
ran por la derecha, centro é izquierda de las posiciones ene- 
migas, hasta ocupar los edificios más inmediatos á éstas, encar- 
gándoles al mismo tiempo establecer y conservar la más estre- 
cha relación en los tres Cuerpos. Para ese momento habia ya 
desfilado á nuestra derecha la columna "Morales" con orden 
de atacar por el Norte las trincheras con que se cubría el 
enemigo por aquella parte. 

Los fuegos de éste no tardaron en hacerse oir en la direc- 
ción que avanzaban nuestras tropas; pero éstas, sin detenerse 
á contestarlos, continuaron imperturbables su marcha, guiadas 
en primer término por el experto General Tyler, Jefe del cen- 
tro en nuestra línea del Sur, habiendo llegado hasta colocarse 
frente;, calle por medio, con las trincheras, y ocupado á la 



72 DOCUMENTOS 



derecha la altura conocida bajo el nombre de " El Calvario, " 
por cuyo punto se relacionaba dicha línea con las fuerzas 
que mandaba el General Morales y que estrechaban al ene- 
migo por el otro frente. 

Los fuegos de fusilería y artillería, tanto de las trincheras 
como de "ElFortin" y "El Vijía, " puntos fortificados que 
dominaban la población hacia el Oeste, se hicieron cada vez 
más vivos, contando sin duda con que eso bastada para 
arrojar nuestros bravos soldados de las posiciones que ha- 
bían ganado en su gloriosa marcha contra el bien defendido 
recinto. Todo fué inútil. Nuestros Jefes se hicieron firmes, 
y bajo la lluvia de proyectiles que vomitaban los cañones y 
los fusiles oligarcas, formaron con encomiable habilidad para- 
petos de defensa, algunos de estos á tres metros del ene- 
migo. A partir de aquí, nuestros fuegos fueron más nutri- 
dos, logrando al fin, por lo certero de ellos, acallar los ca- 
ñones, sin que por esto flaqueara en lo demás la enérgica 
resistencia de nuestros contrarios. 

Por la noche volvieron éstos á hacer uso de su artillería, 
y la lucha continuó sin intermisión hasta el nuevo dia, en que 
nuestros diestros tiradores pusieron fuer#de combate los arti- 
lleros, dejando aquella de funcionar por completo. 

A las nueve de la mañana de este segundo dia se dispuso 
que el General Tyler, con la columna " Guardia " que habia 
permanecido de reserva, marchase hacia el punto en que lu- 
chaba el General Morales, con órdenes de reunirse á éste, acer- 
carse más al enemigo por medio de aproches y asaltar la trin- 
chera por aquel frente ; en tanto que el General Cova hacia 
igual cosa por la parte opuesta. Los Generales Thyler y Mo- 
rales no perdieron tiempo en preparar el ataque, y para las 
doce me anunció el primero hallarse prevenido para la carga, 
fijándose en consecuencia las señales indispensables para ase- 
gurar la realización simultánea de ésta, por los dos puntos in- 
dicados. 

A las dos de la tarde, al hacer su primera señal el Ge- 
neral Tyler, el enemigo en desorganizó en sus posii'iones¡fren- 
te á éste, que aprovechó el momento para cargarlo de fir- 
me en unión del General Morales, apoderándose de la trin- 
chera. Igual cosa sucedió por el frente que ocupaba el Ge- 
neral Cova, quien con su intrepidez de siempre y acompaña- 
do del General en Jefe, se arrojó al momento sobre el recinto 
enemigo, quedando de hecho decidida la batalla en nuestro 
favor. "El Fortín" y "El Vijia, " fueron ocupados inmedia- 
tamente por nuestras tropas. 

Voy ahora á significar á U. los resultados obtenidos en 



DOCUMENTOS 



esta lucha de treinta horas y el precio á que hemos pagado 
tan señalado triunfo. El General Camero defendía esta pla- 
za con trescientos cincuenta hombres entre jefes, oficiales y 
tropa. De estos han quedado en el campo un General, 
(Pedro M. Camacho ) tres oficiales y treinta de tropa muer- 
tos; dos Generales, siete Coroneles, 18 Comandantes, 18 Ca- 
pitanes, diez y siete Tenientes, nueve Subtenientes y ciento 
ochenta de tropa prisioneros. Hay entre estos 49 heridos, 
así : siete Jefes, seis oficiales y treinta y seis de tropa. Adjun- 
ta hallará U. la lista nominal de los prisioneros. 

Se han tomado ademas trescientos fusdes, ocho mil cartu- 
chos, cinco piezas de artillería y varios útiles de parque. 

Por nuestra parte tenemos que lamentar la muerte de 
los bizarros Coroneles Anjel F. Boagna y Luciano Coro- 
nado, Comandante Pedro Millan, Capitán Eulogio González 
y cinco de tropa, y las heridas del Coronel José María Bri- 
to Navarro, Comandante José Nicomédes Tusen, Capitanes 
Joaquín Figuera y José Osuna, y catorce soldados. 

La conducta de los Jefes, oficiales y tropa del Ejército, 
durante el combate, dejó satisfechas las aspiraciones del Ge- 
neral en Jefe y de este Estado Mayor. Todos se disputaban 
la ocasión de combatir, ansiosos de tener una parte de gloria 
en el asalto de las fortificaciones enemigas. 

El ciudadano General en Jefe se congratula con U. por 
esta nueva victoria, que equivale en las actuales circunstancias 
á la libertad de todo el Oridnte, haciendo á la vez más y 
más imposible la resistencia de los godos en el Centro de la 
EepúbJica. 

Dios y Federación. 

J. L. Arismcndi. 



Lista de los prisioneros en el asalto de la plaza de Campano. 

Generales : Facundo Camero, Comandante en Jefe de los Esta- 
dos de Oriente ( herido)- — Julián López, Comandante militar de Ca- 
rúpáñb.== Coroneles : Manuel Silva. — Sandalio Bello. — José Antonio 
González. — Miguel Salazar ( herido ). — José María Betancourt Sucre 
( herido ). — Ignacio Marcano. — Cayetano Moran di, Prefecto "del De- 
partamento. = Comandantes : Casto Vásquez. — Ambrosio López. — 
Manuel Rivas (herido). — José B. Ramírez (leve). — Gaspar Rodrí- 
guez ( herido ). — Dionisio Mirabal. — Joaquin Kuñez Mares — Juan 
7 



74 DOCUMENTOS 



José !NYrñez. — Daniel Surita. — Ruperto RondOn. — Joaquín García 
( herido ). — Marcelo Marín. — Fernando Salazar. — Juan L. Martínez. 
— José María Blanco. — Pedro Elias Gómez. — José Antonio Ordos- 
goiti. — José Antonio Ordosgoiti, hij o. = Capitán es : Mateo Quijada. 
-— Telésforo Rincones. — Juan Pino — Sinforoso Leonet. — José de los 
Santos García. — Francisco Chirino. — Julián Montano. — Florentino 
Barrete — Juan de la Cruz González. — Pascual Menéses. — Juan 
Villarroel.-^ Julián Chacón {herido). — Juan Tomás Iribárren. — Juan 
Bautista Gova. — Leonardo Al varado. — Andrés Diaz. — Manuel Ma- 
ría Subero. — Eujenio Suarez. =Tenientes : G. Guerra. — Estanislao 
Medina. — Cándido Diaz ( herido ), — Benigno Contrera. — Leonardo 
Pérez. — Encarnación Arias. — Zeferino Campo ( herido ). — J. Ma- 
nuel Suárez ( herido ). — Juan Astudillo. — Manuel García. — J. Fran- 
cisco Miclieli. — Pedro Mejías — Ramón Villarroel. — Miguel ÍJ". — 
Domingo Lémos. — Leonardo Milano. — Marcelino A costa. = Subte- 
nientes : Félix Bastardo. — Encarnación Gómez. — José Jesús Fuen- 
tes.-— José Jesús Barrios. — José María Figueroa.— Manuel Gimé- 
nez. — Lúeas M arcano. — Luciano Medina. — Encarnación Gómez. — 
José María Moliuar, Tesorero Nacional. 



Estados Unidos de Venezuela. — Jefetura de Operaciones de 
San Juan de Macarapana.— Cumaná, Mayo 8 de 1870. — A 
las 7 A. M. ( 

Ciudadano General Jefe de E. M. G. del Ejército constitu- 
cional de Oriente. 

Apesar de estar ayer medianamente municionadas nuestras 
fuerzas, habíamos resuelto de común acuerdo atacar esta plaza, 
aprovechando el terror que había infundido á los enemigos la 
toma de Carúpano y más antes la noticia de haber entrado 
el General Antonio Guzman Blanco triunfante á la capital de 
la República ; y para el efecto emprendimos nuestra marcha 
á las tres de la tarde desde el paso titulado "Las Marías." 
Llegamos al lugar denominado " Cascajal," como á las nueve 
de la noche, y desde allí resolvimos expionar la ciudad para 
conocer á punto fijo la posición del enemigo. El expreso man- 
dado nos informó que Olivo habia embarcado en el vapor Fe- 
deración sus fuerzas y los elementos que aquí tenia. 

En tal virtud, dispusimos que dos fuertes guerrillas reco- 
rriesen las parroquias de Santa Inés y Altagracia y la saba- 
na que une esta última población al Salado, y regresaron dan- 
do parte de no haber ocurrido novedad alguna. En conse- 



DOCUMENTOS 



cuencia, la plaza fué ocupada al amanecer por toda la fuerza 
de nuestro mando. 

Posteriormente hemos sabido que Olivo se dirigía á Barce- 
lona para reunirse á las fuerzas que allí tenia, y obrar sobre 
aquella plaza. 

Todo lo que participamos á U. para su inteligencia y la 
del General en Jefe del Ejército de Oriente, 

Dios y Federación. 

Carlos Herrera. 
Eustaquio Silano. 



B. MILÁ DE LA ROCA Y VALE^ZUELA, 

ENCARGADO DEL GOBIERNO PROVISIONAL DEL 
DEPARTAMENTO SUCRE. 

Conciudadanos ! Tengo que comunicaros una fausta nueva. 
Sobre las almenas de Caríipano flamea victorioso el pabellón 
tricolor, el mismo que inmortalizó los campos del Carmen, 
Murciélago, San Pedro, el Rincón, Cumaná, Cumanacoa, Man- 
zaspáres y El Toro. — Eclipsado por la Revolución azul que 
marchitó sus colores, la Providencia le ha devuelto el lustre 
de sus primeros dias para consuelo de los venezolanos. — ¡ Y le 
ha tocado al inmortal Acosta ser el egregio campeón de esta 
cruzada, para uncir á su carro triunfal, en que quedaron hu- 
millados los héroes de otros tiempos, al valiente y pundono- 
roso Camero, sacrificado por la ferocidad y el egoismo de un 
malvado, que no ha tenido valor para esperar á los vence- 
dores ! 

Hijos del Manzanares ! Alegraos. La Patria respira por- 
que está libre de las influencias mefíticas de Olivo. Su reina- 
do turbulento pasó ya, como pasa el huracán sobre los bos- 
ques y las poblaciones sembrando de ruinas su camino. Anto- 
nio Guzman Blanco en Caracas y la Guaira, y José Ensebio 
Acosta en Carúpano han sido los instrumentos del Dios fuerte 
para detener los pasos de la iniquidad y devolver al ciudadano 



DOCUMENTOS 



las preciosas garantías que los proceres de la Patria habian 
consignado en la Constitución federal de 1864. 

Cumaneses ! Gloria y honor para los vencedores y una lá- 
grima de amor para los dignos compañeros que ofrendaron 
sus vidas en aras déla Patria! Rindamos nuestro tributo de 
veneración á sus eximias virtudes, y no olvidemos nunca, para 
hacernos siempre dignos de ellos, los tiernos y honoríficos con- 
ceptos con que se dirige á esta ciudad mártir, nos consuela y 
termina su alocución del dia tres el Comandante en Jefe del 
Ejército de Oriente, al anunciar al Pueblo y al Ejército la 
victoria de Carúpano, 

Cumaná, Mayo 11 de 1870.— 7? y 12° 

B. Milá de la Boca y Válensuela. 



REORGANIZACIÓN DEL ESTADO DE CUMaEÁ. 
JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

GENERAL EN JEFE DEL EJERCITO CONSTITUCIONAL DE ORIENTE. 

En uso de las facultades de que me han investido tanto el 
General en Jefe de los Ejércitos constitucionales de Venezuela 
como los pueblos de los Estados de Cumaná y Maturin para 
la organización provisional de estos Estados en los ramos po- 
lítico y administrativo ; y 

CONSIDERANDO : 

Que, libre el Estado de Cumaná de la presión del Gobier- 
no oligárquico por los triunfos que han alcanzado en su terri- 
torio las armas del Ejército constitucional de la Federación, 
y ocupada ya esta Capital, asiento de los principales poderes, 
se hace de la más alta conveniencia para la marcha regular 
de la administración civil y política en el Estado la designa- 
ción de un funcionario que asuma, con el carácter de provi- 
sional, la dirección del Gobierno y provea á la seguridad pú- 
blica interior, en tanto los pueblos, en uso de sus derechos le- 



DOCUMENTOS 



gales, proceden á la libre elección de los ciudadanos que de- 
ban regir sus destinos, 

DECRETO. 

I o Nombro para desempeñar interinamente la Presiden- 
cia del Estado de Cumaná al ciudadano General Bartolomé 
Milá de la Roca y Valenzuela con las atribuciones que señala 
la Constitución del Estado Nueva Andalucía. 

2° Igualmente nombro primer Designado al ciudadano 
José Antonio Márquez Fuentes, y segundo al ciudadano José 
Antonio Ramos, para sustituir al Presidente en los casos de 
falta accidental ó absoluta. 

3 o Mi Secretario General queda encargado de la ejecución 
de este Decreto, y de comunicarlo á quienes corresponda. 

Dado en Cumaná, á 23 de Mayo de 1870.-7° y 12° 

José Ecsbio Acosta. 
El Secretario general. — J. V. Guevara. 



Estados Unidos de Venezuela. — Secretaría general del Ge- 
neral en Jefe del Ejército constitucional de Oriente. — Núm. 34. 
—Cumaná, Mayo 24 de 1870, 7° y 12.° 

Ciudadano General Bartolomé Milá de la Boca y Valenzuela. 

Tengo el honor de participar á U. para su conocimiento 
y efectos legales, la elección que el ciudadano General en 
Jefe del Ejército constitucional de Oriente ha tenido á bien 
hacer en la persona de U. para Presidente provisional del 
Estado, según el Decreto > expedido con fecha de ayer, del 
cual se le enviará copia separadamente. 

El ciudadano General en Jefe cree en esta elección co- 
rresponder de un modo muy digno á la confianza con que 
le han honrado los pueblos de los EE. Cumaná y Maturin 
para su reorganización, y á la vez hacer cumplida justicia á 
las virtudes políticas y sociales de U., que él estima y res- 
peta altamente. 

Dios y Federación. 

/. V. Guevara. 



78 DOCUMENTOS 



Estados Unidos de Venezuela. — Estado de Cu maná. — Cu- 
maná, Mayo 25 de 1870, 7 o y 12.° 

Ciudadano General Secretario General del General en 
Jefe del Ejército Constitucional de Oriente. 

Los liberales no se pertenecen á sí mismo ; pertenecen 
á la Patria, y muy especialmente al partido que consagra 
las libertades públicas y en cuyas filas forman. 

Me llama el ciudadano General Comandante en Jefe del 
Ejército de Oriente á desempeñar la primera majistratura 
del Estado de Cumaná 5 pone en mí su confianza y la de 
aquel glorioso Ejército que ha conducido en triunfo á esta 
capital ; me busca por compañero para que en la administra- 
ción civil y política del Estado le ayude á, realizar, como 
obrero de la Revolución, el programa democrático de la 
Constitución federal de 1S64, que el pueblo elevó á dogma 
con sus virtudes y su sangre, y la traición azul hizo tri- 
zas ; y aunque sin la suficiencia debida, me creo obligado á 
no excusar el contingente de mis servicios, por pequeños 
que ellos sean, cuando la República necesita de la coopera- 
ción de todos sus buenos hijos, y no se me encarga del man- 
ilo por méritos personales sino para que contribuya á la con- 
solidación del edificio social. En esta época que aun puede 
ser la de las pruebas y de los sacrificios, mal podria yo, sol- 
dado del deber, olvidar mi consigna, que es la de sacrificarme 
por la Patria. 

Acepto, pues, y prometo desde luego desempeñar fielmen- 
te los deberes de mi encargo conforme á las prácticas repu- 
blicanas y teniendo siempre en mira las garantías de los ve- 
nezolanos que la Constitución federal consagra en su titu- 
.lo 3.° 

Grato me es manifestarlo así al ciudadano General en 
Jefe del Ejército de Oriente, por el órgano de U., á quien 
rindo en particular mi tributo de reconocimiento por los ho- 
noríficos conceptos con que termina su nota de ayer, nú- 
mero 34, que dejo contestada. 

Dios y Federación. 

Bartolomé Milu de la Moca, y Valcnzuela. 



DOCUMENTOS 



CONTESTACIÓN DE LOS DESIGNADOS. 



Estados Unidos de Venezuela. — Estado de Cu maná.— 
Cumaná, Mayo 24 de 1S70.— 7 o y 12° 

Ciudadano Secretario General del General en Jefe del Ejér- 
cito constitucional de Orienté. 

He recibido la comunicación de esa Secretaría General, 
fechada hoy, en la que se digna U. participarme el nom- 
bramiento de primer Designado á la Presidencia provisional 
del Estado; el cual se ha servido conferirme el ciudadano 
General en Jefe del Ejército constitucional de Oriente, á 
virtud de su decreto expedido con tal fin el dia de ayer. 

Me someto agradecido á la alta honra y estimación en que 
me tiene el ciudadano General en Jefe, procurando distinguir- 
me con esa elección entre otros muchos servidores á la causa 
de la Libertad, y reconozco igualmente que al proceder de 
esa manera no ha tenido en mira otro pensamiento que el mui 
patriótico de corresponder á la confianza que han puesto en 
él los pueblos del Estado. 

Me hago, pues, el deber de aceptar este nombramiento, 
que prometo, en nombre de la Patria, ejercer llegado el caso, 
por su gloria y engrandecimiento, con la fidelidad que la lei 
y el honor me demandan. 

Sírvase U. poner este documento en conocimiento del ciu- 
dadano General en Jefe para su debida satisfacción. 

Dios y Federación. 

José Antonio Márquez, 



Estados Unidos de Venezuela. — Cumaná, Mayo 24 de 1S70. 
— Año 7 o de la Lei y 12? de la Federación. 

Ciudadano Secretario General del General en Jefe del Ejér- 
cito constitucional de Oriente. 

No sé qué aprecie más en la nota de U., fecha de hoy, 
que acabo de recibir : si la nueva muestra de alta confianza 



80 DOCUMENTOS 



con que se. ha dignado disitnguirme una vez más el ciuda- 
dano G-eneral en Jefe escogiéndome para segundo Designado 
á la Presidencia provisional del Estado j ó los honrosos con- 
ceptos hacia mi persona con que se ha servido U. exornar 
por su parte la nota precitada. A ambas quedo muy agra- 
decido por tanta bondad ; y seria ingrato á tamaña distin- 
ción rehusando á la Patria y á la Revolución tri untante el 
servicio que se me exije en esta vez. Acepto, por tanto, 
dicho nombramiento, y prometo bajo mi palabra de honor 
sostener la Constitución de la Union y la del Estado, y cum- 
plir fielmente los deberes del encargo que se me confia. 



Dios y Federación. 

José Antonio Ramos. 



BARTOLOMÉ MILÁ DE LA ROCA Y VALEXZUELA, 

PRESIDENTE PROVISIONAL DEL ESTADO DE CUMANA. 

A sus habitantes. 

Cumaneses ! El Gobierno provisional del Departamento Su- 
cre, que he desempeñado hasta hoi, cesa de hecho en sus fun- 
ciones, y el Gobierno del Estado queda constituido. 

El ciudadano General José Ensebio Acosta, en su carác- 
ter de Comandante en Jefe del Ejército constitucional de 
Oriente, y haciendo uso de la plenitud de facultades de que se 
halla investido por el Jefe de la Revolución y los pueblos de 
Cumaná y Maturin, me ha hecho vuestro órgano encargándo- 
me de la Presidencia. 

Cree llenar así las aspiraciones y votos de los pueblos 
que ha libertado con los triunfos de su glorioso Ejército, y 
tal vez no hace más que dar una muestra de desprendimien- 
to y satisfacer las exijencias de su corazón colocando al an- 
tiguo compañero en el mismo puesto en que los aconteci- 
mientos políticos le colocaron durante la magna lucha fede- 
ral. 

Asociando mi humilde nombre al nombre enaltecido que él 
lleva, lejos de premiar méritos que no tengo, ha querido pro- 
bar que para los patriotas no hai sino fraternal inteligencia cuan- 
do se trata de servir á la República. 



DOCUMENTOS <S l 



Depositando en mis manos la autoridad civil y reserván- 
dose sólo la autoridad militar, hoy que el Estado se ve li- 
bre por sus esfuerzos y victorias, ha rendido su tributo de 
respeto y veneración á los principios democráticos que la Re- 
volución proclama y por cuyo restablecimiento él lucha y 
vence. 

Compatriotas ! En este p.eríodo de reconstrucción, en que 
todo es transitorio hasta que vosotros mismos proveáis á 
vuestra misma suerte, á mí no me toca sino obedecer al llama- 
do y corresponder á la confianza del elejido de los pueblos. 
— El me ha puesto aquí para pro -urar vuestro bien y la dicha 
y la gloria del Estado. — Para cumplirlo os prometo que en 
los dias de mi administración, si bien, cortos, las garantías 
de los venezolanos no serán letra muda en la Constitución 
nacional, para que no se enturbie el cielo de la Patria, y 
las estrellas de la Federación luzcan en todo su brillo. 

La República marcha á una era de paz, de concordia y 
de felicidad, á que los liberales aspiramos. 

Cumaneses de todas las opiniones ! Mi programa de admi- 
nistración es bien sencillo : respeto á todos los derechos ; so- 
metimiento á la Ley. Ella en las democracias es la única 
soberana cuando el pueblo no está en acción. 

Cümáná, Mayo 28 de 1S70, 7 o y 12° 

Bartolomé Müá de la Iioca y Yahnzuela. 



DECRETO ORGÁNICO DEL ESTADO. 

BARTOLOMÉ MILÁ DE LA ROCA Y VALENZUELA, 

General de División de los ejércitos de la República y Presi- 
dente provisional del Estado Soberano de Cumaná. 

En uso de las facultades de que estoy investido para la 
organización provisional del Estado, 

deceeto : 

Art. 1? Se declaran cesantes todos los empleados del ré- 
gimen anterior que la Revolución Federal ha derrocado. 

§ único. Los removidos continuarán en sus puestos para 



82 DOCUMENTOS 



entregarlos con las formalidades de ley á los que han de reem- 
plazarlos. ( 

Art. 2? Por virtud de nombramientos especiales del Gene- 
ral en Jefe del Ejército constitucional de Oriente, trasmiti- 
dos á este Despacho, y de nombramientos anteriores del Go- 
bierno provisional del departamento Sucre, se reconocerán co- 
mo nuevos«empleados nacionales los siguientes : Administra- 
dor de la .Aduana de este puerto, Coronel Ventura Már- 
quez. — Interventor de la misma, José Rafael Cabello. — Co- 
mandante del resguardo, Coronel Bernardo Serra. — Capitán 
del puerto, Comandante Juan de Dios Gómez. — Administra- 
dor principal de Correos, Luis Serra Ríus. — Registrador prin- 
cipal, Coronel Domingo Hernández. — Miembros de la Junta 
de Fomento, ciudadanos Pedro Márquez Martínez, Pedro R. 
Meaño y Pedro M? Hernández. 

Art. 3? Confirmo el nombramiento de Secretario del Des- 
pacho, hecho desde la instalación de este Gobierno, en el* Co- 
mandante José Joaquín Fariñas. 

Art. 4? Nombro para Tesorero del Estado al General 
Guillermo Yúmas Ramsey, para Administrador de Colegio 
al Comandante Juan José Morillo, y para Inspectores de 
la salina de Araya á los Comandantes Francisco de P. Ri- 
vas y Juan Francisco Bera Rubio, 

Art. 5? En el orden judicial nombro: de Presidente del 
Tribunal Superior al ciudadano Ramón N. Badía ; de Juez 
de primera instancia del circuito capital al ciudadano Juan 
José Rojas Peñaloza • de Juez Departamental al ciudadano 
Ildefonso Ramírez, y para suplirlo al ciudadano Manuel Ma- 
ría Guevara; de Juez parroquial de Altagracia al ciudadano 
Joaquín Prada, y de suplente al ciudadano Rodulfo Ibarra. 

Art, 6? Confirmo la elección de Prefecto del departamen- 
to hecha en el ciudadano Juan Manuel González Várela, cu- 
yo suplente será el Coronel Delfín Ponce. 

Art. 7? Para el Concejo municipal del departamento 
Sucre elijo de principales álos ciudadanos Presbítero Juan Jo- 
sé Castillejo, Temístocles Cova, Miguel Ramos, Diego Prada, 
Antonio José Martínez, Jorje Hulett y Miguel C. Urosa ; y 
de suplentes á los ciudadanos Patricio Mendoza, Melchor Cen- 
teno y Ventura Rivas. 

Art. 8? Para Administrador de Rentas municipales del 
departamento Sucre nombro al General Manuel F. Urosa j 
y de Hospitales al Comandante Jacinto Martínez Mayobre. 

Art. 9? Se confirman los nombramientos hechos por el 
General en Jefe del Ejército constitucional de Oriente en los 
Departamentos, y se autoriza al Concejo municipal del de 



DOCUMENTOS 



Carúpano para elejir al Juez de 1? instancia de aquel circui- 
to, caso de no estar llena la plaza. 

Art. 10. Comuniqúese á los nombrados, y publíquese por 
bando y por la imprenta para conocimiento de todos. 

Dado en Cumaná, á 31 de Mayo de 1870—7° y 12° 

Bartolomé Milá de la Roca y Valenzucla. 
El Secretario de Gobierno.-— José Joaquín Fariñas, 



ACCIÓN DE " LA CRUZ." 



GRAN TRIUNFO DE LAS ARMAS CONSTITUCIONALES ! ! 



DERROTA Y FUGA IGNOMINIOSA DE LOS MALVADOS 
GODOS EN MATURIN ! 

¡ ¡ 600 CONTRA 1.100 ! ! 

El General Acosta y su gran Ejército entran á tambor batiente 
y bandera desplegada á la plaza. 

ENTUSIASMO DE SUS HABITANTES.' 

PAZ EN ORIENTE ! ! 



Estados Unidos de Venezuela. — Jefetura interina de E. M. 
General del Ejército constitucional de Oriente. — Cuartel Gene- 
ral en Maturin, á 11 de Julio de 1870.-1° y 12° 

Ciudadano 



Ayer á las seis de la tarde el Ejército constitucional de la 
Federación de Oriente, al mando de su digno Jefe el Bene- 
mérito ciudadano General José Eusebio Acosta, ha ocupado 
esta plaza en medio del entusiasmo demostrado profusamente 
por los que haa tomado filiación en la gran revolución nació- 



84 DOCUMENTOS 



nal. Y al tomar posesión de ella debo hacer á U. participación 
de la batalla que, á las tres de la tarde del mismo dia, tuvo 
Jugar en el sitio denominado "La Cruz", distante dos leguas 
de esta población, contra los enemigos empecinados de la li- 
bertad. 

Ya se tenia conocimiento por nuestra avanzada de caba- 
llería, que las fuerzas godas reconcentradas en esta plaza, aban- 
donando las posiciones que en ella ocupaban, se situaban es- 
calonadas en el sitio indicado, tomando por consiguiente, co- 
mo prácticos del terreno, una colocación ventajosa á orillas del 
monte, y fortificando éstas con dos piezas de artillería; y to- 
do con el objeto de librar una batalla que se prometían les 
fuese favorable. Obtenido este parte, el Ejército continuó su 
marcha emprendida el dia antes desde Úrica, territorio de la 
Nueva Barcelona, con la serenidad que caracteriza á los que 
3o constituyen. Con efecto, después de algunos disparos de 
fusil que los enemigos hicieron á la fuerza de caballería de 
inspección, hubo de penetrarse al campamento de éstos, cons- 
tante de 1.100 hombres, habiéndome cabido la honra enton- 
ces de dirigir el combate por encargo del Comandante en Je- 
fe del Ejército. Dispuse luego que los ciudadanos Generales 
J. Ruperto Gómez y Francisco Esteban Salazar avanzasen por 
el ala derecha con parte de la primera División de que son 
Jefes : por la izquierda el General Eustaquio Silano, acompa- 
ñado del ciudadano Coronel Ensebio Yánes, Jefes de la pri- 
mera Brigada de dicha División; y que el centro lo domina- 
sen los Generales Eusebio Cova y Manuel Guzman Al vare z 
con la primera y segunda Brigadas de la segunda División de 
su mando, y el General Patricio Silva, Jefe de la primera Bri- 
gada de la misma, quedando el ciudadano General en Jefe 
frente al sitio del ataque con todo el Estado Mayor y con las 
Divisiones "Auxiliar de Barcelona" y "Acosta" y Brigada 
"Morales," mandada la primera por los ciudadanos Generales 
Deogracia Rondón y Braulio Yaguaracuto : la segunda por 
los ciudadanos Generales Pedro Cabello y Ricardo Alfonzo, 
y la tercera á las órdenes del Coronel Carlos Courvenas, pues 
el Jefe de ésta, ciudadano General Manuel Morales, concu- 
rrió solo al combate, dando un auxilio eficaz y oportuno al 
General Silano, y pasando más tarde á mi lado, donde le vi 
siempre á la altura de su deber. El General en Jefe obser- 
vaba con precisión la línea de batalla y daba las órdenes con- 
venientes para que el combate marchase con orden y regu- 
laridad, y al efecto dispuso que la tercera Brigada de la se- 
gunda División, á la disposición de su Edecán, General Rafael 
Planas, se aproximase al lugar de la acción con el objeto de 



DOCUMENTOS 8.j 



que el que suscribe la tuviera más á la mano, caso de tener 
necesidad de reforzar algún punto. 

Escalonadas seguidamente las dos Divisiones mencionadas 
en toda la extensión del monte, prescindiendo en absoluto de 
los amagos del enemigo, y casi á tiro de pistola, se rompie- 
ron los fuegos simultáneamente en medio de un entusiasmo 
indecible, y con la confianza propia de los valientes defen- 
sores de la libertad. Desalojados los enemigos á media ho- 
ra de nutrido fuego de sus primeras posiciones, notándose ya 
la debilidad de éstos, era menester para complementar el 
triunfo una intrépida carga del ala izquierda, la cual, ejecu- 
tada con bizarría, dio por resultado la dispersión de aquellos, 
quienes en la más vergonzosa fuga se precipitaron por los 
desfiladeros, dejando á placer de la caballería, que mandan los 
Generales Andrés N. Benavídez y Miguel Lozada, la carga en 
la derrota. Una hora de combate bastó para que la victoria 
coronase nuestos esfuerzos; y verá U., por la nota que le ad- 
junto, que cayeron en nuestro poder el parque, carruaje de 
conducción, las dos piezas de artillería y algunas bestias. 
También le hago relación por separado del número de muer- 
tos, heridos y prisioneros del enemigo. Las bajas en los 
601) hombres que pelearon no son de importancia numéri- 
ca según el dato que le remito adjunto ; pero sí sensible y 
altamente sensible para el gran partido nacional, puesto 
que el valiente Coronel Víctor Henríquez, al tomar una 
de las piezas de artillería del enemigo, espada en mano, 
rindió la vida con la intrepidez con que siempre fué dis- 
tinguido en los campos de batalla. El campo no fué re- 
visado debidamente por la premura del tiempo, pero hoy, 
por disposición del Comandante en Jefe, ha marchado una 
Brigada del Ejército con el Cuerpo de caballería á practi- 
car un examen escrupuloso de él. 

Si ha cabido una vez más á los valientes Jefes y oficia- 
les de las dos Divisiones que entraron en la lucha, ser los 
primeros en el combate, con la bizarría y bravura que los 
caracteriza en los peligros, y que ayer he presenciado, no 
menos recomendables son los Jefes del Ejército de reserva, 
quienes insistían por tomar participación en ella, pero que 
obedecían las órdenes que emanaban del primer Jefe en la 
continuación de la marcha con toda regularidad. El Sub- 
jefe de Estado Mayor, Ciudadano General Enrique Silva, no 
obstante la prevención superior, en su deseo de tomar parte 
en el combate, hubo también de concurrir á él, como pre- 
tendieron hacerlo con empeño los Jefes y oficiales que com- 
ponen la Comandancia en Jefe, y que son: Edecán, Coronel 



86 DOCUMENTOS 



Gabriel Salas, Ayudante de campo, primer Comandante Fé- 
lix Palacios, Ayudante mayor, primer Comandante D. Ferrer, 
y los Ayudantes del Despacho Jorge Benitez, Francisco Guz- 
man y Ventura Márquez Alva. 

Los Generales José Manuel Guerra y Manuel V. Reyes 
se agregaron en el instante de la pelea, el uno á la Coman- 
dancia en Jefe, y el último á la caballería, á donde dio prue- 
bas de valor. 

Digna de encomio también es la conducta observada por 
el Capellán del Ejército, Pbro. Saturnino Ríos, á quien no 
detenían los proyectiles enemigos para prestar á los mori- 
bundos los últimos auxilios espirituales. 

El ciudadano General Comandante en Jefe del Ejército 
continúa dictando medidas serias para la persecución ; y es 
seguro que el Estado quedará libre en breve de los más em- 
pecinados enemigos de la libertad. La historia consignará 
algún dia en sus pajinas este último acontecimiento habido 
en los campos monumentales de la famosa Maturin contra 
los tiranos de la patria; y ella con imparcialidad hará jus- 
ticia á nuestra causa, que es la causa de la humanidad, y 
descargará sobre los criminales la responsabilidad de los síli- 
ces os. 



Dios y Federación. 

V. Rodrigues 



JOSÉ ANTONIO MÁRQUEZ, 

Primer Designado en ejercicio de la Presidencia 
provisional del Estado. 

A SUS HABITANTES. 

El General José Eusebio Acosta ha hecho su entrada en 
la tarde de ayer á esta ciudad, en unión de varios de los más 
distinguidos Jefes y oficiales del Ejército constitucional de 
Oriente, después de haber rendido la corta pero expléndida 
campaña que ha producido la pacificación de los Estados de 
Barcelona y Maturin. En nombre del generoso pueblo que 
me cabe la honra de presidir, tengo la satisfacción de tribu- 
tarle el más alto y cumplido homenaje de gratitud, ya que 



DOCUMENTOS S7 



ha preferido este sencillo y sincero tributo al aparato osten- 
toso de una ovación pública. Este comportamiento heroico 
enaltece la sublimidad de sus virtudes, y da una prueba ca- 
bal de la modestia y humildad de los sentimientos que le 
han merecido siempre el aprecio de sus conciudadanos. 

Compatriotas ! 

Los repetidos y eminentes servicios prestados á la causa 
federal por el Benemérito General Acosta, tienen tanta tras- 
cendencia en los fastos políticos de nuestra Nacionalidad, que 
suprimido su contingente personal en esta lucha de los pue- 
blos contra sus opresores, vendría á ser problemático en Ve- 
nezuela el triunfo de los principios democráticos, emanación 
del Gran partido liberal. — Toda idea tiene su representante, 
y en la actualidad nadie puede disputar á nuestro ilustre 
guerrero el grandioso mérito de haber conseguido en el Orien- 
te el afianzamiento de las instituciones federales como sis- 
tema definitivo de gobierno popular. 

Cumaneses ! 

Os excito á rodear al caudillo de nuestras libertades pú- 
blicas, al incansable defensor de las garantías individuales. — 
Aun no ha terminado su tarea: le quedan todavía enemigos 
que vencer. — Los pueblos del departamento Marino perma- 
necen atados al poste ignominioso levantado allí por el in- 
signe Olivo, y sus hermanos de los otros departamentos del 
Estado no deben ser indiferentes á la suerte de nuestros des- 
graciados compañeros. — La causa popular es solidaria, y ca- 
da uno de sus partidarios debe contribuir voluntariamente 
á su triunfo con todo género de esfuerzos y sacrificios, y 
derramar su sangre, si fuere necesario, en aras de la bandera 
estrellada símbolo de la Federación. — Así se conseguirá la 
consolidación de la paz, sin la cual no hai verdadera liber- 
tad, orden ni progreso públicos. 

Cumaná, Agosto 4 de 1S70. 

José Antonio Marques. 



83 DOCUMENTOS 



DOCUMENTO OFICIAL. 



Estados Unidos de Venezuela. — Comandancia en Jefe del 
Ejército de Oriente. — Cuartel general en Cumaná, á 19 de 
Agosto de 1870.-7° y 129— Número 40. 

Ciudadano General Ministro de Guerra y Marina. 

La victoria, propicia siempre á la causa liberal de los pue- 
blos, corona visiblemente en todas partes nuestras armas, en- 
lazando una serie de gloriosos sucesos que ilustran perpetua- 
mente el heroísmo de los defensores de la libertad de la Re- 
pública. Tal ha sido el espléndido triunfo alcanzado por el 
intrépido Pulgar sobre los muros del Castillo Libertador, y 
tal es el que acaban de consumar en las aguas del Golfo 
Triste un puñado de bravos Orientales, recluidos por la odio- 
sa tiranía del pirata Olivo en el Vapor de guerra Fede- 
ración. 

El 15 del coriente mes se encontraba este buque fondeado 
en "Yacua," jurisdicción de Güiria, cuando tuvo lugar el 
acontecimiento. Parte de la guarnición y toda la tripulación, 
capitaneada por sus propios oficiales y varios prisioneros que 
se hallaban á su bordo, entre estos el oficial Manuel Ortega, 
resolvieron conquistar su libertad á costa de cualquier sacri- 
ficio ' 7 y poniendo en obra su atrevido intento, después de 
victorear la Revolución intimaron la rendición á los Jefes 
del Vapor ; pero éstos, oponiendo una resistencia temeraria 
con el resto de las fuerzas que les quedaba disponible, fue- 
ron víctimas de ella durante el combate que sostuvieron. 

Allí perecieron, según los informes de los oficiales Ro- 
dolfo Vetancourt, Ramón Espinosa, Luis Sánchez y José 
Miguel Bruzual, que tomaron parte en aquella contienda, 
el General Dionisio Silva Peña y los Coroneles Antonio 
Teran y José Mercedes Alvarado ; y de los nuestros el Ca- 
pitán Juan Fremiot Alfonzo. 

Aparte el triunfo moral obtenido, que mucho debe satis- 
facer al Gobierno, hemos alcanzado también la posesión del 
Vapor Federación con toda su artillería y dotaciones corres- 
pondientes, algún pertrecho elaborado y en granel, y como 
ochenta fusiles. 

Este buque ha quedado anclado en Rio-Caribe á dispo- 
sición del Jefe de Operaciones de la Cordillera de Barloven- 
to, donde se hace indispensable al éxito de las operaciones 
que se han emprendido ya contra los piratas refugiados en 



DOCUMENTOS Sí) 



Guiña á las órdenes de Olivo, entre tanto se dispone por 
esta Comandancia en Jefe lo que crea más conveniente. 

Separadamente envió á ese Ministerio la lista de Oficiales 
que acaudillaron la sublevación. 

Todo lo que tengo el honor de comunicar á U. para que se 
sirva elevarlo á conocimiento del Ciudadano Presidente Pro- 
visional de la República. 

Dios v Federación. 



José Eusebio Agosta. 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

COMANDANTE EN JEFE DEL EJERCITO DE ORIENTE. 



A los Jefes, Oficiales y Soldados del Ejército de su mando, 

Compañeros ! 

Después de tantos triunfos obtenidos con el poder de la 
Opinión y el valor de vuestros pechos, acabamos de sufrir el 
primer revés. El enemigo se ha apoderado de la costa de Pa- 
ria por sorpresa. Sólo así, compañeros, pudiera haber ven- 
cido á nuestros bravos conmilitones Arismendi, Cova, Tyler y 
tantos otros valientes que luchaban allí! 

Para qué habia de ocultároslo % Los que defienden por con- 
vicciones una causa propia, deben saberlo todo : las desgra- 
cias como las victorias. Vosotros me conocéis. 

Soldados de mi Ejército ! 

Los desastres de la Costa, que nos refieren nuestros com- 
pañeros de Campano, son bastante dolorosos, es cierto ; pe- 
ro no por las pérdidas materiales del terreno, que podemos 
recuperarlo dentro de poco, triunfante como se hulla nuestra 
causa en todo el ámbito de la República, sino por el sacri- 
ficio de nuestros hermanos, asesinados impíamente por un ene- 
migo cruel. — Esa sería la suerte que nos esperara, si nos cru- 
záramos de brazo en vista de la situación. — Cuando se cuen- 
9 



90 DOCUMENTOS 



ta con soldados como vosotros, entusiastas y valientes, man- 
dados por Jefes y oficiales pundonorosos y aguerridos, ninguna 
situación es desesperada, porque el revés mismo sirve de estí- 
mulo al triunfo. Aun tenemos aquí un pié de fuerza regular 
y un ejército en Maturin con que contener al enemigo mien- 
tras nos preparamos á escarmentarlo. 

Conmilitones ! 

Cuando por el mes de Marzo nos lanzamos de nuevo á las 
armas y emprendimos la campaña contra los enemigos de la 
Patria, no éramos dueños de plaza alguna, ni teniamos en 
nuestro poder los elementos que hoi. El Estado entero les 
pertenecía ; y si entonces no contamos para nada el número 
de nuestros enemigos, rebaño vil, manada de esclavos á las 
órdenes de un déspota, hoi que el Gobierno y los Estados 
vecinos pueden ayudarnos, y que el asesinato de nuestros 
compañeros excita nuestra justa indignación, mengua seria pos- 
trarnos ante nuestros vencidos de siempre, que reclaman co- 
mo bandidos un severo escarmiento. 

Cuento con vosotros y con el patriotismo cu manes para de- 
cir á la Nación, dentro de breves dias, que el Estado de Cu- 
maná está libre de esas hordas. 

Viva la Federación ! 

Viva el Gobierno Nacional ! 

Viva el General Guzman Blanco ! 

Cumaná, Setiembre 26 de 1870. 

José Eusebio Agosta. 



PEDRO ELIAS ROJAS, 

General de División de los Ejércitos de la República 
y Comandante de armas del Estado. 

Compatriotas ! 

El General José Eusebio Acosta, Comandante en Jefe del 
Ejército de Oriente, se ha dignado llamarme hoi al servicio 
con el carácter de Comandante de armas del Estado; y yo, 



DOCUMENTOS 01 



que anhelo fervorosamente la paz de la República, pongo gus- 
toso mi espada al servicio de la Federación y rae apresto 
para la defensa de la causa popular, hoi más que nunca, 
porque los tristes acontecimientos verificados en la Costa de 
Paria reclaman seriamente el concurso de todos los hombres 
honrados, amantes del orden y de la tranquilidad pública, ba- 
jo el imperio saludable de la Leí. 

Compañeros y amigos ! 

Volemos todos á la salvación de la patria ; libertándola 
á ella nos habremos libertado á nosotros mismos. — Que cada 
uno de vosotros sea un fiel guardián del orden y un celoso 
defensor de las instituciones democráticas, únicas que pueden 
hacer la felicidad de los pueblos. — Yo pertenezco á Oumaná, 
y me identifico con ella para sacrificarme, si fuere necesario, 
en aras de los principios republicano?, que ella ama. — Rodee- 
mos, pues, compañeros, el pabellón estrellado y defendamos 
con lealtad el Gobierno federal establecido en Caracas por la 
Revolución que acaudilla el General Guzman Blanco, la Cons- 
titución nacional de 1864 y las libertades públicas en ella 
consagradas. 

Cumaná, Setiembre 26 de 1870.-7° y 12.° 

Pedro Elias Rojas. 



EL PRESIDENTE PROVISIONAL 

A LOS HABITANTES DEL ESTADO. 

Ciudadanos. 

Los tiempos de Bóves y de Cervéris, de Antoñánzas y 
Zoazoláj que tiñeron en sangre el territorio de la Patria, rea- 
parecen hoy en nuestro suelo : la guerra de exterminio ha 
empezado ya, mancillando el buen nombre del Estado. 
Tráenla, en pos de su inicua y criminal bandera, los que 
apesar de sus bastardos hechos se llaman á sí propios ami- 

ftOS DEL ORDEN Y DEFENSORES DE LA MORAL 

El orden ! sí, de los sepulcros ; la moral ! 

de los bandidos ! ! 

En Irapáj como en Calcara, nuestros hermanos han pe- 



02 DOCUMENTOS 



recido al filo de la espada enemiga : ni en uno ni otro pun- 
to se ha dado cuartel, y heridos y prisioneros han sido sa- 
crificados por la hoz implacable del crimen ! 

Después de haber sido tratados por la Revolución triun- 
fante, con la hidalguía propia de liberales pechos, se aprove- 
chan de las proposiciones de una esponsión generosa' que 
les ofrece .el General José Loreto Arismendi, burlan la bue- 
na fé y asaltan pérfidamente nuestras posiciones de Irapa, 
en que sucumben asesinados los héroes que las defendian ! 

I En qué antro se inspiran, qué alegan esos hombres, 
aborto de estos tiempos de clemencia y magnanimitud, para 
un comportamiento tan feroz y tan contrario á las prácti- 
cas de las naciones civilizadas ? de qué rejiones vienen, en 
que la luz del Evangelio no haya penetrado todavía ? — ¿ Es 
así como se corresponde á la conducta observada por nues- 
tro valiente Ejército en Cariaquito, San José, Carúpano, la 
Costa y Maturin, en donde quiera que han sido vencedo- 
res, para con los prisioneros de guerra y los heridos enemi- 
gos, á quienes se ha dado hasta la asistencia médica que 
su situación reclamaba f ó son esos los títulos que alegan 
á la consideración pública para imponer su señorío y perpe- 
tuarse en el mando ! 

Federales ! 

Cuando el peligro asoma, el deber reclama que cada pa- 
triota ocupe su puesto en el común conflicto. Volemos á 
las armas para contener y castigar al enemigo implacable, 
que asesina inclemente nuestros heridos y cuantos compa- 
ñeros caen en su poder. Aprestémonos á la defensa de 
nuestras libertades antes que consentir que el crimen nos 
subyugue v manche los puestos de la magistratura. ¿ Quién 
no se enardece, qué noble corazón no protesta contra la fe- 
rocidad de tales hechos ? — Yo cuento con vosotros, ciuda- 
danos ; con vosotros, que siempre habéis estado dispuestos 
para la defensa de la Patria. Prestadme la cooperación de- 
bida y formad en torno del pabellón estrellado que sostiene 
dignamente el General José Eusebio Acosta con sus bravos 
adalides ; vuestro entusiasmo y vuestra buena fe salvarán la 
situación. 

Enemigos de nuestra causa l 

El Gobierno del Estado, magnánimo y dómente hasta aho- 
ra, sabrá ponerse á la altura de las circunstancias y asumir 
una actitud digna de ellas, sin salirse de las prescipciones del 



DOCUMENTOS 03 



derecho internacional sobre hostilidades contra las personas 
y cosas del enemigo y sus coadyuvantes. Si la guerra es 
de bandidos, los bandidos serán exterminados. 

Cumaná, Setiembre 26 de 1870.-7° y 12.° 

Bartolomé Milá de la Roca y Valcnzuela. 



AL EJERCITO DE ORIENTE. 



Compañeros de armas ! 

El primer Designado de la República y Ministro de 
Guerra y Marina, ciudadano General Josa Ignacio Pulido, se 
encuentra entre nosotros, y os dirijo por ello mis felicitacio- 
nes. El trae decorado su escudo con los laureles recojidos en 
los gloriosos campos de Nutrias, Barquisimeto, Buena- Vista y 
Caracas ; porque donde quiera que ha dirigido sus pasos, pa- 
rece que la victoria se complaciese en marchar caprichosa- 
mente encadenada á su espada vencedora. 

La abnegación más honrosa y el patriotismo más ejemplar 
le han movido. Prefiere á las elevadas tareas del Gabinete la 
penosa vida del campamento ; y viene, como ya lo ha expre- 
sado, á compartir con nosotros los rigores de la campaña y el 
peligro de los combates. A vuestro nombre, pues, y al mió, 
saludo y abrazo al experto soldado de la afortunada Barínas, 
en cuya demostración fraternal van expresados el amor á la 
Patria, la admiración al heroismo, el reconocimiento al com- 
pañero. 

Soldados ! 

Como una distinción que sabréis apreciar, se os ha acor- 
dado por el ciudadano General Pulido el derecho de la van- 
guardia, confiado en que corresponderéis á los precedentes que 
os distinguen en la vida militar. ¿Y habrá de vosotros quien 
pueda faltar á los altos deberes que habéis contraído con la 
Nación y con la historia, que hoi hacen más sagrados el ho- 
nor y la gratitud,? Yo espero que vuestra conducta no des- 
mentirá jamás del digno concepto que, por su denuedo y cons- 



04 DOCUMENTOS 



rancia, han conquistado siempre y en todas partes las tropas 
orientales. 

Valientes ! 

Sabed que á vuestro lado combatirán también dos brillan- 
tes Divisiones, parte de ese grande y poderoso Ejército de 
Occidente, de que-tanto se lisonjea el orgullo nacional, y que 
á tan alto ha levantado su nombre. Ellas, al mismo tiempo 
que partícipes de vuestros triunfos, serán testigos de vuestro 
valor y esfuerzos para juzgaros : y pensad bien cuánto obli- 
ga á los bravos de " La Cruz," cuando les observan los ven- 
cedores en el u Guay." 

Viva la Federación ! 

Viva el Gobierno Nacional ! 

Cuartel General en Barcelona, á 7 de Diciembre de 1870. 

José Eusebio Acosta. 



Separación del ciudadano General José Eusebio Acosta de la 
Jefetura militar de los Estados de Oriente. 



ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA. 

Comandancia en Jefe del Ejército constitucional de Oriente. 
Cuartel general en Maturin á 5 de Febrero de 1871.-8? y 1-3? 

Ciudadano General Ministro de Guerra y Marina, en comi- 
sión, y Jefe Superior del Ejército Nacional de Oriente. 

Vencida y desorganizada como ha sido la facción de este 
Estado, á causa del último combate contra ella empeñado, 
y por el cual vinieron á nuestro poder la mayor parte de 
íos elementos con que pudiera por algún tiempo más soste- 
nerse la resistencia, creo que mis servicios no son ya nece- 
sarios al Gobierno, y reitero á U., por tal razón, la renuncia 



documentos 95 



que hice en dias pasados, obligado hoy más por el acrecimien- 
to de mis quebrantos físicos. 

Dios y Federación. 

José Eüsebio Acosta. 



ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA, 

Ministerio de Guerra y Marina en Comisión. 

Maturin, Febrero 5 de 1871.— T y 12? 
Ciudadano General José Eusebio Acosta. 

Hoy que una victoria más decora el ya ilustre nombre 
de U. ; hoy que, vengado el desastre de Aragua, pueden 
nuevamente titularse invictas las tropas que U. acostumbra 
llevar al combate ; hoy, que esta Jefatura puede decir al Su- 
premo Gobierno que la autoridad de que está U. investido 
ha sido plenamente reconocida en esta región, no es tan peno- 
so acceder á la exijencia de U. admitiéndole la renuncia que 
presentó en dias pasados. Con todo, no he de hacerlo sin 
protestarle solemnemente que me es muy sensible privarme de 
los importantes servicios que aun puede U. prestar á la 
causa nacional. 

Vaya U. enhorabuena á su dichoso hogar, satisfecho de 
que el Gobierno sabe estimar los servicios importantes que 
U. le ha prestado, y de que no sólo se ha granjeado la ad- 
miración, sino también la estima de todos sus compañeros 
de armas. 

Dios y Federación. 

José Ignacio Pulido. 



ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA. 

Ministerio de Guerra y Marina en Comisión. — Secreta- 
ría General. — Maturin, Febrero 5 de 1871. — 7 o y 12.°— Cir- 
cular. 

A los ciudadanos Presidentes de los Estados de Barcelona, 



% DOCUMENTOS 



G amana y Guayana, Jefe civil y militar de Nueva Esparta, 
Comandante de armas de Cumaná y Jefe de la plaza de Bar- 
celona. 

El Ciudadano General José Eusebio Acosta, que desem- 
peñaba la Jefetura militar de los Estados de Oriente á satis- 
facción del Ejecutivo nacional, y con el apoyo de los libera- 
les de esta importante sección de la República, testigos siem- 
pre de su consagración, de sus esfuerzos y valor, probados 
tantas veces en defensa de la más noble de las causas, se ha 
separado con fecha de ayer del importante puesto que ocupa- 
ba, al aceptársele por el Ciudadano General Ministro de Gue- 
rra y Marina, en comisión, la reiterada renuncia que hiciera 
t.el destino. 

Sólo la circunstancia de haberse logrado ya la completa 
destrucción de los facciosos que capitaneados por Olivo man- 
tenían la guerra en este territorio, y las particulares que el 
General Acosta ha interesado con el objeto de alcanzar su re- 
tiro del servicio de las armas, pueden justificar una resolución 
tantas veces exigida por el General Acosta y otras tantas no 
acordada por el ciudadano General Ministro de Guerra y Ma- 
rina. 

Queda U., pues, enterado de la cesación en sus funciones 
del ciudadano Jefe militar de los Estados de Oriente ; y co- 
mo el Ministerio de Guerra y Marina, en comisión, no cree 
necesaria por ahora la conservación de dicha Jefetura, queda 
ese Estado dependiente únicamente de sus autoridades respec- 
tivas y del expresado Ministerio, en todo lo que tenga rela- 
ción con el desempeño de las funciones con que se trasladó á 
Oriente. 

Dios y Federación. 

Felipe Estoves. 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA 

AL PARTIDO LIBERAL. 



Hoi que la reacción oligarca hace el supremo de sus es- 
fuerzos y combina todos sus elementos similares para ofrecer 
en mayores proporciones el desastroso espectáculo de su ini- 



DOCUMENTOS 



quietad política y social, con más, el escándalo de una ingrati- 
tud sin ejemplo, cabe á mi carácter de hombre público y cum- 
ple á mi condirion de liberal, dejar oir mi voz en presencia de 
tan graves sucesos. 

Sea un alerta á mis compañeros de armas, sea una protes- 
ta más de adhesión á la causa popular, á cuyo triunfo he dedi- 
cado el tiempo más precioso de mi vida, sea, en fin, una pa- 
labra de satisfacción y leal inteligencia á mis amigos. 

Mi silencio en la soledad del retiro y en el confuso tro- 
pel de los acontecimientos que agitan el país, acaso pudiese ser- 
vir de base á erróneas creencias en muchos de nuestros mis- 
mos compañeros, ó alentar en algún modo la calculada inten- 
ción del enemigo, de la cual deriva siempre provecho, aunque 
indigno como el medio que emplea ; y antes que exponerlo á 
ser objeto de dudosas interpretaciones, infecundas desde luego 
para el partido á que pertenezco, no he vacilado interrumpir- 
lo en obsequio de la opinión pública que así lo exije y de mi 
propia voluntad que lo acepta. 

Empezaré por decir- que, nacido liberal y educado en la es- 
cuela de las transformaciones políticas, efecto indispensable de 
nuestras prácticas republicanas y democráticas, mi espíritu se 
ha sustentado de la savia saludable de sus doctrinas, y que es- 
tas han venido á constituir para mí una segunda religión, á 
la cual me consagro reconociéndola todos sus derechos y acep- 
tándola todos sus preceptos; pero sin fanatismo ni obligado 
culto, y reclamando siempre mi libertad de concien -ia. 

Hijo del pueblo, la gratitud, la confianza y el deber, for- 
man en triple alianza el lazo formidable que eslabona agrada- 
blemente mi suerte á sus destinos. 

Identificado con él por esa comunidad de intereses recípro- 
cos en que fraternizan los corazones liberales y á que se re- 
funden todas las aspiraciones justas y legítimas, la libertad y 
el derecho, mi causa no puede ser otra que la causa del pue- 
blo. Y es por eso que, cuando he merecido por algún res- 
pecto ser depositario de su autoridad, mi orgullo se ha fun- 
dado en representarle digno y libre. 

Desde que pudo conferirme el honor del sufragio, he ve- 
nido correspondiéndole con mi absoluta contracción á su ser- 
vicio. 

El me ha dado cuanto ha podido prometerme, sin desvío 
en las instituciones que lo rigen: de consiguiente, sólo la cau- 
sa liberal que lo representa tiene derecho al nombre que la 
generosidad pública me otorga y á la espada que aquella ha 
puesto para su defensa. 
10 



flS DOCUMENTOS 



Soldado de la Federación, habría faltado ¡i los grandes 
compromisos que me impone este título para con la Repúbli- 
ca, habría faltado á mi propio decoro, si indiferente á los ul- 
trajes que desde la cima del poder irrogaba á la mayoría na- 
cional una minoría desatentada y ridicula, hubiese tenido en 
más la paz humillante que me ofrecían los agentes del desor- 
den y el lucro que humildemente y al favor de ella pudiesen 
producirme, mis ocupaciones habituales, que la salud y la hon- 
ra de la Patria. 

Faltar á la revolución triunfante que, á más de necesaria 
traia en su abono la elevada misión de reivindicar los dere- 
chos del partido, era si no suscribir nuestra deshonra, hacer- 
nos cómplices de nuestros enemigos por una indiferencia tan 
culpable como peligrosa. 

Atento por otra parte á las dolorosas enseñanzas de la 
experiencia y al riesgo inminente en que se hallaban colo- 
cadas nuestras garantías constitucionales, la acojí como la 
única salvación posible de nuestro crédito político, siendo de 
los primeros en protestar contra el sistema despopularizado 
que tan impropiamente ejercía la autoridad del Grobierno. 

Presidí el armamento .de estas secciones, y cúpome con 
tal satisfacción la de conducir sus huestes en la redención 
del territorio. 

Corresponder á las esperanzas en mí depositadas fué la 
ambición que me alentó en la empresa. 

Anunciada la paz, y en consecuencia disipados los peligros, 
el mando que se me habia conferido en el momento de con- 
flicto no tenia ya objeto, desde luego que cesaban las cau- 
sas que habian dado origen á tan elevada prueba de con- 
fianza; y como la paz, que garantiza todos los intereses, que- 
daban aseguradas también las instituciones, creí llegado el 
momento de recuperar mi apetecida condición de ciudadano, 
exento de las inmensas responsabilidades que trae consigo 
el ejercicio de una autoridad cualquiera. 

Ya sea mi natural esquivez al desempeño del Poder, ya 
el respeto que tributo á la integridad de los principios, ver- 
dad es ella, que pasada la anormalidad de la situación en 
que no es la voluntad la que decide sino el deber el que im- 
pone, el mando es para mí carga harto pesada. — Así, cuan- 
do por resultado de nuestras primeras batallas quedaban es- 
tos Estados libres del rigor y arbitrariedad del enemigo, al 
propio tiempo que respiraban el aire de libertad, recibian 
la plenitud de facultades inherentes á su. soberanía para cons- 
tituirse y gobernarse. 

La renuncia de la autoridad civil que me estaba come- 



DOCUMENTOS l»í » 



tida fué inmediata al restablecimiento del orden constitucio- 
nal, como ha sido, y debido ser, inmediata mi renuncia de 
la autoridad militar al anuncio de la paz. 

Conocidos estos antecedentes, mi retiro á la vida privada 
no puede ni debe implicar para mis amigos y compañeros de 
armas, ni para nadie, sin ofensa á mi dignidad, la más leve, 
y permítaseme que la califique lijera sospecha. — Si algún 
motivo que no los expresados, fuese causa á pensar que bus- 
co con el apartamiento de la escena pública, mitigar la amarga 
impresión de un oculto descontento, ó dar creces en mi áni- 
mo á extraviados propósitos, sópase ante todo que, quien ha 
tendido mano generosa á sus más encarnizados enemigos, 
después de vencerlos; quien tiene dadas tantas y tan seguras 
pruebas de lealtad al patriotismo, no descendería i tirrias á con- 
fundir mezquino en un resentimiento personal, los grandes in- 
tereses de una causa por la cual hasta su vida, sacrificaría 
gustoso; ni borraría tampoco, olvidando cuánto debe así mis- 
mo, la dilatada, aunque modesta página de más de veinte 
años de servicios. 

Ahora, como siempre, las calamidades de la patria me in- 
dicarán mi puesto y encenderán en mi ánimo el fuego de 
otros dias. 

Cu maná, Mavo 13 de 1871, 



PUBLICACIÓN OFICIAL. 



ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA. 

Estado Mayor General del Ejército de Oriente, — Cumaná, 
Junio 27 de 1871.— S° y 1:3 o — Circular, 

Ciudadano Prefecto superior en esta Capital. 

El reciente triunfo de Pozuelos acaba de complemen- 
tarlo brillantemente el ciudadano General Manuel Morales, Je- 
fe nacional de Operaciones del Estado, con la victoria deci- 
siva obtenida á costa del valor más heroico sobre los faccio- 
sos de la Costa, dirijidos por P. Dúchame, como U. verá por 
la nota oficial que envío á U. en copia. 



100 DOCUMENTOS 

Alentado el enemigo por las falsas noticias que sus com- 
pañeros hacen circular en las poblaciones al favor de la in- 
diferencia que afectan, atacó la plaza de Carúpano el 25 del" 
corriente mes, en número de cerca de cuatrocientos hombres ; 
pero el ciudadano General Morales y la denodada División de 
su mando, frustrando el criminal propósito, añadieron á él un 
castigo digno de tan temerario empeño. 

Sírvase ordenar se publique esta noticia con toda solem- 
nidad y circule en el Estado. 

Dios y Federación. 

J. V. Guevara. 



EL PREFECTO SUPERIOR DE CUMANA, 



A SUS CONCIUDADANOS. 

Liberales ! 






La causa de la Libertad y de los derechos del pueblo ha 
alcanzado un completo triunfo en la plaza de Carúpano el 25 
de los corrientes, venciendo una vez más á los enemigos de 
la. Federación. 

La Patria debe sentirse orgullosa al contemplar la heroici- 
dad de los valientes que sostuvieron dignamente las armas del 
Gobierno en ese dia, hasta vencer á un enemigo desapiadado 
que en la desesperación que engendran sus maldades, ha deci- 
dido exterminar á los defensores de las instituciones federales ; 
pero al mismo tiempo tiene que lamentar las pérdidas de al- 
gunos de sus más entusiastas hijos, que perecieron lidiando 
por la consolidación de la paz. La sangre de tantas víctimas 
inmoladas en esa guerra á muerte que nos han declarado, re- 
caerá sobre ellos, y sus atrocidades quedarán escritas eterna- 
mente en las cruentas páginas de la historia. 

El generoso é invicto General Manuel Morales ha sido el 
afortunado Jefe á quien cupo el honor de presidir esa célebre 
jornada, haciéndose memorable no sólo por sus hazañas en el 
combate, sino también porque, magnánimo como todos los re- 
presentantes del Gobierno Federal, ha sabido conquistarse la 
fama de clemente, concediendo la vida á todos los prisioneros 



documentos 101 



que acaban de inmolar á los defensores del derecho y de la 
libertad. 

Cumaneses ! 

Hé aquí el parte recibido. 



ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA. 

Subjefetura de E. M. de Operaciones en el Estado. — Cuar- 
tel general en Carúpano, á 25 de Junio de 1871. — S° y 13° 

Ciudadano General Jefe de E. M. del Ejército de Oriente. 

Tengo la más cumplida satisfacción en poner en conoci- 
miento de U. el nuevo triunfo obtenido hoi por las armas na- 
cionales que están bajo las inmediatas órdenes del ciudadano 
General Jefe de operaciones de este Estado. 

Sabe esa Co/nandancia en Jefe que después de la gloriosa 
acción de " Cafmquito" no pudo el General Jefe de que soi 
órgano, continuar persiguiendo activamente los restos de la fac- 
ción Dúchame, por haber desmembrado sus fuerzas enviando á 
ese Cuartel general la mitad de ellas. Pudo así la susodicha 
facción organizarse y elevar la cifra de sus parciales á 400 
hombres, aunque no todos armados de fusil, con los cuales 
resolvieron atacar esta plaza. Al amanecer del dia de hoi vino 
el parte de que Dúchame se habia movido de Tunapuisito con 
todas sus fuerzas, llegando á las 4 A. M. al caserío de Cusma : 
sabido todo esto, se ordenó que el Coronel Sulpicio Gutiérrez, 
á la cabeza de 50 hombres, tomara la vía que conduce á Ca- 
rúpano-arriba para inspeccionar y dar avisos oportunos sobre 
las evoluciones que practicase el enemigo. Pero era tarde. Dú- 
chame y los suyos ocupaban ya las calles y alturas que que- 
dan al sur de la población. Al salir de ésta el Coronel Gutié- 
rrez por la vía ya mencionada, se encontró con los godos, los 
cuales cargados denodadamente, se declararon en derrota, á 'la 
sazón que por el camino del Mangle nuestro bizarro Capitán 
Crispin Arangúren contenia á los que avanzaban por ese tra- 
yecto, que era un número considerable. 

Ocupada por el enemigo la altura del Calvario, el General 
Jefe llevó personalmente 25 hombres, los cuales dejó posesio- 
nados en las casas de la calle de Raviche, de donde hacían se- 



102 DOCUMENTOS 



ffuros tiros sobre el Calvario. Retirado en buen orden el Ca- 



to 



pitan Arangúren, cargaron los godos por la calle de la In- 
dependencia hasta ponerse á tiro de pistola con el impertérrito 
General Domingo Román que defendía nuestro cuartel princi- 
pal, de donde habia ordenado el que suscribe sustraer el par- 
que, pues el mayor conato del enemigo era apoderarse de él, 
y así lo demostraban las recias cargas que efectuaban con ese 
intento, á las cuales correspondía el espresado General Román 
con una serenidad digna de elogios. Dueños los enemigos de 
la parte Sur de la población, generalizóse la batalla por el 
Oeste, por donde intentaron acometer al Fortín, que fué de- 
fendido admirablemente por el Coronel Urbano Romero. I 
fué entonces que tuvo lugar en la calle Punta Brava un com- 
bate al machete, al que asistió en persona el General Jefe, 
que estuvo á punto de perder la vida, salvándose por la opor- 
tunidad con que el valiente oficial Rafael Vetancourt des- 
caigo su sable sobre un soldado enemigo, que acometió al 
expresado' General: el gallardo General Ensebio Yánes 
recibió una herida de machete, y otros Jefes y Oficiales que 
llenaron cumplidamente su deber. Allí pereció cumpliéndolo 
también, de la manera más heroica, el malogrado Coronel Fé- 
lix Serra Martínez. %'¿ 

Dos horas habrían trascurrido en incansable batallar sin 
que la victoria se decidiese por ninguno de los combatientes, 
cuando el General Jefe, seguido de su E. M. y de los Generales 
José I. Gutiérrez y Santiago Bastardo Fuentes y Corone- 
les Pedro Julián Acosta, Sulpicio Gutiérrez y Pedro Guevara, 
subieron al cerro de la " Campana ", desde donde se ordenó 
que los mencionados Jefes ocupasen á viva fuerza las alturas 
situadas al sur de la población y cargasen vigorosamente al 
enemigo, que aun era dueño del Calvario y habia logrado 
ocupar la calle de Raviche, la casa balcón del señor Massiani 
y otras casas más que convenientemente habia aspillerado. 
No se hizo esperar la antedicha operación, aunque comprada 
al caro precio de la vida del valeroso Coronel Manuel S. Gar- 
cía, pues á corto rato los " Víctores á la Federación ", dados en 
la cumbre del Calvario y alturas adyacentes, nos anunciaron que 
los nuestros eran dueños de las expresadas posiciones. Lleno 
de pavor el enemigo empezó á ceder, declarándose luego en 
ignominiosa derrota, dejando en nuestro poder el crecido nú- 
mero de muertos y heridos, parque y los demás elementos que 
constan en la lista adjunta. 

El Coronel Rogé rio Llaguno y los Jefes, Oficiales y sol- 
dados que componen la "Brigada Caraqueña" se condujeron 
yon la mayor intrepidez. El Edecán del General Jdh } Gene- 



DOCUMENTOS 10'i 



ral José María Subero, y el ayudante de este E. M. Capitán 
Francisco Smitter, estuvieron siempre en los lugares de ma- 
yor peligro con sereno valor. No debo tampoco pasar en si- 
lencio los nombres de los Capitanes Francisco A. Ruso y An- 
tonio José Alarcon, quienes llenaron sus puestos como los demás 
Jefes y Oficiales que componen la División que gloriosamen- 
te lleva el nombre de u Agosta." 

Dios y Federación. 

Félix Palacios. 

1 Muertos del enemigo. 

Coronel Luis González. — Coronel Juan Cordero. — Primer Coman- 
dante Aniceto Villarruel. — Primer Comandante Aniceto Tineo. — 
Capitanes : Cándido Brusco — Luis Mujica — José María Fusco — Luis 
N. — Tropa, treinta y uno. 

Prisioneros. 

Primer Comandante Zacarías Medina, (herido) — Capitanes : José 
Bórges, (herido) y Agustín Bastardo, Ayudantes de Dúchame. — Te- 
nientes : Román Marcauo— Eulogio Tovar. — Subteniente Rosendo 
Marcano, (herido) =H3oldados : Santiago González (herido) — Sanda- 
lio Alfonzo (héridof — Juan E. Losada (herido) — Francisco Ortega 
(herido) — Ramón González (herido) — -José de la Cruz García (heri- 
do)— Lorenzo Hernández (herido) — Juan Bernavé — Antonio Basilio 
Villarruel — Luis Hernández—José Abelardo Aguilera — José Tadeo 
Campos — Gregorio Goité — Lorenzo Goité — -Joaquín Salazar — Crispin 
Martínez — Juan Quijada — Miguel García— Felipe Guzman — José del 
Carmen Guzman — Mateo Blanca. 

Tomado al enemigo. 

Cuatro cajas pertrecho, treinta y tres fusiles y uno de aguja, 
veinte cananas, cuatro espadas, tres revolvers y varias bestias. 

Muertos nuestros. 

Coronel Manuel S. García — Coronel Félix Serra Martínez — Te- 
niente Manuel Brito — Tropa, nueve. 

Heridos nuestros. 

General Ensebio Yánes — Primer Comandante Carlos Cova — Ca- 
pitán Rafael Guitian — Teniente Félix Ortega — Teniente Jacinto Fuen- 
tes — Tropa, veintiuno. 

Y para que tan fausta nueva llegue al conocimiento de to- 
dos los habitantes de esta ciudad, y ponga término á los pro- 



104 DOCUMENTOS 



paladores de noticias falsas y alarmantes, se publica conforme 
á lo ordenado. 

Cumaná, Junio 27 de 1871.-8° y 13? 
Dios y Federación. 

Pedro José Mago. 
El Secretario, 

Agapito Rodrigues Decena 



HONOR AL PARTIDO LIBERAL. 
EL GENEKAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA 

EN CAMPAÑA. 

Llenos de indecible júbilo hemos recibido la grata nueva 
de haberse encargado el eminente patricio, General José En- 
sebio Acosta, de la dirección de la campaña que se abre 
contra los godos de Oriente. Vosotros los que pudisteis du- 
dar de la lealtad de este ilustre Jefe á la causa liberal, y 
vosotros los que pensasteis que la libertad de los llanos pu- 
diera hacerle olvidar la libertad de sus conciudadanos que 
moran en las ciudades y en los pueblos, ved cómo se han 
desvanecido vuestros errores. — Cincinato es siempre el mis- 
mo. — De boca de los delegados del Gobierno ha oido la re- 
lación de las desgracias de la Patria ; sus amigos le han di- 
rigido cartas particulares y le han dicho : desenvaina de nue- 
vo tu acero para que la República no peligre, ne Respública 
detrimentum capiat ; y él, obediente á la voz del deber, pos- 
poniéndolo todo á los intereses de la Nación, abandona el 
hogar y sus delicias, la familia y sus encantos, el retiro y 
sus dulces atractivos, y viene á ofrendarlo todo en aras de 
esta Patria que le es tan querida, en obsequio de este pue- 
blo que tantos sacrificios le ha costado y que es siempre el 
objeto de sus patrióticos desvelos. 

Salazar, el que no pudieron vencer los godos en empeña- 
das batallas, se ha dejado vencer de su ambición, volviendo 
>su espada contra aquellos mismos que ganaron laureles para 



DOCUMENTOS Ift" 



sus sienes. En oprobiosa alianza con los enemigos de la cau- 
sa liberal, lia defraudado la confianza del pueblo y lia roto 
todos sus títulos á la estimación de sus conciudadanos. 

Que un solo grito de guerra atruene los aires en toda la 
extensión de la República! Que el gran partido liberal, fuer- 
te, irresistible por la unión, se ponga otra vez de pié, para de- 
volver definitivamente á la sociedad los preciosos beneficios de 
la paz en la Democracia! 

Que el Gobierno Nacional se ostente hoi tan respetable 
por su fuerza y opinión, como lo demanda la gravedad de los 
peligros cpie han creado la audacia oligarca y la perfidia de 
un renegado liberal ! Que no vengan hoi á ser estériles los es- 
fuerzos y sacrificios de todo un pueblo en largos meses de cru- 
da y costosísima campaña ! 

Compañeros ! A Guayana ! — Quien nos conduce es Agos- 
ta ! — No perdamos de vista los destellos de su espada, que en 
ella resplandece el sol de la Victoria. 

Carúpano, Octubre 12 de 1871. 

Generales : — Marmol Morales, Félix Palacios, José M. Brito, Jo- 
sé Ignacio Gutiérrez, Enrique Silva, Ensebio Yánez, José M. Subo- 
ro, Francisco A. Jiménez, Enrique Andral, Julián Machado, Fran- 
cisco E. Rívas. 

Coroneles: — Urbano Romero, P. Julián A costa, Juan B. Sán- 
chez, Rogerio Llaguno, Heriberto Hernández, Felipe Figuera, Sul- 
picio Gutiérrez, Pedro Guevara, Simeón Cedeíío, Marcelino Canelón. 

Comandantes : — Santiago Suáres, Laureano Reina, Antonio Yá- 
nes, José de la Rosa Toro, Autonio Figueroa, Andrés Rondón, Ja- 
cinto Carrasquero, José Gervacio Sorra, Francisco Smitter, Joaquiu 
Figuera, Ezequiel Rodríguez, F. Michelena, José N. Piñerúa, Ma- 
nuel Rodríguez, Juan S. Mosquera, Justo Feruández, Nicomédes 
Tuzen. 

Capitanes : — Teodoro Retamales, Gregorio Marin, Liberato Ar- 
teaga, Juan Caballero, Saúl Martínez, Francisco Russo, José de la 
C. Ramos, Bernardiuo Mendoza, Rafael Betancourt, Juau «B. La- 
morit, Jesús M. Tovar, Pedro Tenia, Juan J. Subero, Tomas Ar- 
da, Juan Díaz, Audres Olivero, Juan C. Marcano. 

Tenientes: — Rafael Virahonda, P. A. León, Ramón Sarabia, 
Francisco Vargas, Félix Ortega, Andrés A. Bravo, Ramón Yánes, 
Antouio Verde, Simeón Suáres, Francisco Ramos, Ramón Medina, 
Francisco Dabal, Domingo Osuna, Pedro R. Ruiz, Cleofe Vivar, 
Zoilo Mundarain, Valeutin Rodríguez, Tomas Figueroa, Eusebio Ve- 
lázquez, Mauricio Carrasco, Manuel Rondón, Luis Rivera, Víctor 
Rodríguez, Fermín Hernández, José M. Morales, Félix Lugo, P. 
Marcial Sucre, Juan B, Marcano, ,José Maiz, Celestino Gómez, C. 
Arismendi, Santiago Mosqueda. 
11 



1 06 DOCUMENTOS 



Rafael Raffetti, Agustín Morandi, Dr. Eloy Lares, Dr. Baldo- 
mcro Benítez, Justo Silva Cova, Cayetano Morandi, José C. Gue- 
vara, José C. Guevara, hijo, José Félix Tovar, Sabá Rodríguez y 
Maya, Andrés Flores, Emilio Flores, Salvador Lairet, Atanacio 
Guerra, F. Gómez, Norberto Alvárez, Manuel Alvarez, Juan Ma- 
ría Pavan, hijo, José F. Figueroa, Francisco M. Rogliani, José 
Bastardo, José J. Saravia, Miguel Serra, José Manuel Fi güera, 
Santiago Rodríguez, A. Guevara, Antonio Pérez, José F. Barbas, 
José A. Sánchez, Medardo Agorrea, José M, Zorrilla, Justo Espin, 
Fernando Gómez, hijo, Juan M. Gómez, Pedro R. de Guevara, Ra- 
fael Guevara, Fructuoso Vallenilla, J. 'Nava, Oástulo González, Mi- 
guel Acosta, M. León, Francisco González, Manuel González, Juan 
Rondón, Evangelista Fermín, M. M. Salina, Felipe Ramos, P. Ron- 
don, Andrés Peinado, M. Subero, J. E. Blanco, P. F, Pérez, Juan 
B. Goirand, M. Monteverde, P. M. Rojas, J. J Reyes Alemán, 
Heriberto Hernández, hijo, M. M. Piñerúa, Pedro M . Hernández, 
José O. Díaz, P. L. Guerra, Bartolo Rojas, Pedro Farías, José R. 
García, R. Roque, Eustaquio Moreno, Manuel Salazar, Basilio Qui- 
jada, J. R. González, Cayetano Morao, Francisco Olivero, Juan 
Rondón, Fernando Brito, Juan M. Brito, Tomas Núñez, Santiago 
Maneiro, Juan M arcano, Andrés Reyes, Andrés Loiset, Tomas M. 
Figuera, I. F. Llaguno, Antero Muñoz, José G. Ménes, Eugenio 
Hernández, José R Rívas, Domingo Avila, Manuel Rengifo, Jo- 
sé Vásquez, José Mata, Esteban Zapata, Pedro Lara, Paulino Rí- 
vas, Ciprian González, Agapito Carrion, Francisco Amaya, Avelino 
Caraballo, José R. Medina, Miguel Moreno, Florencio liban, Eze- 
quiel Morillo, Justo Carneiro, José M. Guevara, Eustaquio Carre- 
ra, José C. Corsiga, M. Aguilera, Diego Muñoz. José R. Córdoba, 
Celestino León, Martin Hernández, Bonifacio Ordaz, Mauricio Font. 
J. A. CTbedo, Paulino Gutiérrez, Pedro Alcántara, Santiago Rodrí- 
guez, Pedro Lares Zapata, Juan B. Yánes, Eugenio Carrion, Enri- 
que Díaz, Juan Noguera, Fructos Rondón, Iginio Aliendre, Anas- 
tacio Zerpa, Secundino Aguilera, Escolástico Rodríguez, G. Espi- 
na, Ezequiel Yánes, Francisco Pió Yánes, Isidoro Miranda. 

(Para abreviar la salida de esta hoja, se omiten las firmas del in- 
terior de este Departamento). 



ORDEN GENERAL 

DEL EJERCITO DE ORIENTE, PARA HOY 13 DE ENERO 

DE 1S72 EN CUMANA. 



Arfe r 

AL EJÉRCITO. 

El Presidente Provisional de la República, General Auto- 



DumiENTOS 107 



nio Guzman Blanco, desde su Cuartel jeneral en Camaguan, 
lia nombrado Jefe de E. M. General de los Ejércitos de la 
Federación, al Ciudadano General José Eusebio Acosta y 
destinádole á las secciones de Oriente con todas las atribu- 
ciones que son consiguientes á su elevado carácter y circuns- 
tancias. 

El Presidente Provisional de la República, haciendo cum- 
plida justicia á los importantes é históricos servicios de es- 
te afortunado General, satisface á un mismo tiempo las gran- 
des esperanzas del Ejército, el deseo de los pueblos y las 
constantes exijencias de la situación. El que suscribe feli- 
cita al Ejército de Oriente y se congratula con él por tan 
propicio suceso. 

De nuevo volveremos á ver en nuestros campamentos al 
modesto vencedor de Oriente, cuyo valor, unido á sus emi- 
nentes dotes políticas y militares, contrastan admirablemente 
con su patriótico desinterés. 

El primero en afrontar los riesgos del combate, — el pri- 
mero en el cumplimiento del deber, — el primero en la con- 
fianza de sus compañeros de armas, su presencia en el ins- 
tante de la batalla ha constituido siempre la más segura ga- 
rantía de nuestro triunfo. 

Aprestémonos para esta campaña, que como las anterio- 
res, será fecunda en glorias para el Ejército de Oriente y en 
resultados para la República. 

Art. 2 o — Publíquese, y comuniqúese á quienes corresponda. 

Art. 3 o — Servicio 

El Jefe de E. M. G. 

J. V. Guevara. 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

JEFE DE E. M. GEMERAL DE LOS EJÉRCITOS DE LA FEDERACIÓN. 

Orientales : 

Obedeciendo á la voz de los más grandes deberes, el que 
la naturaleza nos impone con la Patria, y el que con ésta y 
con vosotros he contraído por mis convicciones políticas, cedo 
reconocido á la muí alta honra que el digno Presidente de la 



108 DOCUMENTOS 

República, General Antonio Guzman Blanco, me otorga al 
elegirme con plenitud de facultades para dirigir otra vez vues- 
tros destinos en la guerra, y devolveros el inmenso beneficio 
de la paz, anhelo constante de todos los pueblos. — Oedo tam- 
bién á vuestra generosa confianza, de la cual he recibido tan- 
tas y tan agradables pruebas durante mi forzado retiro. 

Empeñada mi gratitud de ciudadano y obligado en mi con- 
dición de militar, mi mayor y más ardiente aspiración es co- 
rresponder con hechos que por su magnitud y trascendencia 
satisfagan al primer Magistrado de la República y al pueblo 
queme favorece: — al uno en sus deseos de verdadero triunfo 
para la Causa liberal de que la Nación entera le ha hecho 
responsable, — al otro en sus justos propósitos de libertad y 
orden.— Ninguna otra idea será bastante poderosa para sobre- 
ponerse á mi abnegación. 

Soldados del Ejército de Oriente : 

Ya estoi entre vosotros y con vosotros ; y podéis creerme 
que días de tormento han sido para mí los de vuestra au- 
sencia, El eco de vuestras dianas victoriosas conmovía mi 
espíritu de entusiasmo y de orgullo, despertando en él los 
recuerdos de vuestras anteriores proezas, heroicas como vues- 
tra lealtad y constancia ; y si no me era dable compartir con 
vosotros por entonces el honor y el peligro, mi corazón os 
seguía á todas partes y estaba con vosotros en las derrotas 
y en los triunfos. Empero, quedan lauros que nos corres- 
ponde recoger. 

Demos la paz á los Estados de Oriente, y vuestra fama 
será imperecedera como vuestra obra. Esta será también la 
última campaña de la libertad contra el godismo, que para 
siempre quedará sepultado en sus odiosos y funestos recuerdos. 

Liberales : 

A las armas. — A todos importa la redención de la patria; 
y no es digno de ella, ni puede ser acreedor á sus altos me- 
recimientos, quien no tiene valor para defenderla y ofrecerse 
en sacrificio por sus instituciones. 

José Eusebio Acosta. 

Cuartel general en Cumaná, á 14 de Enero de 1872. — 9 o y 14° 



DOCUMENTOS 1 00 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

JEFE DE ESTADO MAYOR GENERAL DE LOS EJÉRCITOS 
DE LA REPÚBLICA. 

A los Orientales y al Ejército de Oriente. 

Cayó por fin, en breve pero inmortal campaña, el baluar- 
te que creyó inexpugnable la oligarquía ; de pié sobre sus 
ruinas, radiante de gloria, se alza majestuosa la gran figura 
del genio de nuestra Revolución, del ilustre General Antonio 
Guzman Blanco. Los laureles de San Fernando se entretejen 
con los de Caracas para ceñirle corona inmarcesible, y el 6 de 
Enero es un brillante corolario del 27 de Abril, dias de es- 
plendor para la Patria y de lustre para la fama del guerrero 
que es hoi el más preciado blasón de la República. 

La guerra toca á su fin ; el fiero monstruo ha recibido ru- 
dos golpes, y hundiéndose en las tinieblas, anuncia á nuestros 
pueblos, tan sufridos como heroicos, el advenimiento de la 
paz; de la paz, que es la armonía social, el bienestar común, 
el respeto de todos los derechos, la unificación de todos los 
intereses, el reinado de la libertad y la consolidación de la Re- 
pública federal. 

El triunfo de lá reacción habria sido un retroceso en la 
marcha del país, una negación de las leyes que rigen desde el 
principio de los siglos el desenvolvimiento de las sociedades ; 
y el pueblo de Venezuela, que desde 1830 ha prodigado su 
sangre en la conquista de sus derechos y libertades, mal pu- 
diera cederlos por trofeos á la secta fanática, adoradora del pa- 
sado, y resignarse él, dócil al yugo de las preocupaciones, á 
constituir una excepción en la historia. Venezuela sigue á 
mejores destinos; sus pasos se encaminan á la meta del pro- 
greso humano; su tierra prometida es la Democracia. Si en 
su marcha le opone obstáculos el espíritu reaccionario, si el 
pasado se interpone en su camino, y si trabada la lucha se 
derrama estérilmente la sangre de sus hijos, culpa es y cri- 
men de los hombres que osan subordinar á fines mezquinos 
los grandes intereses de la humanidad y hasta los fueros de 
la civilización. Sobre ellos recaerá, con toda severidad y jus- 
ticia, el fallo de la historia y el anatema de nuestra poste- 
ridad. 

A continuación se leerán los documentos relativos á la ocu- 
pación de San Fernando y á la completa destrucción de los 
fugitivos de aquella plaza en el paso real del Arauca. 



I 10 DOCUMENTOS 



Honor y gloria al egregio General Guzman Blanco y á 
su invicto Ejército ! Loor á la República ! 

Cuartel general en Cumaná, a 21 de Enero de 1872. 

José Eusebio Acosta. 



MÁXIMO HERNÁNDEZ, 

General de División de los Estados Unidos de Venezuela, 
y Jefe de Operaciones del Estado. 

AL EJERCITO LIBERTADOR DE GUAYANA. 

Ciudadanos Generales, Jefes, Oficiales y Soldados: Nuevo 
motivo de júbilo ha venido á causarnos la llegada á Soledad 
del Benemérito General en Jefe José Eusebio Acosta, Jefe 
de E. M. G. de los Ejércitos Nacionales, trayendo una Di- 
visión del Ejército de Oriente al mando • de muí dignos y 
conocidos Jefes. 

El nombre de Acosta en lugar de significar un apellido, 
explica el valor, el sufrimiento, la abnegación, el sentimiento 
de la justicia, la fidelidad en fin, á los principios y doctri- 
nas que tan en alto ha proclamado por la prensa y en los 
campos de batalla el gran partido liberal redentor de la pa- 
tria ; celoso guardador de su honra, de sus fueros como nación 
independiente, de su nombre, de su religión y de su historia ! 

Tan bellas así son las cualidades morales que forman la 
ejecutoria republicana del General Acosta. 

I No os sentiréis orgullosos al haceros acreedores de la 
amistad y del mando de tan digno Jefe ? 

Yo quisiera explicaros las dotes cívicas y militares que 
distinguen á todos y á cada uno de los que rigen osa lucida 
División; pero, innecesario la juzgo con haceros saber, que 
tanto ellos como los mil quinientos ciudadanos armados que 
revistan en sus filas, todos, en su mayor parte, son pobres 
hijos del pueblo, que desde largo tiempo extraños son á los 
goces de la vida y vienen vistiendo el rudo ropaje del sol- 
dado y vertiendo su sangre generosa desde la lucha magna 
de los cinco años, cuyo triunfo, reivindicando la República, 
los elevará á ellos á la dignidad de hombres libres, noble 
prerogativa que sellaron con la sangre del partido godo, 



DOCUMENTOS íll 



que entonces combatieron y vencieron; que hoi mismo com- 
baten y cuyos miserables restos de nuevo vencerán 

No hai *que dudarlo.— *La paz de la República pronto será 
un hecho ! Pocos meses más de la gloriosa campaña empren- 
dida por el preclaro General G-uzman Blanco, desde las már- 
genes del bullicioso Guaire hasta el caudaloso Arauca (don- 
de halló su tumba la perversa tanda del feroz Olivo) basta- 
rán para alcanzar la pacificación completa del pais. 

Mientras llega ese anhelado dia, que no desmaye nuestra 
abnegación ni se amengüe nuestra fé. Esperad, y regocijaos 
mientras tanto con la presencia de los buenos amigos y com- 
pañeros de armas que han venido á prestar á Guayana sus 
servicios. Tratadlos con la cordialidad á que son acreedores 
por su virtud, su valor y patriotismo. 

Viva la Federación ! 

Viva el Gobierno Nacional ! 

Viva el General José Eusebio Acosta ! 

Ciudad Bolívar, Marzo 1? de 1872. 

Máximo Hernández. 



JOS ; E EUSEBIO AGOSTA, 

JEFE DE ESTADO MAYOR GENERAL DE LOS EJÉRCITOS 
DE LA REPÚBLICA. 

Al pueblo liberal de Guayana. 

Guayaneses ! — Entusiasta de la libertad os felicito por la 
vuestra. 

Vuestra incorporación á la Unidad Nacional es una nueva 
de espléndida satisfacción para la República, no menos que un 
justo título de orgullo con que la fortuna ha querido enalte- 
cer más todavía la gloria del Vencedor en Apure, al favor de 
cuyas victorias, lealmente secundadas por vuestros esfuerzos, 
os encontráis redimidos de la tiranía más odiosa. 

Harto habéis probado vuestro decidido amor por Guaya- 
na, ofreciendo vuestra sangre por ella en los combates, y har- 
tó también habéis justificado la fé que profesáis á los princi- 
pios liberales, única esperanza de salvación y de triunfo en 



1Í2 DOCUMENTOS 



medio de las tormentas políticas que agitan y someten con 
frecuencia á duras pruebas el sosegado patriotismo de nuestros 
pueblos. Y Guayana no podía sustraerse ni á la codicia ni 
al furor de los enemigos que tantas veces generosa acogió en 
su seno, faltando acaso á sagrados compromisos, porque nece- 
sitaba para su completa regeneración purificarse por el marti- 
rio y poder ostentar para honra suya el doloroso cuanto he- 
roico sacrificio de sus hijos. 

Hoi, que ha colmado todas las esperanzas, que ha cumplido 
todos los deberes y que merece y tiene derecho á nuestras 
simpatías, de hoi mas Guayana no debe ni puede mostrarse in- 
diferente á las desgracias de la Patria. 

Cumpliendo las órdenes del Ciudadano Presidente de la 
República en campaña, y á la vez movidos por los estímulos 
del patriotismo, nos habéis visto llegar á las márgenes de vues- 
tro magestuoso Orinoco, no trayendo otra misión que la de 
vencer á los enemigos y librar esta tierra de su oprobioso do- 
minio. Nuestra misión es, pues, la del soldado que cumple la 
consigna que se le confía ; exentos á toda pretensión que no 
sea el honor de haberla satisfecho, y como única aspiración 
sembrar á nuestro paso agradables recuerdos. — Ciudadanos ar- 
mados en defensa de nuestras convicciones políticas y de las ins- 
tituciones democráticas que caracterizan el Gobierno de la Na- 
ción, imposible fuera romper los lazos que nos es'rechan á vo- 
sotros por la identidad de principios, para imponeros, olvi- 
dando incalculadamente estos mismos principios y todo el de- 
recho que ellos os dan para constituiros y gobernaros, una vez 
que el país haya conquistado la paz como recompensa la más 
preciosa que podamos merecer. 

Entregada la suerte de la República á las eminentes virtu- 
des y singulares dotes políticas y militares del General Guz- 
man Blanco, nada tenéis que temer, y sí grandes beneficios 
que esperar, porque en él se vincula el porvenir dichoso de 
los venezolanos. — En él se hallan refundidos por una necesidad 
imperiosa, pero saludable para la situación, todos los poderes 
públicos, y es á él á quien corresponde por el momento ase- 
gurar vuestros destinos: á mí, órgano suyo en el Ejército, la 
honra de hacer efectivas sus determinaciones. 

Cese vuestra ansiedad, pudiendo reposar en la confianza de 
que abrigo por vosotros los más nobles y generosos sentimien- 
tos de que puede poseerse el corazón de un soldado liberal, 
que desde sus primeros años viene combatiendo por la causa 
del pueblo, y que mi mayor ambición al separarme de Gua- 
yana, es contemplarla feliz y poderosa, levantando como sím- 



DOCUMENTOS 113 



bolo de su libertad el Pabellón Amarillo, á cuya sombra ha re- 
conquistado sus derechos y reivindicado su glorioso nombre. 

Cuartel General en Ciudad-Bolívar á 2 de Marzo de 1872. 
9 o y 14? 

José Eüsebio Acosta. 



JOSÉ EÜSEBIO ACOSTA, 

Jefe de E. M. G. de los Ejércitos de la Union, Encargado por 

el Presidente provisional de la Bepública en campaña para 

la pacificación de los Estados de Oriente. 

En uso de las facultades de que me encuentro investido ; y 

CONSIDERANDO : 

1? Que evacuada esta plaza por los rebeldes armados han 
quedado aquí muchos ocultos y solapadamente sirviendo de 
ajentes en connivencias con sus cómplices de Maturin y Güi- 
ria, y en acecho de propicia oportunidad para turbar de nue- 
vo la paz de este Estado, antes tranquilo y próspero, aumen- 
tando así el círculo de inmensos males que han causado al país 
y á Guayana en particular. 

2? Que por efecto de la invasión criminal preparada y efec- 
tuada en I o de Setiembre último por malos hijos de este sue- 
lo en combinación con aventureros de otros Estados, desapa- 
reció el régimen gubernativo bajo el cual se ampararon, y que 
habia sido no solo reconocido por la revolución de Abril triun- 
fante, sino respetado por el Gobierno General, al punto de 
que éste prefiriese que se consumasen los planes de los cons- 
piradores, antes que dar motivo alguno, ni pretexto siquiera 
á creer que el Ejecutivo Federal se mezclaba en los asuntos 
interiores del Estado, como pudo y debió hacerlo en uso de 
sus prerogativas constitucionales. 

3? Que es imperiosa la necesidad de restablecer la paz de 
la República, para que los pueblos, en ejercicio de su sobera- 
nía puedan proceder constitucionalmente á elegir los magistra- 
dos de su libre querer ; y 

4? Que para llegar á ese fin saludable es indispensable 

12 



114 DOCUMENTOS 

hacer fáciles y expeditas las operaciones militares, de confor- 
midad con el artículo 120 de la Constitución, 

deceeto : 

Art. I o Cesan desde hoi en el ejercicio de sus funciones 
todos los empleados civiles y militares existentes en este Es- 
tado. 

Art. 2? Los asuntos civiles así del Estado como de la com- 
petencia del Gobierno General, correrán á cargo del ciudada- 
no Ministro de Hacienda en comisión, General Jacinto Gutié- 
rrez, quien en su carácter de Jefe civil del Estado procederá 
desde luego á hacer los nombramientos de empleados y al 
despacho de dichos asuntos. 

Art. 3 o Correrá á cargo de este E, M. G. el despacho de 
todos los asuntos militares del Estado, así como el nombra- 
miento de los respectivos empleados en este ramo, continuan- 
do en comisión los que actualmente sirvan con este carácter, 
hasta otra disposición. 

Art. 4° Los efectos de este Decreto durarán mientras que 
el Presidente de la República en campaña, ó el Gobierno ge- 
neral, á quienes se dará cuenta, dicten sus medidas para la 
organización provisional del Estado Guayana. 

Art. 5° Comuniqúese por la Secretaría General á quienes 
corresponda, para su cumplimiento y ejecución. 

Dado en mi Cuartel General en Ciudad Bolívar, á S de 
Marzo de 1872,-9° y 14? 

(Firmado). — José Eusebio Acosta. 

El Secretario General, 

(Firmado). — J. V. Guevara. 



ACCIÓN DE ALTAGRACIA. 

PARTE OFICIAL. 



Estados Unidos de Venezuela. — Estado Soberano de Cumaná. 
—Poder Ejecutivo.— Cumaná, Mayo S de 1872.— 9° y 14? 
— Número 52. — Circular. 



DOCUMENTOS 115 



Ciudadano Jefe civil del departamento de. 



Tengo hoi la satisfacción de remitir á U. adjunto el parte 
ofifial de la función de armas que tuvo lugar el 27 de Abril 
último entre fuerzas federales y godas, al mando aquellas del 
bizarro General Manuel Guzman Alvares y éstas al de los 
Generales Cuervo, Farías y otros. 

Altagracia, lugar inmediato á Úrica, fué testigo de la inau- 
dita intrepidez de los nuestros y de la completa y vergonzo- 
sa destrucción de los contrarios. En aquel glorioso campo 
la división Zamora se ha hecho altamente digna de su ilus- 
tre nombre, y. su Jefe, el General Guzman Alvares, lia con- 
quistado allí, ademas de los laureles inmarcesibles del triunfo, 
verdaderas simpatías de todos aquellos que amen de buena 
fé la pacificación de nuestra patria y rindan su tributo de 
admiración al valor y al heroísmo. 

Espero, ciudadano Prefecto, que U. haga publicar de la 
manera más solemne el referido parte en el departamento 
de su mando. 

Dios y Federación. 

Baldomero Penitez. 



Estados JJnidos de Venezuela. — Ejército Constitucional de 
Oriente. — Estado M. de la División "Zamora." — Cuartel 
Divisionario en Úrica á 28 de Abril de 1872.-9° y 14° 
— Circular. — Número 18. 

Ciudadano Doctor Baldomero Benítez, Presidente Provisional 
del Estado ele Cumaná. 

En nota oficial de esta misma fecha, número 17, se dice 
por este Despacho al Ciudadano General Jefe de E. M, G. 
de los Ejércitos de la Eepública, lo siguiente : 

" Informado el Ciudadano General Jefe de la División 
" Zamora n de que los enemigos se concentraban en Caicara 
con el propósito de atacar esta plaza en combinación con 
José Amparan, dispuso marchar con la Brigada " Guzman 
Alvarez " á tomar informes ciertos del enemigo y obrar en 
consecuencia. Al efecto marchó antier á las 2 p. m., y en 
Irania fué avisado por el Ciudadano General Venancio Si- 
mosa de la llegada de cuatrocientos godos, al mando del cobarde 
y presuntuoso Gregorio Cuervo y del tránsfuga y criminal Eu- 



110 DOCUMENTOS 



genio Farías al hato de Altagracia, del Ciudadano General 
Juan Sotillo hijo, legua y media distante de esta población 
hacia el Oeste. Incontinenti contramarchó, y al amanecer de 
ayer entró .á esta plaza: pasó revista de armas y municiones 
á la División con asistencia del Ciudadano General Nicolás 
Carrera, 2 o Jefe de ella ; y después de asegurado por éste, 
con una columna de 60 hombres, el parque, que les fué con- 
fiado por el Ciudadatio General Juan Marcelino Chiramo con 
la caballería de su mando, y á quien se unieron espontánea- 
mente, siendo como siempre útilísimos sus servicios, los Ciu- 
dadanos Generales Deogracia Rondón, Juan José Flores, Fran- 
cisco Esteban Salazar, Juan Natera y Daniel Briceño y Co- 
roneles Ignacio Fióres, Eduardo Guzman, José Francisco Ro- 
dríguez, Escolástico Pérez, Juan Carrera., Miguel Cordero, To- 
mas Guevara y Zoilo Lozada y Comandante Luis Pérez Ca- 
rrera, á inspeccionar al enemigo y entretenerlo hasta la llega- 
da de la infantería. En marcha para Altagracia tuvieron 
parte los Jefes superiores de la División de la posición y 
número de fuerzas de los godos, y aunque aquella les era 
írmi ventajosa y éste mucho mayor que el nuestro, redobló- 
se la marcha, y subiendo por el* camino de las Cocuizas avis- 
tamos al enemigo á las 11 á. m., } r a tiroteándose con la 
caballería formada en batalla en los farallones y punta de 
mata, más arriba de la casa del expresado hato ; otra línea 
de batalla de la punta de los farallones hacia la sabana ; y 
su reserva á retaguardia de esta línea, y sobre la misma 
casa. Ademas habían situado una fuerza en la prt)pia su- 
bida de Altagracia, por donde nos esperaban. 

Aquí dispusieron los Generales 1? y 2? Jefes que el Co- 
ronel Isidro Natera. segundo Jefe de la Brigada "Carrera" y 
el Comandante Lorenzo Chacón, primero de la primera colum- 
na de la misma, ocupasen al pasitrote las posiciones de la de- 
recha del enemigo, debiendo reforjarlos los ciudadanos Coman- 
dantes Esteban Bravo y Manuel Bolívar con el resto de la Bri- 
gada : estas fuerzas formaban el ala izquierda de nuestra línea 
de ataque, al mando del ciudadano General Nicolás Carrera : 
por el centro, que mandaba en persona el General Manuel 
Guzman Alvarez, atacó el ciudadano General José María Gil, 
primer Jefe de la Brigada ■• Rodríguez," con la primera co- 
lumna, que mandan los ciudadanos Comandantes Fabián Méri- 
da y Juan Francisco Mota, debiendo ser reforzados por el ciu- 
dadano Coronel Manuel Lozada, segundo Jefe de la " Rodrí- 
guez," con la segunda columna al manió de los Comandantes 
Antonio José Alarcon y Gregorio León : la derecha fué con- 
fiada al que suscribe con la Brigada <( Guzman Alvarez " al 



DOCTTMENTOS 1 1 7 



mando de los ciudadanos General Candelario Pérez y Coronel 
Eusebio Bastardo, y los Generales Juan de la Rosa Tacay, 
Antonio Palacios y Coronel José de los Santos García. La 
caballería quedó á nuestra espalda sobre el flanco derecho, con 
orden de atacar vigorosamente al desorganizarse el enemigo. 

Dispuesta de esta manera la batalla y dada la voz de car- 
ga, que se practicó al pasitrote, se rompieron simultáneamente 
nuestros fuegos en toda la línea. Duraría el ataque poco me- 
nos de una hora, y su corta duración es debida á la rapidez 
de la carga y al arrojo de. nuestra infantería, que no invirtió 
más tiempo que el precisamente necesario para atravesar la 
distancia que la separaba del enemigo y encontrarse cuerpo á 
cuerpo con él, hasta el caso de cruzarse el pabellón azul con 
el tricolor de la columna "Úrica" que llevaba el valeroso jo- 
ven Teniente José Félix Rívas. Declarada entonces la dernv 
ta, cargó la caballería con su intrepidez acostumbrada, con los 
valientes Generales Juan Marceliano Chiramo, Deogracia Ron- 
don y Francisco Esteban Salazar á la cabeza, causándoles gra- 
ves é irreparables estragos. 

Acompañaba al primer Jefe de la División el ciudadano 
General Fabricio Aponte, cuyas indicaciones le sirvieron para 
disponer el plan de batalla. 

La Divina Providencia ha salvado en esta ocasión al Ge- 
neral Guzman Alvarez, á quien el godo Saturnino González le 
disparó un tiro á quema-ropa que le pasó el sombrero, á tiem- 
po que le inrimaba su rendición junto con sus fuerzas, ofrecién- 
doles garantías. Le acompañaban en este momento el Gene- 
ral José Cipriano Santaella y el Comandante Gustavo D'Orle- 
mont. 

Cincuenta hombres del enemigo, mas ó menos, se fueron 
reunidos al mando de un oficial nombradoJPrimo Rizo, á vis- 
ta de nuestra fuerza destinada á la persecCfcion, que no pu- 
do alcanzarlos á causa del» cansancio de nuestros caballos, y 
principalmente de la infantería que había corrido cerca de una 
legua. También se fué Cuervo con cinco de á caballo, en- 
tre ellos los titulados Generales José Antonio Caillet, Fran- 
cisco Guevara, Elias Palacios y Coronel José Siso. 

El triunfo fué completo, habiendo los resultados excedido 
á nuestras esperanzas. 

En el Estado de Maturin no han quedado enemigos que 
combatir; pues toda la fuerza que esos bandidos habían lo- 
grado organizar quedó aniquilada ayer en el memorable cam- 
po de Altagracia. Ángel Romero estaba para ese dia en Cai- 
cara con cincuenta hombres, habiendo dejado en la plaza de 



118 DOCUMENTOS 



Maturin una guarnición de treinta, según declaración de los 
prisioneros. 

En la relación adjunta encontrará U. los detalles de esta 
jornada. 

Todos los Jefes, oficiales y tropa que componen la Divi- 
sión Zamora, especialmente la caballería, y los demás Jefes 
y oficiales que patrióticamente se nos incorporaron, cumplie- 
ron con su deber hasta más allá de lo que nos prometíamos. 
Los ayudantes todos se hicieron dignos del nombre de la 
División. 

Le incluyo adjunta una lista nominal de ellos y de los de- 
mas Jefes y oficiales que asistieron al combate. 

Los ciudadanos Generales primero y segundo Jefes de la 
División se complacen con U. y le felicitan igualmente que 
al Gobierno Nacional por esta espléndida victoria que augu- 
ra la paz de Oriente, recordándole la feliz coincidencia de 
haberse obtenido el 27 de Abril, 2? aniversario de la gloriosa 
ocupación de la Capital de la República por el Benemérito 
General Antonio Guzman Blanco. 

Todo lo cual participo á U. de orden del General Jefe y 
en cumplimiento de mi deber. 

Dios y Federación. 

D. B. Ferrer. 

Inserción .que tengo la honra de hacer á U. para su cono- 
cimiento y satisfacción. 

Dios y Federación. 

D. B. Ferrer. 

MUERTOS Y HERIDOS NUESTROS. 

Brigada u Boclríguez" 

Capitán Juan Esteban Bastardo, muerto. — Cabo José María 
González, muerto. 

Brigada u Carrera" 

Teniente Genaro Fajardo, herido. — Sarjento I o Eduvigis 
Salas, contuso. — Soldados Pedro Tabata, herido. — Eufemio 
Conde, herido. — Manuel Monroy, contuso. 

Brigada u Guzman Alvarez." 

Sarjento 2 o José Gregorio Hernández, contuso. — Vicente 
Martínez, contuso. 



DOCUMENTOS J19 



Caballería. 

Coroneles Pedro Florencio Chiramo, herido.— Escolástico 
Pérez, herido.— ^Zoilo Lozada, herido. — Miguel Cordero, herido 
levemente. — ^Teniente Carlos Lara, herido levemente. 

MUERTOS DEL ENEMIGO. 

Generales : — ^Segundo Jefe Eugenio Farías — Jefe de E. M. 
Rafael Coen — José Gregorio Rivero. — Coroneles : — Andrés Nú- 
ñez — Basilio Pérez — Rafael Acosta — N. Rodríguez — N. Silva 
— Julián Fernández. — Comandantes : — Marcelino Bizarra — Sa- 
turnino González — Ramón González. — Setenta y tres entre ofi- 
ciales y tropa. 

PRISIONEROS. 

1 General, 1 Coronel, 4 Comandantes, 4 Capitanes, 6 Te- 
nientes, 2 id. de banda, 1 id. ayudante, 1 id. abanderado, 9 
sargentos, 11 cabos y 62 soldados. 

ELEMENTOS TOMADOS AL ENEMIGO. 

200 fusiles de pistón — 10.000 cartuchos — 3.000 pistones — ■ 
100 cartucheras — 8 espadas — 2 "cornetas — 1 redoblante — 3 pa- 
bellones — 10 bestias aperadas — 2 id. en pelo — 5 burros — 
Equipajes. 

Úrica, Abril 28 de 1872. 

El Jefe de E. M. D. 

D. B. Ferrer. 
I 



FELICITACIÓN. 



Hombres de corazón, nos sentimos altamente entusiasma- 
dos á la contemplación de lo grande y de lo útil: sinceros en 
nuestros afectos, nos regocijamos cordialmente por el bien del 
amigo ; y soldados de una misma escuela, siempre conducidos 
por un mismo Jefe á la victoria, lejos de dar cabida en nues- 
tros pechos á la envidia, nos domina un noble orgullo por 



lL'0 DOCUMENTOS 



las glorias y renombre que, en el campo de batalla, sepa con- 
quistarse un compañero. 

Por eso, ora fraternalmente conmovidos, ora llenos de in- 
tenso júbilo felicitamos al valiente General Manuel Guzman 
Alvarez, por su espléndido hecho de armas en el sitio me- 
morable de Altagracia, donde una vez mas quedó probada la 
fuerza y pujanza del Ejército de Oriente y el temple de los 
soldados' con que cuenta el ciud*adano Jefe de E. M. G. de 
los Ejércitos de la República, á quien para concluir con los 
godos le basta comunicar á sus Tenientes la inspiración de 
su heroísmo. 

Felicitamos al General Guzman Alvarez con tanto más 
placer, cuanto que nos toca también una parte de su gloria; 
y como muestra de nuestros sentimientos hacia él, y para 
satisfacción suya, nos complacemos en publicar á continua- 
ción la bella nota oficial que, con fecha 4 del corriente, 
le dirije nuestro digno Jefe. — Ella es la más rica recompen- 
sa á que ha podido aspirar el Héroe de Altagracia; la hoja 
más lucida de su vida militar. Con semejantes palabras, no 
es de extrañarse, no, que los soldados del Ejército de Orien- 
te arrostren la muerte con serenidad y se lancen con porfia- 
do arrojo á los peligros de la gloria. 

Ciudad Bolívar, Mayo 9 de 1872. 

J. V. Guevara, J, Ruperto Gómez, S. Carrera, Pómulo Camino, 
Federico Márquez, José María Irazábal, Ulpiano Castro, Emilio Me- 
tliavilla, M. Lozada, Sixto J. Sánchez, Antonio García, Manuel V. 
Reyes, Saturnino Moi, Sabino Acosta, José M. García, Francisco 
Andrés Giménez, Eustaquio Silano, J. Matías Ortiz, .1. G. Suáres, 
Simón Gómez, Andrés Rossi, R. Bórges, Martin Pérez, José M. 
Peñalosa, Ciro A. Tellechea, José M. Vásquez, Joaquín Figuera, 
Salomón García, Emilio Beauperthuy, Juan B. Arismendi, Basilio 
León, C. Grimon, B. Rauseo, M. Silva Rojas, C. Arangúren, Mar- 
co Antonio Silva Gaudolplñ, Antonio Carlos Emmanuelli, Santana 
Salazar, Ladislao Rodrigue/.. Rufino Liendro, José de la O Rojas, 
Ramón Pérez, Galo Marcano, Luis Alfredo Delgresse, José Leandro 
Pérez, Celestino Carrasco, Laureano Pérez, Donato Pérez, Rafael 
Silva, E. Rendon, Juan Ramón Rivero. 



ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA, 

Ejército constitucional de la Federación.— Estado Mayor 
General. — Cuartel General en Ciudad Bolívar, á 4 de Mayo de 
1372.-9° y 14° 



DOCUMENTOS 121 



Ciudadano General Manuel Guarnan Alvarez, Jefe de la Di- 
visión "Zamora." 

No ha sido extraña para mí la espléndida victoria con que 
U. ha hecho más ilustre todavía la gloria del Ejército de 
Oriente, y realzado también la honrosa fama de su propio 
nombre, porque no esperaba menos del generoso aliento de 
su patriotismo, quien ha sabido observarlo desde sus pri- 
meros años en la peligrosa carrera de las armas, y haberle 
á su valor y á sus méritos justicia merecida. 

Que el triunfo de " Alta gracia " sea tan propicio parala 
paz, cuanto ha sido grato á los compañeros de U., y cuan- 
to sea duradero su recuerdo en los proezas históricas. 

Dios y Federación. 

José Eusebio Acosta. 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

JEFE DE ESTADO MAYOR GENERAL DE LOS EJÉRCITOS 
DE LA REPÚBLICA. 

AL PUEBLO LIBERAL DE GUAYARA! 

Guayaneses ! Restablecido el orden constitucional : afian- 
zada la paz : en ejercicio las instituciones democráticas al 
favor de las amplias garantías que otorga una Administra- 
ción ilustrada y progresista: asegurado el porvenir: libre Gua- 
yaría, nuestra misión ha terminado : nuestra aspiración está 
satisfecha. 

Esta oferta que os hice el mismo dia de mi entrada á 
esta ciudad fué para mí tan sagrada como mis propios de- 
beres, y ha querido favorecerme mi buena suerte hasta col- 
mar mis deseos de verla cumplida. 

Consecuente con los principios de equidad y de justicia 
que constituyen la base cardinal de su política, el Ilustre 
Presidente de la República se ha servido proveer á esta si- 
tuación, bajo ej punto de vista más conveniente al carácter 
pacífico y espíritu progresista de que están animados los 
Ilijos de Guayaría. Ha hecho más : ha investido á un miem- 
13 



122 DOCUMENTOS 



bro de su Gabinete con mayor suma de autoridad y facul- 
tades para representarle, y para que pueda dar pronta so- 
lución á todos aquellos asuntos del Estado en que se haga 
necesaria la intervención del Ejecutivo Nacional. — Nada, pues, 
me resta por hacer, que todo lo han hecho la Providencia, 
que os proteje, y el Gobierno que os guarda. 

Guayaneses ! No deploréis vuestras pasadas desgracias 
sino en reprobación de la ingratitud de vuestros agresores. 
En la vida pública son de incalculable utilidad esas terri- 
bles enseñanzas que vienen á ser más tarde sabias lecciones 
de experiencia para los pueblos, porque es ahí donde apren- 
den á conocer el precio de los dogmas republicanos, y el 
respeto y sumisión que deben tributarse á la lei y al Go- 
bierno que la ejerce, para tener derecho á los beneficios que 
ella les consagra ; y es también donde llegan á comprender 
toda la importancia y el valor de su soberanía. 

Movida por su ambición irreflexiva, y en cierto modo 
alentada por vuestra misma indiferencia, intentó la oligarquía, 
siempre equivocada, asentar su dominación en vuestro suelo. 
¿Pero quién recogió mejor fruto. Guaya na en su desgracia ó 
los pérfidos invasores de su triunfo 1 El 1? de Setiembre y 
el 27 de Enero lo explican. Dos fechas destinadas á perpe- 
tuar dos notables recuerdos: la inmoralidad del godismo y 
los esfuerzos redentores del pueblo guayanes. La idea libe- 
ral habia germinado en proporción igual á la violencia de 
los usurpadores, y agitando los arranques del patriotismo dio 
á Guayana con el bien supremo de la libertad su verdadera 
definición política. 

Pesaban sobre Guayana la ira del cielo y la ira de la 
patria, desde luego que, aboliendo hasta en sus actos oficia- 
les el debido homenaje á tan altos poderes, ofendian la fé 
de sus hermanos; pero llegó el dia del naufragio, y fué in- 
vocando las sublimes palabras — Dios y Federación, que 
Guayana salvó su nombre, y se colocó á la altura digna de 
sus adelantos. De otro modo, sometida á las concretas fór- 
mulas de una indefinida parcialidad, llevaría aun sin pene- 
trarse de su humilde condición, la dorada librea de la servi- 
dumbre, colocada entre los pacíficos tiempos de la colonia y 
el raro sistema de un anseatismo ridículo. 

Guayaneses ! Rebosando en sentimientos de afecto y gra- 
titud por Guayana, me separo de vosotros. — Llevo en mi co- 
razón la única recompensa á que aspiraba, cual es la per- 
suacion de haber llenado honestamente mi deber. 

Si durante los cortos dias de nuestra campaña contra Ma- 
turin, ó después de ella, Guayana recibiese alguna vez la 



DOCUMENTOS 1 23 



amenaza de los tiranos, su cañón de alarma será para los 
soldados orientales el grito de guerra, y cualquiera que sea 
la distancia que los separe, volverán á ofrecer su sangre 
por la vuestra; ya que nuestros destinos se han confundido 
por el patriotismo : ya que el Oriente no es una frontera 
para los defensores de la Libertad. 

Cuartel general en Ciudad Bolívar, á 18 de Mayo de 
1872.— 9 o y 14° 

José Efsebio Acosta, 



A LA NACIÓN. 



Sabemos ya á qué atenernos, pues al caos ha sucedido 
la luz. 

Reproducimos el impreso ¡ " PAZ EN ORIENTE ! " que 
cual fatídico espectro, ha venido de Maturin, oponiéndole, 
para satisfacer la opinión pública, tan profundamente sobre- 
excitada, la valiente y entendida protesta que el ciudadano 
General Jefe de Estado Mayor General de los Ejércitos na- 
cionales, con destino á los Estados de Oriente, dirije al ciu- 
dadano Doctor Mauricio Berrizbeitia, hijo, relativamente al 
u Convenio de paz v contenido en aquel incalificable documento. 



PAZ EN ORIENTE ! 



ÁNGEL ROMERO, 

General en Jefe de los Ejércitos de la Union y Comandante en 
Jefe del de Maturin y otros puntos de Oriente. 

Maturinescs ■ Tengo la satisfacción de anunciaros que la 
paz, queda restablecida en el Oriente: una paz honrosa, dig- 
na y cual cumple á los hijos valerosos de esta tierra, así co- 
mo también á la reputación y sentimientos del Gobierno na- 
cional. De hoi en adelante, seguros de que nuestros dere- 
chos serán respetados, de 'que nuestra libertad no corre pe- 
ligro alguno, podremos entregarnos con confianza á la obra 



124 DOCUMENTOS 



.santa de la paz, de la reconciliación y del trabajo fecundo. 
Si Maturin se ha distinguido por su valor y su constancia 
sosteniendo la guerra, se distinguirá más aún por su lealtad, 
por su laboriosidad y por su benignidad en la paz. 

No olvidemos en este momento de satisfacción general 
á los hijos del Estado que se encuentran separados de no- 
sotros y que han seguido una bandera distinta. Nosotros les 
abrimos los brazos como hermanos y los invitamos á regre- 
sar cuanto antes al seno del Estado natal, donde no hai odios 
ni peligros para nadie y donde todos pueden gozar de los be- 
neficios de la paz y de la Libertad. 



Maturin, Junio 20 de 1872. 



Ángel Romero. 



CONVENIO DE PAZ 

CELEBRADO ENTRE EL GOBIERNO NACIONAL, POR MEDIO DE 
SU REPRESENTANTE EN ORIENTE, 

DOCTOR M. BERRISBEITIA, HIJO, 

Y EL ESTADO DE MATURIN POR MEDIO DE SU JEFE 

GENERAL ÁNGEL ROMERO. 

En la ciudad de Maturin á los diez y nueve dias del mes 
de Junio de 1872, los infraescritos, General Ángel Romero, 
Comandante en Jeíe del Ejército de Maturin y de otros pun- 
tos de Oriente, por una parte, y por la otra el Doctor Mau- 
ricio Berrisbeitia, autorizado por el General Antonio Guzman 
Blanco, Presidente de la República, para el restablecimiento 
de la paz en Maturin y Güiria : con el objeto de poner tér- 
mino á la guerra que hace largo tiempo se sostiene en este 
Estado : cediendo á los deseos generalmente manifestados por 
¡os ciudadanos de Maturin, y con el fin de restablecer las re- 
laciones constitucionales entre este Estado y el Gobierno ge- 
neral de la República, han convenido en celebrar la convención 
siguiente. 

Art. I o Atendiendo á que el estado de paz se ha resta- 
blecido en todo el resto de la República, y á que el Gobierno, 
precidido por el General Antonio Guzman Blanco, restablece 



documentos 12.* 



el período constitucional y ofrece á los pueblos elecciones 
completamente libres para ejercer sus mandatarios, el Estado 
de Maturin se incorpora en el Gobierno General, y por con- 
siguiente, cesa la guerra, depone las armas y reconoce el Go- 
bierno establecido en Caracas bajo la Presidencia del General 
Guzman Blanco. 

Art. 2 o El Gobierno del General Guzman Blanco otorga 
á todos los "Jefes y Oficiales y á cuantas personas han toma- 
do parte en la guerra, ya directa ó indirectamente, todo género 
de garantías en sus vidas, personas, haciendas y familias, sin 
que puedan en lo sucesivo ser molestados en manera alguna; 
cuyas garantías comprenden también á los prisioneros de este 
Estado que se encuentren en otros puntos de la República. 

Art. 3 o Esta convención se estiende así mismo á los Ejér- 
citos ó partidas que estén aún en armas en el Estado de Bar- 
celona, bajo el mando del General José Amparan ó cuales- 
quiera otros Jefes, á quienes se trasmitirá inmediatamente 
aviso de este convenio, así como á los Jefes que obran con- 
tra ellos. 

Art. 4 o El Estado de Maturin permanecerá en la acti- 
tud en que se encuentra hoi, conservando las armas y de- 
mas elementos de guerra mientras tanto que las fuerzas del 
Gobierno Nacional que obran en los Estados limítrofes, en 
actitud hostil contra éste, impuestas del presente convenio, no 
cesen en sus hostilidades y se alejen del Estado, dejando á 
Maturin sin inquietud alguna y en completa libertad de or- 
ganizrse pacíficamente. 

Art. 5 o . El General Romero nombrará una comisión, que 
se dirijirá á la capital de la República lo más pronto po- 
sible, para entenderse con el Presidente, General Guzman Blan- 
co, sobre las varias cuestiones que interesan al Estado y que 
no 'son comprendidas en este Convenio. 

Y para su constancia lo firman á dos de un tenor. — ■ 
Ángel Romero. — M. Berrizbeitia. 



Úrica, Junio 25 de 1872. 

Sr. Doctor Mauricio Berrisbeitia. 

Muí señor mió : 

He tenido el honor de recibir su atenta carta de 20 del 
corriente y la que á ella me acompaña del General Guzman 



126 DOCUMENTOS 



Blanco dirijida á recomendarme la persona de U., con es- 
pecialidad en el objeto de su viaje á estos Estados. Puede 
U, creer que he acogido con agrado esta recomendación, tan- 
to así por quien la hace, como por U. mismo, cuyo buen 
nombre no me es desconocido. 

No debo ocultar á U. toda la sorpresa con que leí su 
carta y las copias del convenio celebrado por U. con los 
reaccionarios de Maturin : en primer lugar porque no alcan- 
zo á explicarme cómo es que investido yo con el carácter 
de Jefe de Estado Mayor General del Presidente de la Re- 
pública en campaña, con destino á las secciones de Oriente, 
y tratándose nada menos que de la suerte de ellas, puede pres- 
cindirse en absoluto de mi autoridad ; y en segundo lugar por- 
que no creo necesaria la paz si para alcanzarla es preciso sa- 
crificar la dignidad del partido liberal, satisfaciendo en todo 
las pretensiones de un enemigo vencido por nosotros en to- 
das ocasiones y perdonado siempre. 

Aparte las instrucciones que tenga U. del General Presidente 
de la República para contratar la paz, y de lo cual no he 
recibido otro informe que la carta del General Guzman en que 
ligeramente me expresa los buenos propósitos de U., no creo 
que sus instrucciones se extiendan hasta obligarnos á aceptar 
la humillación de aparecer respecto de Maturin como una hor- 
da de foragidos, cuya presencia en su territorio bastaría á con- 
sumar la ruina de sus habitantes, imponiéndonos todavía la 
más vergonzosa condición de deponer las armas cuando los 
reaccionarios permanecen armados, por la sencilla razón de que 
Maturin no vé asegurada su libertad entre tanto haya solda- 
dos del Gobierno en Oriente. Es. así que no es el Ejército 
del Gobierno quien garantiza la paz de estos Estados, sino 
Maturin, representado en una parte de sus vecinos, quien im- 
pone la lei á toda la República. 

Siempre hemos otorgado á Maturin cuantas garantías son 
posibles, pero de ninguna manera podemos consentir queden 
por un dia más en poder de los enemgos los .mismos elemen- 
tos con que hasta ahora han sustentado la guerra, prolongan- 
do incalculadamente las desgracias del país. 

Ni como Jefe del Ejército de Oriente, ni como miembro 
del partido liberal, reconozco el convenio celebrado por U. 
con el Jefe de las fuerzas enemigas de Maturin, que tanto 
amengua la honra del Ejército que mando, y ofende mi amor 
propio; y no extrañará U. saber que, en cumplimiento de las 
instrucciones que tengo del Ciudadano General Presidente de 
]a República, haya tomado posesión del Estado de Maturin. 

De todo lo expuesto doi extricta cuenta al General Guzman 



DOCUMENTOS Í2' 



Blanco, quien resolverá lo más conveniente á los intereses del 
Gobierno. 

Yo no puedo asegurar á U. la fecha de mi llegada á di- 
mana, pero en cualquier época que sea, tendré mucho gus- 
to en aceptar su entrevista y conocer sus ideas. 

Dando á U. las gracias por el generoso concepto en que 
me dice U. tiene mi humilde persona, me suscribo de U. 
con respeto y consideración, atento servidor Q. B. S. M. 



José Eusebio Agosta. 



En cuanto á nosotros, que asumimos la responsabilidad de 
esta publicación, profesando como profesamos la creencia de 
que en las grandes crisis del mal político el silencio es una trai- 
sion, nos apresuramos á dar un testimonio solemne de nues- 
tra adhesión á la protesta del ciudadano General Jefe de Es- 
tado Mayor General, prometiéndonos que el Gobierno nacio- 
nal la sabrá estimar como la expresión fidelísima de los sen- 
timientos de todos los liberales de Oriente, 

Cumaná, Junio 30 de 1872. 

Enrique Silva. — Manuel López Alcalá.— 'Bernardo Serra.— Bal- 
domcro Benítez.— Gerónimo Rámos.^— Andrés Arpia. — -Domingo Her- 
nández. — -Miguel Ramos — Justo A. Arcia. — Melchor Centeno. — Ma- 
nuel Coronado. — Nepomuceno Lámar. — Jorge Mariano Benítez. — 
Luis Serra.— Juan José Rojas Peñaloza. — Félix Serra Ríus — Ma- 
nuel Orti/ Gómez — Javier Márquez. — Pedro A. Serra.— José Ce- 
deño Coronado.— Julián Machado — Hilario Rojas. — Tomas Rodrí- 
guez.— Antonio Vallejo.— Faustino Arallan — Andrés A. Monsalva. 
— Pedro M. Hernández — José León Giral. — Juan Crisóstomo Ma- 
chado. — 'José Patricio Silva.— Julio C Cermeño, — José Croárez. — 
Gabino Mejía.— José Antonio Fajardo. — Julián Sanche/.. — Epitacio 
Mota.— Juan Bautista Padrón — Manuel Jacinto Peñalver — José 
Francisco TJrbaneja.— Luis Isilio Rojas. — Claudio Maíz. — Quiterio 
Mejía. — Vicente Mejía. — José Antero Marchan — Pedro Vallejo — 
Eleu|erio Vallejo. — Agustín Vallejo. — Agustín Sánchez. — José An- 
tonio Vetancourt.— José H. Vetancourt.— José I. Suárez. — Pedro 
Ramos. — 'Pedro Mendoza. — Mauricio Mendoza. — Bruno Velázquez. 
— Manuel Maestre, — León Cabeza. — Rafael Vallejo. — Mauricio Ca- 
bello. — Antonio Vetancourt. — José H. Machado — Florencio Mercie. 
— Pedro Parra — Narciso Tadino — Juan José Serra. — Juan García. 
Pedro José Palau. — Juan Francisco Rodríguez — José Gómez. — Cán- 
dido Rodríguez — Antonio José González — Pedro C. Renjel — Cán- 
dido Renjel. — Francisco Julián Isa vi. — Vicente Carmona — Narciso 
Cumana.*— Agustín Cedeño. — Valentín Herrera, — Fermín Benítez,^» 



128 DOCUMENTOS 



José Benítez, — Manuel Benítez. — Eamon Gutiérrez. — Juan Medina. 
— Agapito Rodríguez Decena. — Manuel María Martínez Delgado. — 
Crispin Arangúren Hidalgo. — José Antonio Godelier. — Teodoro Mar- 
tínez, — Román Hernández. — Félix Sánchez Zerpa. — Aurelio Rivero. 
—Luis Duque. — Manuel Godelier. — Juan Godelier. — Candelario Pa- 
rra. — Lorenzo Santoyo. — Florencio Salcedo. — José Manuel Mago. — 
Francisco Serra Rius. — (Siguen muchas firmas.) 



PKONUNCIAMIENTCX 



Acércanse las elecciones para Presidente provisional del 
Estado, y es conveniente abrir con tiempo la discusión sobre 
la candidatura para tan delicado cargo, á fin de que los pue- 
blos puedan proceder con desembarazo y concienzudamente 
el día de los comicios. 

Esa elección importantísima será el fundamento sobre que 
estribará después la organización del Estado. Por eso, ella 
no puede ser indiferente á ningún ciudadano, interesados como 
deben estar todos en el afianzamiento de la paz y en la bue- 
na marcha del Gobierno, por los bienes que de allí se derivan. 

Nosotros debemos decirlo desde luego : nuestro candidato 
es el 

GENERAL JOSÉ EÜSEBIO ACOSTA. 

Cuando se hizo necesario emprender la reconquista del 
Derecho contra sus tenaces usurpadores, los pueblos de esta 
sección de la República confiaron al General Acosta la difícil 
misión de conducirlos en esa lucha titánica que debia de- 
rribar del poder á los enemigos de la Democracia ; y el Ge- 
neral Acosta, con el entusiasmo de otros dias, paseó en triun- 
fo el oriflama estrellado, por el extenso suelo del Oriente, de- 
volviendo á los ciudadanos sus libertades, á las poblaciones su 
sosiego y á la Federación su brillo. Hoi la tarea es más 
ardua, la misión es más difícil. No se trata de derribar; es 
necesario construir ; y un desacierto puede traernos la con- 
fusión, y la confusión conducirnos al abismo. Creemos que 
debemos marchar todavía bajo la dirección del caudillo que 
nos ha librado hasta aquí. Nadie más que él puede estar in- 
teresado en consumar su obra ; en nadie más que en él pode- 
mos nosotros confiar. 



DOCUMENTOS 129 



Identificado como se halla el General José Ensebio Acosta 
con el General Antonio Guzman Blanco, el héroe inmortal de 
la Revolución de Abril, esa candidatura contará con las sim- 
patías de toda la República y particularmente con la de los 
Estados Orientales por los valiosos servicios que en ellos ha 
prestado aquel Jefe á la causa de la Libertad. 

El nombre del General José Eusebio Acosta irá inscrito, 
pues, en nuestras boletas de sufragio para la primera Magistra- 
tura durante la organización transitoria del Estado. Para pri- 
mero y segundo Designados, nosotros presentamos como candi- 
datos al General Manuel López Alcalá y al ciudadano Andrés 
Flores, todos dos de meritorios precedentes, entusiastas fede- 
rales, y de cuyo patriotismo, ilustración y virtudes cívicas mu- 
cho pueden prometerse sus copartidarios. 

Cumaná, Agosto 23 de 1872. 

Manuel Escalante, Andrés Arcia, Miguel Ramos, Domingo Her- 
nández, Melchor Centeno, Guillermo Mello, Manuel Silva Rojas, 
narciso Parra Alcalá, Manuel Coronado, Gerónimo Ramos, Félix 
Palacios, Sixto José Sánchez, Manuel Escalante, hijo, Manuel Ortiz 
Gómez, Juan José Rojas Peñaloza, Eélix Serra Rius, Juan I. Zer- 
tad, Pedro Elias Ortiz, José Hernández Alvares, Pedro Romera Ma- 
go, Pedro Luis Romera, José Ángel Rívas, hijo, José de los Santos 
Ortiz, Pedro Ma|ía Hernández, Pedro José Hernández, Pedro A. 
Serra, Antonio María Ortiz, José Francisco Urhaneja, Ambrosio Yé- 
gres, José Francisco Ortiz Fornó, José Cedeño Coronado, Ramón Pe- 
reda, Agapito Rodríguez Decena, Manuel Cedeño Betancourt, José 
de la O Rojas, José Eleuterio Cova, Andrés Antonio Manosalva, Jo- 
sé T. Manosalva, Iginio Villalva, Francisco Hernández Cova, Pedro 
Félix Coronado, José María Lara, Juan Crisóstoino Machado, Mar- 
tin Madrid, Sebastian Serra Martínez, José Concepción Hernández, 
Nicolás Marín, Cosme Marín, Serapio Arcas, Manuel Mora, Luis 
Isilio Rojas. — (Siguen más de mil firmas.) 



PRONUNCIAMIENTO 

DE LA PARROQUIA MARIGÜITAR. 



Instruidos por Pronunciamiento del 23 de los corrientes de 
que muchísimos de nuestros conciudadanos de la capital del 
14 



130 DOCUMENTOS 



Departamento proclaman al General José Eusebio Acosta 
Candidato para la primera Magistratura civil del Estado, du- 
rante su organización transitoria, nosotros, testigos no ya de 
la abnegación y las proezas de nuestro ínclito General en la 
guerra de los cinco años, sino de sus esfuerzos y sacrificios 
sin iguales en la última lucha para llevar de nuevo á su tro- 1 
no la Leí fundamental de la Federación y devolver á los 
principios democráticos su saludable imperio: identificados co- 
mo estamos en sentimientos con nuestros hermanos de- Cu- 
maná, declaramos solemnemente que, como ellos, votaremos 
para Presidente del Estado por el General José Eusebio 
Acosta, y para primero y segundo Designados por el General 
Manuel López Alcalá y el Ciudadano Andrés Flores. 

Mariguitar, Agosto 30 de 1872. 

José Miguel Sánchez, Diego Antonio Barrios, Ignacio Campo, 
Saturnino Barrios, Andrés Barrios, José Miguel Barrios, Diego Ma- 
ría Barrios, Manuel Barrios, Carlos Barrios, Antonio Barrios, Mo- 
desto ífúñez, José Antonio Sánchez, Francisco Antonio Salcedo, 
Gerónimo Barrios, Fabián Carrera, Jacinto Carrera, Pedro Vi- 
cente Fernández, Manuel María Fernández, Pedro Arcas, Andrés 
Márquez, Francisco de la Cruz Salcedo, Simón Rívas, Tomas Gon- 
zález, Juan Marcano. Alejandro Salazar. — (Siguen doscientas cin- 
cuenta firmas.) 

f 



PRONUNCIAMIENTO 

i 

DEL DEPARTAMENTO MONTES. 



EL GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA. 

Este preclaro adalid de la Federación ha sido aclamado 
por la gran mayoría liberal de los Departamentos Sucre y Ri- 
vero, candidato á la primera Magistratura civil del Estado én 
las próximas elecciones ; cuyos pronunciamientos, suscritos los 
dias 23 y 29 del mes próximo pasado por una multitud de fir- 
mas, los hemos visto y acojido con todo el entusiasmo que nos 
inspiran los altos méritos de nuestro valiente Capitán. — Y no 
puede esperar el General Acosta otra cosa de aquellos que 
con el arma al hombro han desafiado y compartido con él los 
peligros y torturas de la guerra : de un pueblo testigo de sus 



DOCUMENTOS 131 



glorias, que le vé tornar últimamente ataviado de frescos lau- 
reles á la cabeza de sus huestes triunfadoras, dejando en pose- 
sión de su libertad á todo el territorio del Oriente. 

Nosotros lo declaramos solemnemente : el nombre ilustre del 
General José Eüsebio Acosta irá también inscrito en nues- 
tras boletas de sufragio para primer Magistrado civil del Estado. 

Aceptamos igualmente para primero y segundo Designados 
al General Manuel López Alcalá y al ciudadano Andrés Flores, 
cuyos precedentes políticos les hacen acreedores á nuestras sim- 
patías y merecedores á nuestros votos. 

Cumanacoa, Setiembre 4 de 1872. 

José Joaquín Coronado, Pascual Bailón Méndez, José Francisco 
Sánchez, Juan Alarcon, Juan Pablo López, Camilo Prada, Jesús 
i aria Marina, José Manuel Arias, Francisco Antonio Bastardo, Jo- 
sé Antonio Vívenes, José Antonio Padrón, Eulogio Barrios, Eufe- 
mio Marina, Quintín Vélis, Francisco José Arias, Manuel Campos, 
Pedro 'Cordero, Manuel Marcan o, Bernardino Figueroa, Wenceslao 
Marcano, Galo Ramos, Pedro Padrón, Silverio Vívenes, Camilo Con- 
trera, José Julián Padrón, José Calasan Gómez, Gaspar Cárdenas, 
Félix Sénior, Sebastian Marina, José Miguel Guevara. — (Siguen más 
de 400 firmas.) 



JULIO F. SARRIA, 

PRESIDENTE PROVISIONAL DEL ESTADO 

A los Cumanescs. 



Cumplida la honrosa misión que me confiara el Gobier- 
no, hoi á las doce del dia depositará en manos del Benemérito 
General José Eusebio Acosta, electo por la mayoría popular, 
la Presidencia del Estado: justa recompensa que un pueblo 
agradecido otorga á aquel que ha visto siempre á su cabeza 
combatiendo por sus derechos y por su libertad. 

Llevo conmigo la satisfacción de haberos garantizado con 
estricta justicia el libre sufragio de vuestra soberanía ; y es- 
toi satisfecho de vosotros, porque, comprendiendo el inmortal 
Decreto del Jefe de la Revolución de Abril, habéis sabido 
practicarlo. 

Si mañana hubiese alguno, que ciego por las pasiones. 



132 DOCUMENTOS 



trate de herir mi humilde reputación con el dardo venenoso 
de la calumnia, á vosotros, que conocéis los actos de mi ad- 
ministración, os dejo encomendado el rechazarla enérgicamen- 
te ; y cuando para ello necesitéis documentos oficiales que 
os sirvan de apoyo, ocurrid á las gacetas que se están pu- 
blicando, y en las cuales espero seguirá dándolos á conocer 
el nuevo Presidente que habéis elegido para regir vuestros 
destinos. * 

Mi corazón os ofrece la gratitud que os debe por vuestra 
benevolencia, con los finos sentimientos que le habéis inspi- 
rado y que no olvidará nunca; y siempre estaré dispuesto á 
prestarle mi apoyo y servicios al pueblo de Cumaná, 

Al despedirme de vosotros os dejo empeñada mi amistad. 

Cumaná, Octubre 6 de 1S72. 



Julio F. Sarria. 



JOSÉ EüSEBIO AGOSTA, 

PRESIDENTE PROVISIONAL DEL ESTADO DE CUMANA. 

A sus habitantes. 

En homenaje á la inmensa gratitud que os debo y os de- 
be también la República por vuestros sacrificios durante los 
dias de prueba para la libertad y el patriotismo, no menos 
que por la confianza harto lisonjera con que habéis depositado 
en mis manos la transitoria dirección de vuestros destinos, me 
presento ante vosotros investido de una nueva autoridad. 

Un costoso pero útil conocimiento práctico de la política 
local, que nada excluye, ni el honor mismo, al furor de su de- 
mencia, y la ingrata persuacion de que, pasado el terrible hu- 
racán de la guerra de partidos,? -habrían de agitarse y aun des- 
bordarse al abrigo de la paz las olas de las pasiones fraccio- 
narias, excitadas desgraciadamente por los que, sustraídos al ri- 
gor de los acontecimientos se muestran siempre, en los gran- 
des conflictos, fríos espectadores de los infortunios del país, ha- 
bían formado en mi ánimo tales convicciones, que más bien 
que agradable me era odiosa la autoridad que hoi acepto; mas 
siendo ella la libre y expontánea voluntad de la mayoría de 
mis conciudadanos, me someto lealmente á la expresión gene- 
rosa de su deseo. 



DOCUMENTOS 133 



No sé qué hayáis consultado al favorecerme con el presti- 
gio de vuestra simpatía para traerme al delicado ejercicio del 
Poder público, sustentado hoi por la mas robusta opinión ; 
$i corresponder con excesiva bondad mis servicios en honra y 
lustre de los principios liberales, ó encontrar en mí al magis- 
trado capaz de hacer efectivas las garantías constitucionales del 
ciudadano — pero capaz también de reprimir ejemplarmente to- 
do germen de anarquía ó desorden, antes que permitir, por 
una tolerancia peligrosa, la ruina del Estado. 

Yo lo prometo — el Gobierno del Estado, que no lo es de 
una parcialidad sino que es el Gobierno para todos, se distin- 
guirá en el corto período de mis funciones administrativas, 
por el acatamiento á la lei, por la justicia y equidad en todos 
sus actos, por la contracción absoluta á las obras de utilidad 
y beneficio público, y hasta por la circunspección que habrá 
de caracterizarlo. Por último, una fiel y perfecta inteligencia 
con el Gobierno de la República, que dignamente preside el 
benemérito General Guzman Blanco, guiará al del Estado en 
la dirección de sus intereses generales y en su relación con la 
política interior. 

He aquí las ofertas del Gobierno y su breve programa. — 
Si él fuese acogido de buena fé é interpretado con sinceri- 
dad, habremos conseguido á un mismo tiempo en el primer 
dia de la paz levantar el edificio de nuestro rég inen admi- 
nistrativo é iniciar nuestra marcha en la via del progreso. 

Salvo esta justa y mui noble ambición, mis aspiraciones 
todas se refunden á descender de este elevado puesto satis- 
fecho de haber cumplido mi deber. 

José Eusebío Acosta. 
Cumaná, Octubre 6 de 1872. 



JOSÉ EUSEP>IO ACOSTA, 

General en Jefe de los Ejércitos de la República y Presidente 
provisional del Estado de Cumaná, 

DECRETO : 

Art. 1° Nombro Secretario de Gobierno al ciudadano 
Miguel Ramos. 



184 DOCUMENTOS 



Art. 2? Comuniqúese á quienes corresponda y pubtíqúese. 

Dado en Cumaná, á S de Octubre de 1872.— Año 9? de 
la Lei y 14? de la Federación. 

José Eusebio Acosta. 



Estados Unidos de Venezuela. — Estado de Cumaná. — Presiden- 
cia provisional del Estado. — Cumaná, Octubre S de 1872. 
—9 o y 14?.— Número 1? 

Ciudadano Ministro del 'Interior y Justicia. 

Cumplo con el deber de comunicar á U. para que se sir- 
va elevarlo al conocimiento del ciudadano General Antonio 
(xuzman Blanco, Presidente de la República, que nombrado 
por el voto de la mayoría de mis conciudadanos para Presi- 
dente provisional del Estado, en las elecciones que aquí aca- 
ban de verificarse, he tomado posesión del cargo expresado 
el domingo seis de los corrientes. 

En el ejemplar impreso que tengo la honrosa satisfacción 
de acompañar á U. de la alocución que he dirijido á los 
pueblos al encargarme de la Presidencia, se encuentra el cor- 
to programa á que ajustaré mis actos administrativos, de 
cuyos artículos el más trascendental encierra la franca ma- 
nifestación de los sentimientos que guiarán al Gobierno del 
Estado en sus relaciones con el general de la República. 

Dios y Federación. 

José Eusebio Agosta. 



Estados Unidos de Venezuela. — Estado de Cumaná. — Presiden- 
cia provisional del Estado. — Cumaná, Octubre 8 de 1872. 
— 9 o y 14? — Número 2. — Circular. 

A ¡os Presidentes de los denifts Estados. 

Tengo la satisfacción de acompañar á U. un ejemplar im- 



DOCUMENTOS 



preso de la Alocución que he dirijido á los pueblos al encar- 
garme de la Presidencia provisional del Estado. 

En ella encontrará U. franca é ingenuamente expresados 
los sentimientos que me han decidido á corresponder á la vo- 
luntad de la mayoría de mis conciudadanos tan libre y expon- 
táneamente manifestada en los actos electorales que aquí aca- 
ban de verificarse; y el programa á que, en justa y merecida 
satisfacción á esa voluntad, ajustaré mis actos administrativos. 

Entra también en mis propósitos mantener con los demás 
Estados de la Union y con sus respectivos Gobiernos las más 
estrechas y amistosas relaciones. 

Dios y Federación. 

José Eusebio Acosta. 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

General en Jefe de los Ejércitos de la Picpüblica y Presidente 
provisional del Estado de Cumaná. 

De conformidad con el Decreto expedido por el ciudadano 
General Antonio Guzman Blanco, Presidente de la República, 
el 17 de Junio último, convocando á los pueblos al ejercicio 
de su soberanía, 

DECRETO : 

Art. I o El día 28 del corriente mes los Prefectos de los 
departamentos y los Subprefectos de las parroquias convoca- 
rán por medio de carteles á los ciudadanos del Estado á ele- 
gir por votación libre, directa y secreta el Presidente de la 
República, y los dos Senadores y cuatro Diputados á la Le- 
gislatura Nacional, con sus respectivos suplentes. 

Art. 2.° Los actos electorales se practicarán conforme á la 
lei de elecciones de La Nueva Andalucía, de 3 de Febrero 
de 1866. 

Art. 3 o La reunión de las Asambleas parroquiales tendrá 
lugar el 3 de Noviembre próximo: el 10, la votación popu- 
lar : el 14, la reunión de las Juntas escrutadoras departamen- 
tales ; y el 20 del propio Noviembre, la reunión en esta capi- 
tal de la Junta escrutadora del Estado. 



136 DOCUMENTOS 



Art. 4? Los funcionarios, públicos están excluidos de toda 
intervención en los actos electorales, y no podrán tomar parte 
activa en las elecciones; sólo les es permitido consignar sus 
votos en las urnas. 

Dado en Cumaná; á 10 de Octubre de 1S72.— 9? y 14° 

José Eusebio Acosta. 
El Secretario general, Miguel Hamos. 



ELECCIONES NACIONALES. 

Estados Unidos de Venezuela. — Estado de Cumaná. — Presi- 
dencia provisional del Estado. — Cumaná, Octubre 14 de 
1872. — 9? y 14? — Número 3. — Circular. 

A los Prefectos departamentales. 

Acompaño á U. el decreto que he expedido el 10 de los 
corrientes para que procedan los pueblos del Estado á las 
elecciones nacionales. ; 

U. hará promulgar dicho decreto en la forma acostum- 
brada ; y cuidará luego de que él tenga en ese (ó este) de- 
partamento el más exacto cumplimiento, á fin de que el re- 
sultado de los actos electorales que van á practicarse sea la 
fiel expresión de la voluntad popular. • 

A este efecto fijará U. con precisión anticipadamente el 
lugar donde deba reunirse en cada parroquia en el momento 
oportuno la Asamblea respectiva ; y deberá por su parte, no 
sólo otorgar y hacer que se otorgue por los funcionarios pú- 
blicos de su dependencia la más amplia libertad así á las 
Juntas que han de hacer la inscripción de los ciudadanos y 
recibir sus votos, como á los ciudadanos mismos en el ejer- 
cicio del sagrado derecho de sufragio, sino poner en acción 
todo su poder legal contra la autoridad ó ciudadano que im- 
pida, perturbe, vicie ó violente ó trate de impedir, pertur- 
bar, viciar ó violentar cualquiera de los actos eleccionarios. 

Sírvase U. acusar recibo de esta nota y del decreto adjunto. 
Dios y Federación. 

José Eusebio Agosta. 



DOCUMENTOS 137 



MENSÁJ E 

Que dirije el Presidente provisional del Estado de Gumaná, á la 
Asamblea Constituyente en 1873. 



Ciudadanos Diputados : 

La Providencia que dirije y favorece á la humanidad en 
sus grandes y venturosos destinos, y el libre sufragio de la 
voluntad popular, única fuente de legítimo poder, han venido 
á colocarme en el puesto en que hoi me encontráis, no debido 
á mis pretensiones de levantarme más allá de la esfera de la 
generalidad de mis conciudadanos, que tal no ha sido mi aspi- 
ración, sino en gracia tal vez á la conocida rectitud de mis 
sentimientos, y al fervor de un patriotismo, culto venerado de 
toda mi vida. 

Desde ese puesto os dirijo mis cordiales felicitaciones y me 
congratulo con vosotros y con el Estado por vuestra congre- 
gación que constituye la Asamblea Legislativa. 

Gratas y mui lisonjeras esperanzas alimenta en el ánimo 
de los pueblos el acto espléndido que acabáis de celebrar, y se 
cumple para mí el más constante de mis deseos desde que la 
confianza pública me hizo depositario de la autoridad, y puso 
en mis manos la dirección provisional de sus destinos. — Honro- 
sa en extremo, pero grave y delicada misión para quien, aten- 
to á la voz del deber y al espíritu de la lei, acepta anticipa- 
damente su propio sacrificio al contraer la responsabilidad 
del mando, anhelo suspirado de nobles y de vulgares ambi- 
ciones. 

La instalación de la Asamblea Legislativa del Estado de 
Cumaná puede reputarse hoi como un triunfo alcanzado el pri- 
mer dia'de la paz en la vía de la regularidad y del orden, por- 
que es el primer paso en el camino de la constitucionalidad. 
Es una de las hermosas conquistas del civismo fecundada por 
la sangre del pueblo en las gloriosas luchas de la Democracia 
para llegar, como ha llegado al fin, á la absoluta posesión de 
su suerte, arbitro de sí mismo. — Obedeciendo fielmente la su- 
prema imposición de su voluntad, yo resigno en vosotros el 
poder de que me ha investido, y cumplo desde este momen- 
to vuestras deliberaciones. 

Pocos meses han trascurrido de la fecha en que principia 
el período de mis funciones gubernativas — 1? de Octubre últi- 
15 



» 138 DOCUMENTOS 



mo — á la de vuestra instalación, mas es mui dilatado el tiem-* 
po que me estuvo encargada la defensa de los Estados de 
Oriente ; y acaso por una necesidad de imperiosa convenien- 
cia, hasta su propia existencia política. Debo á ello el conoci- 
miento práctico de los sucesos que han pasado por el país du- 
rante los últimos años de guerra sin tregua, que pesaron sobre 
nosotros cual azote del cielo, y es por eso que me creo más 
obligado á haceros de todo breve reseña, para que fijéis vues- 
tra atención en el uso que hice de esa misma autoridad, co- 
mo para que procuréis, movidos por la suerte de esta tierra, 
los fundamentos de su progreso material é intelectual levan- 
tándola del abatimiento en que yace. 

Cesó para nosotros el régimen constitucional en 20 de Abril 
de 1868. Amenazaba al país la funesta revolución azul, que 
en su impetuoso desarrollo llevaba envuelto con igual violencia 
al Estado de La Nueva Andalucía. — Ni los consejos de la ex- 
periencia, ni la prudente persuacion de fatales consecuencias 
llevada al ánimo de sus fieles ajentes, fueron bastante á conte- 
nerla. — El conflicto era inminente: los acontecimientos se 
precipitaban : y pensar en tales circunstancias conjurar la tem- 
pestad por la resistencia, era ya racionalmente imposible ; 
siendo así que el edificio del Gobierno del Estado había perdi- 
do su base, minada de tiempo atrás cautelosamente — odioso y 
criminal encargo á que no se excusaron en afrentoso consorcio 
la traición, la perfidia y la ingratitud. 

Ante aquella perspectiva de- desgracias, en medio de aque- 
lla alternativa harto difícil, cuya dolorosa magnitud sólo puede 
apreciar quien sufrió la pena de soportarla, forzoso era adop- 
tar una resolución decisiva, y obligada á escojer entre dos 
condiciones igualmente crueles, la sumisión del partido libe- 
ral á sus vencidos de siempre ó mi propia ruina, opté por lo 
último, por más que en esa resolución se consumase el ho- 
locausto de mi nombre. Serias consideraciones influyeron en 
ella: la esperanza de que pasados infortunios, ingrato produc- 
to de la deslealtad en alianzas anteriores, sirviesen más bien 
que á despertar la ira de la venganza á estrechar sinceramen- 
te á los buenos ciudadanos, acordándoles en los designios filan- 
trópicos que ostentaba el programa déla revolución: el duro 
convencimiento del prestigio que á ésta favorecía ; el propósi- 
to, en fin, de conservar intacto para época mejor y empresa 
más provechosa el elemento liberal, que sin duda iba á estre- 
llarse contra otra fracción de sí mismo en larga y temeraria 
lucha. 

No era por cierto tal decisión la que más satisficiese las exi- 
gencias de mi energía militar; pero era incuestionablemente 



DOCUMENTOS 139 



la menos impolítica de las dos únicas' impuestas por la lei in- 
flexible de la necesidad. 

Yo me resigné con ánimo tranquilo y sosegada conciencia, 
porque esperaba, como ha sucedido, que futuros resultados 
justificasen imparcialmente la pureza de mis intenciones. 

Aquella transición inesperada produjo, y era de esperarse 
así, efectos contrarios en el sentir de los habitantes de las 
secciones Cumaná y Maturin. — Hallaron los revolucionarios ma- 
turineses frustradas sus caras pretensiones de exclusivo domi- 
nio : burladas sus miras. — Respecto de Cumaná, el sentimiento 
liberal, cediendo á los arranques del entusiasmo, se creyó las- 
timado en su fé, aunque respetado en su honra : fiel á los 
principios, evocó el recuerdo de sus grandiosos dias, y desple- 
gando el 22 de Junio la bandera de la legitimidad, represen- 
tada en la Constitución, protestó en actitud armada contra el 
acto del 20 de Abril. — Nobilísimo esfuerzo, que si bien no fué 
infecundo para la opinión que germina y crece al favor de los 
grandes triunfos como al través de sus quebrantos, sirvió ape- 
nas para demostrar la esterilidad de una empeñada oposición. 
— No se hallaba fuera del alcance de nuestra previsión la ad- 
versidad del desenlace, y para evitarlo se pusieron oportuna- 
mente en práctica por nuestra parte medios de leal concilia- 
ción, que fueron rechazados, no por el Ejército, que empeza- 
ba á presentir el riesgo penetrándose de su verdadera situación, 
sí por los encargados de la dirección de la política, quienes por 
animosidades de carácter meramente personal, (debilidad del 
alma que otros se encargarán de calificar), sacrificaban á la 
satisfacción de airados deseos el porvenir de un pueblo valien- 
te y ardoroso. — Maturin tuvo también su 12 de Julio: justo 
es decir que allá no era la idea liberal la que lanzaba al pue- 
blo á los campos de batalla, sino la exacerbación de bastardas 
pasiones, estimuladas lastimosamente por el error y la codicia. 
— Ambos movimientos fueron sufocados. — Nuestra entrada triun- 
fal á la*capital de aquel Estado el 20 de Agosto, reivindicó, 
si así podemos decirlo, el derecho de nuestras armas: — el trata- 
do de San Francisco, salvó el honor y los intereses liberales 
de Cumaná. 

Contenido el Estado de Cumaná, menos por el imperio de 
la fuerza material que por la fuerza misma del convencimien- 
to, quedó restablecido el orden público: nó en el de Maturin, 
donde protegidas las facciones directamente por el Gobierno 
Nacional, sustentaban de nuevo la guerra. — La política orien- 
tal observada no era la más apropósito para merecer la acoji- 
da benévola del Gobierno, cuyos miembros, inclusive el Jefe 
del Gabinete, liberales sin corazón, adulterados, infieles á su 



140 DOCUMENTOS 



compromiso, sobornados por falsos honores de menguada gran- 
deza, pagaban con bajezas increíbles su renegacion servil. — 
Pena causa confesar hasta dónde llevó el desacreditado poder 
sus asechanzas contra nosotros, que en una vez por todas no 
empleó jamás el mérito de la franqueza. 

La reciprocidad hubiera sido aparentemente justa, pero po- 
sitivamente, infame ; y mas bien que echar sobre mí esa gra- 
vosa y repugnante carga, declaré en el hecho lo que el mis- 
mo Gobierno había sancionado de antemano con la indiscre- 
ción de sus medidas. 

Una revolución definidamente liberal fué indispensable. — 
Apesar, y convencidos de la importunidad, emprendimos la obra, 
pues aunque sucumbiendo así en Oriente como en Occiden- 
te, en Maracaibo como en Cumaná, aquella revolución signi-. 
fieaba la unión perfecta, la buena inteligencia, la reconcilia- 
ción necesaria del partido liberal. — Era una manifestación ex- 
plícita á la República para volver de su engaño á muchos li- 
berales alucinados todavía por la mentida fusión. La fortuna 
correspondió adversamente á nuestro arrojo, favoreciendo á los 
contrarios. — Celebradas condiciones de paz en Limonal el 1S 
de Setiembre de 1869, la dignidad se salvó sin desdoro ni 
mengua. 

Hecho consumado era para la época á que me refiero la 
separación de los Estados Cumaná y Matunn. — Roto el vín- 
culo que los estrechaba, cada cual hizo uso de los fueros y 
derechos autonómicos que le corresponden. — Se violentó el 
requisito constitucional, pudiendo decirse que la apariencia 
sustituyó á la fórmula de ley. — El pueblo se convocó á elec- 
ciones : la mayoría del Estado, esencialmente hostil á la Ad- 
ministración, se negó á hacer uso del derecho de sufragio y 
protestaba consiguientemente con su abstención, de lo emana- 
do de aquellos actos, á los que excusaba su concurso y sim- 
patías. 

No obstante las informalidades que ocurrieron, el Estado 
vio reunirse en esta ciudad una Asamblea Constituyente, y 
organizar un tren administrativo que funcionó sin interrup- 
ción hasta Mayo de 1870. — Los actos Legislativos de la 
Asamblea tuvieron esa duración. 

Iniciada la gloriosa revolución del 27 de Abril, cuyas rá- 
pidas victorias pregonan al mundo la inmensidad de su pres- 
tigio, á la par que la rara habilidad y notable grandeza de 
su Ilustre Caudillo, General Güzman Blanco, el Estado, 
solidaria y fraternalmente ligado á ella por la identidad de 
principios, hubiera aparecido traidor á la causa de sus afec- 
ciones mostrándose, como otros lo hicieron, frió espectador 



DOCUMENTOS MI 



del esfuerzo de sus hermanos. — Tenia contraidos compromi- 
sos sagrados de ineludible cumplimiento, y así lo imponía 
imprescindiblemente la reparación de la mala fortuna que 
había perseguido nuestros pasos. — No faltó entonces un pa- 
triota que aconsejase la paz, que equivalía aconsejar la in- 
consecuencia y la deshonra ; ni faltó una pluma que conde- 
nase la guerra como criminal, no calculando que condenaba 
al pueblo al crimen de la servidumbre. 

El pensamiento de la Revolución, combatido aquí hasta 
su última hora por los hombres del saber, encontró seguro 
asilo en el pecho de los hombres de guerra que lo acojie- 
ron como palabra de salvación y bálsamo de salud, para di- 
sipar la impresión profunda del orgullo herido. — Estos, guia- 
dos por sanos y naturales sentimientos, no alimentaban otra 
ambición que verse redimidos de la tiranía que los abrumaba: 
aquellos, subordinados al cálculo, veian alejársele por ese ca- 
mino el objeto de su deseo — el mando. 

A despecho de estas contrariedades, reprobas como el orí- 
gen que reconocían, el Estado correspondió á mi excitación : 
se levantó armado y consignó en mis manos el sable de la 
Dictadura, que yo recibí transitoriamente. 

Dos triunfos consecutivos coronaron la empresa de su 
emancipación. — Cariaquito, el 23 de Abril, que puede concep- 
tuarse como la sublime predicción del gran dia nacional. — Ca- 
rúpano el 12 de Mayo, como prueba de inquebrantable per- 
severancia. — En uno y otro dia el Ejército cu manes hizo gaia 
de su magnanimidad, - que nunca fué de sus proezas ni pro- 
pio de su merecido renombre competir con su enemigo en 
bajas condiciones. 

Carúpano sintió derribarse á impulsos del valor y la cons- 
tancia los atrincheramientos de sus pasados huéspedes. — Vio 
á éstos rendirse prisioneros sin esclusion de su Jefe, General 
Facundo Camero. — A todos alcanzó la compasión: la piedad 
complementó la trascendencia del suceso. 

Terror impuso á Olivo, dueño de esta ciudad por el ri- 
gor de las bayonetas, la relación nada exagerada de la batalla 
del 23 de Abril y del combate y ocupación de Carúpano ; y 
muy ajeno de buscar el desagravio contra los vencedores, 
abandona la plaza en la noche del 7 de Mayo, llevando á sus 
órdenes una falanje de soldados mercenarios. — Embarcados 
en el vapor Federación y en algunos otros buques de guerra, 
la expedición hizo rumbo á Barcelona. — Las guerrillas re- 
volucionarias que asediaban la plaza la ocuparon en segui- 
das. — Cumaná recibió alborozada á sus defensores, pues ter- 



1 42 DOCUMENTOS 



minaba para ella la asombrosa pesadilla de catorce meses ca- 
racterizados por la más opresiva dureza. 

Hay fechas que coinciden dichosamente con la suerte de 
los pueblos, y la del 19 de Mayo es para Cumaná una de 
esas fechas clásicas. — Ese dia entraba por sus calles el Ejér- 
cito vencedor recibiendo demostraciones de regocijo que des- 
pertaban en él los recuerdos de la última victoria de la Fe- 
deración, alcanzada siete años antes. 

Libre de enemigos el territorio, mi atención se contrajo 
luego á la organización del Estado : hice la elección de Pre- 
sidente provisional ; proveí á la Administración de Justicia 
y al ramo económico ; y en relación á lo Nacional elejí con 
facultades al efecto, miembros al Congreso de Plenipoten- 
ciarios. — Las sabias determinaciones de ese Cuerpo, las 
conocéis. 

Empero, el Ejército cu manes no habia terminado su cam- 
paña. — Barcelona y Maturin quedaban presa del enemigo, lo 
que suponía una amenaza á nuestro reposo cuando no á 
nuestra libertad.— Operado el movimiento contra Barcelona, 
fué suficiente la noticia de la evolución para desconcertar á 
sus opresores, quienes abandonaron la ciudad emprendien- 
do una marcha que se hizo memorable por los desórdenes 
que en ella se cometieron. — Ocupaba nuestro Ejército á Bar- 
celona el 10 de Junio. 

Faltos de autoridad superior los cuerpos de tropa enemi- 
ga, montante á ochocientos hombres, concibieron en un prin- 
cipio el proyecto de fortificar- á Maturin ; surgida á poco 
la rivalidad trajo el desbandamiento, y Maturin recibió un re- 
fuerzo de trescientos hombres. 

Para el 10 de Julio el Estado de Maturin obedecía la 
voluntad de la Revolución. — Quedaba sellada la campaña de 
Oriente en el memorable campo de La Cruz. — La Paz pare- 
ció asegurada. — Parte del Ejército se restituyó al hogar. 

Cruentas calamidades preparaba sin embargo el porvenir! 
Daba comienzo á la terrible serie el apresamiento de la floti- 
lla cumanesa en el Golfo de Paria. 

Dominado el departamento Marino y acatado en sus ga- 
rantías, pero no por eso deferente al pensamiento de la ma- 
yoría Nacional, fácil acceso encontraron en él los invasores j 
protección y ayuda eficaz. — Existia allí el germen de la cons- 
piración en la propensión natural de sus vecinos á la revuel- 
ta y al pillaje: allí los elementos y hasta el favor de la si- 
tuación geográfica. — Siendo como es aquel territorio centina 
de la escoria de todas las colonias, y de la hez viciosa y co- 
rrompida de aquellas sociedades ; nuestros enemigos encontra- 



DOCUMENTOS 



ban allí sus naturales simpatías. — I los asilados venezolanos 
en la Isla de Trinidad hacinaban desde allá los combustibles 
del incendio. Incapaces por su apocamiento de ánimo para 
asistir á los peligrosos espectáculos de la guerra, servían ad- 
mirablemente á fomentarla, aunque perdida la ilusión del 
triunfo, por torpe complacencia. Pronto la insurrección to- 
mó creces. — Maturin reorganizaba y combatía : ventajas to- 
das obtenidas con la posesión del Golfo. — Nuestros buques 
de guerra venidos allí sirvieron únicamente para hacer más 
vivo hacia nosotros el odio de aquellas comarcas. 

Para, baldón eterno de la oligarquía venezolana y perpe- 
tua execración de sus autores, ocurrieron dos escenas san- 
grientas que renuncio describir. El antagonismo de parti- 
dos llevado al delirio de la ferocidad : la pasión política de- 
gradada hasta la horrible profesión de la hiena. — El # 13 de 
Agosto y el 21 de Setiembre señalan esos dias de duelo 
para el patriotismo. — Caicara é Irapa son la tumba de mil 
virtuosos ciudadanos : de mil soldados del derecho : de mil 
héroes de la Federación. — Son el monumento levantado por 
el valor para excitar constantemente la cólera del pueblo 
contra los enemigos de la Patria. 

Arismendi, Cova, Tyler, Mogollón, Rauseo, Valerio, Bera, 
Smither, Leira, Francisco Núñez, Santa-maría, Bruzual Ori- 
huela y todos, todos viven para su gloria en la inmortalidad 
del heroísmo : en el martirologio dé la libertad : en la me- 
moría agradecida de sus compatriotas 

Dúchame, los Centeno, Miguel Salazar y tantos otros, vi- 
ven también para ludibrio de su nombre y vergüenza del nom- 
bre venezolano ; como vivirán después para tormento de sus 
generaciones y mengua de su estirpe. 

Séame disimulado este justo desahogo de dolor que el 
corazón no puede contener. 

La importancia que dio á los facciosos la matanza del 2L 
de Setiembre y la complicación de las cosas en los Estados 
Maturin y Barcelona, comprometieron delicadamente la situa- 
ción del nuestro. 

Todo lo habíamos echado al azar de la Revolución. — 
Destrozado el Ejército : bloqueado nuestros puertos principa- 
les por tres vapores y varios otros buques de la escuadra 
enemiga : faltos de tropa, de municiones y de recursos, los 
prodigios ejecutados por el bizarro y denodado General Víc- 
tor Rodríguez en Pararí y El Corozo, no podían cambiar 
absolutamente el aspecto de aquella actualidad. 

Hízose un otro reclamo al patriotismo, y las preciosas 
reliquias del primer Ejército sirvieron á la admirable organi- 



14i DOCUMENTOS 



zacion del segundo, que pareció inspirado en los ejemplos 
de aquel. — La célebre batalla de San Isidro, que decidió fa- 
vorablemente de la suerte de los pueblos Orientales, testifi- 
ca su denuedo. — Allí disputó la preferencia de la muerte 
á los bravos de Buenavista y Caracas. — La fabulosa rela- 
ción del envanecimiento, refiere á su placer los episodios 
de ese drama ; pero la historia, que se funda en el testi- 
monio irrecusable de los hechos, habla más alto y dice otra 
cosa. — Siete dias después el Ministerio de la guerra en co- 
misión en los Estados de Oriente, publicaba la paz y yo ter- 
minaba mis tareas militares. 

Dueña era aun la facción de Güiria de los departamen- 
tos Eio-Caribe y Carúpano. — La derrota del Pilar no logró 
abatir su furor. 

Aquejado por los quebrantos que me causara la última 
campaña, y buscando la reposición de mi salud, hallábame 
en el sitio de Cocuiza, para Abril de 1S71, cuando se 
presentó en mi habitación un respetable número de ciuda- 
danos, vecinos en su mayor parte de Carúpano. — Estos me 
hicieron la manifestación de ser su voluntad y la de los 
Jefes de las fuerzas que militaban en el Departamento toma- 
se de nuevo la dirección del Ejército, ó diese un Jefe 
superior á las mencionadas fuerzas. 

Las razones expuestas por ellos eran fundadas y accedí á 
la última d<s sus exijencias. — Defiriendo á la primera, hubiera 
parecido una imposición voluntaria de níi autoridad. 

Para dirijir las operaciones militares en los tres departa- 
mentos citados y en el de Rivero, designé un oficial modesto y 
valiente, el General Manuel Morales. — Atraje sobre mí los 
cargos á que esta designación diera motivo, pues destituido 
yo de carácter oficial, carecía desde luego de autoridad para 
hacerla : felizmente el General Víctor Rodríguez, Comandan- 
te en Jefe del Ejército de Oriente, la ratificó. — La elección 
del General Morales satisfizo á sus compañeros de armas, es- 
pecialmente á la brillante División que debía servirle á escla- 
recer su fama. — Batallando en San José se hizo por virtud del 
éxito del combate dueño de Carúpano, que no abandonó pa- 
ra constituirlo en teatro de sus hazañas : severamente escar- 
mentó después dos ocasiones la audacia de los invasores. 

De orden del General Presidente de la República, y nom- 
brado por él Jefe de Estado Mayor General suyo, dispuse la 
campaña de Guayana en Enero del año pasado. Hasta la ocu- 
pación de Ciudad Bolívar ningún hecho de armas tuvo lugar. 
San Fernando y Arauca habían agotado los laureles, salvo uno 
reservado al valeroso y fiel General Guzman Alvarez, en la 



DOCUMENTOS ]45 



conmemoración espléndida del 21 de Abril en el sitio de Alta- 
gracia, cerca de Úrica. 

Desconocidas por mí las desautorizadas estipulaciones de 
una convención de paz concertada con los facciosos de Matu- 
rin, ocupé militarmente la capital del Estado el I o de Julio : 
á esto siguió el sometimiento de la facción y la entrega de los 
elementos el 25. 

Por el mismo tiempo los insurrectos de la Costa buscaban 
su salvación en la Isla de Trinidad, acometidos por las fuerzas 
constitucionales. — Simultáneamente flameó en Maturin y en 
Güiria el pabellón amarillo, símbolo de la redención de la 
Patria. 

Así quedaron definitivamente aseguradas las instituciones 
liberales en el Estado de Cumaná. El llevó sus armas á to- 
das partes, y la sangre cumanesa se derramó abundante en 
Carúpano y en La Cruz, en Pararí y en El Corozo, en Caica- 
fa y en Aragua, en San Isidro, en Pozuelos, en Botalones, en 
Altagracia, y donde quiera que el honor ó el deber requirie- 
ron una víctima. 

Hasta aquí, ciudadanos Diputados, los hechos de la guerra. 

De nada tengo que daros cuenta en los dias de la paz, 
porque nada he encontrado tampoco: vida y fortuna, todo lo 
sacrificó el Estado á su causa. 

Leyes, Administración de Justicia, Renta pública. Institu- 
tos de Fomento, todo lo tenéis que crear ú organizar. — De 
ello os dará cuenta mi Secretario General, y de los actos de 
la Presidencia. 

Que la justicia y la equidad os guien, ciudadanos Diputa- 
dos, en vuestra labor Legislativa : que os inspire únicamente 
el pensamiento del bien público ; y con la vista fija en el 
porvenir, acordaos que los bienhechores del pueblo merecen el 
galardón de la posteridad. 

Cumaná, Enero lo de 1S73. 

José Eusebio Acosta. 



Ifc 



146 DOCUMENTOS 



CONTESTACIÓN AL MENSAJE 

Que dirijió el Ciudadano General José Eusebio Acosta, Presi- 
dente provisional del Estado de Cumaná, á la 
Asamblea Constituyente. 

La Asamblea ha sentido noble y grata impresión al impo- 
nerse del Mensaje con que la habéis saludado al instalarse. 
Documento es éste de tanta importancia, que no ha podido 
menos que examinarlo detenidamente, en el propósito de ha- 
ceros la más cumplida justicia, y derivar de él las útiles y 
fecundas consecuencias que suministra siempre el estudio con- 
cienzudo de los sucesos en la vida de los pueblos. 

La verídica narración de las circunstancias en que se ha- 
llara el Estado de La Nueva Andalucía en 1S6S, á virtud del 
espíritu revolucionario que se apoderara de la República, y 
vuestra conducta en aquella crítica y contíictiva situación, no 
menos que vuestros hechos de armas posteriores, explican 
perfectamente vuestro acendrado amor á los principios demo- 
cráticos y vuestra profunda lealtad al gran partido liberal ; y 
como con el tiempo las mezquindades humanas suelen desna- 
turalizar los hechos más notorios y empañar las más brillan- 
tes reputaciones, vos, para preservar la historia de este horri- 
ble y perjudicial desfiguramiento, habéis tenido, aunque ven- 
ciendo vuestra natural modestia, que describir vuestras últi- 
mas campañas. Con tan abundantes y preciosos materiales la 
historia patria trasmitirá fielmente, respecto del Oriente, la 
época actual á las generaciones venideras ; y vuestro nombre, 
Ciudadano General, á través de las edades despertará siempre 
eLentusiasmo por la gloria y la libertad. 

Vuestros servicios en este territorio comandando las hues- 
tes federales, han contribuido poderosamente á la reivindica- 
ción de los derechos del pueblo venezolano, perdidos en la 
fatal revolución de Junio de 1S6S ; y han á su vez afianzado 
la paz en el progreso, la soberanía y la libertad. Poco impor- 
ta que aun se oiga el grito destemplado de la vulgar ambi- 
ción ó del retrogradismo político ; todo ello es impotente á la 
altura á que ha llegado el partido liberal y en presencia de 
las útiles y memorables lecciones por que ha pasado, La mi- 
sión de este partido se llenará indefectiblemente, regenerándo- 
se nuestros pueblos según las avanzadas ideas del siglo, y 
alcanzando á su vez la prosperidad y la dicha que la Provi- 
dencia les tiene reservadas. La época del aplomo habría llegado 
con el desarrollo creciente del pensamiento liberal; si no fue- 



DOCUMENTOS 14' 



fa por el amargo desengaño que ha producido en el ánimo 
de los venezolanos la serie de revueltas, con todas sus funes- 
tas consecuencias, que liemos tenido lastimosamente en un pe- 
ríodo de más de cuarenta años. Ademas, y entra esto en los 
altos designios que aseguran los destinos de la República, es- 
tá á su cabeza un hombre extraordinario por sus elevadas do- 
tes intelectuales, políticas y militares, el Ciudadano Gene- 
ral Antonio Guzman Blanco, cuyos servicios y proezas en 
una grande escala por la causa democrática, exceden con mu- 
cho á lo que pudiéramos decir en este breve documento. 

Con el restablecimiento de la paz recobra el pensamiento 
su natural expansión: renace el espíritu vivificante de las cien- 
cias y las artes ; la sociedad vigoriza sus fuerzas debilitadas, y 
generalmente hai una tendencia hacia el adelanto, como para 
recompensar la destrucción que se ha sufrido. Sin duda esta 
oportunidad es la mejor para impulsar el progreso del país; 
y de consiguiente procurará la Asamblea aprovecharla hasta 
donde le sea posible, contando indudablemente con vuestra 
valiosa y eficaz cooperación, á fin de que se sienta un efecto 
notable en la educación popular y en el fomento material del 
Estado. 

En los tiempos que atravesamos, en que ya puede decirse, 
hemos discutido largamente todos los sistemas de Gobierno y 
consignado en nuestros códigos ideas tan bellas que parecen 
anticiparse al porvenir, se presenta algo estéril en el campo 
de la política; y la atención de suyo se dirije hacia los im- 
portantes objetos de mejoras del país. Vienen, pues, las cues- 
tiones políticas reemplazándose por las económicas, que re- 
sueltas en el sentido del bien común, proveen á la felicidad de 
los pueblos y aseguran el libre ejercicio de sus derechos. Ya 
no pueden sino parecer rutineros ó estacionarios los poderes 
públicos que en su marcha no dejan ninguna huella de aque- 
llas mejoras. 

Con vuestro genial desprendimiento resignáis ante la Asam- 
blea el poder con que os invistieron los pueblos en las últi- 
mas elecciones que hicieron según Decreto del Gobierno Na- 
cional, para tener un magistrado de su confianza bajo cuya 
autoridad debian elegir en propiedad á los diversos funciona- 
rios del Estado. Por las peculiares circunstancias de él, ha 
sido menester antes reunir esta Asamblea, la cual, luego que 
haya terminado la Constitución, que es su obra preferente, 
designará el modo y tiempo de las elecciones para dichos fun- 
cionarios, inclusive el Presidente del Estado. Entre tanto no 
se practiquen estas elecciones, sois de derecho el Presidente^ 



148 DOCUMENTOS 



y está también en la conveniencia pública que continuéis 
i-n el mando. 

Múltiples y premiosas son las necesidades que aquejan al 
Estado : el atraso de la instrucción pública, el deterioro de 
las vías de comunicación, la ruina de la agricultura y la des- 
trucción de la cria, el anulamiento de nuestras pocas artes, 
la disminución de brazos y la escasez de capitales, todo con- 
curre á formar el triste cuadro que nos han legado las luchas 
intestinas. Indispensable será hacer un esfuerzo supremo para 
iniciar siquiera el alivio de semejante postración. 

En cuanto á los ramos administrativos, que tan directamen- 
te influyen en la suerte social, este Cuerpo, aunque de una 
existencia transitoria, se ocupará de revisar las leyes que los 
comprenden, especialmente para volver toda su magestad y 
pureza á la administración de justicia. 

Quiera el Cielo se llenen los patrióticos deseos que ani- 
man á la Asamblea ! La sinceridad de ellos, por lo menos, la 
justificará ante sus conciudadanos. 

dimana", Enero 22 de 1S73. 

El Presidente de la Asamblea, 

Scrapio Marcano. 
El Secretario accidental, 

Baldomero Benitas. 



DECRETO 

concediendo á los ciudadanos Generales José Ensebio Acosta, 
Víctor Rodrigues y Manuel Morales el uso de una 
medalla de oro en prueba de gratitud á sus servi- 
cios prestados á la causa del pueblo. 

LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE DEL ESTADO SOBERANO 
DE CÜMANA. 

Considerando: 

1? Que el Benemérito General José Eusebio Acosta, des- 
pués de tomar las armas, el primero en el Estado, en defen- 
sa de la revolución que triunfó en Caricas el 27 de Abril, 
continuó prestándole importantes servicios como Comandante 



DOCUMENTOS 14í> 



en Jefe del Ejército de Oriente, destruyendo los planes de 
los reaccionarios y venciéndolos en todas partes hasta ase- 
gurar la paz del Estado y la del Oriente. 

2 o Que tanto los Jetes, como los oficiales y tropa que 
estuvieron bajo sus órdenes en la última campaña, se distin- 
guieron por su denuedo y valor en las .distintas veces que 
midieron sus armas contra los enemigos de la causa popular. 
3 o Que los pueblos deben mostrarse agradecidos hacia aque- 
llos ciudadanos que han custodiado con sus pechos el arca 
santa de los principios federales. 

Decreta : 

Art. I o Interpretando esta Cámara los deseos de sus co- 
mitentes, acuerda una medalla de oro al Benemérito General 
José Ensebio Acosta y una á cada uno de los Generales Víctor 
Rodríguez y Manuel Morales en testimonio de gratitud, por 
sus esfuerzos y sacrificios en favor de los derechos y liber- 
tad del Estado. 

Art. 2 o No pudiendo el Estado, por ahora, presentar un 
premio igual á cada uno de los demás Jefes y oficiales que 
le han prestado sus servicios y ayudado á conquistar la paz 
de que hoi felizmente goza, se reserva darles también en otra 
oportunidad una muestra de reconocimiento público, que sir- 
va de estímulo al valor y satisfaga el justo deseo de los 
pueblos del Estado. 

Art. S? Del Tesoro del Estado se sacará el costo de las 
tres medallas á que se contrae el presente decreto, que el 
Poder Ejecutivo llevará á debido cumplimiento. 

Dado en el salón de las sesiones de la Asamblea Consti- 
tuyente del Estado Soberano de Cumaná á 10 de Marzo de 
1873. — 10° de la Lei y 15? de la Federación. 

El Presidente, Félix Serra Ríus. 

El Secretario, Jesús Mária Marina. 



Presidencia del Estado. — Cumaná, Marzo 27 de 1873. — 
10? y 15°.— Ejecútese. 

José Antonio Ramos. 
El Secretario Jeneral, Domingo Hernández. 



1 50 DOCUMENTOS 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

CENERAL EN JEFE DEL 7? CUERPO DE EJERCITO DE LA REPÚBLICA. 

AL PUEBLO Y AL EJERCITO. 

CONCIUDADANOS ! 

Al conferirme el Ilustre Americano el mando del 7? Cuerpo 
de Ejército, ha honrado sin duda la lealtad de mi conducta, 
y al aceptarlo no solamente he procurado corresponder á la 
preferencia de su elección, sino también á los imprescin- 
dibles deberes que me obligan para con la paz de la República. 
Mi proceder será desde luego ajustado sin reserva al pro- 
ceder que observe el Gobierno Nacional, cualquiera que sea el 
camino que en uso de sus atribuciones constitucionales adopte. 

El Estado Falcon, agitado por la exaltación de las pasio- 
nes, consultando menos el derecho de la insurrección que la 
justicia de la patria para condenarla, ha en arbolado impru- 
dentemente el estandarte de la guerra sin título ninguno que 
pueda justificar las desgracias consiguientes á su error; pero 
la opinión pública, lejos de atender á exigencias de incalcu- 
ladas pretensiones, con la cordura de quien todo lo espera 
en la práctica de los principios, le ha negado á un mis- 
mo tiempo concurso y simpatías. Esta conducta y el pode- 
roso prestigio que rodea la atmósfera administrativa del Ilus^ 
tre Americano, explican que el pueblo de Venezuela, sustraí- 
do á la corrupción de desatentados propósitos, no sea estra- 
ño al noble sentimiento de gratitud, ni á sus verdaderos in- 
tereses radicados en ella. 

La guerra, pues, no está en el dnimo del pueblo, sí en li- 
mitadas ambiciones que, como desesperadas de aguardar en la 
confianza de sus merecimientos, posponen ésta para adoptar el 
gastado espediente déla revolución que á nadie seduce, y que 
todos racionalmente detestan. 

La paz ha venido á ser el pensamiento general y dominan- 
te de la situación, no por desaliento del valor, sino por im- 
posición de sí misma como segura y perfecta garantía de nues- 
tros derechos : y así, como reclamo ineludible del patriotismo. 

¿Qué pudiera ofrecer al país la actual revolución que no 
hayamos alcanzado ya, ó no podamos perfeccionar pacíficamen- 
te en el ejercicio legal de las instituciones 1 — ¿ Ni qué bandera 
que no parezca desautorizada é indigna pueden levantar tam- 
poco los héroes del 27 de Abril contra la obra de sus más 
gloriosos esfuerzos, cuando en esa obra se vincula la regene- 



DOCUMENTOS 151 



ración de la República, y cuando ésta constituye las esperan- 
zas del porvenir f — Atentar contra su existencia es, herir do 
muerte el corazón de la Patria. 

La época de las conspiraciones para corregir defectos ad- 
ministrativos pasó. Bajo el sistema democrático en que vivi- 
mos, el principio electoral garantiza todas las aspiraciones le- 
gítimas y es el más fuerte baluarte de la razón de los pueblos. 
Por eso el General León Colina á pesar del prestigio que la 
merecida fama de sus hechos había estrechamente unido al 
crédito de su nombre, y á pesar de aparecer como represen- 
tante del valor, de la constancia, y en cierto modo hasta de 
la gloria del antiguo Ejército de la Federación, ha recibido 
el doloroso desengaño que en un instante echó por tierra el 
inmenso edificio de sus ilusiones. 

Limitada al territorio coriano, la revolución no ha dado un 
paso adelante, y ha bastado para contenerla la conciencia de 
su impopularidad. 

En Oriente ya lo habéis visto: la insensata revolución del 
General Matías Alfaro, ofrece más bien que motivos de ira, 
causas para compadecerle. Víctima de extrañas sugestiones 
y sin el valor moral suficiente para contrariarlas, mucho ha 
debido luchar su ánimo irresoluto y débil al aceptar la se- 
ria responsabilidad que tanto le habrá mortificado. 

En unión del General José Ignacio Pulido, piensa como 
éste disponer de simpatías que no han empeñado y de una 
opinión que no tienen : y juntos padecen el tormento de la 
derrota y de la decepción. 

Para decidir de estos sucesos ha bastado la activa y diligen- 
te persecución de los Generales Doctor Diego Bautista Urba- 
neja y Víctor Rodríguez, enviados oportunamente con supe- 
riores fuerzas por el Ciudadano Presidente de la República. — • 
A poco, Alfaro busca para ocultarse solitario la selva de 
Tamanaco, y Pulido, acompañado de pocos, se escapa presu- 
roso en dirección del Pao, perseguido sin descanso por el in- 
trépido General Rodríguez que percibe, si puede decirse, el 
calor de sus huellas. 

Nueva Esparta en paz y en actitud armada, capaz para re- 
chazar la invasión de todos los revolucionarios. Los que arri- 
baron á sus costas no tuvieron valor para provocarla, y la 
abandonaron silenciosos. 

Allí acudió de orden del Gobierno el General Juan Que- 
vedo al frente de 1.200 soldados, parte del 6 o Cuerpo de 
Ejército de la República, á su mando. Hace tres dias perma- 
nece en aquella isla, donde se ha reconcentrado un Ejército 
de 3.000 hombres próximamente. 



lóíí DOCUMENTOS 



Maturin continúa ofreciendo pruebas de decisión irrevoca- 
ble al orden constitucional y al Jefe de la Nación. 

Y Cumaná, armada y prevenida como siempre al sacrificio 
en defensa de las buenas causas. 

Ese es el verdadero triunfo : el triunfo popular, el triun- 
fo de la opinión, que no necesita combates y que hace impo- 
sible las batallas fratricidas con la sola manifestación enérgi- 
ca de su rjoder. 

Soldados orientales ! 

Fiel al compromiso de mis convicciones, la República y vo- 
sotros lo sabéis, que jamás he faltado á él en la hora del con- 
flicto, y haciendo honor á esos precedentes que son el único 
patrimonio de mi carrera pública, espero y lo prometo, mi 
conducta no será inferior en esta vez á la de las mejores oca- 
siones de mi vida. 

Viva la Federación ! 

Viva el Ilustre Americano ! 

Viva la Revolución de Abril ! 

Cuartel general en Cumaná, á 16 de Noviembre de 1S74L 

José Eüsebio Acosta. 



VIVA EL GENERAL 
JOSÉ EUSEBIO ACOSTA. 

En la villa de Úrica, jurisdicción del Departamento Fréi- 
tes, en el Estado Barcelona, á los veintinueve dias del me» 
de Agosto del año de mil ochocientos setenta y cinco, los ciu- 
dadanos que suscribimos, en el libre y perfecto uso de nues- 
tros derechos, nos hemos reunido con el objeto patriótico de 
instalarnos en sociedad eleccionaria de la parroquia, de acuer- 
do con las elevadas ideas del Ilustre Americano Regenerador 
y Pacificador de Venezuela, contenidas en su hermosa carta 
circular de 24 de Mayo último. 

Bajo la dirección del ciudadano General Manuel Guzman 
Alvarez se procedió á nombrar los funcionarios de la sociedad, 
resultando favorecidos para Presidente, Vicepresidente y Se- 



DOCUMENTOS 153 



cretario los ciudadanos General Deogracia Rondón, Isidro Ba- 
rrios y Eduardo Betancourt hijo, respectivamente. 

Discutido el nombre de esta sociedad se aprobó por unani- 
midad el de " Sociedad liberal Acostista de Úrica." 

En seguida y por entusiastas y expontáneas aclamaciones 
nos pronunciamos franca, leal y gustosamente por el Héroe 
oriental, Inmaculado General José Eusebio Acosta, para Presi- 
dente de la República en el próximo período constitucional, 
como que de la exaltación á la primera Magistratura de la Pa- 
tria del gallardo y tesonero Adalid de la Federación en Orien- 
te, derivará el pais positiva dicha y prosperidad. 

Viva el Ilustre Americano General Guzman Blanco ! 

Viva el General José Eusebio Acosta ! 

El Presidente, 



El Vicepresidente, 
El Secretario, 



D. Hondón. 
Isidro Barrios. 
E. Betancourt, hijo. 



Manuel Guzman Alvarez— Diego B. Ferrer — Juan Natera — Tori- 
bio Lozada — Marcelino Lozada — Manuel Lozada— Ulpiano Castro- 
Miguel Cordero— Eduardo Betancourt — Isidro ISTatera — Pedro F. Chi- 
ranio — Lorenzo Chacón — Pedro Cova — Diego Grimon — Antonio J. 
Guzman— Daniel Zurita — José F. Rodríguez — Luis J. Pérez — Agus- 
tín Centeno — J. Barrossi — Diego Rondón — -Concepción Alemán — Be- 
nito Uricare — Francisco Romero — Manuel Bolívar— Romualdo Ron- 
don — Benito Rondón — Luis Arreaza — Trifon Urrieta — Benicio Mar- 
tínez—Gerónimo Flores — Hermenegildo Maurera — Joaquín Lara — 
Felipe Hernández — Martin F/ricare — Antonio José Barreto — Diego 
Romero — Juan B. Flores — Manuel Guevara— Pedro Prada — Carlos 
Guillen — Carlos Lara — Abdon Figuera — Joaquín Silvera — Lázaro 
Lo/.ada — Blas Barreto — Maxiiniano Salas — Ramón Figuera — Celesti- 
no Olivero — Gregorio Chiramo — Iginio Chiramo — Guillermo García 
— Miguel Hernández — José García — Carmen Rívas — Cesáreo Lozada, 
Isidro Lozada — Luis Guatarama — Francisco Duerto. — (Siguen mu- 
chas firmas.) 



17 



1 54 DOCUMENTOS 



DECEETO 

mandando colocar el busto del ciudadano General José Eusebia 
Acosta en las principales oficinas del Estado. 

LA LEGISLATURA DEL ESTADO CUMANA. 

Considerando: 

I o Que la Asamblea Constituyente del Estado de la Nue- 
va Andalucía en decreto de 29 de Enero de 1S65 dispuso 
que en (odas las oficinas públicas del Estado se coloque el 
retrato del ciudadano General José Eusebio Acosta, aplicando 
al efecto la suma de dos mil quinientos pesos. 

2 o Que la penuria del Tesoro del Estado no ha permi- 
tido llevar á efecto aquella disposición ; y 

3 o Que subsisten aun los motivos y las consideraciones 
que estimularon á la Asamblea Constituyente del Estado á 
acordar dicha medida. 

Decreta : 

Art. I o El Presidente del Estado procurará que se cum- 
plan oportunamente las disposiciones del decreto de la Asam- 
blea Constitutiva del Estado .Nueva Andalucía, fecha 29 de 
Enero de 1865. 

Art. 2? Mientras se lleva á efecto esta disposición, se co- 
locará el busto del General José Eusebio Acosta en la sala 
del Despacho del Poder Ejecutivo, en la del Concejo Mu- 
nicipal del departamento Sucre, en la que celebra sus sesiones 
la Legislatura y en las de los demás Concejos de los depar- 
tamentos del Estado. 

Art. 3 o En el presupuesto de gastos públicos para el 
presente año, se incluirá la suma que se calcule suficiente 
para la adquisición de los siete bustos consabidos. 

Dado en el salón de las sesiones de la Legislatura del Es- 
tado, en Cumaná, á los diez y seis dias del mes de Febrero 
de mil ochocientos setentiseis. — 12° y 17? 

El Vicepresidente, 

Francisco A. Tellcria. 
El Secretario, 

Justo Antonio Arcia. 



DOCUMENTOS Í55 



Poder Ejecutivo del Estadov — Cu maná, Febrero 19 de 187G. 
.12° y 17 o — Cúmplase. 

J. V. Guevara. 
El Secretario General, José Concepción Cova. 



INAUGURACIÓN 

del Busto del Benemérito General José Ensebio Acosta en la 

sala de las sesiones del Concejo Municipal de Carúpano, 

el 14 de Agosto de 1S76. 

Emprendemos una tarea difícil. — Describir el regocijo de 
un pueblo que celebra la gloria de uno de sus hijos más ilus- 
tres, movido sólo por la admiración y el entusiasmo, cuando 
ese pueblo se llama Carúpano, y es cuna de varones tan es- 
clarecidos como Bermudez, Level, Brito y Acosta, es obra 
para lo cual será siempre escaso el esfuerzo, pobre la pluma é 
insuficiente la voluntad. 

Las impresiones populares se desvanecen rápidamente. — 
Efecto muchas veces de las pasiones del dia ó las exijencias del 
momento, pasan con el suceso que las da vida, sin dejar nada 
que las conserve en el porvenir. — No sucede lo mismo cuando 
ellas son el testimonio expontáneo del afecto y la gratitud ge- 
neral ; porque entonces son el reflejo de la historia 6 el juicio 
anticipado de la posteridad, á la cual pertenecen los grandes 
hechos y los grandes hombres. 

Carúpano acaba de dar una prueba de ello en la hermosa 
fiesta que ha dedicado á celebrarla colocación del busto del 
Benemérito General José Eusebio Acosta en la sala muni- 
cipal, acordado por Decreto de la Legislatura del Estado, fe- 
cha 20 de Febrero de este año, y para la cual contribuyeron 
todos los gremios de esta sociedad. 

Vamos á trazar en breves pinceladas el cuadro de esta fes- 
tividad, cuyo recuerdo vivirá en el corazón de nuestros con- 
ciudadanos, seguros de que no podremos corresponder á lo que 
de nosotros se espera. 



Conforme á lo determinado en el programa que oportuna- 



156 DOCUMENTOS 



mente circuló, al rayar la aurora del domingo 13, víspera del 
dia señalado para la inauguración, comenzó una salva de arti- 
llería en el cerro de la Vigía, á cuyas detonaciones y á los 
alegres repiques de campana despertó alborozada la ciudad. 

Pocas horas después se hallaba toda ella engalanada con 
banderas, arcos y bambalinas, llenas de pensamientos y letre- 
ros alusivos, entre los cuales hemos recojido algunos: 

Plaza de Santa Catalina : — Gloria al Gran Caudillo de 
Oriente. 

Plaza de Santa Rosa: — Mantuvo en paz á los Estados Cu- 
maná y Maturin, cuando pasiones innobles la habían arrebatado 
á Nueva Esparta, Barcelona y Guayana, — 1864 y 1865. 

En el trayecto de la calle de la Independencia : 

Viva el General José E. Acosta ! 

El comercio y la agricultura de Carúpano al Benemérito Ge- 
neral José E. Acosta. 

General Acosta, tus hechos te enaltecen. — Soldado Ilustre, 
Carúpano te proclama su digno protector. 

La lluvia impidió que tuviese lugar en la noche la ilumi- 
nación del templete que se levantó frente á la casa municipal, 
y los demás puntos del programa quedaron diferidos forzosa- 
mente para el siguiente dia. 

El 14 se levantó espléndido el sol de nuestra zona tropi- 
cal, y se repitieron la salva de artillería y los repiques de 
campanas durante la mañana, anunciando el Te Deum, que se 
cantó poco antes de medio dia, en acción de gracias por la 
paz de la República, por la felicidad de Carúpano y por la 
gloria inmarcesible del Ilustre Americano General Guzman 
Blanco y del Ínclito Caudillo de Oriente General Acosta. 

Digno de observarse es que esos actos religiosos, á los 
que de ordinario sólo asisten las personas que tienen carác- 
ter oficial, fué concurrido entonces por muchísimos ciudada- 
nos, ademas del Concejo Municipal y autoridades del Estado 
y del Departamento, de los empleados nacionales y del cuer- 
po consular residente en este puerto. 

Después de concluida esa solemnidad, se dirijieron los 
concurrentes á la sala municipal por la calle de la Indepen- 
dencia, y allí, en medio de las armonías de la música, las 
detonaciones del cañón y la fusilería de la guardia, de los 
fuegos artificiales y los Víctores del pueblo reunido en la ca- 
lle, se descubrió el busto del General Acosta, que se ha- 



documentos ir>7 



liaba colocado en un magnífico pedestal, rodeado de trofeos y 
pabellones nacionales, en consonancia con el salón, que esta- 
ba decorado para el efecto con toda propiedad. 

El General Juan Bautista Márquez, Presidente del Conce- 
jo, habló luego en conceptos elocuentes, que sentimos no po- 
der reproducir aquí; tomó en seguida la palabra con igual 
lucimiento el Venerable Cura Pbro, Br. Prudencio M. Gonzá- 
lez, y por último el General Joaquín Figuera pronunció el 
notable discurso que insertamos á continuación, interrumpido 
varias veces por los aplausos populares. 

El acto finalizó con el himno Acosta, letra del General Jo- 
sé Victorio Guevara y música del señor José Ramón Lyon. 

A pesar de la lluvia, que se repitió ese día con mayor 
fuerza, tuvo lugar en la noche la iluminación del templete; se 
cantó de nuevo el referido himno en la sala municipal, á la 
cual asistieron muchas señoras y caballeros, y llamaron la 
atención varios trasparentes con los pensamientos siguientes : 

Acosta, Venezuela admira tu lieroismo y tu desprendimiento. 

Acosta, en el camino de la gloria te acompañan modestia, va- 
lor y constancia. 

Acosta, Carúpano, tu suelo natal, se enorgullece y entusiasma 
con tu gloria. 

14 de Agosto de 1876. — Acosta, grande y generoso en la 
guerra, modesto en la paz. 

Las fiestas de la inauguración se prolongaron hasta el 15, 
en que la población se mantuvo de gala, se corrieron cintas, 
coronas y toros, y hubo en la noche una magnífica repre- 
sentación dramática, dada por la intelijente Compañía de los 
Señores Muñoz, Jiménes y Belaval. 

Así ha celebrado Carúpano la gloria del General Acos- 
ta, que es también gloria de este pueblo, que le vio nacer ; 
y nos congratulamos con nuestros conciudadanos por esa es- 
pléndida manifestación debida al Héroe oriental. 

Carúpano, Agosto de 1876. 

Varios ciudadanos. 



158 DOCUMENTOS 



DISCUESO 

pronunciado por el General Joaquín Figuera, 
en el acto de la inauguración. 

Señoees : 

No sim experimentar un sentimiento de temor respetuoso, 
os dirijo la palabra en esta ocasión solemne, porque mejor que 
nadie siento la incapacidad de elevar el discurso á la altura 
del asunto; pero me anima la figura interesante y simpática 
del Héroe que nos ocupa, y confío en que mi auditorio, inte- 
ligente y benévolo, engrandecerá y dará eco á una débil voz. 
Permitidme, pues, que identifique mis sentimientos patrióticos 
con el celoso entusiasmo del Ilustre Cornejo Municipal del 
Departamento, que en cumplimiento del Decreto de la Legis- 
latura del Estado, inaugura hoi en el salón de sus sesiones, 
el busto del ínclito Caudillo de Oriente: permitidme que 
una mis débiles acentos al concierto unánime con que un pue- 
blo agradecido, canta hoi y bendice el feliz natalicio del Hijo 
Ilustre de Carúpano, General José Ensebio Acosta. 

Si en la antigüedad pagana, los pueblos agradecidos tribu- 
taban honores á sus héroes, y hacían la apoteosis. de sus li- 
bertadores: si en las remotas edades se llevaba el entusiasmo 
del reconocimiento hasta la exajeracion, colocando en el ran- 
go de los Dioses á inhumanos conquistadores; nosotros, me- 
jor instruidos en la manera de pagar el tributo de admiración 
que, hacia los grandes hombres nos demandan las prescripcio- 
nes de la justicia ; y obedeciendo al mismo sentimiento de 
gratitud que obraba en aquellos pueblos atrasados, debemos 
también honrar la memoria de nuestros héroes, celebrar los 
triunfos de nuestros libertadores y cantar las glorias de los pa- 
dres de la Patria. 

En este concepto, no será el ánimo dé ninguno de nosotros, 
venir aquí á consumir algunos granos de extoraque, en el 
asqueroso pebetero de adulaciones mezquinas; que llena el al- 
ma de profundas convicciones, y abrasado el corazón de fé en 
los hombres de acrisolado patriotismo y de méritos incontesta- 
bles, no podrán calificarse sino de cordialísima sinceridad, los 
homenajes públicos que tributamos al General José Eusebio 
Acosta, porque ellos no significan otra cosa que la expresión 
franca é ingenua de sus conciudadanos; la voz unísona de un 
pueblo libre que desea satisfacer la inmensa deuda de'gratitud 
contraída con el más ilustre de sus hijos, y una demostración 
elocuente, de que no se ha perdido del todo entre nosotros el 



DOCUMENTOS 15$ 



sentimiento del deber, y que hai todavía corazones en que la 
llama sagrada del patriotismo despide vivísimos resplandores. 
Poniendo á un lado las prevenciones de innoble emulación, 
y el juego vilísimo de pasiones bastardas, es necesario confe- 
sar, que seria ardua y difusa la tarea de enumerar los hechos 
gloriosos que ameritan la exaltación de nuestro héroe, y le 
hacen mil veces acreedor al tributo de nuesrras sinceras de- 
mostraciones. En efecto ; sin el General José Ensebio Acosta, 
la memorable jornada de San Isidro, habría sido una derrota 
vergonzosa pata los soldados del derecho. — ■ Y Yaguaraparo, 
Murciélago, Destiladeras, Mansaspáres, El Toro, Cariaquito, 
Campano, la batalla de la Cruz y tantos otros combates en 
que se ha distinguido su espada vencedora, orlan su frente 
con laureles inmarcesibles. — En la adversidad misma ha he- 
cho resaltar su mérito como soldado inteligente y aguerrido : 
pruébalo su famosa retirada de Rio Caribe, en que, cediendo 
el campo á numerosos y potentes adversarios, conquistó para 
él y sus valientes, la palma de la victoria, y los magníficos 
resultados de un verdadero triunfo. 

La historia verídica con su indeclinable imparcialidad, se 
encargará de describir tantos hechos heroicos que ilustran el 
hermoso panegírico de nuestro afortunado Caudillo. — Bástenos 
por ahora, decir que sus mismos enemigos, que son los ene- 
migos de la Patria, jamas han osado poner en discusión, 
ni su valor intrínseco como militar, ni su certero tino en el 
manejo de la cosa pública, ni su acrisolada reputación como 
honradísimo ciudadano. — -Con timbres tan brillantes y un 
pasado ti\n luminoso, el G-eneral Acosta se eleva por la na- 
turaleza misma de ios acontecimientos, en fáciles ascenciones, 
á la altura más conspicua y más atractiva para los pueblos, 
que, al contemplarle cifran en él su mejor fundada esperanza; 
porque él es el orden, la paz, el progreso, las garantías ; y 
porque en él están encerrados, como en magnífica caja de 
oro, la dicha y el porvenir mas halagüeño de la sociedad. — 
En una palabra ; el G-eneral José Eusebio Acosta es la her- 
mosa síntesis del gran partido liberal de los Estados de Orien- 
te, y la figura más noble y más descollante que se suspende 
en los horizontes políticos, hoi que la nafre de la Patria, 
regenerada, en paz, llena de progreso y de glorias alcanza- 
dos por la inteligente 'administración del Ilustre Americano, 
llama presurosa á regir sus destinos, al más amante, al más' 
celoso, al más digno de sus hijos. 

Terminaré, señores, diciéndoos : que hacia tiempo que la 
opinión general reclamaba estas demostraciones populares quy 



100 DOCUMENTOS 



ofrecemos al Hijo Ilustre de Carúpano, porque tales actos tie- 
nen su repercucion en los demás Estados, y para que su nom- 
bre y sus cualidades eminentes se repitan como un eco victo- 
rioso y simpático, mas allá de los ámbitos de la República.— 
He dicho. 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

GENERAL EN JEFE DE LOS EJÉRCITOS DE LA 
REPÚBLICA, &, &, &„ 

Orientales ! 

Honrado por el Gobierno Nacional con el nombramiento 
de Jefe de operaciones délos Estados dimana, Maturin y Nue- 
va Esparta, no he vacilado en prestar este nuevo servicio á 
la Revolución de Abril y á la paz que ella ha creado, á cuya 
sombra se encamina la paz á sus destinos venturosos. 

A nadie deben alarmar las medidas que el Gobierno acaba 
de dictar para asegurar la tranquilidad pública, toda vez que 
son notorios los propósitos de la impaciencia revolucionaria 
por lanzar el pais en una lucha á todas luces insensata, que 
daria por único resultado reanudar la bochornosa historia de 
nuestras tristes disensiones y desgracias. 

No es, pues, una vana ostentación de poder lo que en la 
ocasión presente trata de desplegar el Gobierno Nacional 5 él 
quiere que Venezuela dé al mundo el magnífico espectáculo 
de recibir en el regazo de la paz al elegido de los pueblos pa- 
ra que entre á ocupar el alto puesto de la Magistratura Na- 
cional. 

Yo sé, orientales, que vuestro perenne anhelo, vuestra 
más cara aspiración, el pensamiento constante que domina en 
todos vosotros es defender la paz, no la paz que se predica, 
sino aquella que nace expontánea, y que es inseparable del 
patriotismo. 

Y por eso, al aceptar tan difícil encargo, ha sido contando 
con vosotros, que con la misma decisión y lealtad de siempre 
me acompañareis á coronar felizmente los nobilísimos deseos 
del Ilustre Americano,' Regenerador de la Patria. 



Cumaná, Diciembre 9 de 1876. 



José Eusebio Acosta. 



DOCUMENTOS H>1 



JUAN JOSÉ ROJAS PEÍÍALOZA. 

PRESIDENTE DEL ESTADO CUMANA, 

A sus habitantes. 

Conciudadanos ! 

En el vecino Estado de Barcelona circulan rumores ca- 
lumniosos respecto á la conducta pública de nuestro Jefe, el 
ínclito Caudillo del Oriente, General José Eusebio Acosta ; 
y los circulan tal vez con el dañado intento de arrojar cie- 
no sobre su reputación inmaculada. — Atribúyenle sin fun- 
damento alguno, el siniestro designio de invadir el territorio 
barcelonés, hollando así la independencia y libertad de un 
pueblo hermano. 

Semejantes calumnias, referidas y condenadas justamente 
en documentos oficiales de Barcelona, no deben tampoco de- 
jarse correr aquí desapercibidas por ningún buen servidor de 
las instituciones republicanas; y creo de mi deber rechazar- 
las, impugnarlas y execrarlas con energía á la faz de la Na- 
ción, no sólo en mi carácter de primer Majistrado de esta 
entidad autonómica, celoso del orden en la justicia, y guar- 
dián del Pacto de Union de los Estados, sino también co- 
mo amigo personal del Grande Hombre, cuyas virtudes pri- 
vadas y públicas, que sus mismos enemigos reconocen y con- 
fiesan, son una garantía de concordia en la sociedad y de 
bienestar para el pais. 

El General Acosta, siempre fiel á sus compromisos, após- 
tol fervoroso de la Democracia, soldado impertérrito en las re- 
cias campañas de la Libertad, al par que paladín gallardo en 
las lides incruentas del Civismo, no anhela, ni quiere, ni bus- 
ca sino el reinado de la Paz, á cuya sombra se regenera, 
se ilustra y prospera esta Patria que tanto ama, y á la cual 
ha consagrado los más preciosos dias de su existencia. — Vo- 
sotros le conocéis bastante, Ciudadanos del Estado, por sus 
austeras costumbres, su circunspección y su lealtad á los 
principios liberales; como le conocen también todos los pue- 
blos del Oriente, que ven en él, con legítimo orgullo, el as- 
tro benéfico que ha de brillar no mui tarde, con luz propia 
y fulgurante, en los horizontes de Venezuela desde el zenit 
de la República. 

Pretender eclipsar las glorias del General Acosta, espar- 
ciendo falaces noticias, tales como las que se propalan á la 
18 



162 DOCUMENTOS 



sazón en Barcelona por miserables antagonistas, es tan eficaz 
y tan nugatorio como el necio afán de aquel loco griego que,' 
á inmensa distancia del Océano, queria dirijir con su ín- 
dice el rumbo de las naves, desde la altura de una roca. 

Compatriota^ ! 

Vivid tranquilos al calor vivificante de vuestro hogar, 
confiados en que el Caudillo del Oriente vela incesante por 
vuestra dicha, — vinculada en la conservación de la paz, en 
el imperio de la Lei, en el respeto á los dogmas que en- 
traña la Constitución Federal, que impone el espíritu civili- 
zador de la democracia moderna, y que aseguran, á una, el 
Gobierno Constitucional de la Nación y particular del Estado 
Cu maná. 

Viva la Union Venezolana ! 

Viva la Paz de la República ! 

Viva el General José Eusebio Acosta ! 

Cu maná, Junio 15 de 1877. 

J. J. Eójas Peñaloza. 



MANIFESTACIÓN. 



Debo á mis amigos políticos en el Estado una pública ex- 
plicación de mis opiniones respecto de nuestro apartamiento 
de la presente escena eleccionaria, y la doi con la misma es- 
pontaneidad con que he emitido mis ideas y propósitos en 
otras dichosas circunstancias, y en todo lo que al bien proco- 
munal he creído conveniente. 

Consolidar el mejor porvenir de mi patria es labor á la 
cual he prestado siempre mi leal concurso en el vasto campo 
de la democracia práctica. Cuando causas contrarias han cons- 
pirado contra ésta, mi conducta, resueltamente liberal, ha ser- 
vido de poderoso sosten á la opinión concreta de los pueblos 
que aspiran á la realidad de la República en el seno del or- 
den y del derecho. En este camino se me encontrará incon- 
trastable. 



DOCUMENTOS 1G3 



Yo he querido que diésemos en la presente oportunidad 
una prueba de nuestro desprendimiento y de nuestro patrio- 
tismo, de nuestro respeto ¡i la dignidad de los principios y de 
nuestras convicciones profundas : la vida independiente, libre 
y legal es la única posible bajo la egida de nuestra libérrima 
Constitución. 

No debe aparecer la preponderancia de los hombres conmi- 
go identificados en sentimientos, como el resultado de una pre- 
sión ejercida sobre la conciencia de la ciudadanía en nombre del 
odioso personalismo que atropella la libertad y anula el dere- 
cho. Las intransigencias sólo producen descomposiciones que 
precipitan en las redes del descontento los grandes intereses 
vinculados en la paz. 

No deben tampoco comprimirse la idea, el valor civil y la 
libertad con las ligaduras que dá el prestigio popular, por le- 
gítimo que éste sea, para que la justicia, la inteligencia y la 
buena voluntad, donde quiera que residan, se hagan atletas de 
la razón y luchen por la victoria ennoblecedora del pensamien- 
to, por la grandeza del progreso y por los fueros de la civili- 
zación, fecundos para el orden. 

Es necesario ensayar todos los diversos elementos, institu- 
yendo en el país el benéfico respeto á las mayorías como ba- 
se cardinal de los gobiernos representativos y alternativos ; res- 
peto que no existirá mientras no se exhiban las minorías en 
Jas altas esferas políticas, ora en la debilidad de impotente 
oposición, ora girando en el círculo vicioso de implacables 
errores, ora levantando el velo que cubre sus tendencias y as- 
piraciones. 

Para llegar á aquel bello fin, así como para ofrecer un 
nuevo testimonio de mi absoluta decisión por las santas for- 
mas de la Verdad que constituye mi Credo y el de los com- 
patriotas que me rodean, he pensado que por sobre toda con- 
sideración debemos retirarnos de la escena eleccionaria próxi- 
ma á abrirse en el Estado, dejando libres los comicios á quie- 
nes se empeñen en contradecir los esfuerzos de nuestro pa- 
triotismo. 

Así establezco, en riguroso principio, el tema doctrinario 
sobre la materia que promueve nuestra neutralidad. Celosos 
en la defensa de nuestras garantías, estaremos en nuestros 
puestos, que no abandonamos, con la misma importancia que 
ha justificado positivamente, en todos los tiempos, nuestra 
adhesión á los apremiantes deberes impuestos á nuestra Legil* 
tad por la firmeza de íntimas convicciones. 

Vengan, pues, al poder quienes quiera anhelen los sin- 
sabores que allí se cosechan, y cuenten, ademas, con la ne- 



3 04 DOCUMENTOS 



cesaría entereza para hacer duradera su obra, subordinando 
Todo interés mezquino á la virtud de las instituciones. 

Recapituladas las ventajas que mis indicaciones atraerán, 
el efecto de la independencia y la fuerza irresistible de los 
acontecimientos darán origen al triunfo más espléndido en el 
sentido de la opinión fija, estable y certera de la mayoría. 

La Administración que surja de las elecciones que van 
á verificarse tendrá mi admiración si levanta el estandarte 
de la Lei, ó mi franca desafección si llegare á conculcar las 
prerogativas por esa misma Lei acordadas á los pueblos. 

Como en otras ocasiones, anhelo obtener para mis conciu- 
dadanos la preciada gloria cívica, única' corona que vivifican 
las auras de la gratitud nacional. Esta es la conquista inte- 
lijente de la democracia, valiosa como todas las ovasiones sen- 
satas y, como éstas, imperecedera y codiciada. 

Mi fé y mis creencias me asignan obligaciones indeclina- 
bles : esclavo de ellas, cumplo mi misión con la sanidad de 
mis miras y "Ja integridad de mi honradez. 

Alcanzado mi objeto, y expuestos los beneficios palpables 
dé mi resolución, tócanos ahora esperar, sin impaciencia, el 
rumbo definitivo de los sucesos que más adelante marcará, 
en su radio de acción, el puesto que á todos y á cada uno 
corresponde ocupar. 

Viva la República ! 

Cumaná, 1? de Agosto de 1877. 

José Eusebio Acosta. 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 

&, &, &. 

A los Estados Orientales y al Ejército de su mando. 

Cuando os anuncié mi regreso á la Patria, obedeciendo á 
vuestra excitación, que estimé como mandato, os dije que: 
" en mi concepto eran dos las primordiales reclamaciones de 
,, la situación revolucionaria : la unidad que armonizase los 
7) esfuerzos de las falanjes liberales, para hacer menos cruento 



DOCUMENTOS 165 



,, el triunfo del derecho ; y la seguridad inexorable de que los 
,, fueros populares quedasen puestos bajo la salvaguardia de 
,, la soberana voluntad nacional." 

Hoi me dirijo á vosotros para anunciaros que aquellas re- 
clamaciones han sido justamente atendidas por el pueblo y 
por el Ejército del Centro y de Occidente, y que la reivin- 
dicación de las instituciones constituye el dogma sagrado de 
la Revolución, á la vez que la suprema dirección de sus Ejér- 
citos corresponde al Benemérito General Antonio Guzman 
Blanco, que acaso esté en estos momentos en ejercicio de sus 
altísimas funciones. 

El denodado General Gregorio Cedeño, á quien tanto deben 
los pueblos de la República en esta ocasión solemne, por ha- 
ber levantado del polvo la bandera de las instituciones, es el 
General en Jefe del Ejército Libertador. 

Como liberal me congratulo con vosotros por el honroso 
lema de la Revolución. 

Como Jefe del Ejército de Oriente presto gustoso obe- 
diencia sin límites al voto legítimo de la mayoría de la Repú- 
blica, y desde luego reconozco al General Guzman Blanco 
como Supremo Director de la Guerra, y al General Gregorio 
Cedeño como General en Jefe del Ejército Libertador. 

Orientales! El triunfo de la libertad y del derecho popu- 
lar está asegurado en la reivindicación de las instituciones. 

Soldados! Los Generales Guzman Blanco y Cedeño re- 
presentan legítimamente la unidad de la Revolución. 

Viva el triunfo de las instituciones! 
Viva el General Guzman Blanco ! 
Viva el General Gregorio Cedeño ! 

Cuartel general en Maturin, á 23 de Febrero de 1879. 

JOSÉ EüSEBIO ACOSTA. 



16(? documento^ 



HIMNO PATRIÓTICO 

Cantado por los señores José I. Canales y Carlos Villanueva 

Blanco, en el salón de la Municipalidad de Camaná 

con motivo de la recepción del Benemérito 

GENERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA; 



Palabras de J. M. González Várela. — Música de Benigno 
Rodríguez Bruzual. 



, CORO. 

Entone el pueblo libre 
Patrióticos cantares ; 
Que torna ya á sus lares 
El ínclito Adalid. 

Acosta ! tu renombre Tu nombre significa 

Regístralo la Historia, Del pueblo la delicia, 

Y en alas de la Gloria Y paz, orden, justicia, 
De pueblo en pueblo vá. Progreso y libertad. 
Diadema de esplendores, Bajo tu amparo tiene 
En su entusiasmo ardiente, Estímulo el talento, 
Ciñe á tu noble frente Altar el pensamiento 
La heroica Cumaná. Y culto la verdad. 

CORO. CORO. 

Los pueblos libertados ¡ Paso al Caudillo Ilustre ! 

Por tus preclaros hechos, Al Héroe prestigioso 

Te rinden satisfechos Que anhela y busca ansioso 

Magnífica ovación. El bien de la Nación ! 

A tí cuyas proezas La Patria agradecida 

De brillo refulgente, Prepara el alto solio, 

Son timbre del Oriente Y " Acosta al capitolio ! " 

Y prez de la Nación. Pregona la opinión. 

CORO. 

Entone el pueblo libre 
Patrióticos cantares ; 
Que torna ya á sus lares 
El ínclito Adalid ! 



Qumaná, 27 de Abril de 1S79. 



DOCUMENTOS 1(>7 



EL CONCEJO MUNICIPAL DEL DEPARTAMENTO ARISMENDI. 

Considerando: 

I o Que en estos dias estará de visita en Carúpano el ín- 
clito Caudillo de Oriente, Benemérito General José Ensebio 
Acosta, donde permanecerá poco tiempo. 

2? Que admirador Rio Caribe en todas ocasiones de la in- 
teresante figura y genio militar de este denodado Jefe á quien 
siempre ha recibido con júbilo y entusiasmo, y cuya populari- 
dad lia sido manifestada aquí espléndidamente, tanto en los mo- 
vimientos bélicos, como en los comicios electorales, no puede 
en esta vez dejar de tributarle una. prueba más de su adhesión . 

3 o Q.ue es un deber de Rio Caribe, como parte integran- 
te del Estado, significar al Héroe su reconocimiento, por sus 
acertadas disposiciones que dictó en esta evolución de la reivin- 
dicación nacional, para libertarnos de los azares de la guerra. 

Decreta .- 

Art. 1? Se nombra una comisión compuesta de los ciuda- 
danos Concejales Luis Grisanti, Pedro Félix Gómez y Próspero 
Pietri, para que al saberse de lina manera positiva el arribo á 
Carúpano del General José Eusebio Acosta, se trasladen á aque- 
lla ciudad, y dirigiéndose en Cuerpo á su morada, lo feliciten á 
nombre de esta Municipalidad y del pueblo en general, edi- 
tándole cordialmente á que se sirva pasar algunas horas en esta 
localidad, haciéndole compañía si así lo resolviere. 

Art. 2 o Al efectuarse su venida, lo participará la comisión 
inmediatamente y del modo más breve para preparar su reci- 
bimiento, que será de una manera suntuosa y digna del .per- 
sonaje que lo motiva. 

Art. 3? Al reoreso de los enviados, si no fuese como lo 
expresa el artículo anterior, volverán á despedirse del Delegado 
Nacional y á ofrecerle sus respetos y acatamiento. 

Dado en la sala de las sesiones del Concejo Municipal, en 
Rio Caribe á los quince dias del mes de Mayo de mil ochocientos 
setentinueve. 

Él Presidente, Luis F. Franceschi. — -El Vicepresidente, J. 
María Bauseo G. — Pedro F. González C. — Antonio Sarabia.— 
Luis Grisanti. — El Secretario, Luis Codallo. 



108 DOCUMENTOS 



EDITORIALES 

DE 

FIESTAS DE LA RECEPCIÓN 

DEL GENERAL AGOSTA EX CARÚPANO. 

LA GRAN SEMANA DE JUNIO. 



Las fiestas de la recepción del Ilustre Caudillo de Orien- 
te en esta ciudad han sobrepujado en esplendor y entusias- 
mo, no sólo el Programa acordado por Ja Junta Directiva, 
que al efecto creó el Concejo Municipal, intérprete fidelí- 
simo esta vez del sentimiento público ; sino las esperanzas 
mismas de los que, amantes de su gloria y de su nombre, 
temíamos que apareciese descolorido é inarmónico todo lo que 
ofrendar pudiéramos aquí, en raudales de admiración y gra- 
titud, al buen ciudadano, al soldado de la libertad, al guar- 
dián del orden y de la paz, a! hijo excelso de Carupano. 

Tienen los pueblos, indudablemente, el instinto de lo bue- 
no y de lo grande ; y de ordinario acontece que los que 
parecieron casi siempre tibios en fervor, indiferentes por 
egoísmo, ó recelosos por miedo de mas crueles desengaños, 
son los que se despiertan con mayor vigor y se levantan 
con más fé el dia que sienten foitalecidas sus convicciones 
en la experiencia de la verdad, y obedecen á sus propias 
inspiraciones, libres de las sombras, los odios y las cadenas 
del pasado. 

Esos pueblos son entonces los más esforzados obreros del 
porvenir, á los cuales no logran detener después ni las as- 
perezas del camino, ni la ponderosísima labor, ni los peligros 
de la lucha, ni la pena acosadora de cada dia, ni la inminen- 
cia del sacrificio 5 que todo lo dan, todo lo resignan y todo 
lo inmolan en aras de la conciencia nacional, con la que late 
unísono el corazón de sus más honrados y generosos ciuda- 
danos, m 



DOCUMENTOS 3(¡0 



Así puede definirse la actitud que han asumido Carúpano 
y los demás Departamentos de esta Cordillera, desde aquel 
glorioso día de Enero, en que cumpliendo el General Pedro 
Vallenilla con las órdenes del prestigioso Jefe oriental, se 
lanzó á sostener el movimiento de la Reivindicación Nacional, 
que aclamó como Supremo Director al Ilustre Americano 
General Guzman Blanco, el deseado de Venezuela, acompa- 
ñado de Palacios, Yánes, Éussian y otros muchos jefes y ciu- 
dadanos importantes. 

Y así se esplican también las espontáneas y singulares ova- 
ciones que esta ciudad ha tributado al General Acosta, que 
simboliza en los Estados de Oriente la antorcha y la espada 
de esa Revolución; época fecundísima, que es fuente de pro- 
mesas infinitas, manantial de inagotables esperanzas, concierto 
de armoniosa fraternal unión entre los hijos de la Patria, y fo- 
co de luz, que irradia sus bellísimas claridades en los magní- 
ficos horizontes de nuestra América querida. 

Vamos á tratar de dar cuenta á nuestros lectores de los 
principales episodios de estas memorables fiestas populares, 
aun cuando nos consideramos incapaces de hacerlo debida- 
mente. — Hai cosas que no pueden describirse, cosas inenarra- 
bles, que se escapan á la pluma más ejercitada, que son de 
suyo intanjibles, y que se resisten á la reproducción ; porque 
la vida tiene en ellas tal fuerza y tantas rapidísimas ondula- 
ciones, que á penas hai tiempo para contemplarlas, y así su- 
cede con el entusiasmo del pueblo. 

Probémoslo ; y suplan nuestro empeño y nuestra buena vo- 
luntad la pobreza del pincel y lo exiguo del cuadro que te- 
nemos de trazar aquí. 

Desde que se supo la llegada del General Acosta al Es- 
tado de Nueva Esparta, en donde le esperaba con fuerzas na- 
cionales el General Vallenilla, Jefe, de Estado Mayor Jene- 
ral, para asuntos del servicio, comenzaron en esta ciudad los 
preparativos de su recepción. El Sábado 22 del pasado se 
aceleraron éstos más y más, cuando se tuvo por el General 
Ignacio Marcano noticia de que el Benemérito Jefe esta- 
ría en esta población á principios de la entrante semana. 

Venian á cada momento nuevas de los suntuosos obse- 
quios que se le hacían en Pampatar, en Juan Griego y otros 
puntos de la isla ; de las unánimes aclamaciones populares 
de que era objeto por donde quiera que pasaba, de las es- 
peranzas que en él fundaban allí todos los partidos ; de la 
recepción oficial que le hizo el Presidente Provisional, Licen- 
ciado P. Toledo Bermúdez, abundante en distinciones y cor- 
19 



170 DOCUMENTOS 



tesanía ; y todos esos festejos y agasajos, encaminados tam- 
bién al General Vallemlla y á los distinguidos oficiales del 
Estado Mayor Jeñeral, avivaban nuestro deseo de ver entre 
nosotros al Delegado Militar de Oriente para rendirle 
nuestros homenajes, darle testimonios de nuestro afecto y 
admirarle envuelto eñ la auréola de luz de su prestigio na- 
cional. 

El domingo y lunes todas las miradas se fijaban en el ho- 
rizonte, buscando la nave que le conducía á nuestras playas ; 
la ciudad estaba preparada para recibirle, vestida de gala, 
adornada de flores, como la esposa que aguarda al esposo, 
como la Patria que espera el hijo predilecto; é innumerables 
cohetes saludaban cada vela que se divisaba en lontananza. 

Toda la carrera, desde el muelle y la calle de Cartajena 
hasta finalizar la calle de la Independencia, en un trayecto 
de más de dos kilómetros, se veia cubierta de banderas nacio- 
nales y extranjeras, flámulas, bambalinas, trasparentes, y so- 
bre todas ellas se elevaban cuatro magníficos arcos triunfales, 
que se hallan todavía en pié, dedicados todos á la gloria de 
Acosta y exornados de pabellones y trofeos. 

Copiamos aquí algunos de los pensamientos é inscriciones 
más notables que hemos podido recojer. 

ARCO DEL PUERTO. 

Al General José Ensebio Acosta. 

ARCO DE LA PLAZA SANTA ROSA. 

Carúpano á su Ilustre Hijo. 

ARCO DE LA PLAZA DE SANTA CATALINA. 

Al modesto General José Eusebio Acosta. 

Carúpano te saluda — ínclito Jefe Oriental — Lealtad. Virtud. 
Valor. Constancia. 

ARCO DEL MANGLE. 

Al Caudillo Oriental. 



BAMBALINAS. 

■ 

La Corona más preciosa, de los Héroes es la que teje el amor 
del pueblo. 



DOCUMENTOS 171 



El sentimiento de la fraternidad adama en esta ocasión al Ge- 
neral Acosta. 

El patriotismo y prestigio del General Acosta son un porvenir 
para la Patria. 

Feliz tú, á quien el pueblo ama. Gloria á Acosta. Honor al 
Caudillo de Oriente. 

Acosta, bien venido seas ! 

Carúpano pregona las glorias del General Acosta, y le procla- 
ma esperanza, de su porvenir. 

Acosta, el día de tu nacimiento la Libertad, entonó un himno 
de esperanza, y la Gloria preparó sus más brillantes coronas. 

Acosta, el corazón del pueblo es tuyo; porque eres el más leal 
y abnegado compañero^ 

Acosta y Vallenilla simbolizan la paz y el progreso del Oriente. 

El nombre de Acosta brilla como esos astros que todo lo ilumi- 
nan con una luz suave y pura. 



TEASPABENTES. 

A costa ! Grande por tu valor, más grande por tu modestia. 
Tus compatriotas se complacen en tu gloria. 

Acosta y Vallenilla forman el vínculo patriótico con que están 
asegurados en el Oriente la unión, el orden y la paz. 

Acosta es una de .las glorias más resplandecientes de nuestra 
historia patria. 

Guerrero, sus hazañas son inmortales. 

Vencedor, jamás su espada se Uñó en sangre venezolana. 

Liberal, nunca desmintió ese titulo. 

Magistrado, ninguno más fiel á la lei. 

Ciudadano, es modelo de honradez, de laboriosidad y virtudes. 

Honor al Caudillo de Oriente ! 

Guzman Blanco y Acosta ! 

Su unión representa el orden, la paz y el progreso de Venezuela. 

Su unión es el porvenir de la República. 

Gloria á Guzman Blanco! 



1 72 DOCUMENTOS 



Gloria á Acosta! 

Loor eterno á la Reivindicación Nacional ! 

Loor eterno á Guzman Blanco, Acosta, Urbaneja, Cedeño, Gres- 
po, Lara y á todos los grandes obreros de la Revolución ! 

Loor al pueblo venezolano ! 

Garúpano rinde hoi homenaje de gratitud á los Héroes de la 
Revolución Reivindicadora en los pueblos de este Estado : 

á Acosta, el adalid aclamado de estas magnificas regiones en que 
nace la luz : 

á Vallenilla, el amigo decidido del Jefe de Oriente, el servidor 
leal de la> Reivindicación : 

á Russian, á Goraspe, á Yánes, á Palacios, á Parra Alcalá y 
á los demás compañeros de esta era feliz. 

Conságrense tranquilos al trabajo los hombres de buena voluntad, 

Acosta manda, Vallenilla vela. 

Vivan seguros los amantes de la libertad: los Héroes de la Pa 
tria, están unidos. 

El Oriente está de pié. 

Acosta es la bandera de Oriente. 

Los pueblos le aclaman, los hombres de corazón fundan en él su 
esperanza, la República mira en él su porvenir. 

Viva Acosta! 

Gloria á Garúpano, gloria á la cuna del Héroe oriental ! 

Gloria á los bravos del Estado de Gumaná ! 

Al ínclito Caudillo de Oriente. — La patria se enorgullece de tus 
hechos y la historia habrá de colocarte al lado de los mayores en 
virtudes y en gloria. 



Avistóse por fin el martes á mediodía la ansiada nave \ 
dio la señal el Vigía ; comenzó la batería de éste la salva de 
ordenanza, que acompañaba la. Aduana con una pieza situa- 
da frente al malecón; empavesáronse todos los buques surtos 
en la rada ; muchos de ellos se pusieron á la vela para sa- 
lir á su encuentro, con numerosos botes y piraguas, em- 
banderados todos; y, cuando aun antes de fondear la goleta 
Casualidad, á cuyo bordo venia el General Acosta, se vio 



DOCUMENTOS J T.'í 



desprender del costado de esa la falúa nacional, que provis- 
ta de vigorosos remeros avanzaba rápidamente hacia la ri- 
bera, se cubrió el aire de fuegos artificiales, que partían del 
mar, del puerto, de la población toda, y un grito de aplauso 
y de victoria, un grito sólo lanzado por más de dos mil ciu- 
dadanos, saludó entusiasmado al Invicto Jefe de Oriente 
y á su digno compañero el General Vallenilla, cuando 
ambos ponian juntos la planta en el muelle, y en pos de 
ellos el antiguo Jefe de Estado Mayor de la Jefetura de Ope- 
raciones de esta Cordillera, nuestro estimadísimo amigo el Ge- 
neral Félix Palacios, que tan gratos recuerdos ha dejado aquí, 
y los denodados coroneles J. M. Zerpa y Joaquín Vallenilla, 
ayudantes del Estado Mayor Jeneral de Oriente. 

Del muelle se dirijió el General Agosta á la casa del 
General Vallenilla, que se encuentra casi frente á aquel ; 
allí se incorporó la " Banda Porvenir," y después de algunos 
instantes de reposo marchó el concurso por la calle de Car- 
tajena, donde al pasar cerca de la Aduana fué detenido el 
Delegado Militar por los Jefes de dicho despacho, que le 
excitaron á entrar y le obsequiaron con explendidez. 

De ese punto hasta el fin de la calle de la Independen- 
cia recorrió el Héroe Oriental una vía no interrumpida de 
triunfos y aclamaciones populares, viéndose muchas veces obli- 
gado á pararse para contestar los saludos del pueblo, sin 
más intervalo que un rato pasado en la casa nueva de los 
Señores J. Franceschi y Compañía, que esos Señores prepa- 
raron para morada suya, y á donde entró por complacencia, 
prefiriendo la de su señora suegra, en que le esperaba su 
amantísima esposa con el último precioso fruto de su unión 
conyugal. 

La noche de ese dia fué una noche felicísima de entu- 
siasmo y animación. Todo el mundo estaba en la calle, to- 
dos manifestaban la alegría, que se hallaba difundida en los 
habitantes, y todos ansiaban por la aurora del siguiente dia. 

Al romper el alba principiaron nuevas salvas de artillería, 
cruzaron el aire los cohetes, y el pueblo se lanzó fuera. — A 
las nueve de la mañana tuvo lugar una misa solemne en el 
Templo, seguida de un Tedeum solemnísimo, actos á los cua- 
les dio mayor realce todavía la Banda Porvenir, bajo la di- 
rección del señor Aurelio Lyon, y á que concurrió el Gene- 
ral Acosta acompañado del Jefe y Oficiales del Estado Ma- 
yor Jeneral de Oriente, del Prefecto y Concejo Municipal, del 
Cuerpo Consular, de los empleados nacionales y del Estado, 
de las escuelas, corporaciones y multitud de ciudadanos y ex- 
tra nsre ros. 



1 74 DOCUMENTOS 



Toda esta concurrencia llevó hasta su morada primero al 
General Agosta y luego al General Vallenilla á la suya, se- 
gún lo prevenido en el Programa; y á la una del dia se reu- 
nieron en Ja casa á que arriba aludimos, á donde tuvo á bien 
trasladarse el Ilustre Caudillo de Oriente, y los funcionarios 
y corporaciones arriba mencionados, que le dedicaron los dis- 
cursos que insertamos en la última página, omitiendo los del 
Prefecto, Presidente del Concejo y otros que fueron ideas im- 
provisadas, difíciles de retener. 

A todos contestó el General Acosta con una palabra, una 
sonrisa ó una demostración de cariño, ademas de los conceptos 
que dijo á su nombre el ilustrado Doctor Baldomero Benítez. 

Este acto terminó á las tres de la tarde con un paseo de 
las escuelas por la ciudad, constante de más de cuatrocientos 
alumnos, entre los cuales vimos con placer el Instituto de edu- 
cación del señor Martínez Mata y el Colegio Cagigal, que re- 
genta el señor S. Pelgron. 

En la noche se verificó en la casa del Eedactor de este pe- 
riódico la recepción acordada por el Concejo Municipal, y re- 
cibidos allí con la ceremonia de estilo el General en Jefe del 
Ejército de Oriente y el Jefe de Estado Mayor General, entre 
las melodiosas armonías de una gran marcha triunfal, ejecuta- 
da por la banda Porvenir, fueron colocados aquellos persona- 
jes en los puestos de honor del salón, al lado del Jefe civil 
del Departamento y el Presidente del Concejo, á quien corres- 
pondió la dirección de aquel. 

La banda Porvenir tocó luego la brillante obertura de la 
Italiana en Arjel, y después de una breve arenga de felicitación 
del funcionario referido, la niña Isabel Martines Vallenilla le 
presentó una corona, recitándole los versos siguientes : 

Quisiera que las aves 
Que se alzan hasta el cielo 
Con poderoso vuelo 
A la región del sol ; 
Me diesen raudo impulso 
Para elevar mis alas 
A las inmensas salas 
Que tiñe el arrebol. 



Quisiera que los pájaros, 
Que cantan de la aurora 
Con voz fascinadora 
La dulce claridad ; 



DOCUMENTOS 175 



Me diesen generosos 
Su acento y su armonía 
Tan sólo en este día 
De gloria y libertad. 



Quisiera que las flores 
Me diesen sus aromas, 
Su arrullo las palomas, 
El viento su rumor ; 
Quisiera un harpa de oro 
Para entonar ferviente 
Al Jefe del Oriente 
Un cántico de amor. 



Mas, niña soi, medrosa ; 
Mi corazón palpita, 
Y siento que se agita 
Mi delicado ser, 
Al presentarte, oh ! héroe ! 
Tan sólo esta corona, 
Que nuestro amor pregona, 
Con rosas y laurel. 

Luego la niña Eugenia Olivieri pronunció este sentido 
discurso : 

Caudillo Benemérito de Oriente. 

Ayer os encontrabais en el destierro sufriendo la gloria 
del martirio, y hoi os encontráis con mando en vuestra pa- 
tria, sufriendo la gloria de vuestra propia modestia. 

De una manera ú otra, siempre sois grande, señor, por- 
que los hombres de vuestras virtudes, de vuestros servicios, 
de vuestros sentimientos, encarnan todas las aspiraciones de 
su época, todas las esperanzas de sus conciudadanos. Por 
eso yo os felicito, señor, asegurándoos que mis felicitaciones 
son la síntesis de la sinceridad de este pueblo que escojió 
el cielo para vuestra cuna, porque la fuerza de mi alma y 
mi inesperiencia de la vida son una garantía de que en mis 
palabras palpita todo el espíritu de la verdad. 

Con efecto, soldado esclarecido de ia libertad: yo os sa- 
ludo; y estoi cierta de que por mi lengua os saludan tam- 
bién todos los corazones de Carúpano, que sin duda aceptan 
á la inocencia mia como la representante de su desinteresad* 
adhesión. 



176 DOCUMENTOS 



Este pueblo ha hecho todos cuantos esfuerzos ha podi- 
do para grabar en vuestra memoria recuerdos gratos de vues- 
tra residencia en él ; Dios permita que se haya conseguido 
tan puro fin, y que siempre, ó por lo menos con frecuencia, 
os acordéis de que aquí en Carúpano existe una población 
entera, que aunque sin riquezas para erijiros algún soberbio 
monumento de piedra ó metal, os quema constantemente in- 
cienso de admiración en lo más profundo de su. corazón. 

Dispensad, señor, si mis conceptos han turbado un tanto 
el curso de vuestras ideas; pero ya he terminado. 

En seguida el niño Santos Aníbal Dominici le presentó 
una bandera blanca de seda, en que se veia escrito Gloria á 
Aeosta, en letras de oro, y le dirijió estos pensamientos pa- 
trióticos : 

No es el eco terrible del combate 
El que vida á mi acento dá, Señor ! 
La guerra es el azote de los pueblos, 
La maldición de Dios. 



Ni es el grito estridente de discordia 
El que pueden mis labios pronunciar ; 
El odio que se ensaña contra hermanos, 
Nada inspiró jamás. 



Vuela mi pensamiento á otras regiones 
Do el tiempo ni el espacio tienen fin ; 
Y creciendo en arrojo y en grandeza 
Lo hallo digno de tí. 



De tí, guerrero, cuya limpia fama 
Nunca lo mezquino mancilló ; 
De tí, varón constante y generoso, 

Que el pueblo siempre amó. 



De tí, que tienes corazón heroico, 
Alma que vive en el amor del bien, 
Pecho que inflama de la Patria el fuego, 
Ahora como ayer, 



Yo te saludo entusiasmado, Aeosta, 
Y te aclamo, aunque niño, ¡ oh adalid ! 
Cual iris de magnífica esperanza, 
Cual luz de porvenir. 



DOCUMENTOS 177 



Y al poner en tus manos esta enseña, 
Símbolo de tu gloria popular, 
Sé que levanto sobre el pueblo todo 
¡ La enseña de la paz ! 

Y después la señorita Ernestina Márquez los conceptos 
siguientes : 

General Acosta, Ilustre y Benemérito campeón de nuestra, 
Patria querida ! 

Las recomendables virtudes con que os habéis distinguido 
siempre, y la honradez y probidad que hacen brillar vuestra 
vida pública, son los más preciosos títulos que os ennoble- 
cen, y que os han hecho digno, mui digno, del amor y el 
respeto que se os tributa generalmente por los habitantes de 
este pueblo afortunado, que tiene la dicha de haber sido 
vuestra cuna, «.por lo cual se congratulan de que la Divina 
Providencia os haya favorecido con tan preciosos dones. 

Vos habéis sido constantemente firme columna de la Patria 
y de la libertad, á cuya defensa habéis consagrado tantas ve- 
ces vuestra espada siempre victoriosa. 

Habéis asegurado la paz en los Estados de Oriente y es- 
tablecido para siempre la unión de vuestros hermanos, cuya 
hermosa gloria, sólo para vos estaba reservada ; y aunque se 
os ha presentado una corona de olivas y de laureles, con una 
bandera blanca, símbolo de la paz en la. República, nosotras 
las del sexo femenino, os comparamos con el astro vespertino, 
que se levanta para iluminar el firmamento y para esclarecer 
y despejar los horizontes oscurecidos por las revoluciones de 
la atmósfera. 

Con mucha razón y acierto el General Guzman Blanco, Re- 
generador de Venezuela., conocedor de Venezuela, conocedor 
de vuestras virtudes cívicas, depositó en vos toda su confianza 
y os delegó sus facultades nacionales, con el laudable y noble 
interés, no sólo de mantener la paz en los Estados confiados á 
vuestra pericia militar, sino también con el de propender al 
progreso y engrandecimiento del país. 

En premio, pues, de vuestros méritos personales, y de vues- 
tros servicios prestados á nuestra mui querida patria, el sexo 
femenino á que pertenezco me ha encargado de presentaros es- 
ta otra corona de flores, que simboliza vuestras glorias, y que 
yo, poseída de entusiasmo, tengo la honra de ceñir en vuestra 
frente, si os dignáis recibirla, pues, rogamos al Cielo al mis- 
mo tiempo, que por muchos años prolongue vuestra vida, vues- 
tra fortuna y vuestras glorias, — He terminado. 
20 



178 DOCUMENTOS 



El acto finalizó con la oración de orden que entre rui- 
dosos vivas y aplausos pronunció el Doctor Juan Marcos 
Imery Russian, y que con gusto reproducimos aquí. 

Benemérito General Delegado de los Estados orientales : Ciudadano 
General Jefe de E. M. de los Ejércitos de Oriente : Ciudada- 
no General Jefe Civil del Departamento : Ciudadano Presiden- 
te del I. Concejo Municipal : Señoras y Señoritas : 

Señores : 

Bien pudiera yo, pobre de luces y de merecimientos, sen- 
tirme acobardado ante auditorio semejante; pero es tal en 
ocaciones, el poder del sentimiento, que cual torrente impe- 
tuoso dilátase en nuestro espíritu, invadiendo los altos domi- 
nios de la intelectualidad ; así me sucede, señores, en este 
solemne acto donde todo me parece grande, grande el ilus- 
tre varón á quien se dedica y grande también el objeto que 
aquí nos reúne. ¡ Y cuánto no hai que admirar en todo es- 
to!.... Allí Acosta y á su lado Vallenilla, eran hasta ayer 
dos viajeros que buscaban el codiciado puerto de la Libertad 
y del Derecho, bien que, por una aberración de lo inconce- 
bible, habían tomado distintos derroteros ; á uno tocó el 
verdadero camino, el otro hubo de detenerse ante las aspere- 
zas del que la suerte le señalara; pero la Patria, con ese don 
peculiar á las madres, comprendiendo que dos almas semejan- 
tes no debían permanecer por más tiempo separadas, en mo- 
mento solemne, señores, cuando gemia de dolor, llamólos á su. 
seno, y al conseguir lo que tanto anhelara, sonrió de inefable 
gozo al considerar que por este medio, la paz y el progreso 
quedaban por siempre asegurados, al menos en esta preciosa 
sección oriental. Vése allí al Jefe Civil, General Russian, de 
quien no puedo hablar por carecer yo del derecho de la im- 
parcialidad. Allí al digno Presidente del Concejo Municipal, 
al ilustre redactor de " El Bien Público," de ese centinela 
siempre fiel á la consigna que el derecho y el progreso le 
impusieran. Allí la juventud representando el porvenir de es- 
te hermoso pueblo ; y para completar tan grato conjunto, vése 
también á la mujer, cual diadema da lucientes joyas, espar- 
cir sobre el fondo de este hermoso cuadro el brillo de sus 
gracias divinales, de sus notorias virtudes ! ¡ Qué de estra- 
fiar, pues, que en medio de tal concierto me olvide de mí 
mismo, de lo que soi y de lo que valgo !. 

Vengo á juntar mi alma como una nota espontánea, que 
en nada perturba la armonía del coro, á todas las almas pa- 
trióticas aquí congregadas, para entonar un inmenso himno 



DOCUMENTOS 170 



.que cante al propio tiempo, la justicia de un pueblo y las 
preclaras glorias de su más ilustre hijo. Porque nada hai tan 
trascendental, nada tan significativo, señores, como esas de- 
mostraciones de entusiasmo con que la gratitud de los pue- 
blos ha querido perpetuar, bien en los cantos sonoros de la 
epopeya, ora en monumento eternizado por el arte, ora con 
ovaciones como la que hoi presenciamos, las hazañas de sus 
héroes y las sublimes virtudes de sus ciudadanos ilustres, pa- 
ra que los rasgos magnánimos de esos seres providentes du- 
ren eternos, y la historia, á través de los tiempos, los presen- 
te para estímulo y ejemplo de las nuevas generaciones. No 
por otro motivo, señores, nos hallamos aquí reunidos. Ca- 
rúpano celebra regocijado la llegada á su seno de su hijo pre- 
dilecto, de su ilustre Caudillo, de su benemérito Jefe, de cu- 
yas proezas y virtudes no pretendo hacer el panegírico, que 
fuera ridículo el propósito : ellas son monumentos que per- 
tenecen á la historia, y que jamas podrán socavar el rudo 
golpe de la envidia ni los desmanes de la ingratitud. Sí, 
señores, la figura escultural de José Eusebio Acosta, contor- 
neada por el buril de sus virtudes, aparecerá mañana en los 
fastos de nuestra historia, envuelta en la orla esplendente de 
la inmortalidad ! Así, sólo me permitiré trazar, aunque no 
con diestra mano ni colorido bello, algunos rasgos de su vida 
magnánima. 

Cuando la Democracia, esa preciosa resultante de la labor 
acumulada de tantas generaciones, emanada de las doctrinas 
sacrosantas del Mártir del Calvario, apareció en nuestro cielo 
patrio como imperceptible nebulosa, cuya benéfica luz no ha- 
bía aun irradiado sus esplendores sobre el suelo del inmortal 
Bolívar ; vióse á José Eusebio Acosta, cual centinela avanza- 
do del progreso, vestir los arreos del soldado, y emprender sin 
otros elementos que el anhelo de libertad, en unión de otros 
patriotas, algunos de los cuales se hallan aquí presentes, aque- 
lla guerra homérica tan llena de sacrificios y de heroicidades : 
era yo mui niño entonces, pero las hazañas de aquellos héroes 
tenían en mi infantil imaginación el poder de la fábula, cuya 
impresión conservo todavía. 

Terminados aquellos cinco años de lucha titánica, pero be- 
néfica en resultados, por cuanto hubo de romper con las preo- 
cupaciones, que la marcha civilizadora de la idea en su cons- 
tante purificación, dejara cual regazo abandonadas, vióse á 
ese mismo Acosta olvidar sus gloriosos laureles y sus innúme- 
ros sacrificios, y cual otro Washington ir á buscar en las dul- 
zuras del hogar, en los brazos de la afectuosa esposa, la úni- 
ca recompensa á que siempre aspiró su alma llena de admira- 



180 DOCUMENTOS 



bl edesprendimiento. De entonces, siempre se le vio aparecer 
en la escena política, cuando las libertades patrias en peli- 
gro, reclamaban sus valiosos servicios. 

Estalla la revolución de 1870, y cuando G-uzman Blanco, á 
quien los pueblos justamente apellidaran Ilustre Americano, 
entraba victorioso á la capital de la República, para luego con 
la prodigiosidad de- su genio, desenvolver aquella admirable 
política que levantó á Venezuela á la altura en que hoi se os- 
tenta, y que fija el carácter de una época en los anales de 
nuestra historia; vos, señor, aquí en Oriente, hicisteis de vues- 
tra espada el poderoso cincel, que obediente al espíritu de 
progreso, había de modelar los agraciados perfiles de la Liber- 
tad, esa divina patrona de los pueblos ; así ibais de pueblo en 
pueblo, de victoria en victoria proclamando la integridad del 
partido liberal y la libre Constitución de 1864, obra de tan- 
tos sacrificios, ya próxima á naufragar en medio de aquel 
torbellino producido por las corrientes encontradas de tantas 
ambiciones é intereses. Siete años de paz y de progreso fue- 
ron el resultado de aquella revolución que halagüeño porvenir 
nos trazara Pero aun faltaban para la Patria largas ho- 
ras de dolor! El Gobierno de Alcántara, si tal puede 

llamarse, aparece en nuestra historia como lóbrega noche des- 
pués de claro día ! Alcántara, que de seguro, señores, no na- 
ció para llegar á tal altura. Sin comprender la inmensidad del 
cargo que se le confiara, sin responsabilidad ante la historia, 
hizo de su gobierno un caos ; y así aparece, no como una so- 
lución de continuidad de aquel progreso anterior, del cual ha- 
bíanse cosechado ya sazonados frutos, sino más bien como 
una serie no interrumpida de orgías que no bastaban á satisfa- 
cer las pingües rentas de la Nación; y el Héroe Oriental, 
que mal podria prestarse á tomar el puesto que se le ofrecie- 
ra en las fiestas bacanales de aquel corrompido mandarín, hu- 
bo de buscar en el ostracismo la seguridad de su vida, toman- 
do desde allí parte mu i activa en esa Revolución Reivindica- 
dora, donde el Derecho y la Libertad — sí, señores, la Liber- 
tad ; yo hablo aquí de la libertad bien entendida, no de la li- 
bertad del desorden — donde el Derecho y la Libertad, repito, 
dos años comprimidos, habían de reaccionar contra la presión 
que aquel desconcierto gubernativo le impusieran. 

Loor á todos los buenos ciudadanos que de alguna mane- 
ra han contribuido á esa restauración de nuestras libérrimas 
instituciones! Loor al Ilustre Americano, que dio unidad á 
esa revolución salvadora ! Loor á vos, benemérito General, 
que allá en la isla de Trinidad, donde os asilarais juntamente 
con otros patriotas, fuisteis siempre el poderoso regulador, con 



DOCUMENTOS 181 



que los mal comprimidos arranques del patriotismo en algu- 
nos corazones venezolanos, hallaron siempre la salvación con- 
tra un funesto desbordamiento. — El General Acosta, señores, 
me recuerda esas inteligencias, urna de ideas, privilegio de 
los genios, que en la historia de los pueblos aparecen raras 
veces demarcando cual luminosos faros, la senda que ha de 
recorrer la humanidad en su continua peregrinación; inteli- 
gencias sibilas, que descubren los misterios del porvenir, y 
que arrancan por fuerza, digámoslo así, el feto del hecho ve- 
nidero de las entrañas de lo futuro, todavía dormidas en el 
abismo de la eternidad. No de otra manera el águila en su 
encumbrada altura, con sus ojos de fuego, presiente en los 
ligeros cambiantes de la atmósfera la futura tormenta. — Sí, 
señores, forzoso es decirlo, Venezuela será en gran parte deu- 
dora al General Acosta de esa nueva era de dicha y bienes- 
tar, — Loor también al heroico pueblo de Carúpano, que cuen- 
ta entre sus glorias más preciadas, la de haber dado vida al 
benemérito General Acosta, al ilustre adalid de la Democra- 
cia venezolana. 

Corno después de recia tormenta luce despejado el horizon- 
te, así en el cielo patrio se levanta el sol esplendoroso de la 
Reivindicación ; y deponiendo las insignias del guerrero co- 
menzamos á recoger con avidez las hojas esparcidas de ese 
evangelio del destino que llamamos progreso. — Asi la idea libe- 
ral, ya adulta después de una laboriosa gestación en la crisá- 
lida de nuestras revoluciones, aparece fecundante de Paz, 
Progreso y Libertad ; preciosa trípode sobre la cual reposa 
Venezuela gozosa, ante el inmenso y sonriente porvenir que 
el destino le prepara. — He terminado. 

El General Agosta se encaminó luego á la plaza de 
Santa Rosa, en donde se cantó en el Templete, arreglado al 
efecto, por un grupo de niñas y jóvenes, el Himno a Acosta, 
entre una lluvia de chispeantes cohetes y Víctores del pueblo, 
que no se cansaba de aclamar al Héroe de Oriente, al Ilus- 
tre Americano, al Dr. Urbaneja, al Gral. Vallenilla y á 
todos los demás campeones de la Reivindicación Nacional. 

HIMNO A ACOSTA. 



Letra del Dr, Aníbal Dominici — Música del señor José R. I/ym. 

CORO. 

De Acosta el nombre, pueblo. 
De Acosta el nombre, amad ; 
Emblema es ese nombre 
De gloria y libertad ! 



182 DOCUMENTOS 



I. 

Dios quiso que los libres 
Viviesen como hermanos, 
Sus fueros soberanos, 
Velando con afán ; 

Y derramó en Acosta 
Su luz resplandeciente, 
Haciéndole de Oriente 
Intrépido guardián. 

En pos de su bandera 
Los pueblos siempre van ! 

II. 

El sol de nuestro cielo 
Iluminó su cuna, 
Su estrella cual ninguna, 
De aquí fué que surjió : 
Bendígale, Carúpano, 

Y al hijo heroico aclame ; 
Divino fuego inflame, 

La tierra en que nació. 

Patriota inmaculado, 
Ninguno le excedió ! 

III. 

Su vida es un poema 
De homéricas campañas? 
Olímpicas hazañas, 
Maguífico blasón. 
¡ Prez al Caudillo excelso, 
A quien el pueblo admira, 
A quien constante inspira, 
Robusto corazón ! 

Honor á las virtudes 
Del inmortal campeón ! 

IV. 

El Grénio de la América 
En diamantinas hojas, 
Sin manchas ni congojas 
Su vida escribirá ; 

Y el eco de su fama 
Grandísimo, profundo, 



documentos 183 



De siglo en siglo el mundo, 
Tenaz repetirá. 

El porvenir es suyo, 
El porvenir dirá ! 

CORO. 

Be Acosta el nombre, pueblo. 
Be Agosta el nombre, amad ; 
Emblema- es ese nombre 
De gloria y Libertad ! 

El Jueves se verificó en el Hotel Nacional, elegantemente 
decorado, el Banquete ofrendado por el comercio al Hijo he- 
roico de Carupano, al cual concurrieron ciento cincuenta 
convidados, y allí se oyeron los discursos siguientes,- aplaudi- 
dos por todos, fervorosamente animados por el Champaña, 
Jerez, Chipre y otros vinos generosos. 

El Sr. J. M. Brito Marcano : 

Benemérito General José E. Acosta. 

Tengo el honor de ser en este momento el órgano del co- 
mercio de Carupano para presentaros sus cordiales congratu- 
laciones por vuestra presencia entre nosotros, motivo de pú- 
blico regocijo, después de una larga ausencia. 

Gremio pacífico, pero no indiferente á las glorias de la Pa- 
tria, el comercio sabe abandonar sus bufetes y sus talleres y 
suspender los cálculos del interés material, para venir á sen- 
tarse en este festín de la concordia nacional, y á compartir 
con la ciudadanía el honor de tributaros este homenaje de 
admiración y simpatías, el más espontáneo y general que has- 
ta ahora hayamos visto. 

Así es digno de vuestro nombre y de la elevación de vues- 
tro carácter, cuyo prestigio en la República os promueven 
todavía á mayor altura. 

Pero, permitidme, que pasando reverente por delante de 
vuestros laureles, destinados á la inmortalidad, haga mención 
aquí de una de las cualidades que más os enaltecen y que 
forma por decirlo así un vínculo fraternal entre vos y el gre- 
mio en cuyo nombre os hablo : esa cualidad es vuestro amor 
al trabajo, virtud mui recomendable en los hombres de vues- 
tra talla, y que unida á las demás prendas morales que os 
adornan, hacen de vos el tipo perfecto del ciudadano y del 
hombre de bien. 



i.'-'; I DOCUMENTOS 



Acompañadme, señores, á brindar por el soldado caballero 
y laborioso, General José E. Acosta, y por su digno com- 
pañero el modesto General Pedro Vallenilla, cuyos esfuer- 
zos mancomunados son una fianza solidaria y permanente 
que tenemos de paz, orden y progreso, que es la aspiración 
mas fervorosa del pueblo de Carúpano. 

El señor Eduardo Coree r, Administrador de la Aduana 
Marítima : 

Señor General Acosta. 

Señores: 

Voi á permitirme tornar la palabra, no obstante lo que alar- 
ma un discurso á los concurrentes á un banquete ; pero no 
puedo excusarme de hacerlo en esta ocasión, primero por mi 
carácter oficial, y luego y sobre todo, porque se trata de vos, 
General Acosta, ¡i quien yo venero con toda la efusión de mi 
alma, no tanto por vuestros hechos gloriosos como por vues- 
tras virtudes prácticas, pues los hechos los considero yo como 
lo imprevisto de la vida, mientras que en la virtud columbro' 
algo más sublime : columbro el permanente espíritu de Dios. 

He dicho, General Acosta, que admiro más en vos la virtud 
que practicáis, que el hecho glorioso; y lo repito, porque pa- 
ra ello tengo mi razón. Mi razón es que, llegados á la altura 
en que nos encontramos en Venezuela, lo que nos hace ver- 
daderamente notabilísima falta es esa virtud en acción, esa ab- 
negación palpitante, que conduce á los pueblos á su engran- 
decimiento incesante por medio de los múltiples trabajos y 
del honor. Necesitamos los ejemplos vivientes del guerrero 
que condena la guerra, del héroe que huye de la gloria, del 
prestigioso que se oculta á la popularidad, como lo hacéis vos, 
señor, quizá con la intención de demostrarnos con la elocuen- 
cia de la ejecución, que cuando se ha codificado la libertad co- 
mo la hemos codificado nosotros, á precio de inenarrables sa- 
crificios, ora en los campamentos, ora en los gabinetes, la fe- 
licidad nacional se levanta sobre el bienestar individual, y 
que el bienestar individual no se labra en el seno de las efer- 
vescencias políticas i. -calificables, con la sangre do nuestras ve- 
nas derramada por orden del odio, ni con lágrimas de nues- 
tros ojos lloradas por orden de la desesperación, sino con el 
sudor de nuestra frente vertido por orden del Todopoderoso. 
Necesitamos figuras conspicuas, que con el crédito de una 
brillante vida pública, nos recuerden la santa obligación del 
trabajo, pues, me duele decirlo, nosotros casi hemos olvidado* 



DOCUMENTOS 1S5 



el modo de hacer fortuna de acuerdo con nuestra inteligencia, 
con nuestras fuerzas, con nuestras facultades. 

Con efecto, no tenemos motivos para guerrear después de 
la Reivindicación Nacional que proclamó al Regenerador de la 
Patria : no tenemos nada, absolutamente nada que dilucidar 
en el campo de batalla, á no ser la disputa miserable de los 
puestos públicos. Todos nuestros sueños de libertad han sido 
satisfechos. El principio de libertad territorial, el principio 
de libertad individual, el principio de libertad religiosa, el 
principio de libertad de imprenta, el principio de libertad de 
la enseñanza, y el principio en fin de todas las libertades hu- 
manas, que fueron inspiración en 1810, son realidad desde 1S70. 

A lo que debemos aspirar ahora es á ayudar al creador de 
la República, de buena fé, á Guzman Blanco ; á Diego Bau- 
tista Urbaneja, el creador de la adhesión ; á Joaquín Crespo, 
el creador de la lealtad : á vivir en la vida de la agricultura, 
en la vida de la cria, en la vida de la industria, en la vida 
del comercio, en la vida de las artes, en la vida de la ciencia, 
en la vida de la poesía, en la vida de la meditación, en la vi- 
da del progreso como Europa, como Norte América ; á vivir 
en la vida de la paz, en la vida de la concordia, en la vida de 
la conciencia, en la vida del amor, como en el cielo. 

Y estas doctrinas que yo profeso desde lo mas recóndito de 
mi corazón, cuyo apóstol privilegiado es Guzman Blanco, las 
encuentro también profesadas por vos con vuestras relevantes 
virtudes tanto más persuasivas y edificantes cuanto que tenéis 
el arrogante derecho de una vida militar sin mancilla para as- 
pirar á inundaros en los resplandores de la gloria del presente, 
ya que tenéis conquistado para lo porvenir vuestro asiento en 
el libro de la historia patria. 

Vos no me traéis á la memoria ni al espléndido Rívas, ni 
al épico Bermúdez; vos me parecéis el desprendido Salom, 

Yo no me acuerdo, señor, al contemplaros, del Acosta con 
charreteras, sino del Acosta ciudadano, conduciendo sus labo- 
res y dándole con esta circunstancia á otros hombros la ma- 
nera de ganarse un pan «brillante con el brillo de la honradez. 
Yo no pienso, señor, en el x\costa de Cumanacoa, en el Acos- 
ta del Toro, en el Acosta de San Pedro, en el Acosta de la 
Cruz, en el Acosta de San Isidro, sino que pienso en el Acos- 
ta de Cocuizas, enalteciendo á su esposa, enalteciendo á los hi- 
jos de su corazón con su purísimo afecto, y enseñándonos á 
hacer del hogar doméstico un nido de inefable amor. 

Imitemos todos ese apostolado de paz y trabajo que prac- 
tica el General Acosta, y que es el apostolado que proclama 
21 



180 DOCUMENTOS 



Gruzman Blanco el Regenerador, y al que sirven desde la Re- 
volución de Abril figuras como las de Crespo y Urbaneja, con 
la voluntad de estirpar nuestra deplorable inclinación á la 
guerra. ¡ Es cosa increíble ! 

Cada dos, cada tres, cada cuatro años estallaba alguna 
revolución, podia decirse que la Providencia inexorable no 
queria que este espléndido y robusto suelo se nutriera á costa 
de nuestra muerte. El exagerado amor de la oligarquía á las 
tradiciones del pasado, y el exagerado amor de los liberales 
á los deslumbramientos del porvenir, nos habían sentenciado 
á eterna lucha, á eterna riña, y sucedía por esta razón que 
siempre había en la casa de Gobierno algún mandatario obli- 
gado á ejercer la tiranía, y que siempre habia en silenciosas 
selvas ciudadanos obligados á ejercer el derecho de insurrección. 

Pero, todo eso pasó ya nuevamente con la causa de la Rei- 
vindicación, y regresó al Gobierno de Guzman Blanco, Urba- 
neja, Crespo, Acosta, Cedeño, Lara y toda esa constelación 
de héroes que viven, y de mártires sacrificados en Puerto Ca- 
bello y la Victoria, cuya sangre sin duda se ha elevado ya 
hasta los arreboles del cielo, para quizás volver á caer un 
dia como lluvia de purísima gloria, á fertilizar en el pais la 
semilla del patriotismo. 

Aun no ha tenido tiempo la tierra para reducir á polvo 
los despojos de esos mártires, y no debemos consentir que 
nuevos disturbios, emanados de torpe ambición, ó audacia de- 
senfrenada, vengan á insultar la memoria de los muertos, y 
á esterilizar los sacrificios de los que vivimos, con luchas 
aventureras en las cuales se desafia á la muerte, se escar- 
nece la moral del pueblo, y se burla hasta de la conciencia 
misma de Dios. 

Imitemos al modesto General Acosta como obrero de paz 
y concordia. Admirémoslo como soldado del trabajo. 
Así lo admiro yó. 

Y aunque esta grandeza sorprenda en nuestros días, yo 
me atrevo á aseverar que ella es natural, que ella es lógica, 
porque Acosta es hijo de Oriente, y en Oriente se ha sabido 
fecundizar siempre el genio, la virtud y el valor. Yo me 
paseo con la mirada del alma por el pasado de Oriente, 
y descubro á Monágas, el héroe de la redención ; y sigo 
mirando, y distingo á Marino, el héroe del desinterés; y busco 
todavía, y descubro á Sucre, el héroe de Bolívar; y vuelvo 
luego á Ja actualidad, y os descubro á vos, el héroe del des- 
prendimiento, único heroísmo que aun le faltaba al Oriente 
personificar. 

Permitidme, pues, General Acosta, brindar por vos en es- 



DOCUMENTOS 181 



te momento como el sucesor de aquellos ilustres varones ; brin- 
dar por vos, como la personalidad en quien se condensan las 
aspiraciones de los pueblos orientales, como Delegado que sois 
en ellos del Gobierno Nacional; y brindo también por vos co- 
mo el representante en Orieríw de la voluntad de Guzman 
Blanco. 

Señores ! 

Viva el General Guzman Blanco ! 
Viva el General Diego Bautista Urbaneja ! 
Viva el General José Ensebio Acosta ! 
Viva el General Pedro Vallenilla ! 



El General Joaquín Figuera : 
General ! Señores ! 

Quiero tomar parte en esta magnífica ovación que el pa- 
triotismo de Carúpano ofrece hoi al Ilustre Caudillo de Orien- 
te. Quiero emitir mi pensamiento, agregar una idea que, aun- 
que flor marchita, puede tener cabida en la hermosa corona 
de glorias que talentos ilustrados han tejido con su brillante y 
autorizada palabra á nuestro esclarecido huésped. 

Jamás los pueblos se equivocan respecto de sus legítimos 
bienhechores. Jamás los pueblos permanecen en el error por 
mucho tiempo; y pasa el entusiasmo y el deslumbramiento 
que lleva consigo el espíritu de proselitismo, para dejar lugar 
preferente á la verdad, luz benéfica que ilumina sin desorientar 
y convence sin esfuerzos. 

No es, por tanto, la costumbre de dar parabienes ; no es 
la pasajera alegría que provocan siempre las fiestas populares 
lo que nos tiene aquí reunidos, no : es la santidad del deber 
encarnada en el corazón de un pueblo, que viene á felicitar 
sinceramente á su heroico Caudillo, y en él al Supremo Di- 
rector de la Reivindicación Nacional. 

Consumada felizmente la más portentosa revolución ; y co- 
locado al frente de los destinos de la Patria el hombre extra- 
ordinario que la dio paz, honra, bienestar y progreso, nuestro 
júbilo es inmenso. Pero, acrece más aun la satisfacción al 
ver entre nosotros al General José Ensebio Acosta, Represen- 
tante de los Estados Orientales. — Hé ahí el hombre que ne- 
cesitábamos para reintegrar la vida política y la vida social 
de esta importante sección de la República, con una autori- 
dad positiva, porque impera sobre los espíritus y sobre los 
corazones. 

Hoi ? nada oscurece, nada altera el brillo y esplendor de 



I 

188 ' . DOCUMENTOS 



la verdad. Hoi, el prestigioso nombre del General Acosta 
se levanta luminoso como el astro del dia sobre los pueblos; 
su luz penetra en los corazones y fecunda en ellos el ger- 
men de todo lo que es bueno y grande para la Patria. 

Las pasiones que fermentífh siempre, produjeron el error, 
y delinearon enormes sombras entre el hombre magnánimo 
y los pueblos á quienes diera orden y libertad. Pero, el as- 
tro siguió su curso, continuó brillando, á pesar de los ne- 
gros vapores que engrosaban sin cesar, una prensa vocin- 
glera y el vicio entronizado. 

Hacia la tarde del desgobierno de Alcántara, en el caos 
que sucedió á su muerte providencial, Guzman, Urbaneja, 
Acosta, Cedeño y Crespo iluminaron con rayos purísimos 
¡de amor patrio el cielo enrojecido y cargado de tempestades. 

Basta, General : á mí no me corresponde dar testimonios 
á la verdad, ni comprobar vuestras inmarcecibles glorias. Hai 
un % hecho más elocuente que mi palabra : ese concierto de 
congratulaciones que por doquiera entona el patriotismo pa- 
ra bendecir al Ilustre Caudillo de Oriente. — He dicho. 



El General Acosta concluyó el acto invitando á los con- 
currentes á dar un viva al Regenerador de Venezuela, que to- 
dos contestaron con entusiasmo. 

Ese dia no se efectuó el banquete popular, de la manera 
que lo habia dispuesto la Junta directiva, pero las reses des- 
tinadas para ello se repartieron al pueblo, y algunos opinan 
que así quedaron más satisfechos los ciudadanos. 

En la mañana siguiente tuvo lugar el paseo al Acueducto de 
Macarapana, obra que debe su primera idea fundamental al Jefe 
de Oriente, y en donde halló éste nuevos y mayores obsequios. 

Estas fiestas, para las cuales sólo se habían previsto dos 
dias, duraron, pues, toda la semana hasta el domingo, en que 
el General Vallenilla celebró sus dias, dando un esquisito al- 
muerzo al General Acosta y otros amigos; y aquellas termina- 
ron con animadísimas regatas en la bahía. 

Por fuerza tenemos que parar aquí. — Nos falta espacio en 
qué estendernos, y no es por tanto culpa nuestra si omiti- 
mos algunas circunstancias interesantes en esta relación, que 
ha de parecer siempre pálida y corta á los que presenciaron 
los sucesos de estos dias. 

El General Acosta ha sido obsequiado también espléndida- 
mente en el Departamento Benítez : lo será la próxima se- 
mana en Rio Caribe, y ofrecemos nuestras columnas para la 
descripción de estas otras fiestas populares, en que se satis- 
face el alma y se regocija el corazón délos buenos patriotas, 



DOCUMENTOS 18í> 



A LOS GENERALES 

JOSÉ EUSEBIO ACOSTA Y PEDRO VALLENILLA, 



SONETO. 

Eternicen los siglos la memoria 
De Acostó, y Vallenilla, dijo Oriente, 

Y en letras de topacio refulgente 

Grabó sus nombres y los dio á la historia: 

Pero el genio del mal allá en su escoria, 
Lanza un rugido fiero é impotente, 

Y con su aliento impuro y pestilente, 
Quiso manchar dos páginas de gloria. . .. 

Cuando al espacio del azul avanza 
La Fama invicta, y dilatando el vuelo 
Por do la envidia mundanal no alcanza, 

Union y Paz ! progreso con anhelo ! 

Y el eco de progreso y bienandanza 
Suena en Oriente, y se remonta al cielo. 



AL ILUSTRE AMERICANO 
GENERAL ANTONIO GÜZMAN BLANCO. 



SONETO. 



Tú que nos traes al fin la paz deseada, 
Librándonos de oscuros caudillajes, 
Admite estos sinceros homenajes 
Cual corto premio á tu última cruzada. 

Esta patria infeliz é infortunada, 
Libre por tí de torpes vasallajes, 
Vuelve á ostentar la luz de sus celajes, 
Luz que ya nunca se verá eclipsada. 

Y hoi que viste Carúpano sus galas 
Para obsequiar á su hijo el más amado, 
La fiíma tiende sus nevadas alas, 



1 00 DOCUMENTOS 

Proclamando esa paz que has cimentado, 
Pues para conservarla le señalas 
A\ héroe del Oriente, al fiel soldado. 

M. J, 



SONETO, 

DEDICADO A LOS BENEMÉRITOS GENERALES JOSÉ EUSEBIQ 
ACOSTA Y PEDRO VALLENILLA. 

Busca el guerrero la dudosa huella 
De la celebridad y de la gloria, 

Y acaso su esperanza es ilusoria 
Porque la suerte ciega la atrepella : 

Busca en la lucha la propicia estrella 

Y halla su luz fugaz y transitoria ; 
Busca una acción preclara y meritoria, 

Y encontrar suele el odio ó la querella. 

Mas al ver hoi en puestos tan honrosos, 
A Acosta y Vallenilla con fé pura 
Estrechados por vínculos preciosos : 

Mira en ellos la estrella que fulgura, 

Y á la sombra de bienes tan hermosos 
Disfruta sólo paz, dicha y ventura. 

M. J. 



• 



DISCURSOS 

PRONUNCIADOS EN FELICITACIÓN DEL GENERAL ACOSTA. 

Por la Escuela municipal de niñas de Santa Rosa, la seno- 
rita P. Espinoza : 

Señor ! 

El establecimiento á que pertenecemos no ha tenido un día 



DOCUMENTOS 1ÍM 



de mayor satisfacción que éste, en que venimos á tomar parte 
en el concierto de admiración y amor que os dedica el pueblo 
de vuestra cuna ; y venimos, señor, menos por cumplir con 
un deber, que movidas del entusiasmo que inspiran vuestro 
nombre y vuestra gloria ! 

Por donde quiera gozosa lo publica la Fama : grande en la 
guerra, por el heroísmo que habéis probado en numerosos 
campos de batalla ; grande en la paz, por el desprendimiento 
con que en ella siempre os señaláis ; grande, por vuestros lar- 
gos sacrificios para establecer el reinado de la libertad en el 
seno de la democracia; grande como pocos, porque como po- 
cos sabéis realzar vuestros merecimientos rindiendo culto al 
trabajo. Aun tenéis una grandeza mayor: que á los pueblos no 
cuesta vuestro encumbramiento una sola lágrima, y entre los 
mismos esplendores de la apoteosis todavía triunfa, brilla y 
edifica vuestra ejemplar modestia. 

También á una dicen todos, que hoi mismo á vuestra pru- 
dencia y admirable abnegación se debe en mucho que haya 
terminado la dolorosa noche de tiranía en que estaba hundida 
la patria, y que en su magestuoso horizonte luzca purísimo y 
brillante el iris bendito de la paz. 

He allí por qué tiene tan dulce influjo vuestro nombre: 
por qué se ama vuestra gloria y por qué venimos nosotras á 
presentar nuestras salutaciones, trayendo una ofrenda digna de 
vuestros méritos sí: los más ardientes y cordiales votos por- 
que en todo tiempo el genio del bien os asista guardándoos 
de la envidia tenebrosa é implacable enemigo de cuanto es 
bueno y grande; cubriéndoos con sus alas donde quiera que 
os impulse la lei providencial de nuestra suerte. 

Aceptad estos votos, señor, y así mismo acojed esta súplica 
que sale de lo íntimo de nuestros inocentes corazones; que 
mediante vuestra generosa y constante protección, Campano, 
que se enorgullece de llamaros hijo: que os quiere, os res- 
peta y admira, vea debidamente desarrollarse sus grandes ele- 
mentos de riqueza: que realice, señor, su brillante destino. 



El joven J. C. Vásquez, alumno de la Municipal de San- 
ta Rosa. 

Benemérito General ! 

Permitidme que os felicite á nombre de la u Escuela muni- 
cipal de Santa Rosa" y de nuestro Preceptor el señor Pedro 



192 DOCUMENTOS 



Medina por vuestro acendrado patriotismo y vuestras grandes 
virtudes republicanas, en este dia de regocijo popular. 

Mucho espera hoi la República ; pero más esperamos noso- 
tros, que vemos en el Ilustre Caudillo de Oriente el faro brillan- 
te de nuestro porvenir y las esperanzas de Venezuela. 

Compañeros ! demos con toda la fuerza de nuestro cora- 
zón un grito inmenso de entusiasmo : 

Viva el General Acosta ! 



El joven I. Fermin, alumno de la Municipal de Santa Ca- 
talina : 

Ilustre Ciudadano de Venezuela ! 

Mi digno preceptor el señor José Eugenio Reyes me ha es- 
cojido para felicitaros á nombre de la Escuela municipal de- 
Santa Catalina el d:a de vuestra llegada á Carúpano. 

El plantel á que pertenezco se compone de humildes hijos 
del pueblo, y yo, que soi uno de tantos, me siento lleno de 
entusiasmo al deciros que sois la esperanza de nuestras gene- 
raciones infantiles, la antorcha luminosa de nuestro porvenir. 

Así, digamos en coro : £ Viva el Caudillo de Oriente ! 



El joven Juan Aguirre por la que regenta el señor Martí- 
nez Mata : 

Señor General José Easebio Acosta : 

Como todo Carúpano, también nosotros sentimos contento 
y alegría por vuestra feliz llegada, y os presentamos nuestra 
salutación que el arte no puede embellecer á la verdad, por- 
que aun son pocos nuestros conocimientos ; pero que tiene 
toda la ingenuidad y pureza de nuestros infantiles corazones. 

La Providencia conserve vuestra vida y acreciente', Gene- 
ral, el honor y la gloria que os distinguen entre los grandes 
hijos de la Patria ! 



El joven J. M. Brito S., alumno del mismo plantel. 

General Acosta ! 

Los homenajes que Carúpano tributa hoi, y que lo elevan 
al nivel de los pueblos que más se han distinguido por las 
dotes de su inteligencia y patriotismo, no significan solamen- 



DOCUMENTOS Íí)3¡ 



te el testimonio de amor y admiración que rinde á uno de 
sus hiios más ilustres, sino que prueban con marcada elocuen- 
cia, que son y serán de hoi mas inquebrantables los vínculos 
que lo unen á vos. 

En efecto, General: este pueblo se siente encadenado á 
vuestra suerte y lo espera todo de vos.; no sólo porque seáis 
de los héroes cuyas proezas han hecho resonar las voces dé 
la Fama, sino porque vé en vos uno de los más dignos re- 
presentantes de los grandes y legítimos intereses del pais. 

El sabe que si en la guerra vuestro nombre simboliza la 
victoria, en la paz dais siempre los más nobles ejemplos de 
abnegación y desprendimiento. 

Hijo de uno de vuestros más leales amigos y sinceros ad- 
miradores, nada más natural que al dirijiros la palabra en 
esta ocasión solemne, al levantar mi débil voz aquí en este 
recinto en que oigo pronunciar vuestro nombre y enaltecer 
vuestros esclarecidos hechos con los acentos del más férvido 
entusiasmo, sienta palpitar mi corazón al impulso de las más 
dulces emociones. 

Yo os felicito, General, y me congratulo con Carúpano 
por la dicha que esperimenta de veros hoi en su seno des- 
pués de una larga ausencia y apenas consumada una evo- 
lución política en que habéis figurado en primer término y 
que ha puesto á Venezuela en posesión de sí misma, devol- 
viéndole su crédito y su dignidad. 



El joven R. Sánchez, alumno del Colegio Cagigal. 

Ilustre Caudillo de Oriente ! 

Escogido por mi amado maestro para dirigiros la palabra á 
nombre de mis queridos condiscípulos, cumplo con placer esta 
comisión, penosa para mí por mi insuficiencia; pero que me 
honra, porque es á vos á quien me dirijo, que sabréis discul- 
parme, y porque soi órgano de este joven plantel que ha na- 
cido apenas, y está mereciendo ya la honra de presentarse an- 
te uno de los más grandes héroes de la Patria. 

Señor! Cuando en el curso de nuestras tareas escolares lee- 
mos ú oimos de los labios de nuestro maestro, la historia de 
algún grande hombre; cuando columbramos la importancia de 
sus hechos ; cuando nos lo representa la fantasía ó nos parece 
verle según nuestra concepción, nos sentimos como fascinados 
por los reflejos de grandeza que nos parece ver despedirse de 
22 



194 DOCUMENTOS 



su rostro. (Aplausos.) Cuando resuenan en nuestros oídos los 
nombres de Washington, Miranda y el gran Bolívar.... esos 
se repercuten en nuestros corazones y nos estremecemos de 
emoción. (Aplausos.) Cuando oimos de los ancianas referir 
las impresiones que les causaba la presencia de Bolívar y los 
astros que le rodeaban, nos sentimos con envidia, porque el al- 
ma del hombre no puede olvidarse de su grande origen, y 
tiende hacia él y ama lo que se le asemeja, y simpatiza con 
sus tendencias. . . .y. . . .no puedo decir lo que me grita el co- 
razón, porque soi mui joven; pero comprendo, y vosotros, se- 
ñores, también comprendereis que es algo grande mui gran- 
de. (Aplausos y gritos de entusiasmo.) 

I Y será que sólo ciertas generaciones ó ciertos hombres 
estén destinados á contemplar y oir á los grandes de la tie- 
rra t Nó! 

Mañana en nuestra virilidad, referiremos á nuestros hijos 
que os vimos, que os hablamos ; referiremos vuestros hechos, 
vuestras glorias ; cantaremos vuestro nombre y divinizaremos 
vuestra memoria : y seremos objeto de su envidia, y ellos de- 
searán haber vivido hoi para tener la dicha inefable que tene- 
mos nosotros de contemplaros faz á faz, señor. (Aplausos.) 

Dichosos nosotros, que os vemos, que sentimos vuestros 
hechos y que apreciamos la gloriosa importancia de vuestros 
prestigios. 

El Colegio Cagigal se enorgullece con dirijiros la más cor- 
dial, la más sincera de las felicitaciones, y en desearos largos 
dias de vida, que serán otros tantos de gloria, para que en 
unión de vuestro amigo el Ilustre Jefe de la Nación, sigáis 
repartiendo beneficios, principalmente en esta ciudad que tie- 
ne la dicha de ser vuestra cuna. (Aplausos prolongados y gri- 
tos de entusiasmo). — He teeminado. 



El Sr. Gr. Cerisola, Vice-Cónsul de España, en represen- 
tación del Cuerpo Consular. 

Benemérito General José JEusebio Acosta. 

El honorable Cuerpo Consular de esta ciudad os dá la 
bienvenida y os felicita también por la espléndida recepción 
que os hace vuestro pueblo natal. 

Servios aceptar así mismo el distinguido aprecio y alta 
consideración en que os tiene, como buen ciudadano y dig- 
no representante del Ilustrado Gobierno de la Nación Vene- 
zolana en el Oriente. 



DOCUMENTOS 195 



El Sr. L. Al varado, Presidente del Concejo Municipal de 
Benítez. 

Ciudadano General José Eusébio Acosta, ínclito Caudillo 
de Oriente ! 

Benítez, aquel Departamento cuyo nombre es de grata 
recordación para vos y que os debe su reciente autonomía, 
ha sentido gran júbilo al propalarse la plausible noticia de 
que Carúpano seria visitado por su heroico hijo ; y el Con- 
cejo Municipal de aquella sección, intérprete de los sentimien- 
tos del pueblo que le ha confiado la misión de representar- 
le, ha dispuesto que la comisión de su seno, que tenéis 
presente, venga á felicitaros, á invitaros á que honréis con 
vuestra presencia á aquellos lugares, y á manifestaros la ad- 
hesión que siempre os ha profesado y que se aumenta cada 
«lia, con tanta más razón hoi que habéis contribuido con 
vuestro poderoso contingente á darnos la deseada paz que tanto 
necesitamos para la dicha y engrandecimiento de Venezuela. 

Aceptad, General, la felicitación de Benítez, con la sin- 
ceridad que ella es dirijida. 

El Sr. Ignacio Marcarlo, Orador de li Logia "Virtud Premiada.'' 

Respetable y a.'. li.\ José E. Acosta. 

Siento especial satisfacción en cumplir el encargo con que 
la Resp.*. Log.\ ''Virtud Premiada" me ha honrado en unión 
de su Ex-Venerable y de sus Vigilantes, para felicitaros por 
vuestra venida á esta ciudad, que, orgullosa de ser vuestra 
cuna, os recibe con las demostraciones de júbilo y admira- 
ción que cumplen á vuestros altos merecimientos. 

Esta felicitación es tanto más sincera, cuanto que puede 
asegurarse que este espléndido homenaje que el patriotismo 
rinde á vuestras altas dotes, es la espresion de la voluntad 
unánime de los habitantes de este Oriente; pues aun los po- 
cos que han dejado de tomar parte en estos actos espontáneos 
del entusiasmo público, no pueden menos que aplaudirlos en 
su voluntario retiro: tal ha sido la aprobación que ha mere- 
cido vuestra conducta ennobleciendo y elevando cada vez más 
vuestra figura política, que tantas simpatías tiene ya conquis- 
tadas en toda la República. 

La Resp.'. Log.\ "Virtud Premiada" hace votos al G.\ 
A.-. D.-. U.\ para que, conservando la paz que disfrutamos, 
y á la cual habéis cooperado tan eficazmente, identificado en 



106 DOCUMENTOS 



ideas y propósitos con el Ilustre Americano, eminente repú- 
blico que felizmente rije los destinos de la Patria, lleguéis 
por el honroso camino que os habéis trazado, al alto puesto 
de que os hacen digno vuestras virtudes cívicas. 



El señor" A. Lyon, en representación del Club de Amigos : 
Ciudadano General Acosta. 

El Club de Amigos, que tenemos la honra de represen- 
tar aquí, os felicita por vuestra feliz llegada á esta ciudad. 

Tiempo hacia que esta sociedad, compuesta de jóvenes 
amantes del progreso, deseaba hallar una ocasión como ésta 
para significaros los sentimientos de profundo respeto y sim- 
patías que tiene por vos, que os habéis captado el sincero 
aprecio de vuestros conciudadanos, distinguiéndoos por las 
virtudes eminentemente republicanas que os adornan. 

Y hoi que Curúpano, la dichosa ciudad que tiene á tanta 
honra ser la cuna de tan modesto varón, os recibe con los bra- 
zos abiertos, nuestra satisfacción es mayor, porque dice muí 
alto del que siempre ha sabido defender las libertades patrias 
con su consagración á servirla y su pericia como capitán de 
sus ejércitos. 

Vuestros méritos os hacen acreedor á todo género de aca- 
tamiento ; llenáis muchas páginas en la historia patria 5 ella 
añadirá una más : la de esta gran ovación que os hacen vues- 
tros hermanos y compañeros; y si la fortuna os sigue son- 
riendo, y llegáis en marcha triunfal al primer puesto de la Na- 
ción, á que tenéis derecho por mil títulos, aceptad las congra- 
tulaciones del Club de Amigos, que desearia haceros la es- 
colta en el camino del progreso, para más gloria de este sue- 
lo tan querido, que os ama y que os desea mayores y más 
preciados triunfos en vuestra carrera pública. 



El Sr. G. Cerisola, en representación de la Sociedad de 
Artesanos. 

Benemérito General José E. Acosta. 

' La Sociedad de Artesanos de esta ciudad, á la que tene- 
mos la honra de pertenecer como miembros honorarios, nos ha 
comisionado para saludaros y felicitaros también en su nom- 
bre, por vuestra venida á Carúpano. 

Nos es tanto más grato cumplir esta conrsio'n cuanto que 



T)OOTJ1VIENTOS .107 



estamos penetrados de que la numerosa Sociedad de Artesa- 
nos, compuesta de honrados y laboriosos vecinos, siente el mis- 
mo regocijo que anima á vuestro pueblo natal al dar verda- 
dera prueba del aprecio en que tiene vuestras cualidades, co- 
mo ciudadano y Delegado del Ilustre Americano General An- 
tonio Guarnan Blanco en el Oriente de la República. 



VISITA 

DEL GENERAL ACOSTA 

AL DEPARTAMENTO BENITEZ. 



Al amanecer del martes, I o del corriente salió de Carú- 
pa.no el Benemérito General José Eusebio Acosta, acompañado 
de su Jefe de Estado Mayor, General Pedro Vailenilla, del 
personal de la Secretaría y de numerosos ciudadanos, que vo- 
luntariamente quisieron hacerle séquito. Al llegar ií " Que- 
brada Seca" hermosa posesión de los Sres. José Franceschi y 
C? fué obsequiado con un expléndido almuerzo y otras de- 
mostraciones de regocijo. 

Allí esperamos á que el sol declinase un tanto ; á pocos 
instantes llegó la Diputación del Pilar acompañada de muchos 
ciudadanos, y juntos seguimos marcha para la cabecera del 
Departamento " Benítez." En el curso del camino el Gene- 
mi Acosta fué objeto de sencillas pero elocuentes demostra- 
ciones de cariño. No habian trascurrido treinta minutos cuan- 
do entrábamos al Pilar en medio de un pueblo entusiasmado 
que daba Víctores á la libertad, al progreso, al Ilustre Ame- 
ricano, al Encargado del Ejecutivo Nacional, Doctor Diego 
Bautista Urbaneja, á los Generales Acosta y Vailenilla, y los 
demás adalides de la Reivindicación. 

Describir la manera como los habitantes del Pilar adorna- 
ron las casas, calles y plaza del pueblo, es empresa superior á. 
nuestra pobre inteligencia. Creíase uno trasportado al mundo 
de los efectos sin sombras ; en cada rostro, en cada sonrisa, 
en cada palabra, se veia la ingenua expresión del alma gozo- 
samente impresionada por un acontecimiento insólito en la vi- 
da de los pueblos que, como el Pilar, llevan la vida honrada 
del trabajo; aman la paz, porque á su sombra es que fructi- 



198 DOCUMENTOS 



íican y prosperan las industrias, y cobran raudo vuelo la agri- 
cultura y el comercio. 

Frente á la Logia se extendía una bambalina donde se 
leia la siguiente inscripción : 

La JRespr. Log.\ u Sol de Paria" se une al regocijo públi- 
co para felicitar al Ilustre Hermano José Ensebio Acosta. 

En el trayecto de la carrera aparecían multitud de arcos, 
muchos de ellos formados con vistosas palmas, vestidos con 
graciosa galanura y con las flores que á manos llenas prodiga 
nuestra fecunda zona. En ellos habia inscripciones varias, que 
la premura del tiempo no nos permitió recojer. 

En la calle de la u Libertad" lucia otra bambalina con el 
siguiente mote : El Departamento Bcnítez rinde modesto home- 
naje al heroico hijo de Carúpano, Caudillo de Oriente, General 
José Ensebio Acosta. 

En la plaza se levantaba elegantemente un templete ador- 
nado con cortinas de diversos colores, guirnaldas y banderas 
de varias nacionalidades. En las comizas y en el zócalo de 
dicho templete se leian entre otros los siguientes pensamientos : 

Acosta, insigne guerrero: tu principal mérito lo constituyen 
tu modestia, tu desprendimiento y tn amor al trabajo. 

Acosta y Vallenilla simbolizan la pas. 

Loor al conspicuo hijo de Carúpano. 

En la calle u Lcvel" otra bambalina decia: 

Amor y Gloria al invencible Acosta y al intrépido Vallenilla. 

El concurso iba de instante en instante aumentándose 
considerablemente ; los fuegos artificiales cruzaban la atmós- 
fera en diversas direcciones ; la detonación de la fusilería, las 
campanas echadas á vuelo, los Víctores, las aclamaciones, todo, 
todo demostraba que el entusiasmo habia llegado á su colmo. 
Era el momento en que el Benemérito Caudillo Oriental 
entraba á la espaciosa casa que de antemano se le tenia pre T 
parada. Todos conocen la caballerosid¿id y galantería que dis- 
tinguen al amabilísimo joven francés Santos Erminy para que 
nos detengamos á decir que aquella era su morada ; y que 
fué él quien en primer término dirijió los obsequios que de- 
bían hacer más grata la acojida que se daba al General 
Acosta, á su digno Jefe de Estado Mayor, General Pedro 
Vallenilla y á su numerosa comitiva, teniendo para ello la- 
activa cooperación de los jóvenes Al varado, Dautant y Mattei, 



DOCUMENTOS 11)0 



que ayudaron eficazmente á Erminy en el propósito de que 
la recepción fuese tan expléndida, cuanto lo permiten los me- 
dios de que se puede disponer en pueblos incipientes como 
los del Interior de Campano. Desmontado el General Acosta 
y su séquito, penetró en el salón para recibir allí las feli- 
citaciones de bienvenida de numerosos ciudadanos de los di- 
versos matices políticos, y de los extrangeros, que han hecho 
de este pais su segunda patria, y que junto con los vene- 
zolanos contribuyen á estas solemnidades, porque son las fies- 
tas de la Paz. Dicho salón estaba convenientemente adorna- 
do ; en la testera, el Escudo de Venezuela coronado con el 
retrato del Libertador y adornado con colores y trofeos ; á 
la derecha el del Ilustre Americano, y á la izquierda el del 
General José Eusebio Acosta; á la derecha del Salón un ac- 
ta de la Independencia, y á la izquierda el decreto de hono- 
res del Ilustre Concejo Municipal del Departamento Benítez 
al General Acosta, perfectamente caligrafiado ; al frente una 
cinta, gallardamente estendida sobre la pared, con la inscrip- 
ción siguiente : 

u El Departamento Benítez saluda en el Benemérito General 
José Eusebio Acosta, á su Caudillo y su Protector" 

Debajo, un retrato del Regenerador de Venezuela, Ge- 
neral Guzman Blanco, en el momento en que saluda á los 
Representantes de la Nación. 

A los lados, dos escudos artísticamente embellecidos, en 
cuyo centro se leian los nombres de los Generales Acosta 
y Vallenilla. 

A las 5 P. M. tuvo lugar un suntuoso banquete, animado 
con diferentes brindis y discursos. 

En la noche el Pilar presentaba una agradable pespectiva 
visto desde el altosano de la Iglesia ; dándole magnífico real- 
ce la infinidad de farolillos de caprichosas formas y colores 
que alumbraban sus calles y la multitud de fuegos y fogatas 
que ardian por doquiera. 

Era el momento en que una comisión del Ilustre Conce- 
jo Municipal de Benítez, presidido por el Coronel de Ingenie- 
ros Enrique Pérez, presentaba al General Acosta una breve 
é ilustrada Memoria, en que aquella Corporación expone á 
grandes rasgos los cuantiosos elementos con que los pueblos 
de dicho Departamento cuentan para realizar su brillante por- 
venir, y la esperanza que abrigan de que el Gobierno Na- 
cional, en posesión de tales datos, contribuya al desarrollo de 
esos inmensos gérmenes de riqueza. Dicha Memoria fué acom- 
pañada por un muí espresivo discurso del señor Coronel Pérez, 



200 DOCUMENTOS 



al que contestó el General Acosta con mui halagadoras es- 
presiones, que el patriotismo aplaudió fervorosamente. 

Al amanecer del dia siguiente se continuó para la parro- 
quia de Guárannos, residencia del Coronel Enrique Pérez, 
donde fué recibido el ínclito Caudillo con cumplidas demos- 
traciones de sincera adhesión : en la casa del indicado Co- 
ronel Pérez la señorita Eustoquia Bello felicitó á los Gene- 
rales Agosta y Vallenilla, ofrendándoles un ramillete de flo- 
res, y haciendo votos por que la paz y la concordia reina- 
ran inalterables para gloria y prosperidad de aquellas co- 
marcas. De allí se siguió á la casa del señor Crispin Mar- 
cano, en donde fué el General Acosta obsequiado ; siguiendo 
luego á la morada del joven Rigual donde recibió idéntica 
demostración de simpatía. En la calle principal lucian varias 
bambalinas, entre ellas una que decía: 

li Acosta, el Departamento Benitas se siente orgulloso con fu 
visita" 

Desde ese punto empezaron á incorporarse muchos ciuda- 
danos que venían de Tunapui á hacer compañía al General 
Acosta. La recepción que este pueblo tributó al Benemé- 
rito Caudillo Oriental fué por demás satisfactoria, y no 
haríamos, con pocas variantes, sino copiar cuanto hemos di- 
cho con respecto al Pilar. Cordialidad esquisita, esmerada 
complacencia, demostraciones de profundo afecto, votos sin- 
ceros y fervientes por la paz, lisonjeras esperanzas de bie- 
nestar futuro para esas riquísimas comarcas ; he aquí el sen- 
timiento que animaba todos los corazones. 

El señor Fabiani obsequió con un esquisito almuerzo al 
General Acosta, su Jefe de Estado Mayor, y una parte de 
la comitiva, recibiendo igual obsequio del señor Jesús Maria 
Pérez y de otros los demás que acompañaban á aquellos 
Jefes. 

Por la tarde regresamos al Pilar, y habiendo manifestado 
el General Acosta su deseo de visitar las minas de azufre 
de Chaguaramas, salimos en la mañana del otro dia, encon- 
trando en el trayecto muchos de los sencillos habitantes de 
aquellos lugares, que aprovechaban la ocasión para significar 
al General Acosta el placer que su vista les causaba. En 
el caserío de Santa Tecla se improvisaron arcos de palmas 
adornados con frutas y flores de diversas parásitas. 

Visitamos los " Azúfrales " causándonos verdadera admi- 
ración el fenómeno que allí se verifica, cual es el agua que 
surje á la superficie de la tierra, cuyo intenso grado de ca- 
lor no pudimos apreciar por falta de instrumentos adecuados} 



Documentos 



y la portentosa creación del azufre que brota cu Jlor, y que 
da una idea de la riqueza de dichas minas. 

Allí fué excitado el G-eneral Acosta á pasar á la Ha- 
cienda denominada " Carlota >", propiedad de los hermanos 
Alvarado, donde se le tenia preparado un almuerzo. No 
había trascurrido una hora cuando nos encontramos en diclnt 
hacienda, en donde fuimos recibidos con la más espresiva 
cordialidad. A poco se sirvió el almuerzo anunciado, que 
puede llamarse expléndido, en cuyo acto reinó la más fina 
complacencia, haciendo de anfitriones los jóvenes Alvarado, 
Erminy y Dautant. 

Se pronunciaron varios brindis. El General Acosta brin- 
dó por la juventud, esperanza del porvenir; el General Va- 
llenilla, por la pronta realización de la Carretera que ha de 
unir los Departamentos Bermúdez y Benítez ; el Doctor Be- 
nitez, por el progreso de los pueblos del Departamento; el 
Doctor Carrera, por que la unión de Acosta y Vallenilla sea 
fecunda en bienes para el Oriente; Pérez, Erminy, Alvarado 
y Dautant, por la paz y la prosperidad de la República ; 
el General Palacios, por las conquistas del partido liberal ; 
el General José María Brito, por el patriotismo de Carúpano, 
y otros brindis más que seria prolijo enumerar. 

Dos horas después emprendimos el regreso para el Pilar, 
donde el apreciable joven Federico Dautant obsequió al G-e- 
neral Acosta con una comida tan agradable como lo había 
sido el almuerzo. 

El 4 á las 8 A. M. resolvió el General Acosta regresar á 
Carúpano, para concurrir á la invitación que el patriota y 
decidido pueblo de Rio Caribe le hiciera dias antes. 

Si significativas fueron las demostraciones que el Gene- 
ral Acosta recibió en su visita al Interior, no lo fueron me- 
nos las que se le rindieron á*su regreso á Carúpano, mere- 
ciendo especial mención las que le tributaron los encarga- 
dos de la casa de los señores Franceschi en " Quebrada Seca." 

Humildes cronistas, sólo hemos pretendido dar en estas 
mal pergeñadas líneas una idea incompleta de la magnífica 
ovación con que el Departamento Benítez ha querido justa- 
mente honrar al distinguido hijo de Carúpano, Ilustre Caudi- 
llo Oriental, para darle una prueba espléndida de expontá- 
nea adhesión y del acendrado afecto de estos pueblos que vin- 
culan en él su porvenir. 

El Corresponsal. 
Pilar, Julio 5 de 1879. 
23 



202 DOCUMENTOS 



EL GENERAL ACOSTA EN RIO CARIBE. 



Mientras recibimos del Departamento Arismendi la ofreci- 
da revista ,de los actos populares que se tributaron en Rio 
Caribe al Delegado Militar, queremos anticipar á nuestros 
lectores de la República la noticia de que ellos fueron es- 
pléndidos, no sólo por la suntuosidad de los diferentes obse- 
quios que al General Acosta, al General Vallenilla, al 
General Palacios, al Doctor Benítez, á los oficiales del Estado 
Mayor General^ y á los numerosos ciudadanos que partieron 
de aquí en compañía suya se dedicaron, sino también por 
la alegría y entusiasmo de la ciudadanía de aquella importan- 
tísima población. 

Fuera de la falúa de la Aduana de este puerto, en que 
partió el General Acosta y su Jefe de Estado Mayor General , 
veintiocho piraguas formaban el convoi, embanderadas todas 
y lanzando en todo el trayecto fuegos artificiales y entusiastas 
Víctores, hasta la llegada á Rio Caribe, que se verificó á las 
ocho de la mañana del lunes & de este mes. 

En esta visita acompañó al Caudillo oriental nuestra en- 
tusiasta Banda Porvenir, que contribuyó á hacer más gratos 
los dias pasados en Rio Caribe, en donde se prodigaron las 
más expresivas manifestaciones de júbilo popular. 

Entre los más notables . obsequios ofrendados al General 
Acosta, á su digno amigo el General Vallenilla y á los demás 
ciudadanos de su comitiva, señalaremos en primer lugar el 
gran banquete dado por los ciudadanos riocariberos y el obse-* 
quio particular dedicado por el Dt\ A. J. Sotillo á nuestro 
Ilustre Jefe, al cual concurrieron muchas personas notables y 
en el que reinó la mayor cordialidad. 

Plácenos también decir que en toda esa magnífica festivi- 
dad no hubo ni siquiera la menor sombra que empañar pu- 
diese el presente con mengua del porvenir. Viéronse allí los 
hombres de más significación del Departamento, nacionales y 
extranjeros, unidos todos con el vínculo poderoso de la fé co- 
mún y la esperanza inquebrantable que inspira el General 
Acosta, y entre los más conspicuos de aquella localidad, cúm- 
plenos mencionar al acreditado liberal y honradísimo ciudada- 
no Salvador Lairet, que fué uno de los primeros en visitar al 
General Acosta, y á quien este Jefe acogió con la distinción 
que merecen siempre la virtud y el patriotismo. 

Dos dias duraron las fiestas de Rio Caribe, y al cabo de 



DOCUMENTOS 203 



ellos volvió el Jefe de Oriente á Carúpano con toda su co- 
mitiva. Fué aquí recibido con salvas de artillería; la ciudad 
se engalanó para verle pasar; el pueblo acudió á su encuen- 
tro; y entre las detonaciones del cañón, los fuegos artificia- 
les y las armonías de la Banda Porvenir, que vino tocando 
desde Rio Caribe hasta este puerto, por espacio de tres horas, 
llegó el General Acosta á su morada, aclamado siempre con 
incesante ardor por todos los campaneros, 



SONETO 

pEDXCADO AL BENEMÉRITO GENERAL JOSÉ EUSEBJO ACOSTA. 

— • 

Entre lujosas y grandes ovaciones 
Acosta, héroe invicto, ya has entrado 
Al suelo que tu valor ha libertado 
En críticas, diversas situaciones. 

Llenos de gratitud los corazones, 
El pueblo te saluda entusiasmado, 
Y tu nombre en la historia colocado 
Será á la par de célebres campeones. 

Tus glorias, tus virtudes, tu civismo, 
Cualidades que adornan tu persona; 
Tu probado y acendrado patriotismo, 

En tu frente han puesto una corona : 
Corona que al guerrero generoso, 
No podrá arrebatarle el envidioso. 

Rio-Caribe, Julio 6 de 1S79. 

Francisco de P. Guerra. 



EN EL HOTEL NACIONAL. 

Entre los diferentes materiales destinados á nuestro núme- 
ro anterior quedó omitido involuntariamente, y por efecto de 
la premura con que se elaboró aquel, el interesante brindis 



1Í04 DOCUMENTOS 



del General Pedro Vallenilla en el banquete que se dio en 
esta ciudad al ínclito Caudillo Oriental. Lo publicamos hoi 
con muchísimo gusto, esperando que tanto nuestro distinguido 
amigo el General Vallenilla, como nuestros lectores, disimula- 
rán esta falta, debida á las circunstancias mismas de las fies- 
tas del dia, que aún duran aquí. 

Diremos también que en esa ocasión habló el señor Ma- 
teo Guerra MarcanO con su patriótica elocuencia de siempre, 
en honor del General Acosta, é identificado con los sentimien- 
tos de los concurrentes, sintiendo no poder reproducir sus pa- 
labras por carecer de las necesarias apuntaciones. 

Brindis del General Vallenilla : 

Por el feliz acierto del Ilustre Americano, elijiendo al Be- 
nemérito General Acosta, para desempeñar la Delegación mi- 
litar de los cinco Estados Orientales, en cuyo ejercicio, no lo 
dudéis, sabrá conservar la armonía entre todos los ciudada- 
nos, sin excepción de partido, y podrá responder de la tranqui- 
lidad del Oriente, ayudado fervorosamente por los hombres de 
buena voluntad que tenemos la honra de acompañar de la 
mejor buena fé y sin reserva alguna al digno Caudillo oriental. 

Brindo, señores, por la paz de la República, por el pron- 
to regreso á la Patria del Ilustre Americano, por el Encarga- 
do del Ejecutivo Nacional, que con tanto tino y acierto diri- 
je la nave del Estado, y por el Delegado Militar de Oriente, 
mi Jefe y amigo, el General José E. Acosta. 



PARTIDA PARA CÜMANÁ. 



En el vapor paquete francés sale hoi para Cumaná el De- 
legado militar de Oriente, en unión de su apreciabilísima se- 
ñora. • 

Le acompañan el General Vallenilla, el Dr. B. Benítez, los 
Generales Félix Palacios, Antonio Russian, Dr. J. J. Carrera 
y Manuel María Alonzo. 

Van también una comisión del Concejo Municipal de este 
Departamento, compuesta del Dr. Aníbal Dominici, Presiden- 
te de dicha corporación, Doctor J. M. Ymery Russian, Vice- 
presidente, de los Concejales General Ignacio Marcano y Fran- 



DOCUMENTOS 203 



cisco A. Carrera Mayz y coronel Luis Molinar, secretario ; una 
comisión del Concejo Municipal de Benítez, compuesta de los 
ciudadanos José Miguel Marcano y José María Mattei y otra 
comisión de la Municipalidad de Arismendi compuesta de los 
ciudadanos Luis Grisanti y Pedro Félix Gómez. 

Y marcha asimismo haciéndole compañía la Banda Por- 
venir, con los jóvenes siguientes: Directores Aurelio y José 
Ramón Lyon, Policarpo Gómez, José Antonio Lyon, José 
Manuel Suniaga, Juan A. Orsini, José Lyon, hijo, José E. 
Reyes García, Andrés Escobar, Enrique Jiménes, José Vicen- 
te Pavan, Atanacio Caballero, (incorporado recientemente) Ni- 
canor Ramírez, Manuel López y Wenceslao Cabrera, faltando dos 
miembros, por hallarse el uno ausente y el otro impedido. 

Deseamos que el General Acosta vuelva pronto á Carú- 
pano, como lo ha ofrecido, y pedimos al cielo que sea para 
todos feliz este viaje á la simpática ciudad del Manzanares. 



EL CONCEJO MUNICIPAL DEL DEPARTAMENTO BENITEZ. 

Considerando : 

Primero : Que esta sección del Estado ha tenido á gran 
honra la importante visita que le ha hecho el Benemérito Ge- 
neral José Eusebio Acosta, delegado Nacional de los Estados 
Orientales. * 

Segundo : Que es un deber de esta Corporación mani- 
festarle la gratitud con que tiene empeñada la ciudadanía del 
Departamento por las muestras de distinción que en todo 
tiempo le ha dispensado, 

Acuerda : 

Art. I o Diputar á los Ciudadanos Enrique Pérez y José 
María Mattei para que, tan pronto como el Delegado Nacio- 
nal en Oriente designe el dia de su salida de Cariipano, se 
trasladen á aquel puerto y le acompañen hasta el lugar de 
su residencia. 

Art. 2 o Los gastos que ocasione la diputación serán de 
cuenta de las rentas municipales del Departamento. 

Dado en la sala municipal en el Pilar, á 9 de Julio de 
1879.— 16? y 21? 

El Presidente, Leandro Alvarado. 
El Secretario accidental. Francisco A. Vásquez. 



206 DOCUMENTOS 



Estados Unidos de Venezuela. — Estado de dimana. — Pro^ 
sidencia del Concejo Municipal del Departamento Benítez. — » 
Pilar, Julio 11 de 1879.-16° y 21? 

Ciudadano General José Ensebio Acosta, Delegado del Go-? 
hiemo Nacional en los Estados de Oriente. — -Car ú paño. 

El Concejo Municipal de este Departamento, que tengo el 
honor de presidir, en sesión extraordinaria del nueve de los 
corrientes acordó diputar á los ciudadanos Enrique Pérez y 
José María Mattei, para acompañar á U. en su regreso al lu-? 
gar de su destino. 

En esta manifestación, que es para nosotros un deber, se 
servirá U. ver la sincera prueba del alto aprecio y respeto 
que á IL profesan los pueblos de Benítez. 

Dios y Federación. 

Leandro Alvarado. 

Nota. — En lugar del señor Enrique Pérez ha sido nombra-? 
do á última hora el señor José Miguel Marcano, por enfer- 
medad de aquel. 



RECEPCIÓN 

DEL GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA 

EN EL DEPARTAMENTO AEISMENDJ. 



Tan pronto como se supo el arribo á Carúpano del Be- 
nemérito General José E. Acosta, el Concejo Municipal de es- 
te Departamento diputó la comisión de que trata el decreto 
fecha 15 de Mayo último, y cumpliendo aquella su cometido 
regresó inmediatamente trayéndonos la fausta nueva de que el 
Delegado Nacional habia accedido con su acostumbrada cor- 
tesía á la excitación que se le hizo de visitarnos. 

Inmediatamente, y como tocados de una chispa eléctrica, 
todos los riocariberos manifestaban en sus semblantes el gran 
entusiasmo que se desprendia de aquel feliz acontecimiento ; 
por doquiera reinó desde entonces la alegría convidándose mu- 



DOCUMENTOS 20Í 



tuamente para el común festín, preparando las banderas, bam- 
balinas y toda clase de ornato; y mientras las autoridades 
tomaban las disposiciones del caso, el pueblo se entregaba al 
regocijo, dejando oif detonaciones de fusilería y quemando 
fuegos artificiales por todas partes para simbolizar de esta ma- 
nera la doble condición del Ilustre Huésped, de guerrero y de 
hombre popular. El Presidente de la Junta Directiva, ciuda- 
dano Andrés Franceschi, dispuso que las comisiones empren- 
dieran sus diferentes encargos, de acuerdo con el programa 
sancionado, y en efecto se procedió al arreglo de la Sala Mu- 
nicipal, de la Alameda pública y de las capillas del Carmen y 
del Calvario, en lo que desplegaron toda su actividad los ciu- 
dadanos Juan Bautista Ghersy, José Gervasio Sotillo, Santia- 
go A. Gómez, Pedro María Arismendi, José M. Villegas y los 
miembros de aquellas sociedades. Ya anticipadamente el ciu- 
dadano Eduvígis Rosal, Subprefecto, habia hecho asear con es- 
mero todas las calles de la población. 

Llega, pues, la víspera del deseado dia, y todas las pira- 
guas surtas en el puerto, se aprestan, y enarboladas conve- 
nientemente emprenden viaje á Carúpano como treinta de 
ellas, mui bien tripuladas, yendo á su bordo el General Eu- 
sebio Yánes y gran número de ciudadanos. 

A las cinco de la mañana siguiente, todo el trayecto que 
forma la playa de este puerto de un estremo á otro estaba 
ocupado por numerosos grupos de personas de ambos sexos : 
los buques fondeados en la rada ostentaban en sus mástiles 
desde el dia anterior el pabellón nacional. A las siete y me- 
dia a. m. se divisa el bulto de una pequeña embarcación en 
la que todos fijábamos la vista ansiando su llegada por creerla 
mensajera de algún asunto importante. En efecto, atraca anun- 
ciándonos que se acercaba la escuadrilla ciudadana, que hacia 
compañía á la falúa que conducia al denodado Caudillo de 
Oriente. Desde ese instante empiezan de nuevo los fuegos 
artificiales, redoblándose al vislumbrarse la descollante figura 
del General Acosta; tanto más se acercaba, más se nota- 
ba el entusiasmo general, hasta que pisó nuestro suelo en me- 
dio de una muchedumbre que se disputaba la delantera para 
saludarlo ; y seguido del cortejo que encabezó la " Banda 
Porvenir" de Carúpano, se detuvo un rato en una casa de 
campaña vestida con caprichosas cortinas, situada en la Ala- 
meda pública, que como dijimos antes, estaba alegóricamente 
decorada. 

Los cañones montados en las alturas denominadas " El Car- 
men " hicieron la salva correspondiente. 

De allí se dirijió á la casa del señor Vicente Grisantf 



208 documentos 



que eligió para su morada, cuya larga distancia, bellamente 
engalanada con hermosos pabellones nacionales y extrangeros, 
no dejó nada que desear. 

Todo ese dia estuvo recibiendo visitas y felicitaciones sin 
distinción de círculos ni colores políticos y sin otro estímulo 
que admirar las dotes que le adornan como Gran Capitán : á 
las 7 p. m.s. fué invitado por una comisión de la Municipali- 
dad, compuesta de los Concejales Antonio L. Sarabia y Luis 
Grisanti .que debían conducirlo á la sala donde lo esperaba 
aquella Corporación para la recepción oficial, 37- acompañado 
del General Pedro Vallenilla, la respectiva oficialidad del Es- 
tado Mayor y la concurrencia de personas respetables que le 
rodeaban, llegó entre Víctores y demostraciones entusiastas al 
local indicado, ejecutando la "Banda Porvenir " la marcha ti- 
tulada Himno Triunfal. El Presidente del Concejo, ciudadano 
Luis F. Franceschi le cedió el asiento, quedando él á su iz- 
quierda y el General Vallenilla á la derecha: un rato des- 
pués se puso de pié este funcionario y le dirijió en breves pe- 
ro lucidas palabras el saludo de orden, que contestó patrióti- 
camente el General Acostar otros discursos que se sucedie- 
ron finalizaron el acto. 

En este estado, y reunida como estaba la Sociedad Juven- 
tud Progresista, en el piso bajo del edificio referido, dos de 
sus miembros se presentaron para hacerle compañía al bajar, 
porque lo esperaban en aquel recinto : fué conducido al asien- 
to que le estaba destinado, y el Presidente y algunos socios- 
le dirijieron afectuosas palabras de reconocimiento, significán- 
dole también el contento de que estaban poseidos por su vi- 
sita á esta ciudad ; y se retiró en medio de un alborozo sin 
igual y Víctores al Ilustre Americano, á él y demás jefes de 
la Reivindicación. 

A las 8 a. m. del otro dia fué visitado por una comisión 
importante de la respetable Logia Estrella del Paria, presidi- 
da por el Doctor Antonio José Sotillo, el que lo felicitó en 
un elocuente discurso que le fué retribuido debidamente; y 
continuaron las salutaciones particulares hasta las seis p. m. 
en que fué obsequiado por el comercio con un banquete de 
ochenta cubiertos, dirección que*corrió á cargo del señor An- 
tonio L. Sarabia. Ahí hubo varios brindis populares por los 
señores José María Guerra, José María Barea, Dr. Alberto 
Guerra, Generales Pedro Vallenilla, Félix Palacios, Dr. Bal- 
domcro Benítez y Aurelio Lyon, que no podemos reproducir 
por carecer de las apuntaciones necesarias; sólo recordamos 
con orgullo algunas palabras del General Vallenilla, y son : 
"Brindo por el Departamento Arismendi, el primero que se- 



documentos 200 



,, lanzó al movimiento Reivindicador correspondiendo (i las dis- 
? j posiciones del Jefe de Oriente, General José Eusebio Acosta." 
De los pensamientos que aparecieron en los trasparentes 
y bambalinas recomendamos los siguientes: 

Al verdadero sostenedor de los derechos de su patria, Ge- 
neral José Eusebio Acosta. 

La sociedad "Flor de la Juventud' 1 '' al denodado Caudillo del 
Oriente. • 

A José E. Acosta, militar sin tacha. Bio Caribe al Ge- 
neral José E. Acosta. 

Bio Caribe, admirador de tus glorias, te saluda, invicto 
Acosta. 

La Besp.\ Log.'. "Estrella del Paria,' 1 '' número 25, al Ge- 
neral J. E. Acosta. 

La sociedad "Juventud Progresista de Bio Caribe" al Bene- 
mérito General José E. Acosta. 

Al laborioso ciudadano José E. Acosta. 

Concluyeron estas fiestas del patriotismo con el regreso 
del G-eneral y su comitiva de carupaneros y riocariberos, y 
quedando este pueblo satisfecho porque se le presentó la opor- 
tunidad de dar una prueba más de su decidida adhesión al 
hombre de todas sus épocas. 

Rio Caribe, Julio 10 de 1879. 

Varios ciudadanos. 



DISCURSO 

del Presidente del Concejo Municipal, ciudadano Luis F. FrancescJii. 

Benemérito General José E. Acosta. 

La Municipalidad del Departamento se complace al salu- 
daros en su propio seno : y os felicita cordialmente á nom- 
bre de los pueblos que ella representa. 

Habéis querido honrarnos con vuestra visita, y nosotros os 
recibimos con amor y gratitud. 
24 



210 DOCUMENTOS 



Ya lo veis, General: este numeroso concurso de ciudadanos, 
esos Víctores y aclamaciones del pueblo, la ciudad toda que 
viste sus galas para recibiros, os demuestran palpablemente 
la gran simpatía que esperimentamos por vos y el entusias- 
mo y admiración que nos inspiran vuestras glorias. 

Héroe de la libertad, soldado del derecho, sustentáculo de 
la paz : bajo vuestra firme y poderosa ejida, la democracia 
impera, toma su asiento el orden, y la virtud y el trabajo 
ostentan» opimos frutos. Por eso, doquier que se oye vuestro 
nombre, el pueblo entona himnos de alabanza y bendice agra- 
decido la mano bienhechora que le prodiga beneficios. 

Os retribuiremos vuestra honrosa visita, General, procuran- 
do haceros gratos, mui gratos los pocos dias que perma- 
nezcáis entre nosotros ; y si logramos llenar este deseo, col- 
mado quedará nuestro contento. 



Discurso del Ciudadano concejal Luis Grisanti, 



Generales José E. Acosta y Pedro V "attenilla. -Ciudadano Presi- 
dente y demás miembros del I. C. M.— Señores. 

A despecho de mi notable insuficiencia, tengo que cumplir 
con el sagrado deber de felicitar al General Acosta, Delegado 
Nacional de Oriente. 

Benemérito General, obrero y sostenedor incansable del 
edificio democrático que constituye la verdadera nacionalidad 
venezolana: mi pequeña figura apenas puede en vuestra pre- 
sencia significar el entusiasmo de que están poseídos cada 
uno de los miembros de esta Municipalidad y la gran mayo- 
ría de los vecinos de Rio Caribe por las glorias que cada dia 
más vais añadiendo á la inmortal página de vuestra historia 
militar; y no podemos méuos que sentirnos enorgullecidos 
al vernos obsequiados por vuestra interesante visita, que de- 
seaba este pueblo; y como siempre os hemos admirado, no 
debéis dudar que anhelemos vuestro engrandecimiento. 

La Providencia, que os acompaña desde que emprendis- 
teis el camino de los grandes hombres, sigue siendo la pre- 
cursora de las sabias disposiciones que os distinguen ; prueba 
de esta aserción- es el tino y maestría con que os habéis con- 



DOCUMENTOS , 21 í 



ducido desde que el gobierno del bienio alcantairistá os obligó 
por primera vez á abandonar esta patria querida para buscar 
allá en extranjero suelo la solución del problema reivindicado!', 
de la manera que menos perjuicio causara á vuestros amados 
conciudadanos, no sin vencer las grandes dificultades que se 
presentan en tales casos j^a en la diplomacia, ya como hábil 
militar, hasta plantear en esta importante sección el triunfo 
de las instituciones liberales. 

Debéis estar convencido, General, que vuestros triunfos 
son triunfos para Eio Caribe, que aquí llega á su colmo el 
regocijo por cada conquista que hacéis en vuestras delibera- 
ciones como gran capitán : vuestra vida apreciable, y necesaria 
hasta que por lo menos desaparezca la presente generación 
de este pueblo, deseamos se prolongue para que seáis el fiel 
sostenedor de sus preciosos derechos. 

Recibid, General afortunado, nuestro sincero afecto, única, 
medalla que podemos dedicaros en premio de la portentosa 
campaña que acabáis de terminar. 

He dicho. 



Discurso del joven Rafael Hernández, hijo. 



Ciudadano General Delegado Nacional de Oriente. 

Al espresar mis insignificantes conceptos ante tan lucido 
auditorio, guíame sólo la idea de felicitaros y demostraros 
los más humildes respetos, significándoos á la vez las grandes 
simpatías que siente por tan digno compatriota la u Sociedad 
Juventud Progresista" de quien tengo el honor de ser miem- 
bro ; pero siento no poder patentizar debidamente los fer- 
vientes deseos de que se haya poseída esta juvenil asociación 
para con tan Egregio Caudillo. Este acto, ciudadano Gene- 
ral, nacido de lo más recóndito de nuestros sensibles corazo- 
nes, nos dá fé para esperar de vuestro recto criterio que lo 
califiquéis sólo de puro patriotismo y cual placer inesplicable que 
siente ella hoi, como el pueblo de Rio Caribe, por ver en su 
seno al enviado Nacional. 

Dignaos, pues, aceptar el debido homenaje que por mi ór- 
gano os tributa esta Sociedad, que os saluda y contempla. 



212 DOCUMENTOS 



Discurso del joven Pedro Gómez Ordas. 



Ciudadano General : 

Dispensad la audacia con que raí débil voz se espone ante 
tan respetable público ; pero en este solemne acto, en que el 
pueblo de Rio Caribe tributa al Ilustre Huésped las sinceras 
demostraciones de afecto con que siempre y en todas las 
ocasiones ha sabido distinguirse, yo me siento sumamente en- 
tusiasmado, y no puedo menos que apresurarme á espresar 
las gratas emociones que me inspiran tales circunstancias. 
No me ha guiado otro estímulo en este solemne momento 
que felicitaros como miembro de esta Sociedad, compuesta de 
jóvenes que empiezan la carrera de la vida; por eso, Gene- 
ral, estas palabras que os dirijo y que van revestidas de pura 
franqueza, debéis aceptarlas sólo como un testimonio de mi 
verdadero afecto hacia vos, por las glorias que habéis con- 
quistado en vuestra interesante carrera. 

Saludo, pues, al héroe y contemplo al hombre laborioso. 



La Sociedad u Juvenil Progresista," de Rio Caribe. 

Considerando : 

Que es un deber de toda corporación social premiar los 
méritos y virtudes que enaltecen á los grandes hombres, en- 
tre los cuales se encuentra el Benemérito General José Euse- 
bio Acosta, hijo Ilustre del Estado Cumaná, 

Resuelve : 

Disciérnese al Egregio Caudillo del Oriente, General José 
Eusebio Acosta, el título de gran protector de la Sociedad 
"■ Juvenil Progresista " de Rio Caribe. 

f)ado en el salón de sus sesiones á los trece dias del mes 
de Julio de mil ochocientos setenta y nueve, firmado por el 
Presidente y refrendado por el Secretario. 

El Presidente, Salvador Lairet, hijo. 

El Secretario, Pedro Gomes Otilas. 



DOCUMENTOS 213 



Discurso del señor José María Barea. 



Señores ! 

Como riocaribero, hijo de este pueblo que ama y estima 
entrañablemente al benemérito General José Eusebío Acosta, 
yo me siento animado del más grande y puro entusiasmo por 
la visita con que él se ha dignado honrarnos ; pues que, por 
sus méritos y virtudes, es una de las mas sólidas columnas de 
la República, y su ilustre nombre una garantía de seguridad. 
Brindo por que la Divina Providencia conserve la preciosa vi- 
da del General José Ensebio Acosta para bien de la Patria. 
Brindo así mismo por el General Pedro Vallenilla, que también 
se ha servido honrarnos con su visita. 



PALABRAS 

del joven Benigno Grisanti después de concluido el banquete- 
dado al General Acosta. 

Permitidme, señores, que mi infantil voz os distraiga de los 
goces que os está proporcionando este momento solemne, por 
que, excitado por un no sé qué que me alegra el espíritu al 
contemplar la persona del General José Eusebio Acosta no 
puedo menos que manifestarlo diciendo : Viva el General Jo- 
sé Eusebio Acosta ! Viva el General Vallenilla ! Viva el Ge- 
neral Palacios ! Viva el General Eusebio Yánez. 



FELICITACIÓN 

del joven Santiago Agustín Ghersi, Presidente de la Sociedad 
"Flor de la Juventud." 

Benemérito General Acosta. 
i 
Presidente de una pequeña sociedad establecida con el 
propósito de hacer algún bien, tengo el honor de participaros 
que ha resuelto por unanimidad, en reunión del lunes, feli- 
citaros por vuestra llegada á esta ciudad, y protestaros su 
admiración y respeto; y ah cumplir tan honroso encargo, ser- 
vios, General, aceptar con buena voluntad nuestros deseos, que 
son por las glorias y prosperidad vuestra. 



214 DOCUMENTOS 



Vecinos de esta población, jóvenes que no conocemos la 
lisonja, nuestro entusiasmo y veneración por vos es tan puro 
como inocentes nuestros corazones. 

Servios, pues, General, acojer con benevolencia la felicita- 
ción que os dirijo en nombre de todos los miembros de la So- 
ciedad " Flor de la Juventud." 



VIAJE A CUMANÁ 



Vamos á dar. cuenta á nuestros lectores de los principales 
sucesos de ese viaje, que anunciamos en el número anterior 
de este periódico, y que es el último episodio de las magní- 
ficas fiestas que Carúpano y las demás ciudades de esta Cor- 
dillera han dedicado esta vez al Ilustre Caudillo oriental. 

El sábado 12 del corriente, alas siete de la tarde, se embar- 
có en este puerto el General Acosta junto con su señora 
para Cumaná en el paquete francés, acompañado del Gene- 
ral Vallenilla, el señor T. Massiani, ájente de la Compañía 
Trasatlántica, el Dr. Benítez, el General Palacios, las comisio- 
nes diputadas por los Departamentos y otros muchos ciudada- 
nos notables. 

Al poner el pié á bordo el Delegado Militar de Oriente y 
el Jefe de Estado Mayor General, fueron recibidos cortesmente 
por el comandante del Cacique y sus oficiales, todos de unifor- 
me, á quienes presentó el caballeroso señor G. Naphegi, com- 
pañero también de viaje. La Banda Porvenir, situada debajo 
de la toldilla de popa, entonó una expresiva marcha triunfal, 
se izó la bandera eñ el palo mayor, la bandera venezolana, y 
los cañones del vapor hicieron una salva de siete tiros, en 
tanto que del muelle, de las casas del puerto y de las em- 
barcaciones surtas en la bahía se elevaban innumerables co- 
hetes en señal de adiós. 

Despidiéronse á poco los que no hacian parte de la éomi- 
tiva del General en Jefe, separándose los botes que vinieron 
en convoi con la falúa de la Aduana, dando Víctores al Ge- 
neral Agosta ; y, en el momento en que el astro del dia 
ocultaba su esplendoroso disco por detras de las montañas 
de Margarita, zarpó el vapor levantando sobre sus mástiles 
el espeso penacho de humo, que es en este siglo el símbolo 
verdadero de la civilización y el progreso. 



DOCUMENTOS 2 I 5 



Esa noche se pasó en el Cacique rápida y feliz. La Ban- 
da Porvenir siguió poblando el aire con sus gratas armonías ; 
reinó entre todos la más completa cordialidad y contento ; pro- 
digóse allí la cerveza y el champaña ; y, entre los diferentes 
brindis que inspiró el entusiasmo, hemos de recordar con pla- 
cer el que pronunció el señor Naphegyi, en obsequio del Ilus- 
tre Jefe de Oriente y su digno amigo el General Vallenilla, 
que fué aplaudido con intenso júbilo. 

Eetiráronse al fin los pasajeros á sus cabinas ; y cuando 
despertamos, después de lijeras horas de sueño, nos hallamos 
con la bellísima perspectiva del golfo de Cariaco y la ensena- 
da de Cumaná, que se divisaban á favor de los albores de la 
mañana, entre los magníficos celajes de la aurora, en los que 
se confundían é iban creciendo, indescriptiblemente, desde los 
más pálidos matices del oro, hasta las refulgentes variedades 
de la esmeralda y la púrpura, iluminados luego por el sol de 
los trópicos, que no es dado á nuestros ojos contemplar. 

Allí, como los compañeros de Eneas, cuando salidos de Ilion 
columbraron la primera tierra del occidente europeo, y cla- 
maron alborozados: Italia! Italia!..., no hubo entre noso- 
tros corazón que no palpitase, ni labios que no pronunciasen 
con amor y respeto el nombre glorioso de la ciudad del Man- 
zanares, madre de héroes y de esclarecidos varones. 

Al surjir el vapor sonó de nuevo la Banda Porvenir, toda, 
de uniforme, y viéronse numerosos cohetes que partían de la 
playa y la población. La despedida de á bordo del Delegado 
Militar y el Jefe de Estado Mayor G-eneral fué saludada tam- 
bién con una salva de siete cañonazos, y poco después esta- 
ban en tierra todos los pasajeros que los acompañaban. Cum- 
ple á nuestro deber decir que estos se separaron del Cacique, 
satisfechos de las atenciones que en él merecieron tanto de 
los oficiales como de la servidumbre del barco, y que el Co- 
mandante se mantuvo en la escalera hasta que se alejó la fa- 
lúa que conducía al General Acosta, á su señora, al General 
Vallenilla y demás que con aquel iban en ella. 

En el edificio que sirve provisionalmente de Aduana en- 
contramos reunidos muchos ciudadanos, que ofrecieron sus 
respetos al Jefe de Oriente, cuyo número fué aumentándose 
después considerablemente, de manera que, cuando se empren- 
dió la marcha para la ciudad, formaba ya un grupo inmenso 
de pueblo. Aun cuando habia allí coches y caballos, sólo la 
señora del General Acosta ocupó una calesa, y todos hicimos 
á pié el camino que media entre el embarcadero y la ciudad, 
trayecto que no es menos de una milla. 

Hai un incidente importante ; que no podemos pretermitir 



210 DOCUMENTOS 



aquí. Nuestra llegada á Cumaná fué turbada con la triste nue- 
va del fallecimiento de la señora madre de los Generales Ju- 
lio y Alfredo Sarría, que ademas de los vínculos de fami- 
lia que les ligan con el General Acosta, tienen adquiridas 
allí muchas y mu i legítimas simpatías, ademas de la amistad 
que les une con algunos de los que constituíamos la comitiva 
del General en Jefe, y mui especialmente con el General 
Vallenilla. 

Al entrar á la calle principal de Altagracia, vimos que la 
población no se había dejado sorprender, pues que toda ella 
estaba engalanada con palmas y banderas, y que salían de di- 
versos puntos incalculables fuegos artificiales. 

De allí hasta la Presidencia del Estado, en donde penetró 
una pequeña parte de la concurrencia, por no haber espa- 
cio para todos, fué una ovación no interrumpida en que se 
oían á cada instante Víctores entusiastas al Caudillo Orien- 
tal, al Ilustre Americano, al Doctor Urbaneja ; al Gene- 
ral Vallenilla, á la Revolución Reivindicadora y sus inmor- 
tales Jefes, á Carúpano, á los pueblos de esta Cordillera, á la 
Banda Porvenir y hasta al Redactor de El Bien Público, cu- 
ya humilde personalidad tuvieron algunos ciudadanos la bon- 
dad de recordar en ésta como en otras ocasiones. 

En la casa de Gobierno tomó la palabra el inteligente y 
patriota joven Fernando Núñez, Secretario general de la Pre- 
sidencia, que dignamente desempeña el acreditado General 
Nicolás Coraspe; y con elocuentes conceptos felicitó al Jefe 
de Oriente, al General Vallenilla y á los ciudadanos que re- 
presentaban los Departamentos de esta costa, congratulándose 
con el país por los opimos frutos que está recogiendo en 
esta época de libertad y orden. 

La modestia del inspirado orador nos impide reproducir 
aquí sus palabras, como que no pudimos conseguir de él una 
apuntación de lo que dijo, que por desgracia no le oimos, lo 
que sentimos, pues le consideramos dotado de apreciables fa- 
cultades, por el conocimiento que de ellas tenemos en mu- 
cho precio de tiempo atrás. 

Ese dia y los siguientes hasta el 17 fueron de incesan- 
tes fiestas. El duelo de la familia del General Acosta frustró 
el magnífico baile y banquete que éste habia pensado dar en 
su casa nueva, no estrenada todavía ; pero el regocijo públi- 
co se desbordaba á torrentes, y según la opinión de mu- 
chos vecinos, tiempo hacia que Cumaná no contemplaba tan- 
to entusiasmo popular, ni tanta espontaneidad en la ciuda- 
danía cumanesa. 

Toda la comitiva del General Acosta halló la más espíen- 



DOCUMENTOS 21' 



dida hospitalidad. Varios, entre los que nos place mencio- 
nar al General Pedro Elias Rojas, á nuestro apreciabilísimo 
amigo José Gabriel Nüñez, al Doctor Benítez y al General 
Palacios, se disputaban los huéspedes, aun cuando habían 
dispuesto una casa de alto de la plaza del Pítente Gueman 
Blanco y el Hotel Union, que se halla vis á vis, para recibir- 
los á todos, y en donde todo se prodigaba suntuosamente á 
los concurrentes, por orden superior, con la amabilidad que 
tanto recomienda y distingue á sus dueños los hermanos Bossio. 

Pintar qué efecto causó la Banda Porvenir, es cosa que 
exije algunos párrafos, que nos falta lugar para escribir. Ella 
fué allá una de las primeras y más significativas muestras del 
progreso intelectual de Car upan o y emblema del nombre que 
lleva. Por lo demás, no tuvo momento de reposo, porque 
agotó su lucido repertorio en retretas y serenatas, que serán 
sin duda de grata recordación en el Manzanares, donde el 
genio lírico tiene poderosísima influencia y desarrollo. 

Así mismo lo seria referir la multitud de demostraciones 
que allí recibimos. Contaremos, sucintamente, la espléndida 
comida, que nos dio el estimable ciudadano Pedro -Mejías, 
amigo decidido de Campano, y obrero de esta situación ; el 
obsequio dado por el señor Josías López Henriquez ; el dia 
pasado en la chara del General Palacios, en donde estuvo con 
nosotros desde la mañana hasta la tarde el General Acosta, 
amable y risueño con todos, y finalmente la invitación de 
la R.\ L.\ Bella AUagracia, habiéndose quedado sin efecto una 
igual de Va, Perfecta Armonía y otros convites particulares á que 
por la premura del tiempo no fué posible atender. 

Remitimos á nuestros lectores á la última página de este 
periódico, donde corren reproducidas las diferentes hojas suel- 
tas que circularon allí en esos dias ; advirtiendo que la Bien- 
venida se repartió en el momento de nuestro desembarque, y 
que la última titulada Adiós fué enviada al Editor de El Bien 
Público en forma manuscrita, por no haber habido lugar para 
imprimirla en aquella ciudad. 

Tenemos que poner punto á esta reseña, que nos falta es- 
pacio para decir todo lo que nuestra memoria guarda de gra- 
tísimas impresiones y recuerdos de esas horas inolvidables de 
expansión ; y nos limitaremos por tanto á añadir que nuestra 
salida de Cumaná el 17 del corriente á la 1 p. m. estuvo lle- 
na también de afectuosas manifestaciones, y que el General 
Acosta nos hizo el honor de venir hasta el Salado, para des- 
pedirse de sus amigos de esta Cordillera, á quienes protestó 
repetidas veces su más cordial agradecimiento. 

En la siguiente mañana echó el Guyane el ancla en este 



218 DOCUMENTOS 



puerto, que desde lejos saludamos con cohetes y entusiastas 
sonatas de la Banda Porvenir, y hallamos en el muelle mu- 
chísimos amigos que estrecharon con efusión la mano de los 
que regresaban á sus hogares, abriéndose paso por entre las pi- 
las colosales de sacos de cacao destinados á la exportación, que 
ocupaban aquel recinto. 

¡ Sea para siempre grato el recuerdo de esta visita al Man- 
zanares, testimonio de nuestra adhesión al Jefe de Oriente y 
lazo de amistad entre dimana, y los pueblos de la Cordillera \ 



NICOLÁS CORASPE, 

GENERAL DE DIVISIÓN DE LOS EJÉRCITOS DE LA REPÚBLICA 
Y PRESIDENTE PROVISIONAL DEL ESTADO CTJMANÁ. 

Compatriotas ! 

Mañana estará entre nosotros el benemérito General José 
Eusebio Acosta, egregio Caudillo Oriental á quien los pueblos 
de Nueva Esparta y los de Carúpano y demás departamentos 
de la Cordillera acaban de significar, en magníficas ovaciones, 
el amor y respeto que profesan á Jefe tan ilustre como presti- 
gioso. 

Vienen con el digno Representante del Gobierno Nacional 
en estas Secciones el valiente y experto General Pedro Valle- 
nilla, el ilustrado Dr. Aníbal Dominici, el fiel y pundonoroso 
General Antonio Russian y muchos otros leales servidores de 
la Causa Rei vindicadora. 

Cumaneses ! 

Conozco vuestra cultura y sé cuanto estimáis al General 
Acosta : por eso descanso tranquilo en la confianza de que 
le recibiréis con el mismo entusiasmo de siempre, prodigando 
á la vez á los dignos ciudadanos que le acompañan todas las 
atenciones á que son acreedores, así por sus personales méri- 
tos y el carácter de que están investidos, como porque debe- 
mos reconocer de algún modo los espléndidos obsequios tri- 
butados á nuestro Jefe y amigo durante todo el tiempo de su 
visita á las avanzadas é importantes secciones de la Cordillera. 

Que la recepción de tan connotados servidores de la Pa- 



documentos " # 210 



tria sea digna de las tradiciones de este pueblo, eminente- 
mente culto y espiritual. 

Cumaná, Julio 12 de 1879. 

Nicolás Coraspc. 



JOSÉ DE LA O. ROJAS, 

GENERAL DE LOS EJÉRCITOS DE LA REPÚBLICA Y PREFECTO 
DEL DEPARTAMENTO SUCRE. 

A sus habitantes. 
Compatriotas ! 

Quizás á estas horas ya surque airosa las aguas del Océano 
la nave que conduce á nuestras playas, de regreso de la avan- 
zada Carúpano y de las otras secciones de la Cordillera, al be- 
nemérito General José Ensebio Acosta, digno Representante 
del Gobierno Nacional en los pueblos orientales. 

En esta, como en todas Gcasiones, Cumaná debe ponerse á 
la altura de sus deberes para con el digno Jefe que tantas 
muestras de afecto nos ha dispensado en las distintas épocas 
de su vida pública. — Carúpano, dignamente representado, vie- 
ne acompañando al benemérito General Acosta, y este es un 
motivo más para la esplendidez de la recepción que debemos 
hacer á tan ilustre Caudillo. 

Que nada falte en ella : que todo lo suplan la gratitud y 
el entusiasmo. — Engalanad la culta ciudad del Manzanares del 
modo que mejor pueda patentizar nuestro júbilo y acreditar 
nuestro renombre de espirituales. 

Cumaneses ! 

Presentemos nuestros sinceros parabienes al feliz oriental, 
cuya talla dice tanto en obsequio del porvenir de la Nación 
venezolana. 

Cumaná, Julio 12 de 1879. 

José de la O. Rojas. 



BIENVENIDA. 

El pueblo de Cumaná, á la altura siempre de sus más pro- 



220 DOCUMENTOS 



fundas convicciones de amor, de afecto, de respeto y recono^ 
cimiento hacia el Grande Hombre del Oriente, el Benemérito; 
General José Eusebio Acosta, le felicita por su feliz regreso del 
Estado Nueva Esparta y de las ciudades de Carúpano y Rio 
Caribe, en donde ha recibido esquisitas ovaciones. Así lo es- 
peraba Cu maná, y han sido cumplidos sus deseos. Gracias,. 
Neo-Espai taños. Gracias, avanzados pueblos de la Cordillera. 
Merecéis bren de la Patria. 

Reciba también el compañero de nuestro digno Jefe, el 
valeroso General Pedro Vallenilla, nuestras felicitaciones, como 
igualmente el inteligente político Doctor Baldomero Benítez, 
el General Félix Palacios, el Ilustrado Redactor de " El Bien, 
Público" y todos los buenos liberales que le han hecho com- 
pañía al fiel representante del Gobierno Nacional. 

Cumaná, Julio 13 de 1879. 

El Fuello. 



CUMANÁ ESTÁ DE PLÁCEMES. 



El regreso del Ilustre Caudillo Oriental al seno de esta ciu- 
dad, que tanto le ama y que tiene en él vinculadas sus más 
preciadas esperanzas, es motivo de júbilo para todos los cu- 
maneses,— decididos amigos y admiradores del General Acosta, 
en quien ven como encarnada la paz y engrandecimiento de 
estas valiosas secciones de la República. 

Después de haber visitado el Estado de Nueva Esparta y 
de haber recorrido las más importantes ciudades de la Cordi- 
llera, entre las que figura en primer término la heroica y avan- 
zada Carúpano, retorna al hogar doméstico el Alcibíades del 
Oriente, no ya orlada la sien con los laureles de la victoria, 
sino encendida el alma en fuego de dulcísima gratitud hacia 
aquellos pueblos tan patriotas, tan leales, tan dignos ; que le 
han abrumado con múltiples manifestaciones de afecto y con 
la prueba espléndida de su adhesión ingenua y decidida. — 
¡ Loor á la invicta Carúpano, que así conquista merecido re- 
nombre y toma puesto eminente entre sus hermanas de la 
República! ¡Loor á las otras ciudades de la cordillera, que 
lian aparecido en esta vez, como siempre, á la altura del de- 
ber patriótico ! 



DOCUMENTOS 



22Í 



Haciéndole compañía al Héroe han venido numerosos y 
connotados ciudadanos. — Está aquí el General Pedro Vallenilla, 
el hombre de altas prendas, el militar valiente y pundonoro- 
so, el amigo y compañero de corazón bien puesto y de fideli- 
dad inquebrantable, cuya adhesión sincera al General Acosta 
es prenda segura de perdurable paz y de positivo progreso pa- 
ra toda la rica zona oriental, que tanto y tanto espera del 
acendrado patriotismo de esos dos incansables obreros de la 
Reivindicación Nacional. 

Y está también aquí el Dr. Aníbal Dominici, el ilustre 
redactor de ffl Bien Público, que tanto ha servido á la noble 
causa del pueblo desde la augusta tribuna de la prensa, con- 
sagrándose, como apóstol fervoroso, á la propaganda de las 
buenas ideas y tremolando en alto, como paladín del civismo, 
el estandarte de los principios salvadores de la paz, que hon- 
ra; de la libertad, que enaltece ; de la civilización, que re- 
genera y dignifica. 

Son así mismo nuestros huéspedes el General Antonio Ru- 
ssian y el Doctor José Joaquín Carrera, dos ciudadanos á 
cual más estimables, dos servidores de esta actualidad, ambos 
mui meritorios, ambos leales amigos del Jefe del Oriente. — 
Y con ellos los señores Manuel María Alonzo, Doctor Imery 
Russi'an, General Ignacio Marcano, Francisco Antonio Carre- 
ra Mayz, Coronel Luis Molinar, José Miguel Mariano, José 
María Mattei, Luis Grisanti y Pedro Félix Gómez, todos en- 
tusiastas y fieles sostenedores de esta situación política de fra- 
ternal concordia, que habrá de ser tan fecunda envidiosos y 
trascendentales resultados. 

Y para que nada faltase á la satisfacción que nos propor- 
ciona la visita de tan cumplidos caballeros, vino con ellos la 
Banda Porvenir, compuesta de jóvenes mui apreciables, á quie- 
nes presentamos en estas líneas el testimonio de nuestra amis- 
tad mui sincera. — Dirijen dicha Banda los señores Aurelio y 
José Ramón Lyon, antiguos y mui queridos amigos nuestros, 
á quienes ha dotado el cielo de ese genio fecundo que sabe 
remontarse con gallarda osadía á las regiones misteriosas del 
arte. 

Cumaná está, pues, de plácemes, y hace votos por que 
sean mui felices los instantes que pasen en su seno tan dis- 
tinguidos huéspedes. 

Cumaná Julio 14 de 1879. 



La Juventud cumanesa. 



documentos 



DESPEDIDA. 



Al separarnos de esta ciudad para regresar á nuestros ho- 
gares, después de haber cumplido con el encargo de acompa- 
ñar hasta aquí al Ilustre Caudillo Oriental, nuestra última pa- 
labra ha de ser naturalmente un sentidísimo adiós á esta cul- 
ta población, y junto con ese adiós un voto inmenso de gra- 
titud, el más profundo que nuestros corazones pueden formar, 
á los habitantes de Cumaná, por la espléndida acojida de que 
les somos deudores, las benévolas manifestaciones que en ob- 
sequio nuestro ha hecho la prensa, los acendrados testimonios 
de afecto que hemos merecido de nuestros amigos y compa- 
ñeros y las innumerables demostraciones populares que hemos 
recibido en nuestra cortísima visita á la simpática señora del 
Manzanares. 

Así somos intérpretes fidelísimos, no sólo de nuestros per- 
sonales sentimientos, ya conocidos de todos, sino de los que 
experimentarán sin duda alguna los pueblos de Bermúdez, Be- 
nítez y Arismendi, al saber las distinciones con que se nos ha 
honrado aquí, encaminadas evidentemente á probar los que 
animan á este pueblo para con los de la Cordillera, identifi- 
cados todos hoi en el Estado en una sola idea, la gran idea 
nacional, la idea redentora de esta época: la eficacia de la Re- 
volución Reivindicadora y la gloria de sus inmortales conduc- 
tores. 

No puede ser de otro modo. Cumaná es un pedazo de la 
antigua Grecia enclavado en Venezuela. Atenas, por la ex- 
pansión espiritual y el genio de sus hijos, por la magnificen- 
cia de su cielo y la hermosura de la tierra en que vive; por 
el culto ferviente que profesa á lo grande y á lo bello ; Espar- 
ta por el heroismo de sus preclaros varones, por su amor á 
la democracia, por sus incontrastables virtudes cívicas, por 
sus ruinas mismas, en donde no hai una piedra que no en- 
vuelva recuerdos preciosos para la Patria y en donde cada si- 
tio trae á la memoria las más excelsas figuras históricas de 
nuestra Independencia y Libertad ; ella será siempre para to- 
dos los venezolanos el pueblo más glorioso y benemérito de la 
República, y su nombre no desaparecerá jamás de los brillan- 
tes anales de nuestra bendecida América. 

Nos unen con ella además los vínculos de amor que te- 
nemos todos con el General Acosta, hijo de Campano, á quien 
Cumaná, como los pueblos de la Cordillera, como los pueblos 
del Estado y del Oriente todo, aclaman entusiasmados, y en 



DOCUMENTOS 



quien Venezuela entera reconoce el mejor amigo de Guzman 
Blanco, colaborador esforzado de Urbaneja, Crespo. Cedeño, 
Lara y los demás héroes de esta era fecunda de orden, paz, 
libertad y progreso. 

Keciban nuestros compatriotas cumaneses nuestro adiós, 
y la sincera espresion de nuestro cordial agradecimiento. 

Cumaná, Julio 16 de 1S79. 

Pedro Vallenilla, Antonio Russian, Aníbal Dominici, J. M. 
Imery Russian, Ignacio Marcano, F. A. Carrera Mayz, Luis 
Molinar, José Miguel Marcano, José Maria Mattei, Luis Gri- 
santi, Pedro F. Gómez, José J. Carrera, Manuel M. Alonzo, 
Aurelio Lyon, José Ramón Lyon, Policarpo Gómez, José Ma- 
nuel Suniaga, José Antonio Lyon, José Eugenio Reyes Gar- 
cía, José Lyon hijo, Juan Antonio Orsini, Andrés Escobar, 
José Atanacio Caballero, José Vicente Pavan, Enrique Jimé- 
nez, Manuel Maristani, Manuel López, Nicanor Ramírez, 
Wenceslao Cabrera. 



ADIÓS 



Se alejan ya del seno de nuestra patria nativ* los dignos 
ciudadanos que vinieron haciéndole compañía al Ilustre Cau- 
dillo oriental, y nos dejan junto con su última palabra de 
despedida, el dulce recuerdo de su honrosa visita y la grata 
memoria de sus excelentes cualidades. 

Todo cuanto nos ha sido dado hemos hecho por amenizar 
los instantes que han pasado entre nosotros tan distinguidos 
huéspedes ; y si los resultados no han correspondido á la alteza 
y sinceridad del deseo, culpa no será nuestra sino de la infe- 
liz Cumaná, pobre hoi de elementos materiales con que hacer 
de un modo espléndido los honores que merecen tan cumpli- 
dos caballeros. Los afectos, sin embargo, valen mucho, y no- 
sotros se los hemos prodigado mui ingenuos á todos ellos, á 
quienes queremos como hermanos ; toda vez que son hijos del 
heroico Estado de Cumaná y miembros mui conspicuos de la 
confraternidad política que reconoce por único norte la paz y 
el engrandecimiento de la Patria, á la sombra bienhechora de 
la Libertad. 



224 DOCUMENTOS 



Tornen, pues, á sus hogares nuestros compañeros y ami- 
gos, llevando la íntima! satisfacción^' de que han llenado un de- 
ber patriótico acompañando hasta aquí al ínclito General Acos- 
ta; y sirvan de órgano á Cumaná testificándole á Carúpano y 
demás ciudades de la Cordillera cuánto de reconocimiento han 
sembrado en el alma de este gran pueblo con las ovaciones 
tributadas al Jefe del Oriente. 

No terminaremos este adiós sin estrechar una vez más la 
mano á los mui estimables amigos Aurelio Lyon, José Ra- 
mon Lyon, &, &, &, que componen la Banda Porvenir, y 
que han llevado su cortés benevolencia para con nosotros has- 
ta deleitarnos con variadas y dulcísimas armonías. 

Compañeros y amigos, adiós ! 
Cumaná, Julio 17 de 1879. 



La juventud cumanesa. 



EL GOBIERNO NACIONAL 

ORDENA AL GENERAL AGOSTA QUE SE TRASLADE A GUAYANA. 

ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA. 

Ministerio de Guerra y Marina. — Dirección de Guerra.— 
Número 1516.— Caracas, Setiembre 9 de 1879.— 17? y 21° 

CiudaddMo General José JEusebio Acosta, Delegado Militar 
del Distrito de Oriente. 

El Ciudadano Ministro Encargado de ls Presidencia de la 
Eepública, me ha ordenado decir á U, como lo hago en co- 
municación separada de esta misma fecha, que es indispensa- 
ble que U. realice su viaje al Estado Guayana, por exijirlo 
así la conservación de la paz y el orden públicos en aquel 
Estado, y que sobre las indicaciones que U. hace, de acuer- 
do con las instrucciones que le dio el Ilustre Americano, eli- 
mine el Estado Mayor de esa Delegación Militar y organice 
le Secretaría que debe tener, conforme la establece la Resolución 
de 14 de Mayo del corriente año. 

U. dará aviso á este Ministerio tan pronto como sean cum- 
plidas las anteriores disposiciones. 

Dios y Federación. 

J. 31. Aristeguicta. 



DOCUMENTOS 225 



ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA. 

Ministerio de Guerra y Marina. — Dirección de Guerra. — • 
Número 1.512.— Caracas, Setiembre 9 de 1879.-16° y 21? 

Ciudadano General José Ensebio Acosta, Delegado militar 
del Distrito de Oriente. — Donde esté. 

Sin embargo de lo espuesto por U. como causa para fundar 
la inconveniencia de su traslación al Estado Guaya na, como se 
habia dispuesto en la comunicación dirijida á U. con fecha 9 
de Agosto próximo pasado, y en previsión el Gobierno Na- 
cional de la necesidad de su presencia en Ciudad Bolívar para 
impedir los conatos de cualquier perturbación, ha resuelto : 
que U. se traslade á aquel Estado á la mayor brevedad. 

Igualmente dispone el ciudadano Ministro encargado de la 
Presidencia de la República, que U. ponga sobre las armas 
doscientos hombres, de los cuales llevará consigo cien, dejando 
otro número igual en la plaza de Barcelona, al mando de un 
Jefe caracterizado, cuyo nombramiento comunicará U. á este 
Ministerio. 

Encontrará U. en Ciudad Bolívar, al mando del Coman- 
dante de armas, doscientos hombres, con los cuales tendrá ü. 
en aquella plaza un pié de fuerza de trescientos soldados. 

Con el ciudadano José Martínez Maiz se remiten á U. 
doscientas fornituras, diez mil tiros y veinte mil fulminantes, 
con él objeto de que se armen los doscientos hombres mas que 
se dispone levantar en ese Distrito Militar. 

Por el Ministerio de Hacienda se librarán las órdenes co- 
rrespondientes á las Ajencias del "Banco de Caracas" en Bar- 
celona y Ciudad Bolívar, para los gastos que U. crea necesa- 
rios y de los cuales se servirá U. dar cuenta á este Despacho 
para conocimiento del Ejecutivo Nacional. 

Se estima de tal manera indispensable la presencia de U. 
en el Estado Guayana, que creo de mi deber reiterarle su 
traslación á él sin pérdida de tiempo. 

Dios y Federación. 

J. M. Aristegiúeta. 



2o 



2UG DOCUMENTOS 



FEDERICO DALLA-COSTA, 

PRIMER VICEPRESIDENTE DEL ESTADO GUAYANA 
EN EJERCICIO DEL PODER EJECUTIVO. 



A los habitante s de C indad Bolívar. 

Informes fidedignos me anuncian la próxima llegada del 
benemérito General José Eusebio Acosta, Jefe de la Delega- 
ción del Distrito Militar de Oriente ai puerto de Soledad, de 
donde pasará á esta capital. 

La modestia de este distinguido ciudadano ha impedido 
que á su arribo le haga una ovación á la altura de sus mere- 
cimientos. Esto no debe impedir á los ciudadanos á demos- 
trar su complacencia por la visita de tan connotado huésped. 

Me apresuro, pues, á dar á los habitantes de esta localidad 
tan fausta nueva, excitándolos á festejar debidamente la pre- 
sencia en Ciudad Bolívar de uno de los más preclaros Jefes 
de las huestes federales. 



Ciudad Bolívar, Octubre 2 de 1879. 



F. Dalla-Costa. 



MEDALLAS CONCEDIDAS 

POR LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA Y POR 
LA LEGISLATURA NACIONAL. 

ANTONIO GLJZMAN BLANCO, 

PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LOS ESTADOS 
UNIDOS DE VENEZUELA. &£ &?" &* 

En ejecución de mi Decreto de 20 de Julio del presente 
año concedo el uso de la Medalla de plata denominada de la 
"Lealtad" al Ciudadano 

GEKERAL JOSÉ EUSEBIO ACOSTA. 

Esta condecoración es el honroso distintivo con que, la 
Patria premia los méritos y servicios de los Ciudadanos que 
inspirados en aquella nobilísima virtud, le consagr aron sus 
esfuerzos en la campaña de 1874. 

Dado, firmado de mi mano y refrendado por el Ministro 
de Estado en el Despacho de Relaciones Interiores en el Pa- 
lacio Federal de Caracas, á 14 de Febrero de 1877. — Año 13? 
de la Lei y 18? de la Federación. 

GUZMAN BLANCO. 

DIEGO B. URBANEJA. 



DOCUMENTOS 



ANTONIO GUZMAN BLANCO, 

PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LOS ESTADOS 
UNIDOS DE VENEZUELA. &? &? &* 

En ejecución de mi Decreto de I o de Setiembre próximo 
pasado, concedo el uso de la "Estrella de la Regeneración" al 
Ciudadano 

GENERAL JOSÉ EUSEBIO AOOSTA. 

Esta condecoración, que tiene por objeto perpetuar la me- 
moria de la Regeneración de Venezuela y premiar los servicios 
de los ciudadanos que se han señalado en esta honrosa em- 
presa, es el emblema de la gratitud de la Patria hacia sus 
hijos distinguidos. 

Dado, firmado de mi mano y refrendado por el Ministro 
de Estado en el Despacho de Relaciones Interiores en el Pa- 
lacio Federal en Caracas, á 14 de Febrero de 1877. 

GUZMAN BLANCO. 

DIEGO B. URB ANEJA. 



EL CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA, 

Considerando : 

I o Que el Ejecutivo Nacional en su Mensaje de 7 de 
Abril último solicita del Poder Legislativo : 1?, una distinción 
honorífica equivalente á un grado militar para los Generales 
en Jefe José Eusebio Acosta, Joaquín Crespo y Venancio 
Pulgar:. 2?, el grado de General en Jefe para los de División 
Gregorio Cedeño, Jacinto Lara, Juan Bautista Araujo y Juan 
Quevedo : 3?, un voto de gracia para el heroico Estado Gua- 
yana ; y 4?, el ascenso inmediato para los Generales de Bri- 
gada Estanislao Reyes, Alejandro Luengo, Jorge Mediavilla y 
Aniceto Cotúa. 

2 o Que las razones en que se funda el Mensaje del Ilus- 
tre Americano, Presidente de los Estados Unidos de Venezuela, 
son incontrovertibles por su evidencia y resultados en la con- 
servación de la paz pública ; y 

3 o Que por el Código Militar vigente en la República, 
los grados ó ascensos en el Ejército, desde Coronel hasta Ge- 



228 DOCUMENTOS 



ñera], los confiere la Legislatura Nacional á propuesta del 
Ejecutivo, 

Decreta : 

Art. I o Los Generales en Jefe José Eusebio Acosta, Joa- 
quín Crespo, y Venancio Pulgar serán condecorados con una 
estrella de oro de cuatro centímetros de diámetro, que con- 
tendrá en el anverso una corona de laurel con la siguiente 
inscripción : " Fe, Valor, Lealtad — 1880" y en el reverso otra 
inscripción: "La Legislatura Nacional al General N. N." 

Art. 2 o La Legislatura Nacional acuerda un voto de gra- 
cias al heroico pueblo del Estado Guayan a por sus espontá- 
neos y nobles esfuerzos en el restablecimiento del orden pú- 
blico federal, cuando fué perturbado por un movimiento de 
cuartel en su propia capital. 

Art. 3 o Los Generales de División Gregorio Cedeño, Ja- 
cinto Lara, Juan Bautista Araujo y Juan Quevedo se ascien- 
den á Generales en Jefe en el Ejército de la República. 

Art. 4 o Los Generales de Brigada Estanislao Reyes, Ale- 
jandro Luengo, Jorge Mediavilla y Aniceto Cotúa, se ascien- 
den á Generales de División. 

Art. 5 o El Ejecutivo Nacional queda encargado de la 
más cumplida ejecución de este Decreto. La condecoración 
de que trata el artículo 1? será costeada por la Nación ; y los 
grados ó ascensos decretados serán despachados de entera con- 
formidad con el artículo 115, título 5 o del Código Militar. 

Dado en el Palacio del Cuerpo Legislativo Federal, en Ca- 
racas, á 31 de Mayo de 1880.— Año 17° de la Lei y 22° de 
la Federación. 

El Presidente de la Cámara del Senado, 

Nicolás M. Gil. 
El Presidente de la Cámara de Diputados, 

Juan Tomas Pérez. 
El Secretario del Senado, 

M. Caballero. 
El Diputado Secretario, 

N. Augusto Bello. 

Palacio Federal en Caracas, á 2 de Junio de 1880. — Año 17° 
de la Lei y 22° de la Federación-Ejecútese y cuídese de su ejecución 

GUZMAN BLANCO. 

El Ministro de Guerra y Marina, 
Julio F. Sabría. 



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C0H01TA FUNEBUE. 



§1 |ti|triií ffist faisáio %uüi 



(Editorial de El Genio de Cnmaná. ) 



Rodeado de su respetable y asaz atribulada familia, como de sus 
numerosos amigos y ñeles copartidarios, y habiendo recibido cristiana- 
mente los divinos sacramentos de la Iglesia, exhaló su último suspiro 
el inmortal Caudillo de la Federación, General José EüSEBIO 
AGOSTA, á las 3 lis. 5 ms. p. m. del dia 25 del corriente, y después que 
los inteligentes facultativos que le asistieron agotaron todos los recur- 
sos de las ciencias médicas, para ver si lograban salvarlo de la penosa 
enfermedad que en el corto espacio de diez dias le llevó á ocupar el 
helado terreno de la tumba. 

¡ Fatal dia ése, que formará época luctuosa y trascendental en la 
historia de los grandes acontecimientos y tribulaciones que han abatido 
el espíritu de esta ciudad.! 

#" * 

A los pocos momentos circuló en toda la población tan pavorosa 
noticia ; y el pueblo, que supo apreciar con toda sinceridad las grandes 
prendas que adornaban á la distinguida y rara personalidad del heroico 
Jefe Oriental ; el pueblo, que hasta ayer admiraba enorgullecido las 
glorias que noblemente habia conquistado el General ACOSTA ; el 
pueblo, que le amaba como se ama al padre más amoroso y conse- 
cuente, por la franqueza y el cariño con que familiarmente le trató, 
ya en el hogar doméstico, ya en el mando, ya en la paz, ya en las 
grandes agitaciones políticas, corrió presuroso á fijar su última mirada — 
bien que con el corazón atravesado por el dardo del más intenso y 
agudo dolor — sobre la imponente imagen de aquel que con su eterna 
ausencia dejaba desconsuelo en el alma, y destruía tantas y tan 
risueñas esperanzas. 



CORONA FÚNEBRE 



El sentimiento, pues, se hizo general : todos los corazones sufrían : 
todos los ojos se miraban anegados en lágrimas ; y fué tanto el pavor 
y la aflicción, que hasta la misma naturaleza, con su imponente quietud, 
espresaba la intensidad de la pena y el dolor: — el viento no acariciaba 
nuestras frentes veladas por el tedio y la tristeza : los llorones sauces 
extendidos á una y otra ribera del tranquilo Manzanares, languide- 
cían, é inclinando sus elevadas copas hacia el suelo, permanecían en 
completa inmovilidad: el cielo trocó sus vivísimos colores por negros 
y dilatados nubarrones ; el sol cambió sus refulgentes y deslumbrantes 
rayos por pálida é imperceptible luz ; y por último, para complementar 
tan aflictivo cuadro, cesó de pronto el trabajo, el bullicio, la animación 
de la ciudad, cerrándose todos los establecimientos públicos ; y todos 
los ciudadanos se miraban atónitos los unos á los otros, como dudando 
de la realidad de la desgracia, que el destino adverso tan fatídicamente 
nos legaba. 



El fúnebre tañido de las campanas de la Iglesia Matriz contribuía 
á que el sentimiento público tomara mayores proporciones ; y que la 
fatal nueva, por medio de tan lúgubres sonidos, llegase hasta los más 
apartados recintos de la ciudad. 

¡ Momentos esos de solemne tristeza, momentos de completa inde- 
cisión, y en los cuales nos parecia que todo era resultado de un largo, 
pesado y aterrador sueño ! 

# # 

A lasíip. m. la casa mortuoria se hallaba convenientemente enlu- 
tada, y en uno de sus principales salones se arregló la Capilla ar- 
diente, donde debia colocarse el cadáver para ser velado por los 
deudos y amigos. 

A esa misma hora, por disposición del Comandante de Armas de 
esta plaza, y en cumplimiento de lo preceptuado en las Ordenanzas 
militares, llegó á la casa la guardia que debia custodiar el cuerpo por 
todo el tiempo que permaneciera expuesto. 



La casa de Gobierno enlutó todo el frente, y en una de sus ventanas 
se bailaba enarbolado el pabellón nacional, á media asta, con gallardete 
negro. 

Varias casas particulares enlutaron también sus frentes, para 
manifestar mejor el pesar de que estaban poseídos sus dueños, y entre 
éstas nos es dado particularizar la de la señora Josefa Antonia Gómez 
de Meaño, quien estimaba mui de veras, desde muchos años atrás, 
al dignísimo Jefe á quien nunca dejaremos de llorar. 



A las 8 p. ni., por disposición de la familia, los médicos se ocupa- 
ron en embalsamar el cuerpo del General Acosta, para que de este 



CORONA FÚNEBRE 



modo pudiera estar expuesto á las miradas públicas, por espacio de 

cuatro dias consecutivos. 

# 

A las 10 fué colocado el féretro en el centro de la Capilla ardiente, 
(pie estaba adornada con grandes candelabros de plata, hachones, 
blandones, y con un imponente altar que sólo ostentaba una hermosa 
efigie de Jesús crucificado. 

El Genera' Xarciso Parra Alcalá y otros amigos íntimos hicieron 
toda esa noche guardia en la Capilla ardiente, y allí también anuyó 
constantemente la gente, en todas las horas de esa misma noche, mui 
principalmente de 2 á 3, á ver por última vez al Héroe, que tan alto 
renombre alcanzara en el campo glorioso de la Fama, y que ya perma- 
necía en brazos del eterno sueño. 



El General Jesús Mari a Marina, Gobernador de la Sección, 
tomando en euenta los altos méritos del General Acosta y los tantos 
é importantes servicios que ha prestado á la Patria en diferentes 
ocasiones, como también por el elevado puesto de Ministro de Guerra 
y Marina que desempeñaba, decretó motivo de duelo oficial la muerte 
de tan esclarecido ciudadano y valiente General, y al efecto, ordenó 
que todas las oficinas y establecimientos públicos permanecieran ocho 
dias cerrados ; cuyo decreto se publicó y circuló con profusión en la 
mañana del dia 20. 



El General líafael Villanueva, Comandante de Armas de esta 
plaza, en la orden general que dictó el dia 20, dispuso que, de acuerdo 
con lo prevenido en el Código Militar, se le hicieran al Generaí 
Acosta todos los honores debidos á su alta gerarquía política y 
militar ; cuya orden se publicó también y circuló el mismo 20 ; — pero 
como no habia un cañón á propósito, no se hicieron los 21 disparos de 
ordenanza ni los que debían hacerse de media en media hora. 



En los dias 20, 27 y 28 se hicieron oficios religiosos en la Capilla 
ardiente, por los sacerdotes Urdaneta, Castillejo, Mendoza y el Diá- 
cono Díaz. 

En esas noches la concurrencia fué numerosísima, de tal modo que, 
para que todos pudieran satisfacer el deseo de ver el rostro de aquel 
cadáver, era necesario que fueran desfilando. 



Todos los buques anclados en la rada del " Puerto Sucre " y en la 
salina de Araya, desde el instante mismo en que se propagó la 
noticia de la muerte del General Acosta, pusieron á medio palo las 
banderas de sus correspondientes nacionalidades ; y el cuartel de 
Policía, los establecimientos de instrucción y algunos públicos, como 
la botica " Vargas " y " La Industria,-' enarbolaron el pabellón nacio- 
nal, á media asta, con lazos y gallardetes negros. 



CORONA FÚNEBRE 



A las <S a. 111. del dia 26, en medio de la más cruel desesperación 
de la familia, y que nuestras palabras no pueden debidamente des- 
cribir, se presentaron los Ministros del Señor á buscar el cadáver 
para darle colocación en la fosa que en breve debia cubrir el triste 
polvo de que lia sido formada la pobre humanidad. 

Después que los sacerdotes hubieron terminado los oficios religiosos 
que preceden á la salida de Todo féretro, los amigos del General 
Acosta se opusieron á que éste fuera colocado en el coche fúnebre, 
que se habia arreglado de una manera digna, lujosa y apropiada á su 
cadáver, y todos, como última prueba de amistad, como último tributo 
de afecto y estimación al difunto Jefe, ofrecieron sus hombros para 
conducirlo á su última morada. 



El carro fúnebre, dirijido por el fiel y consecuente amigo Miguel 
Mattey, rompía la marcha y detrás le seguía el féretro. 

A derecha é izquierda formaban columna, los empleados públicos y 
otros acompañantes : — junto con los dolientes, que llevaban pintado 
en el rostro la más onda aflicción, iban el Gobernador, el Secretario 
general, y numerosos amigos íntimos del ilustre difunto : un inmenso y* 
gentío ocupaba toda la extensión de la calle por donde pasaba el * 
entierro; y como en esta plaza no habia la fuerza suficiente! que 
marchara á retaguardia del féretro, sólo la guarnición que existe aquí 
leseffuia con la ¡tanda marcial tocando á la sordina. 



Tres paradas hizo el cortejo antes de penetrar en los augustos 
umbrales del Divino Templo, y contribuía á hacer más imponente 
aquella lúgubre procesión, ver á las familias en las ventanas y las 
puertas de sus habitaciones, á los hombres del pueblo; en fin, á todos 
los concurrentes derramando torrentes de acerbas lágrimas, que podia 
traducirse por el último adiós que el afligido pueblo cumanés daba 
al hombre que le habia consagrado tres décadas de su vida pública, 
agregando brillantes páginas á las páginas brillantes narradoras de 
hechos esclarecidos que, por boca de la Fama, resonarán perpetuamente 

en la posteridad. 

* 

Por fin, en medio de los tristes y gemebundos acordes de la 
música, penetró el cuerpo en la Santa Iglesia, que se hallaba comple- 
tamente enlutada. 

Luego comenzaron los oficios religiosos, y cuando ya los Ministros 
hubieron terminado Ja solemne misa de difuntos, el inteligente sacer- 
dote Federico Y. Mendoza ocupó la sagrada tribuna para trazar las 
glorias del eminente General Acosta. 

El joven sacerdote que fué designado para- llenar tan sagrada 
misión, supo conmover el espíritu de los concurrentes con las impar- 
dales como elocuentes frases con que nos mostró á grandes rasgos 



CORONA FÚNEBRE 



las virtudes públicas y privadas, las proezas y las hazañas inmortales 
del Héroe legendario que vive para su gloria en el seno de la inmor- 
talidad. 



Terminada la oración del presbítero Mendoza, el General Barto- 
lomé Mila de la Roca, sngeto de vasta intelijencia que ocupa puesto 
distinguido en el mundo de las letras, y uno de los esforzados liberales 
que lucharon junto con el General Acosta en la magna lucha de los 
cinco años, ocupó también la tribuna para leer una magnífica com- 
posición poética, que él consagraba á la memoria del dignísimo Cau- 
dillo, como la mejor y más sincera ofrenda que podia tributar sobre la 
tumba del ínclito adalid. • 



Por último, á las 12 horas 15 minutos se depositó el cadáver en la 
bóveda que al efecto se habia arreglado en la nave central de la 
Iglesia Matriz, y el sordo sonido de la pala y el que produce la tierra 
al caer sobre la urna, vino aprobarnos que todo habia terminado ; 
y que de aquel hombre verdaderamente grande y útil, sólo nos quedaba 
su perenne memoria. 

Toca ahora á la Historia registrar en sus lucidas páginas, con 
caracteres diamantinos, sus virtudes cívicas y los hechos inmortales de 
sus glorias, para que éstos se perpetúen en la memoria de todas las 
generaciones. 

I nosotros, con parte de lo que se ha escrito aquí sobre la muerte 
del Benemérito General José Ensebio Acosta, formamos este 
humilde laurel fúnebre que consagramos dignamente á su eterno 
recuerdo. 

Abril, 1882. José Valentín Bruzual. 



JEST7S MARÍA MARINA, 

GOBERNADOR DE LA SECCIÓN CUMANA. 

CONSIDERANDO : 

I o Que el Benemérito Genera 1 en Jefe José EUSEBIO ACOSTA, 
Ilustre Procer de la Federación Venezolana, y actualmente Ministro 
de la Guerra, ha dejado de existir. 

2 o Que el corazón de la Patria acaba de sufrir un golpe terrible 
con la muerte del que fué para ella en sus dias de conflicto, héroe 
preclaro y servidor constante, sacrificando por ella en los campos de 
batalla la mejor época de su existencia. 

3 o Que tanto más sensible se hace esta desgracia para Cumaná, 
cuanto que ella fué para el Héroe el campo de sus proezas y de su 
gloria, y conoce consecuentemente, sus altos méritos, como elemento 
de orden y moralidad en la triple manifestación del hombre público, 
del ciudadano honrado y útil y del padre de familia afectuoso. 



CORONA FÚNEBRE 






DECRETA : 

Art. I o Se declara motivo de duelo oficial, la muerte del Bene- 
mérito General José Eusebio Acosta- 

Art. 2? Durante oclio dias permanecerán cerradas todas las ofi 
ciñas y establecimientos públicos de la Sección. 

Art. 3 o íodos los buques surtos en la rada del Puerto Sucre r 
mantendrán á media asta sus pabellones durante igual tiempo, 

Art. 4 o Los empleados llevarán como señal de duelo una gasa 
negra en el brazo izquierdo. 

Art. 5 o El ciudadano General Jefe de la guarnición y parque 
nacional de esta plaza, decretará conforme al Código, los honores que 
corresponden á la alta gerarquía política y militar del Ilustre difunto. 

§ único. A los efectos del presente artículo, el ciudadano Jefe 
Civil de este Distrito pondrá oportunamente á la disposición de la au • 
toridad militar, una columna de infantería de la milicia. 

Art. 6 o Se exige la concurrencia de todos los funcionarios así 
nacionales como del Estado y municipales, al acto de la inhumación 
del cadáver del finado General. 

Art. 7" Dése aviso oficial del doloroso acontecimiento que la- & 
mentan esta Sociedad y este Gobierno, al ciudadano Ministro de 
Eelaciones Interiores para conocimiento del Ilustre Americano, Pre- 
sidente Constitucional de la Eepública, y al Presidente del Estado 
Bermúdez. 

Art. S° Comuniqúese el presente decreto á los Jefes Civiles de 
Distritos de la Sección para su cumplimiento. 

Dado en la Sala del Despacho de la Gobernación en Cumaná, á 
los 25 dias de Abril de 1882. — 24 de la Federación. — Jesús María 
Marina. — El Secretario interino, Antonio José iSansonetti. 



% 



Mañana á las 7 a. m. serán trasladados á la Santa Iglesia Matriz: 
los restos mortales del Benemérito General en Jefe, José Eusebio 
Acosta, Ministro de la Guerra, que falleció el dia 25 del presente 
mes. — Habrá funerales solemnes en honra de la Ilustre víctima que 
terminarán con la ceremonia de inhumación. — El Gobierno de la Sec- 
ción cumple el deber de avisarlo á todos ios empleados públicos y á 
todos los habitantes de esta ciudad. 

Cumaná, Abril 28 de 1882. 

JESÚS MAEIA MABITA. 

El Secretario interino, 

Antonio José Sansonetti. 



CORONA FÚNEBRE 



ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA. 

Comandancia de la guarnición y parque de 
la plaza de Ottmaná. 



Orden de la Plaza. 

PARA HOT 20 DE ABRIL DE 1882. 

1? Acaba de fallecer el Benemérito General en Jefe José 
Eusebio Acosta, Ministro de la Guerra. 

2? Es dolorosaraente lamentable la pérdida de éste héroe, ¡i 
quien debe la República eminentes servicios y abundante gloria. 

3 o El General José Eusebio Acosta, tanto por su 
elevada gerarquía militar como por las altas funciones públicas de que 
está investido, es acreedor á los honores de las armas nacionales ; en 
. consecuencia esta Comandancia ordena : 

Art. I o Como lo prescribe el artículo 297 del Código militar, 
quedará situada en la casa mortuoria la guardia del difunto General. 

Art. 2? La fuerza nacional y la milicia de la Sección harán 
el servicio á que se refieren los artículos 301 y siguientes hasta 307 
inclusive del mismo Código. 

Art. 3? A las doce del dia de hoi se cumplirá con lo dispuesto 
en el artículo 295 del Código citado, y continuará tirándose un ca- 
ñonazo cada media hora, de la manera que previene el mismo 
artículo. 

Art. 4 a A los fines del artículo 301 se nombra al ciudadano 
General Eafael María Ugarte. 

Art. 5 o Las fuerzas en servicio en esta Capital, llevarán du- 
rante ocho dias el luto que señala el Código militar. 

Art. 6 o Servicio etc., etc. 

Eafael Villanueva. 

El Ayudante, 

Antonio Ustáriz Villanueva. 



PEDRO VALLENILLA, 

PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DEL ESTADO BEEMÜDEZ. 



CONSIDERANDO 



Que la muerte del Benemérito General José Eusebio Acosta, 
Ministro de Guerra y Marina, es motivo de justo duelo para la Ee- 
pública y mui especialmente para las Secciones orientales, á las cuales 



Id . CORONA FÚNEBRE 



prestó grandes é importantes servicios en su dilatada carrera pública, 
Con el voto afirmativo del Consejo de Administración, 

DECRETA : 

Art. IV El Estado Bermúdez participa del duelo nacional oca- 
sionado por el fallecimiento del General José Eusebio Acosta. 

Art. 2° En señal de condolencia, las Oficinas públicas perma- 
necerán cerradas durante tres dias, á contar de mañana, en esta capi- 
tal y en las Secciones, de aquel en que reciba el presente decreto. 
Los cuerpos de policía y fuerzas del Estado llevarán luto por ocho 
«lias. 

Art. 3? El dia l :i de Mayo próximo se celebrarán en la iglesia 
Matriz de esta ciudad honras fúnebres á la memoria del malogrado 
General Acosta, debiendo asistir á .ellas todos los empleados pú- 
blicos. También se liarán las salvas que prescribe el Código Militar, 
y terminados los oficios religiosos, pronunciará una oración el Ledo. 
Ramón Pérez Coronado. 

Art. 4° Se suspenden las festividades acordadas para el dia 
de hoi. 

Art. 5 o El Secretario General queda encargado de comunicar 
este decreto á los Gobernadores Seccionales y demás á quienes co- 
rresponda, para su exacto cumplimiento. 

Dado en el Palacio de Gobierno del Estado Bermúdez, en Bar- 
celona, á 27 de Abril de 1882.— 19 y 21. 

Pedro Vallenilla. 

El Secretario General, 

Daniel Ramírez. 



CONCEJO MUNICIPAL DEL DISTRITO BERHUDEZ, 



COXSIDEEA3ÍDO : 

1° Que la muerte del eminente ciudadano Gral. José Eusebio 
Acosta, esforzado campeón de la causa liberal, es un aconteci- 
miento que debe lamentarse profundamente, porque priva á la Pe- 
pública de uno de sus hijos más ilustres, de uno de sus más dignos 
y preclaros varones. 

2 o Que nada más justo que esa pérdida produzca en los pueblos 
orientales, y sobre todo en Campano, cuna del Héroe, las más vivas 
y dolorosas impresiones, toda vez que fué Acosta, durante su vida, 
protector constante de sus derechos y libertades y su escudo y su guia 
en las crisis y emergencias políticas, y 

3° Que no pueden menos que honrar y enaltecerá los pueblos 
los homenajes que ellos tributan á la memoria de sus bienhechores. 



CORONA FÚNEBRE 



DECRETA : 

Art. 1° El Concejo se asocia al sentimiento público causado 
por la muerte del Egregio General José Eusebio Acosta. y de- 
clara de duelo para el Distrito los dias que transcurran desde el 29 
del presente mes al 6 del entrante. 

Art. 2 3 Se prohibe toda clase de diversiones públicas en los dias 
fijados en el artículo anterior, y se recomienda ¡i los jefes civiles 
parroquiales que cuiden eficazmente qué esta disposición tenga su 
más puntual cumplimiento. 

Art. 3? Las autoridades y funcionarios residentes» esta ciudad 
pondrán la bandera nacional á media asta en sus respectivas oficinas, 
permanciendo ésias cerradas durante el término fijado en el artículo 
I o . en señal de pública condolencia, y se excita ademas á los agentes 
Consulares acreditados en este puerto, á que hagan lo mismo con 
sus respectivos pabellones, por los dias que tengan á bien. 

Art. 4 o Durante el duelo, el Busto del General José Eu- 
sebio Accsta, que se encuentra en el salón Municipal, perma- 
necerá cubierto con un velo negro. 

Art. 5 o El O del entrante mes, que termina el duelo oficial, 
se celebrarán en esta Santa Iglesia parroquial honores fúnebres á la 
memoria del General Acosta, y se autoriza al Presidente de esta 
Corporación para que dicte las medidas necesarias, á fin de que este 
acto tenga toda la solemnidad posible. 

Art. 6? Todos los gastos que ocasione el cumplimiento de este 
Decreto se harán por las Rentas Municipales. 

Dado en el salón municipal del Distrito Bermúdez, en Campano 
á 28 de Abril de 1882. 

El Presidente, Diego B. Brito. — José Vicente Silva. — José F. 
Subcro. — Bernardo OKvier. — Diego Guevara. — José M. Snibero. — 
El Secretario, Francisco A. Carrera, hijo. 



AURELIANO CENTENO, 

JEFE CIVIL DEL DISTRITO EIVEKO. 

CONSIDERANDO : 

1? Que es deber de los pueblos honrar la memoria de sus 
preclaros servidores. 

2° Que el distinguido, Benemérito é Ilustre General José Eu- 
sebio Acosta, que acaba de fallecer en la capital de la Sección, 
el dia 25 de los corrientes, sirvió siempre con el más ardiente patrio - 
tismo á los intereses de la causa liberal de Venezuela. 



12 CORONA FÚNEBRE 



DECRETA : 

Ait. 1? La muerte del General José Eusebio Acosta 
es motivo de duelo para este Distrito, que en todas épocas le distin- 
guió como elemento de moralidad y orden. 

Durante ocho dias permanecerán cerradas todas las oficinas y 
establecimientos públicos del Distrito. 

Art. 3 o Los empleados llevarán como señal de duelo una gasa 
negra en el brazo izquierdo. 

Art. 4 o Una comisión compuesta de los señores José Gregorio 
Guzman, Matías Parra Alcalá y Luis Blanco, se encargará de todo 
lo relativo á la solemnidad de una misa que, en sufragio del alma 
del nunca bien sentido General, se cantará en la S. í. P. de esta 
ciudad el dia dos del próximo Mayo, y 

Art. o. Comuniqúese el presente Decreto al ciudadano Gober- 
nador de la Sección, en acatamiento á su Decreto de 25 de Abril 
de 1S82. 

Dado en la sala del Despacho de esta Jefetura, á los 29 dias 
de Abril de 1882. 

Aureliano Centeno. 
El Secretario, 



Agustín Morales. 



ORACIÓN FÚNEBRE 

PRONUNCIADA POR EL Pro. FEDERICO V. MENDOZA, 

Terminados los oficios religiosos. 



Nou recerlet memoria ejus et nomen 
ejus requiretur a generatione in gene- 
ratione. 

( Eccli. xxxix. 13 ) 
No perecerá, su memoria y su nombre 
será exaltado «le generación en gene- 
ración. 

( Eclesiástico, xxxix, 13.) 

Qué cuadro tan sombrío, Señores ! ! 

La estrella fulgurante de la Federación Venezolana ha ido á 
ocultar su brillo y su esplendor en las densas tinieblas del Ocaso ! 

Qué destino ! 

El edificio del Partido Liberal de Venezuela se ha conmovido 
duramente en una de sus más fuerte columnas, como que hubie- 
ra sido víctima de una trepidación volcánica....! Cuánto descon- 



CORONA FÚNEBRE 13 



cierto... ...! La Patria llora inconsolable una esperanza que se 

desvanece, un atleta que sucumbe, una ilusión que se evapora, sin 
que basten á mitigar tanto quebranto y tan acerba prueba, ni los su- 
blimes juicios de la Historia, ni la preciosa apoteosis que le reserva 
la posteridad ! 

Qué pequeño es el hombre y cuan penosa la ley inexorable de 
sus combatidos destinos ! 

Nace entre mimos y caricias; ilusiones brillantísimas pueblan su 
mente, cual ensueños diamantinos; bullicioso y alegre crece al grito 
halagador de la dulce y consoladora esperanza ; la imaginación soña- 
dora lánzalo también tras ideales que presuroso solicita, como la 
aspiración satisfecha ; ansioso el espíritu, vuela en pos de diáfanos hori- 
zontes que divisa como preludios de gloria, y cuando sonreído y con- 
tento, embriagado en tan dulces éxtasis, cree pisar los suntuosos pavi- 
mentos de tan infinitos dominios,. la muerte. la ley inexorable de 

la muerte, espanto de toda creación, término de toda existencia y 
síntesis perfecta de la nada, reclámalo imperiosamente, en virtud de 
misteriosos poderes, para confundirlo en el seno de la tierra: la tie- 
rra, Señores, materia primitiva del hombre y pórtico infalible de la 
Eternidad ! 

I allí lo veis El que ayer se ostentara sublime y mag- 
nífico en esa lucha legendaria de CINCO AÑOS, en aquel choque te- 
rrible de las ideas, guerra cruenta en que mil triunfos cantan per- 
manentemente, como conciertos de libertad, los sucesos de tan glo- 
rioso interregno; el que sublime y magnífico se ostentara también 
más tarde, con cien victorias más, como sanción moral de esos triun- 
fos, como reivindicación de los fueros del ciudadano contenidos en 
la santa Democracia, principio sublime de la caridad cristiana ; el 
que en fin, sublime y magnífico, se ostentara hasta ayer en nuestro ho- 
rizonte político, helo allí, reducido á la triste esfera de miserable 
ataúd, que trocará en polvo, en cenizas, en nada, el contacto de los 
tiempos, la llama fatídica y devoradora de la tumba, sin que pasen á 
detener su acción corroedora ni los esquisitos juicios de la Historia, 

ni la preponderante influencia de la fama y que al pasar hoy á 

los dominios de la muerte, deja tras sí, como esplendente aureola, la 
epopeya gloriosa de una causa velada por la Justicia y el Derecho, 
brillantes resplandores de la Federación. 

Mas, ¿ es tan sólo polvo el hombre, que nada le sobrevive en la 
muerte ? 

Hé aquí una pregunta que la verdad resuelve en creencia po- 
sitiva, y que sirve de consuelo al espíritu cristiano. 

Doble por naturaleza la naturaleza del hombre, en la tumba, en 
la tumba, Señores, tan sólo quedan los despojos cíe nuestra misera*- 
ble materia, deleznable como lo mundanal y terreno; mas en el 
fondo de nuestra organización, en lo íntimo de nuestro ser, habrá 
siempre algo superior y que como vida del espíritu y centro de 
nuestra organización moral, testifique una vez más, y compruebe 
solemnemente como verdad que se impone, que no hemos sido creados 
para ser confundidos eternamente en el polvo del olvido; y que la 



CORONA FÚNEBRE 



virtud, la virtud, esencia purísima de todo bien y reflejo, acá en la 
tierra, de la magostad de Dios, subsiste y subsistirá siempre á la 
espantosa catástrofe de la muerte, como premio á la Justicia y re- 
compensa de los buenos. 

Hé aquí, señores, por qué no debemos contar en el número de 
los muertos al Benemérito General en Jefe José E. Acosta. 

Ese aparato fúnebre que nos rodea : esos, negros crespones de 
que viste duelo la Santa Casa del Señor ; ese pueblo numeroso que 
entristecido le '-lia acompañado hasta este asilo santo ; esos lúgubres 
tañidos que despide al viento el bronce religioso ; las tristes salmodias 
que aún se repercuten bajo estas sagradas bóvedas ; esa tumba abierta, 
que cubrirá en breve sus despojos mortales ; el pesar, la agonía, las 
lágrimas y el dolor de una familia, que debe confortar la virtud san- 
tificante de la resignación cristiana : nada, nada de eso anuncia, re- 
vela una separación eterna. El mundo es de los buenos, y los 
buenos nunca mueren ; se ausentan tan sólo físicamente para 
espiritualmente vivir. El General Acosta fué bueno, y nos acom- 
pañará siempre en espíritu. • Sus virtudes políticas y privadas, sus 
hechos notoriamente heroicos, y los valiosos timbres eme esmaltan su 
preclaro nombre, conquistados en cien victorias, hasta hacer de su 
propia historia, la historia de la causa Liberal ; sus convicciones 
eminentemente republicanas, agen as de esa ambición vulgar que mata 
por completo la vida de los principios ; su vida de ciudadano honrado r 
laborioso y esencialmente caballeroso y afable, respetuoso en el hogar 
como excelente padre de familia, buen creyente, magnífico cristiano, 
siempre predispuesto al bien de esos altares, á cuyo culto consagraba 
á cada paso la veneración y el respeto que ellos caracterizan como 
depositarios de la conciencia cristiana ; en esa tumba, repito, donde 
en breve descansarán sus preciosas cenizas, no quedarán confundidos 
no, — tantos títulos, tan excelentes cualidades y tan austeras virtudes. 
Esto debe consolarnos y servir de aliento á nuestro espíritu. 

¿ Para qué narrar aquí la vida política del General Acosta ? 

¿ Para qué seguir paso á paso su dilatada historia, cuando cada 
palmo de terreno que pisamos en las Secciones Orientales, es testigo 
elocuente de una victoria suya, cuando cada uno de sus habitantes 
es un guardián de esos triunfos, cuando, en fin, tan sublimes recuer- 
dos se encuentran radicados en la conciencia de todos los venezolanos? 
I Allí no están Gariaquito y Campano, el Carmen y Cumanacoa, el 
Toro y Cumaná, la Cruz y San Isidro, como monumentos eternos de 
gloria tanta ? 

Dejemos eso al cargo de los tiempos ; la generación lo sabe bien, 
y todo lo sabe bien la excelsa historia: glorias que todo liberal ve- 
nera, que todo pecho republicano admira, que todo corazón noble y 
patriota reconoce agradecido, ellas son también glorias de este pueblo 
heroico, que si entusiasta supo acompañarle en tan gloriosas' jomadas, 
consecuente y dolorido ha sabido acompañarle hasta esa tumba. 

Aqui suspendo mi palabra. La verdad, los hechos históricos y 
las figuras prominentes como las del General Acosta, se imponen, 
se resuelven y se perpetúan á sí mismas. Nada pueden contra ella 



CORONA FÚNEBRE 



las furias de las pasiones: viven para el tiempo y su vida es la vida 
de la inmortalidad. 

Manes venerandos del General José E. Acosta ! Recibid 
desde el fondo de mi alma, el homenaje de un joven sacerdote que 
supo siempre admirar en silencio las grandes virtudes del HÉROE ! 
Ligado más de una vez á un ser, al padre querido de mi vida, ben- 
digo en tí, General y amigo, la vida de recuerdos gratos á mi exis- 
tencia. Encontré tu nombre en mi pobre hogar y allí recibí de tí, cuando 
niño, el afecto y el cariño del amigo. Consecuente con esos recuerdos^. 
recibe hoi en pago las frases que te dirijo como eterna despedida. 

Bequiescai in pace. 

HE CONCLUIDO. 



VERSOS LEÍDOS EN LA INHUMACIÓN DEL CADÁVER 
'DEL MALOGRADO GENERAL 

JOSÉ EUSEBIO ACOSTA. ■ 



Cesen sobre la tumba los enojos : 
I ante el Dios de Israel, el Santo, el Fuerte, 

Sin mengua ni sonrojos, 
Honra demos de Acosta á los despojos 
I al Héroe lloremos en su muerte 

# ¡Manes del hombre á quien en triste dia 
A las armas llamé, y á cuyo brazo, 

Arrojo y bizarría 
Confié la suerte de la Patria mía ! 
Mi ofrenda recibid ! De amor sea lazo ! 

Que si hondas disensiones dividieron 
A los que en pos de Libertad y Gloria 

Por la Patria vencieron. 
Juntos la heroica lucha sostuvieron, 
I juntos los verá la misma Historia. 

Falible el hombre es ; y pues mayores 
Son los cuadros de luz, el HONOR mande ! 

Olvídense rencores, 
i miserias perdónense y errores, 
Para admirar, para ensalzar LO GRANDE ! 



16 CORONA FÚNEBRE 



I por bajo la lápida mortuoria 
Que los despojos cubre de la muerte, 

Vayase la memoria, 
Como ellos mundanal y transitoria, 
De cuanto engendre el odio ó lo despierte. 

¡ Manes de Acosta, á quien en triste día 
A las armas llamé, y á cuyo acero, 

Arrojo y bizarría 
Confié la suerte de la Patria mía ! 
La ofrenda recibid del compañero ! 

Negar, oscurecer los altos hechos 
Que esclarecido hicieron vuestro nombre, 

No es de nobles pechos 
Que del deber se muestran satisfechos, 
Ni propósito sano de recto hombre. 

Testigos de ellos son : el Manzanares, 
Cumanacoa, el Toro, Rio Caribe, 

¡San Pedro, Manzaspdres, 

Murciélago y el Carmen cien lugares 

En que la Historia vuestro nombre escribe. 

I cual en CUMANÁ, por BARCELONA ; 

I como allá, por MATURIN lo mismo ! 

Con vos marcha Belona, 
La diosa de la guerra, que os abona 
E fructífero hace el patriotismo. 

Tantos vencidos por la suerte fueron 
Cuántos con vos intrépidos lucharon. 

De nada les sirvieron 
La táctica y valor con que embistieron, 
La estrategia y coraje que mostraron. 

Trofeos son de vuestro nombre y gloria 
El gallardo, apuestísiino Narvarte ; 

Pinto, el de hermosa historia ; 
Sutherland, que fatiga la memoria, 
I cuanto jefe opuso su estandarte. 

¿ Qué mucho, si á la frente de sus hijos 
La egregia Cumana, nunca pigmea, 

Con cuidados prolijos 
I ejemplos mil, llevó, los ojos fijos 
En Bermudez y Sucre, la alma idea ? 



CORONA FUNKIJJÍK 



De aquí brotó la chispa mil a ni a dora 
De aquí los hombros y recursos fueron 

Cuando sonó la hora : 
Ctjmana os dio sus hijos sin demora, 
I ellos con vos lucharon y vencieron ! 



Imposible es negar los altos hechos 
Que esclarecido hicierou vuestro nombre ! 

Ni aún á villanos pechos, 
De envidia carcomidos ó deshechos, 
Ocurrirá amenguar vuestro renombre. 

Al templo de Ja FAMA entrad en calma ! 
La VIDA empieza aquí ; debéis tenerla ! 
Es vuestra ya la Palma, 
I mui noble el contento de mi alma 
Por habernos llamado á merecerla ! 

Adiós, ilustre é inmortal GUERRERO, 
Que ya aspiráis el éter de la gloria ! 
Adiós, Oh COMPAÑERO 
De afanes, y en las lides el primero ! 
Por siempre viviréis en mi memoria ! ! 

Bmé. mila de la roca. 



Cuinaná, Abril 29 de 1S82. 



El 25 del corriente á las tres de la tarde dejó de existir en 
Cumaná el señor General José Eusebio Acosta. Una aguda y 
cruel enfermedad le arrebató al amor de su estimable familia, al afecto 
de sus numerosos amigos y al aprecio de sus conciudadanos. 

Al saber el General Guzman Blanco, apenas hace seis dias, la 
gravedad de aquel digno servidor de la República, y el peligro que 
corría su vida, dispuso que fuese á prestarle los auxilios de la ciencia 
el señor doctor Pedro E. Hernández, uno de nuestros prácticos más 
notables y acreditados, quien partió inmediatamente en un buque 
fletado por el Gobierno, acompañado del señor doctor Baldomero 
Benítez, hermano político del Jefe liberal de Oriente. 

Todo en vano ! No habían arribado aún á Cumaná los emisarios 
de la salud que enviaba al amigo enfermo el Presidente de la 

2 



18 CORONA FÚNEBRE 



Xacion, cuando plugo á la Divina Providencia cortar el hilo de 
aquella existencia que tantos dias de regocijo habia dado á la Patria 
en sus luchas por la libertad. 

Fué el General Acosta durante la Guerra larga de la Federa- 
ción como Jefe de Oriente, el héroe en aquellos gloriosos campos 
de batalla, que le saludaron siempre vencedor, indomable en la lid y 
generoso con los vencidos. 

Tan valiente; como justiciero, supo granjearse entre sus conmi- 
litones y subordinados aquella estimación que le valió en la época á 
que hemos aludido el renombre de Caudillo Oriental. 

Fué admirador de las glorias del Ilustre Americano, de quien 
mereció las más señaladas muestras de confianza y distinción, como 
lo patentizan los nombramientos de Delegado Nacional del Distrito 
militar de Oriente en los dias de la Eei vindicación, y Ministro de 
Guerra y Marina, cargo que no pudo venir á desempeñar por 
haberle sobrevenido la muerte. 

El Presidente de los Estados Unidos de Venezuela ha dirigido 
al Congreso el Mensaje que á continuación publicamos. 

I nosotros acompañamos á la señora de Acosta y á sus hijos y 
deudos en el justo sentimiento que les aflije. 



MENSAJE DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA- 



Ciudadanos ¡Senadores : 

Con profunda pena participo al Senado el fallecimiento del Gene- 
ral en Jefe José Ensebio Acosta, en Cumaná el 25 del presente. 

Procer de la Federación, soldado leal y valeroso, dio ¿i la causa 
de los pueblos sus servicios en el Ejército, su prudencia en la ma- 
gistratura y consagró siempre su prestigio é influencias al sosteni- 
miento de la paz en el Oriente de la Kepública. Baja á la tumba 
dejando una memoria digna de la gratitud de la patria. 

En uso de la facultad qne la ley concede al Presidente de la 
República, os pido, como un acto de justicia nacional, que acordéis 
al finado General en Jefe José Eusebio Acosta, los honores del 
Panteón Nacional, como homenaje que la gratitud de la República 
tributa á los servicios de tan eminente ciudadano. 

Caracas, Abril 20 de 1882. 

GUZMAX BLANCO. 

ID a La Opinión Nacional.'] 



CORONA FÚNEBRE 1!> 



CONTESTACIÓN DEL SENADO 

AL 

PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA 



Ilustre Americano, Presidente de la República. 

El Senado de la República ha recibido con verdadero dolor, la 
noticia del fallecimiento del General en Jefe José Eusebio Acosta- 
que le participáis en vuestro Mensaje de 29 de Abril próximo pa- 
sado. 

La desaparición de los grandes servidores de la Patria es siem-* 
pre el más infausto suceso que registra la historia de las daciones. 
Dejan un vacío difícil de llenar, y el país tiene que sentir por 
mucho tiempo su falta en la marcha progresiva de los pueblos y en 
'el movimiento de las instituciones. 

Más de un tercio de siglo consagró el General en Jefe 
José Eusebio Acosta, al servicio de la causa liberal de-Vene- 
zuela, y su prestigio é influencia sirvieron siempre, como bien decís, 
al sostenimiento de la paz en el Oriente de la República. Su lealtad 
y abnegación pueden presentarse como dechado de las virtudes 
políticas del ciudadano, y como guerrero su figura militar tuvo la 
magnitud* de los más excelsos Jefes de la Independencia. 

El Senado se asocia, pues, á la justa pena que experimentáis, 
y tiene en consecuencia la satisfacción de acompañaros el Acuerdo 
que pedis, concediendo al finado General en Jefe José Eusebio 
Acosta los honores del Panteón Nacional, como homenaje que 
la gratitud de la República tributa á los servicios de un eminente 
ciudadano y distinguido Procer de la Federación. 

Caracas, Mayo 4 de 1882. | o ] 
J. P. Rojas Paúl. — Fulgencio M. Carias. — Demóste- 

NES TRU.TILLO. — D. J. GUZMAN BASTARDO. 

El Senado de los Estados Unidos de Venezuela, 

Visto el Mensaje del Ilustre Americano, Presidente de la Re- 
pública, pidiendo los honores del Panteón Nacional para el finado 
General en Jefe José Ensebio Acosta. 

ACUERDA : 

Artículo único. Los restos del General en Jefe José Eusebio 
Acosta serán depositados en el Panteón Nacional, según la propuesta 
del Presidente de la República en cumplimiento del artículo 2 del 
Decreto Ejecutivo de 27 de Marzo de 1874. 

J. P- Rojas Paul. — D. J. Guzman Bastardo. — Demos - 

TENES TRU.TILLO. — FULGENCIO. M. C ARIAS. 



[oj El anterior proyecto fué aprobado por el Seriado en esta misma fecha. 



■20 CORONA FÚNEBRE 



0BXTUAKX0. 



Por telegrama de La Guaira se supo ayer tarde en este puerto 
que el 25 del corriente murió en Cnmaná el señor General José 
Eusebio Acosta, nombrado Ministro de Guerra. 

Los amigos de la actual Administración sentirán esta pérdida, 
como un elemento de orden y uno de los colaboradores de la paz y 
progreso del país. 

Algunos cónsules extrangeros y oficinas públicas lian enarbolado 
sus pabellones en señal de duelo. 

£ ( De EJ Diario Comercial de Puerto Cabello, número .U8.) 



EL DUELO DE LOS HIJOS DE CARIACO 

EN LA TUMBA DEL BENEMÉRITO GENERAL 

José Ensebio Acosta. 



Breves instantes corren, mensajeros de fúnebres presagios.... 

Largas lnras de ansiedad 

Momentos felices de esperanza ! 

Eterna realidad de la muerte! ! 

Cuando esta desconsoladora verdad se introduce fríamente en 
nuestras almas, cuando ya no podemos hacernos ilusión de la vida 
ante la figura, rígida y helada de la muerte, entonces, como conven- 
cidos y dándonos cuenta de ese poder invisible y misterioso que nos 
aterra, prorrumpimos en desesperadas manifestaciones, que revelan el 
tamaño y los colores de nuestros sentimientos más íntimos : el dolor 
más profundo, la pena más tierna, los frenéticos arrebatos de la ira, 
los espasmos del espíritu por los afectos contrariados, la vanidad 

vencida, y convencida la conciencia lié allí la escena que se 

representa ante el frió espectáculo de la muerte, al arrebatarnos en ñor 
la esperanza, dejándonos marchito el corazón 

Oh muerte ! horrorosa necesidad de la vida, arcano incomprensi- 
ble que de nada nos convence, providentemente así dispuesto, que sin 
ello, ese adiós á los muertos que nos son amados, oprimido entre los 



CORONA FÚNEBRE 21 



broqueles de la etiqueta mundanal y palaciega, ni nos entristeciera 
ni nos conturbara, borrando de nuestros ojos los destellos del tierno 
corazón, manifestados por las lágrimas. 

Dejó de existir el distinguido General José E. Acosta, 
el amigo predilecto de los cariaqueños; y siempre rieles, como fuimos, 
á su estrella, desinteresados en su cariño, nos contrista el alma su 
muerte, y nos asombra la inmensidad del vacío que se divisa allá, 
muí lejos de su tumba. . . .en los umbrales de la patria! 

Verdaderos lamentos de sincero dolor, aves angustiosos lanzan 
por doquiera sus amigos, que son todos los hijos de este pueblo leal : 
lamentos angustiosos como los del pueblo de Israel abandonado ; y 
tristes, tristísimos, como los sones melancólicos de sus arpas en el 

desierto, llorando las amarguras de su desamparo y soledad y 

como ese pueblo de las epopeyas más celebres, paladión de todas las 
enseñanzas, tenaz basta obtener la remisión de sus culpas por el 
sacrificio y la abnegación, lloremos todos la muerte de un hombre 
público, que al convertirse en átomos de los sepulcros, cerrando tras sí 
la lúgubre puerta de su eterna morada, nos deja abismados en la 

contemplación de tantas miserias. .... .fugitivas esperanzas 

inciertas realidades pasiones á medio satisfacer ambiciones 

incompletas ! 

Fué el General José E. Acosta un ser privilegiado, due- 
ño de millares de voluntades, atraídas por su raro é incompara- 
ble carácter .sereno en los azares, cbancero en los peligros 

ánimo de gigante en todos los riesgos, con talla de caballero cortés, — . 
sencillo en sus modales, nunca temió de nadie ni de nada. .. .siendo 
víctima, al fin, de sus dolorosos sufrimientos por sus inestimables y 

nunca bien comprendidas cualidades y esprimida la esponja 

amarga entre sus confiados labios, apuró mil veces en un sólo instante, 
los más crueles desengaños, y su corazón de acero, templado al calor 
de las más serenas virtudes, estalló becbo pedazos. 

Muerto está el beróico General José E. Acosta, pero allí queda 
en pié la conciencia de los vivos. 

Los cariaqueños se inclinan humildes ante la voluntad Divina, 
que, arrebatando su preciosa vida intespestivamente, se propone quizá 
resolver el problema de nuestras mezquinas agitaciones .y le en- 
viamos, con el corazón en la mano, el Adiós más triste de la más 
triste despedida ! 

Paz y respeto á la viuda inconsolable : dulce afabilidad á sus 
bijas : recuerdos cariñosos á sus deudos : paz y reposo á su alma en la 
mansión de los justos : nuestras ardientes lágrimas, como menudas 
flores, rieguen su tumba : pésame á todos. . . .! ! 

Los Cariaqueños. 
Cariaco, Abril 29 de 18S2, 

( De El Genio de dimana, número 46.) 



•22 COEONA EUNEBKE 



A LA 



DEL BENEMÉRITO GENERAL 

JOSÉ EUSEBIO AGOSTA 



¿ Qué acontecimiento inesperado ha pasado á la egregia dimana, 
la primogénita del Continente ?'.... \ Qué ha sucedido en la ciudad 
del Manzanares, y bajo el sauce gemidor que se retrata en sus cris- 
tales"? ¿Qué la tiene conturbada, y triste, y pensativa y silenciosa, 
como la estatua del dolor ? 

I Qué pena extraña experimenta la tierra clásica de la Libertad, 
del Genio y de los bellos recuerdos históricos ? 

Es que se ha abierto una tumba ; en ella ha caido pálido y sin vida 
uno de sus hijos más ilustres, el General José Eusebio Acos. 
ta., después de dolorosa enfermedad, que la ciencia no pudo combatir, 
para ir á reposar tranquilo á las riberas impasibles de otro mundo, 
donde no existen martirios para el alma, tormentos para la existen- 
cia ni dolores para el cuerpo, y la esperanza es realidad, y el amor 
no tiene sombras ni misterios. 

Una existencia menos bajo los dominios del Sol, una celebridad 
militar y política que no resplandecerá ya mas en los cielos de la 
Patria, pero que ha dejado imperecederos recuerdos por sus bellas 
cualidades y acciones, que le han conquistado fama eu el Oriente, 
así como en toda la República. 

Profundo vacío ha dejado, sin duda, en su descendencia, el esposo 
y padre, para quien su hogar era objeto de tiernas complacencias y 
purísimos afectos. 

La sociedad de Cumaná ha perdido una columna robustísima 
de orden y moralidad, y la patria ainada á un hijo siempre dispuesto 
á sostener sus fueros y dignidad : — él fué por sentimientos y educación 
amante de la causa libera], la cual defendió con su espada y su pres- 
tigio en innúmeros hechos de armas, inmortalizados por la gloria y el 
valor más heroico, siendo leal á sus principios durante su vida, con un 
ejemplo y una constancia admirables, digna de los grandes hombres 
de la antigüedad. 

Resígnese su familia ante los decretos del Hacedor de tantos 
portentos y de tantos mundos y de tan extraordinarias maravillas. 
Fortifiqúese en la religión del Cristianismo, que es bálsamo consolador 
en los infortunios y tribulaciones de la humanidad, en este valle de 
penalidades y desengaños, en esta ilusión que tenemos por vida. 

Barcelona, Mayo I o de 1882. 

Antonio Caiireyó Luces. 

[ De El Genio tic Cumaná, número 46.] 



CORONA Fl'XEBIiE 23 



EN LA TUMBA 

♦ 
I) El. 

GENERAL JOSÉ EUSEBIO AGOSTA. 



¡ Lágrimas, siemprevivas del corazón, ahora os necesitamos en tes- 
timonio público de nuestro profundo dolor por la muerte del Bene- 
mérito General José Eusebio Acosta. 

Finada tan preciosa existencia, ¡ qué decir que sea digno de la 
memoria del Héroe ! olí dolor ! si helada nuestra sangre, apenas el labio 
se atreve á articular una frase en recuerdo de tanta gloria ? 

Perdónanos, Dios eterno, si ofendemos tu bondad y sabiduría 
infinitas, al observar que ni aun el Cristianismo con sus benditas y 
civilizadoras prácticas y bálsamos consoladores, ni la Filosofía con 
sus máximas edificantes, han podido sofocar del todo en la huraa- 
didad doliente, ese profundo resentimiento que la abruma y enerva 
ante el tremendo destino de la nada ; resentimiento que por más que se 
crea una aspiración á la soberbia, aveces nos parece justo. Perdó- 
nanos, Dios eterno, que sineinbargo, nosotros nos humillamos ante tu 
voluntad imponderable, y el Cristianismo es ia fínica y más sublime 
necesidad de nuestro espíritu. 

El General José Eusebio Acosta,como padre de familia 
fué tierno y amoroso para con su esposa é hijos ; benévolo y cortés 
para con sus amigos todos : generoso, cristiano, por decirlo de una 
vez para con sus enemigos, y en una palabra, el General Acosta 
fué un hombre de bien : como hombre público, como militar sus he- 
chos son por demás conocidos, y sus glorias son glorias de la Patria 
entera, porque él nació de padres esencialmente liberales, fué bauti- 
zado en la fuente de la democracia cristiana, ungido con los perfumes 
bendecidos del Cristianismo, y á nadie sino á su voluntad perseverante 
y á su amor al saber, debió su educación, que era poco común. 

El General Acosta, pues, nacido del pueblo y para el pueblo, 
joven, muí joven todavía, sacrificándolo todo, desde los años de 48 
se echó en brazos, arrostró los peligros de la Federación Venezolana, 
que fué la causa de la revalidación de los derechos del pueblo conculca- 
dos por una dominación tiránica. 

Al General Acosta le tocó encabezar aquella cruzada redentO' 
ra en el Oriente, y á su genio de guerrero infatigable, y al brillo de 
su espada siempre magnánima para con sus enemigos, y al empuje 
de sus aguerridos y valientes militares, debióse el definitivo triunfo ; 
trnnfo por el cual los veucedores en las cruentas jornadas de El 
Carmen, Murciélago, San Pedro, Cumanacoa, Manzaspáres, El 



24 CORONA FÚNEBRE 



Toro y Cumaná, los misinos de aquella memorable retirada de Kia 
Caribe, la única acaso y la más brillante que registra la historia de 
la Federación, entonaron ante el altar de la Patria el himno de 
los bravos de Colombia, al Dios que presidiera las victorias de Junin 
y Ayacucho. 

Todavía le vimos en la Revolución de Abril, siempre heroico, 
magnánimo y leal, al frente de las huestes liberales de Oriente, acu- 
dir presuroso al llamamiento que le hiciera la causa á quien consagró 
los mejores aíjos de su existencia ; y otra vez condujo victorioso el 
pabellón amarilo, símbolo del federalismo venezolano, dejando como 
nuevos trofeos de su espada, en su segunda memorable campaña, 
los triunfos de Cariaquito, Carúpano, Barcelona, La Cruz y San 
Isidro ; y en los de Fararí, El Coroso y Altagracia, la gloria de 
que fueron alcanzados por su ejército, al mando de sus intrépidos 
Tenientes. 

Xi NTarvarte, ni Sutherland, ni Pinto, ni Camero, ni Olivo, ni 
otros tantos valientes y apuestos militares, pudieron detener al Héroe 
oriental en el camino de glorias que la Providencia le habia seña- 
lado, para conducirlo, como lo ha conducido hoi, al cielo de los in- 
mortales, y de consiguiente, á la admiración de la posteridad. 

Sinembargo de poseer tan legítimos títulos, refrendados por tanta 
gloria, la sed del mando jamás llegó á tostar sus labios ; antes bien, 
ambicionaba la vida que más le alejase del poder y mayor tranqui- 
lidad le proporcionase á su espíritu ; soñaba con la vida del campo que 
según él era la vida más hermosa, la vida de !a libertad ; detestaba 
la guerra como la mayor de las calamidades públicas, y- amaba la paz 
como centro de toda grandeza y prosperidad ; jamás vistió el uniforme 
correspondiente á su alta gerarquía militar, y siempre llevaba con 
orgullo el traje del ciudadano; aborrecía el vicio como la última de- 
gradación del hombre, y amaba la virtud como el patrimonio de las 
almas grandes ; sobre su tumba bien podría reproducirse este bello 
epitafio de la heroica Grecia, en feliz recordación de uno de sus más 
grandes é ilustres ciudadanos : Tierra ! guarda tranquila los restos 
de un hombre de bien ! 

Xosotros, desde nuestra juventud, admiradores de los méritos del 
finado General José Eusebio Acosta y miembros de la comunión 
liberal que él encabezaba en el Oriente, creemos dejar cumplido nues- 
tro deber enlutando las columnas de nuestro periódico, y dando por 
estas líneas á la Patria y á la desconsolada familia nuestro dolorido 
pésame del alma, — que á plumas homéricas corresponde, al cantar la 
magna lucha de la Federación Venezolana, trazar en brillantes rasgos 
la vida y los hechos portentosos del bizarro Héroe del Oriente. 

Alejandro Villanueva. 



CORONA FUNE15EE 



DUELO. 

Por fin rindió la triste jornada de la vida, á las .'» p. ni. del 
2o de los corrientes, y después de una breve pero penosa enfermedad,. 
el Benemérito General José Eusebio Acosta, Ministro de Guerra 
y Marina. 

Por trascendental esta desgracia no encontramos en la infinita 
variedad de signos de que se vale la humanidad para manifestar sus 
diversos sentimientos, frases que puedan expresarla de una manera 
apropiada á la intensidad que la caracteriza. 

5 En qué fuente del lenguaje deberemos tomar, entóneos, la 
expresión sincera que demuestra el verdadero pesar que causa á Cu- 
maná, y causará á la República entera, la muerte de un Héroe que 
tiene conquistados tantos y tan hermosos timbres en el campo de la 
Gloria y de la Fama? 

¿ Dónde, dónde encontrar palabras que llevando al conocimiento 
de todos la fatal nueva que nos abate y nos conturba, pueda arran- 
car el torrente de lágrimas que debe depositarse sobre la tumba del más 
digno, del más valiente y respetuoso Jefe de la Federación "?. . . . 

Ali! se dilata el deseo, pero al fin sucumbe, porque el 

pensamiento se declara completamente impotente, y sólo puede de- 
cirse: — ¡oh dolor! has penetrado de una manera tan aguda y tan 
fuerte en el espíritu de los cumaneses, por la inapreciable existencia 
que nos acaba de arrebatar la misteriosa muerte, que todo es vacío, 
luto, llanto, amarguras, decepciones que languidecen el alma y con- 
vierten en vago soplo las. risueñas esperanzas que acariciara ayer. . . . 

Se extinguió pues, la vida material del eminente General Acosta. 
pero su nombre, envuelto en los vivísimos resplandores de la Gloria,. 
pasará á habitar el gran mundo de la inmortalidad. 

Como legado precioso, nos deja sus buenas acciones que imitar t. 
— allí los sublimes ejemplos de su magnánima é ilustre política ; 
más allá, los edificantes consejos de su recto y bien sentado corazón,, 
de su buena y ejercitada conciencia moral y religiosa ; y en fin, en 
todo nos deja lo grande, lo bueno y esencialmente útil, que debemos 
apreciar y seguir para conservar la honra de nuestros grandes hom- 
bres, como él ; de nuestros dignos progenitores. 

Manes venerandos del General Acosta, gozad de la bienaventu- 
ranza del Señor ! 

Damos nuestro pésame á la Patria, porque ha perdido en el 
General Acosta uno de sus mejores y más desinteresados servidores ; 
al Oriente porque ha caido la columna más poderosa que sostenía 
aquí el orden y la tranquilidad social 5 y especialmente á Cumaná, 
porque ha perdido todo, esencialmente todo, con la muerte de su 
predilecto hijo, el hombre más grande del Oriente. 

Acompañamos también en su justo dolor á la afligida esposa (- 
hijos y á los deudos y amigos del General Acosta. 

José Valentín Bruzual. 

[Editorial de "El Genio" número 45.] 



•2(1 CORONA FÚNEBRE 



JOSÉ ETJSEBIO AGOSTA. 

I. 

¡Otra vez la Parca inexorable corta entre nosotros el hilo de 
preciada existencia ! 

¡ Otra vez el duelo intenso de la Patria ! 

¡ Otra vez Cumaná, suelta la cabellera, en girones las vestiduras, 
como quien se" revuel ve y desespera en insoportable dolor, anegados 
los ojos en inmenso llanto, que provoca terrible golpe de la infausta 
suerte ! 

¡ Hasta cuando imponderables desdichas ; hasta cuando dardos 
implacables lacerando el corazón de esta matrona infeliz! 

¡ Bendito sea el nombre del Señor ! 

II. 

¡ Ayer, nuestro celebrado bardo Juan Manuel González 
Várela ! 

¡ Antes Kendon, José Manuel Orau, Jowe Antonio 
Pérez, el Doctor Meaño, los Eójas, Peinado, Ramos ! 

¡ Hoy, colmado el cáliz de acíbar de nuestros acerbos sufrimientos, 
. se desploma, de sobre el pedestal de la vida y esperanzas patrias, la 
figura imponente del 

Benemérito general José E. Acostai 

para ir á confundirse en el polvo de la huesa; pero su nombre, perte- 
nencia y reliquia de la historia, traspasará las edades futuras, recor- 
dado con cariño especial ! 

III. 

¡ Inmensa pérdida ! 

¡ Siempre la fatalidad cebada en nuestros dolores, arrebatando 
vidas que tanto valen y significan tanto en' la estimación 
general! 

¡ La muerte del General Acosta es una calamidad pública. 
Sus altos méritos hacian ver en tan digno personaje una garantía 
social ! 

¡ Cuando menos lo espera Cumaná, cuando menos lo aguardaban 
sus numerosos amigos y admiradores, cuando menos lo creía su 
familia, en cortos dias cae yerto en la tumba ; y Cumaná, y sus ami- 
gos, y sus apreciadores, y su desolada familia se confunden en duelo 
profundo y cercan la víctima ilustre anegándola en lloro indeci- 
ble ! 

¡ Fecha fatal ! 



CORONA FUNEUKK 



Cuántas más registran las páginas de nuestros crueles dolo- 



res ! 

¡ La hora de las tres de la tarde del 23 de Abril será siempre 
recuerdo infausto, y renovará las lágrimas que hoy derrama dima- 
na en su intenso duelo ! 

Como nos parecerá siempre sombría, présaga de funestos desig- 
nios, la de las 11 a. m. del aciago 10 de Mayo, que nos sumió 
en hondo desconsuelo con la muerte de hermano mui querido ; sobre 
cuya fosa regó también Cumaná, con la desolada viuda y pobres 
huérfanas, preciado tributo de justísimas lágrimas. 

IV. 

Estimadores del malogrado Ministro, por la alteza de sus 
prendas privadas y públicas, nos ha cabido también enjugar sincero 
llanto, v lamentar con la patria infortunada pérdida tan irrepa- 
ble ! 

I cedemos á un sentimiento que arranca del corazón, consignando 
en sitio preferente de esta hoja la expresión de nuestra condolencia ; 
que si bien no alcanza á merecer la importancia del ilustre muerto, 
no por eso es menos la pena que nos abruma en medio de tanta 
desgracia. 

V. 

Identificados de dolor con Cumaná y la inconsolable familia del 
dignísimo Ministro, pedimos al Altísimo consuelo en tamaño 
infortunio; — y la paz del alm¡s para el malogrado personaje. 

¡ ¡ ¡ Que Dios le haya recibido en los goces eteruales ! ! ! 

VI. 

Incalculable juzgamos la medida del pesar que aqueja á los 
amigos Benítez y Palacios, deudos tan queridos é íntimos de la 
ilustre víctima ; cuando no tuvieron siquiera el consuelo de que 
exhalara entre sus brazos el último soplo de vida. 

Ilustrados cristianos, la Fé sanará sus espíritus en tan crude- 
lísima tribulación ; como que hoy y mañana y siempre lian de enju- 
gar incesantes lágrimas á las familias del tinado en su profundo 
dolor. 

J. A. Meaño Velazquez. 

[ Editorial déla Poliantea üe Cumaná, número 3.] 



28 COEONA FUNEBEE 



DUELO PATRIO. 



La muerte ha tocado con su cetro de hielo el corazón del General 
José Eusebio Acosta, y el General José Eusebio Acosta ha 
vuelto al seno de la creación universal, recojiendo el éter divino su espí- 
ritu varonil, la tierra sus despojos mortales, la historia sus hechos. 



II. 



Su defunción, que habría sido en todo tiempo un acontecimien- 
to social, en el momento en que la ha decretado la Providencia, 
reviste todo el carácter de un suceso político : porque nunca más 
necesaria su. vida que en las presentes circunstancias, en que su 
prestigio era síntesis de tranquilidad y de orden en el Oriente ; su 
autoridad, armonía política en estas Secciones; su nombre y su 
presencia, garantía para todos. 



III. 



¡ Cómo han variado los tiempos ! 

Al délos enconos ha sucedido el de la amistad. Al de las recri- 
minaciones recíprocas, el de la indulgencia y la tolerancia,' hijas de la 
caridad y la civilización. 

Por eso, al rededor del ilustre difunto se han agrupado todos 
los círculos políticos, sin distinción de colores, para rendir el home- 
naje, en justicia debido, al que fué amantísimo padre de familia y ejemplo 
de moralidad irreprochable ; ciudadano laborioso, pacífico y discreto, 
y hombre modestísimo ; al soldado y patriota, en fin, que represen- 
tará en la historia, como las representó en su vida, las glorias 
épicas de la Federación Oriental. 

Los hermanos de la Guerra larga, los amigos y compañeros de 
las luchas civiles, los adversarios de otros tiempos y los de ahora, 
todos estaban allí congregados y confundidos como íntimos ; citados 
por el dolor y la novedad del desgraciado acontecimiento, para dar 
ese ; / Adiós ! ! que no se repite ni se contesta, al hombre que 
habia sido el primer Jefe de un gran pueblo y de una gran causa, en 
una de las principales secciones de la República. 

Cumaná, como sabe 'ella hacerlo en las ocasiones solemnes, 
ha estado esta vez á la altura de su espíritu y de sus senti- 
mientos. 



CORONA FÚNEBRE 29 



ÍV. 

Para el General Acosta se lia abierto ya el libro de la Historia ; 
pero los juicios y las conclusiones corresponden á la posteridad. 
Que mal podrían sus émulos y antagonistas ser imparciales y justos 
participando de las pasiones de su época, y siendo actores intere- 
sados en los sucesos. 

Tócale á sus contemporáneos la relación de los hechos y la pin- 
tura de su carácter. 

V. 

Su biografía es larga: porque ella es la historia política y mili- 
tar de un tercio de siglo, en la región aquende el Uñare, hasta el 
Orinoco, y á partir del año 1858, el General Acosta fué siempre 
en la causa de sus afecciones y de sus ideas, actor principal, prota- 
gonista, Jefe. 

VI. 



Hai en su vida pública hechos notables ; así por su buen sen- 
tido práctico y sensatez política, como también por su modestia. 

En la veintena de años que lleva de implantado el sistema 
federal que nos rige, hemos tenido en muchos Estados guerras de 
banderías, alzamientos insensatos, pronunciamientos de localidades, 
que no trascendían mas allá de sus aledaños. En los Estados que 
gobernó el General Acosta y en los pueblos que obedecieron á su 
autoridad, no se conocieron . nunca : pues los que registra nuestra 
historia local fueron consecuencias de guerras generales. I esa sin- 
gularidad de nuestra idiosincracia política, se debia exclusivamente 
al criterio militar del General Acosta; que nunca entraron en su 
espíritu manejando asuntos públicos, ni alucinaciones engañosas, ni 
febriles impaciencias. Poseía en alto grado ese don del que busca 
resultado : sabia esperar. 

VIL 

Más de una vez, en las diferentes etapas de la Administración, 
sus amigos, y el Poder misino, le halagaron con la Magistratura 
suprema. Declinó siempre tan alto honor, ya por no entregar su 
personalidad á la lucha de los partidos, que le fueron siempre 
enojosas ; ya también porque el esplendor y las incomodidades inhe- 
rentes á la Soberanía, no se armonizaban con su carácter privado. 

Ejemplo raro, que por cierto no tendrá imitadores. 

Se necesitan, ciertamente, para sostenerse en las alturas del 
Poder Soberano, condiciones especiales; que él confesaba franca y 
modestamente á sus amigos no tener. 



30 CORONA FÚNEBRE 



VIH. 

Entre sus cualidades de hombre público, tenia la de ser profun- 
damente reservado. Era difícil, si no imposible, traducir sus pensa- 
mientos por sus emociones. Cuando en una discusión, el calor de 
ella podia llevarle á descubrir ideas que no le convenia emitir, va- 
riaba bruscamente de tema. I si la reunión era de confianza, la lleva- 
ba al terreno de la jovialidad, tratando entonces de asuntos muy 
diferentes. 



IX. 



Como autoridad, fijado en una idea y tomada una resolución, no 
la variaba jamás. 

Xo tenia el don de la iniciativa, acaso por desconfianza de los 
resultados; pero tampoco dejó de cumplir nunca las imposiciones de 
su cargo. 

Como hombre público, tenia fuerza en el carácter y energía en 
la voluntad, basta parecer seco y duro; pero en su hogar se trans- 
figuraba ; allí era cariñoso, tolerante, amable y espansivo. 

Pudo no ser caluroso y apasionado amigo ; pero fué adversario 
indulgente y enemigo generoso. 

Hombre de la escuela práctica, el trabajo fué su ideal; y sus mo- 
mentos de descanso los dedicaba á la lectura de libros serios ; pero 
esto sin alardes pedantescos ; que reservado en todo y con todos, parecía 
serlo hasta con él mismo. 

Austero en sus costumbres, sobrio en sus necesidades, enemigo 
de la adulación y del lujo ; honrado en sus 'transacciones y religioso sin 
fanatismo, hizo de su hogar un santuario en que las exacerbaciones 
políticas no penetraron jamás. 

De talante simpático y de porte serio, se hacia agradable aún 
sin tratarlo, pero cuando concedía su confianza, se le estimaba de veras : 
aunque siempre con respestnosa reserva, porque él nq permitía 
mas. 



X. 



Pasando por tantos acontecimientos, muchos de ellos terribles ;■ 
experimentando tantas sorpresas morales ; manejando tantos hombres 
distintos, tantos y tan diferentes caracteres, mucho debió sufrir, 
mucho debió callar, pero más debió perdonar, 

¡ Xo existe ya í 

Honremos su nombre, porque es una gloria patria, una gloria 
oriental, una gloria nuestra. 



CORONA FÚNEBRE :'.l 



Honremos su memoria, porque él pevtenece á la'pléyade ilustre, 
¡i la galería de hombres célebres (le la moderna historia de la 
República. 

¡ Consuelos para su adolorida familia ! 

¡ Paz á sus restos ! 

¡ ¡ Veneración á sus manes ! ! 

J. Concepción Cova. 

[ De El Genio ele dimana, número 4(5.] 



SOXETO 

Á LA MEMOKIA DEL BENEMÉRITO (JENERAL 

JOSÉ EUSEBIO AGOSTA. 

Ha muerto Acosta, el ínclito soldado 
Orgullo de la Patria y de la Historia, 
Brillantísima página de gloria 
I timbre de virtud el más preciado : 

Ha muerto el militar inmaculado, 
El genio de la Pama y la Victoria ; 
I el pueblo, agradecido á su memoria, 
Apoteosis sublime ha levantado. 

Murciélago, el Toro, el Manzanares, 
Trofeos que aún venera el patriotismo, 
Con el Carmen, San Pedro y Manzaspáres, 

Eternizan de Acosta. el heroísmo, 
Que canta con orgullo hoy el civismo, 
De la Patria querida en los altares. 

Alejandro Villanueva. 

[ De El Genio, ele Cumaná, número 46.] 

DUELO. 
EL GENERAL JOSÉ EÜSEBIO ACOSTA. 

Víctima de cruel y terrible enfermedad, el dia 155 del retropróxi- 
mo mes, pagó su tributo á la naturaleza, rodeado de su familia y 
amigos, este distinguido Jefe de la Kepública, á quien la Patria le 
era merecedora de importantes servicios prestados en los momentos 
de peligros y conflictos. 



CORONA FÚNEBRE 



A pesar de los muchos esfuerzos que hicieron por el respetable 
General las entidades médicas de Cumaná, puesto que en ellos esta- 
ba interesada la comunidad venezolana, éstos fueron inútiles ; y la 
ciencia vencida no pudo arrebatar á la muerte aquella preciosa exis- 
tencia. 

Hemos visto con dolor realizado tan desgraciado acontecimiento. 

Venezuela pierde, con la desaparición del General Acosta del 
mundo de los- vivos, un defensor : su inconsolable esposa, al esposo 
cariñoso ; sus hijos al padre modelo ; y sus amigos al amigo bueno 
y leal. 

nosotros, que no tuvimos la honra de tratarle de cerca, pero sí 
de contarnos entre sus admiradores, cumplimos con un deber de 
justicia haciendo pública nuestra pena, y enviamos á la estimable 
familia del General José Eusebio Acosta., en alas de nuestra 
más profunda simpatía, nuestro sincero pésame. 
[ De " El Ciudadano," immero 7.] 



DUELO NACIONAL. 



La Patria acaba de pasar por una terrible prueba ! 

Cuinaná, la pobre Cumaná, la hija del infortunio, " la compañera 
de la desgracia, ha perdido para siempre el timbre más preciado de 
sus glorias El árbol frondoso que la amparaba contra las tem- 
pestades de las pasiones, ha sido derribado por la cuchilla afilada 
de la muerte ! 

Una familia llora, inconsolable, la ausencia eterna del Ser que era 

para ella su sosten, su dicha, su porvenir, su esperanza! 

í las lágrimas que justamente derrama, como único lenitivo á su 
acerbo é intenso dolor, van confundidas con las que derrama un pue- 
blo entero, porque ha perdido con la muerte del Benemérito Ge- 
neral José Eusebio Acosta., no tan solo su Jefe, su 
Hombre, su Bienhechor, sino que ha quedado cerrado para siempre el 
santuario de sus glorias, que guardaba el preciado tesoro de sus con- 
quistas. 

Ah! Cumaná! De qué te vale tanto renombre, tanta,, admiración 
que has sabido conquistarte en el palenque de la Historia, cuando 
á cada paso eres víctima de una desgracia, y cuando tus títulos 
no tienen otra compensación que dolores, ruinas y desengaños ? 

Pero, en (in, los arcanos del Señor son inescrutables, y debemos 
acatarlos, llenos del más profundo recojimiento. 

Goce el alma pura del General Acosta, de las eternas biena- 
venturanzas que están acordadas á los que, como él, han dado no- 
taciones elocuentes de bondad y virtudes en este mundo. I asi 



CORONA FÚNEBRE 33 



como en la tierra supo consagrar toda su vida por nuestro bienestar 
y nuestra grandeza, empleando su salud, su sangre, todo, en aras de 
la Patria, sin que le halagase la recompensa, así también allá en el 
Cielo, donde reside entre el número de los escogidos, rogará al Dios 
( hnnipotente por la cesación de nuestras calamidades, y por los que 
moramos en este mundo de infortunios y miserias. 

La Redacción de este periódico cumple con el sagrado deber 
• de presentar en estas líneas su testimonio de condolencia á la respe- 
table familia de nuestro idolatrado General, y á la vez la excita, 
á buscar la conformidad en el seno de la Religión Cristiana, alentada 
por la' convicción y la esperanza de que el General Acosta. está ya 
disfrutando de los preciados dones á que le hicieron acreedor sus va- 
liosos merecimientos y sus eximias virtudes. 

[Editorial de "El Ciato"' íióinero 4.] 



DUELO. 



En solemnes momentos y cuando la Patria reclamaba de nuevo 
sus importantes servicios, ha dejado de existir el Benemérito Gene- 
ral José Eusebio Acosta. 

Esta triste nueva, tan inesperada corno rápidamente trasmitida, 
ha producido honda pena en todos los ánimos: desde las altas re- 
giones oficiales hasta el hogar del más apartado ciudadano. Sin dis- 
tinción de círculos, han abundado las manifestaciones de justo duelo 
por la pérdida irreparable de aquel egregio ciudadano, cuyas virtudes 
públicas y privadas le habían conquistado numerosos amigos en estas 
comarcas orientales. 

I no sólo el Oriente viste de luto por tan doloroso acontecimien- 
to, sino que la República toda, haciendo justicia al ilustre muerto, 
deposita sobre su tumba la ofrenda de su sincera condolencia. 

Fué Acosta soldado leal de la causa liberal, y como tal, cubrió 
de gloria su nombre en cien combates durante la magna lucha fe- 
deral, alcanzando desde entonces una elevada posición política. 

Posteriormente acompañó de una manera mui eficaz al Ilustre 
Americano en las campañas de la Regeneración y durante el glorio- 
so Septenio, mereciendo de aquel alto Magistrado elevados empleos 
y mui honoríficas distinciones. 

Después de haber servido á la causa de la Reivindicación y 
cooperado decididamente al pensamiento de las reformas que trajo 
aquella como una necesidad vital para el país, ha rendido la jornada 
de la vida, legando á sus hijos una hoja de esclarecidos servicios y 
una página brillante en la historia contemporánea. 

Verdaderamente, el Oriente con su muerte ha sufrido una gran 
pérdida, porque el fué siempre un elemento de orden y de paz, y 

3 



:u CORONA FÚNEBRE 



por consiguiente, una garantía para todos los intereses sociales, em- 
pleando el prestigio que le daban sus grandes servicios en favor do 
la buena causa. 

Reciba nuestro sentido pésame su dolorida familia, y también 
el ilustre Americano, Presidente de la República, que ha perdido 
en el General Acosta un amigo leal y un servidor esforzado. 

[Editorial de "La liiion Oriental" de Barcelona, número 19."] 



DUELO DE BARCELONA. 



Triste nueva tenemos que- comunicar boi á nuestros lectores ! 

Al fin se ha consumado la terrible desgracia que venia amena- 
zando hace algunos dias al Oriente de la República ! . 

La primogénita del continente recojo sus primorosas 
vestiduras de gala, para cubrirse con los fúnebres crespones del duelo ! 

El Benemérito General José Ensebio Acosta, Ministro de Guerra 
y Marina, lia dejado de existir á las .'> P. M. del 25 de los co- 
rrientes. 

En vano la ciencia disputó tesoneramente á la traidora Parca 
la importantísima vida del Varón egregio : en vano los solícitos cui- 
"dados de una familia amorosa y de un pueblo agradecido agotaron 
todos sus esfuerzos para levantar del lecho de la postración al es- 
poso, al padre, al querido benefactor nada I 

El mal fué terrible, incurable; y el nombre ilustre del heroico 
cumanés borróse en' un momento aciago del libro de los vivos. 

Era el General José Ensebio ÁCOSta uno de esos hombres ex- 
cepcionales que parecen destinados á llenar una misión importantísima 
sobre la tierra. 

Hombre de profundas convicciones, consagró su vida entera al 
servicio de la causa de la Democracia, cuya bandera tremoló siem- 
pre con patriótico orgullo. 

Adalid de la Federación, la trompa de la Fama pregona sus 
victrvins allá en todo el territorio de su pais natal, donde destruyó, 
uno por uno, cuantos ejércitos envió la Oligarquía á contener el to- 
rrente de las numerosas huestes por él organizadas. 

Patriota en demasía, fué precioso timbre de su vida pública, 
el florón á la corona de sus glorias, la abnegación con que siempre y 
en todas épocas sirviera á su patria y á su causa. 

Amigo sin reservas del Ilustre Americano, en toda emergencia 
se le vio á su lado, prestando á la República sus importantísimos 
servicios. Xi una sola vez dejó de ser consecuente á sus principios. 



COEONA FUNEBEE 



_ Elemento poderoso de la paz, no obstante su alta gerarquía 
militar, apenas cesaban las bélicas revueltas, se desceñía la espada 
v retornaba al hogar, donde, buen padre, buen esposo, buen ciudadano 
daba de continuo edificante ejemplo. 

La República entera, y en especial el Oriente, lian experimen- 
tado con tamaña desgracia una pérdida irreparable. 

La Redacción de '.' El Iris," presenta en estas líneas su pésame 
al Ilustre Americano, al General Pedro Vallenilla y á la numerosa- 
familia del finado. 

[ Editorial de " VA Iris," de Pirita, número 98.] 



O D A E LEGIACA. 

EX LA SKXTIHA PÉIII)]1)A DEJ, CÉLEBRE GrENEEAL É X J E !■" 

ILUSTRE CAUDILLO ORIENTAL 

JOSÉ EUSEBIO AGOSTA. 



¡ Cómo está sentada, solitaria la 
ciudad llena de pueblo ! ha que- 
dado como viuda la señora de las 
naciones : la princesa de las pro- 
vincias ha sido hecha tributaria. 
[ .Jeremías, Lament. i. 1.] 
Una de las columnas más pode- 
rosas de tas grandezas ha caído, 
pero ¡siuémbargo, Patria, deján- 
dote gloria, y honor. 

[O. O. A.] 
Por qué, Patria querida, 
Vuelve á herirte otra vez la suerte fiera? 
Por qué tan lastimera, 
En el dolor sumida, 
Has de verte por siempre entristecida 
Tú, del Oriente la ciudad primera ? 

Acaso lias blasfemado 
Contra Dios y su grande Omnipotencia '! 

Pues no escasa inclemencia, 

Ciudad, te lia destrozado 
I tu prístina gloria ha marchitado 
Como á la vez te envia la indigencia. 



36 CORONA FÚNEBRE 



Ayer nomás sentiste. 
Soberbio golpe de mortal quebranto, 

Mas hoi vuelve á tí el llanto 

I te consume triste, 
I de fúnebres gasas te reviste, 
Olvidada del lujo y del encanto. 

Ayer, ob Patria mi a, 
En el Guaire perdiste un gran talento, 

I hoi con cruel intento 

Llega la suerte impía 
I te arrebata un héroe de hidalguía 
Cuyo genio y valor era un portento. 

Sí, Patria, tú has perdido, 
A José Eusebio Acosta, aquel valiente 

Que supo en el Oriente 

Seguir ennoblecido, 
Las huellas de Bermtjdez el temido 
I del gran Sucre el brío sorprendente. 

Accsta fué un AJcídes, 
Arrogante, sublime, belicoso : 

Jamás huyó medroso 

De las tremendas lides, 
I siempre supo ser como Aristídes 
El ateniense cívico y famoso. 

Jamás en la milicia 
Vióse cual él un ínclito soldado : 

Apuesto y abnegado, 

Luchó por la Justicia, 
I teniendo en la guerra alta pericia, 
En bien de Libertad dio resultado! 

¿Quién intenta atrevido 
Del muerto Jefe oscurecer su fama, 

Si éste por oriflama 

Llevó el orden querido, 
I más, fué vencedor que á su vencido 
Daba el perdón que todo ingrato clama. 

Sus bélicas acciones 
I sus hechos grandiosos de victoria 

Alcanzan de la. historia 

Ardientes ovaciones, 
I de los pueblos mil admiraciones, 
I del mundo orgulloso excelsa <> - loria. 



COKONA FÚNEBRE 



De trompa al son glorioso, 
Su nómbrese dilata entusiasmado: 

Del Manzanares blando 

Al Neverí undoso, 
I desde el Guarapiche caudaloso 
Al límpido Orinoco va vibrando. 

Del Guaire é las riberas 
Cruzan los ecos de sus mil hazañas, 

Que en célebres campañas 

Lucieron altaneras. 
De allí en alas de brisas placenteras 
Vuelan á las naciones más extrañas. 

Perdido ya el valiente 
Que en aras del honor mostró su acero, 

I fué sabio guerrero, 

Magnánimo, excelente, 
Es preciso que entone todo Oriente 
Las endechas de afecto verdadero ! 

I tú, Cumaná airosa, 
La moderna Bethulia americana, 

Levántate, no ufaua, 

I ruega fervorosa 
Por esa alma que ascendió dichosa 
Del justo Dios á la mansión Cristiana. 

Descansa, hijo de Marte, 
El sueño eterno de la tumba fria ; 

Que siempre cada dia 

La Patria ha de alabarte, 
I tu nombre será feliz baluarte 
Si algún tiempo nos sigue la anarquía. 

Pedro A. Lara. 

[ De El Genio de Cumaná, número 46.] 



CORONA FÚNEBRE 



dimana* Mayo 8 de 1882. 

Señores Redactores de " El Genio:' 1 

Presentes. 
Estimables amigos : 

La nota ({lie en copia les remito para su inserción en el ilustrado 
periódico que ustedes publican, me lia sido enviada por un amigo. 

Ella es, entre otras, la manifestación sincera de estima y gratitud 
del pueblo de Cariaco, hacia el tinado Benemérito General José 
Eusebio Acosta. una de las figuras más conspicuas de la Fede- 
ración venezolana, honrado y virtuoso padre de familia é inmejorable 
amigo. 

Yo le estimaba como á un hermano ; poderosa circunstancia 
que me lleva á exijir á ustedes la publicación de la nota oficial aludida, 
asegurándoles por el servicio mi gratitud. 

José Antonio Fernández. 



Estados Unidos de Venezuela. — Estado Bermúdez. — Sección Cuma- 
ná. — Jeíetura civil y Presidencia del C. M. del Distrito Pavero. — 
Número 30. — Cariaco, Mayo 3 de 1882. — 10 y 24. 

Ciudadano Gobernador de Ja Sección. 

Al recibir su nota circular número 21, fecha 20 del mes que 
espiró, y el Decreto de esa Gobernación que la acompaña, disponien- 
do el duelo público en la Sección por la muerte del benemérito Gral. 
José Ensebio Acosta, ya se sabia en este Distrito la des- 
graciada noticia. 

Cumpliendo sus órdenes, y por nuestro propio sentimiento, dis- 
puse, de acuerdo con el C. M., la celebración de los honores fúnebres 
debidos al héroe Oriental. 

Nuestra Iglesia, representada en el digno y muí estimado párroco 
presbítero Domingo Antonio Fariñas, celebró honrosamente una 
fiesta fúnebre, lo más espléndida posible. 



CORONA FÚNEBRE :'.!> 



El Concejo Municipal celebró también anoche, delante ilo un 
concurso numeroso, una sesión especial. Decorado el salón con los 
atributos más adecuados á la situación, se hicieron gratas y sentimen- 
tales reminiscencias de los altos hechos y méritos del ilustre difunto, 
entre otras, las muí distinguidas de los ciudadanos Matías Parra 
Alcalá y José /Joaquín Fariñas. 

Debo concluir anunciando á U. que esta ciudad, consecuente 
con su antigua y bien conservada estimación al Benemérito Gral. 
José Eusebio Acosta, ha sentido hondísima pena por su 
muerte y tributado de todo corazón el dolor más profundo ¡i su 
memoria. 

Dios y Federación. 

A. Centeno. 

[ De El Genio ele Cuinaná, número 46. ] 



EL 



CO^SIDEEAÍTDO : 

I o Que con la muerte del benemérito General José Eusebio 
Acosta, cuyo infausto acontecimiento ha conmovido profundamente á 
estos pueblos, la sociedad pierde un distinguido Ciudadano y la Patria 
uno de sus más dignos y leales servidores ; 

2 o Que el General José Eusebio Acosta en su carrera públi- 
ca y privada supo estar siempre á la altura de sus deberes, propendien- 
do eficazmente al sostenimiento de las instituciones liberales y cap- 
tándose así la estimación y simpatías de sus conciudadanos ; y 

3 o Que los pueblos se honran á sí mismos honrando la memoria 
■ de sus benefactores, 

DECRETA : 

Art. I o El Consejo participa del sentimiento público producido 
por la muerte del Egregio General José Eusebio Acosta de- 
clarando de duelo para el Distrito los dias que discurran del '1 al 9 
del presente mes. 

Art 2 o Durante el lapso fijado en el artículo anterior, queda 
[prohibida toda clase de diversiones públicas, recomendándose á. los 
Jefes civiles cuiden del exacto cumplimiento de esta disposición. 



40 CORONA FÚNEBRE 



Alt. 3 o Las autoridades y demás empleados de esta localidad 
enarbolarán bandera nacional á media asta, en sus respectivos des- 
pachos, permaneciendo éstos cerrados por el término fijado en el 
artículo I o , en demostración de general condolencia ; y los estableci- 
mientos públicos lo estarán también en los tres primeros dias. 

Art. 4 o No habiendo por ahora Cura párroco en esta ciudad, se 
autoriza al Presidente da la Corporación para que dicte todas las 
medidas necesarias á fin de que, dentro del tiempo ínás breve 
posible, después de fenecido el duelo oficial, se celebren en esta 
Santa Iglesia parroquial honores fúnebres á la memoria del 
eminente finado. 

Art. 5 o Todos los gastos que ocasione el cumplimiento de dicho 
decreto se harán por las rentas municipales. 

Dado en el salón municipal del Distrito Arismendi, en Pió Caribe 
á 1° de Mayo de 1882. 

El Presidente, Domingo A. Vásqiiez. — Pedro F. Gómez C. 
— Alejandro Pietri — Francisco S. Otaola — Nicolás Flores. — José 
M. Éauseo G. — El Concejal secretario, Juan M. Pavan. 



SUELTO EDITORIAL. 



El correo de Oriente nos ha traído la triste nueva de haber 
fallecido en Cumaná, el 25 del pasado, el señor general José Eu- 
sebio Acosta. 

Inútiles fueron los cuidados de la familia y los esfuerzos de la 
ciencia para conservar la. vida al caudillo oriental ; su hora postrera 
habia sonado en el reloj del tiempo, y tenia que pagar el tributo debido 
á la naturaleza. 

El Presidente de !a liepública, interpretando el sentimiento na- 
cional por tan infausto suceso, ha dirigido al Senado mensaje, pidiendo 
los honores del Panteón nacional para el difunto General. 



( Del Diario de Aviaos, de Caracas, minero 2.604.) 



CORONA FÚNEBRE 41 



i la memoria del malogrado General 
JOSÉ EUSEBIO AGOSTA, 



Profundamente herido nuestro ánimo por la fatal nueva de la 
muerte de este patriota esclarecido, á quien la " Sociedad Progresista 
del Carmen " le discernió el año de 1876 el distinguido título de su 
Gran Protector, no debemos dejar de espresar, como miembros que 
somos de ella, nuestra tristura por este acontecimiento que lamenta 
la Eepiiblica en general, particularmente el Oriente todo, y ese pueblo 
á quien le dispensó en muchas ocasiones distinguidas pruebas de 
afectuosa deferencia. 

Xo es nuestro propósito hacer el panegírico del preclaro héroe 
y ciudadano sin mancilla, porque el eco de sus grandes proezas y 
ejemplares virtudes repercute por todo el ámbito del continente venezo- 
lano, y aún allende los mares. Es sólo tributar á su memoria un 
recuerdo de eterno agradecimiento y nuestro último homenaje de 
sincera amistad. 

Ademas de los rasgos de generosidad é ingenua atención de 
que somos deudores al eminente General, fuimos también decididos 
admiradores de su descollante figura, y así mismo seguiremos siendo 
encomiadores de su egregia historia. 

Afortunadamente todo no perece con el hombre en la tumba; el 
recuerdo de las buenas acciones pasa á la inmortalidad; el bronce 
mismo lo destruye el tiempo ; pero este elemento moral vence á la 
muerte, y viene á ser el laurel más rico con que la posteridad tejerá 
su espléndida corona ; á esta constelación de seres pertenecía el Gral. 
Acosta ; y aunque su cadáver lo cubre hoy el frió mármol, es sólo 
por la descomposición que ha sufrido su existencia, para que su noble- 
alma vaya á colocarse allá en la cumbre de la verdadera gloria. 

En esta plena convicción acompañamos á su desolada familia á 
lamentar el golpe cruel que acaba de recibir en los momentos quizás 
en que más necesitaba de los cariños paternales del que fué su modes- 
to y digno Director. 

Eio Caribe, Mayo 1° de 1882. 

El Presidente, José Vicente Aguilera. — El Vice-presi dente, Mar- 
celino Alzueta. — El Secretario, Ramón Boada.-EA Tesorero, Primitivo 
Fusco. — Marcos Méndez.— Bartolomé Romero.— Lorenzo Rodríguez. — 



CORONA FÚNEBRE 



Francisco Mar cano. — Vicente Rodríffuez. — Pedro Vetancourt. — José 
Ignacio López. — Jaan Nógicera. — José Felipe Guerra. — Lorenzo 
Moya. — Zenon Marino. — Tomas Salazar. — Eugenio Car r ion. — Pedro 
Quijano. — Sofero Sucre. — Juan Leiva. — fosé Miguel Romero. 

[ De -El (rento de Cmnaná, número 49.] 



Suelto editorial del DIARIO DE AYÍSOS de Caracas, Ntini. 2.005. 

El partido liberal acaba de perder ano de sus más esforzados 
campeones ; 

La sociedad un padre de familia que vinculó toda su ambición en 
hacer felices á los suyos. 

Los pueblos orientales al bravo militar que en la guerra de la 
Federación condujo sus huestes al combale. 

¡ Ha muerto el señor general José Eusefoio Acosta! 

Paz á sus restos, y nuestro pésame para su respetable familia, 
entre los cuales figura nuestro amigo el señor general Julio Sarria, 
á quien mili especialmente acompañamos en su justo dolor. 



Caracas, Mayo 3 de 1882. 
Señor General 'Julio F. Sarria. 

Estimado amigo y compadre. 

Se aumenta el duelo 
de la patria y continúa el 
luto en el partido liberal 
En menos de cuatro meses 
nos han abandonado Iba- 
. ira, Riera, Acosta y otros 
más buenos liberales y 
buenos amigos! Qué es 
esto! 

Imagínate cómo tomaré la pluma para escribirte hoy, pues ese 
pesar que abruma tu espíritu, contrista también el mió. pues debes 
creer que sufro casi como tú y siento tanto como tus demás deudos 
el pesar que los aflije. 

La muerte del general José Ensebio Acosta es un gran 
acontecimiento, pues él fué una de las figuras más conspicuas del 
partido liberal. Como militar, descolló desde mui temprano en la 
-carrera de las armas : como político supo cultivar esta con un talento 
ejemplar: como liberal, fué pulcro y definido : como padre de familia, 
fué modelo; y como amigo, aunque no tuve la honra de contarme en 
el número de ellos, sino en una pequeña escala, puedo encomiarle, pues 
él revelaba en su semblante lo que era en esa línea. 

La patria ha perdido un buen ciudadano: el partido liberal, una 
importantísima columna : el Ilustre Americano, un buen amigo y leal 
servidor; y tú, y su estimable esposa é hijos, lo más grande del 
hogar. Ll nombre del general Acosta será imperecedero, pues sus 



CORONA FÚNEBRE 43 



hechos lo han colocado en una altura tal une ni el tiempo, ni la ingra- 
titud, si la hubiere, lo liarán olvidar. 

Dichosos los ({lio como él mueren dejando envuelto en el fune- 
rario manto inmenso y copioso llanto de verdaderos amigos, y 
dichoso también porque él baja al sepulcro después de haber cumpli- 
do en este valle grandes deberes. 

La Regeneración actual del país le debe un gran contingente, 
pues sin la gloriosa espada de Acosta en Oriente, la Federación 
no habría sido allí lo <|ue fué. 

Siento no poseer algún talento para escribir algo cou relación á 
la vida militar del general Acosta. pero mi insuficiencia, y peque- 
nez, me obligan á poner término á ésta, no sin exigirte seas el 
órgano para qne á mi nombre le presentes mi más sentido pésame 
á la señora de Acosta y familia, y también á tu estimable esposa 
y comadre mía, á quienes acompaño en su justo dolor. 

Que descanse en paz el austero guerrero, y que esa su tierra 
nativa guarde honrosamente los restos del hijo idólatra, hasta el 
dia en qué la patria reclame de ella, el tesoro que ha confiado á su 
cuidado, para depositarlo en el Panteón Nacional donde es justo 
permanezca el fiel soldado de la Federación y leal servidor del partido 
liberal. 

Disimúlame si en esta solemne ocasión mis mal trazadas líneas 
son un motivo más de pesar para tí pero soy tu amigo ; y cumplo un 
deber. 

Pido al cielo les conceda mucha resignación y conformidad y que 
no se repitan para ustedes tan tremendos golpes. 

Tu afectísimo amigo y servidor, 

«TUAN DE J. VARGAS. 

[ De La Opinión Xacioiial, número 3857.] 



EN LA MUERTE DEL GENERAL 
JOSÉ El SEBIO ACOSTA. 

¡Una tumba nueva! ¿Será (pie ese hondo surco abierto en 
la tierra ha de servir de domicilio al hombre? ¿ Será que el pensa- 
miento, con todos sus relámpagos de sublimidad, y las hazañas y lau- 
ros de las lides, con todos sus atavíos de victoria, y todo lo que 
tiene vida en la naturaleza, tendrá á tener mansión en la morada de 
hielo del sepulcro '! ¡ Será la muerte la etapa última de los seres ; 
la derrota sufrida en las luchas de la vida ? 

Mentira ! 

El lio "ubre no está allí : — su mansión no es esa: — el pensamiento 
no muere, vive siempre fulgurante en la inmensidad de los tiempos. 



44 CORONA FÚNEBRE 



La muerte no es derrota ; es la vida del alma, es la evasión del es- 
píritu de su cárcel de miserias hacia otras regiones, donde serán 
hartadas sus ansias y el Bien tiene reinado. 

Podrá el hombre, haciéndose inferior á sí mismo, renegar de sí 
y echar á vuelo sus locuras y envanecimientos ; podrá, henchido de su 
propia pobreza, cerrar los ojos á la luz y decir quenada existe: po- 
drá, á impulsos de la vanidad, que vive sin orgullo en el pecho de los 
que de ella se pagan, conceptuarse señor de todo, no siéndolo ruin 
de la tierra, donde después de las faenas de la vida irá á reposar : 
pero el alma, aristocracia de la creación, tiene un domicilio — la 
Eternidad ; — una vida — la vida del Cielo. 

Xo tanto al hombre de hoi, sino al hombre de ayer, que llevé» 
las falanjes de los libres al campo de los triunfos: á aquel de hu- 
mildad para quien era sinembargo, sierva la victoria, y el valor 
fianza de lo infortunado del intento: á aquel hombre que, cuando 
dimana era, no viuda de la Felicidad, ataúd de recuerdos de gloria 
sino gloria viviente, reina por la salud y austeridad de sus hombres 
y por lo peregrino del holocausto que constantemente á lo bueno 
ofrecía, lloró lágrimas de amor al ver el entusiasmo que su nombre 
y sus victorias excitaba en aquel pueblo que oyó de Sucre, que las 
practicaba, el elogio de todas las virtudes ; de Bermúdez, que era héroe, 
el elogio del heroísmo ; de Bendon, que la adoraba y que era mártir, 
el elogio de la Libertad y el martirio : — á aquel hombre sano es á 
quien lloran hoi todos los hombres de bien y de patriotismo en la 
muerte del General José Eiisebio Acosta. 

Con su muerte pierde el Liberalismo la espada de uno de sus 
caballeros que más le diera honra, y á quien la lid más coronas re- 
galara ; la sociedad, preciado ornato ; el hogar quien lo amó austera- 
• mente y en él levantó el tabernáculo de sus sencillas inspiraciones. 
Todo cumanes ha llorado al General Acosta : todo padre de fami- 
lia lo ha sentido. Quien siembra la simiente del bien recojerá siem- 
pre de los justos cosecha de amor y verdadero agradecimiento. Para 
él serán las páginas de oro de la historia. 

Xunca el que esto escribe, ha dado pesar á sus labios ni á su 
conciencia vertiendo halagos al poderoso. Tampoco cantó jamás al 
que en la tierra fué,' cuando andaba entre batallas y laureles y amaba 
á los buenos, ídolo de los pueblos, adalid de esas comarcas donde 
nace el sol purísimo, y desde donde derrama pródigo los haces de su 
lumbre. I si algo escribe hoi á su memoria, ofrenda tributo sincero 
y oportuno al que en otros tiempos fué mirado como héroe, recto 
Magistrado y ciudadano ejemplar ; que moderó la impaciencia de mu- 
chos, é hizo de la familia la causa de todos sus desvelos, y de su 
consagración pública el culto de la patria. 

Caracas, Mayo 3 de 1882. 

Vieron Manuel Mago. 

De la " Poliantea " de Cnmaná, número 4. 



COKONA FÚNEBRE 



DUELO DE LA PATRIA. 



Ha muerto el General José Eusebío Acosta, el invicto 
gladiador, el héroe egregio de la Federación, el hijo predilecto de la 
bella Caimana. 

El lamento de dolor que levantan los pueblos del Oriente por la 
muerte inesperada de su amado caudillo, viene hasta nosotros en alas 
de la brisa gemidora, y se prolonga hasta perderse confundido en la 
nevada cumbre del Ande giganteo. 

Sus hechos de armas, que fueron victorias, levantaron su nombre 
hasta elevarle un solio en el templo de la gloria. 

Su generosidad y benevolencia para el vencido, le hicieron acree- 
dor á la admiración de todos sus conciudadanos y á las lágrimas que 
hoi derraman por el los venezolanos. 

Como Clises procuró en los combates y en circunstancias extremas 
amoldarse á la necesidad y á la prudencia ; por eso siempre obtuvo 
un éxito favorable. 

Minerva y Belona tienden negro crespón sobre sus diversos atri- 
butos, en justo homenaje al afortunado guerrero que supo rendirles 
culto con su valor y sn magnanimidad. 

La Xacion lamenta su muerte: 

Su esposa é hijas le lloran inconsolables: 

Sus deudos y amigos guardaremos su recuerdo eternamente. 

I el Hacedor del Universo premiará sus virtudes señalándole un 
lugar entre los escogidos. 

Maiquetía, Mayo 4 de 1882. 

A. J. A. 
De la "Poliantea"' do Cuiiian;!, número 5. 



HOIEIE BE DOLOR. 

A LA MEMORIA 

DEL BENEMÉRITO GENEEAL 

JOSÉ EXJSEBIO AGOSTA. 

El Oriente de Venezuela se halla triste y abatido : tras las risue- 
ñas esperanzas (pie abrigaba para el porvenir, sólo le queda el pesar 
y el desconsuelo 



CORONA FÚNEBRE 



Parece 'como una vanidad que el hombre, conociendo que el bien 
inestimable de la vida es un préstamo concedido por la mano providen- 
te del ALTÍSIMO, se disponga á combinar ideas y á formular pro- 
yectos que deben realizarse en lo futuro, cuantióla segadora muerte 
se complace en detener su carrera de triunfos y de glorias. 

Xo de otro modo nos esplicamos la súbita desaparición del' Be- 
nemérito (General José Eusefoio Acosta del mundo de los 
vivos, siendo la causa que aflijo el corazón de sus leales servidores. 
que le honraban y estimaban. 

La muerte del Caudillo Oriental lia dejado un hondo vacío • en 
nuestros corazones! 

Pero nosotros como hombres, inspirados en las consoladoras y bal- 
sámicas doctrinas del Cristo, nos resignamos á sobrellevar la pena qne 
nos has causado golpe tan cruel, respetando con sublime voluntad los 
decretos del Ser Omnipotente. 

En verdad que no creíamos que la terrible Parca nos arrebatara 
tan pronto de la vida al hombre que por sus hechos notables, de- 
sarrollados en la guerra y en la política, se granjeó nuestros afectos 
y simpatías: pero ya repetimos, ¡ nos resignamos, ! y desde hoi eleva- 
mos nuestros votos al Dios de las Misericordias para que se digne 
recibir en santa paz el alma del (reneralJosé Ensebio Acosta, 
que acaba de ascender aLtrono de la verdadera inmortalidad, que es 
la patria celestial, donde se encuentran los premios que el Ser Supre- 
mo tiene prometido á los hombres honrados y virtuosos. 

Rio-Caribe, Mayo de 1881*. 

Juan Manuel García , José del Carmen Saldivia, Juan Pablo 
García, hijo, José Fructuoso Rondón, Manuel Lairet, Bartolomé 
Romero, José Vicente Villarpel, Luis Lairet, Re'gino Acosta, Mar- 
celino Ahzueta, José Vicente Aguilera, Merced Romero, Roque 'A. 
Parejo, Juan Conrado Roble, Robustiano Hererrá, Primitivo Fus- 
cot, Mémico Tenia, José Montano, José Subero, Francisco Javier 
Láiret, Pedro Vetancourt, José Antonio Vázquez, Deogracia Verde. 
José Miguel Romero, Santiago Pasarte, hijo. 



DEL GENERAL 

JOSÉ EUSEBIO ACOSTA. 

Cosen sobre la tumba los enojos ; 

V ante el Dios ds Israel, el Santo, el Fnertr 

Sin mengua ni sonrojos 
Honremos de. Acosta los despojos 

V al Héroe lloremos en su muerte; 

Mii.á de i.a Roca. 

Estábamos en la época de la Guerra larga, época fecunda en 
acontecimientos desgraciados para la Patria infeliz : 



COIÍONA FÚNEBRE 



El tañido del cañón retumbaba con pavoroso estruendo por bos- 
ques y llanuras, é inmensos vapores de sangre cubrían de densa niebla 
loó distantes horizontes de la región oriental. 

Las poblaciones se fortifica bau, y el demonio de la guerra 
forjaba, sobre el yunque pesadas cadenas para subyugar al 
pueblo : 

El sordo ruido de los atambores y el eco del clarín anunciaban. 
como pregones de la muerte, que el campo de Marte aguardaba ti, sus- 
lidiadores : 

La arbitrariedad levantaba como la Hidra sus cien cabezas: las 
traiciones se sucedían y el bunio de la pólvora parecía asfixiar la 
diosa Libertad ■ 

La incauta ciudadanía ofrendaba su preciosa sangre, que derra- 
maba sobre altares de falsas deidades : 

La República naufragaba en el turbulento océano de las pasiones 
políticas, y los laureles de la Patria, marchitos por el fuego de la 
iniquidad, se deshojaban al' sopló de embravecido huracán : 

Dos partidos forcejeaban cuerpo ¡i cuerpo en temeraria lucha; y 
como impulsados por inspiraciones infernales, veían con patriótico 
desden los tenebrosos antros de la adversidad : 

La fatalidad oscurecía con sus tempestuosos nubarrones el cielo 
déla entristecida Patria: 

El templo de Jan o tenia abiertas sus puertas de par eu par : 

La ley autorizaba los patíbulos y con ellos la impunidad : 

El fanatismo de los unos triunfaba sobre el fanatismo de los 
otros : 

Reinaba el caos ; 

Mas, en medio de todas esas tribulaciones que se desarrollaban 
en el país, con detrimento y para oprobio del pueblo venezolano, un. 
Héroe se presenta ; lleno de polvo el rostro y fatigado por larga 
marcha, encamínase con resuelto paso y varonil donaire al Gran 
Concejo donde los paladines de la Patria platicaban sobre su futura 
suerte : 

La aureola del valor ceñía la altiva frente del joven oficial : 

Su diestra empuñaba el sable que ciñó desde sus primeros años 
para tomar parte en los grandes conflictos que amenazaron de muerte 
la República. 

Los pueblos de Oriente vieron en el gallardo guerrero la digna 
representación de su causa, el esforzado defensor de las libertades : 
y el nombre de Acosta empezó á repercutirse del uno al otro 
confín por las trompetas de la Fama : 

La plausible nueva corría de boca en boca, y las falanges libe- 
rales, que hasta entonces vagaban errantes en sus salvajes guaridas, 
venían á formar en derredor del popular caudillo, á cuya abnegación, 
valor y patriotismo, debía fructificar más tarde y abundantemente 
el árbol de la libertad : 

El rigor de la intemperie, el hambre y la absoluta escasez de 
elementos hacia más difícil la campaña, ya que no imposible para 



48 CORONA FÚNEBRE 



•el denodado Jefe, que viendo comprometida la suerte de su patria y 
la dignidad de su causa, estaba resuelto á preferir morder el polvo á 
la ignominia de abandonarla en medio de su supremo abatimiento: 

El ciñó el sable para romper las cadenas que subyugaban la 
democracia, y al tomar en sus manos el estandarte de la Federación 
para servir de precursor á las numerosas legiones que le seguían victo- 
riosas, no llegó á detenerse jamás en el camino de sus repetidos 
triunfos, sino después de haber alcanzado la rendición de sus contra- 
rios y visto lucir en lontananza los matizados albores de la paz : 

Rodeado de sus leales servidores, encontrábase siempre en el peli- 
gro, luchando, corno luchan los héroes de nuestra zona ; y si en 
medio de la soberbia tempestad que fulminaba el rayo, desatándose con 
fragor sobre su cabeza, no le fué funesta la suerte, no se debe á que 
rehusara ofrendar su vida en los campos de batalla ; no, sino á que la 
providente mano de la fortuna se complaciera en conservar su exis- 
tencia para mejores tiempos, en que la Patria agradecida, debía premiar 
como premió, sus valiosísimos esfuerzos, glorificando sus preclaros 
merecimientos con la guirnalda de Jos Héroes : 

Así empezó este verdadero mosquetero de la libertad á tomar 
parte en la gran cruzada federal, conquistando por medio de sus 
indisputables aptitudes las simpatías de sus conciudadanos y el inmen- 
so prestigio de que gozaba en las secciones orientales : 

Mas, i quién habia de creer, que hoy, en momentos en que la 
patria regenerada, necesitaba de losexfuerzos de tan benemérito sol- 
dado, la inclemente mano de la muerte le diera un sepulcro en cambio 
de tantas esperanzas % 

¡Desgracia inaudita! 

El General Acosta murió como mueren los héroes. — Amigos y 
enemigos confundieron sus lágrimas y juntos cantaron también sus 
victorias 

Desgarrado el corazón por el dolor que me proporciona la pérdida 
del que fué mi' amigo y bienhechor, cumplo con el deber de escribir á 
su memoria estos pálidos conceptos, los cuales no tienen otro mérito 
que el ser hijos de la buena fé y de la alta consideración que me inspiró 
siempre su franca y sincera amistad. 

Paz á los restos del benemérito patricio y resignación cristiana á 
la huérfana familia, acongojada con un dolor inmenso, abrumador:. 

Y tú, altiva Cuinaná, pueblo de héroes y de mártires, que al calor 
de tu sol y á la sombra de tus laureles nacieron y crecieron las glorias 
de tu hijo predilecto, recibe también mi condolencia como una demos- 
tración del sentimiento que me proporciona tu amarga desventura. 
Maturin, Mayo 7 de 1882. 

Miguel R. Vargas Peraza. 



CORONA FÚNEBRE 4i> 



JUSTA PENA 



Yo lloraré, pero amaré mi llanto 
Y amaré mi dolor. 

Quintana. 

Xo sé como espresar la inmensidad de mi pena por la muerte del 
•General José Eusebio Acosta, ser que más ha merecido mi estima: 
no sé cómo buscar un bálsamo para aliviar la crueldad de mi 
<lolor. 

Morir mi venerado Jefe, mi amigo predilecto cuando la patria 

veia en él un lisonjero horizonte de risueñas esperanzas ! 

Más él baja á la tumba ciñendo sus sienes preclara corona de inmar- 
cesibles laureles, habiendo conquistado en el corazón de sus conciuda- 
danos aprecio inestinguible y eterna gloria que sin cesar pregona la 
justiciera Fama 

Los hombres que así entregan su vida al Creador, no mueren nunca. 

viven de continuo en nuestros pechos y su memoria se hace 

¡herencia de las futuras generaciones. 

Si la gratitud es un deber que abriga toda alma generosa, si 
fuerza es que el bien que se nos hace respire el suave aroma del 
reconocimiento, ¿, cómo debo estar con la eterna ausencia del que en 
momentos aciagos para mí, nos tendiera una mano protectora "? 

Ah! . . . .mi corazón no puede menos que convertirse en manantial 
de lágrimas, porque la magnitud de la pérdida es indescriptible. — 
Yo debo volver al pasado, y teniendo á la vista mis horas de infortunio, 
-dirijir una mirada hacia el cielo de la gratitud para que ella quede 
sellada en la tumba del que tanto aprecié, como prueba verdadera 
de mi agradecimiento, que el hombre digno en éste vé virtud 
esclarecida que no tiene precio. 

" Que en ese templo de resplandores inmortales, donde viven los 
que fueron grandes en la tierra," reciba el Señor á mi nunca bien 
sentido protector ! 

Florencio Matos. 

Gruiría, Mayo 7 de 1882. 

[ De El Genio de dimana, número 47.] 



50 CORONA FÚNEBRE 



Maturin, Mayo 7 de 1882. 
tíeñora Doña Rom de Acosta. 

C uman á. 
Respetable ¡señora. 

La muerte del General José E. Acosta, vuestro amado esposo- 
ka causado en mi alma en lo más íntimo de su ser moral un profundí- 
simo dolor. 

Los arcanos de Dios son leyes divinas que se cumplen aquí en 
este mundo corruptor y dejan en el corazón la huella del pesar, y por 
eso, señora, el esposo, cumpliendo los mandatos inexorables del Altí- 
simo, voló presuroso á las regiones etéreas, allá á la mansión del 
justo. 

Xo ignoro que esa perdurable ausencia será causa de vuestro- 
cruel dolor como el de tantos amigos definidos del estimable General 
Acosta j pero ahí tenemos, en cambio, un lenitivo á la aflicción que 
agobia, que es la sublime resignación del cristiano. Sí señora. 

La vida es una completa peregrinación, y debemos convenir en que 
esas catástrofes qué llegan al hogar, son obras del Dios justicie- 
ro. 

Mitigad, pues, un tanto esa congoja que enerva el espíritu, y 
bendigamos á la Divina Providencia que con su voluntad suprema os 
ha arrebatado el compañero de vuestras satisfacciones. Sí, bendigá- 
mosle, porque á ella debemos someternos con sumisión religiosa. 

Vuestro amigo sincero, 

Pedro F. Mota. 



CORONA FÚNEBRE 51 



DUELO NACIONAL. 



JACINTO LABA 

PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DEL ESTADO. 
Considerando : 

1° Que el fallecimiento del General José Eusebio Acos 
ta, acaecido en C nman á el 25 de Abril último, es pérdida irrepa- 
rable para la República y para la causa liberal : 

2° Que los servicios prestados al país por el General A costa, 
en todas sus grandes crisis con inquebrantable lealtad, reclaman el 
natural tributo de duelo que el agradecimiento popular consagra á los 
fieles servidores de Ja Patria : 

3° Que los importantes destinos así civiles como militares que 
desempeñó durante su vida, y su elevado carácter de Ministro de 
Guerra y Marina en la actual administración, hacen nacional el 
sentimiento de su muerte : 

Por estas consideraciones, y con el voto afirmativo del Consejo de 
Administración, 

Decreto : 

Art. 1° El Estado Lara se asocia al duelo Xacional que produce 
el fallecimiento del General en Jefe José Eusebio Acosta: 
dá su más sentido pésame al Ejecutivo Federal y á los Estados de 
Oriente, principalmente á la Sección Cumaná que fué la cuna del 
notable caudillo y probo Magistrado. 

Art. 2 o Todos los empleados públicos del Estado y las milicias 
que se hallan en servicio activo, llevarán luto por tres dias. 

Art. 3 o Comuniqúese este Decreto al Ejecutivo nacional, á los 
Presidentes de los Estados y á los Gobernadores de las Secciones 
Barquisimeto y Yaracuy. 

Dado en el Palacio de Gobierno del Estado Lara, en Barquisi 
meto á de Mayo de 1882.— 19 y 24. 

Jacinto Lara. 

El Secretario general, 

Felipe FoJcon. 



52 COEONA FLTNEBKE 



UNA LAGRIMA 



EN LA TUMBA DEL MALOGRADO GENERAL 
José Ensebio Acosta. 



I Por qué triste y quejumbrosa se encuentra hoy la heroica Cumaná, 
ayer no más llena de júbilo y contento ? ¿ Qué desgracia ha aconte- 
cido en el Oriente, que por todos sus ámbitos se vé luto, desolación y 

lágrimas?.... Ah ! es que el CAUDILLO ORIENTAL ha partido 

para jamás volver 

Acosta ha dejado de existir ! . . . . Sí, bajó á la tumba, pri- 
vando á la Patria de un valeroso soldado ; al Estado Bermúdez de 
un grande hombre; á su familia del objeto de su cariño, y á sus 
amigos de su sincera amistad ; pero su alma sin mancilla, ha vo- 
lado allá al soberano Alcázar (leí Altísimo, donde será colocada 
en la mansión de los justos. 

Militar como fué desde su juventud, empuñaba el acero sólo 
cuando la patria necesitaba de sus servicios ; pero cuando creia que 
era innecesario, arrojaba los arreos de la guerra para volar á su 
modesto hogar, donde ansiosas le esperaban una esposa amante é 
hijas idolatradas ; mas, si la República, en paz ya, le designaba 
para desempeñar un puesto de honor y de confianza, él lo aceptaba, 
aún sin haber visto á su familia, siempre que en aquel puesto 
pudiese ser útil á su país. 

Empero, la inexorable parca; siempre cruel, lia cortado de un 
golpe tan preciosa, existencia. 

Poco tiempo lía que, armada con instrumento devorador, pene- 
tró en aquel mismo recinto, para dejar sin aliento á una pequeña 
niña que era el encanto de su hogar; y ahora, que, apenas el bál- 
samo de la resignación ha mejorado las profundas heridas del cora- 
zón de la, madre, vuelve impía á darle otro terrible golpe, que ha 
penetrado hasta lo más íntimo de su alma. 

Parece que el destino se complace en arrebatar aquellos seres que 
nos son más queridos, para dejar en nuestros corazones el profundo 
vacío que jamás volverá á llenarse; parece sí, que se complace en 
ver á una esposa anegada en justo lloro, á unos amigos tristes, á un 
pueblo todo, en fin, lamentando la eterna ausencia de • un ser ina- 
preciable. 



CORONA FÚNEBRE 



Mas, perdón Dios mió ! si pretendo describir tus misteriosos ar- 
canos: esas son tus obras, yolas respeto, — que somos mui pequeños 
para pretender descifrarlas 

A costa, el nunca bien sentido General, poseía un corazón noble 
sentimientos elevados, seguía siempre los sanos consejos que la vir- 
tud y la moral le dictaban. 

» Por eso yo que, aunque niño, supe apreciar de cerca las buenas 
dotes que le adornaban como militar, como magistrado y como ciuda- 
dano, dejo ahora correr mi pluma para trazar estas incordinadas líneas 
que deseo sean un lenitivo al justo dolor que aqueja á su desolada 
familia. 

Lamento asi mismo con la Nación, y particularmente con las co- 
marcas orientales, la notabilísima falta de este patriota Benemérito. 

A. Francesühi Cedeño. 

llio-Caribe, Mayo 12 de 1882. 



A LA 



DEL UENERAL 

JOSÉ EUSEBIO AOOSTA 



En l;i vida le esperaba el desengaño : 

¡ La fortnna le ha ofrecido antes la invierte \ 

(Larra, en las exequias de Campo-Al ange.) 



Caigan á raudales sobre la tumba del mejor de los amigos las 
lágrimas que brotan, expontáneas, de mis ojos para desahogo de mi 
entristecido corazón. 

Muchas vidas queridas he visto disiparse en el curso de la ya 
cansada vida mia; pero ninguna se ha apagado dejando más honda 
impresiou en mi ánimo ni más dolor en mi pecho, que la del ilustre 
general José Eusebio Acosta. Abonan la intensidad de ese 
dolor veinte y dos años de pruebas constantes de un mutuo personal 
afecto y de una comunidad de ideas políticas, nunca alteradas por 
la más tenue sombra de inconsecuencia ó de contrariedad. 

Si en vida le amé y profesé culto decidido á la honradez de 
sus procederes, muerto no puedo eludir el deber de ofrendar á su 
memoria esclarecida el homenaje de un recuerdo, — el homenaje de 
mis lágrimas, tierna y última despedida de mi afecto. 



54 CORONA FÚNEBRE 



Xo tengo para hacer el panegírico de un hombre, cuyos lie- 
dlos son dominios de la historia. — ¿ Quién ignora cuánta heroicidad 
encierran ellos, ni lo que fué el benemérito general Acosta para 
la Patria en los cinco últimos lustros en que su vida se deslizó 
en una constante labor de abnegados sacrificios y de perennes ejem- 
plos de lealtad á sus principios ? 

La historia bañará con los resplandores que reserva para los 
héroes, ese nombre glorioso en los fastos de la Federación venezolana 
y en los que á ella siguieron en progresivas conquistas favorables 
al imperio de la Democracia Republicana. 

Singular y noble ministerio ejerció en los adelantos de la Patria 
el guerrero invicto. Por eso pesó siempre con poderosa gravedad 
en las grandes evoluciones del país, y fué su nombre garantía de 
éxito y gaje de concordia entre el pueblo y el Gobierno, que pue- 
blos tuvo á su disposición no para herir sino para salvar el corazón 
de la Patria y aumentar el lustre de sus glorias, afianzar sus triunfos 
civilizadores y engrandecer el prestigio de la ley, tanto que, sin 
pensarlo, porque se halló siempre exento de ambiciones bastardas, 
engrandecia su propio nombre, que ha quedado esculpido en la 
memoria y en el corazón de las muchedumbres. 

En torno de su cadáver se vieron llenos de angustia y mudos 
por la intensa sensación de común dolor, los que le amaron y los 
que sus adversarios fueron, que á todos interesaba aquella existencia 
preciosísima, como urna en que se encerraba la defensa de los de- 
rechos populares. Era la estrella de la justicia del Oriente de Ve- 
nezuela, que se eclipsaba en los- propios horizontes do luciera enal- 
teciendo fueros, anonadando abusos, iluminando méritos y vindicando 
reformas saludables de progreso y bienestar nacionales. 

Grave y circunspecto de carácter, no escaseaba sin embargo la 
ocasión de comprobar que también tenia expansiones cordialísimas 
para los que merecían su amistad. 

En el peligro mostró siempre una serenidad que llegó á ser 
proverbial ; y como Jefe llevó á tal grado la disciplina y el respeto, 
que sus oficiales, que se cuentan por millares, jamás le dierou amar- 
gura de la más ligera insubordinación. 

Era que todos le obedecían sumisos, menos porque vieran en 
él un Jefe severo é intolerante en la conservación del principio de 
autoridad, que por parecerles un amigo dominante con la fuerza de 
misterioso influjo. 

Y de allí que tenga de notablemente excepcional el prestigio 
de que gozó el general Acosta entre sus adeptos, que no obedecían 
á la esperanza de los halagos, ni á la ámbion de medros, si bien 
muchos á su favor crecieran y ganaron concepto público, sino á 
la más pura y desinteresada adhesión personal, al más cabal é inti- 
mo sentimiento de cariño, como si á todos otorgase igualmente in- 
visible poder de invencible magia. 

Tuvo enemigos, bien pocos á la verdad, menos porque provo- 
case enojos, que era de temperamento esencialmente conciliador, 
que por naturales consecuencias del cúmulo de circunstancias que 



CORONA FÚNEBRE 



rodean siempre á los hombres que se agitan y en el poder y la tama 
se mantienen por largos años, que es común á la falibidad humana 
la comisión del error; y difícil siempre, muy difícil desde las 
alturas, contentar todas las aspiraciones, satisfacer todos los deseos. 

En cambio, padeció rudamente sinsabores inmerecidos, desen- 
gaños crueles, que acaso trocaron el ansia de vida que le devoraba 
en otros tiempos, en que su espíritu gozaba apacible serenidad, 
por el anhelo de un descanso eterno en la región de las almas ! 

Grande la suya, y generosa y noble, participará de las biena- 
venturanzas con que la justicia del cielo recompensa á los buenos, 
pues bueno fué quien ha muerto dejando su recuerdo en el corazón 
de sus conciudadanos y en la historia refulgentes destellos de sus 
preclaros hechos, f ni una sombra! 

Esas son ejecutorias de inapreciable valor que no todos pueden 
exhibir. 

¿Qué mucho entonces, que quien vivió merecidamente amado 
¡haya muerto bendecido? 

¡ Sólo el justo muere de ese modo ! 

Y: así murió el excelente amigo á quien lloro. 

Cumaná, Mayo U de 1882. 

José Francisco Sánchez. 



DUELO. 

[De " El Siglo," de Caracas numero 244. 



Después de repartido nuestro número de ayer recibimos un te- 
legrama del vecino puerto que nos anunciaba la muerte, por tantas 
razones lamentable, del Benemérito General José E. Acosta. 

Esta desgracia envuelve tanta importancia política para el Oriente, 
■que no dudamos en afirmar que influirá en la República entera. 

I A qué decir ahora lo que lía sido el General Acosta du- 
rante el largo período en que le hemos visto, luchando siempre con 
mil inconvenientes y dificultades ? Todos sabemos de su vida y de 
:sus hechos cuanto puede ser importante, cuanto puede significar algo 
para su carácter y sus condiciones : lo que fué como ciudadano, como 
hombre y como padre de familia. Xació con genio vigoroso, hecho 
como para combatir, y se hizo guerrero y^sirvió siempre en las filas 
del partido liberal. 

Estas líneas dictadas hoi por el sentimiento con que nos ha 
impresionado la inesperada nueva, llevarán á la familia del General 
Acosta, y mui particularmente á su hijo político el General Julio 
Sarria, hoi en Caracas, una muestra de que sentimos con ellos tan 
irreparable pérdida . 



56 CORONA FÚNEBRE 



-A. JL.JÍ. II^ElvrOIRI-A. 

DEL GENERAL 

JOSÉ EUSEBIO AGOSTA 



"Triste Factuui." 

Viro. 

Un acontecimiento tan insólito como inesperado, semejante á 
esos grandes cataclismos que de tiempo en tiempo conmueven la 
naturaleza, y de los cuales suele valerse el Señor para descargar 
sobre los pueblos extraviados el altísimo poder de su justicia inexo- 
rable, ha venido boy á conmover hondamente mi atribulado espíritu 
y á herir de muerte mi .adolorido corazón ! 

I Qué nueva calamidad ha acaecido, cuyo sordo rumor, pene- 
trando en lo más íntimo de mi ser, le sorprende y anonada y pa- 
rece paralizar el curso regulador de mi existencia ? 

¡ Ah ! Es que una tumba querida acaba de abrirse . para caer 
en ella una de las más puras glorias de la patria !. . . . ¡Es una cruel 
y violenta enfermedad que acaba de cortar aleve el hilo precioso de la 
vida de un esforzado adalid de la Libertad, del Bayardo oriental? 

en la magna epopeya de la Federación venezolana ! Por eso r 

mustia y silenciosa cual la estatua del dolor, aparece la bella sul- 
tana del Manzanares ; por eso suspenden sus habitantes sus habi- 
tuales labores, abaten sus altas copas las palmeras ; su cielo azul 
purísimo se cubre de negro y espeso velo ; y hasta las cadenciosas 
y plateadas ondas de su poético y magestuoso rio, parecen inte- 
rrumpir el suave curso de sus comentes armoniosas, para dejar es- 
capar acentos lastimeros y tristísimos ayes, sobre el inanimado ca- 
dáver de su hijo predilecto ! 



CORONA F.UNEBRE 



¡ Sí ! ya no existe el amigo querido á cuyas altas lirondas rendí 

gustoso homenaje de amor y de respeto ! ¡No existo ya 

el invencible A quilos de la Libertad en las risueñas pampas orien- 
tales, á cuyas sienes ciñó orgullosa la victoria, en cien campos glo- 
riosos, su corona de laurel ; ni existo ya tampoco el soldado 

valeroso, tipo del bonor y la lealtad, que tantas veces condujera á 
la victoria las denodadas falanjes orientales, para vencer á su ene- 
migo en noble y gallarda lid, y otorgarle, cual otro Sucre, gene- 
roso perdón, y "honrar después, atónito, el cadáver de su adver- 
sario, llevándolo largo espacio entre sus brazos y depositándolo con 
respeto en la morada de Dios!! (*) 

¡Honor, deber, lealtad y patriotismo, todo yace en la abierta 
tumba del guerrero; pero el dulce recuerdo de su nombro, y sus 
hazañas, alcanzadas en las luchas de la libertad, quedarán escritos 
con Ígneos caracteres sobre las inmortales jornadas de Campano, 
Eio Caribe, Cumaná, Cumanacoa, Maturin, Manzaspáres, Destila- 
deras, San José, El Toro, Amana, La Maestranza, Murciélago, San 
Isidro y tantas y tantas otras verdaderas acciones de guerra, don- 
de el valor y la estrategia del Jefe suplía casi siempre la deficien- 
cia del número, y donde sólo la luz de su fulmíneo acero llevaba 
el desaliento á las huestes enemigas ! 

Modesto por carácter y republicano por convicción, jamás apos- 
tató Acosta de sus principios políticos en más de treinta años 
de servicios eminentes prestados á la causa de sus afecciones ; y 
amante fervoroso de la paz y del orden, tampoco sacrificó á bas- 
tardas y ruines pasiones, sus altos deberes públicos. 

Como Arístides, poseyó en grado eminente sus virtudes cívicas 
y eminentes, y mereció por ello la confianza y el aprecio de los 
pueblos orientales. 

Su cuerpo, según la solicitud que ha hecho al Congreso el 
Presidente de la liepúbliea, reposará pronto en el Templo de los 
inmortales; y su modesto nombre también ocupará puesto de honor 
en los venideros fastos de la República! 

¡ Descansa, pues, noble guerrero de las fatigas de la vida ; que 
en tanto que el Templo de la Gloria guarda tu sepulcro, éste tu 
humilde amigo, también guardará, intacto en.su corazón, el recuer- 
do de tu ingenua amistad y de tu grata memoria. .... 

Caracas, Mayo 22 de 1882. 

r. M. VlLLARROEL. 



(*) El cadáver del Coronel Andrés Aveliuo Pinto fué cargado perso- 
nalmente por el general Aco.sta, después de la inmortal batalla de " El 
Toro." 



CORONA FÚNEBRE 



JOSÉ EUSEBIO ACOSTA. 



Tenia el A-alor heroico, la bravura imponente de Bermúdez, la 
pericia y el genio fecundo de Antonio J. Sucre, la austeridad re- 
conocida, ejemplar, de José Tadeo, el moderno Constantino, como 
le ha llamado con sobra de justicia nuestro admirable Regenerador ; 
y si no más, tanto amor á la democracia como José G. Monágas ; 
«era tan gallardo, apuesto y marcial como Arismendi y Montes ; y 
poseia en alto grado las virtudes republicanas del inmortal Zaraza, 
■del valeroso Cedeño, del inmaculado Francisco E. Gómez. 

Si el señor general José Eusebio Acosta hubiera servido á 
las órdenes del Gran Bolívar, habría merecido los distinguidos afec- 
tos del Héroe junto con las más honoríficas distinciones ; sí, él habia 
adquirido tanta honra, segado tantos laureles y alcanzado tanta gloria, 
como todos aquellos afamados capitanes que, saliendo de nuestras 
dilatadas y hermosas pampas orientales, tuvieron la dicha de ocupar 
puesto de preferencia en el grande Ejército Libertador que nos lega- 
ra Patria, honra y libertad. 

El señor general José Eusebio Acosta po; sus constan- 
tes servicios prestados á la causa de los principios ; por sus innú- 
meros sacrificios ofrendados en defensa de las libertades públicas, 
que contribuyó á dejar sólidamente establecidas baja el saludable 
influjo del orden, de la civilización, del progreso y de la paz ; y 
finalmente, por su eficaz cooperación en esta portentosa obra del pa- 
triotismo, de la reivindicación de la honra pública y de la regenera- 
ción moral de nuestra amada patria, se hizo acreedor á la amistad 
confidencial, franca, leal y sincera del señor general Guzman Blanco 
y al amor respetuoso y digno de todos sus conciudadanos. — La 
preclara memoria del general en jefe José Eusebio Acosta 
merece ser eternamente reconocida 



CORONA FÚNEBRE 59 



Al Ilustre Americano, Presidente de la República, le agradezco, 
con toda la efusión de mi alma, en mi condición de humilde ciu- 
dadano, que haya pedido para el gran caudillo Oriental, mi inolvi- 
dable amigo, el general José Eusebio Acosta, los honores del 
Panteón nacional. 

Caracas, Mayo de 1882. 

Francisco Solano. 



tí éntnl Im feeiie I costa. 



Es tiempo ya de que caigan mis lágrimas sobre la tumba del 
amigo muerto : es ya tiempo de colocar en ella la flor de mis re- 
cuerdos, sobre todo cuando respecto de esa tumba reina en esta 
capital una especie de tétrico silencio, que aumenta el desencanto 
de mi alma. 

Ayer nomás, cuando la muerte, ávida siempre de víctimas 
preciosas, se rijo en el feliz hogar de nuestro amigo para arreba- 
tarle en una de sus hijas una hermosa flor de la corona de su 
•existencia, las columnas de este mismo diario fueron estrechas para 
contener las manifestaciones de honda pesadumbre en que quedara 
■envuelto el corazón de los que se llamaron sus amigos ; y hoy, cuando 
él excelente amigo, el ilustre guerrero, el probo ciudadano rueda y 
cae á su vez herido por la mano de la muerte, apenas si una que 
otra lágrima humedece la tierra que cubre sus despojos, y si una 
flor se coloca con piadosa mano sobre la cruz de su sepulcro. 

A cuántas reflexiones se entrega la mente apesarada y triste, 
y cómo aumentan el desencanto de mi alma! 



60 COKONA FUNEBKE 



Pero como una compensación consoladora, doscientos mi! 
ciudadanos del Oriente de r la República han regado de lágrimas y 
flores el cadáver del ínclito soldado ; y la prensa periódica del 
hermoso territorio se encarga de anunciar al país la infausta nueva 
y de trasmitirla en dolientes quejas á las generaciones venideras 
para que se inclinen reverentes ante el recuerdo de una tumba que 
al abrirse ha dejado hondo vacío y duelo profundo en todo corazón 
republicano. * 

Y al lado de esas lágrimas y de esas flores, y del elocuente 
testimonio de amor y gratitud hacia la memoria del héroe, que 
simbolizan, sobresale, para honra suya, la noble y liberal conducta 
del Jefe del pais, que á la primer noticia de la gravedad del 
ilustre enfermo, alista nave ligera, y le envia, con todos los recur- 
sos de la ciencia, las manifestaciones más ingenuas de su aprecio y 
de lo mucho en que tenia su existencia la patria regenerada y feliz r. 
y cuando se apercibe de la realidad de la catástrofe ; cuando sabe 
que ha caido en la lobreguez del sepulcro el heroico soldado cuyo 
nombre fué símbolo de gloria en el país durante veinte años ; cuando 
mira á lo lejos tendida por tierra la robusta columna que sustentó, 
con éxito brillante siempre, la hermosa idea liberal en mil gloriosos 
campos donde el viajero contempla aún atónito las huellas del desas- 
tre ; cuando sabe y mira todo eso, dispone, por órgano del ATiniste- 
rio de la Guerra, que la bandera nacional descienda de su altura 
ordinaria para decir al habitante de las ciudades que el soldado li- 
beral ha muerto ; las armonías de las bandas marciales cesan por 
muchos dias en los cuarteles y en las plazas públicas para anunciar á la 
sociedad que la Patria está de duelo; el ejército nacional, desde el 
valeroso oficial que al lado de la suya hizo brillar su redentora es- 
pada, hasta el humilde soldado que marchó jadeante al lado de su 
corcel de guerra en pos de los enemigos de la causa liberal para 
vencerlos en porfiada lid ; todos llevarán en el costado izquierdo por 
muchos dias un lazo negro cual símbolo de duelo, mientras que en. 
un expresivo Mensaje, que será en todo tiempo hermosa página 
para la memoria del héroe, pide al Congreso Nacional, quien lo» 
acuerda en breve, en honrosos conceptos, los honores del Panteón: 
Nacional para sus restos como un último tributo de la Patria agra- 
decida á uno de sus más esforzados servidores. 

Este espléndido acto de justicia brillará siempre al lado de esa 
tumba con toda la pureza con que brillan los \-ayos de gloria que 
ella despide. 

Por lo que hace á nosotros, hemos sabido sentir su muerte con la 
misma intensidad con que supimos amarlo, de modo que ella ha 
sido un verdadero duelo para nuestro corazón. Mucho le debimos 
en la tierra, y es justo que derramemos sobre su tumba abundante- 
caudal de lágrimas como tierno tributo á su memoria. 



CORONA FÚNEBRE Ül 



Duerma en paz el excelente ciudadano, el amigo consecuente 
y leal, el guerrero ilustre, el repúblico modelo. Duerma en paz 
en la ciudad del Manzanares, bajo la santa egida de la iglesia de 
Cristo, allí mismo en la nave donde más de una vez le vimos de 
rodillas rindiendo tributo de adoración al Dios de la verdad y la 
justicia. Duerma, que su conducta intachable en este mundo, loe 
males que evitó con su prudencia y la lealtad de su carácter 
y las lágrimas que enjugó con sus beneficios, entre las cuales se 
cuentan ¡ ay ! las mias, frescas aún, constituirán en el dia de las repa- 
raciones humanas la hermosa corona de gloria que colocará sobre 
su frente, como tributo á la virtud, el Dios que le dio aliento y vida 
para cumplir tan dignamente con su deber aquí en la tierra. 

.Caracas, Mayo 15 de 1882. 

P. P. del Castillo, hijo. 

{De La Opinión Xticional «leí 15 «le Mayo «Je ͧ8^.) 



62 CORONA FÚNEBRE 



VENEZUELA. 



Le 25 ayril dernier, a. trois heures aprés midi, est décédé u 
Cuniana, José Eusebio Acosta, general en ehei* des armées de 
la République, delegué militaire d'Orient, ministre de la guerre r 
etc., etc. 

C'était Tun des meilleurs généraux de Venezuela et l'un des 
fondateurs de la Fédération ; sa mort est une grande perte pour sa 
patrie et surtout pour la section d'Orient, dont il était le chef veneré- 
et écouté; c'était un llórame d'ordre, ami de la paix et soutien 
fidéle du gouvernement établi ; ses eminentes qualités le recomman- 
daient pour la prochaine periodo a la présidence de la République ; 

Son corps a été déposé dans l'église cathédrale de Sai nte- Inés 
de Cumami ; iríais le (léneral Guzman Blanco, Président de la 
République, a demandé, par un mensage au Congrés, qu ? il soit 
place au Panthéon national, dernier hommage de reconnaissance 
que la Patrie décerne a ses serviteurs distingues. 

C Du Moníténr dea Consulats, núin. 154.) 



( TRADUCCIÓN. ) 

El 25 de Abril último, á las tres de la tarde, lia muerto en 
dimana José Eusebio Acosta, general en Jefe de los ejér- 
citos de la República, Delegado militar de Oriente, Ministro de 
la Guerra, etc., etc. 

Era uno de los principales generales dé Venezuela y de 
ios fundadores de la Federación. Su muerte lia sido una gran 
pérdida para su país, y sobre todo para la Sección de Oriente, donde 
era el Jefe más venerado y atendido. Era un hombre de orden, amigo 
de la paz y apoyo sólido del Gobierno establecido : sus eminentes 
cualidades le recomendaban para el próximo período á la Presiden- 
cia de la República. 

Su cuerpo lia sido inhumado en la iglesia catedral de Santa 
Inés de Cumaná ; pero el General Guzman Blanco, Presidente de 
la República, ha dirijido un Mensaje al Congreso pidiendo 
que sus restos sean colocados en el Panteón nacional como último 
homenaje de reconocimiento que la patria discierne á sus servidores 
distinguidos. 

Este mismo suelto fué publicado por el Journal de Iti Coni-pat/vie (¡éncralc 
Traiisfítlanfiqui!. 



CORONA FÚNEBRE 63 



LOS FUN ERALES 

DEL GENERAL 

JOSÉ EUSEBIO ACOSTA, 



No hay más, al fin, que Dios ! 

¡Solo él perdura, manda v triunfa 

(C. A.) 

Se verificaron ayer los del inolvidable general Acosta, á las 
nueve de la mañana en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de 
Altagracia. — Tuvimos el honor de contarnos en el numeroso concurso 
que de las más connotadas familias asistió al acto, correspondiendo de 
esa manera á la piedad del objeto. 

Entre las personas que hicieron fúnebre cortejo al acto religioso, 
vimos al Supremo Magistrado de la República, al Illmo.J señor Arzo- 
bispo de Caracas y Venezuela, á algunos miembros del Consejo 
Federal, varios también de nuestro clero, y muchas otras per- 
sonas de alguna notabilidad. : 

A las nueve de la mañana principiaron los oficios. La iglesia 
no tenia recargo alguno de adornos artísticos, con que la vanidad 
social pretende á veces satisfacer el gusto de ojos profanos, y su- 
plir así,el sentimiento y el dolor, que sólo se hallan en el dolor 
mismo 

Los muros del templo estaban completamente desnudos de toda 
pompa, acaso para demostrar todavía más la señal de inmenso 

dolor Al fin de la nave principal y al pié del presbiterio, 

levantábase nn sencillo monumento de madera, en forma piramidal, 
imitando mármol, medio cubierto con un velo de negro crespón, ta- 
chonado de estrellas plateadas, y en cuyo vértice descansaba el sa- 
grado signo de la redención del hombre. 

En el centro del pedestal, y orlado por una hermosísima co- 
rona de ciprés, leíanse en doradas letras las iniciales del nombre 
y apellido del malogrado general Acosta. En los cuatro ángulos 
de la primera grada de la pirámide ardían como luz de purifica- 
ción, cuatro lámparas propias del acto.- — En todos los altares del 
templo, ardían también como blanquísimos cirios, la cera de la pie- 
dad ; y en varios de dichos altares, al principiar el oficio religioso, 
dijéronse también, por sacerdotes designados de antemano, misas, 
por el descanso eterno del finado. 

La nave central, finalmente, tenia cubierto su pavimento con 
una tela negra ; y desde la entrada hasta el pié del catafalco, de 
trecho en trecho, hallábanse colocados blandones encendidos. 

Después de la vigilia, en la cual tomaron parte varios sacer- 
dotes presididos por el prebendado señor Porras, se dio comienzo á 
la misa. A medida que continuaba la festividad, afluía más 
ge:: re, hasta hacerse numerosa la concurrencia, la cual, vestida de 



64 CORONA FÚNEBRE 



rigoroso luto, tomaba asiento, para hacer fúnebre cortejo á tan pia- 
doso acto. 

íJada, pues, faltaba allí : la música con su lenguaje misterioso, 
con su magia embriagadora, con sus patéticas armonías resonando 
en las bóvedas de aquel templo, y dirigida hábilmente por el 
maestro venezolano señor Antonio Jesús Silva, trasportó nuestro 
espíritu, más de una vez, á las regiones infinitas, para descender 
luego al abismo de la contemplación. ¡ Ah ! ¡ Cuan bella, cuan 
sublime, cuan' arrobadora es la música mística resonando en un 
templo católico ! ! ¡ Cuan patético es el lamento, ¡ cuan do- 
lientes y plañideras son las dulces armonías que se desprenden de 
«sos místicos instrumentos, ante el Santuario del Señor, ante el 
Tabernáculo del mansísimo Cordero, como sirviendo de intérprete 
sublime entre el hombre y su Creador, y cayendo sobre el espíritu 
atribulado, como lluvia de abundantes lágrimas sobre el corazón, y 
como fresco y benéfico rocío sobre árido sembrado abrasado por ar- 
diente sol! Sí, la música religiosa, ejecutada de la manera 

que la oimos ayer, evocando tristes recuerdos, arrancando dolientes 
ayes al corazón desgarrado, y sobre todo, corno sirviendo de eco ó 
de recuerdo á la grata memoria de seres ainados que ya no existen, 

es sublime, es divina !! Es por*eso, que, la música que óimos 

en las honras de ayer, conmovió profundamente, más de una vez, 
las fibras de nuestro corazón, y arrastrada nuestra alma por ese 
poder misterioso é irresistible que le es peculiar, nos sentimos tras- 
portados á regiones superiores en cuyos infinitos horizontes, sólo 
columbramos la Eternidad ! 

¡Cuántas reflexiones, en verdad, sugiere á la humana inteli- 
gencia la música del catolicismo ! Al oiría, y en presencia del 
Santuario, es donde el hombre puede medir su pequenez ! ¡ Allí 
es, donde absorto en " profunda meditación, piensa, que, gloria, 
fama, poder, grandeza y honores, todo acaba! ¡Que son sueños 
errantes, aves transitorias, espuma que deshace la ola ! En ese 
momento de absoluto recogimiento, en que el espíritu parece liber- 
tarse de las ataduras terrenales para lanzarse á las regiones de lo 
infinito ; en medio de los armónicos conciertos de una música ce- 
lestial, como la música religiosa, que tuve fiel intérprete en el gran 
Pal estrío a ; en ese momento, decimos, es que puede el hombre con- 
templar lo que es, y viendo pasar como orgullo de su humana gloria, 
colosales pirámides, arcos de triunfo, y mentidas inscripciones ex- 
clamar al fin, todo es mentira polvo...... nada ; no 

hay más que Dios! ¡Sólo él perdona, — manda y triunfa! 

Tales eran los pensamientos en que nos hallábamos sumidos 
ayer, en los solemnes funerales del general Acosta cuando ter- 
minó el acto religioso, cuyo concurso pareció retirarse altamente 
conmovido, aunque también altamente satisfecho, y de cuyo acto 
hemos querido hacer una humilde reseña, sólo como un tributo 
más de amor y de respeto por la dulce memoria del finado 
amigo. 

Caracas. — 1883. F. M. V. 






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